•    Tom Wolfe: Punto final al viejo nuevo periodismo

•    Tom Wolfe: Un icono lleno de contradicciones

•    Tom Wolfe, gran intérprete de la sociedad estadounidense, muere a los 88 años.

•     Cáustico y brillante, creó escuela con sus artículos y triunfó con 'La hoguera de las vanidades'.

Thomas Wolfe era un icono. Su vestimenta, a mitad de camino entre el dandi y el clown, según quien la juzgara, era reflejo adecuado de las contradicciones de su estilo.

Tom Wolfe, el dandi de traje blanco que revolucionó el oficio de cronista en los sesenta, murió el lunes en Nueva York a los 88 años. Cáustico, brillante, demoledor, narró con audacia la sociedad estadounidense tanto desde la realidad como desde la ficción, con libros de gran éxito (La hoguera de las vanidades o Elegidos para la gloria) y artículos de leyenda. Su agente literario, Lynn Nesbit, informó del fallecimiento a causa de una infección, sin aportar más detalles. Con Wolfe se va uno de los últimos precursores del nuevo periodismo, ese club de reporteros que decidió aplicar a la prensa las técnicas de la novela.

Nació en 1930 en Richmond, la capital del Estado de Virginia, y era nieto de un carabinero confederado. Se doctoró en estudios americanos por Yale y, tras comenzar trabajando de redactor de un periódico de Massachusetts llamado Springfield Union, a mediados de los 60 dio el salto a revistas como New York y Esquire. Se lanzó entonces a explorar nuevas formas de narrativa periodística.

Un reportaje de Gay Talese de 1962, sobre el boxeador Joe Louis, le abrió esa veta: vio que se podían contar las noticias, las historias de la calle, de otra forma. Así comenzó a cultivar unos textos preciosistas en las descripciones, que desarrollaban los personajes y jugaban con el punto de vista. Importó, en definitiva, las fórmulas de la literatura de ficción a la crónica de los hechos. Junto a Talese, Truman Capote o Joan Didion, cimentó un nuevo estilo que plasmó en el libro El nuevo periodismo. En 1987 dio el salto a la ficción con La hoguera de las vanidades, su obra más conocida y aún considerada como la gran novela de Nueva York, que, a partir de un joven triunfador que atropella a un chico negro en el Bronx, cuenta las cloacas de la metrópolis.

Escribía con bisturí y mala sombra. Así diseccionó sin piedad la opulencia cínica de Nueva York en La hoguera, los conflictos raciales de Atlanta (en Todo un hombre) o, ya en su última etapa, descuartizó Miami para hablar de la inmigración (en Bloody Miami). Así se pronunciaba también sobre cualquier asunto político o social de actualidad, mordaz, penetrante. “Un intelectual es alguien que sabe sobre un asunto, pero que, públicamente, solo habla de otras cosas. Y cuando [ Noam] Chomsky empezó a denunciar públicamente la guerra, ¡de repente se convirtió en un intelectual! Aquí un intelectual tiene que indignarse sobre algo”, apuntó en una extensa entrevista con EL PAÍS, en 2005.

Su actitud literaria y vital, de pura sátira, le granjeó críticas y adversarios, como recuerda su legendaria enemistad con el también periodista y escritor Norman Mailer. Wolfe pisó muchos callos. Uno memorable fue el de la crónica de 1970 en The New York Magazine titulada Estas veladas radicales chic, en la que relató cargado de ironía la fiesta que Leonard Bernstein y unos amigos de la crema estadounidense habían organizado en la elegante casa del compositor en Manhattan, un dúplex de 13 habitaciones ubicado en Park Avenue, con el fin de recaudar fondos para los Panteras Negras. El texto destrozó a sus protagonistas y la expresión radical chic se popularizó. Según Wolfe, le empezaron a llamar conservador a partir de entonces. “Muchos me preguntaron: ‘¿Cómo pudiste hacerles quedar mal?’ ¿Yo? ¿Acaso invité yo a los Panteras Negras a mi casa para que me entretuviesen? Lo hicieron ellos, porque pensaron que era muy chic”, decía en otra entrevista en 2014.

Burla de todo lo establecido

Había crecido en un ambiente religioso y conservador, no tenía problemas en defender su voto a George W. Bush y la decisión de atacar Irak ni en burlarse de todo lo establecido. Llevaba casado desde 1978 con Sheila Berger, que fue directora de arte de la revista Harper, con la que tuvo dos hijos. En los últimos años vivía bastante retirado de los focos en su lujoso piso del Upper East Side, pero nunca, ni en sus últimas apariciones, se le podía ver sin esos elegantes trajes blancos y sombreros, marca de la casa.

La puntuación hiperbólica y el uso histriónico de las onomatopeyas han envejecido peor, pero su forma de narrar la vida, en textos de largo aliento, prolijos en detalles, y aun así llenos de energía, es adorada en las facultades de periodismo, donde El nuevo periodismo sigue siendo un manual de referencia. El nuevo-nuevo periodismo, el que empezaba a adaptarse a la revolución digital, sin embargo, no acababa de gustar a Wolf de los últimos años, quien lo veía sinónimo de prisas y brevedad, incompatibles con su concepción del relato. También abominaba del uso de la primera persona.

Otros cambios sorprendían al viejo Wolfe. En 2013, en una presentación en Barcelona de su libro Bloody Miami, alguien preguntó por una posible independencia de Cataluña. “Si Nueva York tiene un alcalde blanco [Bill de Blasio] casado con una intelectual afroamericana que antes decía que era lesbiana y con un hijo con peinado afro quiere decir que el mundo está cambiando y también os podría pasar a vosotros”, dijo.

Y más sorpresas sacudirían Estados Unidos años después. Tom Wolfe ha muerto con Donald Trump, un personaje tan prototípico de La hoguera de las vanidades, la encarnación pura del yuppie Sherman McCoy, sentado en la presidencia de Estados Unidos. Es un epílogo perfecto para la sátira de Wolfe.

Un icono lleno de contradicciones

Tom Wolfe deploraba la pusilanimidad de los novelistas contemporáneos

En plena resaca del éxito de su obra más conocida, La hoguera de las vanidades (1987), Tom Wolfe publicó su manifiesto sobre el arte de escribir novelas: como dejaron sentados los grandes del género, Charles Dickens, Honoré de Balzac o Émile Zola, se trataba de adentrarse en los escondrijos del sistema social y, con la ayuda de una pluma y un cuaderno, documentarse. Deplorando la pusilanimidad y el ombliguismo de los novelistas norteamericanos contemporáneos, invocó el ejemplo de Zola, quien en 1884 descendió a las minas de Anzin a fin de documentarse para escribir Germinal: “Se necesita un batallón de zolas para adentrarse en este país tan salvaje, extraño, imprevisible y barroco, y reclamar lo que nos pertenece. Si los novelistas no hacen frente a lo obvio, la segunda mitad del siglo XX pasará a la historia como la época en que los periodistas se adueñaron de la riqueza de la vida norteamericana usurpando los recursos de la literatura”. Al poner en práctica sus ideas, Wolfe revolucionó la expresión periodística de su tiempo.

