En un duro golpe para el expresidente, la Corte Suprema de EU falla que Donald Trump entregue sus declaraciones de impuestos a un fiscal de Nueva York

En 2016 y 2017 pagó apenas 750 dólares en impuestos, según The New York Times.


Washington.- La Corte Suprema de Estados Unidos denegó este lunes la petición final de Donald Trump para impedir que sus declaraciones de impuestos sean entregadas a un fiscal de Nueva York.

El fallo pone fin a una larga batalla legal para impedir que el fiscal de Manhattan, Cyrus Vance, acceda a los registros fiscales de Trump, y es un gran golpe para el expresidente que no ha escatimado esfuerzos para  mantenerlos ocultos durante años.

El máximo tribunal no dio detalles sobre cómo votaron los magistrados y se remitió a la publicación de la decisión.

El trabajo continúa", dijo Vance en un escueto comunicado tras la publicación del fallo.

En julio, la Suprema Corte ya había considerado justificado el pedido del fiscal Vance, un demócrata que reclama al bufete contable de Trump, Mazars, los impuestos del expresidente de 2011 a 2018. Pero los abogados de Trump apelaron la decisión.

Esta vez, no obstante, el fallo es final.

Mazars ha indicado en el pasado que acataría el fallo de la Corte Suprema.

Durante su campaña electoral Trump prometió publicar sus declaraciones de impuestos, pero nunca lo hizo.

Como la investigación de Vance parte de una decisión adoptada por un gran jurado cuyas deliberaciones son secretas, nadie sabe exactamente qué busca el fiscal en esos documentos impositivos que pide al bufete Mazars.

Inicialmente, la investigación se centraba en un pago efectuado a la actriz pornográfica Stormy Daniels y a otra presunta amante de Trump para comprar su silencio, en violación de la ley estadounidense de financiación electoral.

Pero la fiscalía dio a entender luego que la investigación podría ser más amplia y extenderse a "posibles comportamientos delictivos en el seno de la Organización Trump", la empresa que reagrupa los negocios del exmagnate inmobiliario y que no cotiza en bolsa, como fraude impositivo y de seguros.

El expresidente Trump no reaccionó de manera inmediata al fallo de la Corte Suprema. En el pasado ha dicho que es objeto de "una caza de brujas".

Según la prensa estadunidense los investigadores de la fiscalía interrogaron recientemente a empleados del Deutsche Bank, apoyo financiero de Trump y su holding durante años, así como a empleados de su empresa de seguros, Aon.

También entrevistaron al exabogado personal de Trump, Michael Cohen, que cumple prisión domiciliaria.

Cohen dijo al Congreso que Trump y su empresa inflaban o reducían artificialmente el valor de sus activos para obtener préstamos bancarios o reducir impuestos.

Nadie por encima de la ley

Si las sospechas se confirman y Trump es inculpado, el caso podría culminar con el encarcelamiento del expresidente, que reside en su club de golf de Mar-a-Lago, Florida, desde que dejó la Casa Blanca el 20 de enero pasado.

Hace 200 años, un gran jurista de nuestra Corte estableció que ningún ciudadano, ni siquiera el presidente, está categóricamente por encima del deber común de presentar pruebas cuando se le solicita en un proceso penal", dijo el presidente de la Corte Suprema, John Roberts, en el primer fallo de julio pasado.

Trump intentó asimismo apelar el fallo de la Corte Suprema ante una corte federal de apelaciones del estado de Nueva York al asegurar que Vance está actuando "de mala fe", pero en agosto sus argumentos fueron rechazados.

Contrariamente a lo que ocurre con los delitos federales, los crímenes estatales no pueden recibir una amnistía presidencial, si Joe Biden quisiera hacerlo para unificar el país.

Una investigación del diario The New York Times que obtuvo información sobre dos décadas de impuestos de Trump y sus empresas reveló en septiembre que el expresidente ha sufrido fuertes pérdidas, tiene grandes deudas y ha evitado pagar impuestos federales sobre la renta en 11 de los 18 años examinados.

En 2016 y 2017 pagó apenas 750 dólares en impuestos, según The New York Times.

La fiscal demócrata del estado de Nueva York, Letitia James, investiga también denuncias de fraude bancario y fraude de seguros presuntamente cometidos por la Organización Trump en el marco de una demanda civil.

El expresidente de 74 años, recientemente absuelto en un segundo proceso de destitución por incitar a sus seguidores a la insurrección en la invasión del Congreso el 6 de enero, enfrenta asimismo otras demandas judiciales, la mayoría en el ámbito civil.

También enfrenta una investigación penal de fiscales en Georgia sobre sus intentos de subvertir el resultado de la elección presidencial en ese estado tras llamar a un alto funcionario de Georgia y pedirle que "hallara" votos.

AFP
Washington, EU.
Miércoles 24 febrero 2021.


El líder del Partido Demócrata en el Senado dio a conocer que será durante la segunda semana del próximo mes que arranque el proceso

El juicio político del expresidente estadounidense Donald Trump comenzará en el Senado la segunda semana de febrero, varios días después de que la Cámara de Representantes envíe la acusación en su contra, dijo el viernes el senador jefe de la mayoría demócrata, Chuck Schumer.

Este cronograma refleja un acuerdo alcanzado con la minoría republicana del Senado, que permitirá al equipo legal del exmandatario prepararse y a la Cámara Alta avanzar en otros temas cruciales, incluida la confirmación de los nominados al gabinete del presidente Joe Biden.

La Cámara de Representantes acusó a Trump por segunda vez el 13 de enero, una semana antes de que dejara el cargo. Esta vez, es señalado de alentar a sus partidarios en la toma del Capitolio el 6 de enero. El caos desatado ese día dejó cinco muertos, incluido un policía, y conmocionó al país y al mundo.

Schumer dijo que el acta de acusación a Trump será entregada y leída en el Senado el lunes a las 19H00 (00H00 GMT). Los 100 senadores prestarán juramento como jurados del juicio al día siguiente.

Los miembros de la Cámara Baja asignados por la presidenta Nancy Pelosi como gerentes de juicio político (en la práctica unos fiscales), y los miembros del equipo de defensa aún por nombrar de Trump, tendrán tiempo para redactar sus escritos legales.

«Una vez que se redacten los escritos, la presentación de las partes comenzará la semana del 8 de febrero», dijo Schumer a sus colegas en el Senado.

En el ínterin, el Senado decidirá sobre las nominaciones del gabinete de Biden «y el proyecto de ley de ayuda por covid que brindaría alivio a millones de estadounidenses que están sufriendo durante esta pandemia», explicó Schumer.

«La sanación y la unidad solo llegarán si hay verdad y rendición de cuentas, y eso es lo que proporcionará este juicio», afirmó.

Los miembros deliberarán si Trump debe ser condenado o no por lo que la Constitución de Estados Unidos describe como «delitos graves y faltas».

Trump fue acusado de un solo cargo de «incitación a la insurrección» durante un discurso en Washington el mediodía del 6 de enero, antes de que una turba de seguidores suyos irrumpiera en la sede del Congreso durante la certificación de la victoria electoral del demócrata Biden.

«Rapidez sin precedentes»

El retraso del juicio es el resultado de un acuerdo que Schumer alcanzó con el líder de la minoría republicana del Senado, Mitch McConnell.

McConnell fue un aliado cercano de Trump en el Congreso durante los cuatro años de su mandato. Pero reprendió severamente al presidente saliente por tratar repetidamente de revocar los resultados de las elecciones y por su incitación a los manifestantes. Y dejó la puerta abierta a un posible voto de condena a Trump.

