Jesús Arencibia
Jéssica Domínguez

La improductividad en el campo cubano parece ser la regla general. Así lo demuestra lo que está ocurriendo con la leche y sus derivados. Las limitaciones tecnológicas, las trabas al pequeño productor y la ineficiencia del Estado los convirtieron en alimentos de lujo. El Gobierno anunció un nuevo paquete de medidas para estimular la producción, pero son pocos los cubanos optimistas.


Era la mañana del 26 de julio de 2007. El General Raúl Castro —que ocupaba por designio de su convaleciente hermano la presidencia interina de Cuba—, encabezaba el acto por el Día de la Rebeldía Nacional en la provincia de Camagüey. En el discurso de clausura, justo en el momento en que apuntaba la necesidad de producir más leche en el país, se salió del guion escrito y dijo con tono ofuscado: “Hay que borrarse eso de los siete años, llevamos cincuenta años diciendo que hasta los siete años. Hay que producir leche para que se la tome todo el que quiera tomarse un vaso de leche. Y hay tierras para producirla…”.

Esa misma tarde, en la retrasmisión televisiva del discurso y, al día siguiente, en las versiones taquigráficas aparecidas en los medios estatales, el fragmento improvisado del vaso de leche había desaparecido. Una edición así—dado el funcionamiento vertical de la prensa partidista cubana— solo el mismo General o su hermano, podrían haberla ordenado.

Más de 13 años después del incidente, no solo se mantiene la misma restricción de la leche estatal subsidiada únicamente para niños de 0 a 7 años, embarazadas y enfermos con dietas médicas; sino que cada vez se torna más difícil conseguir este alimento —en polvo, fluida, condensada— y sus derivados, para que las personas puedan consumirlos regularmente.

Percibida en Cuba, según expertos, “como el producto más sensible para la alimentación de grupos vulnerables”, la leche es una asignatura pendiente del Gobierno insular desde hace décadas. De ahí “la imperiosa necesidad” de aumentar “la captación de leche industrializada de buena calidad, que sustituya importaciones e incremente la disponibilidad de este vital alimento”.

Sin embargo, en los últimos tres decenios, mientras “la producción lechera mundial ha aumentado en más del 59 por ciento “; en la isla el decrecimiento ha sido notable. Según las estadísticas oficiales, de los 1131.3 millones de litros, en 1989, hasta bajar a la mitad en 2018, pasando por años críticos como el 2005, en el que tan solo se registraron 353.2 millones, la cuesta abajo evidencia serias fallas en este rubro. De tal suerte que la escasez y carestía de este producto y toda la gama de sus derivados es un muestrario de la ineficiencia de planes gubernamentales y las retrancas absurdas a la producción no estatal para suplir las ausencias.

De “ubre blanca” a ubres pobres

El 25 de enero de 1981, una vaca cubana entró al Libro Guinness de los récords. 110.9 litros de leche en un solo día, le valieron a Ubre Blanca para que su nombre le diera la vuelta al mundo. El propio Fidel Castro, había seguido minuciosamente el desarrollo del animal y más de una vez la rumiante fue mención en sus discursos, máxime porque destronó la marca mundial de una vaca estadounidense. Esta hazaña hizo pensar que el futuro de la producción lechera estaba garantizado en el país.

El artista plástico Rafael Zarza, en el documental La vaca de mármol, de Enrique Colina, recuerda que se llegó a generar una idea en la población de que Cuba iba a tener más leche, queso y mantequilla que Holanda; lo cual, bien mirado, también debía ser consecuencia lógica de los múltiples planes de mejoramiento genético vacuno que desde la década del 60 se estaban desarrollando.

La realidad, como siempre, puso las ilusiones en su sitio. “Ni siquiera en la llamada época soviética, con concentrados alimenticios baratos y después de invertir mucho en la mejora genética de la masa ganadera […] fue posible producir la leche que el país demandaba”, apunta el economista Juan Triana.

