El fiscal de Minnesota eleva a homicidio no premeditado la acusación al policía que mató a George Floyd y procesa a los otros tres agentes

La familia de Floyd celebró la decisión en un comunicado: "Este es un paso importante hacia la justicia"

El fiscal general del estado de Minnesota, Keith Ellison, endureció este miércoles los cargos contra Derek Chauvin, el ex policía que fue grabado arrodillado sobre el cuello del afroamericano George Floyd, quien murió poco después, e incluyó en el caso a los otros tres ex agentes presentes en la escena.

Ellison explicó en una comparecencia ante periodistas que decidió elevar la acusación contra Chauvin al cargo de asesinato en segundo grado, tras haber sido imputado el pasado 29 de mayo de asesinato en tercer grado y de homicidio imprudente.

"Presenté una demanda enmendada", señaló el funcionario, que explicó que las pruebas disponibles apoyan "la acusación más fuerte de asesinato en segundo grado".

De acuerdo con la legislación del estado de Minnesota, el asesinato en tercer grado es aquel que causa la muerte de la persona de manera no intencionada a través de un acto eminentemente peligroso y puede acarrear una pena de cárcel de no más de 25 años. Por su parte, el asesinato en segundo grado es el que ocasiona el fallecimiento de alguien sin intención mientras se inflige o se intenta infligir un daño y puede ser penado con no más de 40 años de prisión.

El fiscal, que se espera comparezca ante los medios en las próximas horas, acusó igualmente a los ex policías Tou Thao, J. Alexander Kueng y Thomas Lane, presentes durante la detención de Floyd, de ayudar e instigar asesinatos en segundo grado.

La familia de Floyd, cuya muerte el 25 de mayo generó la mayor ola de protestas en décadas en Estados Unidos, celebró la decisión en un comunicado difundido por su abogado, Ben Crump. "Este es un paso importante hacia la justicia", afirmó el letrado.

El 25 de mayo, George Floyd, de 46 años, padre de una niña de seis años y ex guardia de seguridad -había perdido su empleo, como millones de estadounidenses, durante la pandemia de coronavirus- fue detenido por la policía después de que el empleado de una tienda lo denunciara por intentar pagar con un billete falso de 20 dólares. Cuatro agentes arrestaron a Floyd y lo esposaron; uno de ellos lo mantuvo retenido en el suelo, arrodillándose sobre su cuello durante más de ocho minutos, mientras Floyd gritaba que no podía respirar. Los vídeos de este momento, que captan los últimos minutos con vida de Floyd, se hicieron virales y provocaron una oleada de indignación en todo el país, a la que se sumaron personalidades políticas y artísticas que denunciaron la violencia policial contra los negros. El día después de la muerte de Floyd, los cuatro oficiales involucrados en el incidente fueron despedidos. Pero no era suficiente. Las protestas empezaron esa misma noche en Minneapolis al grito de "I can't breathe". Mientras, hasta dos autopsias distintas han señalado que Floyd murió por homicidio debido a "una compresión del cuello".

Derek Chauvin fue detenido el pasado viernes, acusado de homicidio involuntario por su responsabilidad en la muerte de George Floyd. Chauvin siguió apretando su rodilla contra el cuello de Floyd minutos después de que éste hubiera perdido el conocimiento y cuando los servicios de emergencias ya habían llegado hasta el lugar de los hechos.

Protestas

El 26 de mayo comienzan las protestas en Minneapolis, inicialmente de manera pacífica, pero a lo largo de la noche desembocan en violencia y saqueos. Los días siguientes, los manifestantes incendian hasta tres comisarías de policía de la ciudad. El 28 de mayo, el gobernador del estado de Minnesota despliega hasta 500 soldados de la Guardia Nacional mientras el alcalde de Minneapolis declara el estado de emergencia. Al mismo tiempo, las protestas contra el racismo se extienden hasta en un centenar de ciudades de todo el país, entre ellas algunas tan importantes como Chicago, Las Vegas, Los Ángeles, Detroit, Nueva York, San Francisco o Washington, llegando incluso a las puertas de la Casa Blanca.

Los manifestantes consiguieron romper la valla erigida por la policía frente a la residencia presidencial. Hubo lanzamiento de adoquines, piedras y botellas, y tras once horas de protestas, la policía dispersó a los manifestantes -que amenazan con volver- con gases lacrimógenos. Dentro de la Casa Blanca, Trump tuiteaba: "Estaba dentro, seguí cada movimiento. No podía haberme sentido más seguro. Si los manifestantes ("grupos organizados") hubieran traspasado la valla les habrían recibido con feroces perros y temibles armas".

