Gilda Melgar      

La segunda acepción descrita en la RAE para la palabra ofrenda dice: “Pan, vino u otras cosas que llevan los fieles a la iglesia como sufragio a los difuntos, al tiempo de la misa y en otras ocasiones”.

Aunque esta definición está relacionada con los rituales de la religión católica, la idea de la ofrenda es un concepto universal y milenario.

Nuestra ofrenda para Día de Muertos es un claro ejemplo del sincretismo entre las culturas prehispánica y cristiana, pues contiene elementos que fueron utilizados por los pueblos mesoamericanos en sus rituales funerarios, como la comida y el copal.

En algunas tumbas mayas –dedicadas a los nobles– se han encontrado platos con inscripciones de los vocablos tamal y pozole, por lo cual se infiere que estos alimentos eran dispuestos junto a su cuerpo para “alimentarlos” en su camino al otro mundo.

Las culturas asiáticas –coreana, china y japonesa– comparten con nosotros esta tradición milenaria de “ofrendar” alimentos a los muertos, no sólo en los rituales funerarios sino también como parte del recuerdo de los antepasados.

La idea básica detrás de estos rituales parte de la creencia de que su alma o espíritu permanece después de la muerte y puede volver al mundo de los vivos en forma de “fantasma” o “espíritu maligno”. Para que esto no suceda, hay que venerarlos y presentarles ofrendas.

Algunas filosofías budistas contemporáneas han adoptado y adaptado la idea milenaria de la ofrenda a los antepasados como una parte fundamental de su práctica laica en el mismo entendido de que el espíritu de los ancestros permanece y afecta de alguna manera la vida de sus descendientes. Sólo que, en algunos casos específicos, los budistas laicos cuentan con una ofrenda permanente para sus familiares fallecidos, la cual es revestida de alimentos, flores e incienso durante todo el año, no sólo el Día de Muertos.

En este estilo de ofrenda budista y laica, también se colocan los alimentos preferidos por los antepasados, incluyendo bebidas alcohólicas. Para el aniversario de muerte, es decir, en la fecha exacta de fallecimiento de los seres más cercanos, suele ofrendarse alimentos de lujo o especiales, como dulces o destilados finos.

De acuerdo con el pensamiento budista, hay cuatro sufrimientos inherentes a todos los seres vivos: nacer, envejecer, enfermar y morir. Ninguna persona, rica o pobre, podrá escapar de ellos. Nuestra vida está llena de sufrimiento porque nos apegamos a deseos, objetos y personas. Y la única forma de escapar de ese sufrimiento es a través del desapego y la renuncia a nuestros deseos. Por supuesto que es muy fácil decirlo. Vivirlo, no.

No obstante, en mi propia vida, la conciencia de la muerte como algo natural e insoslayable, junto con la apropiación del “principio de impermanencia” (otro concepto básico del budismo), me han ayudado a no dar nada por sentado y valorar más a mis vivos.

Consciente de que un día cualquiera puedo no estar más en este mundo, hago ofrendas a muertos y vivos. A mis ancestros, nombres póstumos, agua, incienso y flores. A mis vivos, mis mejores platillos, los más dulces postres y las más suaves palabras.

Un día llegué a la conclusión de que, si bien montar ofrendas anuales a los muertos puede ser un acto amoroso, loable y hasta “chic”, también es un ritual muy fácil de cumplir.
Pero ofrendarse, volverse uno un ser generoso y correcto dando su talento en el ámbito laboral, o entregando su amor y tiempo a los suyos sin reparo, eso sí que es un acto harto difícil de realizar, que implica mucha labor personal.

Obviamente sí quiero montar una linda ofrenda para los ancestros a los que debo mi vida, pero al mismo tiempo, deseo ser una ofrenda viva para los míos, y no estoy pensando en las princesas mayas (que yo sí podría ser) que ofrecían su corazón a los dioses.