Y entre los factores que cita como causantes de tal carencia están las “restricciones y precios que lejos de incentivar a los productores los desincentivan y […] la no generalización de tecnologías propias con resultados probados, como, entre otras, el silvopastoreo”.

De estas malas hierbas bien conoce Jacinto, un ganadero de Bahía Honda, en Artemisa, que lleva más de una década dejando la piel, literalmente en los potreros. La faena de ordeño de este campesino comienza a las 4a.m., debe garantizar a una de las bodegas de su zona un promedio de 20 litros de leche fresca por día, con lo cual, cada mes aporta a su comunidad más de 600 litros. El Estado le paga cada litro a 4.50 pesos*, menos de 0.20 USD. Ese mismo litro, si lo vendiera en el mercado negro, por su cuenta, le reportaría más de 5 pesos y, en algunos casos hasta el doble.

“La leche de agosto, la cobré los primeros días de octubre —se duele el labriego—. Y la de septiembre, aún hoy (24 de octubre), no la he cobrado. Ese es uno de los problemas que enfrentamos, la demora injustificada con los pagos. Otra cosa es que en los últimos años el costo de los pocos insumos a los que le podemos llegar va para arriba, pero el precio del litro de leche sigue donde mismo”.

Él, confiesa, no es de los más afectados, pues pudo agenciarse un sistema de riego para sus pastos y una máquina para procesar forraje; pero comprende que otros campesinos tengan que “inventar”, para sobrevivir. De ahí que algunos vendan la leche “por la izquierda” y no la entreguen al Estado.

¿Qué cambiar en lo inmediato para que mejore la producción lechera?, le preguntó. “Que los productores les podamos llegar, directamente y sin mediaciones a un grupo de tecnologías y recursos. Para no ir muy lejos: sembrar caña y King Grass en grandes proporciones requiere de equipos pesados. Y la mayoría no tenemos tractores. Otra cosa que pudiera hacer el Gobierno para ayudarnos es vendernos algunos buenos sementales, pues el ganado que tenemos los campesinos no es abundante de leche”, analiza Jacinto.

Lejos están aquellos años en que parte de las prioridades económicas y políticas del país, pasaban también por cruzar toros Holstein con vacas Cebú criollas y obtener razas cubanas que fuesen resistentes al calor y a la vez de ubres generosas.

Si en 1989 la producción lechera estatal era 4.5 veces la no estatal; esa proporción se invirtió a partir de 1994 (año en que la económica nacional tocó fondo), y para 2018, los no estatales ya producían más de 5 veces lo que el Gobierno. La gran paradoja es que no se les faciliten, para ello, los caminos necesarios.

Polvo Amarillo

Si la leche natural fluida —base de la pirámide láctea— se torna incapturable, su “prima hermana” en polvo no menos esquiva. Solamente existe una fábrica que la produce en el país, inaugurada en 2015 en la provincia de Camagüey. Y de acuerdo con reportes para 2020 pronosticaba un plan “difícil de alcanzar” de 500 toneladas.

Este año, acota Granma, deben ingresar al país, según el plan de importación, 48.000 toneladas del demandado producto, y cada una cuesta entre 3.400 y 3.600 dólares. De acuerdo con la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), la importación de este rubro se mantuvo entre 2010 y 2018 en el orden de 37.924 toneladas el primer año y 49.192 el último, con costos de 104.073 y 145.852 USD, respectivamente.

Entre los proveedores más frecuentes de leche en polvo a la isla, destacan Nueva Zelanda, Argentina, Holanda y Polonia, comentó en septiembre Dailys Álvarez Delgado, directora de Calidad y Tecnología del Complejo Lácteo de La Habana.