Reducido al máximo, el entonces naciente Nuevo Periodismo consistía en reconocer que, como verdadero intérprete de los nuevos tiempos, el periodista tenía la obligación de imprimirle al lenguaje de la no ficción el rigor y la perfección artística hasta entonces reservados al discurso novelístico. Ha transcurrido más de medio siglo desde entonces, pero la lección de Wolfe y quienes junto a él gestaron tal cambio, sigue vigente. Doctor en literatura por Yale, el escritor sabía perfectamente lo que hacía. Se inició en el periodismo haciendo reportajes para The Washington Post. En 1962 se trasladó a Nueva York, donde sus colaboraciones para el Herald Tribune, lo convirtieron —para bien y para mal, nunca le faltaron enemigos— en el centro de atención de los círculos literarios del país. Su singularísimo estilo —lenguaje delirante, ingenio maléfico y burlón, una perspicacia inigualable para llegar al fondo de personas y cosas, un dominio magistral de la sátira y la ironía— crearon escuela. Las revistas más prestigiosas del país, Esquire, New York y Rolling Stone compitieron ferozmente por su firma. Wolfe llegó hasta el fondo en la disección de fenómenos de gran complejidad: la generación beat; la cultura de las drogas; los Panteras Negras; la contracultura de los años sesenta; la carrera espacial; el mundo del arte, la lacra inextirpable del racismo; la vida universitaria. Sus títulos, muchos de ellos trabalenguas intraducibles (The Electric Kool-Aid Test, The Pump House Gang, Radical Chic & Mau-Mauing the Flak Catchers, Mauve Gloves and Madmen, Clutter and Vine), etiquetaban a la perfección su estilo: delirante, único y, pese a sus muchos imitadores, irrepetible.

Provocativa y demoníaca, su risa daba al traste con todo. Sobre todo, Thomas Wolfe era un icono. Su vestimenta, a mitad de camino entre el dandi y el clown, según quien la juzgara, era reflejo adecuado de las contradicciones de su estilo. Como novelista, su triunfo fue desmesurado, aunque cada título despertó menos interés que el anterior. Para muchos, su primera novela, Lo que hay que tener (1979), sigue siendo la mejor. La que más proyección le daría fue sin duda La hoguera de las vanidades (1987). Lo que vino después: Todo un hombre (1998), Soy Charlotte Simmons (2004), Bloody Miami (2012), evidencian una progresiva pérdida de fuerza.

Desde las páginas del The New Yorker, John Updike lo fulminó sin contemplaciones, pero jueces tan severos y respetables como Norman Mailer o Harold Bloom supieron ver en él a un novelista de talento. Probablemente, fue Mailer quien lo diagnosticó mejor al señalar que el problema consistía en que Wolfe había optado por escribir mega-best-sellers, y estaba condenado a padecer las consecuencias.

El País
Amanda Mars
Eduardo Lago
Washington, DC. EU.
Martes 15 de mayo de 2018.


Shanghai, 24 dic (Xinhua) -- La trilogía de los Tres Cuerpos, una popular novela de ciencia ficción de China, ha sido publicada en más de diez idiomas, según una editorial china.

La saga de tres partes narra el contacto y conflicto de la humanidad con una civilización alienígena. La última parte, El Fin de la Muerte, fue publicada en 2010.

La trilogía ha vendido más de siete millones de copias en chino y ha sido traducida a más de diez idiomas, incluyendo inglés, español y alemán, según China Educational Publications Import and Export Corporation Ltd.

La versión inglesa fue lanzada en Estados Unidos en 2014. Se han vendido unas 700.000 copias en inglés y las ventas de las copias en francés, español y alemán superan las 300.000 cada una.

La trilogía ganó en 2015 el Premio Hugo a la Mejor Novela, considerado el máximo galardón para una obra de ciencia ficción.

Xinhua
Shanghai, China
Domingo 24 diciembre 2017.


Puebla.- Para la exposición “Picasso, la estela infinita”, el ayuntamiento de Puebla, a través del Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla (IMACP), contrató al curador Rafael Sierra Villaécija, asociado en su país natal, España, a una red acusada de cometer delitos como desvío de recursos públicos, lavado de dinero y tráfico de influencias.

El curador es señalado desde 2012 en la compraventa a sobrecosto de una serie de fotografías al galerista Gao Ping, ubicado por la Generalidad de Valencia como jefe de una red de lavado dinero para la mafia china en España; y se le reconoce como uno de los más cercanos colaboradores de Consuelo Císcar, ex directora del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), misma que es investigada judicialmente hasta la fecha por los delitos de malversación de caudales públicos, prevaricación y falsedad documental.

Hasta este día, el ayuntamiento de Puebla no ha informado sobre la inversión destinada para la producción y montaje de la exposición “Picasso, la estela infinita”. Cuestionada por los medios de comunicación durante un recorrido por la muestra, la directora del IMACP, Anel Nochebuena Escobar, se limitó a decir que costó “poco”, debido a que –aseguró– se gestionaron patrocinios y accesos a fondos internacionales, aunque tampoco detalló cuántos ni cuáles.

LADO B solicitó al IMACP una entrevista con su directora y/o una postura por escrito sobre los antecedentes de su curador. Anel Nochebuena rechazó hablar con este portal, pero el área de comunicación social del instituto aseguró a este medio que fue Óscar Carrascosa, el otro curador de la muestra, quien invitó a Sierra a participar de este proyecto en Puebla.

Está fue la respuesta institucional: “El IMACP realiza un trabajo de gestión cultural exhaustivo en cada una de las exposiciones que propone mostrar al público poblano y se asegura de establecer sinergias con personas con el conocimiento y experiencia necesario para el trabajo conjunto como el caso de Óscar Carrascosa, que invita a Rafael Sierra por su experiencia internacional en este tipo de exposiciones y quien ha sido Comisario y curador de múltiples exposiciones internacionales, incluso en el Museo Nacional de Antropología e Historia en México en 2012, responsable en temas de arte del diario español El Mundo y responsable del stand de este diario en la Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Madrid ARCO, entre otras destacadas responsabilidades”.

El caso Gao Ping-Rafael Sierra-Consuelo Císcar

En mayo de 2008, el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), una de las instituciones públicas más conocidas dedicadas a la promoción del arte contemporáneo en España, inauguró la exposición “55 días en Valencia”, curada por Rafael Sierra, el mismo curador que realizó, junto a Óscar Carrascosa, la curaduría de la muestra “Picasso, la estela infinita”, inaugurada el pasado 26 de octubre en la capital poblana.

Para la muestra de 2008 en Valencia, el IVAM gestionó, a través de Sierra, la compra de un paquete de 61 fotografías de autores chinos, entre documentales y conceptuales, a la galería Gao Magee, propiedad de Gao Ping, ciudadano chino radicado en España desde finales de los ochenta, según documentan varios medios españoles.

Hasta ahí todo parecería normal; sin embargo, el 16 de octubre de 2012, la Audiencia Nacional y la Fiscalía Anticorrupción españolas realizaron un operativo conjunto conocido como Operación Emperador, en el que participaron más de 500 policías con el fin de desmantelar una trama de lavado de dinero que habría blanqueado entre 800 y mil 200 millones de euros en cuatro años. Tras estas acciones, Gao Ping fue ubicado como la cabecilla de esta red criminal, detenido y procesado.

Las suspicacias sobre la relación entre Gao Ping y el IVAM surgieron de inmediato. Tan sólo un día después del citado operativo, la prensa española ya hacía notar las anomalías de la compraventa realizada cuatro años antes. El 19 de octubre de ese año, el diario español El País informó que la compra de las 61 fotografías se había realizado a sobrecosto: una investigación del rotativo señala que si bien el IVAM había pagado poco más de 440 mil euros por las imágenes, el precio en subastas no ascendía a dicha cantidad, lo cual propició que la oposición en Valencia exigiera la comparecencia del IVAM para explicar estos hechos.

