Esta semana el presidente electo Andrés Manuel López Obrador despejará las dudas que existen sobre su plan anticrimen cuando presente su estrategia de seguridad en la que es probable que incluya la despenalización del uso de la marihuana y la regulación de otras drogas como lo exigen organizaciones de la sociedad civil

Con la controversia por la cancelación del Nuevo Aeropuerto de México aún vigente, el presidente electo Andrés Manuel López Obrador presentará esta semana las directrices de la estrategia de seguridad que seguirá durante su sexenio.

Se trata de un momento trascendental para delinear la política de la nueva administración -que aún no entra en funciones- al ser la inseguridad la problemática que más preocupa e impacta a la población en todo el país.

Una de las grandes incógnitas es si durante el anuncio, programado en principio para este jueves, López Obrador hablará explícitamente de la política de drogas que seguirá su gobierno, sobre todo después de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación integrara jurisprudencia sobre el consumo lúdico de la marihuana, lo que a juicio de muchos abre la puerta a una despenalización y regulación.

En este contexto, organizaciones de la sociedad civil y diversos actores políticos advierten que un giro radical en la política punitiva respecto a las drogas es fundamental dentro de cualquier estrategia de seguridad pública que plantee el próximo gobierno, por lo que esperan un anuncio contundente en la materia.

“La despenalización y la regulación es fundamental, para nosotros es la condición cero. Si se da eso, todo lo demás puede funcionar, si no empezamos por ahí, va a ser muy difícil que bajen los índices delictivos, sobre todo, lo que más nos preocupa que son los homicidios”

- Santiago Roel

Director de la organización Semáforo Delictivo

Si bien algunos integrantes del próximo gabinete, sobre todo la Senadora Olga Sánchez Cordero -futura titular de la Secretaría de Gobernación-, se han pronunciado abiertamente por una despenalización y regulación de algunas drogas, la postura final que tomará López Obrador al respecto continúa siendo una incógnita.

Tras la fallida estrategia de seguridad emprendida por las dos últimas administraciones federales, y con dos años consecutivos superando los récords históricos de asesinatos, el cambio de régimen es también una oportunidad de emprender nuevos enfoques, y la política de drogas está en el centro de ese debate. Por lógica, si lo que se está haciendo no genera los resultados deseados, lo más sensato sería trazar una ruta distinta para generar resultados distintos. Esa es la principal disyuntiva

López Obrador ya dio signos de que tiene la intención de romper con muchas de las inercias y las formas de hacer política de sus antecesores, como se ha podido ver en algunos cambios como la Ley de Remuneraciones, la cancelación del NAIM o la promesa de derogar la Reforma Educativa y hoy, a 3 semanas de tomar protesta tiene una oportunidad más de encabezar un cambio de paradigma, una estrategia disruptiva para enfrentar la peor crisis de seguridad en la historia contemporánea del país.

Político experimentado, López Obrador ha demostrado en esta etapa de transición su inteligencia para manejar los tiempos de la agenda política, sí se ha desgastado aún antes de tomar protesta, pero ha tomado decisiones para fortalecer su base electoral y a pesar de los vaivenes aún mantiene el bono democrático obtenido después de la elección del 1 de julio.

Sin embargo, entrar al terreno de una posible despenalización y regulación de las drogas, reviste una complejidad diferente a otras decisiones o políticas públicas que han venido anunciando el presidente electo, su equipo de transición o los legisladores de su partido.

La jurisprudencia sobre el consumo lúdico de la marihuana que integró la Suprema Corte de Justicia de la Nación la semana pasada abre la puerta a una despenalización y regularización del cannabis, a juicio de muchas personas

Una coincidencia casi generalizada en el tema a la inseguridad es que se necesita un cambio radical en las políticas para enfrentarla. Sí se necesita mejorar la capacitación y preparación de las policías; sí se necesita una mejor coordinación entre los tres niveles de gobierno; sí se requiere que el Estado mejore sus labores de inteligencia. Pero eso no será suficiente. Es necesario ir más allá. ¿Será la legalización de las drogas parte de la respuesta?