El demandado polvo amarillo ha ido elevando su precio hasta límites casi inaccesibles para el común de los ciudadanos en el mercado subterráneo nacional. En Cabaiguán, Sancti Spíritus, por ejemplo, la bolsa pequeña, antes de la pandemia de la COVID-19, se conseguía entre 45 y 50 pesos (2 USD), pero ya sobrepasa los 80 pesos, refiere la lugareña Yohandra, trabajadora estatal y madre, quien no se las ve fácil para garantizar los lácteos en su casa.

“La evaporada, cuando llegan algunas cajitas a TRD [tienda recaudadora de divisas] del pueblo es carísima, incomprable”, añade la mujer. Y explica que para su familia lo más rentable ha sido establecer contactos con campesinos de la zona para comprar la de vaca, de forma ilegal, entre 5 y 7 pesos el litro.

Por distorsiones económicas del país —explicó en el programa Mesa Redonda el miembro del Buró Político del gobernante Partido Comunista de Cuba (PCC), Marino Murillo Jorge—, a la industria nacional le da más resultado comprar y procesar leche en polvo a los altos costos internacionales que pagarla a 4.50 pesos a los ganaderos; cuestión que debe revertirse cuando avance la “Tarea Ordenamiento”, que incluirá, entre otros aspectos, la eliminación de la dualidad monetaria y cambiaria. Ojalá dicho paquete de medidas económicas estimule la producción nacional y la sustitución de innecesarias importaciones en este campo y sirva para resolver décadas de improductividad.

La vida (des)hecha un yogurt

Cuando en diciembre de 2016, el escritor Leonardo Padura deseaba felicidades a sus lectores, desde las páginas de El Mundo, cerraba su crónica con la siguiente confesión: “Lo que más me gustaría, para el año próximo, es que el hecho de encontrar el yogurt que tomo en el desayuno deje de ser un desafío cotidiano ¿Les parece poco? ¿Insignificante?… Pues vengan a recorrer La Habana en busca de yogures que, cuando aparecen, suelen ser caros, malos, con sabores como el de la medicina […]. Ahora mismo, si consiguiera un buen yogurt, aquí, en la esquina de mi casa, tendría un fin de año muy feliz y pensaría que me espera un próspero año nuevo”. Al cierre de 2020 este alimento probiótico, excelente para el tracto gastrointestinal, ha seguido ausente entre los cubanos.

El pomo reciclado de litro y medio, llamado popularmente “pepino”, de una versión casera de este producto, se solía comercializar alrededor de los 25 pesos (1 USD) en el mercado subterráneo de la isla, cuenta la espirituana Yohandra. A un poco más o menos circula en las demás ciudades del país. Generalmente se debe a las manos de algunos productores de leche que “escapan” de sus contratos estatales para dicha empresa y los intermediarios que lo comercializan.

No obstante, refieren varios consumidores, nunca la textura, el sabor, el olor son iguales al de producción industrial, cuyas bolsas se venden, esporádicamente y con tumultuosas colas a 0.70 USD en las TRD o 15 pesos en los mercados Ideal de la isla. Otras opciones como tanquetas de 10 litros, llegan a costar hasta 10 USD, en las tiendas recaudadoras de marras.

Es sintomático que, al menos hasta 2018, únicamente una industria en Cuba, La Hacienda, en la oriental provincia de Granma, era capaz de producir este alimento en su versión coagulada, o sea, espeso. Las demás solo lo generan fluido.

Para los niños de 7 a 13 años y los menores de esa edad intolerantes a la lactosa, la opción que ha encontrado el Estado es el yogurt de soya, un gran salvador ante la escasez, que también se expende “liberado” en algunos puntos de venta de varias provincias, de forma a granel o en bolsas de a 5 pesos; pero que en los últimos meses de 2020 también escaseó.

Luego de instaladas las tiendas en MLC (USD), inaccesibles para grandes sectores nacionales, con cierta frecuencia se surten en diminutos potes (125 g) de yogurt natural o saborizado de importación, a un costo de entre 0.40 y 0.55 USD.