El mismo rotativo señaló como irregular el hecho de que el IVAM hubiera comprado las imágenes a la galería citada sin cotejar los precios de las mismas en otras fuentes, lo cual parecía una señal de subordinación del instituto gubernamental a una galería privada y contravenía el código de ética del Consejo Internacional de Museos. Asimismo, se destaca el hecho de que la galería de Gao Ping sólo hubiera participado en una feria de arte, llevada a cabo en 2011, tres años después de la citada compra, fortaleciendo la hipótesis de que ésta habría sido una empresa hechiza para fines de desvío.

El País también dio a conocer que el abogado Alberto Sierra Villaécija, hermano del curador, fue el asesor financiero de Gao Ping durante la compraventa de las fotografías, lo cual se configura como un conflicto de intereses.

Tanto los hermanos Sierra como Consuelo Císcar se dijeron sorprendidos por el perfil delincuencial del galerista. En declaraciones citadas por El País, Císcar dijo: “Cuando yo compro en una galería no sé si el galerista es traficante”, mientras que Rafael Sierra se deslindó de la presunta malversación de fondos públicos argumentando que no pertenecía al comité de compras del museo.

Císcar, investigada todavía hoy

Tras los eventos antes narrados, la Generalidad de Valencia, instancia gubernamental de la que depende el IVAM, ordenó una auditoría para conocer si en realidad se habían cometido excesos.

Dicha auditoría, dada a conocer en junio de 2015, comprobó que la compraventa de las fotografías de Gao Ping era sólo una irregularidad de una serie mayor de acciones aparentemente ilícitas que llevarían a la ex funcionaria pública a enfrentar a los tribunales por los delitos de malversación, prevaricación y falsedad por sobrecostos, proceso que permanece vigente a la fecha.

Entre otras cosas, la auditoría halló que el IVAM habría adquirido obras de arte a sobrecosto de hasta 1500% de su valor de mercado, sobre todo de artistas personalmente cercanos a Císcar, y que ésta habría utilizado su puesto en el IVAM para impulsar la carrera de artistas amigos suyos a nivel internacional, incluido su hijo, el artista contemporáneo Rablaci, quien también es investigado en Valencia.

Según informan medios españoles, en otra de las irregularidades encontradas por dicha auditoría volvió a aparecer Rafael Sierra. Si bien él no era trabajador del IVAM, sino únicamente un colaborador independiente, sí habría sido beneficiado con los fondos públicos del instituto debido a la firma de un convenio de colaboración con la revista Descubrir el arte, dirigida entonces por Sierra. Pese a que el convenio consistía de 500 mil euros, éste sólo contemplaba la publicación de un cuadernillo cuatrimestral editado por el IVAM y apostillado a la revista.

Según informó El País en junio de 2015, este convenio fue ilegal, según concluye el documento de la auditoría, porque se adjudicó el contrato directamente a Rafael Sierra cuando el procedimiento correcto debió ser una “licitación genérica a través de un procedimiento abierto”, lo cual, para las leyes españolas, es una “omisión a los trámites legales”.

Una investigación de eldiario.es publicada en abril de 2014 advirtió además que este convenio presentaba otras irregularidades, como tirajes 40% menores a lo estipulado en los contratos, pagos dobles, entre otras fallas aparentemente administrativas, con lo que el IVAM habría derrochado 900 mil euros de recursos públicos.

Císcar está siendo investigada hasta el día de hoy por las autoridades de Valencia y su caso es tema habitual de los diarios españoles, que hablan continuamente sobre el nepotismo en el que habría incurrido tras solicitar a uno de sus colaboradores –pagados por recursos públicos– escribir algunos de los capítulos de la tesina de su hijo (según reporta la agencia Europa Press), o sobre las obras de arte que le han sido confiscadas por la autoridad española por presuntamente proceder de recursos malversados (según un reportaje del portal Las Provincias), entre muchas otras noticias que casi a diario se dan sobre su caso.

Aunque otros colaboradores de Císcar también se encuentran bajo investigación, Rafael Sierra no enfrentó algún proceso penal en su contra.

Desde estos eventos, el curador ha mantenido un bajo perfil, pero actualmente se le vincula, junto a Óscar Carrascosa, el otro comisario de la exposición “Picasso, la estela infinita”, a la gestión de la colección de arte privada del magnate Roberto Polo, cuyo préstamo de piezas a instancias gubernamentales en España también ha despertado críticas por su falta de transparencia.

“Picasso, la estela infinita”

La exposición “Picasso: la estela infinita” cuenta con una serie de 26 aguatintas firmadas por Pablo Picasso que muestran escenas de tauromaquia en un estilo que busca imitar la estética neolítica. Además, la muestra incluye el trabajo de nueve artistas contemporáneos españoles realizadas como una especie de diálogo u homenaje a la obra del maestro malagueño, entre las que se incluye una escultura a tamaño real del propio Pablo Picasso muerto, o una serie de serigrafías que incluyen motivos de la Guernica.

Los artistas españoles participantes son Eugenio Merino, Kepa Garraza, Pierre D’Argyll, Manolo Valdés, Alberto Corazón, Miquel Navarro, Juan Garaizábal, Ignacio Martín de la Cruz y Bernardo Roig, algunos de los cuales han sido ubicados como consentidos de Consuelo Císcar durante su paso por el IVAM. Tal es el caso de Miquel Navarro.

Durante un recorrido por la muestra en Puebla, Anel Nochebuena, directora del IMACP, reveló que desde que inició su encargo al frente del instituto, a principios de 2014, había iniciado la gestión para traer a la ciudad de Puebla la obra de Pablo Picasso, por lo que esta muestra sería el resultado de tres años de trabajo.

La entrada a la muestra es de 65 pesos general, 45 pesos para niños y adultos mayores, 35 pesos para grupos mayores a 20 personas y entrada libre para personas con discapacidad. Todos los lunes la entrada es gratuita.

Lado B
Josué Cantorán
Puebla, México
Martes 7 de noviembre de 2017.


Al impartir la conferencia “El papel de las nuevas generaciones ante la sociedad actual”, en la Facultad de Ciencias de la Electrónica de la BUAP, el escritor Leonardo Da Jandra consideró que “una sociedad que le da la espalda a la innovación se agota y muere, por lo que es importante complementar el trabajo con un pensamiento de apertura y nuevos horizontes de desarrollo”.

En el auditorio de esta unidad académica, señaló que la ciencia debe pasar por una reflexión crítica, para no convertirse en un acto mecánico.

Sin el conocimiento que proporciona la ciencia, “la sociedad andaría a tropezones por el mundo, pero ésta necesita de la filosofía, porque un científico que no reflexiona críticamente sobre lo que está haciendo se convierte en un mercenario”, dijo.

“Es por eso que el planeta se encuentra en las condiciones actuales, porque la especie humana lo ha llevado a esta situación y los científicos tienen la gran responsabilidad de interesarse en el cuidado del medio ambiente y de otras formas de vida, que tienen el mismo derecho de existir que nosotros”, expresó.

