El predio que está atrás del Hospital Ángeles hoy tiene como propietaria a la Inmobiliaria Coro

De 34 predios que el gobierno estatal subastó durante el sexenio de Rafael Moreno Valle Rosas, solo siete se vendieron a través de este procedimiento, entre los cuales destaca una casona ubicada en la 22 Oriente 1204, adquirida por GE Inmobiliaria SA de CV de Mario Alberto Mendívil Blanco, a su vez ex dueño de Lobos BUAP y quien vendió al equipo sin aviso a la universidad.

El otro predio ya escriturado se ubica en la calle Kepler, atrás del hospital Ángeles, en la Reserva Territorial Atlixcáyotl, el cual fue comercializado con un precio de salida de 156 millones de pesos a Inmobiliaria Coro SA de CV, de la cual no existe información en el Registro Público del Comercio (RPC).

El resto de las propiedades enajenadas está en proceso de escrituración y por ello no se detalla aún el nombre de los compradores.

Cabe señalar que en el sexenio del ex mandatario panista el gobierno estatal se negó a revelar el número de propiedades vendidas y los nombres de los compradores.

Mendívil compró uno de los predios subastados

La compra venta de la casona ubicada en la calle 22 Oriente 1204, frente a la escuela primaria Jaime Torres Bodet, se formalizó con el folio de compra venta 2471897 el 20 de noviembre de 2018 ante el Registro Público de la Propiedad (RPP).

Tasado a un precio de salida de 4.10 millones de pesos, fue adquirido por la empresa Ge Inmobiliaria SA de CV, que según el RPC es propiedad de Mario Alberto Mendívil Blanco, quien posee 48 de 50 acciones de esa sociedad.

Se trata de un predio de mil 244.17 metros cuadrados, que la administración estatal subastó en 2016, ubicado en una zona céntrica y de flujo vehicular constante.

GE Inmobiliaria SA de CV, fundada por María del Carmen Planter y José Luis García Limón de la Hidalga en 2003 originalmente se dedicaba a la compra venta de propiedades y construcción de inmuebles.

Sin embargo, un año después se amplió su objeto social a la creación de parques acuáticos u hoteles destinados al esparcimiento y la diversión.

Ese mismo año el empresario Mario Alberto Mendívil Blanco compró las acciones de la empresa y se volvió dueño hasta la fecha.

Este mismo personaje representa a la empresa Garden Teas, que es dueña de la franquicia de Lobos BUAP y la vendió a una sociedad de Ciudad Juárez, en Chihuahua, aunque no hizo pagos completos a la universidad para la compra de la marca, según lo indicó el rector Alfonso Esparza Ortiz.

Por ello el 27 de junio el Consejo Universitario de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) aprobó emprender acciones legales contra quienes resulten responsables por irregularidades en la venta de Lobos FC.

Predio de la calle Kepler es de empresa que no aparece en el RPC

A través de la solicitud de información pública 00329319 hecha a la SFA, la Dirección de Bienes Inmuebles informó que el predio con número oficial 1303, de 64 mil 641 metros cuadrados de superficie, ubicado en la Calle Kepler, de la Reserva Atlixcáyotl (atrás del hospital Ángeles), fue vendido a Inmobiliaria Coro SA de CV.

Esta empresa que no aparece registrada en el RPC, adquirió la propiedad por 156 millones 600 mil pesos, acción que se formalizó el 15 de marzo de 2017.

e-consulta publicó en 2016 que el precio de salida del predio en la subasta se fijó en 2 mil 422 pesos por metro cuadrado, dos veces abajo del costo promedio de esa zona, que era de 7 mil 500 pesos, según agentes inmobiliarios.

Un año después, la adquisición del predio se formalizó ante el RPP con el folio 04763801 y se le asignó al predio la clave catastral 0200414037000.

Otros predios en proceso de escrituración

La SFA refirió que hay otras cinco propiedades vendidas en las subastas de Moreno Valle que están en proceso de escrituración, cuyos dueños hasta el momento no aparecen en el RPP.

El de mayor costo es el predio comercial industrial de 275 mil 500 metros cuadrados, ubicado en el municipio de Venustiano Carranza, con un precio de salida de 4.61 millones de pesos.

También se encuentra el terreno/lote de mil 145 metros cuadrados, ubicado en Huaquechula, con un valor de salida de 368 mil 074 pesos.

El tercero es el ubicado en la 26 Oriente número 825, colonia Buenos Aires, con una extensión de 149.95 metros cuadrados, vendido a un precio de salida de 160 mil pesos.

La casa ubicada calle 7 Norte 2802, colonia Santa María tuvo un precio de salida de 458 mil 043 pesos con una superficie de 259.25 metros cuadrados.

La quinta de las propiedades subastadas fue la ubicada en la avenida Gavilanes L38, colonia San José Xilotzingo, cuyo costo de venta aún se desconoce.

e-consulta
Efraín Núñez
Ciudad de Puebla
Lunes 1 de julio de 2019.