No. Pienso en mis ofrendas cotidianas, como el basto desayuno que preparo a mi familia los fines de semana. En el chocolate que le compro a mi esposo los domingos por la tarde. En el postre y vino que llevo a las fiestas a las que me invitan. En los regalos que traigo a mis amigos tras un viaje. En el cumplido que hago a mis amigas cuando las veo.

México es reconocido en todo el mundo por su ofrenda y fiesta para los muertos, pero también es valorado por ofrendarse a los vivos.

El desfile de muertos del pasado fin de semana sobre el Paseo de la Reforma fue dedicado a los migrantes, en particular los centroamericanos que se dirigen en caravana a la ciudad.

México también le abrió sus puertas a mi familia a finales de los 70, cuando la guerra civil de El Salvador nos obligó a salir. Los mexicanos nos arroparon del mismo modo que fueron generosos con los españoles, chilenos, argentinos, colombianos y haitianos.

Sigamos siendo una mega ofrenda, viva y permanente, tanto para los que ya no están como para los que aún nos necesitan y podemos ayudar.

Feliz Día de Muertos.

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*Gilda Melgar

 Diplomada en Pastelería y Panadería. Gilda Melgar está siempre en busca del gozo culinario. Pone el ojo y el diente en nuevas propuestas para disfrutar y compartir su saber a través de los placeres de la mesa. A través de la literatura y del cine, evoca sensaciones y memorias gastronómicas que liga con sus recomendaciones.

Puebl@Media
Ena Gilda Melgar
Ciudad de México
Jueves 1 de noviembre 2018.


La Institución realizó el concurso de catrinas, quienes recorrieron las calles aledañas al Edificio Carolino


En el Concurso de Catrinas 2018, organizado por la Vicerrectoría de Extensión y Difusión de la Cultura de la BUAP, catrinas vestidas con las más diversas representaciones desfilaron por el tercer patio del Edificio Carolino para mostrar el rostro de la cultura mexicana en una de las tradiciones más emblemáticas del país: la celebración del Día de Muertos, a través de La Calavera Garbancera creada por José Guadalupe Posada e inmortalizada por Diego Rivera.

       Los 73 participantes de la comunidad universitaria, en su mayoría estudiantes, echaron mano de su imaginación para traspasar el lienzo y el grabado, con la finalidad de revivir a este ícono de la cultura mexicana y obtener uno de los tres primeros lugares. Acompañados por el mariachi Sentir Mexicano, de la Facultad de Artes, desfilaron una tras otra luciendo sus mejores galas: desde el tradicional traje azteca, hasta el más colorido vestido de lentejuelas.

          Fernando Santiesteban Llaguno, titular de la Vicerrectoría de Extensión y Difusión de la Cultura de la Institución, y Claudia Rivera Vivanco, presidenta municipal de Puebla, entregaron premios a las mejores caracterizaciones de catrina y catrín.

          El jurado calificador, conformado por especialistas en arte y cultura, evaluó el vestuario, creatividad y actitud del personaje de cada una de las 73 representaciones. Se premió a los tres primeros lugares con 3 mil, 2 mil y mil pesos, respectivamente. Los premios correspondieron a las catrinas número 17, primer lugar; la 43, segundo lugar; y la 27 tercer lugar.

          Al final del concurso, la BUAP se unió al Ayuntamiento de Puebla y a la Secretaría de Turismo para celebrar el tradicional desfile conmemorativo de Día de Muertos, mejor conocido como pasacalles. Las catrinas participantes, en un ambiente de música a cargo de la Banda Minerva, recorrieron las calles aledañas al emblemático edificio de la Máxima Casa de Estudios en Puebla, para terminar en la Casa de las Bóvedas. Las familias poblanas se unieron a los universitarios caracterizados de algún personaje de la tradición mexicana.

          Asimismo, se realizaron recorridos nocturnos con grupos de 50 personas por el Edificio Carolino. Los asistentes, quienes se formaron desde las cuatro de la tarde, conocieron la historia de este recinto universitario por parte de un guía, quien además les contó algunas leyendas y la historia de los fantasmas que rondan los pasillos de este inmueble histórico.