Por otro lado, subrayó que en la actualidad la solidaridad no debe sólo ejercerse en momentos de catástrofes, sino que tiene que practicarse todos los días.    Es importante que los jóvenes reflexionen más allá del beneficio propio y busquen la forma de apoyar a la sociedad: “No se crece buscando la autogratificación, se progresa pensando y ayudando a los demás, porque el que se favorece a sí mismo, termina en una burbuja esclavizante, y el que ayuda a otros se proyecta inevitablemente hacia el cosmos, crece su sensibilidad y su sentido de compasión”, afirmó.

En su opinión, el sistema actual ha hecho creer a las nuevas generaciones que hay que ser competitivos, cuando este concepto “funciona a nivel del deporte y de la guerra, pero en el contexto social hay que sustituirlo por la cooperación”.

En este sentido, comentó que es fundamental que el país invierta en apoyar a todos aquellos talentos privilegiados, que desde jóvenes presentan aptitudes para convertirse en profesionales competentes que puedan aportar al crecimiento social.

Puebl@Media
Puebla, México
Viernes 27 octubre 2017.


"La frontera en este año está más tensa que nunca, más nerviosa, en la paranoia", sostuvo Osorno

México. - La frontera de México con Estados Unidos necesita de la literatura y de la cultura para acallar la barbarie del narcotráfico y volver a humanizarse, aseguró hoy a EFE el periodista y escritor mexicano Diego Osorno.

"Hace falta mucha literatura, mucha cultura para volver a humanizar a la frontera", dijo Osorno sobre esta región de México en la que transcurre su novela "Un vaquero cruza la frontera en silencio. La historia de Gerónimo González Garza" (Random House, 2017).

Extendida por los estados de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, la frontera noreste de México ha sido escenario de la violencia del narcotráfico con miles de muertos y desaparecidos además de que sus habitantes viven en permanente estado de miedo.

"Esa frontera, que está llena de masacres como la de San Fernando (estado de Tamaulipas, donde en 2010 se asesinó a 72 inmigrantes) que no se han podido contar, es donde metafóricamente suceden las historias del vaquero Gerónimo", apuntó el autor.

Osorno (1980, Monterrey) señaló que hay más lugares "complicados" a lo largo de la frontera de México con Estados Unidos, pero en ellas hay más literatura, como ocurre en Ciudad Juárez (estado de Chihuahua) y Tijuana (estado de Baja California), a la que pone a la vanguardia en la difusión de la cultura.

"La frontera mexicana, y remarco la frontera noreste, tiene una situación especial, extraordinaria que no se ha podido nombrar lo suficiente", argumentó el escritor en una conversación con EFE.

Osorno se declaró convencido de que la frontera mexicana con Estados Unidos, que abarca un total de 3.152 kilómetros, se encuentra hoy en medio de una transformación "de la que nos vamos a dar cuenta en los próximos años".

Como ejemplo de esta efervescencia apunta el descenso actual en el número de cruces de migrantes a Estados Unidos y la actividad del ejército mexicano que puede llevar a una militarización del combate a la migración, aunque admite que faltan elementos para esta afirmación.

"La frontera en este año está más tensa que nunca, más nerviosa, en la paranoia", sostuvo Osorno sobre esta región en la que transcurre la historia de "Un vaquero cruza la frontera en silencio. La historia de Gerónimo González Garza".

En esta obra, el silencio del personaje va aparejada al de una frontera que ahora parece "sorda" por el ruido provocado por el gobierno de Donald Trump que impide, como una especie de "silencio invertido", escuchar la problemática de la región, sostuvo.

Gerónimo, su tío en la vida real, es protagonista de un relato que, si bien puede leerse como una novela, "es una ficción real", explicó Osorno, autor de una vasta obra que comprende una biografía del multimillonario mexicano Carlos Slim.

En la obra, Gerónimo está marcado por ser un sordomudo de nacimiento, aunque a lo largo de la trama se observa cómo supera esta limitación de una forma muy rápida, cobijado por la familia, para adentrarse a Estados Unidos.

En 1969, Gerónimo cruza a Estados Unidos por una frontera que "era muy distinta" a lo que es hoy en día, ya que los mexicanos que eran deportados regresaban con relativa facilidad al no haber los controles de la actualidad.

Osorno relató que en esta obra ha pretendido presentar personajes alejados de los estereotipos, como un vaquero distinto a las novelas del género y un sordo distinto al de los manuales que combaten la discriminación, además de que se adentró en el mundo de los sordomudos.

Osorno ha sido reconocido como uno de los Nuevos Cronistas de Indias por la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano Gabriel García Márquez, ha recibido reconocimientos como el Premio Latinoamericano de Periodismo sobre Drogas, el Premio Internacional de Periodismo por los 35 años de la revista proceso.

Entre sus obras destacan "El Cartel de Sinaloa. Una historia del uso político del narco" (2010) y "País de muertos" (Debate 2011).

EFE
Ciudad de México
Viernes 21 de julio de 2017.


Con un estreno sobre las relaciones filiales y una reposición sobre el tema de la migración, la compañía Barro Rojo Arte Escénico celebrará su 35 aniversario este sábado 15 en el Palacio de Bellas Artes en una presentación única y gratuita al público.

A las 19:00 horas en la Sala Principal del recinto, la agrupación iniciará el espectáculo con la pieza No me voy, solo vuelo, trabajo de Laura Rocha, directora artística, cuya temática es la relación con la figura paterna y el momento cuando los hijos se vuelven adultos e independientes.

De acuerdo con Francisco Illescas, codirector de la compañía, se trata de una obra íntima y emotiva que se estructuró muy de cerca con los bailarines a partir de historias personales y la relación con los padres:

“El psicólogo Mauro Rodríguez decía que el mexicano padece de ausencia de padre y exceso de madre. Esta temática se toca en la coreografía, es una obra de media hora donde el mundo rosa tiene un trasfondo más oscuro y denso.

“Es una obra eminentemente femenina en la que los bailarines no solo destacan por su capacidad motriz, sino también por la capacidad emotiva y de interpretación”, comentó Illescas.

Al estreno le seguirá Travesías (coreografía de Rocha, Illescas y Miguel Gamero), una reflexión contemporánea que la compañía estrenó en octubre del año pasado bajo el tema de la migración.

Definida por el codirector de Barro Rojo, es una metáfora de las vicisitudes a las que se enfrentan los migrantes y que, de manera ineludible, remite al campo mexicano.

“Sería absurdo que nuestra profesión esté separada y ajena a la realidad, el hecho de que nuestra profesión tenga que ver con las artes y el movimiento no implica que estemos alejados de nuestro contexto. No es una danza complaciente, es un compromiso que nos fijamos desde la fundación de Barro Rojo y tratamos de ser congruentes con esa propuesta”, dijo Illescas.

Y sobre el momento en el que se encuentra Barro Rojo en su aniversario, agregó:

“Hemos tenido varios momentos creativos, pero creo que en este momento estamos en una excelente etapa creativa, vienen nuevos cuadros creativos, de bailarines, docentes y coreógrafos. Es un buen momento y Bellas Artes es una excelente vitrina para mostrar la etapa en la que estamos”.

Para concluir el recital se develará una placa conmemorativa por el 35 aniversario de la compañía.