Hasta 12 ciudades mantienen el toque de queda nocturno. El domingo, 15 estados autorizaron el despliegue de hasta 5.000 efectivos de la Guardia Nacional -reservistas del Ejército-. Además, la 82 División -una unidad que puede ser desplegada en cualquier parte del mundo en 18 horas- está acuartelada en Carolina del Norte, por si fuera necesario enviarla a alguna ciudad. Al menos cuatro policías han resultado heridos en las protestas y dos personas han muerto en los disturbios de Chicago.

La familia pide que cese la violencia

Un portavoz de la familia de George Floyd pidió este miércoles a los manifestantes que no utilicen su nombre para actos violentos y saqueos y pidió, en una comparecencia conjunta con el comisario de policía de Nueva York, Dermot Shea, que se respete el legado de la víctima y se haga justicia.

Durante una rueda de prensa celebrada en una iglesia del distrito neoyorquino de Brooklyn en la que iba a comparecer Terrence Floyd, hermano de la víctima que finalmente no pudo hacerlo debido a su estado emocional, el portavoz de los Floyd trasladó a los medios un mensaje de tranquilidad y apuntó que George hubiese hecho un llamamiento a la paz y a la justicia.

"Hemos visto que la justicia se está abriendo paso y que vamos en esa dirección. Es algo bueno, pero debemos continuar teniendo esta conversación", dijo el portavoz de los Floyd.

Asimismo, la familia pidió que la conversación que se ha abierto en la sociedad tras el asesinato de George Floyd se traduzca en "paz, justicia, política y legislación".

Por su parte, el comisario de la policía de Nueva York (NYPD), Dermot Shea, mostró sus condolencias a la familia Floyd, aseguró que la NYPD condena lo sucedido y dijo que debería servir como una "llamada a la justicia en este país". "Ha sido una semana larga", dijo el comisario, quien aseguró estar orgulloso del trabajo que realizan sus agentes de policía a la par que admitió que "cometen errores" y que tienen sesgos.

Shea pidió "trabajo conjunto" de las autoridades, escucha entre las partes y dijo que no había mejor lugar que Nueva York para tener una conversación sobre lo ocurrido y "un diálogo de muchos" que sirva para llegar a un punto común y "traer paz" tanto a la familia Floyd, como a la ciudad y el país en general.

El Mundo
Minnesota, EU / Madrid
Miércoles 3 de junio de 2020.


Los vecinos afectados por los disturbios violentos tras la muerte de George Floyd, ha dicho el presidente, son ahora “las principales víctimas de esta situación horrible”

Era un mensaje para la historia. El presidente, con un fondo de estrellas y el logo de la NASA, hablaba desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, después de que Estados Unidos marcara un nuevo hito en la carrera espacial, poniendo en órbita a dos astronautas por primera en una década desde suelo estadounidense, y por primera vez en la historia a bordo de una nave de una compañía privada. Pero Donald Trump dedicó la primera parte de su larga intervención a los disturbios que, por quinta noche consecutiva, incendian el país después de la muerte en una detención policial en Minneapolis del afroamericano George Floyd. Tras un hito llamado a elevar la moral y la cohesión de un país golpeado por una pandemia y una revuelta social, el presidente ha acusado de las protestas, como había hecho horas antes por Twitter, a “los antifascistas y a la extrema izquierda”.

“Comprendo el dolor que siente la gente”, ha dicho. “Apoyamos el derecho de los manifestantes pacíficos y escuchamos sus súplicas. Pero lo que estamos viendo ahora en las calles de nuestras ciudades no tienen nada que ver con la justicia o con la paz. La memoria de George Floyd está siendo deshonrada por alborotadores, saqueadores y anarquistas”.

Los vecinos afectados por las protestas violentas, ha dicho, son ahora “las principales víctimas de esta situación horrible”. “Son los antifascistas y la extrema izquierda. ¡No echen la culpa a otros!”, había tuiteado antes.

Antes de salir hacia Florida, en los jardines de la Casa Blanca, Trump arremetió contra las autoridades de Minneapolis por permitir la deriva violenta de las protestas por la muerte de Floyd. “Deben ser más duros, y siendo más duros honrarán su memoria”, dijo. La Administración ofreció al gobernador de Minnesota la ayuda del Ejército para aplacar las protestas.

El presidente tuiteó contra los medios (“enemigos del pueblo", los volvió a llamar) y contra los gobernadores “progresistas”: “Deben ser más duros o el Gobierno federal entrará y hará lo que hay que hacer”.

