Ricardo Raphael

Si la democracia tiene fallas, los comicios de junio en el Estado de México las condensan todas

Tres estampas de una elección miserable y tienen que ver con la explotación de las miserias de la gente. Si la democracia tiene fallas, los comicios de junio en el Estado de México las condensan todas. Y estas elecciones serán el laboratorio de lo que ocurrirá en nuestro país durante las presidenciales del año próximo.

Primera estampa: es viernes por la noche en el hospital general de Valle de Bravo. Fuera del área de urgencias aguardan a tener noticias unos veinticinco familiares. Adentro una paciente espera a ser curada de una herida en la cabeza, otro trae la presión muy alta, un tercero grita de dolor debido a una fractura expuesta y uno más llegó con la lengua dormida porque le picó un alacrán.

Las enfermeras van y vienen. Una grita: “Elizabeth Reyes. Pariente de Elizabeth Reyes”. Un muchacho joven que podría ser hijo o hermano de la paciente se acerca a toda velocidad. La mujer vestida de blanco le dice: “Anota, dos jeringas, una botella de alcohol y unas gasas”. El muchacho da las gracias y pega la carrera hacia la salida del hospital.

Frente a la puerta de cristal de la sala de urgencias hay un cartelito que da aviso sobre la insuficiencia de material médico que padece el hospital. Añade que la farmacia ubicada frente al estacionamiento abre las veinticuatro horas para abastecer a los necesitados. Gran negocio el de esa farmacia que subsidia a ese hospital público. Pésimo hospital público que no tiene para gasas ni jeringas.

Fuera de la sala de urgencias esperan sentados sobre el asfalto los familiares de los pacientes porque ese hospital no tiene tampoco recursos para bancas o sillas donde los buenos samaritanos puedan aguardar noticias con cierta comodidad.

Segunda estampa: por tercera ocasión consecutiva en nueve años el centro de Valle de Bravo está estrenando adoquines. Cada vez que llega un presidente municipal se vuelve prioritario cambiar las piedras de la plaza principal y agrandar las banquetas aledañas. No es que el mobiliario urbano anterior estuviera en mal estado, el tema es que cada vez que cambian de adoquín hay una autoridad y un constructor que hacen negocio.

Así sucede en muchos centros, de muchos pueblos, de hartos municipios en todo el país. La obra pública no se prioriza en función del conjunto de necesidades sino de la oportunidad que brinda para cometer actos de corrupción. Una de las fórmulas más socorridas para robar dinero al erario público es subirle los costos a una obra innecesaria, pagar la factura al contratista desvergonzado y que éste comparta luego sus ganancias con el político que hizo el favor.

Tercera estampa: Juan Tola cumplió a penas los 18 años así que tenía pensado votar por primera vez este verano en las elecciones para gobernador del Estado de México. Sin embargo, hace un par de semanas dos “promotores del voto” llegaron a tocar la puerta de su casa para proponerle un negocio.

Le ofrecieron dos mil pesos a cambio de que les rentara su nueva credencial de elector. “¿Para qué la quieren?”, preguntó el reciente ciudadano. “Ese no es asunto tuyo”, respondieron los visitantes. “¿Quieres o no quieres los dos mil pesos?”.

“Déjeme pensarlo y les digo luego”, respondió el muchacho.

Juan vive en una comunidad pequeña del municipio así que rápido se enteró de que a muchos vecinos les habían ofrecido antes el mismo trato: “rentar la credencial a cambio de dos mil pesos”. El compromiso es que pasados los comicios esos promotores de la democracia devolverán en buen estado el documento de identificación.

Juan pregunta a sus cercanos para qué servirá a esas personas su credencial. Los mayores responden que así sucede en cada elección. Esos señores saben darle vuelta a las leyes para hacer que todos los que hayan rentado su credencial terminen votando por el mismo partido.

La casilla donde iba a votar Juan suele tener representantes de una sola fuerza política y los funcionarios electorales no son ciudadanos en los que pueda confiarse.