Barro Rojo Arte Escénico celebrará su 35 aniversario este sábado 15 en el Palacio de Bellas Artes en una presentación única y gratuita al público

Barro Rojo

Barro Rojo nace en 1982 en la Universidad Autónoma de Guerrero y dos años después se traslada a la ciudad de México para lanzarse a la aventura de ser independiente. Su aportación a la danza contemporánea independiente en México es innegable. A lo largo de treinta años la obra de sus integrantes ha sido no sólo elogiada por la crítica y aplaudida por el público, también ha sido premiada gracias a su calidad técnica y artística y fundamentalmente la honestidad y convicción expresadas en su tarea diaria.

Su existencia ha sido determinante a nivel nacional pues ha formado profesionalmente a numerosas generaciones de bailarines, ha generado cuadros de coreógrafos y ha influido en el inconsciente colectivo dentro de la creación escénica del entorno, constituyéndose como un referente y un arquetipo que transita de la mano de la historia de la danza misma en México; permitiendo que el trabajo de Barro Rojo conforme patrimonio cultural de México.

Barro Rojo Arte Escénico se ha presentado en foros de México, Latinoamérica, Estados Unidos y Europa. Pero no sólo en los lugares tradicionalmente concebidos para la danza culta, sino también aquellos donde hay espontaneidad, donde el reto y el contacto con el público son mayores, donde se vive lo cotidiano y lo terrible: las calles, las plazas y cualquier espacio alternativo.

Proceso
Puebl@Media
Ciudad de México
Sábado 15 de julio de 2017.

Alarma ancestral ante la sobreexplotación del peyote

El huichol es un pueblo entregado a la planta del peyote, llave de sus memorias ancestrales y corazón de su principal deidad. Sin embargo, este cactus sagrado se ha visto amenazado en su hogar, en Wirikuta, debido al progreso del mundo moderno, a actividades como la minería, y por causa de la narrativa que gira alrededor de sus efectos alucinógenos.

Si bien el marco legal mexicano la considera tanto una especie protegida como una droga cuya posesión es objeto de castigo, no es menor el riesgo de que esta planta desaparezca y con ella una historia milenaria.

El empleo de plantas alucinógenas ligado a fenómenos y prácticas religiosas por parte de la población indígena de Latinoamérica tiene un arraigo milenario. Los ritos y costumbres son parte indispensable de su identidad ya que les permiten, desde un punto de vista antropológico, crear una conexión con sus dioses y su entorno.

América es la masa continental donde se han encontrado más plantas (una centena) con unas sustancias conocidas como alcaloides psicoactivos que una vez dentro del organismo provocan diversas reacciones en el cuerpo humano.

Los nativos consumían con frecuencia flora del tipo alucinógeno para ampliar la conciencia y entrar en trance. No se trataba de un lance recreativo, sino espiritual, la construcción de un nexo con el universo de su fe, un enlace entre su mundo físico y el metafísico.

Por esa vía, atribuían propiedades sagradas a las especies que, cargadas de estimulantes, modificaban su percepción sensorial. Generalmente, chamanes y sacerdotes eran los únicos autorizados para administrarse estos 'poderes'. El consumidor podía experimentar alucinaciones, perder la noción del tiempo y el espacio, sufrir la alteración del sistema nervioso central, etcétera.

Las bondades del reino vegetal también sirvieron para desarrollar tratamientos contra algunas enfermedades.

PROTAGONISTA

En Sudamérica, los incas solían mascar hoja de coca al realizar sus peregrinajes sagrados por la cordillera andina. Habitantes de Perú, Bolivia, Ecuador y el norte de Argentina, comían el llamado cactus San Pedro, cuyo principal alcaloide es la mezcalina; hasta el día de hoy es una tradición vigente en esas tierras. En la región amazónica, los nativos encontraron en la Ayahuasca (una bebida hecha a base de varias plantas endémicas) la herramienta para alcanzar un estado pleno de conciencia.

El peyote, según el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), posee propiedades antibióticas, es utilizado como analgésico y se prescribe para tratar heridas como parte de la medicina tradicional indígena.

Rubén Rojas, biólogo del Museo del Desierto en Saltillo, define al protagonista de estas líneas como una cactácea que se haya en el enorme desierto chihuahuense, el cual se extiende a cerca de 10 entidades mexicanas. En suelo nacional existen dos variedades: al norte, en zonas como Real de Catorce, el Lophophora williamsii, y al sur, el Lophophora diffusa también conocido como peyote queretano.

No posee espinas, en su lugar tiene una especie de vello. Su desarrollo abarca periodos de entre 10 y 15 años.

Lo componen 50 alcaloides, la mezcalina (un derivado de la fenilalanina), por su propiedad psicotrópica, es la responsable de producir los efectos alucinógenos.

El uso ceremonial del peyote data de miles de años atrás. La edad de una de las pruebas más longevas, grupos endémicos de lo que ahora es el estado de Texas, en la cueva de Shumla, fue estimada en 5 mil 700 años.

Durante la Conquista, el empleo de esta planta fue considerado “pecado” por la Iglesia Católica. Al parecer, el llamado Edicto de Fe, promulgado a finales del siglo XVI, fue el primer decreto que censuró la ingesta de drogas en lo que hoy es México.

Froylan Enciso, autor del libro Nuestra Historia Narcótica, confirma que fue bajo el dominio español que se prohibió el peyote. Los inquisidores denunciaron que esa cactácea tenía aspectos 'demoniacos'. En 1620 se declaró que su uso era un culto satánico. Una investigación de Nidia A. Olvera Hernández publicada en el portal de Animal Político, muestra como la Santa Inquisición determinó sanciones y una persecución muy radical contra los consumidores.

Con la independencia, vino la transformación de las instituciones coloniales que se encargaban de regular las sustancias psicoactivas. La idea teológica sobre el particular se fue dejando de lado. Así transcurrió más de una centuria hasta que la presión de Estados Unidos, en los años setenta del siglo pasado, impuso una nueva prohibición.

WIRIKUTA

En todo México, las únicas personas que tienen derecho a transportar y consumir peyote de forma legal son los miembros de las comunidades wixárika (en español se pronuncia ‘virrárica’), conocidos también como huicholes. Residen en distintos puntos de la Sierra Madre Occidental, en los estados de Nayarit, Jalisco, Zacatecas y Durango.

El wixárika es uno de los pocos pueblos mesoamericanos que han logrado conservar con un alto grado de pureza sus costumbres más arraigadas. Gran parte de esto fue posible gracias a que, durante la evangelización en tiempos de la Colonia, los franciscanos no pudieron tener una presencia constante en el complicado terreno donde habita este pueblo.

Los huicholes profesan un profundo respeto por su entorno natural: cada animal que sacrifican y cada vegetal que cosechan para alimentarse cuenta con la aprobación de sus dioses. A lo largo del occidente mexicano, esta comunidad tiene varios sitios sagrados. La unión de esas locaciones sobre un mapa arroja un rombo, el Ojo de Dios. En esta representación quedan inscritos los cinco rumbos del universo wixárika. Al centro, se encuentra Te’ akata, el corazón palpitante de la sierra, que también es el centro de su universo. Hacia el norte, se divisa, Hauramanaka, en Cerro Gordo, Durango. Al sur está el Xapawiyemeta, en la zona del Lago de Chapala, en Jalisco, donde por allí también se encuentra el inframundo. Al poniente, en la región de San Blas, Nayarit, se localiza el océano del que emergieron los primeros ancestros. Finalmente, al oriente está Wirikuta, en Real de Catorce, San Luis Potosí, el lugar sagrado de los wixárika, donde se encuentra el cerro del Quemado y al cual, dos o tres veces por año, las diferentes comunidades huicholas acuden en peregrinación.