El influyente senador republicano planteó postergar el juicio hasta febrero, argumentando que Trump necesita tiempo para contratar abogados y preparar su defensa.

El viernes, McConnell evocó la «rapidez sin precedentes» del proceso en la Cámara Baja, donde Trump fue acusado tras sólo un día de debate.

Trump es el único líder estadounidense que ha sido acusado dos veces por la Cámara de Representantes.

En diciembre de 2019, el presidente republicano fue inculpado por «abuso de poder» y «obstruir el buen funcionamiento del Congreso».

Trump era señalado de pedirle a Ucrania que investigara presunta corrupción vinculada con su entonces rival político Biden, a cambio de desbloquear una ayuda militar crucial para ese país en guerra.

El Senado, entonces con mayoría republicana, lo absolvió el 5 de febrero de 2020 tras dos semanas de juicio.

Con el Senado ahora compuesto por 50 demócratas y 50 republicanos, y una mayoría de dos tercios necesaria para condenar a Trump, al menos 17 republicanos tendrían que votar en contra del expresidente para asegurar una condena.

Si eso ocurre, se llevará a cabo una votación posterior sobre la prohibición de que Trump ocupe un cargo público en el futuro, lo cual lo inhabilitaría para postularse en 2024, como ha insinuado. Solo se requiere una mayoría simple para inhabilitarlo.

Además de Trump, otros dos presidentes fueron sometidos a procesos de juicio político: los demócratas Bill Clinton, en 1998, y Andrew Johnson, en 1868.

El republicano Richard Nixon, en 1974, renunció para evitar ser acusado por el escándalo de Watergate.

AFP
Washington DC. EU
Viernes 22 de enero de 2021.


El presidente, que dejará la Casa Blanca en una semana, será juzgado por “incitación a la insurrección” tras el asalto violento al Capitolio. Diez republicanos se han sumado a los demócratas


La era de Donald Trump termina con el cuarto impeachment en la historia de Estados Unidos, el segundo contra el propio Trump. La Cámara de Representantes votó este miércoles a favor de juzgar al presidente republicano por “incitación la insurrección” tras el violento asalto al Capitolio, hace una semana, por parte de unos ultras arengados por él mismo. A solo una semana de dejar la Casa Blanca, Trump se ha convertido en el primer mandatario sometido dos veces a este procedimiento, pero, a diferencia del juicio por el escándalo de Ucrania, este caso ha abierto grietas entre los suyos. El impeachment salió adelante con 232 votos a favor (una decena de ellos, republicanos) frente a 197 en contra. El día que el mundo vio el templo de la democracia estadounidense atacado por una turba ha sacudido al partido de Abraham Lincoln, ha desatado una crisis nacional.

Ningún otro de los presidentes objeto de juicio político en el pasado había recibido tantos votos de su propio partido en favor de juzgarle. Bill Clinton, en 1998, tuvo cinco. Andrew Johnson, en 1868, y el propio Trump, en 2020, ninguno. Esta vez, tras ocho horas de debate y una semana de conmoción nacional,10 republicanos se desmarcaron del grupo y votaron junto a los 222 demócratas, mientras que otros cuatro se abstuvieron.

El Capitolio parecía un edificio noble tomado por el Ejército en tiempo de guerra. Un imponente despliegue de la Guardia Nacional custodiaba el amplio perímetro de seguridad alrededor del complejo que acoge la Cámara baja y el Senado, cercado por altas vallas de hierro. Dentro, centenares de militares dormían sobre los suelos de mármol, descansaban de sus turnos apoyados en las estatuas, comían o charlaban entre ellos por la ilustre rotonda de la entrada, por todos los pasillos y vestíbulos. Otros, patrullaban por las laberínticas instalaciones.

Hacía justo una semana, el 6 de enero, se había escrito un capítulo aciago de la memoria de ese lugar. Hordas de seguidores de Trump habían irrumpido con desconcertante facilidad para boicotear la certificación del demócrata Joe Biden como ganador de las elecciones presidenciales. Horas antes, el aún mandatario les había animado a marchar hacia el lugar y “luchar como un demonio” contra unas elecciones que tachaba, sin base, de “robadas”. Murieron cinco personas, entre ellas, un policía apaleado. La sesión de las Cámaras se suspendió y se retomó de noche. Ya de madrugada, se confirmó a Biden como presidente electo. Nunca en su historia reciente Estados Unidos había visto tan cerca el fantasma de un golpe. Y nunca en la historia reciente ese Capitolio se había transformado en el fuerte que era este miércoles.

“Sabemos que hemos sufrido una insurrección que violó la santidad del Capitolio del pueblo y que trató de revertir la voluntad debidamente registrada por el pueblo americano”, señaló la presidenta de la Cámara de Representantes, la veterana demócrata Nancy Pelosi, este miércoles al comenzar el debate sobre el impeachment en la sala de plenos. “Y sabemos —continuó— que el presidente de Estados Unidos incitó a esta insurrección, esta rebelión armada contra nuestro país. Debe irse. Es un claro peligro para el país que todos amamos”.

Pelosi, tercera autoridad de la nación, citó un discurso de Abraham Lincoln de 1862 para llamar a los legisladores, demócratas y republicanos, a cumplir con su “deber del patriótico en la hora de una crisis decisiva para el pueblo estadounidense”. “Compañeros del Congreso, compatriotas, no podemos escapar de la historia. Cumplamos con nuestro deber y con nuestro juramento y honremos la confianza de nuestra nación”, enfatizó.

El Partido Republicano, hecho un bloque de apoyo a Trump en el impeachment de hace un año, ha entrado en una fase de guerra de guerrillas tras el asalto al Congreso. La congresista Liz Cheney, hija del exvicepresidente Dick Cheney y la tercera republicana de más peso en la Cámara de Representantes, anunció la noche antes que votaría a favor de juzgar a Trump. En un duro comunicado, Cheney concluyó que “nunca ha habido una mayor traición por parte de un presidente de Estados Unidos”. En el polo opuesto del partido, Jim Jordan, se empleó durante el debate en una encendida defensa del mandatario saliente, asegurando que todo respondía a una “obsesión” por echar a Trump desde su primer día.

Pero ese no era el sentir general. Aunque la mayor parte de republicanos votó en contra del impeachment, pocos dieron la cara por el magnate neoyorquino de forma entusiasta. Resultó significativa la postura del líder de la minoría republicana en la Cámara, el californiano Kevin McCarthy, quien admitió que Trump “tiene culpa” de lo ocurrido, pero consideró más apropiado reaccionar con un “voto de censura” al mandatario y la creación de una comisión de investigación, que impulsar un juicio político en el Congreso “en tan poco tiempo”, sin haber llevado a cabo pesquisas y audiencias previas.

Trump dejará de ser presidente en una semana, el 20 de enero, cuando Biden y la vicepresidenta, Kamala Harris, tomen posesión de sus cargos. Es excepcional todo lo que rodea a este impeachment, de por sí, un mecanismo extraordinario. La fase en Cámara de Representantes ha procedido a votar solo una semana después de los hechos, sin articular una investigación previa, comparecencias o testigos. Lo que en el impeachment de hace un año, a raíz del escándalo de Ucrania, llevó cerca de tres meses, esta vez se ha resuelto en unos días, en buena medida porque las faltas que se le atribuyen al presidente se han cometido esta vez a ojos de todo el mundo, en una larga lista de mensajes publicados en Twitter o en discursos grabados y retransmitidos en directo.