Una política que divide

La derogación de la Reforma Educativa, la reducción de sueldos en la administración pública o incluso la cancelación del NAIM, fueron promesas de campaña que se han ido materializando o en donde el presidente electo ha mantenido su postura, pero en el caso de la política de drogas fue un tópico que evadió durante el proceso electoral y cuando lo abordó siempre fue ambiguo y no ha tomado una postura clara.

Ni siquiera con la integración de jurisprudencia de la Suprema Corte respecto a la inconstitucionalidad de la prohibición del consumo recreativo de la marihuana, López Obrador ha querido fijar su posición. Cuestionado al respecto únicamente pidió respetar las decisiones de los magistrados y dejó entrever que la política de drogas estará incluida en la estrategia de seguridad que presentará.

La posible legalización de algunas drogas genera opiniones encontradas, pero con la mayoría del Congreso y a menos de un mes de asumir el poder, el presidente electo puede hacer los cambios que crea necesarios para combatir la inseguridad

Esa no es la única variable que se presenta en el debate. Como muchos otros temas en la agenda nacional, el de la posible despenalización de las drogas como la marihuana o la amapola genera opiniones encontradas, y en la coyuntura actual polariza, lleva las posturas a los extremos.

De un lado están los que defienden su despenalización y la regulación por parte del estado como punto central en el combate a la delincuencia organizada, quitándoles poder económico a los cárteles y de esta manera disminuirlos y con ello, bajar los índices de violencia. Dentro del mismo grupo que apoya la legalización hay voces que alertan de no tomar esta decisión a la ligera, sino integrarla dentro de una propuesta integral de salud pública antes que en una política de seguridad.

Precisamente uno de los impulsores más entusiastas de la regulación es el expresidente Vicente Fox Quesada, quien después de la decisión de la Suprema Corte señaló en un video que en caso de seguir adelante con la despenalización se le quitaría mucho dinero a los cárteles y esos ingresos podrían llegar a la industria legal y a las autoridades en forma de impuestos.

“Esto le trae a México, primero, una gran puerta de salida de la violencia que hemos padecido en estos últimos 10 años, brutal violencia en las calles de México, que se puede atemperar, reducir, inclusive llegar a detener.

“Se va a abrir una nueva y gigantesca industria, basta ver lo que está sucediendo en Canadá, se están generando miles de empleos, se está generando riqueza e ingresos para las empresas y personas”, apuntó el mandatario.

En el otro extremo están los grupos conservadores, quienes se oponen de manera férrea a una despenalización, advirtiendo de los supuestos riesgos de que se disparen las adicciones, sobre todo entre la población más joven. No se puede pasar por alto que una parte muy importante de la sociedad mexicana sigue siendo conservadora en este y en otros temas, incluso dentro de los votantes de AMLO, una de las razones por las que el presidente electo ha sido cauto.

Lo cierto es que aún sin la legalización, existe una gran disponibilidad de drogas ilegales en el mercado, y los consumidores en México han aumentado en los últimos años, sin que haya un control sobre la cantidad o la calidad de los narcóticos que se distribuyen, un problema que en teoría se podría resolver si el Estado regulara dicho mercado.

En la vertiente científica, también hay cierto escepticismo sobre si una regulación de los narcóticos en verdad pueda ser la panacea para mitigar la violencia que se vive en el país. El doctor Oscar Próspero, investigador de la UNAM, advierte que no se pueden pasar por alto los posibles impactos en materia de salud en caso de una legalización de las drogas, sobre todo tomando en cuenta que la investigación sobre los efectos de muchas de ellas aún está muy rezagada.

