Entre gritos, porras y abucheos se llevó a cabo la quema del judas en algunos estados del País, donde destacó la figura del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Desde hace más de 40 años, cada Sábado Santo, en el Barrio del Artista, Puebla, se realiza la quema de personajes.

Este 2017 resaltó la imagen de Trump, el ex Gobernador Rafael Moreno Valle, y Antonio Gali Fayad, actual titular del Ejecutivo estatal.

Diez judas fueron los que se prendieron por la mañana con nombres de políticos, partidos políticos, medios de comunicación, así como algunos delitos que más se cometen en Puebla.

"Cada año ponemos gente que llama la atención de todo el mundo, Donald Trump, gente del Gobierno del mismo barrio, partidos, prensa, aquí es parejo", dijo Bruno Ponce, secretario general del Barrio del Artista.

Mencionó que las figuras las costean con recursos propios y las elaboran artesanos de Tlaxcala.

En tanto, pobladores del Municipio de Unión Juárez, Chiapas, también quemaron a judas personificado en Donald Trump y un muro, en protesta por la política migratoria del Mandatario estadounidense.

Los habitantes del municipio fronterizo con Guatemala, por donde cruzan centroamericanos en busca del sueño americano, prendieron fuego al mediodía a la botarga con la imagen del magnate.

La familia Dardo García mencionó que decidieron hacer este judas en protesta porque el republicano está traicionando a los migrantes y expulsándolos de ese país.

Con la elaboración del muñeco, la familia ganó el concurso que se realiza en la comuna.

La quema del judas forma parte de las festividades de Semana Santa que se realizan en esta localidad desde hace más de 50 años.

En el Estado de México, con la intención de acabar con el discurso de xenofobia y racismo hacia los migrantes de Trump, artesanos celebraron el Sábado de Gloria quemando también la figura del Mandatario.

Luis Solano, originario de Tultepec, Municipio mexiquense conocido por la elaboración de pirotecnia, participó en la edición 23 del concurso de Judas que se celebra en Toluca.

Su pieza titulada "Nos cargó el payaso" estuvo inspirada en el Presidente Trump, a quien decoró con un traje con la bandera de Estados Unidos y unos zapatos de payaso para ejemplificar su sátira.

"Nos cargó el payaso, pero el payaso diabólico que es Trump, por la forma en que se está comportando con los mexicanos, y ese fue el tema de la injusticia", dijo el artesano de Tultepec.

Reforma
Norma Herrera, Édgar Hernández y
Montserrat Peñaloza/corresponsales
Ciudad de Puebla, México
Sábado 15 de abril de 2017.


Señalan que algunas áreas están identificadas como ‘hábitat crítico’ para 25 especies


Un grupo conservacionista de Estados Unidos y el congresista Raúl Grijalva, presentaron una demanda este miércoles en un esfuerzo por bloquear la propuesta del presidente estadounidense, Donald Trump, de construir un muro en la frontera con México.

La iniciativa busca presionar al Departamento de Seguridad Nacional y al servicio de Aduanas y Protección de Fronteras de EU para que preparen un informe "programático sobre el impacto ambiental" del programa de seguridad fronterizo de Estados Unidos que busca construir un muro en la frontera con México, de acuerdo con KTAR noticias.

"Algunas áreas ubicadas dentro de las 50 millas de la línea limítrofe de la frontera entre EU y México han sido identificadas como un 'hábitat crítico' para al menos 25 especies de acuerdo con el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los EU", agregó ese medio de comunicación.

"Nosotros presentamos esa demanda tomando en consideración todas las perspectivas del medio ambiente", dijo Randy Serraglio, del Centro de Diversidad Biológica con sede en Arizona, y agregó que la demanda busca que se haga una investigación profunda sobre el potencial impacto al medio ambiente de la construcción del muro.

"Las perspectivas que nosotros consideramos en la demanda incluyen la vida salvaje, las especies en peligro de extinción, como jaguares y ocelotes, seguridad fronteriza y patrulla de frontera. La propuesta de un muro fronterizo puede afectar los hábitats de especies amenazadas o en vías de extinción", dijo Serraglio.

"Esto no se debe a la inmigración u otras causas, solamente por factores medio ambientales", agregó.

El congresista del estado de Arizona Raúl Grijalva tomó partido con el grupo ambientalista en la demanda, señalando en la declaración entregada este miércoles que las "leyes ambientales de EU son de las más antiguas y fuertes del mundo, y deben aplicarse en las fronteras".

"Estas leyes existen para proteger la salud y el bienestar de nuestro pueblo, nuestra vida silvestre y los lugares donde ellos viven", subrayó.

El pasado 25 de enero Trump firmó una orden ejecutiva para que se construya una "barrera física" a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México, de unos tres mil 200 kilómetros de longitud.

AP
ALST
Los Ángeles, Estados Unidos
Jueves 13 de abril de 2017.