          Como parte de las actividades alusivas al Día de Muertos, las diferentes unidades académicas de la Institución colocaron altares. Flor de cempasúchil, incienso y copal fueron los aromas que invadieron cada uno de ellos. El color naranja predominó en las ofrendas, en las que la vida rindió culto a la muerte.

Puebl@Media
Ciudad de Puebla
Miércoles 31 de octubre de 2018.


Ciudad de México honra a migración con multitudinario y colorido desfile de Día de Muertos

La Ciudad de México honró la memoria de los migrantes que la fundaron y que la han enriquecido este sábado a través de su multitudinario desfile por el Día de Muertos.

     En su tercera edición, la colorida parada por la festividad del Día de Muertos, que se celebra en México el 1 y 2 de noviembre, tuvo como tema central la migración que ha influenciado a la capital y al país.

     Bajo la idea de que la muerte es "una migración, un tránsito el último viaje", cientos de miles de personas que abarrotaron las calles disfrutaron primero de escenas sobre el mítico desplazamiento de los mexicas hacia el Valle de México siglos atrás, al igual que de la cultura que le han aportado migrantes de otras entidades del país con el paso de los años.

     Enormes barcos de vela llenos de exploradores europeos y de vapor con exiliados desfilaron por la central avenida Paso de la Reforma, seguidos de calaveras de artistas que contribuyeron a la cultura mexicana, como el cubano Dámaso Pérez Prado, "el Rey del Mambo".

     "¡Está súper lindo! El colorido, cómo se congregó la gente. Es la tercera edición, pero parece que ya tiene muchos años", expresó contenta Alma Rosa, una jubilada de 59 años, que asistió al desfile con su sobrina.

     Dos largos dragones que se enrollaban, serpenteaban y después alzaban alto sus cabezas también formaron parte del recorrido, como una referencia al galeón "La Nao de China", que unos 450 años atrás conectó Asia con el puerto mexicano de Acapulco en el Pacífico.

     Incluso la migración animal que anualmente llega a las costas mexicanas estuvo representada con gigantes figuras de ballenas y tortugas que nadaban juguetonas hacia la Plaza de la Constitución, el corazón de la capital.

     Tradición que dicta que las almas de los seres queridos regresan a casa para convivir, el Día de Muertos es una festividad mexicana que la UNESCO catalogó como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en la década pasada.

     Detrás de las representaciones de la migración desfilaron los símbolos más tradicionales y populares de la festividad, como La Catrina, esqueletos y hasta un enorme xoloitzcuintle, el perro que guía a las almas al Mictlán, que es el inframundo y última morada para la cultura mexica.

     En una esquina, Jennifer, una venezolana que vive en México desde hace dos años, miraba entusiasmada los carros alegóricos y los cientos de personajes que pasaban frente a ella.

     "Es una parte de la cultura de México que me gusta muchísimo, he ido los desfiles de las catrinas y de los alebrijes. ¡Ah viene uno! ¡Me encanta!", expresó la mujer de 35 años, quien es empleada de una compañía.

     El desfile anual que partió del monumento Estela de Luz rumbo a la Plaza de la Constitución, conocida como Zócalo, abarcó una columna de un kilómetro de longitud con cuatro carros alegóricos, siete arcos y cuatro marionetas, entre otras representaciones, y más de 1.200 voluntarios.

     Cerca de 1,5 millones de personas, según el gobierno de la Ciudad de México, asistieron a la parada, muchas de ellas ocupando los techos de las estaciones del transporte público o los quioscos de periódicos porque las banquetas estaban colmadas.

     "Nunca habíamos venido y es muy bonito porque representa la cultura de México", sintetizó Guadalupe, quien llegó con su hermano y su sobrina de 4 años disfrazada de bruja.

     Numerosos asistentes también pusieron color a la parada presentándose disfrazados de la Muerte o con el rostro maquillado como La Catrina, calavera que es un ícono de la festividad y que fue creada por el ilustrador mexicano José Guadalupe Posada el siglo pasado.