Está por ver si a sus 79 años es un 'capo di tutti capi' o un abuelo despistado con tendencias bufonescas que no se entera

A Sepp Blatter le gusta referirse al organismo que preside como “la familia FIFA”, lo que animó a un periódico de su Suiza natal a llamarle “el padrino, Don Blatterone”. La cuestión hoy es si Blatter, como presidente de la FIFA desde 1998, es el astuto capo di tutti capi de una maquinaria mafiosa de cuello blanco que maneja miles de millones de euros que genera el fútbol internacional o si, a sus 79 años, es lo que aparenta ser, un abuelo despistado con tendencias bufonescas que no se entera de las fechorías de los corruptos que le rodean.

David Yallop, autor de un libro sobre la FIFA llamando “¿Cómo se robaron la Copa?”, escribe que Blatter “tiene 50 nuevas ideas cada día, 51 de ellas malas”. Entre las más conocidas: agrandar las porterías para que se metan más goles; que las mujeres futbolistas se vistan “con pantalones cortos más apretados y camisetas con mucho escote”; proponer que durante el Mundial de 2022 en Qatar, país donde la homosexualidad es ilegal, los aficionados gays se abstengan de cualquier actividad sexual.

Se podría llenar un álbum con sus payasadas o salidas de tono. Lo que también es vox pópuli, y más desde la redada del miércoles en la que la policía suiza detuvo a siete altos mandos de la FIFA, es que mucha de la gente que rodea a Blatter se ha llenado los bolsillos con dinero procedente de sobornos. Él mantiene que no sabe nada. Un repaso a su currículum pone esta afirmación en duda.

Nacido en 1936 en el pueblo alpino de Visp en una familia de clase obrera, fue desde una temprana edad un entusiasta jugador de fútbol amateur. Se incorporó a la FIFA en 1975 y entre 1981 y 1998 fue nombrado su secretario general, lo que significó que fue el brazo derecho del entonces presidente del organismo, João Havelange. Más alerta que sus predecesores a las posibilidades económicas que ofrecían los patrocinios comerciales y las ventas de los derechos de televisión de los mundiales, fue él quien convirtió la FIFA en lo que es hoy: una máquina de hacer dinero. Havelange patentó la práctica de comprar votos para llegar a la presidencia de la FIFA y para asignar sedes mundialistas, siempre con el propósito paralelo de enriquecerse a sí mismo. No fue hasta 2012 que la FIFA hizo una investigación interna que comprobó que Havelange y sus compinches habían aceptado sobornos de manera sistemática durante ocho años.

No hay pruebas de que Blatter fuera uno de los beneficiados pero tenía que haber sido muy ciego, o muy incompetente, para no tener ninguna idea del tenebroso modus operandi de quien fue su jefe a lo largo de 17 años.

Blatter, tres veces casado, inició sus 17 años en la presidencia de la FIFA el año que la dejó Havelange. Existe extensa documentación, nunca refutada en los tribunales, de que Blatter, el elegido de Havelange, ganó la presidencia de 1998 gracias a los sobres llenos de efectivo que distribuyó entre los votantes del comité ejecutivo de la FIFA un aliado catarí de Blatter llamado Mohamed Bin Hammam. En 2011 Bin Hammam fue suspendido de por vida del fútbol organizado tras ser declarado culpable por la FIFA de intentar comprar votos a su favor cuando presentó su propia candidatura presidencial en contra de Blatter.

La ironía de esto parece habérsele escapado a Blatter, que aquel año ganó las elecciones por cuarta vez consecutiva, como también parece haberse olvidado hoy de las estrechas relaciones que ha tenido con algunos de los miembros de la FIFA que han sido imputados esta semana por corrupción. Quizá el que más se ha enriquecido —se habla de decenas de millones de dólares— es Jack Warner, ex vicepresidente de la FIFA y jefe de la CONCACAF con cuyos votos siempre pudo contar Blatter a la hora de presentarse a elecciones. Warner tuvo que dimitir tras el escándalo que acabó con la carrera de Bin Hammam en 2011 pero ya había acumulado suficiente dinero para construirse un centro de conferencias en su tierra natal, Trinidad, donde hay un salón llamado “Sepp Blatter Hall”. Blatter devolvió el favor cuando Warner dejó la FIFA, dándole las gracias en un comunicado oficial “por sus muchos años dedicados al fútbol”.

El elegido por Blatter como sustituto de Warner al frente de la CONCACAF fue Jeffrey Webb, de las Islas Caimán, que también figura en la lista de detenidos en Suiza esta semana, todos ellos individuos bien conocidos por el presidente de la FIFA.

¿Se puede creer, entonces, que Blatter es inocente de cualquier delito e ignorante de los delitos de sus allegados? ¿Es posible que el hombre que durante 17 años ha presidido una organización llena de ladrones que ha gastado mucho más dinero en gastos y salarios que en su declarada misión, el desarrollo del fútbol mundial, sea meramente un incompetente bufón? La ley lo dirá, se supone. Mientras tanto lo que sí se puede afirmar con toda seguridad es que a lo largo de su carrera ha demostrado tener una piel de rinoceronte mezclada con una capa asombrosamente protectora de teflón.

El País
John Carlin
Madrid, España
Viernes 29 de mayo de 2015.

 

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