ZOOM: Los dos mil pesos que se necesitan para rentar una credencial de elector salen del sobreprecio impuesto sobre el adoquín de las plazas y también de la tesorería de los hospitales que no cuentan con jeringas, gasa, ni alcohol.

El Universal
Ricardo Raphael
Ciudad de México
Lunes 24 de abril de 2017.

Arturo Pérez-Reverte

Pinchos morunos y cerveza. A la sombra de la antigua muralla de Melilla, mi interlocutor -treinta años de cómplice amistad- se recuesta en la silla y sonríe, amargo. «No se dan cuenta, esos idiotas -dice-. Es una guerra, y estamos metidos en ella. Es la tercera guerra mundial, y no se dan cuenta». Mi amigo sabe de qué habla, pues desde hace mucho es soldado en esa guerra. Soldado anónimo, sin uniforme. De los que a menudo tuvieron que dormir con una pistola debajo de la almohada. «Es una guerra -insiste metiendo el bigote en la espuma de la cerveza-. Y la estamos perdiendo por nuestra estupidez. Sonriendo al enemigo».

Mientras escucho, pienso en el enemigo. Y no necesito forzar la imaginación, pues durante parte de mi vida habité ese territorio. Costumbres, métodos, manera de ejercer la violencia. Todo me es familiar. Todo se repite, como se repite la Historia desde los tiempos de los turcos, Constantinopla y las Cruzadas. Incluso desde las Termópilas. Como se repitió en aquel Irán, donde los incautos de allí y los imbéciles de aquí aplaudían la caída del Sha y la llegada del libertador Jomeini y sus ayatollás. Como se repitió en el babeo indiscriminado ante las diversas primaveras árabes, que al final -sorpresa para los idiotas profesionales- resultaron ser preludios de muy negros inviernos. Inviernos que son de esperar, por otra parte, cuando las palabras libertad y democracia, conceptos occidentales que nuestra ignorancia nos hace creer exportables en frío, por las buenas, fiadas a la bondad del corazón humano, acaban siendo administradas por curas, imanes, sacerdotes o como queramos llamarlos, fanáticos con turbante o sin él, que tarde o temprano hacen verdad de nuevo, entre sus también fanáticos feligreses, lo que escribió el barón Holbach en el siglo XVIII: «Cuando los hombres creen no temer más que a su dios, no se detienen en general ante nada».

Porque es la Yihad, idiotas. Es la guerra santa. Lo sabe mi amigo en Melilla, lo sé yo en mi pequeña parcela de experiencia personal, lo sabe el que haya estado allí. Lo sabe quien haya leído Historia, o sea capaz de encarar los periódicos y la tele con lucidez. Lo sabe quien busque en Internet los miles de vídeos y fotografías de ejecuciones, de cabezas cortadas, de críos mostrando sonrientes a los degollados por sus padres, de mujeres y niños violados por infieles al Islam, de adúlteras lapidadas -cómo callan en eso las ultrafeministas, tan sensibles para otras chorradas-, de criminales cortando cuellos en vivo mientras gritan «Alá Ajbar» y docenas de espectadores lo graban con sus putos teléfonos móviles. Lo sabe quien lea las pancartas que un niño musulmán -no en Iraq, sino en Australia- exhibe con el texto: «Degollad a quien insulte al Profeta». Lo sabe quien vea la pancarta exhibida por un joven estudiante musulmán -no en Damasco, sino en Londres- donde advierte: «Usaremos vuestra democracia para destruir vuestra democracia».