De tal suerte que la popular frase de “la vida hecha un yogurt”, al menos en Cuba, solo podría resultar una ácida metáfora.

Casos y cosas del queso

El “Rey del queso”, así llamaban popularmente al campesino de la Finca Santa Ana cuyo negocio fue desmantelado por la policía en agosto último. De acuerdo con el reporte televisivo, este tenía que entregar al acopio estatal, 150 litros de leche diarios y estaba aportando solo 70. La diferencia, al parecer, la empleaba presuntamente en su minindustria ilegal de queso, con la cual abastecía a tres restaurantes de La Habana. En el sentir popular, no obstante, más que como delincuente, se le evoca ahora como osado emprendedor, incluso, con tintes heroicos.

“La industria estatal nacional nunca fue capaz de cubrir la demanda de queso blanco existente en el país, ni tampoco la demanda de otros tipos y calidades de quesos”, reflexiona el profesor Juan Triana. “Era y es ilegal producir […] para la venta fuera del ámbito de las empresas del estado de la misma forma que comprarlo”, añade, en un artículo publicado a raíz del mencionado caso policial de Caimito.

Si la producción estatal de la isla no satisface la necesidad en este rubro, ¿cuál es la razón para que se prohíba a la otra parte de la industria: la no estatal; generarlo y venderlo?, se preguntaba entonces el economista.

Afirma la Agencia de Noticias Prensa Latina, que en los años anteriores a 1990, “Cuba llegó a elaborar 200 tipos de quesos”. Para las más jóvenes generaciones que apenas han alcanzado a comprar en mercados Ideal un queso fundido de dudosa calidad a precios entre 19 y 30 pesos la libra, aquel esplendor quesero es solo una remota y casi fantasiosa referencia.

En números redondos, solo sumando 2017 y 2018, Cuba importó más de 10.600 toneladas de queso y cuajada (La ONEI no desglosa ambos productos) por valor de más de 58.000 dólares. ¿Cuánto de este gasto pudo evitarse si se desataran amarras a los productores independientes?

Mantequilla y helado: delicia esquiva

El disfrute de las “minucias”, a juzgar por cierta filosofía extendida en el país, es nocivo “para la prestancia de espíritu y la disposición a la resistencia” bromeaba no hace mucho en un artículo el jurista y académico Julio Antonio Fernández Estrada.

La mantequilla, casi de lujo en estos tiempos, solo llega a la mayoría de la población en “versiones” caseras con propiedades muy por debajo del original de industria. Cualquier barra de este producto que apenas alcance para un par de meriendas en una casa, cuesta más de 1 USD en las tiendas nacionales.

“Mi familia lo que hace es comprarle de vez en cuando al vendedor de galletas (también ilegal), que trae a 10 pesos una barrita pequeña, porque cuando viene a la ‘shopping’ del pueblo es súper cara y con grandes colas”, sostiene la espiruana Yohandra.

—¿Y el helado? ¿Se consigue fácil?, inquiero.

— Bueno, aquí la opción es ir hasta el Coppelia, en el centro de la ciudad de Sancti Spiritus, a unos 20 km, si quieres comer del ‘original’ más barato. En el municipio las opciones son los helados particulares, a 3 pesos la bola, o los potecitos de la TRD (algunos Nestlé), entre 1 y 1.35 USD Y ahora en pandemia, imposibles de capturar.

Lejanos ya están los tiempos dorados en que la industria cubana del helado, entonces 100 por ciento estatal, producía “más de 22 millones de galones en una variedad de sabores hoy inalcanzable”, según explicaba un extenso reportaje en 2011. En la última década esa realidad no ha variado mucho y tomar helado suficiente—en calidad y variedad— para mitigar el caluroso clima parece ser una utopía.