Las declaraciones de Trump apenas moderaron el tono de sus tuits que, desde que el viernes por la noche centenares de manifestantes se congregaron también en el exterior de la Casa Blanca, tendieron más al desafío que a la conciliación. “Dejaron a los manifestantes gritar y despotricar todo lo que quisieron, pero cuando alguien se ponía demasiado juguetón o fuera de lugar, se les echaban encima rápidamente, duro. No sabían lo que les golpeaba”, dijo Trump en un hilo de tuits, elogiando a los agentes del servicio secreto que custodiaban la Casa Blanca. “Una gran multitud, profesionalmente organizada, pero nadie se acercó a atravesar la valla. Si lo hubieran hecho, habrían sido recibidos por los perros más feroces y las armas más amenazantes que he visto jamás. Ahí es cuando la gente podría haber sido herida de gravedad, por lo menos. Muchos agentes del servicio secreto solo estaban esperando para la acción".

El presidente terminó su hilo de tuits del viernes con un mensaje que sugería una llamada a sus seguidores a concentrarse también ellos ante la Casa Blanca: “Esta noche, ¿entiendo que es la noche de MAGA [siglas en inglés de Hagamos América Grande de Nuevo, su eslogan de campaña] en la Casa Blanca?”, dijo. Preguntado después sobre si el tuit era una invitación a la violencia, respondió: “No tengo ni idea si van a estar aquí, solo estaba preguntando”.

El País
Pablo Guimón
Washington, EU.
Sábado 30 de mayo de 2020.


En la medición de las últimas 24 horas se registraron 2.448 muertes.


Estados Unidos alcanzó este jueves la cifra de 1.254.740 casos confirmados de covid-19 y la de 75.543 fallecidos, de acuerdo al recuento independiente efectuado por la Universidad John Hopkins.

Este balance con cierre a las 8 de la noche de este jueves en Washington es de 27.310 contagios más que hace 24 horas y de 2.448 nuevas muertes. En todo el país han superado la enfermedad al menos 195.036 personas, por lo cual quedan activos algo menos de un millón de casos.

El país tiene 1,25 millones de casos diagnosticados y cerca de 195.000 personas curadas, según la universidad, que precisa que se han realizado más de 8,1 millones de pruebas de detección en todo el territorio. Los balances diarios en Estados Unidos no han caído por debajo de los 1.000 fallecidos desde principios de abril. Tras haber registrado más de 3.100 muertos en 24 horas a mediados de abril, la curva de contagios está ahora en una especie de meseta de la que no consigue descender.

El estado de Nueva York se mantiene como el gran epicentro de la pandemia en Estados Unidos con 327.469 casos confirmados y 26.144 fallecidos. Solo en la ciudad de Nueva York han muerto 19.540 personas.

A Nueva York le siguen la vecina Nueva Jersey con 133.991 casos confirmados y 8.807 fallecidos, Massachusetts con 73.721 positivos por coronavirus y 4.552 muertos y el estado de Illinois, que ha reportado 70.871 contagios y 3.111 decesos. Otros estados con un gran número de fallecidos son Michigan con 4.345, Pensilvania con 3.589 y Connecticut con 2.797.

El balance provisional de fallecidos -75.543- sigue por debajo de las estimaciones iniciales de la Casa Blanca, que proyectó en el mejor de los casos entre 100.000 y 240.000 muertes; pero ha superado ya los cálculos más optimistas que hizo después el presidente Donald Trump, de entre 50.000 y 60.000 fallecidos.

El pasado domingo, sin embargo, el presidente admitió que la cifra estará entre 75.000 y 100.000, al tiempo que defendió la decisión de múltiples estados de eliminar gradualmente las medidas de confinamiento pese a reconocer que provocará algunas muertes.

El Instituto de Métricas y Evaluaciones de Salud (IHME) de la Universidad de Washington, en cuyos modelos de predicción de la evolución de la pandemia se fija a menudo la Casa Blanca, calcula que para comienzos de agosto la crisis habrá dejado más de 134.000 muertes en EE. UU.

EFE
Washingtos, EU
Domingo 10 de mayo de 2020.


Expertos de salud pública redactaron lineamientos para ayudar al país a lidiar con la emergencia de salud pública, pero su trabajo fue anulado


Gainesville, Fla.- La decisión de dejar a un lado la advertencia detallada de los expertos de alto rango para el control de la enfermedad del país para reabrir las comunidades durante la pandemia del coronavirus, llegó a los más altos niveles de la Casa Blanca, de acuerdo a unos correos electrónicos internos del gobierno que fueron obtenidos por The Associated Press.

Los documentos muestran que después que AP reportó este jueves que los lineamientos fueron ignorados, la administración Trump ordenó que partes clave del reporte fueran autorizados rápidamente.

La serie de correos electrónicos muestran que los expertos de salud pública de alta jerarquía de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades pasaron semanas trabajando en los lineamientos para ayudar al país a lidiar con la emergencia de salud pública, pero su trabajo fue anulado por designados políticos que ofrecieron pocas explicaciones.