A Occidente, a Europa, le costó siglos de sufrimiento alcanzar la libertad de la que hoy goza. Poder ser adúltera sin que te lapiden, o blasfemar sin que te quemen o que te cuelguen de una grúa. Ponerte falda corta sin que te llamen puta. Gozamos las ventajas de esa lucha, ganada tras muchos combates contra nuestros propios fanatismos, en la que demasiada gente buena perdió la vida: combates que Occidente libró cuando era joven y aún tenía fe. Pero ahora los jóvenes son otros: el niño de la pancarta, el cortador de cabezas, el fanático dispuesto a llevarse por delante a treinta infieles e ir al Paraíso. En términos históricos, ellos son los nuevos bárbaros. Europa, donde nació la libertad, es vieja, demagoga y cobarde; mientras que el Islam radical es joven, valiente, y tiene hambre, desesperación, y los cojones, ellos y ellas, muy puestos en su sitio. Dar mala imagen en Youtube les importa un rábano: al contrario, es otra arma en su guerra. Trabajan con su dios en una mano y el terror en la otra, para su propia clientela. Para un Islam que podría ser pacífico y liberal, que a menudo lo desea, pero que nunca puede lograrlo del todo, atrapado en sus propias contradicciones socioteológicas. Creer que eso se soluciona negociando o mirando a otra parte, es mucho más que una inmensa gilipollez. Es un suicidio. Vean Internet, insisto, y díganme qué diablos vamos a negociar. Y con quién. Es una guerra, y no hay otra que afrontarla. Asumirla sin complejos. Porque el frente de combate no está sólo allí, al otro lado del televisor, sino también aquí. En el corazón mismo de Roma. Porque -creo que lo escribí hace tiempo, aunque igual no fui yo- es contradictorio, peligroso, y hasta imposible, disfrutar de las ventajas de ser romano y al mismo tiempo aplaudir a los bárbaros. (01/9/2014)

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Arturo Pérez Reverte
Madrid, España / Roma
Domingo 11 de enero de 2015.

Al inicio de la década de los 40s, antes de cumplir los 18 años, Scherer García ingresó al diario Excelsior.

Ciudad de México.- Esta madrugada, alrededor de las 4:30 horas falleció el periodista Julio Scherer García.

El fundador de Proceso, murió de un choque séptico. Llevaba poco más de dos años enfermo, principalmente de problemas gastrointestinales. En abril, cumpliría 89 años.

El 17 de octubre pasado hizo lo que sería su última visita a la redacción que tanto amó.

Al despedirse, a las puertas de las oficinas del semanario que fue su vida durante sus últimos 38 años, dijo a este reportero, los ojos húmedos, que Proceso había costado muchos sacrificios y trabajo y se despidió intentando una sonrisa.

Prometió, un hilo su voz, que regresaría para el aniversario 38 del semanario. Ya no pudo.

Siempre lejos de los reflectores, renuente a las entrevistas, fiel a su estilo de vida, sus funerales serán privados.

Al inicio de la década de los cuarentas del siglo pasado, antes de cumplir los 18 años, Scherer García ingresó al diario Excélsior. Tuvo una carrera fulgurante. Inició como mandadero de la redacción y unos días antes de cumplir los 22 años ya publicaba en el vespertino Últimas Noticias y un año después en Excelsior, en cuyas páginas se pueden encontrar notas, entrevistas y reportajes bajo su firma, de septiembre de 1949 a abril de 1976.

Julio Scherer asumió la dirección del entonces el diario más importante del país, a los 42 años, el primero de septiembre de 1968. Desde esa posición, acabó confrontado con los presidentes Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970) y Luis Echeverría (1970-1976).

A su salida de Excelsior, el 6 de junio de 1976, luego de una maniobra orquestada desde la presidencia de Echeverría, junto con decenas de compañeros de aquel diario fundó el semanario Proceso, cuyo primer número apareció el 6 de noviembre de 1976.

Scherer García, quien asumió la dirección de Proceso a los 50 años, nunca dejó la actividad reporteril. El 7 de diciembre de 2014, un mes antes de su muerte, de 88 años, publicó su último texto a propósito del fallecimiento del también periodista y escritor, su amigo, Vicente Leñero.

Considerado el mejor periodista mexicano de la segunda mitad del siglo pasado y de lo que va del actual, Scherer García estudió la carrera de derecho y de filosofía en la UNAM, pero pronto acabó por dirigir todos sus esfuerzos a lo que sería su máxima pasión: el periodismo.