Ahora Trump ya está formalmente acusado, pero no está claro cuándo Pelosi trasladará el caso al Senado, donde se celebra el juicio propiamente dicho y se vota el veredicto. Sí es seguro que el proceso tendrá lugar con Trump ya fuera de la Casa Blanca. Además, los propios demócratas se plantean aplazarlo durante semanas, incluso meses, para que la nueva Administración de Biden pueda echar a andar sin cortapisas, pues un Senado copado por este juicio tendría dificultad incluso para confirmar a los nuevos cargos del Gobierno demócrata.

En el Senado, el veredicto de culpabilidad no será sencillo pese al estupor, ya que requiere dos tercios de los senadores. Los demócratas controlan la Cámara de Representantes, pero están están empatados con los republicanos en la alta (50-50) y necesitarían los votos de hasta 17 miembros del partido de Trump. Su líder en esta Cámara, Mitch McConnell, no se ha pronunciado públicamente, pero ha expresado su satisfacción por el proceso como una oportunidad de purgar al partido de la sombra de Trump, según fuentes de su entorno directo citadas por The New York Times. Esta posición de quien fue el muro de contención de Trump ante los demócratas en el juicio por Ucrania da cuenta del nuevo escenario que el 6 de enero se abrió en Estados Unidos. Según asesores de McConnell, hasta una docena de senadores podrían votar para condenarlo.

De salir culpable, los senadores podrían votar acto seguido la inhabilitación de Trump para cualquier otro cargo público, lo que liquidaría cualquier posibilidad de presentarse en 2024, algo que insinuaba hasta ahora. El juicio en sí será también, como defienden los demócratas, una manera de sentar precedente y no dejar que la acción del mandatario quede impune. Como alternativa al impeachment, estos instaron al vicepresidente, Mike Pence, a destituir al dirigente por incapacidad invocando la 25ª Enmienda de la Constitución, pero Pence se negó.

Estados Unidos se ha adentrado así hacia su cuarto impeachment, un procedimiento que los padres de la Constitución diseñaron para poder condenar y destituir a un presidente en caso de “traición, soborno, delitos o faltas graves”. El primero fue al presidente demócrata Andrew Johnson (1868); el segundo, al también demócrata Bill Clinton, en 1998, y el tercero, al propio Trump, a principios del 2020 por sus maniobras con el Gobierno de Kiev para sacar trapos sucios de los Biden [Trump pidió al presidente de Ucrania que anunciase investigaciones sobre el hijo de Biden y otros demócratas].

Es un asalto directo a la democracia lo que se juzgará ahora en Washington. Trump llevaba años alimentando las dudas sobre la credibilidad del sistema electoral estadounidense, pero al perder la reelección contra Biden el 3 de noviembre, comenzó una peligrosa huida hacia delante difundiendo un arsenal de acusaciones infundadas de fraude electoral -todas tumbadas por los tribunales-, presionando a los funcionarios responsables de los territorios clave que perdió y azuzando a sus bases contra lo que calificaba de “robo”. El mismo 6 de enero por la mañana llegó al éxtasis lanzando arengas como: “Después de esto, vamos a bajar caminando hasta el Capitolio y vamos a animar a nuestros valientes senadores y congresistas”. “A algunos no los vamos a animar mucho porque nunca recuperaréis vuestro país con debilidad, tenéis que mostrar fuerza y ser fuertes”, insistió.

Ahora, el clima de desconfianza en Estados Unidos es tal que el general Mark Milley y el resto de jefes del Estado Mayor Conjunto emitieron una declaración el martes para recalcar que el Ejército protegerá la Constitución de Estados Unidos “contra cualquier enemigo interior” y que Joe Biden será el Comandante en Jefe a partir del 20 de enero. Trump, mientras, aislado por la mayor parte del establishment republicano durante sus últimos días en la Casa Blanca, se dirigió este miércoles a sus seguidores a través de un comunicado en el que rogaba: “Ante las informaciones sobre nuevas manifestaciones, urjo a que no haya NADA de violencia, NADA de romper la ley y NINGÚN vandalismo”. Es tarde, el presidente que jugaba con cerillas se despide encausado de nuevo.

El País
Amanda Mars
Washington, DC, EU.
Miércoles 13 de enero 2021.


El presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, destacó que los integrantes de la Cámara de Representantes votaron a favor del juicio contra Trump con base en lo que dicta la Constitución y su conciencia


Washington.- Joe Biden, presidente electo de Estados Unidos, pidió a la Cámara de Senadores cumplir con su responsabilidad constitucional respecto al proceso judicial que llevará a cabo contra Donald Trump por el delito de incitación a la insurrección.

“Hoy, los miembros de la Cámara de Representantes ejercieron el poder que les concede nuestra constitución y votaron a favor de enjuiciar y pedir el rendimiento de cuentas al presidente (Trump)”, indicó Biden en una declaración por escrito que difundió su oficina de prensa.

“Fue un voto bipartidista emitido por los legisladores con base en lo que dicta la constitución y su conciencia; el proceso continuará en el Senado”, enfatizó Biden, quien el próximo miércoles 20 reemplazará a Trump como titular del poder ejecutivo en Estados Unidos.

Esta tarde, la Cámara de Representantes del Congreso federal estadunidense aprobó, con 232 votos a favor y 197 en contra, someter a un segundo juicio político a Trump, acusado de incitación a la insurrección por el asalto al Capitolio del pasado miércoles 6.

Ese día, miles de seguidores y fanáticos, motivados por el magnate, vandalizaron el Capitolio en un intento fallido por socavar el proceso de certificación de Biden como ganador de las elecciones presidenciales del pasado 3 de noviembre.

“Esta nación sigue en aprietos por el virus letal (covid-19) y una economía tambaleante, espero que el liderazgo del Senado encuentre la manera de abordar sus responsabilidades constitucionales sobre el juicio político, al tiempo que trabaja sobre los asuntos urgentes de esta nación”, puntualizó Biden en su declaración por escrito.

Sobre el asalto al Capitolio, el presidente electo subrayó que fue un ataque a la democracia de su país, algo que jamás habían visto ni vivido en los 244 años de historia de Estados Unidos.

Y recordó que los vándalos que atacaron el Congreso rompieron puertas, ventanas, destruyeron oficinas y asesinaron a un elemento de la policía del Capitolio, además de la muerte de otras cuatro personas involucradas en el asalto.

“Este ataque criminal fue planeado y coordinado, se llevó a cabo por extremistas políticos y terroristas domésticos que fueron incitados a la violencia por el presidente Trump”, arremetió Biden.

En ese tenor, quien será el presidente constitucional número 46 de Estados Unidos agregó: “Todos aquellos responsables deben rendir cuentas” de la insurrección armada contra la nación norteamericana.

De ser declarado culpable por el Senado, por el delito de incitación a la insurrección, Trump quedará vetado de por vida para participar en el proceso electoral presidencial o para buscar cualquier puesto de elección popular en su país, así como para dirigir, organizar o financiar un grupo o partido político.

Proceso
Jesús Esquivel
Washington, DC, EU
Miércoles 13 de enero de 2021.


Los funcionarios le dijeron al presidente que 'seguirían el proceso normal'

 
Nueva York.— El presidente Trump recibió otro golpe este viernes en su esfuerzo sin precedentes para cambiar los resultados de la elección, ya que una delegación de republicanos de Michigan, después de reunirse con Trump en la Casa Blanca, dijeron que “seguirían el proceso normal” para certificar el resultado de la votación y respetar el resultado.