El documento titulado “Guía para implementar la apertura de Estados Unidos nuevamente”, fue investigado y redactado para ayudar a los líderes religiosos, dueños de empresas, maestros y funcionarios estatales y locales a navegar por la difícil decisión de reabrir o seguir cerrados.

Este viernes, Kayleigh McEnany, portavoz de la Casa Blanca, comentó que los documentos no fueron aprobados por el director del CDC Robert Redfield.

Sin embargo, los nuevos correos electrónicos muestran que Redfield si los autorizó.

El 30 de abril, los documentos del CDC fueron enterrados. La agencia no recibió ninguna crítica específica del Comité de Rectores de la Casa Blanca ni del equipo que lucha contra el coronavirus, así que los oficiales solicitaron que les proporcionaran una información actualizada sobre los mismos.

Associated Press
The New York Times
Gainesville, Florida, EU.
Viernes 8 de mayo de 2020.



El artículo detalla que los cálculos apuntan que contratistas privados cobrarían 750,000 dólares por kilómetro para recubrir con dos capas de pintura acrílicas las barras de metal


La propuesta del presidente estadounidense, Donald Trump, de pintar de negro los barrotes metálicos del muro en la frontera con México puede elevar el costo de construcción en 500 millones de dólares o más, reveló este miércoles la prensa local al dar a conocer estimaciones hechas por funcionarios para esa contratación.

Según el diario The Washington Post, que citó a funcionarios de la Administración, el gobernante insistió en esa propuesta durante una reunión celebrada en abril pasado en la que le pidió a su yerno y asesor, Jared Kushner, y a sus ayudantes que estimaran los costos del trabajo de pintura.

La información apuntó que esa posibilidad ha estado en el aire durante los últimos años, pero comandantes militares y funcionarios de la frontera la habían desechado por considerarla innecesaria, costosa y una carga de mantenimiento a largo plazo, según el Post.

Las estimaciones presentadas por funcionarios federales de contratación indican que los costos oscilan entre 500 millones de dólares para dos capas de pintura acrílica hasta más de 3,000 millones para un recubrimiento termoplástico.

El artículo detalla que los cálculos apuntan que contratistas privados cobrarían 750,000 dólares por kilómetro para recubrir con dos capas de pintura acrílicas las barras de metal, mientras que un recubrimiento usado para proteger presas, canales y proyectos similares se estima cueste alrededor de 2.8 millones de dólares por kilómetro. El recubrimiento termoplástico valdría unos 4.25 millones por kilómetro.

La idea del gobernante, agrega el diario, es que los barrotes -elaborados con acero y cuyo diseño prevé que puedan tener una vida útil de 30 años sometidos a luz solar intensa y cambios de temperatura en la intemperie- sean pintados de negro, como una forma de evitar que puedan ser escalados para atravesar de forma irregular el límite entre ambos países.

Pero los funcionarios involucrados en el proyecto consideran que la pintura puede retrasar el ritmo de construcción, ya que deberán regresar a las secciones que ya han sido erigidas y donde las barras son de color anaranjado debido a la rápida oxidación.

Pintar los barrotes ya instalados, explica el Post a partir del testimonio de ingenieros, haría igualmente más costosa esa operación, ya que es más barato ponerles el color previamente.

El pasado 3 de abril, un grupo de más de cuarenta legisladores demócratas instó a Trump a detener “de inmediato” la construcción del muro en la frontera con México para centrarse en la crisis sanitaria provocada por el coronavirus SARS-CoV-2.

Y ya en febrero, varias organizaciones de la sociedad civil anunciaron una demanda judicial contra el Gobierno de Trump por la transferencia de 3.800 millones de dólares de fondos adicionales del Pentágono para su barrera en la frontera con México.

Trump, que se presenta este noviembre a la reelección para un segundo mandato, ha prometido construir más de 805 kilómetros de muro para principios del próximo año.

EFE
Washington, EU
Viernes 8 de mayo de 2020.


"No es momento de reducir el apoyo a las operaciones" de combate a la pandemia, reaccionó el jefe de la ONU, Antonio Guterres.


"No es el momento de reducir el financiamiento de las operaciones de la Organización Mundial de la Salud o de cualquier otra institución humanitaria que combate el virus", dijo el martes (14.04.2020) el secretario general de la ONU tras la decisión estadounidense de suspender su contribución a la OMS.

"Mi convicción es que la Organización Mundial de la Salud debe ser apoyada porque es absolutamente esencial en los esfuerzos del mundo para ganar la guerra contra la covid-19", añadió Antonio Guterres, señalando sin embargo que habrá tiempo después para estudiar "cómo reaccionaron todos aquellos implicados en la crisis".