No obstante, algunos negocios privados, sobre todo en La Habana, poco a poco han explorado este sector con resultados notables. Sin embargo, los emprendedores del ramo no dejan de alertar sobre las fuertes limitaciones y carencias de recursos y tecnologías para mantener su negocio.

En la última década tomar helado suficiente—en calidad y variedad— para mitigar el caluroso clima parece ser una utopía para los cubanos. Foto: Jorge Beltrán

Aunque, de acuerdo con especialistas citados por Juventud Rebelde, esta gélida crema es el producto “más rentable de la industria láctea a nivel mundial”, y en Cuba “sería una de las inversiones que más rápido se puede recuperar”, los altibajos, desequilibrios y carencias que se muestran en su producción, en distintas provincias del país, evidencian que la isla está bien lejos de potenciarlo y aprovecharlo al máximo.

Subproductos, sustitutos, sucedáneos…

En tanto la leche y su familia de derivados, se pierden en el bosque de las ineficiencias nacionales, para cubrir su ausencia, desde hace años se acude a subproductos, sustitutos, sucedáneos, que mal que bien, llenan el hueco; aunque no satisfagan el gusto.

“Leche saborizada de soya, requesón y crema bombón son los nuevos productos elaborados por la Industria Láctea espirituana que se ofertarán a la población todos los domingos en diferentes puntos de la ciudad cabecera provincial”, anunciaba Escambray en abril pasado. Para dichas producciones se empleaban subproductos como suero y maicena, informaba Saylí Cruz Álvarez, directora adjunta de la Empresa de Productos Lácteos Río Zaza, de la provincia.

En la Empresa de Productos Lácteos de Holguín, donde “es habitual convertir en cotidianas las proezas”, Migdalia Moreno Gómez, directora general, aseveraba en mayo que mantenían activas todas sus líneas, “a partir, fundamentalmente, del aprovechamiento de los subproductos del suero lácteo y los derivados del frijol de soya”.

También el Holguín, Migdalia Moreno Gómez directora de Empresa de Productos Lácteos, explicaba que “Este año [2020] se incorporó la crema bombón, (confeccionada a base de crema de soya, azúcar y chocolate) con muy buena aceptación y el dulce de suero lácteo. El dulce de leche en pomo no se realiza por la carencia del producto base, pero en su lugar elaboramos la crema fluida de soya, que saldrá próximamente”, sostenía la ejecutiva.

Y hasta para incorporar estos sucedáneos ha habido trabas innecesarias y poco sentido del desarrollo empresarial. Bien lo ilustra la historia del Miragurt, “mezcla elaborada a base de maicena, suero lácteo y sabor […] con alto valor nutritivo y bajo costo de producción y de precio de venta”, de acuerdo con un texto del semanario Opciones en 2019.

Resultado del ingenio del investigador Oscar Miranda (de ahí su nombre: mitad Miranda y mitad Yogurt) y un equipo de especialistas del Instituto de Investigaciones Agropecuarias Jorge Dimitrov y de la Empresa de Productos Lácteos de Bayamo, en la oriental provincia de Granma, el alimento fue creado en 1996; logró registrarse como marca de bebida aromatizada en 2003 y solo 15 años más tarde, pudo encontrar apoyo para expandirse en el país.

“¿La verdad? Me dejaron completamente solo, tanto en la gestión de todos los registros como en el interés de llevarlo a la industria”, contaría Miranda al Órgano oficial del PCC. Solo después de que “en la primera visita de Gobierno a Granma, en junio de 2018, el Presidente [Díaz Canel] probara y supiera las posibilidades del Miragurt”, comenzó a producirse en gran escala.

Pero ni siquiera invocando la insistencia del Mandatario “en el alto impacto que tienen los productos lácteos para la población”; o la ofuscación de Raúl Castro llamando a producir más y que todos pudiésemos tomarnos un vaso de leche; o las ilusiones de hegemonía lechera de Fidel, con Ubre Blanca como ícono marmóreo; parece poder conquistarse lo que sus respecticos gobiernos no han sabido enrumbar en la economía cubana. Que la leche y sus derivados, alguna vez, dejen de ser una angustia diaria.