“El tema de la salud y la investigación es tan importante como el de la seguridad. El primer punto que yo reconocería es que no sé si la única manera de evitar muertes es legalizando. Se atacarían las consecuencias y se descuidarían las causas. Si invertimos en investigación todo ellos nos ayudaría a tener una mejor visión en general sobre los impactos no solo en la vida de un individuo sino en la vida pública y social”

- Oscar Próspero

Investigador de la UNAM

Precisamente el presidente Enrique Peña Nieto vivió el rechazo de una buena parte de la sociedad después de su propuesta de regulación de la marihuana en 2016. A pesar de que fue aprobada por el Congreso, a día de hoy la Cofepris no ha emitido la reglamentación de la Ley, lo que en la práctica ha impedido su implementación total y la ha dejado en la ambigüedad.

En el Congreso de la Unión ya se han presentado diversos puntos de acuerdo encaminados a una despenalización de las drogas, como el senador priista de Guerrero Manuel Añorve, quien propone legalizar los cultivos de marihuana con fines medicinales, una iniciativa que aún no ha prosperado. El legislador señala que con esta política no se resolverían los problemas de su estado en su totalidad, pero sí sumarían para la pacificación de Guerrero y de gran parte del país.

Hoy, con el control del Congreso de la Unión y a menos de un mes de asumir la Presidencia, el presidente electo y su partido tienen en sus manos hacer los cambios que crean necesarios en materia de combate a la inseguridad.

Después de que se llevaron a cabo los distintos foros de seguridad, el gobierno electo ya tiene a la mano las propuestas e inquietudes de diversos sectores de la sociedad civil. En general parece haber una coincidencia entre la clase política para avanzar en una política de regulación y despenalización de algunas drogas. Las organizaciones que estudian el tema de seguridad coinciden en que este es el primer paso de una nueva política de seguridad. La Suprema Corte ya abrió la puerta. Ahora, la decisión está en el próximo Jefe del Ejecutivo.

A favor y en contra

■ Por un lado están los que defienden su despenalización y la regulación por parte del estado como punto central en el combate a la delincuencia organizada, al quitarles poder económico a los cárteles y así disminuirlos y bajar los índices de violencia.

■ Hay quien advierte que no se pueden pasar por alto los posibles impactos en materia de salud en caso de una legalización de las drogas, sobre todo tomando en cuenta que la investigación sobre los efectos de muchas de ellas aún está muy rezagada,

■ En el otro extremo están los grupos conservadores, quienes se oponen de manera férrea a una despenalización, advirtiendo de los supuestos riesgos de que se disparen las adicciones, sobre todo entre la población más joven.

¿Cuántos muertos más?

En 2017 se rompieron todos los récords de homicidios desde que se tiene registro, según datos del Inegi. Más de 31 mil víctimas de asesinato hubo durante el año anterior y el año en curso no se perfila para mejorar, sino lo contrario.

En las proyecciones que la organización Semáforo Delictivo presentó recientemente en su informe respectivo al tercer trimestre de 2018 se observa un incremento del 18 por ciento respecto a los homicidios al mismo periodo en el año anterior. De mantenerse la tendencia, este año podría terminar con una cifra superior a las 33 mil víctimas de homicidio.

33 mil personas asesinadas podría haber este año de seguir la tendencia

Además, esta organización señala en su informe que alrededor del 80 por ciento de estos homicidios están relacionados por el control territorial del mercado de drogas. Es por ello que a juicio de Santiago Roel, Director de Semáforo Delictivo, la única manera de comenzar a resolver esta tragedia es regulando las drogas para quitarle el control de negocio a las mafias.

“No sé cuántos muertos más necesitemos. Mientras Canadá le apuesta a la vida y al negocio, parece que nosotros le estemos apostando a la pobreza y a la muerte, así de locos estamos los mexicanos”

- Santiago Roel

Director de Semáforo Delictivo

“Es fundamental, para nosotros es la condición cero. Si se da eso, todo lo demás puede funcionar, si no empezamos por ahí, va a ser muy difícil que bajen los índices delictivos, sobre todo, lo que más nos preocupa que son los homicidios”, apunta.

Santiago Roel señala que el tema esta sobrediscutido, que el siguiente paso para el gobierno electo no es volver a abrir el debate sobre la conveniencia o no de la despenalización de las drogas, sino entrar de lleno en la construcción de las políticas que permitan al Estado regular este mercado.