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció más temprano que decidió suspender la contribución de su país a la OMS, debido a su "mala gestión" de la epidemia del nuevo coronavirus.

"Hoy ordeno a mi gobierno la suspensión del financiamiento de la Organización Mundial de la Salud, mientras se lleva a cabo un estudio para examinar el rol de la OMS en la mala gestión y el encubrimiento de la propagación del coronavirus", declaró en conferencia de prensa.

Trump dijo que la organización no cumplió con su “obligación fundamental” y debe rendir cuentas. Sin embargo, señaló que Estados Unidos continuará participando con la OMS en la búsqueda de lo que él llama reformas significativas.

El pasado martes, el mandatario había amenazado con suspender la contribución estadounidense a la OMS, acusándola de tener un mal desempeño en la pandemia del coronavirus. “Vamos a suspender (el envío) de las sumas destinadas a la OMS”, declaró Trump, sin más detalles, durante su rueda de prensa diaria.

La declaración la formuló luego de un tuit contra el organismo emitido horas antes, en el cual sentenció: "La OMS realmente se equivocó".

“Han estado equivocados sobre muchas cosas. Tomaron malas decisiones”, expresó el mandatario, tras señalar que la entidad de Naciones Unidas "por alguna razón está financiada en gran parte por Estados Unidos, pero muy centrada en China".

"Vamos a analizarlo más de cerca”, agregó Trump hace una semana. Medios de prensa informaron que ya en febrero la Casa Blanca había propuesto reducir de 122 a 58 millones de dólares la aportación de Estados Unidos a la OMS.

Deutsche Welle
AFP/AP/EFE/Reuters
Washington, DC, EU.
Miércoles 15 de abril 2020.


Corea del Sur logró poner bajo control el brote tras detectar su primer caso el mismo día que EE.UU.


 “Una pandemia es como un incendio. Si lo coges pronto, se puede extinguir sin mucho daño. Si lo dejas que arda sin ser detectado, puede convertirse en un infierno que se expanda más allá de nuestra capacidad para controlarlo (...) Si esperamos a que aparezca una pandemia, será demasiado tarde para prepararnos (...). En una pandemia, desde las inyecciones a las camas de hospital, los respiradores o el material protector van a escasear”.

Las palabras del presidente George W. Bush en el 2005 tienen hoy un aire premonitorio. Llevaba fama de ser poco amigo de los libros, pero en realidad el republicano es un lector voraz y aquel verano había caído en sus manos The Great Influenza, la obra de John M. Barry, que describe la mal llamada gripe española de 1918. A la vuelta de vacaciones, Bush sentó a su equipo para crear el que sería el primer plan de acción moderno del país para afrontar una pandemia global.

“Son como un incendio”

Tras leer un libro sobre la gripe de 1918, Bush se obsesionó con las pandemias

Después de los atentados terroristas con aviones y las cartas infectadas con ántrax del 2001, semejante posibilidad ya no parecía tan remota. “Estaba convencido de que iba a ocurrir”, ha recordado en la ABC News su exconsejero de seguridad nacional, Tom Bossert. No todo el plan llegó a ejecutarse, pero algunos de sus elementos siguen en uso hoy y la administración Obama se apoyó en ellos para desplegar sus respuestas al SARS, el ébola y el H7N9, predecesor del último virus.

(.)
Cuando la Covid-19 llegó a EE.UU. se encontró, sin embargo, con una estructura administrativa diezmada y menos robusta que, de acuerdo con varias investigaciones periodísticas, ha lastrado la respuesta a la aparición de un nuevo y letal patógeno en China. Donald Trump lo llama “el enemigo invisible”, se define como un presidente “de tiempos bélicos” pero esta fue una guerra que no vio venir.

El Departamento de Seguridad Interior, creado tras el 11-S para responder a crisis de escala nacional, tiene dos decenas de altos cargos sin confirmar y lleva un año sin nadie de forma permanente al frente. La última secretaria, Kirstjen Nielsen, era demasiado tibia en temas migratorios a ojos de Trump, que la despidió en abril del 2019 y no ha propuesto al Congreso ningún nombre para sustituirla. Tampoco hay un subsecretario permanente, cargo que supervisa la agencia federal de emergencias (FEMA) a la que algunos estados han recurrido para afrontar la actual crisis.