Disputas legales con terratenientes y hasta problemas de ingeniería hacen inviable el plan

“Construiré un gran muro, un bello muro en nuestra frontera sur… nadie sabe edificar muros mejor que yo… y haré a México pagar por este muro”, fue la primera promesa de campaña de Donald Trump, el 16 de junio de 2015. Ya en la Casa Blanca, firmó la orden ejecutiva el 25 de enero de 2017.

Trump no está solo en su propósito. A partir de la caída del muro de Berlín, en 1989, se ha multiplicado por cuatro la construcción de barreras fronterizas, hasta llegar a 70 en todos los continentes. Se alegan como objetivos detener a migrantes no autorizados, prevenir el terrorismo o evitar la extensión de conflictos territoriales.

Élisabeth Vallet, catedrática en Estudios Estratégicos y Diplomáticos en la Universidad de Québec en Montreal (UQAM) es la autora del estudio: Fronteras amuralladas, fronteras violentas, que analiza muros limítrofes alrededor del mundo.

Haciendo referencia a la investigación de la profesora Vallet, The New York Times nos recuerda que tres democracias —la más antigua, Estados Unidos; la más poblada, India, y la más estable en el Medio Oriente, Israel— han edificado muros que los separan de sus vecinos.

Citando la misma obra, el Daily Mail llama “el muro del apartheid” al construido entre Israel y Palestina (Cisjordania y Gaza). Tras la orden ejecutiva de Trump, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu alabó su decisión, pero la comunidad judía mexicana rechazó contundentemente su mensaje.

India ha edificado muros en sus fronteras con Paquistán y con Bangladesh. El mar Mediterráneo es un inmenso muro de agua entre África del norte y los países del sur de Europa.

El proyecto de Trump desató la polémica desde el primer minuto en que fue anunciado.

¿A quién y para qué sirven los muros?

Janet Napolitano, secretaria de Seguridad Nacional (DHS por sus siglas en inglés) en el primer gobierno del presidente Barack Obama, afirma conspicuamente: “Localiza un muro de 15 metros de altura, y yo te encontraré una escalera de 16 metros”.

Entre Estados Unidos y México ya existen barreras de distinto tipo en 930 de los 3 mil 200 kilómetros de la línea fronteriza. Ninguna de las personas que realizaron los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 entró por México; todos ellos tenían visas de ingreso a Estados Unidos. A casi 16 años de esa fatídica fecha, absolutamente ningún incidente terrorista ha ocurrido en la frontera ni se ha originado en territorio mexicano.

De los 11 millones de personas que se encuentran en Estados Unidos sin autorización, más de 40% entraron legalmente y extendieron su estancia más allá del periodo para el cual les fue otorgada una visa.

En un poema frecuentemente citado, Robert Frost dice: “Antes de construir un muro, me gustaría saber qué estoy dejando adentro y qué estoy dejando afuera, y a quién estoy ofendiendo”. Al construir un muro para impedir la entrada de personas no autorizadas, se incentiva a aquellos que ya se encuentran indocumentados a quedarse en el país y se les disuade de salir.

México no lo pagará, pero necesita abatir muros propios

La línea fronteriza entre Tijuana y San Diego es la de mayor afluencia en el mundo: 21 millones de cruces al año. El desarrollo regional ha ocurrido a pesar del reforzamiento del control fronterizo, no gracias a éste. Lo que hace único y sin precedente al proyecto de muro de Trump es que se realizaría entre dos países que son socios comerciales.

El muro de Trump significa que México no es parte de América del Norte, a la que Trump ve como mayoritariamente blanca y anglosajona. Los legisladores demócratas están en contra del muro y temen que reviva un fuerte sentimiento antiestadounidense.

Las autoridades mexicanas han señalado que México no pagará un peso del muro. Mitch McConnell, presidente del Senado de EU, cuando le preguntaron: “¿Cree usted que México pagará el muro?, respondió: “No”.

Es una gran incongruencia que México se oponga a un muro en su frontera norte, pero en los hechos propicie un muro virtual para sellar nuestra frontera sur. A las reiteradas violaciones a los derechos humanos de los transmigrantes centroamericanos se suma el lenguaje de funcionarios mexicanos señalando que el verdadero problema de seguridad son los migrantes centroamericanos, a quienes están dispuestos a ofrecer como moneda de cambio para eventuales acuerdos con el gobierno de Trump.

¿Habrá dinero para el muro de Trump?

El proyecto de Trump ha sufrido ya varios traspiés: 1) No hay acuerdo en torno a la “barrera física” a edificar: ¿Un muro, una valla, o una barda?; 2) El presupuesto del año fiscal 2018 trae un monto de dinero que no alcanza ni siquiera para iniciar los trabajos, cuyo costo mínimo será de 21 mil 600 millones de dólares; 3) En California, Arizona, Nuevo México y Texas muchos dueños de terrenos fronterizos se irán a los tribunales para oponerse al proyecto.

Muchos expertos están llegando a la conclusión de que el proyecto de Trump no es realista, que representa un monumental desperdicio de dinero y que su plazo de construcción rebasaría los cuatro años, por lo cual ni siquiera está garantizado que se concluya bajo su administración.