     Tres jóvenes de la República de Corea que estudian en México paseaban contentas entre la gente disfrazadas de La Catrina.

     "Es para disfrutar la fiesta con los mexicanos. Es la primera vez que venimos", comentó una de ellas, quien estudia Lengua Española y Administración Deportiva en una universidad privada.

     El multitudinario desfile abrió las actividades por el Día de Muertos en la capital del país, las cuales abarcarán también una gran ofrenda en el Zócalo, conciertos de gala y un paseo nocturno en bicicleta.

Xinhua
Ciudad de México
Domingo 28 de octubre de 2018.


Gilda Melgar      

Cuando ocurrió el terremoto de 1985 tenía apenas 19 años. Y aunque padecí el hecho y sus consecuencias, quedando “traumada” como cualquiera de mis contemporáneos, entonces yo era sólo una estudiante hija de familia.

El pasado 19 de septiembre, desde el momento en que la tierra brincó con fuerza y junto con otras personas traté, infructuosamente, de bajar rápidamente desde un tercer piso en la colonia Del Valle, mi cabeza daba vueltas pensando alternadamente, por un lado, que tenía que salir viva de ahí por mis hijos (que aún me necesitan), y por el otro, que seguramente esos eran los últimos momentos de mi vida, por lo que ésta se me reveló completa en cuestión de segundos.

Unas semanas después, sostuve una reunión catártica con la familia y los amigos más cercanos, en la que nos abrazamos, lloramos y compartimos no sólo las anécdotas de ese martes, sino también las reflexiones de lo que se estaba viviendo en la ciudad, especialmente sobre la actitud solidaria de los jóvenes y la capacidad de ”darse” de toda la gente.

Algunas filosofías budistas señalan que cuando sucede un temblor de gran magnitud, es porque de las entrañas de la tierra está surgiendo también un gran “ser trascendente” que viene a mover nuestras conciencias para que “despertemos” y “enmendemos” nuestras vidas para “ir por el camino correcto”.

No importa si esto es cierto o no. La verdad es que yo recordé esa analogía porque este sismo –en la medianía de mi vida– me sacudió más allá de lo físico.

Así que, reflexionando con una amiga acerca del sismo emocional que el S19 dejó en nosotras y en nuestros seres queridos, nos preguntamos cuáles serían las lecciones o decisiones más importantes para la mayoría de las personas, a partir de ese día.

Por supuesto que cada cabeza es un mundo, pero llegamos a la conclusión de que, quizás esa nueva conciencia que el terremoto nos dejó, oscila entre dos extremos. Por un lado, están lo que pensaron “sólo se vive una vez” y, por lo tanto, decidieron llevar a cabo con prontitud algunos planes postergados como viajar, casarse, tener hijos, comprar una casa, etcétera, porque “no vaya a ser que mañana tiemble otra vez y me arrepienta de no haber tenido el valor”.

Por el otro, están los precavidos. Los que se preocuparon por el mañana y “su futuro”, y decidieron ya no gastar más. Ahorrar, guardar, y apretarse porque “no vaya a ser que tiemble otra vez y me quede en la calle, sin techo, ni nada que ofrecer a mi familia”.

Nos pareció curioso y hasta divertido que, en algún punto, esos extremos se juntan en un mismo sentimiento: ofrendar-se. Darse con locura, sin medida y disfrutar los placeres de la vida, o bien, darse a la templanza, procurando lo que hay para los suyos.

Yo creo estar entre los primeros, pero no importa si uno decide despilfarrar o guardar. Lo único importante es darse a los demás, así como nos dimos todos en la emergencia, ayudando como cada quien quiso y pudo.

Por mi parte, decidí retomar mis “horneadas” y ofrendarme a los míos con lo que más me gusta hacer. Desde entonces, de mi cocina surgen pasteles, panqués, muffins, tartas y mermeladas.