No hubo tema que no tocara: pobreza, menores de edad, desastres, tragedias, conflictos estudiantiles, protestas laborales, religión, grilla política, asuntos internacionales, pintura, literatura y las artes en general, aunque el de la corrupción gubernamental aparece como una constante.

Bajo su dirección, Proceso publicó portadas memorables como aquella titulada El hermano incómodo, del 19 de noviembre de 1994, acompañada de una foto del recientemente exonerado Raúl Salinas de Gortari.

O esa de La casa de Durazo en el Ajusco en julio de 1983, sobre las corruptelas del que fuera jefe de la policía capitalina en el sexenio de José López Portillo, junto a otro reportaje sobre El Partenón, una narco mansión construida para ese siniestro personaje en Zihuatanejo, Guerrero.

Recordada también es la portada de enero de 1983 con el título El refugio de López Portillo en Acapulco, cuyo reportaje en interiores se destacó curiosamente con la cabeza: Una casita blanca de 2 millones de dólares en Puerto Marqués.

El 8 de enero de 1994, el país en un hilo por la declaración de guerra del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, en la redacción de Proceso se recibió una invitación del EZLN dirigida a Scherer García para que este, junto con la Premio Nobel, Rigoberta Menchú y el obispo Samuel Ruíz, fungieran como intermediarios ante la eventualidad de un diálogo con el gobierno.

La respuesta del entonces director de Proceso lo pintó de cuerpo entero:

“Agradezco la inclusión de mi nombre al lado del obispo Samuel Ruiz y de la señora Rigoberta Menchú. Sin embargo, mi condición de periodista me obliga a la imparcialidad, difícil de sostener en la doble condición de mediador y cronista de los acontecimientos que vivimos. Debo, pues, cumplir exclusivamente con las reglas de mi profesión”.

Julio Scherer García escribió un total de 22 libros entre 1965 y 2013. Después del primero, titulado Siqueiros: La Piel y la entraña (1965) (FCE 2003), debieron pasar 19 años para publicar el segundo, el inolvidable Los Presidentes (Grijalbo 1986).

El director fundador de Proceso y hasta su muerte, presidente del Consejo de Administración de CISA, la empresa que edita el semanario, se ocupó en sus libros de expresidentes, de la matanza de Tlatelolco, de las cárceles, de sus más renombrados presos, de los presidentes de Chile, Salvador Allende y Augusto Pinochet, y de temas como el de los secuestros y la delincuencia de menores de edad, así como en un par de ellos, a su vida, su única, de periodista.

Después de Los presidentes escribió:

El poder: historias de familia (Grijalbo 1990); Estos años (Océano 1995); Salinas y su imperio (Océano (1997); Cárceles (Alfaguara 1998); Parte de Guerra, en coautoría con Carlos Monsiváis (Aguilar 1999); Máxima seguridad (Random House Mondadori 2001); Pinochet, vivir matando (Alfaguara 2000 y Nuevo Siglo-Aguilar 2003); Tiempo de saber: Prensa y poder en México, en coautoría con Carlos Monsiváis (Aguilar 2003); Los patriotas. De Tlatelolco a la guerra sucia (Nuevo Siglo Aguilar 2004); El perdón imposible (FCE) (Versión ampliada de Pinochet, vivir matando); El indio que mató al padre Pro (FCE 2005); La pareja (Plaza & Janes (2005); La terca memoria (Grijalbo 2007); La reina del Pacífico (Grijalbo 2008); Allende en llamas (Almadía 2008); Secuestrados (Grijalbo (2009); Historias de muerte y corrupción (Grijalbo (2011); Calderón de cuerpo entero (Grijalbo 2012); Vivir (Grijalbo 2012) y Niños en el crimen (Grijalbo 2013).

Scherer García recibió en 1971 el premio María Moors Cabat y en 1977 fue reconocido como el periodista del año por Atlas Word Press Review de Estados Unidos.

En 1986 se le entregó el premio Manuel Buendía 1986 y dos años después rechazó el Premio Nacional de Periodismo, que en ese entonces entregaba el presidente de la república en turno.