Wirikuta se halla en un valle del desierto potosino, que su vez forma parte del extenso desierto de Chihuahua. Su territorio abarca los municipios de Catorce, Charcas, Matehuala, Villa de Guadalupe, Villa de la Paz y Villa de Ramos. Tiene una extensión de aproximadamente 141 mil hectáreas y, según la mitología huichol, en ese lugar se creó el mundo.

Por la importancia religiosa que le otorga el pueblo wixárika, esta zona fue declarada como sitio sagrado natural el 7 de octubre del año 200. También se encuentra incluida por la UNESCO en la Red Mundial de Sitios Sagrados Naturales desde 1988. Alberga al menos 250 especies de aves, entre ellas el águila real, emblema del escudo nacional.

La leyenda huichola narra que, al principio de los tiempos, cuando todos los seres vivientes (plantas, animales y seres humanos) convivían entre sí y formaban una misma sociedad, el Venado Azul guio a los ancestros desde el océano hasta el altiplano potosino.

En su investigación titulada Pueblos Indígenas de México y Agua: Huicholes (Wixárika), publicada en el sitio oficial de la UNESCO, Johannes Neurath, investigador del INAH, explica que cuando los antepasados emergieron no existía la luz solar y todo era oscuridad. Las únicas fuentes lumínicas eran la luna y las estrellas. El también doctor por la UNAM describe que, como en los tiempos antiguos ‘no se podía ver bien’, las divinidades organizaron la primera peregrinación en busca del nacimiento del sol, a la cabeza del grupo iba el dios venado.

El viaje se alargaba y algunos integrantes de la procesión se fueron rezagando; unos acabaron como piedras, montañas, peñas y todo tipo de relieves; otros se convirtieron en elementos que sus descendientes necesitarían para vivir: agua dulce, animales, plantas comestibles como el maíz.

Al llegar al sitio del alumbramiento, conocido como el cerro del Quemado, el ente del Dios Venado se convirtió en el hikuri o peyote, así cuando en las peregrinaciones se habla de “cazar al venado”, se hace referencia a la recolección de esta cactácea.

Margarito Díaz González, representante del pueblo wixárika en el Consejo de Seguridad de Wirikuta, asegura que, para su comunidad, este integrante del reino vegetal tiene impreso en las fibras su cosmovisión, es un libro que contiene la información de la creación y composición del mundo. El contacto con el hikuri también representa un contacto material con sus antepasados. “El peyote para nosotros es la planta sagrada. Cada año tenemos que ir a Wirikuta a recolectarlo en tiempos de octubre, antes del inicio de nuestras cinco fiestas sagradas”, explica. Dentro de la creencia wixárika, el consumo del producto divino lleva al individuo a que, a través de alucinaciones, descubra cómo nació el dios Venado, el abuelo Fuego, la manera en que el sujeto debe actuar, cómo proteger a la familia, a la comunidad, al entorno natural.

“La peregrinación parte desde San Blas, y depende de lo que el marakáme (chamán) nos diga para seguir nuestro camino. Llegando a Zacatecas (donde también tenemos un sitio sagrado) pedimos permiso para entrar a Wirikuta, en el cerro del Quemado, que es donde creemos está nuestro patrón. De ahí en adelante tenemos que pagar manda a los cinco puntos cardinales. De regreso, ofrecemos el peyote al Cerro Gordo en Durango, en Chapala dejamos otras ofrendas, luego vamos a San Blas, y después subimos a Santa Catarina, Jalisco, y ahí terminamos nuestra ofrenda”, detalla Díaz González.

Antes, el éxodo se realizaba a pie. La travesía duraba cerca de 45 días. En el mundo moderno, hay indígenas que se transportan en automóvil.

El marakáme o chamán posee las aptitudes para comunicarse con los dioses y la naturaleza. Es el único que puede encontrar el peyote para el grupo (la planta “siempre se esconde”). El primer ejemplar que se encuentra es extraído con todo y raíz para ser trasplantado a los campos de cultivo de las comunidades wixárikas con el fin de garantizar el éxito de las cosechas.

El marakáme decide la cantidad de hikuri a ofrendar en cada sitio. Es untado con sangre de animales, como el becerro, ofrecidos en sacrificio.

Respecto al consumo, es un acto que debe realizarse con sumo respeto. Si lo come alguien con malas intenciones, el peyote, al tratarse de un ser consciente y con espíritu, podría enojarse y hacerle daño a la persona.

El libro Patrimonio Cultural y Turismo: Vigías del Patrimonio Cultural, Fundamentos para la Acción, editado por el extinto Conaculta en 2013, contiene que el conjunto de bienes de un pueblo se puede dividir en material (monumentos, edificios) e inmaterial (tradiciones, danzas, leyendas). Los elementos de la naturaleza (animales, plantas, montañas, áreas naturales, etcétera) son incluidos en su propia rama patrimonial.

Para Francisco Navarro Sada, sociólogo por la Universidad Autónoma de Baja California, hablar de patrimonio es referirse a elementos dotados de valor, significado y sentido de pertenencia, por una comunidad o tradición.

“Cuando hablamos de patrimonio natural nos estamos refiriendo al territorio que está vinculado a un pueblo o a una cultura (…) Es importante señalar que el territorio determina a cada cultura: el clima, la geografía, la hidrografía, lo que da la tierra de sustento. Esto determina de alguna manera la vestimenta, formas de alimentación, vivienda, religión, etcétera”, comenta.

Debido al vínculo que posee el pueblo huichol con la demarcación potosina, el sociólogo opina que la comunidad wixárika se vería sumamente afectada en caso de una extinción del peyote. No sólo por el impacto ambiental que significaría, sino porque esta comunidad se encuentra entregada en su totalidad a esa planta cargada de valor simbólico. Se trata de un fenómeno que une el patrimonio natural con el patrimonio cultural inmaterial. La conservación de la zona sagrada, señala Navarro Sada, es importante tanto en el ámbito ambiental como en el cultural.

Una gran prueba que enfrentan en tierra quemada es el de las 22 concesiones otorgadas en 2009 por el gobierno mexicano a la minera canadiense First Majestic Silver Corp con miras a explorar el área en busca de minerales. Datos del periódico El Financiero muestran que la empresa habría hecho una inversión de 100 millones de pesos en conceptos como la creación de 700 empleos directos para los habitantes de una de las zonas más desprotegidas en San Luis Potosí.

Miembros de la comunidad wixárika ven en este proyecto de desarrollo minero una amenaza a su patrimonio natural. Argumentan que se pone en riesgo el ecosistema por la pretensión de la compañía de extraer millones de litros de agua de los acuíferos, primero, en la instalación de una mina subterránea y, segundo, dentro de los trabajos de extracción. Cabe señalar que estos cuerpos de agua se han formado por la filtración de las escasas lluvias a través de las montañas del desierto y su regeneración sería prácticamente nula. La explotación de esos mantos afectaría directamente a las plantas que habitan el ecosistema del altiplano potosino.

En su estudio titulado Conflictos socio-ambientales: la minería en Wirikuta y Cananea, la doctora Miriam Alfie Cohen, investigadora del departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma Metropolitana, consigna que la población del área está dividida; una parte de los ejidatarios aboga por el proyecto minero y la generación de plazas laborales en una región donde la pobreza es alarmante; otra, señala que la actividad minera acabará con la emergente industria turística con Real de Catorce como objetivo gracias a la mitificación del peyote.