Vallet, la académica quebequense, es tajante: “Los muros son una respuesta cortoplacista a los desafíos generados por la globalización. No funcionan”. El grueso del trasiego de drogas y hacia el norte y de armas y “dinero caliente” hacia el sur tiene lugar en los cruces fronterizos establecidos; los muros producen una percepción de seguridad, pero no dan seguridad real.

Lo más probable es que acabemos con una versión diluida del proyecto original. La construcción del muro obedece a objetivos políticos de Trump. Quizá lo veamos usando una pala o montado en una excavadora, afirmando que ha cumplido ya con su promesa, esperando que sus electores compren su teatro. En cualquier caso, el daño para la relación bilateral México-Estados Unidos ya está hecho y su costo será demoledor.

El Universal
Carlos Heredia Zubieta
Ciudad de México
Domingo 2 de abril de 2017.

El presidente se ve obligado a suspender la votación de su proyecto al no contar con mayoría.

La minoría radical republicana bloquea su alternativa al Obamacare en la Cámara de Representantes


Donald Trump ha fracasado. El gran negociador, el dealmaker, el hombre que todo lo puede, ha sufrido de la mano de su propio partido la mayor humillación de su corta presidencia. La votación de la reforma sanitaria en la Cámara de Representantes, forzada por él mismo para hoy, ha sido suspendida in extremis ante el miedo de no lograr la mayoría suficiente. De nada han servido sus amenazas a los congresistas ni su bravuconada de mantener el actual sistema. Los halcones del Freedom Caucus, 36 republicanos herederos del Tea Party, se enrocaron en el no e hicieron sentir al multimillonario el verdadero precio de la política.

La derrota es de Trump. Él había asumido el liderazgo de la batalla y él, pese a contar con mayoría en la Cámara de Representantes, ha sido incapaz de torcer la mano a sus propios correligionarios. Se reunió con ellos y les ofreció cesiones de enorme calado, incluida la eliminación de prestaciones sanitarias básicas. Pero no pudo convencerles. Y cuando en un gesto de fuerza decidió lanzarles el pulso y adelantar al viernes la votación, perdió.

Ahora, con una valoración por los suelos (sólo el 37% aprueba su gestión), tendrá que digerir su fracaso y abrir una nueva y dolorosa negociación. El camino será largo. Los republicanos moderados temen perder su base electoral y los halcones traicionar su ideología. La conciliación es compleja. Si la ley vira hacia el lado más social, los ultras volverán a las andadas. Pero si se asumen las exigencias radicales, basadas en una drástica reducción de las prestaciones sanitarias mínimas, entonces la propuesta fracasará en su siguiente instancia, el Senado. Allí, un grupo de notables republicanos con capacidad de bloqueo ya ha hecho saber no aceptará ninguna reforma que reduzca la cobertura que ya se ofrece. Y si salva ese escollo, la norma aún deberá ser refrendada por un comité conjunto y finalmente por el voto de ambas Cámaras.

La tensión es paradójica. El mismo Obamacare que ahora divide a los republicanos, durante años les ha unido. Desde que en 2010 el presidente demócrata sacara adelante su proyecto, los conservadores lo han considerado un compendio de los males de la izquierda. Da igual que haya extendido la cobertura a 20 millones de personas o que haya puesto veto a la cruel práctica de las aseguradoras de rechazar o esquilmar a pacientes con dolencias previas. Para los republicanos el sistema desarrollado por Obama ataca la raíz de su ideología: amplia la burocracia federal, ahonda el déficit y acaba con la libertad de elección.

Trump, con instinto político, ha sabido monopolizar este malestar. En campaña y como presidente golpeó sin compasión la criatura de Obama y anunció que sería él y nadie más quien la sacrificaría. Y así lo escenificó. A principios de marzo, cuando el líder republicano en la Cámara de Representantes, Paul Ryan, presentó el proyecto alternativo, el presidente se lo apropió. Tras el fracaso judicial de su veto migratorio y con las llamas del escándalo ruso cercándole, la reforma sanitaria se volvió su gran válvula de escape y su primer examen parlamentario.

El proyecto apadrinado por Trump se define por eliminar la obligatoriedad del seguro médico, congelar el programa para los más desfavorecidos y poner fin al aparato impositivo que nutre la red asistencial. La deconstrucción es profunda pero no completa. Sigue prohibiendo a las aseguradoras rechazar a un paciente con enfermedades previas y da plazos para desmantelar la obra de su antecesor. El resultado es un híbrido que no ha satisfecho el ansia liquidacionista de los radicales pero tampoco cumplido la promesa de Trump de garantizar la cobertura universal.

La Oficina Presupuestaria del Congreso, un organismo no partidista y cuyos estudios gozan de reconocimiento general, ha establecido que la aplicación del plan republicano supone dejar sin seguro médico a 14 millones de personas el año próximo y 24 millones en una década, lo que elevaría la población sin cobertura a 52 millones. También implicaría una subida de las pólizas del 15% al 20% para los dos próximos años. Todo ello ha sido desmentido por la Casa Blanca, que ha tomado como única referencia del estudio el ahorro que implica su proyecto: 150.000 millones de dólares en una década.