En 2001 recibió el reconocimiento Roque Dalton y en el 2002, quizá el reconocimiento que más lo conmovió: el Premio Nuevo Periodismo CEMEX-FNP, promovido por el escritor Gabriel García Márquez, en la modalidad de homenaje.

Un año después, aceptó el Premio Nacional de Periodismo, cuando su organización y entrega se había ciudadanizado.

Ya el 20 de marzo de 2014 recibió el grado de Doctor Honoris Causa de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.

Y el 3 de octubre pasado, otorgada por el Proyecto Cultural Revueltas, recibió la medalla John Reed por su trayectoria periodística y sus contribuciones a la libertad de expresión.

Inhuman los restos de Julio Scherer en el Panteón Francés

Los restos de Julio Scherer García, fallecido la madrugada de este miércoles, a los 88 años de edad, fueron inhumados la tarde de este miércoles (16:00 horas, tiempo local) en el Panteón Francés de San Joaquín, al noroeste de la capital del país.

Quien es considerado uno de los baluartes del periodismo mexicano, merced su trabajo al frente del diario Excélsior y, posteriormente de la revista Proceso, fue acompañado en esta última travesía por su familia, entre ella sus hijos Julio, María Esther y Gabriela; amigos, colaboradores y periodistas.

La ceremonia de velación fue íntima y duró no más de tres horas. Los restos de don Julio resposan en la tumba 27-241, junto a los de su esposa, Susana Ibarra.

Previamente, los restos del periodista fueron velados también en el Panteón Francés. Aunque se anunció que sería un acto familiar, a las exequias acudieron amigos y colaboradores del fundador del semanario Proceso, así como periodistas y trabajadores de esta revista y periodistas de otros medios.

Entre los personajes de la política que asistieron figuran Francisco Labastida, ex gobernador de Sinaloa y candidato a la Presidencia de la República en 2000, Porfirio Muñoz Ledo, Genaro Borrego y José Narro, rector de la UNAM, quien anunció que, previo acuerdo con la familia, la máxima casa de estudios le ofrecerá un homenaje al periodista.

Proceso / La Jornada
Alejandro Caballero
Ciudad de México
Miércoles 07 de enero de 2015.

La participación se sitúa en alrededor de 2,2 millones de personas. El 'sí' a la independencia ha recibido un apoyo de 1.649.239 personas.

Barcelona.- Más de dos millones de catalanes (2,2 millones) acudieron este domingo a votar en una jornada electoral sin precentes en Cataluña. El esperado referéndum soberanista del 9-N (suspendido hasta en dos ocasiones por el Tribunal Constitucional) movilizó al 37,7% del censo previsto (5,4 millones de catalanes) y fue calificado como un "éxito total" por el presidente de la Generalitat, Artur Mas.

El sí a la independencia ha recibido el 80,7% de los votos, mientras que la opción de Cataluña como Estado no independiente ha conseguido el 10,11%. La opción del 'no' a Cataluña como Estado ha sumado el 4,55% de los votos.

Testimonios de la consulta soberanista Catalana del 9-N Los partidos proconsulta lograron movilizar a casi los mismos electores que en los últimos comicios europeos de mayo (donde cosecharon 2,1 millones de votos) y a muchos más que en las últimas autonómicas, donde solo les votaron 1,4 millones.

A pesar de las comparaciones, hay que destacar que los censos utilizados en ambos comicios no son comparables en absoluto. Los 5,4 millones que este domingo tenían derecho a voto incluye a los menores de 16 años y el proceso electoral continúa abierto 15 días para una suerte de "voto restringido". En total, se habilitaron 6.695 urnas a lo largo de 1.317 colegios por toda Cataluña. Un proceso que el Gobierno calificó de "estéril" y "carente de efectos jurídicos", mientras Artur Mas aseguró estar "ante una lección de democracia con mayúsculas".

Ausencia de incidentes

 Resultados aparte, la jornada electoral transcurrió sin incidentes destacables. El altercado más significativo tuvo lugar en un centro de votación de Girona cuando cinco encapuchados irrumpieron con el objetivo de destrozar las urnas. El altercado se saldó con la detención de los cinco jóvenes, de entre 21 y 34 años de edad, por parte de los Mossos.