Un tercer interesado es el pueblo huichol y su defensa del peyote: “Los de la minería querían explotar ahí. Sin embargo, ahí está el corazón de todo, no nomas de nosotros, cuando nosotros vamos a pagar manda no es sólo por nosotros, sino por toda la ciudadanía, todo el pueblo, todo el país, todo el mundo”, asevera Margarito Díaz.

En septiembre de 2010 el pueblo wixárika inicio una lucha por la defensa de su lugar tradicional. A su movimiento se unieron organizaciones no gubernamentales, asociaciones civiles e incluso artistas como Rubén Albarrán, líder de la banda de rock mexicano Café Tacvba.

Gracias a las protestas, en mayo de 2012, se anunció la suspensión momentánea del proyecto de First Majestic. Al pueblo huichol le fueron concesionadas 45 mil hectáreas del sensible territorio. Empero, más del 70 por ciento de la tierra concesionada a capital foráneo se siguió explotando.

Otra amenaza es el exceso de visitas por parte de turistas nacionales y extranjeros que llegan atraídos por los efectos alucinógenos de la planta. Los visitantes suelen entrar a la zona protegida sin el permiso de la comunidad indígena y, como desconocen el método apropiado para extraer y consumir el peyote, suelen cortar cualquier opción de regeneración.

La planta se debe cortar, cuando mucho, dos dedos debajo de la cabeza. Si se arranca desde la raíz se evita que vuelva a emerger. Ante la poca cantidad de agua disponible en el entorno, su crecimiento es lento. Desde que germina hasta que se convierte una cactácea adulta capaz de florecer y reproducirse, pueden pasar hasta 10 años. Con la extracción tan acelerada que existe, el riesgo de extinción no es menor.

“A nosotros nos afecta el saqueo del peyote cuando el gobierno del estado y la PGR no intervienen como se debe en la vigilancia. El otro día, ejidatarios del altiplano potosino nos enseñaron con evidencia que camiones con toneladas de hikuri salieron de Wirikuta, y sin embargo nunca fue decomisada esa carga”, denuncia.

Según el Código Penal federal, el castigo para quien trafique, transporte, comercie, suministre gratuitamente o saque del país alguno de los narcóticos señalados en la ley de salud (entre los que figura el peyote), va de los diez a los veinticinco años de prisión sin derecho a fianza y sanciones desde los 1 mil 200 pesos hasta l.3 millones de pesos. Además, el peyote goza de protección legal. Aparece en la norma oficial mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010 elaborada para cuidar especies de flora y fauna silvestre.

La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales también advierte que arrancar peyote del campo es un delito federal, así lo establece la Ley de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente. Como ya se mencionó, los miembros de la etnia wixárica son los únicos autorizados para ello.

“Queremos tener audiencia con el gobierno estatal para que también intervenga la PGR de San Luis. El 11 de agosto tenemos otra reunión y los encargados de los centros ceremoniales tenemos que ver que se llegue a un tope de extracción de los peyotes, porque realmente están dejando ya ‘pelón’. Están saqueando realmente el peyote”, advierte Díaz González.

El líder huichol comparte que se han registrado casos donde los efectos del peyote han sido negativos para los visitantes. Esto se debe, comenta, a que esas personas llegaron hasta la planta sin la debida preparación. El ritual indica que la mente y el cuerpo humanos deben estar preparados y en plena armonía con la naturaleza antes de ingerir la planta.

“Los turistas no están autorizados por nosotros para consumir peyote. Ellos van nomás a hacer campamento, a dar la vuelta de acuerdo con las instrucciones del vigilante. Ellos no tienen por qué traer peyote ni por qué consumirlo, no están autorizados. Esto es simplemente para evitar problemas, hasta los indígenas se han perdido por comer peyote porque no van preparados, no van limpios, no van quitados de pecado”, explica.

El representante huichol reconoce que incluso integrantes de la etnia colaboran con los turistas en su búsqueda por el beneficio económico que les deja: “Si llegan (los visitantes) con el peyote es gracias a que los guían los marakáme, porque ellos si van solos no hallan nada. Es muy oculto, es muy secreto. Nosotros siempre les hemos recomendado que no lo hagan en esa forma. Algún día eso tiene que cambiar y tiene que haber un tope para que haya regla”.

La comunidad wixárika estableció módulos de vigilancia en las localidades potosinas de Yoliátl (municipio de Villa de Ramos), San Juan y Coyotillo (municipio de Charca), Las Margaritas (Catorce) y uno más en el cerro del Quemado, donde siempre hay un vigilante observando y atendiendo a la gente. Pese a esto, los saqueadores se las ingenian para extraer el fruto del desierto.

Un problema que se suma a las cuitas de la etnia es el de los “huicholes falsos”, personas que se disfrazan con los trajes tradicionales de la comunidad y se hacen pasar por marakámes. Los descubren porque no saben hablar la lengua madre. Díaz González indica que el kilogramo de peyote en el altiplano cuesta más de cinco mil pesos.

La comunidad indígena lleva cerca de cuatro años insistiendo ante la Procuraduría General de la República para que cuando se hagan decomisos de peyote, en vez de incinerar el hikuri como lo marca la ley, sea devuelto a la tierra siempre que se encuentre en buen estado. En la dependencia responden que no tienen autorizado devolver la planta al desierto.

Frente a dicho fenómeno, el sociólogo Navarro considera que los huicholes deben emprender acciones de divulgación para la conservación del patrimonio dirigidas a los turistas. Lo deseable es que el contenido informe, por un lado, sobre el valor cultural, práctico y simbólico del peyote en el contexto de ese pueblo; por otro, datos técnicos sobre la germinación, crecimiento y la manera correcta de cortar la planta.

“Esto se puede compartir de distintas maneras: en un sitio web, por redes sociales, con folletos en puntos clave. También habría que detectar por dónde y a dónde llegan los turistas, de manera que puedan establecerse estrategias muy claras para hacer llegar la información”, recomienda.

COAHUILA Y PEYOTE

El denominado desierto de Chihuahua es una mancha natural que se extiende hasta Texas, Estados Unidos. Tan colosal ecosistema abarca la mayor parte de Coahuila, demarcación donde el hikuri también está presente y no es la única planta con propiedades alucinógenas.

El biólogo Rubén Rojas menciona como ejemplos que presentan al menos un tipo de alcaloide al pachycereus pecten-aboriginum (cardón o pitahaya), el atrophytum asterias (falso peyote) y otras cactáceas de las familias de las coryphantas o las mamillarias, entre otros.

En el Museo del Desierto de Saltillo, afirma el científico, se resguardan cerca de 200 ejemplares de peyote. Los cuales son observados diariamente para verificar su estado y desarrollo.

Según el ingeniero Tomas Heinrichs, funcionario de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) en Coahuila, las dos centenas son originarias de San Luis Potosí y fueron rescatadas hace un par de años por la delegación potosina.

“Este peyote se rescató y la Profepa de allá nos solicitó a nosotros que nos coordináramos con el museo para que ahí se conservaran”, relata.

Cuando el gobierno incauta un cargamento del vegetal en riesgo de extinción, si su condición es buena y aún conserva la raíz, lo envían a zonas donde pueda ser replantado. Si carece de raíz o está podrido, lo incineran.

Se puede encontrar peyote en la mayor parte del territorio coahuilense, especialmente en terrenos de Saltillo, Parras de la Fuente y Cuatro Ciénegas.