Ignoro si, justo por la sensibilidad que me dejó el sismo, esta semana que vi “Coco” y su increíble recreación de la ofrenda del Día de Muertos, lloré sin parar, no sólo por los que este año se fueron en la familia y por todo el dolor post temblor, sino también porque su significado y gran lección me permitió confirmar que debo seguir ofrendándome a mis vivos, no vaya a ser que tiemble otra vez y no pueda más endulzarles la vida.

*Gilda Melgar

Diplomada en Pastelería y Panaderí­a. Gilda Melgar está siempre en busca del gozo culinario. Pone el ojo y el diente en nuevas propuestas para disfrutar y compartir su saber a través de los placeres de la mesa. A través de la literatura y del cine, evoca sensaciones y memorias gastronómicas que liga con sus recomendaciones.

Puebl@Media
Gilda Melgar
Ciudad de México
Miércoles 25 octubre 2017.

Tradición, color, misticismo y ambiente de magia multicolor es el que se vive en el Municipio de Chignahuapan durante la celebración del Día de Muertos.

Como parte de los festejos y en el marco de la 22ª Feria Nacional del Árbol y la Esfera, ayer se llevó a cabo el Festival de la Luz y de la Vida, evento de talla internacional considerado ya Patrimonio Cultural Intangible del Estado de Puebla.

fue el presidente municipal de Chignahuapan, Juan Enrique Rivera Reyes, quien, acompañado de autoridades municipales, dio inicio con las actividades al inaugurar la Ofrenda de las Mil Luces -instalada en la Capilla de La Resurrección-, realizando también un recorrido en el tapete de aserrín alusivo a la celebración del Día de Muertos, elaborado por habitantes de los barrios de Ixtlahuaca y Tenextla.

Posteriormente, las autoridades encabezaron la Marcha de las Antorchas, en la que cientos de personas iluminaron la Calzada de las Almas en su camino hacia la laguna, para continuar con el Festival de la Luz y de la Vida.

Este espectáculo de danza, luz, sonido y pirotecnia, basado en la cosmogonía náhuatl, narra las nueve pruebas que el alma de un guerrero debe enfrentar para llegar al Mictlán, lugar del descanso eterno.

Durante este recorrido, el espíritu del fallecido es acompañado por el dios Xólotl, quien le seguirá para ayudarle a enfrentar los temores propios del ser humano, hasta arribar al sitio donde descansará después de la vida.

La belleza y misticismo de este espectáculo, que ha rebasado fronteras, cada vez atrae a más turistas nacionales y extranjeros, logrando reunir ayer a alrededor de 7 mil personas.

Para la representación de hoy, 2 de noviembre, se espera el arribo de alrededor de 3 mil personas, en esta segunda fecha en la que se realizará el Festival de la Luz y de la Vida.

Puebl@Media
Chignahuapan, Pue.
Jueves 2 noviembre 2017.

Flor de cempasúchil, incienso y copal fueron los aromas que invadieron el tercer patio del Edificio Carolino. El color naranja predominó en los altares, en los que la vida rindió culto a la muerte. Se trató del concurso de ofrendas para celebrar el Día de Muertos, en el cual participaron estudiantes de 15 unidades académicas de la BUAP.

Jóvenes de preparatoria y licenciatura dieron vuelo a su imaginación. A nivel del suelo, en varios niveles o en formas poco convencionales, los altares cobraron vida.

Semillas de calabaza, granos de maíz, arroz y frijol, vainas, cañas y aserrín dieron forma a místicas deidades, entre estas Quetzalcóatl. En otros se representaron los nueve niveles para ascender al Mictlán, “El lugar de los muertos”.

El Benemérito de las Américas, Emiliano Zapata, Roberto Gómez Bolaños, Sergio Beltrán López -pionero de la computación en México-, los personajes de La Divina Comedia de Dante Alighieri, periodistas asesinados y personas fallecidas en el sismo del pasado 19 de septiembre fueron recordados este 30 de octubre.