La escasa duración de los nombramientos va más allá en la actual Administración

Entretanto, en mayo del 2018, el directorio de seguridad sanitaria global y biodefensa creado por Barack Obama dentro del Consejo de Seguridad Nacional (NSC) para prepararse para pandemias como la del Covid-19 había sido disuelto. La Casa Blanca asegura que sus labores fueron reasignadas a otros departamentos, pero el desmantelamiento estuvo acompañado por la salida de especialistas. Un mes antes de su disolución, el director del NSC, John Bolton, despidió al subdirector a cargo de la respuesta a posibles epidemias, el almirante Timothy Ziemer, que no fue sustituido. Y un mes antes de la llegada de Bolton, fue Bossert, exconsejero de seguridad de Bush, quien se fue.

La escasa duración de los nombramientos va más allá en la actual Administración, caracterizada por fulminantes despidos vía Twitter (así se fue el primer secretario de Estado, Rex Tillerson) o no menos sonadas dimisiones (el secretario de Defensa, Jim Mattis). Según Brookings Institution, Trump ha batido todos los récords de renovación de personal en la Casa Blanca (en tres años, ha relevado a más cargos que las administraciones Obama, Bush y Reagan juntas). Otra posición clave que ha estado meses ocupada por interinos es la de jefe de gabinete. Al último sustituto lo despidió en marzo. La semana pasada nombró al cuarto titular.

Este era el paisaje administrativo en EE.UU. cuando, el 20 de enero, se detectó el primer caso de coronavirus, un contagio importado de Wuhan (China). “Lo tenemos totalmente bajo control”, dijo un par de días después Trump, que poco después cerró las fronteras a China. Investigaciones de Político, Pro Publica y The New York Times han corroborado que el presidente desoyó las alertas internas de diferentes departamentos del gobierno federal.

Estaba saliendo victorioso del impeachment y las primarias demócratas absorbían por aquel entonces toda su atención. Al producirse las primeras muertes, Trump puso al vicepresidente Mike Pence al frente del grupo de trabajo de la Casa Blanca sobre el virus, en el que colocó también a su yerno, Jared Kushner, desocupado tras presentar su plan de paz para Oriente Próximo. EE.UU. es el país del mundo con más contagios de la Covid-19.

“China debería habernos avisado antes”, insiste Trump. En julio, su Gobierno eliminó el puesto del oficial de enlace en el Centro de Control de Enfermedades del país asiático, el funcionario que teóricamente les habría informado de inmediato sobre la aparición del nuevo virus. Un informe de la oficina del inspector general de Departamento de Salud publicado ayer describe “severas carencias” de material protectivo, camas hospitalarias y tests de diagnóstico en el país. “¿Cómo se llama?”, “¿cuándo fue nombrado?”, inquirió Trump cuando se le preguntó por el tema. (La titular es una mujer, Christi Grimm, que tomó posesión enero).

El otro país que detectó su primer caso el mismo día que EE.UU. fue Corea del Sur, un país de 38 millones de habitantes que no había olvidado las lecciones de la historia.

La Vanguardia
Beatriz Navarro Corresponsal
Washington, Estados Unidos.
Miércoles 15 de abril de 2020.


'Veremos qué sucede, porque tenemos que salvar algunas de esas grandes compañías', dijo el 22 de marzo


Washington.- El viñedo del presidente Donald Trump en Virginia podría ser elegible para un rescate federal bajo el estímulo económico de 2,2 billones de dólares que el mandatario mismo firmó el mes pasado, pese a las cláusulas en la ley que según los demócratas tenían como objetivo impedir que él y su familia se beneficiaran personalmente.

Sepultados en las letras pequeñas de la ley aprobada por el Congreso para tratar de impedir un colapso económico se encuentran términos que harían el viñedo elegible para recibir parte de la ayuda extendida a viticultores y productores de "cosechas especiales'', entre ellas las uvas usadas para la fabricación de vino.

No hay indicio de que las compañías de Trump, que actualmente son operadas por sus hijos, vayan a solicitar la ayuda, y un representante de la compañía dijo el viernes que no existen planes para hacerlo.

La Casa Blanca declinó comentar, pero el mes pasado Trump se negó a descartar la posibilidad.

"Veremos qué sucede, porque tenemos que salvar algunas de esas grandes compañías'', dijo el 22 de marzo a una pregunta especifica durante una conferencia de prensa sobre si sus compañías renunciarán a la ayuda.

Los intereses de negocios de Trump han sido sometidos a un intenso escrutinio desde el momento en que él decidió que, a diferencia de presidentes previos, no prescindiría de su participación en los mismos ni los colocaría en fideicomiso durante su presidencia.

Empleados, burócratas y funcionarios del gobierno federal tienen prohibido por leyes y normas que fueron creadas para impedirles sacar beneficio de sus cargos. Sin embargo, muchas de esas restricciones no aplican al presidente, incluidas las cláusulas cuyos objetivos sean limitar los conflictos de interés.