“Lo que sigue es regular drogas, si no regulas drogas, no le quitas el dinero a las mafias, que son las que están provocando toda esta problemática”, agrega.

El Director del Semáforo Delictivo señala que, junto a otras organizaciones como Mexicanos Unidos Contra la Delincuencia, ha estado en contacto con la futura Secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero para expresar la necesidad de regular el mercado de narcóticos, y aunque ha percibido buena disposición, la ambigüedad en la que se ha manejado el tema, le hace temer que insistan en la misma inercia de los últimos años, sin entrar de lleno en una estrategia diferente.

El 2017 fue el año más violento en la historia reciente de México con más de 30 mil personas asesinadas, la mayoría relacionadas con el control territorial del mercado de drogas, según un informe de la organización Semáforo Delictivo

“Siento muy bien intencionado a Alfonso Durazo y con ganas de hacer bien las cosas, lo típico de fortalecer las policías y mejorar la coordinación, y la inteligencia, pero eso no es lo que se requiere en este momento. Todo eso te va a funcionar una vez que le quites el dinero a las mafias, de otra forma, ni porque les pagues mejor, ni porque hagas mejores centros de control, inteligencia, no porque las mafias son poderosas, hay que quitarles el dinero”, concluye.

Reporte Índigo
Carlos Salazar
Ciudad de México
Lunes 5 de noviembre de 2018.


El mandatario anuncia en la ONU un viraje en la visión de la lucha contra las drogas

La guerra contra las drogas no ha logrado inhibir la producción, el tráfico, ni el consumo de drogas en el mundo


México ha dado un nuevo paso en la regulación de la marihuana. El presidente, Enrique Peña Nieto, abrió la puerta a la legalización de la cannabis para uso médico. “Debemos asegura la disponibilidad y un mejor acceso de las sustancias controladas para fines médicos y científicos”, dijo el mandatario la mañana del martes en la tribuna de la Organización de las Naciones Unidas, en una sesión especial dedicada al problema de las drogas en el mundo.

Peña Nieto anunció que su Gobierno dará a conocer en los próximos días las acciones específicas para regular el uso medicinal de marihuana. El presidente reconoció que este viraje se derivó de una serie de foros que su Administración llevó a cabo en todo el país tras el histórico fallo de noviembre de 2015 de la Corte Suprema, que permitió a cuatro personas cultivar y consumir marihuana. “Los participantes de aquellos foros expusieron la importancia de elevar la cantidad de marihuana que puede ser considerada para uso personal con la finalidad de no criminalizar a los consumidores”, dijo el mandatario.

El presidente, que confirmó in extremis su asistencia a la sesión especial, dijo que México ha sido una de las naciones más comprometidas en la guerra contra las drogas. Sin embargo, reconoció que esta batalla iniciada en la década de los setenta por el presidente Richard Nixon ha fracasado. “No ha logrado inhibir la producción, el tráfico ni el consumo de drogas en el mundo”, afirmó. Peña Nieto dijo que su país, que ha acumulado en la última década más de 100.000 muertes relacionadas a la lucha contra el narcotráfico, ha pagado “un precio excesivo” por el prohibicionismo.

México, Colombia y Guatemala fueron los países promotores de esta conferencia, la primera en su tipo desde 1998. Los países americanos formaron un bloque que busca poner fin al derramamiento de sangre vinculado al narcotráfico. La ONU adoptó al inicio de la sesión una resolución que reconoce la autonomía de los países para aplicar con más flexibilidad las convenciones internacionales sobre la materia.

Grandes potencias como Rusia y China se han opuesto a flexibilizar las normas de regulación global de estupefacientes y prefieren dar más peso a la represión. Irán y Arabia Saudí van más allá y contemplan la pena de muerte como castigo a quienes consuman drogas, un asunto que fue pasado por alto en la resolución adoptada.