Para los radicales nada de esto vale. Su obsesión es que se abaraten los seguros médicos y se reduzca el peso estatal en la vida civil. Con este fin exigieron que se eliminase del proyecto las denominadas prestaciones sanitarias esenciales incluidas por ley en las pólizas y que comprenden la medicina preventiva, la atención de urgencias, la estancia hospitalaria, los cuidados mentales y la maternidad.

La petición era prácticamente suicida. Como recordó Paul Ryan, asumirla suponía que la reforma nunca podría superar el filtro del Senado, donde la mayoría republicana es exigua (52 contra 48) y los moderados ya han anunciado que rechazarían una ley deshuesada hasta tal punto.

El intento final de conciliar ambos intereses no dio resultado. Aunque Trump aceptó la impopular rebaja de las prestaciones, los ultraconservadores consideraron que seguía siendo excesivo el intervencionismo estatal en la sanidad. Llegados a este punto, cualquier paso más suponía incendiar el ala moderada. La capacidad de maniobra se había agotado. El negociador había fracasado y tuvo que aplazar la votación.

El País
Jan Martínez Ahrens
Washington, DC, EU.
Viernes 24 de marzo de 2017.


Los legisladores presentan una proyecto de ley en contra del decreto firmado por Trump

Un grupo de 24 senadores demócratas respalda un proyecto de ley que busca suspender el decreto del presidente estadounidense, Donald Trump, de construcción de un muro en la frontera con México. La iniciativa, respaldada por la mitad de la bancada demócrata, tiene escasas opciones de avanzar en el Congreso dado que los republicanos ostentan la mayoría. Pero refleja cómo los demócratas han hecho de la política de Trump de mano dura en inmigración una de sus principales banderas de oposición.

La propuesta fue impulsada por el senador por Delaware Tom Carper y cuenta con el apoyo de destacados legisladores, como Bernie Sanders, que representa a Vermont y aspiró a la candidatura demócrata en las elecciones presidenciales de noviembre.

“Gastar miles de millones de los contribuyentes para amurallar el resto de la frontera es un gasto exorbitante y un sustituto ineficaz a un enfoque inteligente y gradual a la seguridad fronteriza”, señala Carper en un comunicado.

“La orden del presidente Trump es indignante, antiestadounidense, y mala para la seguridad”, opina la senadora por Nevada Catherine Cortez Masto.

El proyecto de ley pide rescindir la orden ejecutiva que Trump firmó el 25 de enero, en la que autorizaba el inicio de la construcción del muro, símbolo de su campaña electoral y que asegura que pagará México, algo que el país vecino niega. El decreto también aumentaba el número de agentes fronterizos y abría la puerta a deportaciones masivas de inmigrantes indocumentados.

Los senadores argumentan que no hay pruebas de que la barrera sea necesaria y que su coste sería muy elevado.

Hay 3.100 kilómetros de frontera entre Estados Unidos y México. Unos 1.000 tienen tramos de valla, levantada tras la aprobación de una ley de 2006. Trump promete completar con un muro el resto de tramos fronterizos antes de 2021. Muchos tramos tienen separaciones naturales, como el río Grande.

El Departamento de Seguridad Interior estima que levantar el muro costará 21.600 millones de dólares, según un documento interno que publicó a principios de febrero la agencia Reuters. Pero el Gobierno solo ha identificado 20 millones de dólares de fondos actuales que se podrían destinar a la barrera

El Gobierno de Trump, que ha prometido bajar el coste respecto a la cifra filtrada, pidió la semana pasada al Congreso una dotación inicial de 1.550 millones de dólares para empezar a financiar el muro y otra de 2.600 millones.

El País
Joan Faus
Washington, Estados Unidos
Domingo 20 de marzo de 2017.


Con sede en la ciudad de Puebla, Ecovelocity ofrece un sistema barato de iluminación industrial LED para este controvertido proyecto.


Algunas compañías han expresado interés en ayudar a construir el muro que propone Donald Trump en la frontera sur de Estados Unidos, sin embargo Ecovelocity llama la atención. Esta pequeña firma con apenas cuatro empleados se distingue de las demás por una característica poco común: Se encuentra ubicada en México.

Con sede en la ciudad central de Puebla, ofrece un sistema barato de iluminación industrial LED para este controvertido proyecto, detalla la agencia Reuters.

El dueño de esta empresa, Theodore Atalla, un egipcio con raíces griegas, quien adoptó a México como su hogar en las dos últimas décadas, aseguró que le gustaría proveer la iluminación del muro con material que importan mayormente desde China.

“Sería nada más del lado mexicano, no creo que se permitiera que nos metamos al otro lado (…) dijeron que quieren puros productos americanos”, comentó Atalla en una entrevista telefónica, detalla la agencia.