Luego que Trump se negara a decir si sus empresas solicitarían apoyo financiero, los demócratas negociaron agregar restricciones a la ley de estímulo _antes que fuera aprobada por el Congreso_ que evitarían que el presidente y su familia se beneficiaran personalmente.

El control de Trump Winery no queda del todo claro. El presidente ha dicho en varias ocasiones que es de su propiedad y su declaración de conflicto de intereses de 2019 reveló ingresos provenientes del hotel en los viñedos y la renta de éstos. La declaración también estipula que las compañías controladas por Trump son propietarias de Trump Vineyard Estates LLC.

Sin embargo, un comunicado del sitio web del viñedo indica que Trump Winery es un nombre comercial registrado de una compañía controlada por Eric, el hijo de Trump, ``que no es propiedad, ni está operada o afiliada con Donald J. Trump o alguno de sus asociados''.

Associated Press
Washington DC EU
Sábado 11 de abril de 2020.


Max Boot*


Hasta ahora, había sido reacio a etiquetar a Donald Trump como el peor presidente en la historia de Estados Unidos. Como historiador, sé cuán importante es permitir el paso del tiempo para obtener un sentido de perspectiva. Algunos presidentes que les parecieron espantosos a sus contemporáneos (Harry S. Truman) o simplemente mediocres (Dwight D. Eisenhower y George H.W. Bush), lucen mucho mejor en retrospectiva. Otros, como Thomas Jefferson y Woodrow Wilson, ya no se ven tan bien como solían hacerlo.

Ya había escrito, el 12 de marzo, que Trump es el peor presidente de los tiempos modernos, pero no de todos los tiempos. Eso dejó abierta la posibilidad de que James Buchanan, Andrew Johnson, Franklin Pierce, Warren Harding o algún otro don nadie, pudiera ser juzgado con mayor severidad. Pero en el último mes, ya hemos visto lo suficiente como para eliminar la clasificación “de los tiempos modernos”. Con su catastrófica gestión ante el coronavirus, Trump ya es el peor presidente en la historia de Estados Unidos.

Su único gran competidor por ese dudoso honor sigue siendo Buchanan, cuya indecisión contribuyó a que termináramos en la Guerra de Secesión, el conflicto más letal en la historia de Estados Unidos. Buchanan podría seguir siendo el perdedor más grande. Sin embargo, hay buenas razones para creer que la Guerra Civil se hubiera desatado de cualquier manera. En cambio, no hubo nada inevitable acerca de la magnitud del desastre que enfrentamos actualmente.

La situación es tan crítica que es difícil aceptarla. The Atlantic destaca: “Durante la Gran Recesión de 2007 a 2009, la economía sufrió una pérdida neta de aproximadamente 9 millones de empleos. La recesión de la pandemia ha visto casi 10 millones de solicitudes de prestaciones por desempleo en apenas dos semanas”. The New York Times estima que el índice de desempleo está alrededor de 13%, el más alto desde el fin de la Gran Depresión, hace 80 años.

Mucho peor que eso es la mortandad. Ya tenemos más casos confirmados de coronavirus que cualquier otro país. Trump declaró el 26 de febrero que la epidemia pronto estaría “casi en cero”. Ahora sostiene que si el número de muertos es de 100,000 a 200,000 —una cantidad mayor que todas las muertes estadounidenses en todas nuestras guerras combinadas desde 1945— será una demostración de que ha hecho “un muy buen trabajo”.

No. Será una señal de que él es un miserable fracaso, porque el coronavirus es la catástrofe más previsible en la historia de Estados Unidos. Las advertencias sobre los ataques de Pearl Harbor y el 11 de septiembre fueron evidentes solo en retrospectiva. Esta vez, no se requirió de ninguna inteligencia ultrasecreta para ver lo que se venía. La alarma fue activada en enero en los medios por expertos y por líderes demócratas como el ahora candidato presidencial, Joe Biden.

Algunos funcionarios del gobierno ofrecieron advertencias similares directamente a Trump. Un equipo de reporteros del Post escribió el 4 de abril: “El gobierno de Trump recibió su primera notificación formal sobre la epidemia del coronavirus en China el 3 de enero. En cuestión de días, las agencias de espionaje estadounidenses le confirmaron la seriedad de la amenaza a Trump, incluyendo una advertencia sobre el coronavirus —la primera de muchas— en el informe diario presidencial”. Pero Trump no estaba escuchando.