Peña Nieto presentó un decálogo de medidas. Entre ellas se encuentra que el consumo de drogas sea tratado como un “problema de salud” que debe ser atendido con mecanismos de prevención y soluciones terapéuticas y no con “instrumentos penales”. El presidente también prometió que los delitos relacionados con drogas no deben ser castigados con sanciones desproporcionadas. “Se deben privilegiar penas proporcionales y alternativas al encarcelamiento”, dijo el mandatario..

Alejandro Gaviria, ministro de Salud de Colombia, advirtió en un evento paralelo con la sociedad civil que la nueva realidad en la lucha contra la droga plantea nuevos retos para la estrategia que deben emprender. “Todos tenemos la inercia de romper con las políticas que han fracasado”, señaló. Colombia reguló el pasado diciembre el cultivo, producción y venta de productos de marihuana para usos médicos. El ministro insistió que deben diseñarse políticas eficaces en el ámbito de la salud pública. El congresista Alejandro Encina dijo que Colombia “pasó de ser un país de tránsito a uno productor y ahí comenzó el derramamiento de sangre”.

Jan Eliasson, secretario general adjunto de las Naciones Unidas, admitió que la cuestión de la droga es “sensible y controvertida”, y agregó que ningún país puede resolver por sí solo los problemas asociados con el narcotráfico. La clave de ahora en adelante está en “lograr un equilibrio entre seguridad y salud pública”.

El presidente de la Asamblea General, Mogens Lykketoft, pidió a los gobiernos que se escuchen los unos a los otros “porque cada país afronta el problema y sus soluciones de una manera diferente”. “Debemos entender lo que nos separa para construir sobre las acciones con funcionan”, concluyó.

Todos los oradores de la primera jornada de la sesión especial insistieron en que el éxito de las nuevas políticas que los países adopten dependerá de un esfuerzo global conjunto, lo que incluye que los países consumidores reduzcan su demanda de drogas ilícitas. “Transitemos de la mera prohibición a una efectiva prevención y una eficaz regulación. Miles de vidas dependen de ello”, dijo Peña Nieto al finalizar su intervención.

El flagelo de la droga

Naciones Unidas calcula que hay 27 millones de personas adictas a la droga en todo el mundo. Casi la mitad son a estupefacientes que se inyectan, como la heroína, y un 13% sufren enfermedades transmisibles como el Sida. Es una lacra que no para de crecer y que arrastra con la vida de cerca de 200.000 personas cada año. Eso sin contar con el derrame de sangre de la guerra declarada contra el narcotráfico.

Los recursos destinados al combate del negocio ilícito de las drogas son enormes y suponen un lastre cada vez mayor para los presupuestos nacionales en materia de seguridad. Es también un problema de salud pública, por eso las víctimas piden a los líderes reunidos en Nuva York que se preste más atención a este aspecto y a los derechos humanos, al tiempo que se abandona el enfoque prohibicionista y represivo.

El País
Sandro Pozzi
Luis Pablo Beauregard
Nueva York / México
Martes 19 de abril de 2016.

El escritor y filósofo español analiza el proceso de paz y lo que debe venir para Colombia

El filósofo español Fernando Savater es uno de los grandes pensadores de nuestra época. Estuvo en Bogotá invitado por Bavaria para dictar una conferencia sobre ética empresarial y concedió la siguiente entrevista:

En ‘La música de las letras’ dice usted que el mundo está desordenado por la injusticia de la violencia.

Es que uno de los elementos de desorden del mundo es la violencia injusta. Eso introduce un elemento de falta de concordia, de atropello de derechos.

¿Cree usted que la violencia es siempre injusta, o a veces es necesaria?

La violencia no es la mejor solución, pero a veces no hay más remedio: se hace necesaria. Lo que pasa es que a veces no solamente es superflua sino que es dañina, o sea, está enfocada en hacer el daño; no en resolver problemas sino en crearlos.

¿Cuándo es necesaria?