El papel picado cubrió las columnas, mientras el aire ondeó algunos que colgaron del techo. Retratos no faltaron. Las velas condujeron el camino y las calaveritas de azúcar invitaron al banquete de tamales, mole, hojaldras, dulce de calabaza, atole y otras bebidas.

De manera breve, los jóvenes explicaron al jurado el motivo de su ofrenda y las características de los elementos y niveles de esta. En su exposición, cada uno de ellos enfatizó la importancia de continuar estas tradiciones.

El jurado estuvo integrado por un académico de la Escuela de Artes Plásticas y Audiovisuales (Arpa) y personal del Complejo Cultural Universitario y de la Vicerrectoría de Extensión y Difusión de la Cultura. La ofrenda “más gustada” correspondió a la de estudiantes de Arpa; la Preparatoria Lázaro Cárdenas del Río y la Facultad de Filosofía y Letras obtuvieron el primer y segundo lugar, así como mención honorífica, respectivamente.

Puebl@Media
Puebla, México
Lunes 30 de octubre de 2017.

A fin de conservar y promover una de las tradiciones más representativas de México, la BUAP realizó -como cada año- su concurso de altares y ofrendas alusivas al Día de Muertos. Tras felicitar a los estudiantes de los 15 equipos que participaron, el rector Alfonso Esparza Ortiz destacó su creatividad e imaginación y los invitó a seguir siendo entusiastas al compartir sus ideas, para hacer de esta manifestación cultural algo perdurable.

En el tercer patio del Edificio Carolino, lugar en donde los equipos representativos de 15 unidades académicas de la BUAP instalaron sus ofrendas, Esparza Ortiz hizo entrega de los premios al primer, segundo y tercer lugar, por un monto de 10 mil, 5 mil y 3 mil pesos.

Contagiado del ambiente y el compromiso de los participantes para contribuir en la preservación de una de las tradiciones más arraigadas de la cultura mexicana, catalogada por la Unesco como Patrimonio Cultural de la Humanidad, el rector de la BUAP concedió el premio del tercer lugar al resto de los grupos participantes.

“Dado el talento de todos, considero justo que los equipos tengan un incentivo equivalente al premio del tercer lugar, es decir, la cantidad de 3 mil pesos”, comentario que derivó en manifestaciones de agradecimiento por parte del estudiantado ahí presente.

El primer lugar lo ganó la Facultad de Ingeniería Química, con la ofrenda “Entierro tradicional de Morelos”, seguida de “A los niños de la calle” de la Facultad de Arquitectura. El tercer lugar lo obtuvo la Facultad de Artes, que presentó la ofrenda “Costa chica”.

En su intervención, el encargado del Despacho de la Vicerrectoría de Extensión y Difusión de la Cultura, Flavio Guzmán Sánchez, destacó que para la BUAP las tradiciones y costumbres de México son elementos importantes que contribuyen a la formación integral de los estudiantes. En ese sentido, dijo, se realiza este concurso de altares y ofrendas, fomentando la integración y la identidad universitaria, a través de una muestra en la que las diversas unidades académicas comparten y expresan su visión de esta celebración.

Los naranjas de Sol y otoño de la cempasúchil abren camino en el histórico Carolino

Es mediodía. El sol abraza con su paternal calor, acoge con sus maduros rayos la representación de una nación. Es México. Es el centro y los vestigios de que en algún momento de su historia fue colonia. Y es Puebla como fragmento de este país y una diminuta parte de sus habitantes, reunidos en la simbólica Casa de Estudios del estado, la BUAP, con sus más de 400 años de historia. Es el tercer patio del Carolino.

El ambiente se muestra todo lleno de festividad. Estudiantes de la BUAP participan en el concurso de altares y ofrendas por el Día de Muertos, como expresión de dos símbolos culturales que atienden al sentido de pertenencia: uno a la identidad mexicana, otra a la universitaria.

Símbolos: una fotografía al centro con cara lánguida y pensativa, y sobre ella la intimidad con que el espectador se pregunta sobre la vida del personaje.

Símbolos: una serie de números y nombres y la reflexión sobre el historicismo de los hechos y la necesidad de agregarlos a esta tradición.