El presidente electo Joseph R. Biden ganó en Michigan, y un consejo estatal tiene programado certificar la votación este lunes.

Aunque Trump ha hecho acusaciones sin fundamento sobre un fraude electoral en Michigan y en todos lados, los dos legisladores republicanos de alto rango de Michigan --- que fueron llamados a la Casa Blanca por el presidente --- dijeron después de la reunión que “no tenían conocimiento de ninguna información que pudiera cambiar el resultado de la elección en el estado”.

En un comunicado se comprometieron a no interferir en el proceso de certificación.

“El proceso de certificación de Michigan deberá ser un proceso deliberadamente libre de amenazas e intimidación”, agregaron. “Los alegatos de comportamiento fraudulento deberían ser tomado en serio y completamente investigados y si es demostrado, deberán ser procesados con todo el rigor de la ley. Los candidatos que ganan la mayoría de los votos en las elecciones reciben los 16 votos electorales de Michigan. Estas son simples verdades que aportan confianza en nuestras elecciones”.

Los legisladores estuvieron a punto de afirmar la victoria de Biden en el estado en el comunicado. Aunque también enviaron una clara señal de que respetarían los resultados de la elección.

Adopta Trump método de autócratas

Se ha unido al club de líderes hostiles que, sin importar lo que hayan decidido los electores, se declaran ganadores de las elecciones

Monterrey.- Cuando el gobernante autócrata de Bielorrusia declaró una victoria aplastante e inverosímil en las elecciones de agosto y tomó posesión para un sexto mandato como presidente, Estados Unidos y otras naciones occidentales denunciaron lo que dijeron era un descarado desafío a la voluntad del electorado.

El mes pasado, el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, declaró que la victoria del presidente Alexander Lukashenko fue un "fraude". "Nos oponemos al hecho de que se haya juramentado a sí mismo. Sabemos lo que el pueblo de Bielorrusia quiere. Quiere algo diferente", agregó.

Apenas un mes después, el jefe de Pompeo, el presidente Donald J. Trump, está copiando las estrategias del manual de Lukashenko y se ha unido al club de líderes hostiles que, sin importar lo que hayan decidido los electores, se declaran ganadores de las elecciones.

Entre los miembros de ese club hay muchos más dictadores, tiranos y potentados que líderes de lo que solía conocerse como el "mundo libre": países que, liderados por EU, durante décadas, han dado lecciones sobre la necesidad de celebrar elecciones y respetar los resultados.

El paralelismo no es exacto. Trump participó en una elección democrática libre y justa. La mayoría de los autócratas desafían a los electores incluso antes de votar, al excluir a rivales verdaderos de la boleta e inundan las ondas de radio con una cobertura unilateral.

Pero cuando las votaciones presentan una competencia verdadera y el resultado va en su contra, a menudo ignoran el resultado y claman que es obra de traidores, criminales y saboteadores extranjeros y, por lo tanto, lo invalidan. Al negarse a aceptar los resultados de la elección y trabajar para deslegitimar el voto, Trump está siguiendo una estrategia similar.

Hay pocos indicios de que Trump pueda superar a las leyes e instituciones que se aseguran de que el veredicto de los votantes estadounidenses se imponga. El País tiene una prensa libre, un poder judicial fuerte e independiente, funcionarios electorales dedicados a un recuento honesto de los sufragios y una fuerte Oposición política, nada de lo cual existe en Bielorrusia o Rusia.

Sin embargo, Estados Unidos nunca antes ha tenido que obligar al Presidente en funciones a admitir una derrota justa en las urnas. Y con sólo plantear la posibilidad de que tendrían que obligarlo a abandonar el cargo, Trump ha hecho pedazos la sólida tradición democrática de una transición sin tropiezos.

El daño ya hecho por la terquedad de Trump podría ser duradero. Ivan Krastev, experto en Europa Central y Oriental del Instituto de Ciencias Humanas de Viena, dijo que la negativa de Trump a aceptar su derrota "crearía un nuevo modelo" para populistas de ideas afines en Europa y otros lugares.

"Cuando Trump ganó en 2016, la lección fue que podían confiar en la democracia. Ahora no confiarán en la democracia y harán cualquier cosa para permanecer en el poder", dijo. En lo que denominó "el escenario Lukashenko", los líderes seguirán queriendo celebrar elecciones, pero "nunca perder".

Entre las tácticas antidemocráticas que Trump ha adoptado están algunas comúnmente empleadas por líderes como Robert Mugabe de Zimbabue, Nicolás Maduro de Venezuela y Slobodan Milosevic de Serbia: negarse a aceptar la derrota y lanzar acusaciones infundadas de fraude electoral.

Al igual que Trump, esos gobernantes temían que aceptar la derrota los expondría a ser procesados una vez que dejaran el cargo. Trump no tiene que preocuparse por ser acusado de crímenes de guerra y genocidio, como Milosevic, pero sí enfrenta una maraña de problemas legales.

Al insistir en que ganó una votación, aunque los resultados muestran claramente que perdió, ha roto drásticamente las normas de los países que se consideran a sí mismos democracias maduras.

El que Estados Unidos haya caído en tan mala compañía ha generado consternación y burla no sólo entre los enemigos políticos de Trump, sino también entre los ciudadanos de países acostumbrados desde hace tiempo a tener líderes que se quedan más tiempo de lo debido.

Incluso dictadores veteranos a veces admiten la derrota. El General Augusto Pinochet, quien tomó el poder en 1973 en un golpe militar en Chile, aceptó la derrota en un referéndum constitucional de 1988 que le habría permitido permanecer en el cargo y renunció a la Presidencia en 1990 después de que un oponente ganó una votación presidencial.

Pero siguió siendo el Comandante en Jefe y se convirtió en senador vitalicio inmune al enjuiciamiento.

Un estudio de 2018, basado en elecciones en todo el mundo desde 1950, encontró que sólo el 12 por ciento de los dictadores que se someten a elecciones y pierden en las urnas dejan el cargo de manera pacífica.

"Es raro que los dictadores renuncien, pero cuando lo hacen es porque, como Pinochet, tienen una alternativa factible, como reincorporarse al Ejército, que les permite evitar la rendición de cuentas por abusos a los derechos humanos", afirma el estudio de One Earth Future, un grupo de investigación.

La negativa de Trump a aceptar el resultado de las elecciones ha hecho eco de manera especial en América Latina.

Trump utilizó casi todas las herramientas de su arsenal de política exterior contra el Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, quien tramó una victoria en las elecciones de mayo de 2018 de manera fraudulenta, a pesar de su profunda impopularidad y una desastrosa crisis económica.

La mayoría de las naciones occidentales y latinoamericanas denunciaron la votación. Para castigar a Maduro, Trump prohibió las transacciones de bonos venezolanos e impuso sanciones paralizantes al petróleo venezolano.

Y en enero de 2019, Trump reconoció al principal líder de Oposición, Juan Guaidó, como el gobernante legítimo del País. A los pocos días, decenas de aliados europeos y latinoamericanos siguieron el ejemplo de EU.

Trump condenó la "usurpación del poder" de Maduro y dijo que todas las opciones, incluida la intervención militar, estaban sobre la mesa para remover del cargo a Maduro e instalar a Guaidó en la presidencia.

Ahora Trump también se niega a aceptar los resultados de las elecciones.