El artículo del Post es la disección más minuciosa del fracaso de Trump en prepararse para la tormenta inminente. Trump fue informado por primera vez sobre el coronavirus por el secretario de Salud y Servicios Humanos, Alex Azar, el 18 de enero. Sin embargo, de acuerdo con la nota del Post, “Azar les comentó a varios allegados que el presidente creía que estaba siendo ‘alarmista’ y Azar tuvo dificultades para captar la atención de Trump para que se concentrara en el problema”. Cuando se le preguntó públicamente por primera vez a Trump sobre el virus, el 22 de enero, afirmó: “Lo tenemos totalmente bajo control. Es una persona que viene de China”.

En los días y semanas siguientes a que Azar lo alertara sobre el virus, Trump habló en ocho mítines y se fue a jugar golf seis veces, como si no tuviera ninguna preocupación en el mundo.
AD

La incapacidad de Trump en enfocarse en el problema, señala el Post, “sembró una importante confusión en el público y contradijo los mensajes urgentes de los expertos en salud pública”. También permitió que varios errores burocráticos no fueran atendidos como fallas graves, como realizar suficientes pruebas de diagnóstico o almacenar suficientes equipos de protección y respiradores.

Países tan diversos como Taiwán, Singapur, Canadá, Corea del Sur, Georgia y Alemania lo han hecho muchísimo mejor, y sufrirán muchísimo menos. Corea del Sur y Estados Unidos descubrieron sus primeros casos el mismo día. Corea del Sur tenía el 8 de abril 200 fallecidos, cuatro muertes por cada millón de personas. La tasa de mortalidad en Estados Unidos (25 por cada millón de habitantes) es seis veces peor y está aumentando rápidamente.

Este fracaso es tan monumental que hace que nuestros recientes presidentes fallidos —George W. Bush y Jimmy Carter— luzcan dignos del Monte Rushmore en comparación. El anuncio de Trump del 3 de abril sobre el despido del inspector general de los servicios de inteligencia que reveló su intento de extorsión a Ucrania, demuestra que él combina la ineptitud de un George W. Bush o un Carter con la corrupción de Richard Nixon.

Trump, como lo hace característicamente, está trabajando más duro que nunca en culpar a otros —China, los medios, los gobernadores, el expresidente Barack Obama, los gestores del juicio político demócrata, todo el mundo menos su caddie de golf— de sus equivocaciones. Su mantra es: “No asumo ningún tipo de responsabilidad”. Queda por ver si los votantes se creerán sus excusas. Pero pase lo que pase en noviembre, Trump no podrá escapar del implacable juicio de la historia.

En algún lado, un aliviado James Buchanan debe estar sonriendo.


Max Boot*

Nueva York

 Columnista especialista en seguridad nacional. Estudió en la Universidad de Berkeley, California en BA en historia; Universidad de Yale, MA en la historia.  Max Boot es un historiador, autor de éxito de ventas y analista de política exterior.

The Washington Post
Max Boot
washingtonpost.com
Washington, Estados Unidos
Viernes 10 de abril de 2020.


El Gobierno de Puebla informó que 11 personas originarias de la entidad han fallecido por Covid-19 en Estados Unidos, cuatro de ellas en las últimas 48 horas.

En un reporte diario, el Secretario de Gobernación estatal, David Méndez Márquez, actualiza la cifra de poblanos muertos por esta pandemia en esa nación, principalmente en la región este de este país.

Este viernes, el funcionario estatal explicó que los nuevos fallecimientos son los de dos hombres en las regiones del Bronx y Queens.

"Se confirma, por parte de familiares de dos poblanos, decesos en Nueva York, son dos; un poblano, de 42 años, oriundo de Yeloixtlahuaca, quien falleció ayer en el Bronx, y otro más, oriundo de Izúcar de Matamoros, de 49 años, que falleció en Queens, es la actualización de los datos", dijo.

Apenas ayer, informó que un hombre, de 50 años de edad, y una mujer, de 56 años de edad, habían muerto por coronavirus.

"Se confirmó el deceso de dos personas más, hombre de 50 años y una mujer de 56 años, fallecieron, lo tenemos confirmado por sus propios familiares", detalló este jueves.

Los primeros fallecimientos fueron revelados por esta Administración estatal el pasado 27 y 30 de marzo, tras la vigilancia que hacen de connacionales en otros países.

Hasta el momento, Puebla registra 113 casos positivos de Covid-19 y dos muertos.

La distribución de los casos infectados se concentra principalmente en Puebla, con 68 de ellos; San Andrés Cholula, con 17; San Pedro Cholula, con 4, y Tulcingo de Valle, con otros cuatro.

Además, en Chalchicomula de Sesmas, Atlixco y Chietla, existen dos casos en cada uno; así como un caso en Teziutlán, Tlapanalá, Huejotzingo, Chiautzingo, Amozoc y Tepeojuma, además de otro más proveniente de Guerrero.

Reforma
Óscar Uscanga
Ciudad de México
Viernes 03 abril 2020.

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