Símbolos: un retrato familiar a la mirada y por ello motivo de regocijo al ser sabedor de ese conocimiento.

Símbolos: todas las manos que trabajan, que enmarcan a cada uno de los signos estacionados en el espacio, en el tiempo, en dispersos espacios aunque sea el mismo patio, pues el patio es enorme, atravesado por diversos tiempos, reunidos en simbólico edificio de simbólica universidad.

Las manos de estudiantes y académicos destellan los naranjas de Sol de otoño de la cempasúchil, de un Sol que cae a plomo sobre las cabezas de los asistentes al ritual cultural. Todo es posible por el tributo como pretexto para hacerse parte de esta tradición. Pensaron en el camino de aserrín enmarcado con flores naranjas y el equilibrio entre los aromas de copal y ajonjolí impregnado de azar, de pan de día, de pan de muerto para los vivos. Seguramente pensaron en la mandarina, en el tabaco, en la caña, en la América de las plantaciones y en la canasta básica como problema económico entre las familias. Pensaron en su héroe.

Quince ofrendas de igual número de unidades académicas de la BUAP en exhibición, cada una con sus elementos que le dan vida al Día de Muertos, según lo representado, según el personaje que quisieron sublimar. La Facultad de Derecho y Ciencias Sociales dedica su ofrenda a Belisario Domínguez Palencia, en contraposición con la Facultad de Filosofía y Letras que enmarca en alto la fotografía de Angelo Altieri. La Facultad de Administración, a su vez, la ofrece a la memoria de Edith Yaneli Roque, quien perdiera no hace mucho la vida de forma violenta; el Bachillerato 5 de Mayo no exalta otra figura más que la del gran luchador “El Santo”.

Y en esta lluvia de símbolos y representaciones, el rito cultural vuelve a ser motivo para reunir a diversas unidades académicas, para las cuales el sentido de pertenencia es celebratorio.

Puebl@Media
Ciudad de Puebla
Domingo 30 de octubre de 2016.

Ciudad de México.- El Desfile del Día de Muertos rebasó las expectativas al convocar a 250 mil personas, según informó la Secretaría de Gobierno capitalina, a lo largo del recorrido del Ángel de la Independencia al Zócalo capitalino, y cautivó al público por el gran colorido al que recurrieron los artistas en sus disfraces y bailes alusivos a la muerte.

Desde niños hasta adultos mayores, así como extranjeros, se unieron para seguir este gran espectáculo que inició en el Ángel de la Independencia, aunque destacó la parte del desfile de calaveras que formaron parte de la película "Spectre", que fue filmada en el Centro Histórico.

Con motivo del Día de Muertos, el desfile fue dividido en tres segmentos: "Viaje al Mictlán", "La Muerte Niña" y "Pal´ Panteón", que sintetizan el culto a la muerte y su celebración en México desde la época prehispánica hasta la actualidad.

El viaje a lo prehispánico inició con el abanderamiento de un ciclista con una catrina, después le siguió un catrín, una pareja de novios, danzantes con sus penachos, danzantes con trajes negros y danzantes pintados como grandes guerreros.

Ante la presencia de Miguel Ángel Mancera, jefe de Gobierno de la Ciudad de México, y Eduardo Vázquez Martín, secretario de Cultura capitalino, seguían pasando los danzantes y al final con una parte de una pared de utilería, se asomaban calaveras en lo ancho de la pieza que era cargada por los propios danzantes.

El espectáculo seguía con hombres que en lugar de sombreros, llevaban parte de alebrijes pequeños, y caminaban en ese contingente de artistas.

El público no perdía momento alguno, aunque uno que otro trataba de rebasar la reja puesta en Reforma, sacaban sus cámaras fotográficas y sus celulares para tomar imágenes de este desfile multitudinario.

La segunda parte continuó con mujeres vestidas de novias, otras vestidas de negro y cantando, acompañadas por carros alegóricos que traían algunos a la propia muerte.