Cuando es la única forma de atajar una situación de violencia mayor. La rebelión violenta de Espartaco es prototipo de la violencia justa.

La violencia en Colombia nació como consecuencia de la injusticia, pero luego evolucionó hacia el abuso de la rebeldía...

Mi impresión general es que hubo una situación de injusticia, sobre todo por los latifundios en el campo, que provocó la rebelión contra los grandes caciques. Pero cuando aparece el narcotráfico, la violencia se convierte más en un negocio que en una acción para buscar la igualdad.

¿Tiene algún concepto sobre el proceso de paz de Colombia?

Lo sigo bastante porque tiene mucho que ver con nosotros, que padecíamos el terrorismo en el país vasco. Hicimos un grupo que se llamaba Basta ya, cuyo subtítulo era ‘Sin armas contra las armas’. Es una cultura en contra del terrorismo, en busca de fórmulas pacíficas de convivencia.

¿Qué dejó la violencia en el país vasco?

El terrorismo no produce sino muerte, dolor y sufrimiento. La paz en Colombia significará la recuperación de la vida normal en todas las regiones. Por otra parte, hay gente que con buenas razones no quieren impunidad y no quieren que los delitos que los han afectado a ellos o sus familiares queden impunes.

¿Entonces?

Es un equilibrio complicado de alcanzar, porque solo pueden perdonar las personas que han sido personalmente ofendidas. Las leyes no son una agresión personal contra nadie. Si matas a la mujer de otro, el otro te puede perdonar pero eso no quiere decir que no tengas que ser castigado. El perdón no incluye el olvido del delito. El arrepentimiento tendría que ser en buena medida aceptar el castigo. Lo que es muy raro es que esté arrepentido pero no quiera que se le castigue.

¿Por qué fue tan difícil la persecución en el país vasco contra la Eta?

Los terroristas vivían en Francia, actuaban en España y se devolvían a Francia, en donde no hacían nada malo para que no los molestaran. Pero, desde los atentados de las Torres Gemelas, Francia empezó a actuar eficazmente contra los terroristas que se refugiaban allí.

¿En Colombia hay controversia sobre si los guerrilleros, al firmar la paz, pueden ser elegidos al Congreso? ¿Usted qué opina?

En el parlamento vasco ha habido personas que estuvieron muy vinculadas a Eta; ellos son favorables a las ideas pero no a los métodos. Muchos pensamos que las personas que han ejercido la violencia y que no las han condenado, ni se han arrepentido públicamente, ni han aceptado el daño injusto, pues esa persona no tiene derecho a representar al ciudadano.

¿Usted cree que los tribunales internacionales aceptarán penas alternativas?

Creo que intervendrán elementos de prudencia. Cuando acabó la dictadura de Franco, muchas personas, incluso los que habíamos estado en la cárcel en esa época, pensamos que la mejor revancha que podíamos tener contra la dictadura era vivir en un país con libertades, partidos políticos, sindicatos...; es decir, todo lo que Franco impedía. Entonces intentar colgar por los pies a todos los que habían colaborado con Franco no tendría sentido. No se va a buscar persona por persona a aquellos que fueron colaboradores con la dictadura para castigarlos, no. Era la forma de evitar nuevos enfrentamientos civiles. A lo mejor una de las fórmulas colombiana funcione. No me atrevería yo a decir otra cosa.

En su último libro habla sobre cómo ser eficazmente revolucionario. ¿Cómo?

Para mí, la mejor revolución es la educación. La educación es la revolución sin sangre más eficaz, es la que combate las situaciones de atraso, de injusticia, etc. Los verdaderos revolucionarios prefieren ser educadores, prefieren una educación pública, laica, de calidad. Como revolución, la educación es a largo plazo. Los efectos de la educación se ven con los años. Ahí tiene usted, por ejemplo, Estados Unidos: las leyes del presidente Johnson que acabaron con la discriminación en las escuelas permitieron que, 40 años después, un afroamericano fuera elegido presidente de Estados Unidos.

¿Cómo aplicar su ejemplo en Colombia?