Trump, quien ha insistido en que México pagará por el muro, ha asegurado que pronto comenzarán las obras para ampliar la actual barrera a lo largo de los 3,200 kilómetros de frontera, con los que espera frenar la migración ilegal y el narcotráfico.

Hasta el momento, unas 640 compañías de diversas parte del mundo, pero mayormente estadounidenses, han mostrado interés en participar de alguna forma en el diseño y construcción de la obra, según el sitio de oportunidades de negocio del gobierno federal.

Ecovelocity es la única que tiene su sede en México, un signo de la profunda aversión que generan Trump y su muro en país latinoamericano, donde surgió una oleada de patriotismo por los repetidos insultos del magnate republicano contra los mexicanos.

Atalla, sin embargo, dijo que la dificultad de hacer negocios con el sector público mexicano por la corrupción ha hecho que vea el muro de Trump como una oportunidad de expansión para su compañía. “Puse mi nombre allí para ver qué salía”, sostuvo.

La mexicana Cemex, una de las mayores cementeras del mundo, ha dicho que está abierta suministrar material para el muro mientras que Grupo Cementos de Chihuahua también ha asegurado estar lista para participar en el proyecto. Ambas tienen una amplia presencia en Estados Unidos.

Reuters / Forbes
Ciudad de Puebla, México
Viernes 17 de marzo de 2017.


El multimillonario declaró 100 millones en pérdidas para reducir impuestos

El oscuro mundo de las filtraciones volvió a jugar su carta en Washington. Uno de los secretos mejor guardados de la Casa Blanca, la declaración de la renta del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, salió anoche a la luz en el programa televisivo MSNBC. Fue un vistazo rápido y algo lejano a sus finanzas, no una visión completa. Sólo su declaración de la renta de 2005: año en que ganó 150 millones de dólares y, tras deducirse 100 millones en pérdidas empresariales, pagó 38 millones. Un 25% en impuestos.

Ni mucho ni poco. Trump no era en aquellas fechas tan fabulosamente rico como se pensaba, ni tan truhán con el fisco como algunos creían. La declaración resultó tan esperable y fue validada con tanta rapidez por la Casa Blanca, incluso antes de que saliera antena, que el periodista que obtuvo la exclusiva, el premio Pulitzer David Cay Johnston, afirmó públicamente que pudo habérsela filtrado el mismo presidente. Una práctica que durante años llevó a cabo en los más variados asuntos, incluidos los del corazón, cuando Trump llamaba a las revistas haciéndose pasar por un portavoz suyo y filtraba sus propios lances amorosos.

De ser cierta esta especulación, que el periodista redondeó al señalar que había encontrado los papeles en el dintel de su casa, sería una maniobra en campo contrario. Johnston, autor de The making of Donal Trump (La construcción de Donald Trump), una biografía tan demoledora como detallada del millonario, es un reconocido especialista en temas económicos. Lleva persiguiendo al magnate desde 1988, cuando empezó a investigar sus negocios de casinos en Atlantic City. Ambos son aparentemente enemigos y sin atisbo de colaboración posible.

En cualquier caso, la filtración desafía las leyes y rompe un secreto que el presidente, por primera vez desde Richard Nixon, se había negado a revelar. Bajo el argumento de que sus cuentas estaban siendo auditadas por el servicio fiscal, rechazó ofrecerlas al país. Esta negativa ha alimentado todo tipo de especulaciones en torno a su fortuna y sus fuentes de ingresos. El golpe de ayer tiende a difuminarlas. Pero en absoluto acaba con ellas. Es una declaración aislada de hace 12 años y solo ocupa dos páginas. La propia conductora del programa, la conocida Rachel Maddow, destacó que lo importante del caso es “alguien se había decidido filtrar el documento” y que esto “era sólo el principio”. La oposición demócrata lo vio de otro modo: "Si pueden revelar una parte de la información lo pueden hacer con toda; el único motivo para no revelar toda su declaración es esconder lo que hay ahí, como sus conexiones con los oligarcas rusos y el Kremlin", dijo el consejero del Comité Nacional Demócrata, Zac Petkanas.

La Casa Blanca, por su parte, dio un paso ambivalente. En su comunicado atacó  en primer lugar a la emisora de televisión: “Deben estar ustedes desesperados por la audiencia cuando quieren infringir la ley para sacar una historia sobre dos páginas de impuestos de hace más de una década”. Pero acto seguido reconoció las cifras: “El señor Trump pagó 38 millones de dólares de un ingreso de más de 150 millones, además de pagar decenas de millones de dólares en otros impuestos por ventas y empleos. Y esta declaración ilegalmente publicada prueba exactamente eso. Pese a las importantes cifras de ingreso y pago, es totalmente ilegal robar y publicar las declaraciones fiscales. Los medios deshonestos pueden hacer de ello parte de su agenda, mientras tanto el presidente seguirá con la suya, que incluye una reforma fiscal para beneficiar a todos los estadounidenses”. Trump, extrañamente, no lanzó ningún tuit.

El País
Jan Martínez Ahrens
Washington, DC, EU.
Miércoles 15 de marzo de 2017.