Rubén Rojas asegura que en ciertas zonas de la entidad, carentes de una actividad turística como la de Real de Catorce, es posible observar un buen número de ejemplares.

Estación Marte, localidad de General Cepeda, goza de popularidad por ésta causa. Miguel Sánchez, un joven que suele vender peyote para uso medicinal en Torreón, narra que hace aproximadamente cinco años viajó por primera vez a ese lugar para recolectar la planta.

“Nos fuimos de mochilas. Es un monte, un cerro, había demasiados peyotes en ese entonces. Ahora ya está como cerrado, creo que hay rejas para que no te pases. Total, fuimos a cortarlo y traíamos las mochilas llenas (…) Antes no había tanta ley por el ‘rollo’ del peyote”, relata.

Miguel recuerda que su primer 'viaje' con mezcalina comenzó con vómito, después sintió su cuerpo relajado y a la media hora iniciaron las alucinaciones, sintió que caminaba descalzo sobre las piedras del cerro y que su mano era de colores.

En Torreón, dice, el precio del peyote va desde los 80 hasta los 150 pesos dependiendo del tamaño. Él obtiene el producto a través de otro comerciante que viaja periódicamente a la sierra de Durango y que le vende las piezas a 35 o 40 pesos. El joven obtiene una ganancia de más del 120 por ciento por unidad y vende unas cinco al mes.

Sánchez afirma que el ser humano puede comerse de tres a cinco ejemplares de una sentada. Cuando se consume en pocas cantidades, sus efectos suelen ser similares a los de la marihuana. Al aumentar la cantidad, arriba el delirio.

La situación del peyote en México es muy particular: por un lado, es objeto de infracciones a la ley de salud al tratarse de una droga; por otro, goza de la protección de la SEMARNAT al ser una especie endémica en peligro de extinción.

José Vázquez Navarro, catedrático de la UJED y presidente de la Asociación Lagunera de Cactología, invita a la ciudadanía a brindar un trato más consciente a la naturaleza, a respetar a las plantas endémicas de la región y a evitar la extracción. Explica que en cualquier ecosistema, cada elemento forma parte de una cadena y alterar un eslabón afecta a todos los demás.

“Ahí evolucionaron. Hubo un cambio en el clima hace 60 millones de años. El lugar se fue haciendo árido, las plantas buscaron la manera de mantenerse, las que lograron adaptarse sobrevivieron. Hay una manera responsable de hacer turismo en las áreas naturales protegidas, senderos bien definidos por donde la gente puede ver, tomar fotos y apreciar la naturaleza que se dio en este lugar y las relaciones que existen y que subsisten a pesar de todo”, expone.

También invita a tener sumo cuidado con las cactáceas. La facilidad con la que pueden trasplantarse acaba compensada por una presencia nociva: “Mientras no tenga heridas, la planta está protegida. Pero a la hora de que tiene una herida y hay un medio húmedo, siempre hay microbios en el suelo que pueden dañar los vasos por donde conduce agua, y la planta se pudre debido a esta contaminación. A veces la extraemos y rompemos las raíces, y cuando la trasplantamos y le ponemos agua, se muere. Se requiere conocimiento científico para mudar una cactácea. La recomendación es que respetemos la naturaleza”, indica.

La extracción sin control del peyote, coincidieron los entrevistados, requiere, además de reflexiones, acciones concretas para conservar este elemento milenario del patrimonio cultural y natural del país.

El Siglo de Torreón
Saúl Rodríguez
@BeatsoulRdz
Torreón, Coahuila, México
Sábado 1 de julio de 2017.


•    Moreno Valle ordenó desechar periódicos de 1924 a la fecha

•    Reubicó la hemeroteca Nepomuceno Troncoso de Puebla, de una sede histórica a un sótano

•    "Falta de espacio" en su nuevo local, el argumento que se dio para tomar tal decisión

La hemeroteca Juan Nepomuceno Troncoso pasó de tener un lugar digno de conservación y consulta en el ya desaparecido Instituto Cultural Poblano (ICP) a un reducido espacio en el sótano del Archivo General del Estado (AGE), por decisión del panista Rafael Moreno Valle Rosas, quien gobernó el estado del primero de febrero de 2011 al 31 de enero de 2017.

En la hemeroteca ubicada en el ICP se resguardaban más de 25 mil ejemplares catalogados en dos grupos: los que forman parte del fondo antiguo, que incluye periódicos de 1853 a 1923, y del fondo contemporáneo, compuesto por impresos de 1924 a la fecha.

La Jornada de Oriente comprobó que en la reubicación de este bagaje cultural e histórico fue trastocado el fondo contemporáneo integrado por diarios como La Voz de Puebla, El Heraldo de México y Excélsior, entre otros. Con su desaparición ya no será posible consultar temas relevantes de los ámbitos económico, social, político, cultural y deportivo.

La justificación que se dio para desechar algunos de esos documentos fue "la falta de espacio" en su nuevo local ubicado en la calle 20 Sur 902 de esta ciudad, que se caracteriza por ser reducido para la consulta.

Niegan daños al acervo

No obstante, la directora de la hemeroteca estatal, Karina Fernández Ponce, negó que existan daños en el acervo. Sin dar una entrevista en forma, pues "debo esperar indicaciones de mis superiores", afirmó que todo lo que "se tenía en el Instituto Cultural Poblano se trajo acá", incluso en mejores condiciones. Sin decir más, a su costado se apostó Aurora Asomoza Palacios, funcionaria estatal, para repetir que les está prohibido tener algún acercamiento con los representantes de los medios de comunicación.

La hemeroteca fue inaugurada el 22 de noviembre de 1974 por el entonces gobernador Alfredo Toxqui de Lara y el secretario de Cultura, Pedro Ángel Palou Pérez.

Por años estuvo ubicada en el ICP que antaño fue la penitenciaría de San Javier. Para el 17 de noviembre de 2010 dicho espacio fue reinaugurado por el entonces gobernador priísta Mario Marín Torres tras la compra de mobiliario y material para la conservación del acervo que tuvo inversión de 754 mil pesos provenientes del Programa de Apoyo a la Infraestructura Cultural de los Estados, del otrora Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.

Como parte del fondo antiguo de la hemeroteca destacan los periódicos El Amigo de la Verdad, primer diario del siglo XX que abarca de 1904 a 1922; La Orquesta, El Imparcial, El País y El Abogado Cristiano, así como algunos cuadernillos del Periódico Oficial que van de 1890 a 1920.

Se conservan también periódicos de los siglos XIX y XX, como La Orquesta, que documentó la batalla del 5 de mayo de 1862, cuando el Ejército mexicano derrotó a las tropas francesas. Precisamente este diario, editado de 1862 a 1865, es el más antiguo de la hemeroteca Juan Nepomuceno.

El más famoso y consultado es El Hijo del Ahuizote, del cual se tienen ejemplares de 1883 a 1905. Otra publicación que se conserva del siglo XIX es El Monitor, publicado de 1889 a 1922.

También se incluían impresiones de periódicos actuales, entre ellos La Jornada, La Jornada de Oriente y el semanario Proceso, además de otros de circulación local que se caracterizaron por ser críticos de la política de Moreno Valle.

La Jornada de Oriente
Paula Carrizosa
Puebla, México
Domingo 18 de junio de 2017.

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El mundo es comprendido por el paradigma, es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

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