La Fiscalía había encargado a los mossos la identificación de locales y participantes, lo que no se llevó a cabo Tampoco se produjeron problemas derivados de la actuación de los Mossos, a los que la Fiscalía había encargado la identificación de locales y participantes. Algo que la Policía catalana no llevó a cabo.

Una suerte similar corrieron las denuncias interpuestas este domingo por diferentes partidos –UPyD, PxC oFalange–y ciudadanos a título particular. En varios autos, los jueces de Cataluña encargados de tramitarlas desestimaron, de acuerdo con el criterio de la Fiscalía, la medida cautelar que planteaban para retirar las urnas de los colegios y proceder a la clausura de éstos.

De forma unánime, los magistrados entendieron "desproporcionadas" dichas medidas. Entre unas cosas y otras, y ya concluida la jornada, un exultante presidente catalán compareció para valorar el 9-N y lanzar dos claros mensajes: "Los catalanes quieren gobernarse a sí mismos y decidir su futuro político".

No será hasta este martes cuando Mas desvele sus próximos pasos, y en 15 días, su estrategia definitiva. Y mientras en Cataluña se vivía un revulsivo, Mariano Rajoy no compareció y fue el ministro de Justicia, el recién llegado Rafael Catalá, el encargado de ofrecer las escuetas valoraciones del Ejecutivo a través de la lectura de un comunicado que no admitió preguntas.

Sí amenazó a Mas con emprender posibles acciones judiciales a partir de este lunes. Aparte, fuentes del Gobierno cuestionaron a la Agencia EFE la "fiabilidad" del proceso. Comparativa con las elecciones europeas y autonómicas Las 2,2 millones personas que han votado este domingo en el proceso participativo del 9 de noviembre cumplieron las expectativas de los partidos proconsulta catalanes, que consideraban en días previos a la jornada electoral que dos millones de votantes sería una cifra extraordinaria de participación.

Los partidos contrarios al proceso soberanista han instado a no participar y sus votantes no se han movilizado, previsiblemente. Los partidos proconsulta cuentan con un censo no oficial de 5,4 millones de personas para este 9-N.

En las últimas elecciones europeas se contabilizaron 2.532.629 votos (un 47,63% de participación). Entonces, el censo legal no incluía ni a menores de entre 16 y 18 años ni a ciudadanos extracomunitarios, como sí ocurrió este domingo.

En las pasadas elecciones europeas, los partidos partidarios a la consulta sumaron un 55,83%: un 23,67% ERC, un 21,86% CiU y un 10,3% ICV. Las formaciones contrarias recogieron un 30,36% (un 14,28% para PSC, un 9,8% para PP y un 6,28% para Ciutadans).

En los comicios autonómicos de 2012, se contabilizaron 3.657.450 votos (69,56%) y la abstención se situó en 1.600.510 (30,44%). Por partidos, el bloque proconsulta recogió el 57,73% de los votos (30,68% CiU, 13,68% ERC, 9,89% ICV y 3,48% CUP) y los partidos contrarios un 35% (14,43% PSC, 12,99% PP y 7,58% Ciutadans).

20minutos.es
Barcelona, España
Domingo 9 de noviembre de 2014.

René Delgado
       
Este era un régimen con los pies de trapo y los ojos al revés, ¿quieres que te lo cuente otra vez?

Parafraseando el popular cuento, esa podría ser su versión política. De conocido harta, pero lo cierto es que se repite y se repite y, por increíble que parezca y pese al susto que les da, la élite política no se fastidia de oírlo una y otra vez.

De nuevo, el país está inserto en la crisis que lo sangra y violenta desde fines del siglo pasado -cuando se fundó la Policía Federal, ante la pérdida del control criminal- y, como si quince años no bastaran para transformar una realidad, la clase dirigente muestra desinterés por dar solución de fondo al problema. Cíclicamente, se ve compelida a salvar o resolver una coyuntura, sin asomarse a la estructura del problema.