La minoría demócrata en el Senado estadounidense amagó este lunes con un posible cierre del Gobierno Federal, a partir del 29 de abril, si la mayoría republicana incluye fondos para construir el muro fronterizo con México en el paquete presupuestal para financiar el resto de 2017.

En una carta enviada al líder republicano del Senado, Mitch McConnell, los demócratas advirtieron que incluir tales fondos en el paquete no sería apropiado ante varios asuntos no resueltos sobre la construcción de la valla por parte de la Administración del Presidente Donald Trump.

"Sería inapropiado incluir dichos fondos en una iniciativa de gastos obligatoria que es necesaria para que la mayoría republicana que controla el Congreso evite un cierre del Gobierno tan temprano en la Administración del Presidente Trump", dice la carta firmada por el líder demócrata Chuck Schumer.

Actualmente, la Administración Trump tiene fondos para funcionar hasta el próximo 28 de abril y necesita que el Capitolio apruebe antes de esa fecha un plan presupuestal complementario para cubrir sus operaciones por el resto del año fiscal 2017 que concluye hasta el 30 de septiembre.

Para ser avalada en el Senado la propuesta presupuestal necesita 60 votos en el Senado y los republicanos sólo cuentan con 52 votos por lo que necesitan la cooperación de algunos demócratas.

Este día la minoría detalló en su carta sus preocupaciones sobre diversos puntos relativos a la valla fronteriza.

"Estamos preocupados por reportes de que pudiera haber un esfuerzo para incluir fondos para un muy costoso muro a lo largo de la frontera Sur con México y por una 'fuerza de deportación'", señalan.

"De acuerdo con expertos no partidistas, el nuevo muro fronterizo propuesto podría costar hasta 25 millones de dólares por milla y presenta considerables asuntos que no han sido resueltos por el Congreso o el Departamento de Seguridad Interna", añaden en la misiva.

Conforme a la carta de Schumer y firmada por todo el liderazgo demócrata, los asuntos no resueltos por parte de la Administración incluyen diversas cuestiones que van desde si existe un plan verdadero para el muro hasta sobre si Trump lograría que México reembolsara el gasto de la obra.

"Primero, muchos expertos creen que un muro fronterizo como tal no funcionará. Segundo, hay una preocupación real de que la Administración simplemente no tiene un plan para construir un muro fronterizo", apuntan en la misiva.

"La Administración no ha detallado cómo: 1) usará el derecho de expropiación y otros procedimientos para adquirir tierras de propietarios privados y de tribus de indígenas americanos, 2) cómo diseñará el muro, 3) dónde localizará el muro, 4) cómo construirá el muro, 5) cómo obligará a México a pagar el muro dadas las repetidas y claras promesas del Presidente que él forzaría a México a hacerlo".

La semana pasada, el líder republicano McConnell reconoció en una entrevista no pensar que la Administración pudiera lograr que México pagara por el muro y mostró dudas de la efectividad.

"Finalmente, hay objeciones a la construcción del muro por parte de miembros del Congreso demócratas y republicanos que representan a Estados fronterizos", asegura.

Hasta el momento, ni la Administración ni las mayorías republicanas en el Senado y la Cámara Baja han presentado una idea de la iniciativa presupuestal para el resto del año fiscal 2017, ni tampoco han dicho si esta incluiría un aumento en el presupuesto fronterizo para la construcción del muro.

Este miércoles, el Departamento de Seguridad Interna prevé presentar la bases de la licitación para el diseño y construcción de algunos tramos del muro fronterizo con México, pero no sería hasta mayo que culminara el proceso de selección entre los cientos de empresas que han mostrado interés.

Reforma
José Díaz Briseño / Corresponsal
Washington DC, Estados Unidos.
Lunes 13 de marzo de 2017.


El presidente resucita la figura de su mentor y compañero de juergas, Roy Cohn, inquisidor mcCarthista y abogado de mafiosos


Es una historia antigua, casi enterrada. Pero Donald Trump se ha encargado de resucitarla. Acorralado por el escándalo del espionaje ruso, sus apelaciones a que es objeto de “una caza de brujas y una víctima del mcCarthismo” han reverdecido la memoria de una de las amistades más oscuras del presidente de Estados Unidos. Un vínculo que hunde sus raíces en los años cincuenta, cuando la nación cayó víctima de la histeria anticomunista y adoró al monstruo de la sospecha. Su protagonista fue el diabólico abogado Ray Cohn. “En la vida de Trump jugó un papel fundamental, Cohn fue su gran mentor, el hombre que le enseñó a golpear”, dice Marc Fischer, editor en The Washington Post y coautor de la biografía Trump, al descubierto.

Muerto hace 30 años, la existencia de Cohn tuvo dos momentos estelares. El primero le llegó a los 23 años, cuando como asesor jefe del senador Joseph McCarthy (1908-1957) orquestó uno de los mayores aquelarres del siglo XX americano. El segundo ocurrió muchos años después, en octubre de 1973 en el exclusivo establecimiento neoyorquino Le Club. Para entonces, Cohn tenía 46 años, un Rolls Royce verde dólar y ejercía de abogado de éxito para clientes dudosos.