Geoff Ramsey, director para Venezuela de la Oficina en Washington de Asuntos Latinoamericanos, un grupo de investigación con sede en Washington, comentó: "¿Cómo espera el gobierno de Estados Unidos hacer un llamado para que se celebren elecciones libres y justas en Venezuela cuando nuestro propio Presidente no reconoce los resultados de un proceso electoral limpio en nuestro País? Es un regalo de propaganda para Maduro y para todos los demás autócratas del mundo y les garantizo que están disfrutando cada minuto de esto".

Adam Nossiter, Julie Turkewitz, Anatoly Kurmanaev, Abdi Latif Dahir y Monica Mark contribuyeron con reportes.

The New York Times
Monterrey, California, EU.
Sábado 21 noviembre 2020.


El mandatario perderá la protección que le brinda la Casa Blanca y enfrentará a la justicia en varios frentes


En enero de este año, Donald Trump libró un juicio político, pero en unos meses perderá la protección que le brinda la Casa Blanca y enfrentará a la justicia en varios frentes.

Al menos dos investigaciones criminales persisten en su contra en Nueva York, a cargo de fiscales que le podrían fincar cargos por irregularidades en sus negocios.

En una investigación retomada por el fiscal del distrito de Manhattan, Cyrus Vance, el ex abogado del Presidente, Michael Cohen, declaró que se coordinó con el "Individuo-1" en 2016 para hacer un pago de 130 mil dólares a la actriz Stormy Daniels con el fin de silenciar una relación que tuvo en 2006 con Trump.

El pago, que fue registrado como "gasto legal", fue realizado para mejorar la imagen del entonces candidato republicano, por lo que podría considerarse una donación de campaña ilegal.

En tanto, la Fiscal de NY, Letitia James, ha exigido ver los impuestos del Presidente en un aparente caso de fraude, y acusa a la Organización Trump por inflar el precio de sus activos para obtener préstamos y beneficios fiscales.

Además, Robert Mueller, el fiscal especial que investigó la injerencia rusa en las elecciones de EU, reconoció que el Presidente podría enfrentar cargos de obstrucción de justicia tras abandonar el cargo.

Y sus problemas no terminan ahí. Trump enfrenta el plazo para pagar una deuda de 421 millones de dólares que contrajo antes de entrar a la Presidencia y una auditoría fiscal en proceso podría costarle más de 100 millones de dólares.

Reforma
Washinton, DC, EU
Domingo 08 noviembre 2020.


El líder de Public Enemy, padres del hip hop político, reflexiona sobre el candente conflicto racial, Donald Trump y la urgencia por impedir su reelección


En marzo de 1989, un grupo racista asesinó a tiros a un adolescente negro de 16 años en Brooklyn. En abril, otros cinco jóvenes afroamericanos fueron arrestados y condenados por violar y dar una paliza a una mujer en Central Park. La prensa los retrató como una “camada de lobos”, aunque más de 20 años después se demostraría que se habían pisoteado todos los derechos procesales de unos muchachos inocentes. En junio de 1989 se publicaba Fight the Power, el adelanto del tercer disco Public Enemy, uno los alegatos más precisos y bailables contra los focos de racismo estructural en EE UU. La canción que eligió Spike Lee para alcanzar el clímax y detonar toda la furia de su película Haz lo que debas, el otro hito de la cultura negra en aquel turbulento año.

Más de tres décadas después, ha vuelto a girar la rueda en otra primavera trágica en las calles de EE UU. En mayo, George Floyd, un ciudadano negro de 46 años, moría a manos de la policía tras un brutal arresto en Houston. La mecha del conflicto racial ardía de nuevo con una ola de protestas que a la vez que traspasaban fronteras, precipitaban reformas policiales y derribaban monumentos coloniales, ha ido rescatando también otros símbolos que dotaran de sentido y de energía a las demandas de igualdad y justicia. Y por esas grietas se volvió a colar Fight the Power con soflamas en su letra del tipo: “Elvis fue un héroe para la mayoría, pero nunca significó una mierda para mí. Un racista es lo que era. Que se jodan él y John Wayne, porque soy negro y me siento orgulloso”. Como una especie de banda sonora de la rabia, aquel primer single del profético Fear of a Black Planet ha sido una de las canciones que más aumento de escuchas ha registrado en las plataformas de streaming durante estos meses.

“Es una canción que le hablaba directamente al poder, y lo sigue haciendo en un momento como este. 30 años es mucho tiempo para la cultura, pero no tanto para la vida real. Hay que seguir trabajando en erradicar enfermedades sociales como el racismo, el sexismo, o fascismo”, cuenta por videollamada desde Nueva York, Chuck D (60 años), fundador, compositor y líder incontestable de Public Enemy, responsables de cambiar la ética y la estética del hip-hop. De rapear sobre el barrio y las batallas de egos, a la conciencia política explícita; de tomar uno o dos ritmos prestados por canción, a la saturación de samples —solo dentro de Fight The Power hay más de 20—, locuciones y sonidos de otras músicas en una formidable batidora de ritmos.

En su último disco, publicado este verano, siguen con lo mismo. What you gonna do when the grid goes down (¿Qué vas a hacer cuando se caiga la red eléctrica?, un recado boomer a la fetichización del activismo digital) es sobre todo una carta de amor a la edad dorada del hip-hop. Producciones boom-bap, la onomatopeya del sonido cuadrado del bombo -boom- y la caja crujiente -bap-, y una romería de colaboraciones de grandes nombres clásicos: Beastie Boys, Run-D.M.C., Ice-T, Nas, DJ Premier. En el disco, también hay una nueva versión de Fight The power, con rimas adaptadas a los tiempos del Black Lives Matter.

“El nombre Black Lives Matter puede ser relativamente nuevo pero en realidad el movimiento contra la supremacía blanca lleva mucho tiempo en USA”, subraya Carlton Ridenhour, nombre real del rapero, para recordarnos que él lleva muchos años en esto. Durante su etapa como universitario, compaginó su carrera de diseño gráfico con estudios no reglados en cultura e historia afroamericana. Mientras, fue presenciando cómo su barrio, un suburbio de Long Island, el sur de Nueva York, comenzaba a cambiar bruscamente. Las casas de familias populares negras eran sustituidas por campos de golf y clubes de campo, lo que a su vez subía el precio de las casas y expulsaba a más familias afroamericanas. “La gentrificación y la especulación inmobiliaria están en el origen del hip hop. Robert Moses (un poderoso magnate inmobiliario) destruyó el Bronx en los setenta y eso hizo que la gente joven negra y mestiza se rebelara a través de la música. Por cierto, Trump ha seguido los mismos pasos que Moses”.

—Usted conoce bien a Donald Trump.

—Claro, ha pasado toda su vida aquí, en Nueva York, como yo. En los ochenta se convirtió en una celebridad de medio pelo del boom inmobiliario, un éxito basado en aprovecharse de la gente más humilde y aplastar sus derechos. Y no pasa nada, porque los negros casi nunca son propietarios y pueden echarles de sus casas cuando quieran.

—¿Qué opina de su política?

—Su manera de hacer política es muy parecida a su manera de hacer los negocios inmobiliarios. Del centro de Nueva York ha ido torciendo la mano al resto del país con los mismos trucos de tahúr con las cartas marcadas. Una persona como Trump metida en política es lo más peligroso que nos podía pasar.

—¿Cuál sería la consecuencia de una reelección de Trump?

—El fascismo. No es momento de quedarse en casa. Trump es el fascismo.

—¿Cómo interpreta que haya afroamericanos que le votan y le apoyan?

—Es el problema de tener solo dos partidos. A mucha gente tampoco les gusta de dónde viene Biden. Pero esta vez está en juego algo realmente serio. A un lado está la gente que nos odia y al otro estamos nosotros. No puedes darle margen al fascismo.