*Con el reordenamiento monetario nacional, salarios y precios se multiplicaron, pero a los efectos de este trabajo se observaron las cifras vigentes hasta el 31 de diciembre de 2020.

** Los nombres de los entrevistados han sido cambiados para proteger su identidad.

La escasez de alimentos marca la cotidianidad de los hogares en Cuba. El agujero en la dieta, como el dinosaurio de Monterroso, sigue estando tristemente ahí; aunque el Gobierno declarase el tema como de “seguridad nacional”.

Las autoridades encargadas han proclamado estrategias para potenciar la producción agropecuaria y destinaron recursos financieros a la producción de arroz, frijoles, huevos, leche, carne de cerdo, ganado menor; pero muchos años de políticas fallidas, absurdos y burocracias incomprensibles han puesto a los cubanos en una situación de zozobra permanente.

El campo es un problema estructural en el país y para entender las complejidades de la producción, distribución y consumo de los productos agrícolas, el TOQUE, en alianza con CONNECTAS, continua con la serie de reportajes que permitirá responder algunas preguntas de primer orden sobre el tema:

¿Cuáles son los avatares cotidianos de la producción y el consumo de alimentos en la Isla? ¿Qué barreras y estímulos se encuentran quienes luchan por la tan deseada autonomía nutricional? ¿Cómo los megaproyectos económicos de estos rubros se aterrizan (o no) en las cocinas domésticas? ¿Qué soluciones a tan espinosos asuntos se avizoran a mediano y largo plazo?

El Toque
CONNECTAS
Jesús Arencibia
Jéssica Domínguez
La Habana, Cuba
Viernes 5 febrero 2021.


Utilizará únicamente el peso cubano como medio de pago a partir del 1 de enero

Cuba utilizará únicamente el peso cubano como medio de pago a partir del 1 de enero, informaron ayer las autoridades, una decisión que implica la unificación monetaria luego de más de 25 años de circulación de dos monedas nacionales.

El presidente Miguel Díaz-Canel dio a conocer la medida en un enlace en cadena nacional de radio y televisión, en el que estuvo acompañado del primer secretario del poderoso Partido Comunista de Cuba y también exgobernante, Raúl Castro.

El peso cubano tendrá un cambio de 24 por cada dólar, indicó Díaz-Canel.

A pesar de que desde hace varios años el gobierno había reconocido las dificultades de tener dos monedas y distintos tipos de cambio, no había llevado a cabo una reorganización debido al impacto negativo –como una posible inflación, entre otros– que, según los expertos, podría generar la decisión en un país como Cuba y su fuerte política estatal.

La medida llega en el marco de una importante crisis económica derivada de una economía improductiva y castigada por las sanciones impuestas por Estados Unidos –luego de que el presidente Donald Trump buscara explícitamente asfixiar las finanzas de la isla– y la paralización relacionada con la pandemia de coronavirus.

A la fecha, circulan en Cuba el peso convertible o CUC –oficialmente en paridad con el dólar– y el peso cubano, cuyo cambio es de 24 por un CUC.

El peso cubano –única moneda a partir de enero– es el que recibe principalmente la población como salario, mismo que utiliza para el pago de alimentos y servicios domésticos como luz o gas. Sin embargo, en algunas tiendas donde se ofertan productos de primera necesidad o aseo el pago es con CUC.

Agobiado por la falta de liquidez, el gobierno abrió recientemente otros comercios en los que se acepta el pago con dólares.

La existencia de dos monedas de circulación legal suele imposibilitar las cuentas nacionales del país, al tiempo que muchas personas en la isla ven cómo sus salarios en pesos cubanos pierden poder adquisitivo debido a que algunos de los productos se tasan en CUC, por lo que deben cambiar parte de sus ingresos a esta moneda.