En aquel templo de millonarios encanecidos, el antiguo macarthista conoció a un joven con ambiciones faraónicas. Un tigre de 27 años llamado Donald Trump que había decidido dejar atrás las medianías del Queens paterno y salir a la conquista de Manhattan. Lo que ahí surgió fue algo más que una amistad.

Cohn seguía siendo alguien muy conocido. La fama le había llegado en su primera juventud cuando como fiscal empujó a la silla eléctrica al matrimonio Ethel y Julius Rosenberg bajo la acusación de haber entregado secretos atómicos a la Unión Soviética. Sus modos inquisitoriales en aquel juicio le valieron las simpatías de McCarthy, quien no dudó en tenerle como primer espada de su temida caza de comunistas. Juntos acabaron con la carrera de miles de inocentes y fabularon conspiraciones paranoicas. Ante un país electrizado por el odio, su poder inquisitorial alcanzó tal penetración que el propio presidente Dwight Eisenhover tuvo que intervenir para desactivarlo.

Tras su censura por el Senado, McCarthy acabó sus días alcoholizado. Cohn se reconvirtió en un letrado tan brillante como poco escrúpulos y amante del dry-martini. “Entre otros, defendía a los jefes de las familias mafiosas Gambino y Genovese”, explica el premio Pulitzer David Cay Johnston, autor de la biografía The making of Donald Trump.

Asiduo de Le Club, Trump llevaba observando tiempo a aquel escualo, hasta que aquella noche decidió a acercarse y pedirle asesoramiento sobre una causa que les quitaba el sueño a él y a su padre. Propietarios de 14.000 pisos en Brooklyn, el Gobierno federal les investigaba por negarse a alquilar a viviendas a negros. No era la primera vez. Veinte años antes el progenitor se había enfrentado a acusaciones similares que incluso derivaron en una famosa canción protesta de uno de sus inquilinos, el legendario músico Woody Guthrie. Pero esta vez, las pruebas acumuladas eran muchas más y la resonancia del caso amenazaba con una catástrofe.

Al conocer el asunto, Cohn no lo dudó. Lejos de recomendarle pactar, soltó: “Diles que se vayan al infierno y lucha en los tribunales”. Esa agresividad enamoró a Trump.

Poco tiempo después, guiado por el abogado, el joven promotor convocó una conferencia de prensa en la que acusó al Departamento de Justicia de haber fabricado el caso contra él y exigió una reparación de 100 millones de dólares. El golpe acertó. Los Trump lograron un acuerdo sin necesidad de declarar su culpabilidad. “Fue un momento clave. Cohn le mostró el camino: no ceder, no cooperar, llamar como sea la atención y ganar los casos en los medios”, indica Fischer.

A partir de entonces, el abogado devino en el maestro de Trump. Casi un segundo padre que moldeó su carácter y le enseñó a “golpear, golpear y golpear”. “Trump aprendió mucho de Cohn, fue quien le instruyó en cómo atacar al Gobierno y a los periodistas que no hacían lo que quería”, explica David Cay Johnston.

El letrado, bien relacionado, abrió a su nuevo amigo las puertas del Nueva York dorado. Le sentó a la mesa de los grandes políticos, le representó en los casos más espinosos, y le aconsejó en detalles tan íntimos como el acuerdo prenupcial con la modelo Ivana Zelnickova. Ambos conectaban. Estaban hechos para el lujo y la atención mediática. Y eran implacables. “Se parecían en métodos y creencias”, dice Fischer.

A Trump, además, le importaban poco las complejidades de su abogado: un homosexual que insultaba en público a los homosexuales; un extremista que hasta sus últimos días aplaudió al senador McCarthy.

La pareja dio un largo paseo por el lado salvaje. Y no sólo el de las noches locas de la discoteca Studio 54. Cohn era un nigromante del poder y en su lista de contactos figuraban desde el turbio director del FBI, J. Edgar Hoover, hasta el jefe mafioso Anthony Salerno.

“Nunca me engañé sobre Roy. No era un boy-scout. Un día me dijo que había pasado más de dos tercios de su vida adulta procesado por un cargo u otro. Eso me fascinó”, escribiría años más tarde el magnate.

La amistad terminó de forma natural. Cohn, arrasado por el VIH, murió el 2 de agosto de 1986. Tenía 59 años y acababan de expulsarle de la abogacía. Entre otros hechos se le condenaba por haber entrado en la habitación del agonizante y senil multimillonario Lewis Rosenstiel, tomarle su mano y, bajo engaño, obligarle a firmar un documento que le nombraba albacea de sus bienes.

Pero su fallecimiento no trajo el olvido. La sombra del abogado nunca ha dejado de perseguirle a Trump. Y cuando la semana pasada, acosado por el escándalo ruso, el presidente declaró que era víctima del “mcCarthismo” y acusó sin pruebas a Barack Obama de haberle grabado conversaciones telefónicas, muchos creyeron ver en la Casa Blanca al fantasma de Cohn. Muy cerca de Trump, aconsejándole al oído: golpea, golpea, golpea.