Con los años, Chuck D se ha convertido en un hombre pragmático. Durante la precampaña apoyó a Bernie Sanders, lo que le valió algún encontronazo con Flavor Flav, el otro legendario MC de la banda. Si D es el predicador con tono de barítono, Flav es el bufón con voz aguda que sirve para desengrasar un poco después del mitin. “Sanders tiene unas ideas fantásticas. Yo apoyo la agenda verde. Pero es demasiado mayor. Creo que debería haber un límite de edad para ser elegido como cargo público”. Aunque Biden (77) solo es dos años más joven que Sanders, no solo va a votar por él, sino que a principios de octubre, cuando se realizó esta entrevista, Chuck D ya había votado por el candidato demócrata al flexibilizarse los requisitos del voto por correo debido a la pandemia.

En la letra de la nueva versión de Fight the Power hay una línea que dice “Adoras a los Panteras Negras pero no a Fred Hampton (un líder de la organización asesinado por la policía en 1969)”. Otro recado dirigido a la frivolidad que suele envolver el apoyo a la causa negra de las élites liberales y blancas en EE UU. El líder de Public Enemy, que en sus primeros conciertos llevaba siempre detrás una especie de guardia de corps, vestidos de uniforme militar, boina y fusiles de juguete para desplegar sobre el escenario un teatrillo black power, matiza un poco más la intransigente letra de la canción: “Si eres una persona joven lo importante no es lo que tiene que ser sino lo que acaba siendo. Así que, aunque a veces no sean consientes de algunas cosas y prefieran la fiesta y lo cool, los Panteras Negras son una buena introducción a los temas más serios”.

El País
David Marcial Pérez
Ciudad de México
Lunes 02 de noviembre de 2020.


El mural que se pinta en calle 5 de Mayo y 20 Poniente es resultado de semanas de entusiasmo de la pintora Margarita Aragón, la Galería VituArt y el Colectivo de Pintores vs Trump.

Se recibió el apoyo a la idea por parte del ex candidato a gobernador del PRD en 1994, Antonio Tenorio Adame, Teresa Grajales, editora de libros migratorios en el Instituto Alfonso Vélez Pliego ISCH BUAP, el activista Ricardo Villa Escalera, el migrantólogo Jesús Persino, el académico César Cansino, la lider de morena Maria Juana Villafana, el documentalista José Luis Reza y el organismo Iniciativa Ciudadana para la Cultura del Diálogo, entre otros.

Desde Nueva York, apoyó la iniciativa Efrain Galicia, de Red Puebla en Queens, quien el 3 de septiembre de 2015, protagonizó la primera protesta con otros poblanos, de la Mixteca, frente a la Torre Trump en la 5ta Avenida.

Este amplio grupo pintó dos murales en la ciudad de México: en las calles de Insurgentes y Medellín, colonia Roma, y en la Escuela Héroes de Chapultepec, en la secundaria que se cayó en el sismo de 1985 y donde estudiaron Luis Echeverría y José López Portillo.

Allí, plasmaron su talento en favor de los migrantes: Gilberto Aceves Navarro, Gabriel Macotela, Felipe Posadas, Rodrigo Ayala Murúa, René Freire, Antonio Gritón, Antonio Buitrón, entre otros, respaldados por la Coalición Binacional contra Trump.

En septiembre pasado, el pinto Abraham León y su colectivo realizó dos murales en Ixtepec y Juchitán, y a ellos se sumó un pintor migrante salvadoreño.

En Tonatico estado de México, el artista Luis Sotelo ha pintado 3 murales, el último, financiado por los paisanos de Waikigan Illnois. Uno de éstos, el primero de ellos, fue mandado borrar por Luis Videgaray, ex canciller, en septiembre de 2016...

Todas estar paredes recogen el llamado que exhorta a los paisanos que son ciudadanos, a registrarse para votar y hacerlo contra Donald Trump, debido a sus políticas antimigratorias, en momentos en que el demócrata Joe Biden prometió una reforma migratoria para dar la ciudadanía a al menos 11 millones de indocumentados, la mayoría, mexicanos.

Sucede cuando las cenizas de los paisanos de Puebla llegaron a Izúcar de Matamoros, Atlixco, y otras comunidades, en meses recientes, tras morir por Covid. Ocurre en momentos de gran tensión en Estados Unidos y también en México.

Para el mural se aceptan donaciones en la cuenta Bancomer #4152 3131 8506 3067 a nombre de Margarita Aragón.

Puebl@Media
Federico Campbell Peña
Ciudad de Puebla, México
Domingo 11 de octubre de 2020.


La pareja presidencial decidió someterse a una prueba de covid-19, después de que este mismo jueves diera positivo una de las ayudantes más próximas del presidente, Hope Hicks.


El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su esposa Melania han dado positivo en la prueba de covid-19 que se hicieron este jueves, según lo confirmó el propio mandatario en su perfil de Twitter.

"Esta noche, Melania y yo dimos positivo por covid-19. Comenzaremos nuestro proceso de cuarentena y recuperación de inmediato. ¡Lo superaremos juntos!", tuiteó el inquilino de la Casa Blanca.

La pareja presidencial se sometió este jueves a una prueba de covid-19 tras confirmarse el diagnóstico positivo de una de las asesoras más cercanas del presidente, Hope Hicks. La mujer, de 31 años, viajó este martes a bordo del Air Force One rumbo a Cleveland (Ohio), donde Trump participó en el primer debate con el candidato demócrata Joe Biden.

Trump se pone en cuarentena tras positivo de Covid-19 de asesora cercana

En una entrevista a Fox News, el presidente Trump indicó que él y su esposa se sometieron a una prueba de Covid-19 y que están esperando los resultados

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que luego de que su asesora cercana Hope Hicks diera positivo al nuevo coronavirus, él y su esposa, Melania, se han sometido a una prueba para detectar el virus.

En una entrevista a Fox News, el presidente confirmó la información sobre el resultado positivo de Covid-19 en su asesora; agregó que empezarán "proceso de cuarentena" mientras aguardan resultados de prueba de Covid-19.
 
"Ella dio positivo", dijo Trump a la cadena Fox News, confirmando informaciones de medios sobre Hope Hicks, una consejera cercana. "Acabo de hacerme un test y veremos qué pasa", añadió, señalando que esperaba tener los resultados "esta noche o mañana".

"Tendré los resultados esta noche o mañana por la mañana, pero sabes que paso mucho tiempo con Hope, al igual que la Primera Dama", dijo el mandatario. "¿Tendremos que ponernos en cuarentena? No lo sé", señaló.

El presidente Trump está a 15 días de volverse a enfrentar a Joe Biden en el segundo debate presidencial.

Hope Hicks, una de las colaboradoras más cercanas del presidente Donald Trump, dio positivo al coronavirus el jueves tras haber estado cerca del mandatario esta semana.

Hicks, quien funge como consejera del presidente y viajó con él a un mitin el miércoles, dio positivo al Covid-19 el jueves, de acuerdo con un funcionario del gobierno que habló bajo condición de anonimato para discutir información privada de salud. Es la colaboradora más cercana a Trump que ha dado positivo al virus hasta la fecha.

El mandatario dijo que él y la primera dama Melania Trump estaban esperando los resultados de sus propios exámenes.

“Si nos pondremos en cuarentena o si lo tenemos, no lo sé”, manifestó Trump en entrevista con Fox News el jueves por la noche. Agregó que tendrán los resultados más tarde el jueves o el viernes por la mañana.
 