Associated Press
Andrea Rodríguez
La Habana, Cuba.
Domingo 20 de diciembre de 2020.


Padura dictará su conferencia magistral en la que hará un recorrido por algunos aspectos íntimos de su proceso creativo


El escritor cubano Leonardo Padura será el encargado de abrir el Salón Literario Carlos Fuentes de la Feria Internacional de Libro de Guadalajara (FIL), en su edición especial en línea 2020, y recibirá la Medalla que rinde homenaje permanente al autor de "La región más transparente", que desde 2012 entregar a un escritor consagrado, Silvia Lemus, viuda de Fuentes, y la Feria.

A través de un comunicado la Feria anuncia que el escritor ganador del Premio Princesa de Asturias de las Letras en 2015 dictará su conferencia magistral en la que hará un recorrido por algunos aspectos íntimos de su proceso creativo, hablará del exilio y lo que representó en su vida, así como de su percepción personal de la historia y cómo ha influido en la creación de algunas de sus novelas más conocidas.

Salman Rushdie y 300 autores más llegarán a la FIL 2020

En esta actividad que es una de las más importantes de la Feria es presentada por el diario El País y la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, y se transmitirá el domingo 29 de noviembre, a las 12:00 horas; con ella el escritor cubano se integra a la selecta lista de autores que han recibido la Medalla Carlos Fuentes.

Leonardo Padura (La Habana, Cuba, 1955) es considerado uno de los escritores contemporáneos más celebrados y premiados del continente, recibirá, de manera virtual y simbólica, la Medalla Carlos Fuentes. La conferencia se podrá seguir a través de la página oficial de la Feria (www.fil.com.mx) y las redes sociales de la Feria.

FIL 2020: Quino será recordado en la feria

Leonardo Padura es escritor, periodista y guionista cubano, conocido internacionalmente por sus novelas policiacas del detective Mario Conde, así como por su novela El hombre que amaba a los perros (2009). Su trabajo ha sido traducido a 30 idiomas y le ha valido diversos premios, entre los que destacan el Café Gijón (1995), el Hammett (1998 y 2006), el Prix des Amériques Insulaires et de la Guyane, el Francesco Gelmi di Caporiaco (2010), así como la Orden de las Artes y las Letras (2013) y el Princesa de Asturias de las Letras (2015), entre otros.

Las autoridades de la Feria y la familia del escritor esperan entregar personalmente la medalla a Padura en 2021.

La FIL entrega desde 2012 la Medalla Carlos Fuentes, como una distinción que la familia del escritor mexicano y la Feria conceden a escritoras y escritores de amplia trayectoria literaria. Quien recibe la medalla es el encargado de abrir con una conferencia el Salón Literario Carlos Fuentes, nombrado así para rendir un homenaje al gran escritor mexicano, lamentablemente fallecido hace ocho años. Han recibido esta distinción: Jonathan Franzen (2012), David Grossman y Mario Vargas Llosa (2013); Nélida Piñón y Sergio Ramírez (2014); Salman Rushdie (2015), Norman Manea (2016), Paul Auster (2017), Orhan Pamuk (2018) y Luisa Valenzuela (2019).

El Universal
Ciudad de México
Jueves 26 de noviembre de 2020.


La empresa de envío de dinero Western Union cerrará sus puertas en Cuba, luego de entrar en vigor una prohibición por parte de la administración del presidente estadunidense Donald Trump. La situación dejará a muchas familias sin esta alternativa para obtener ingresos familiares y a la isla sin una de sus fuentes de divisas.


La Habana.- La empresa de servicios financieros Western Union cerró este lunes en Cuba, forzada por las presiones de la administración de Donald Trump, privando a miles de cubanos de recibir remesas de sus familiares en Estados Unidos.

"Gobierno de EU único responsable de que cesen hoy (lunes) las remesas por Western Union", tuiteó el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel.