Diez mil elementos de distintas corporaciones oficiales están en Tierra Caliente intentando dilucidar qué fue de los cuarenta y tres estudiantes normalistas y, a más de un mes de su desaparición, ni se da con su paradero ni se presenta a sus verdugos. Preguntar cuántos muertos, secuestros, extorsiones, asaltos, faltan antes de imaginar un país menos violento y más civilizado, ni sentido tiene. De seguir por donde vamos, los muchachos de Ayotzinapa sólo engrosarán la estadística de la muerte sin posibilidad de cerrarla.

Carlos Salinas fue el último mandatario que usufructuó el régimen presidencialista, se benefició de él a costa de sacrificarlo sin plantear uno nuevo. Desde entonces, se practica el ejercicio del no poder, a pesar o no del Ejecutivo en turno.

No hay vuelta de hoja, el régimen tiene pies de trapo y la élite política los ojos al revés. Desde hace dos décadas, el conjunto de los partidos sabe que el régimen presidencialista no da más de sí y, pese a la evidencia, insiste en reformar el reparto del poder, sin plantearse su sentido. Se reparten el poder sin descargar el peso de la responsabilidad de su ejercicio sobre el jefe del Poder Ejecutivo. Juegan una curiosa pirinola política: los maleficios son del gobierno, los beneficios de los partidos.

De a tiro por elección, los partidos reforman, contrarreforman y deforman el sistema electoral sin plantearse la reforma del poder. Luchan por posiciones y presupuestos, no por posturas y proyectos. Les encanta ganar elecciones, no conquistar gobiernos. Les fascina alternarse en el poder sin plantear alternativas.

Parte del drama que tambalea al presidente Enrique Peña Nieto de ahí deriva.

En conjunto con los partidos se planteó emprender la reforma estructural del país y someter a los monopolios, excepto a uno: el político. En el papel, se planteó reformar la educación, el petróleo, la hacienda, las finanzas, el trabajo, las telecomunicaciones y someter a los monopolios corporativos, empresariales o gremiales... sin reformar la política ni acotar su monopolio. Qué cambien todos, menos nosotros: la élite política.

Error del mandatario pretender revivir el régimen presidencialista cuando la estructura económica y social del país ya no lo permite.

Lo peor del Pacto suscrito por el gobierno y los partidos fue ignorar el mayor reclamo de la sociedad: garantías a su vida, integridad, libertad y patrimonio. Dicho en una palabra: seguridad. Se matizó ligeramente la no estrategia de Felipe Calderón frente al crimen, el resultado está a la vista: los muertos de las fosas tiran de los pies de trapo al régimen.

El desinterés por resolver ese problema se agravó por otro, donde el gobierno y los partidos actúan como cómplices: la corrupción. Así como el narcotráfico diversificó la industria del crimen, la élite política diversificó la industria de la corrupción y, en el colmo de la descomposición, crimen y política se asociaron.

***

Desde luego, es una tentación corear con otros: ¡que-se-vayan-todos! El problema es que la energía de la sociedad para manifestar su horror frente a las desapariciones forzadas y los crímenes de Estado carece de la fuerza y la organización para poner a otros. Ni un solo partido es instrumento de ella. Es una vergüenza la actuación de los partidos frente a la tragedia en curso.

En tal circunstancia y ante el frontal repudio mostrado por la sociedad ante lo ocurrido en Iguala, bien podría el gobierno ensayar una estrategia en dos planos: el coyuntural y el estructural.

No cejar en la búsqueda de los normalistas abriéndose en serio a contar con asistencia de organismos internacionales multilaterales para acreditar su deseo de dar con los estudiantes y castigar a los autores criminales y políticos y, a la vez, convocar a un pacto no sólo con la élite de los partidos, sino también con organizaciones de la sociedad, así como los otros niveles del poder para recuperar la paz, la seguridad y la civilidad que reponga un horizonte distinto al país.