El presidente viajó el jueves a Nueva Jersey para una recaudación de fondos, aunque su director de redes sociales Dan Scavino y la secretaria de prensa Kayleigh McEnany, quienes originalmente iban a acompañarlo, fueron reemplazados en el último momento por otros colaboradores.

El resultado positivo es otro recordatorio de que el virus sigue propagándose, aunque Trump ha tratado desesperadamente de fingir que ya no representa un peligro.

Desde el principio de la pandemia, él, la Casa Blanca y su campaña han tratado de restar importancia a la amenaza de la enfermedad y se han negado a cumplir las directrices básicas de salud pública, incluido aquellas emitidas por su propio gobierno, como portar mascarillas en público y practicar el distanciamiento social. En cambio, Trump ha seguido con sus mítines de campaña que atraen a miles de simpatizantes.

El virus ha provocado la muerte de más de 200 mil estadounidenses y ha infectado a más de 7 millones de personas en todo el mundo.

Esta semana, Hicks viajó con el presidente varias veces, incluyendo en el helicóptero oficial Marine One para asistir a un mitin en Minnesota el miércoles, y estuvo a bordo del avión Air Force One para el primer debate presidencial el martes por la noche en Cleveland.

Anteriormente, Hicks, que es una de las colaboradoras más confiables del presidente, fungió como directora de comunicaciones de la Casa Blanca y se reincorporó al gobierno hace unos meses con vistas a la elección presidencial. Su resultado positivo fue reportado primero por Bloomberg News. De momento, no ha respondido a una solicitud de comentarios.

RT/ AP / AFP
Washington, DC, EU
Viernes 2 de octubre de 2020.



The New York Times accedió a las declaraciones fiscales de Trump, que revelan pérdidas, deudas y elusión. Esto es lo más relevante.


The New York Times tuvo acceso a datos sobre las declaraciones de impuestos del Presidente Donald Trump y sus empresas que cubren más de dos décadas. Trump se ha negado durante mucho tiempo a divulgar esta información, lo que lo convierte en el primer Presidente en décadas en ocultar detalles básicos sobre sus finanzas. Su negativa ha hecho que sus declaraciones de impuestos se encuentren entre los documentos más solicitados de los últimos tiempos.

Estos son algunos de los hallazgos clave:

En corto:

•    Trump no pagó impuestos federales sobre la renta en 11 de los 18 años que examinó el Times. En 2017, después de convertirse en Presidente, su factura de impuestos fue de solo 750 dólares.

•    Ha reducido su factura de impuestos con medidas cuestionables, incluido un reembolso de impuestos de 72.9 millones de dólares que es objeto de una auditoría por parte del Servicio de Impuestos Internos.

•    Muchos de sus negocios emblemáticos, incluidos sus campos de golf, han perdido grandes cantidades de dinero, pero las pérdidas le han ayudado a reducir sus impuestos.

•    La presión financiera sobre él aumenta, ya que pronto vencerán cientos de millones de dólares en préstamos que él personalmente garantizó.

•    Incluso mientras declaraba pérdidas, se las ha arreglado para disfrutar de un estilo de vida lujoso al hacer deducciones fiscales sobre lo que la mayoría de la gente consideraría gastos personales, incluidas residencias, aviones y 70 mil dólares en peluquería para televisión.

•    Ivanka Trump, mientras trabajaba como empleada de la Organización Trump, parece haber recibido "honorarios de consultoría" que también ayudaron a reducir la factura fiscal de la familia.

•    Como Presidente, ha recibido más dinero de fuentes extranjeras y grupos de interés estadounidenses de lo que se conocía anteriormente. Los registros no revelan conexiones con Rusia que no se hayan informado previamente.

•    Es importante recordar que los resultados son su propia descripción de sus empresas, compilada para el servicio tributario de Estados Unidos.

A continuación, una mirada a mayor profundidad de las conclusiones.

Elusión de impuestos

Trump no ha pagado impuestos federales sobre la renta durante gran parte de las últimas dos décadas.

Además de los 11 años en los que no pagó impuestos durante los 18 años examinados por The Times, pagó solo 750 dólares en cada uno de los dos años más recientes: 2016 y 2017.

Ha logrado evadir impuestos mientras disfruta del estilo de vida de un multimillonario en el que sus empresas cubren los costos de muchos gastos personales. Esta elusión fiscal lo distingue de la mayoría de los demás estadounidenses ricos.

Durante las últimas dos décadas, Trump ha pagado alrededor de 400 millones de dólares menos en impuestos federales sobre la renta combinados que una persona muy rica que pagó el promedio de ese grupo cada año.

Un gran reembolso ha sido crucial para su elusión fiscal.

Trump enfrentó grandes facturas de impuestos después del éxito inicial del programa de televisión "El Aprendiz", pero borró la mayoría de estos pagos de impuestos mediante un reembolso. En conjunto, Trump pagó inicialmente casi 95 millones de dólares en impuestos federales sobre la renta durante los 18 años. Más tarde logró recuperar la mayor parte de ese dinero, con intereses, al solicitar y recibir un reembolso de impuestos de 72.9 millones, a partir de 2010.

El reembolso redujo su factura total del impuesto sobre la renta federal entre 2000 y 2017 a un promedio anual de 1.4 millones. En comparación, el estadounidense promedio en el 0.001 por ciento superior de los asalariados pagó alrededor de 25 millones de dólares en impuestos federales sobre la renta cada año durante el mismo periodo.

Desde entonces, el reembolso de 72.9 millones por ciento se ha convertido en objeto de una larga batalla con el Servicio de Ingresos Internos (IRS, en inglés).

Al solicitar el reembolso, citó una enorme pérdida financiera que puede estar relacionada con el fracaso de sus casinos de Atlantic City. Públicamente, también afirmó que había renunciado por completo a su participación en los casinos.

Pero la historia real puede ser diferente a la que contó. La ley federal sostiene que los inversores pueden reclamar una pérdida total de una inversión, como hizo Trump, solo si no reciben nada a cambio. Trump pareció recibir algo a cambio: el cinco por ciento de la nueva compañía de casinos que se formó cuando renunció a su participación.

En 2011, el IRS comenzó una auditoría para revisar la legitimidad del reembolso. Casi una década después, el caso sigue sin resolverse, por razones desconocidas, y podría terminar en un tribunal federal, donde podría convertirse en un asunto de dominio público.

Gastos 'de negocios'

Trump clasificó gran parte de los gastos de su estilo de vida como gastos de negocios.

Sus residencias forman parte del negocio familiar, al igual que los campos de golf donde pasa mucho tiempo. También ha clasificado el costo de su avión, utilizado para transportarlo entre sus hogares, como un gasto de negocios. Los cortes de cabello, que incluyen más de 70 mil dólares para peinar su cabello durante "El Aprendiz", han caído en la misma categoría. También lo hicieron casi 100 mil dólares pagados a un peluquero y maquillador para Ivanka Trump. Todo esto ayuda a reducir aún más la factura fiscal de Trump, porque las empresas pueden cancelar los gastos de negocios.

Seven Springs, su patrimonio en el condado de Westchester, Nueva York, tipifica su definición de los gastos de negocios.

Trump compró la propiedad en Bedford, Nueva York, en 1996. Sus hijos Eric y Donald Jr. pasaron los veranos viviendo allí cuando eran más jóvenes. "Este es realmente nuestro complejo", dijo Eric a Forbes en 2014. "Hoy", continúa informando el sitio web de la Organización Trump, "Seven Springs se utiliza como un refugio para la familia Trump".