Si viene la paz, con ella tiene que llegar un refuerzo de la educación para todos y de ayuda, sobre todo en las zonas rurales. Hay niños que tienen que recorrer muchos kilómetros para ir a la escuela y maestros que están en circunstancias complicadas. Con la paz habrá desarrollo sostenido.

En las negociaciones de paz hay dos posiciones: la del presidente Santos de poner fin a 50 años de guerra y la del expresidente Uribe, quien no está de acuerdo con las negociaciones de La Habana. ¿A quién le da la razón?

Creo que sin lo que hizo Uribe no habría la paz de Santos. El paso que dio Uribe en cuanto a seguridad fue fundamental para luego ir más allá. Para buscar la paz, los dos han sido necesarios; cada uno en su papel.

Usted dijo que cuando uno remarca alguna afirmación en el libro que lee, lo hace porque coincide con ese pensamiento, cuando debería ser lo contrario.

Subrayar lo que tú piensas no hace falta: ya lo piensas. Lo que está en contra de tus ideas es lo que hay que subrayar.

Lo menciono por la crítica de Uribe a la paz de Santos...

Lo mejor es conformarse con lo bueno; lo perfecto habrá que aplazarlo.

En todo debate político hay demagogia. ¿Es innata en la política?

No, la tendencia a la demagogia es no ofrecer soluciones sino señalar culpables. Acusar a quienes se debe perseguir y castigar. Es la búsqueda del chivo expiatorio.

Hablando de política, el Gobierno tramita un proyecto que prohíbe la reelección...

En España hay reelección. Normalmente, todos los primeros mandatos han sido esperanzadores y los segundos, bastante peores. Una persona que solo se dedica a la política es un poco peligrosa: hará todo lo que sea por seguir en el poder.

¿Por qué dice que no es cierto que todas las opiniones son respetables?

Porque no lo son. Las opiniones son para ser discutidas, son las personas las que son respetables. Escuchar las opiniones de otros no quiere decir darles la razón. Parte de las obligaciones de un ciudadano es discutir las estupideces que oye. No puede, simplemente para caer simpático, decir sí a todas las tonterías que oye. Pero todas las personas son respetables aunque tengan opiniones disparatadas.

¿En un Estado democrático existe el derecho a la diferencia?

Claro, pero no a la diferencia de derechos. Ese es un problema que tenemos en España con los separatismos. Cada persona no tiene por qué parecerse a todos; puede discrepar en cuestiones eróticas, estéticas, religiosas, en fin. Pero lo que no puede haber es una ley para cada uno, es decir, “nosotros somos una secta no sé qué y necesitamos tener una ley para nosotros”. Tiene que haber una ley común. Alguien puede opinar que los hombres pueden tener 14 mujeres, pero la ley común dice que no, y está por encima de las opiniones.

¿Qué es el fanatismo?

Normalmente, las ideas políticas o religiosas son un derecho de cada cual, pero el fanático piensa que son deber de todos.

Citando a Nietzsche, dice usted que él estableció el fanatismo como la única fuerza de voluntad de la que son capaces los débiles…

Sí, porque para Nietzsche y para otros muchos, el fanático es en el fondo una persona que necesita que todo el mundo piense como él porque él no está seguro de lo que piensa. A las personas que están seguras de lo que piensan les da igual que los otros piensen otra cosa y pueden convivir con personas que piensen distinto, porque él sí sabe por qué piensa lo que piensa y está seguro de lo que piensa.

¿Qué piensa usted de la tendencia a despenalizar la droga o a legalizarla?

Me parece que perseguir las drogas es como luchar contra malos pensamientos. En todas las épocas y culturas ha existido la droga. Me acuerdo de los tiempos de la golden colombiana, que alegró mucho mi juventud.

¿La marihuana colombiana?