El País
Jan Martínez Ahrens
Washington, DC. EU.
Sábado 11 de marzo de 2017.


Sessions se habría reunido con embajador ruso en plena época electoral y omitió decirlo al Congreso.

El Fiscal General de Estados Unidos, Jeff Sessions está envuelto en una controversia que amenaza con dejarle poco margen de maniobra en caso de que siga en su cargo por cuenta de las reuniones que sostuvo con el embajador ruso Sergei Kislyak, en julio y en septiembre del año pasado, justo antes de los comicios y no haber informado de ello a la comisión del Congreso que lo ratificó en el cargo. Lea: Secretario de Justicia de EE. UU. habría ocultado contactos con rusos

La situación es particularmente difícil dado que se ha denunciado que el gobierno ruso pudo haber intervenido en la elección presidencial del 8 de noviembre con el fin de influir para que Donald Trump llegara a la Casa Blanca y con el agravante de que el mandatario estadounidense siempre se ha mostrado cercano al presidente de ese país, Vladimir Putin.

La bancada demócrata en el Congreso le ha pedido a Sessions que renuncie para que desde su caro no interfiera con la investigación de su propio caso y de la presunta intervención rusa en los comicios presidenciales.

Hay que recordar que el asesor de Seguridad Nacional, Michael Flynn apenas duró en el cargo un mes, luego de que se revelara que le mintió al vicepresidente Mike Pence sobre otros encuentros que también sostuvo con el embajador ruso.

Implicaciones

Al encabezar el Departamento de Justicia, Sessions es precisamente el encargado de supervisar la investigación sobre la supuesta injerencia rusa durante los comicios y los presuntos nexos entre la campaña de Trump y el Kremlin. Altos cargos demócratas en el Congreso están pidiendo desde el miércoles la dimisión de Sessions, tras conocerse que mantuvo reuniones con el embajador ruso en Washington durante la campaña presidencial que después ocultó al Senado.

Según el diario ‘The Washington Post’, el entonces senador Sessions, asesor de la campaña de Trump, mantuvo encuentros con el embajador ruso en Washington, Sergei Kislyak, en julio y en septiembre del año pasado, justo antes de los comicios. Lea Arremetida de Donald Trump a medios causa indignación en EE. UU.

La portavoz de Sessions, Sarah Isgur Flores, confirmó que el ahora fiscal general se reunió con Kislyak antes de las elecciones, pero en su calidad de miembro del Comité de Servicios Armados del Senado. Sin embargo, lo que no dijo la portavoz es que para esa época Sessions asesoraba en materia de política internacional al entonces candidato Donald Trump.

Durante su proceso de confirmación en el Senado, Sessions fue cuestionado por los demócratas sobre su disposición a investigar los presuntos nexos de la campaña de Trump con el Kremlin como futuro jefe del Departamento de Justicia. "Si hay alguna prueba de que algún miembro de la campaña de Trump se comunicó con el Gobierno ruso durante esta campaña, ¿qué haría?", preguntó el senador Al Franken, a lo que Sessions respondió: "No tengo conocimiento de ninguna de esas actividades". Es más, Sessions aseguró "no haber tenido comunicaciones con los rusos".

Estas revelaciones sobre Sessions amenazan con crear una nueva crisis en el Gobierno de Trump, que ya vio hace unas semanas cómo los contactos con Kislyak antes, durante y después de las elecciones le costaban el puesto al entonces asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, el general Michael Flynn. El presidente Trump ha negado siempre cualquier tipo de conexión de su campaña con el Kremlin.

Sessions se defiende

Jeff Sessions, se mostró dispuesto este jueves a apartarse si es necesario de cualquier investigación sobre los supuestos nexos de la campaña del presidente Donald Trump con Rusia, tras conocerse que mantuvo reuniones con el embajador ruso en Washington. "He dicho que cuando sea apropiado me recusaré. No hay duda acerca de eso", enfatizó Sessions en declaraciones a la cadena NBC.

Además, tras haber emitido el miércoles un comunicado en el que negó haberse reunido con funcionarios rusos para hablar asuntos de la campaña, Sessions reiteró este jueves lo mismo y sostuvo que las acusaciones al respecto "son falsas". "Y no tengo nada más que decir sobre eso", concluyó Sessions, cuyo cargo equivale en otros países al de un ministro de Justicia.

Dos congresistas republicanos de alto perfil, Kevin McCarthy y Jason Chaffetz, también se pronunciaron este jueves sobre la polémica y coincidieron en que Sessions debería apartarse de las investigaciones sobre la supuesta injerencia rusa en las elecciones del pasado noviembre en EE.UU. con objetivo de beneficiar a Trump en detrimento de su rival demócrata, Hillary Clinton.

EFE
El Tiempo
Internacional
Washington / Bogotá
Jueves 2 de marzo de 2017.

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