Los zanqueros se hacían presentes a los lados donde pasaba la caravana de bailarines y en la tercera parte del desfile, destacaron hombres disfrazados de calaveras que hacían acrobacias, para dar paso a otro grupo de artistas cuyo disfraz consistía en cartas de juego.

Para continuar con la fiesta emotiva, pasaron niños y bandas en alusión a alguna comunidad de provincia, y al final pasaron las grandes calacas que formaron parte de la película de James Bond, "Spectre", que con sus marionetas de gran tamaño atraparon la mirada de los asistentes que ovacionaron a todos los participantes en el desfile.

En el recorrido participaron mil 028 voluntarios; 40 danzantes tradicionales, tres marionetas gigantes, 30 marionetas, tres alebrijes, dos mojigangas, un monolito, dos carros empujables, un carro alegórico y seis grupos musicales.

El Universal
Ciudad de México
Sábado 29 de octubre de 2016.


En un ambiente de fiesta, música y color, calaveras, catrinas y catrines, y muchos otros personajes que refieren a la fiesta del Día de Muertos, se reunieron en la Palafox y Mendoza y 4 Sur para caminar entre las calles del centro histórico de la ciudad y evocar siglos de tradición.

El rector de la BUAP, Alfonso Esparza Ortiz, dio el banderazo de salida al contingente, un pasacalles que formó parte del Festival “Con los pies por delante”, que organizó la Universidad en coordinación con el Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla (IMACP).

En este jolgorio, cuyo propósito es perpetuar una de las celebraciones más representativas de México, desfilaron miembros de la comunidad universitaria, así como del IMACP y otras instituciones educativas.

El grupo partió de la Casa de la Bóveda y continuó por el Bulevar 5 de Mayo, las calles 7 Poniente y 3 Sur, para finalizar en el punto de salida.

El evento también fue presidido por la directora de dicho organismo municipal, Anel Nochebuena Escobar, y el encargado del Despacho de la Vicerrectoría de Extensión y Difusión de la Cultura de la BUAP, Flavio Guzmán Sánchez.

Puebl@Media
Ciudad de Puebla
Sábado 29 de octubre de 2016.

Esta segunda emisión del festival contará con más de 30 actividades

La Vicerrectoría de Extensión y Difusión de la Cultura (VEDC) y la Coordinación Administrativa de Rectoría, en colaboración con el Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla (IMACP), presentan el festival Con los pies por delante 2016, el cual tendrá lugar del 24 de octubre al 2 de noviembre, con la finalidad de preservar las tradiciones mexicanas relativas al Día de Muertos.

Dentro de los festejos conmemorativos del 60° aniversario de la Autonomía Universitaria, las más de 30 actividades se llevarán a cabo en sedes como el Edificio Carolino, la Concha Acústica en Ciudad Universitaria y la Casa de las Bóvedas. En este último recinto podrá apreciarse una ofrenda monumental dedicada a José Antonio Jiménez de las Cuevas, fundador de la antigua Academia de Bellas Artes de Puebla.

De forma paralela, se presentarán obras teatrales como Noviembre principia con lluvia, del poblano Ricardo Pérez Quitt, dirigida por Adonai Palacios y montada por Faramalla Teatro; Ahí viene la muerte, a cargo del Ballet Folkitze, y Diego, estoy sola. Diego, ya no estoy sola: Frida Kahlo, basada en un texto de Elena Poniatowska y dirigida por Luis Eduardo Cuanal Almazán, quien destacó el apoyo y cobijo que la VEDC brinda a este tipo de expresiones artísticas.

Dentro de las actividades programadas para el viernes 28 de octubre, el tradicional Pasacalles, recorrido de catrinas y público en general por el centro de Puebla, se realizará a las 17:30 horas en colaboración con la instancia municipal.

Para consultar el programa completo, así como mayor información, visitar el sitio www.cultura.buap.mx

Puebl@Media
Ciudad de Puebla
Jueves 20 de octubre de 2016.

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El mundo es comprendido por el paradigma, es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

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