Sí. El cultivo del árbol decayó precisamente porque el gobernador de California, que en ese entonces era Ronald Reagan, autorizó el cultivo de marihuana para uso personal; entonces, claro, el negocio cayó y entraron la coca y la amapola. Perseguir la droga es un absurdo, porque el narcotráfico es hijo de la persecución de la droga y nada más. La única forma de acabar con el narcotráfico es despenalizar las drogas, venderlas en lugares públicos, informar a la gente de su uso. Habrá quien abuse de ellas y habrá quien no abuse, y se acabó.

Los expresidentes Gaviria, de Colombia; Zedillo, de México, y Cardozo, de Brasil, han propuesto no penalizar sino tratar el consumo como una enfermedad.

Yo estoy diciéndolo antes que ellos. En Monterrey, hace años, coincidí con el entonces presidente Zedillo y con el expresidente Gaviria, y me daban la razón de lo que yo había dicho 20 años antes: que no se lograría nunca acabar con el tráfico de drogas, pero el tráfico de drogas sí podía acabar con las democracias. Y ellos estaban de acuerdo en esa línea. Hace muchos años, alguien tan poco sospechoso de izquierdismo como Milton Friedman describió que era imposible acabar con el tráfico de drogas, por razones estrictamente económicas. La persecución de las drogas nace en Estados Unidos no por razones médicas sino por razones de xenofobia. El opio estaba ligado a los chinos; la marihuana, a los chicanos; el whisky, a los irlandeses. Los narcotraficantes quieren que continúe la prohibición de la droga porque es su negocio, pero como la DEA (agencia antidrogas de EE. UU.) También vive de eso, están de acuerdo DEA y narcotraficantes en que siga la prohibición.

¿La droga es mala?

Toda sustancia tiene una dosis de uso y de abuso. Pero lo claro es que perseguir la droga es imposible cuando cualquier persona en su casa puede hacer la que quiera con una piel de plátano. La prohibición de la droga es algo perfectamente irracional; pero hay miedo a educar, a informar. Empecé a escribir sobre estos temas hace 35 años; me miraban como si estuvieras pidiendo la legalización de la droga, y lo que vino fue que las mafias se han hecho millonarias y apareció la violencia en países como Colombia y México. Atacar la droga son puritanismos absurdos que además son dañinos.

El ministro de Salud, Alejandro Gaviria, dice que es peor el alcohol que la marihuana.

Por supuesto. Es mucho peor comerse ocho hamburguesas que fumarte un porro. Sin embargo, a McDonald no lo ha cerrado todavía nadie; lo que tienes que hacer es manejar todas las cosas con medida.

¿Qué es el puritanismo?

Puritano es aquel que detesta todos los placeres que no comparte; se opone a los placeres que no disfruta, porque le molesta que la gente goce. Es una enfermedad moral también, ¡pero no vamos a intentar curar a todo el mundo de sus prejuicios!

¿Qué es la ética empresarial?

La ética es una reflexión sobre las acciones humanas. Las empresas son acciones humanas, acciones colectivas, con unos intereses comerciales y también con unos intereses de servicio público. La ética procura aplicar los principios humanistas de no dañar al prójimo, de contratarle como un fin y no como un instrumento, de tratar a los trabajadores reconociendo sus derechos y su dignidad. Lo mismo a proveedores, lo mismo a los clientes. Los criterios que aplicamos en nuestra vida cotidiana, la empresa los tiene que aplicar a una mayor escala.

Desde su ‘Ética para Amador’, ¿por qué su obsesión, por la ética?

Soy un catedrático de la ética, que es la parte de la filosofía que reflexiona sobre la conducta humana, sus motivos, sus valores. Muchas veces hacemos cosas que no nos convendría hacer, pero las hacemos porque la tentación en ese momento es más fuerte, porque vemos el corto plazo pero no el largo plazo.

¿Ser una persona ética es ser moralista?

Ser moralista es preocuparse por la ética de los demás. Ser ético es preocuparse por la moral de uno, no de los demás.

El Tiempo
Yamid Amat
Bogotá, Colombia
Domingo 09 de noviembre de 2014.

 

El mundo es comprendido por el paradigma, es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

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