No se trata, desde luego, de firmar un nuevo papelito bajo la luz de los reflectores. Nada de eso. Se trata de presentar un plan de acción con metas en el calendario que, salga del juego del aquí no pasa nada, encare frontalmente la corrupción, la impunidad criminal y la pusilanimidad política. Salir del carrusel de enviar fuerzas a un sitio en emergencia para trasladarlas al siguiente, salir de la complicidad de tolerar a los políticos asociados al crimen y de llamar las cosas por su nombre, en vez de nombrar comisionados donde no hay gobierno.

El mayor error frente a la crisis prevaleciente sería pensar que con la sola presentación de los normalistas, vivos o muertos, y el castigo a sus verdugos, el problema queda resuelto. No es sólo el suceso de estos días el que escuece y enfurece a la sociedad, es el cúmulo de muertos que periódicamente llevan a la sociedad a mirar por destino el de las fosas.

Si el gobierno actúa sólo sobre la coyuntura y no sobre la estructura, en menos de lo que se imagina estará repitiendo: este era un régimen con los pies de trapo y los ojos al revés... con el problema de que la gente está harta de ese cuento.

Reforma
Sobreaviso
René Delgado
Ciudad de México
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Sábado 1 de noviembre de 2014.

Una multitud levanta sus sombrillas en el barrio de Admiralty, centro de las manifestaciones, mientras el gobierno parece ignorar el movimiento

Hong Kong.- Miles de personas se concentraron hoy con sus paraguas abiertos en el barrio hongkonés de Admiralty, centro neurálgico de las protestas democráticas en la ex colonia británica, para conmemorar que se cumple un mes desde el inicio del movimiento que ha puesto en jaque al Gobierno local y a China.

Los asistentes abrieron sus paraguas, muchos de ellos amarillos, color que también simboliza la revuelta, a las 17:57 hora local (9:57 GMT), la misma en la que hace un mes la policía hongkonesa usó gases lacrimógenos contra los manifestantes y éstos se defendieron con las sombrillas.

Los líderes del movimiento animaron en sus discursos desde un improvisado escenario a continuar la lucha en un emotivo acto en el que se desplegó una pancarta con el lema que, desde finales de septiembre, se ve colgado en muchas zonas de protesta: "Quiero democracia real", escrito en cantonés.

Tras un mes aquí, al menos hemos conseguido que la gente de Hong Kong vea cuál es el problema real de esta sociedad y hable de él", destacó Regina Lee, una desempleada que lleva un mes acampada en la calle, junto a otros cientos de activistas del movimiento.

El Gobierno sigue ignorándonos, no escuchan nuestras peticiones o muestran reacción alguna, esperan a que se agoten nuestras energías, por lo que quizá tenemos que cambiar nuestra estrategia", dijo, por su parte, otro de los miembros del movimiento, Samuel Cheung, campista por la democracia.

Las protestas comenzaron en respuesta a la decisión del régimen comunista chino, aprobada el 31 de agosto, de conceder sufragio universal a los hongkoneses para las elecciones a gobernador de 2017, pero con el matiz de que los candidatos serían elegidos por un comité afín a Pekín.

Tras el anuncio, movimientos estudiantiles de Hong Kong iniciaron huelgas en las escuelas de enseñanza secundaria y superior, y el movimiento ganó fama internacional el 28 de septiembre, cuando se ganó el apodo de la 'Revolución de los Paraguas'.

El movimiento parece encontrarse ahora en un callejón sin salida, una semana después de mantener varios encuentros con el gobierno que no dieron ningún resultado tangible. El ejecutivo local proponía enviar a Pekín un informe sobre las protestas y crear un comité conjunto para debatir reformas políticas más allá de 2017.

Pocos observadores creen que Pekín cederá ante las exigencias de los manifestantes, que son conscientes del hastío que su movimiento suscita entre gran parte de los siete millones hongkoneses.

El gobierno local parece haber decidido dejar que el movimiento se agote por sí mismo.

EFE /AP/ Reuters
Hong Kong, China
Martes 28 de octubre de 2014.

 

El mundo es comprendido por el paradigma, es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

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