No obstante, se ha clasificado el patrimonio como una propiedad de inversión, distinta de una residencia personal. Como resultado, ha podido cancelar 2.2 millones de dólares en impuestos a la propiedad desde 2014, incluso cuando su ley tributaria de 2017 ha limitado a las personas a cancelar solo 10 mil dólares en impuestos a la propiedad al año.

Tarifas de 'consultoría'

En casi todos sus proyectos, las empresas de Trump reservan alrededor del 20 por ciento de los ingresos para 'honorarios de consultoría' inexplicables.

Estas tarifas reducen los impuestos, porque las empresas pueden cancelarlos como un gasto de negocios, lo que reduce el monto de la ganancia final sujeta a impuestos.

Trump recaudó 5 millones de dólares en un acuerdo de hotel en Azerbaiyán, por ejemplo, y reportó 1.1 millones de dólares en honorarios de consultoría. En Dubái, hubo una tarifa de 630 mil dólares sobre 3 millones en ingresos. Desde 2010, Trump ha amortizado unos 26 millones de dólares en tales tarifas.

Su hija parece haber recibido algunos de estos honorarios por consultoría, a pesar de haber sido una alta ejecutiva de la Organización Trump.

La investigación del Times descubrió una coincidencia sorprendente: los registros privados de Trump muestran que su compañía una vez pagó 747 mil 622 dólares en honorarios a un consultor no identificado para proyectos hoteleros en Hawai y Vancouver, Columbia Británica. Los formularios de divulgación pública de Ivanka Trump, que presentó cuando se unió al personal de la Casa Blanca en 2017, muestran que había recibido una cantidad idéntica a través de una empresa de consultoría de la que era copropietaria.

Muchas de las empresas de Trump de más alto perfil pierden grandes cantidades de dinero.

Desde el 2000, ha informado haber perdido más de 315 millones de dólares en los campos de golf, que a menudo describe como el corazón de su imperio. Mucho de esto ha sido en Trump National Doral, un resort cerca de Miami que compró en 2012. Y su hotel en Washington, inaugurado en 2016, ha perdido más de 55 millones de dólares.

Una excepción: la Torre Trump en Nueva York, que le genera de manera confiable más de 20 millones de dólares en ganancias al año.

La parte más exitosa del negocio de Trump ha sido su marca personal.

El Times calcula que entre 2004 y 2018, Trump ganó un total de 427.4 millones de dólares con la venta de su imagen, una imagen de riqueza sin complejos a través de una astuta gestión empresarial. El marketing de esta imagen ha sido un gran éxito, incluso si la gestión subyacente de muchas de las empresas operativas de Trump no lo ha sido.

Otras empresas, especialmente en el sector inmobiliario, han pagado por el derecho a utilizar el nombre Trump. La marca hizo posible “El Aprendiz", y luego el programa llevó la imagen a otro nivel. Por supuesto, la marca de Trump también hizo posible su elección como el primer Presidente de Estados Unidos sin experiencia previa en el Gobierno. Pero sus empresas no rentables aún cumplían un propósito financiero: reducir su factura fiscal.

Sus negocios que pierden dinero han tenido otro propósito: reducir sus impuestos

La Organización Trump, una colección de más de 500 entidades, prácticamente todas de propiedad total de Trump, ha utilizado las pérdidas para compensar las ricas ganancias de la licencia de la marca Trump y otras partes rentables de su negocio.

Las pérdidas reportadas de las empresas operativas fueron tan grandes que a menudo borraron por completo los ingresos por licencias, lo que permite a la organización alegar que no gana dinero y, por lo tanto, no debe impuestos. Este patrón es antiguo para Trump. El colapso de la mayor parte de su negocio a principios de la década de 1990 generó enormes pérdidas que utilizó para reducir sus impuestos durante años.

Con el dinero de "El Aprendiz", Trump realizó sus mayores compras desde la década de 1980.

El programa que debutó en NBC en 2004 fue un gran éxito. Trump recibió el 50 por ciento de sus ganancias y luego compró más de 10 campos de golf y muchas otras propiedades. Las pérdidas en estas propiedades redujeron su factura fiscal. Pero la estrategia se metió en problemas cuando el dinero de "El Aprendiz" comenzó a disminuir. En 2015, su situación financiera empeoraba.

Su campaña presidencial de 2016 puede haber sido en parte un intento de resucitar su marca.

Los registros financieros no responden a esta pregunta de manera definitiva. Pero el momento es contundente: Trump anunció una campaña que parecía una posibilidad remota de ganar, pero que era casi seguro que atraería una nueva atención, al mismo tiempo que sus negocios necesitaban un nuevo enfoque.

La presidencia ha ayudado a su negocio.

Desde que se convirtió en uno de los principales candidatos presidenciales, ha recibido grandes cantidades de dinero de cabilderos, políticos y funcionarios extranjeros que pagan para quedarse en sus propiedades o unirse a sus clubes. La investigación del Times da cifras precisas sobre este gasto por primera vez.

Una oleada de nuevos miembros en el club Mar-a-Lago en Florida le dio 5 millones de dólares adicionales al año del negocio desde 2015. El fabricante de materiales para techos GAF gastó al menos 1.5 millones de dólares en Doral en 2018 mientras su industria buscaba cambios en regulaciones. La Asociación Evangelística Billy Graham pagó al menos 397 mil 602 dólares en 2017 al hotel de Washington, donde realizó al menos un evento durante su Cumbre Mundial en Defensa de los Cristianos Perseguidos.

En sus primeros dos años en la Casa Blanca, Trump recibió millones de dólares de proyectos en países extranjeros, incluidos 3 millones de dólares en Filipinas, 2.3 millones de India y un millón de Turquía.

Pero la presidencia no ha resuelto su principal problema financiero: muchas de sus empresas siguen perdiendo dinero.

Con la caída de los ingresos de "El Aprendiz", Trump ha absorbido las pérdidas en parte a través de movimientos financieros únicos que pueden no estar disponibles para él nuevamente.

En 2012, obtuvo una hipoteca de 100 millones sobre el espacio comercial en la Torre Trump. También ha vendido acciones y bonos por valor de cientos de millones. Pero sus registros financieros indican que es posible que le queden tan poco como 873 mil dólares para vender.

Las deudas

Pronto enfrentará varias cuentas que podrían presionar aún más sus finanzas.

Parece que no ha pagado nada del capital de la hipoteca de la Torre Trump, y los 100 millones de dólares completos vencen en 2022. Y si pierde su disputa con el IRS sobre el reembolso de 2010, podría deberle al Gobierno más de 100 millones de dólares (incluyendo intereses sobre el monto original).

Él es personalmente responsable de algunas de estas facturas.

En la década de 1990, Trump casi se arruina al garantizar personalmente cientos de millones de dólares en préstamos, y desde entonces ha dicho que lamentaba haberlo hecho. Pero ha vuelto a dar el mismo paso, según muestran sus registros fiscales. Parece ser responsable de préstamos por un total de 421 millones de dólares, la mayoría de los cuales vencen dentro de cuatro años.

Si gana la reelección, sus prestamistas podrían colocarse en la posición sin precedentes de sopesar la ejecución hipotecaria de un Presidente en ejercicio. Ya sea que gane o pierda, probablemente necesitará encontrar nuevas formas de usar su marca, y su popularidad entre decenas de millones de estadounidenses, para ganar dinero.

The New York Times
Nueva York, Estados Unidos
Lunes 28 de septiembre de 2020.

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El mundo es comprendido por el paradigma, es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

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