La interrupción de las operaciones de la Western Union cierra las "vías oficiales y más seguras para el envío de remesas" desde Estados Unidos y estimula "la ilegalidad", dijo el diario Granma, periódico del gobernante Partido Comunista.

El cierre en Cuba obedece a la medida tomada en junio por el departamento de Estado de incluir a Fincimex, contraparte local de Western Union, en una lista de más de 200 empresas cubanas que asegura son gestionadas por militares de la isla, y con las cuales ninguna entidad estadnidense puede tener negocios.

La productora artística Celilia Castiñeira, de 69 años, considera que el cierre de las 407 oficinas de Western Union en Cuba daña, sobre todo, al pueblo cubano.

"Los perjudicados somos nosotros, al gobierno (cubano) no le perjudica, bueno puede que algo, pero los perjudicados somos nosotros, los que recibimos dinero de la familia", declaró Castiñeira a la AFP.

Sin embargo, otros cubanos ven el cierre como algo temporal, pues conocen que el presidente electo Joe Biden ha dicho que las primeras medidas que tomará respecto a Cuba serán la restitución de las remesas familiares y de los viajes de estadounidenses a la isla.

"En enero él (Donald Trump) tiene que irse y entonces esto cambiará", dijo Franciso Limonta (81), que recibe remesas de sus hijos.

Durante su mandato, la administración Trump ha dictado más de 130 medidas adicionales para reforzar el bloqueo que Washington aplica contra Cuba desde 1962, algunas de las cuales, como la suspensión de remesas familiares, afectan directamente a la población.

Esos envíos de dinero, estimados en unos 3 mil 500 millones de dólares anuales, son un importante sostén para muchas familias en la isla, y la segunda entrada de divisas al país, después de la venta de servicios médicos y por delante del turismo.

El economista Ricardo Torres, del Centro de Estudios de la Economía Cubana, sostiene que "otra vez, sin ser un sustituto perfecto, (...) la apertura del aeropuerto (de La Habana), y la llegada de los vuelos va a ser un alivio en ese sentido, porque el dinero va a venir físicamente".

AFP
La Habana, Cuba
Martes 24 de noviembre de 2020.


En junio el Departamento del Tesoro de EU informó a Marriot International que no les permitiría abrir más hoteles en Cuba. Foto Xinhua © Proporcionado por La Jornada En junio el Departamento del Tesoro de EU informó a Marriot International que no les permitiría abrir más hoteles en Cuba. Foto Xinhua

La Habana. La cadena hotelera estadunidense Marriott International abandonó sus operaciones en Cuba debido a las presiones del gobierno de Donald Trump, reflejan reportes del sector en Europa.

El boletín digital Reportur agrega que ese abandono se llevó a cabo a partir del pasado 1 de septiembre como un elemento adicional a los ya reflejados por Washington contra La Habana, recrudecidos contra el turismo de la isla desde junio de 2019.

Marriott International anunció que canceló sus operaciones en Cuba después que el gobierno de Estados Unidos le suspendiera la licencia para operar hoteles en la isla.

La directora de Comunicación de la compañía para América Latina y el Caribe, Kerstin Sachl, señaló a la prensa que pueden confirmar tal noticia, cuando ya no estarán operando el Four Points by Sheraton de La Habana.

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció a la hotelera el pasado mes de junio que no le permitiría abrir otros hoteles que estaban en proceso de preparación y le ordenó cerrar el Sheraton Four Points de La Habana (antiguo Hotel Quinta Avenida). Este era el único hotel administrado por una empresa estadunidense en Cuba.

En 2018, la administración de Donald Trump le renovó la licencia para operar hoteles en Cuba, pero este año decidió suspenderla, reitera el medio electrónico.

El mandatario estadunidense minó la apertura de la isla impulsada por la administración de Barack Obama, bajo la justificación de no apoyar el enriquecimiento del gobierno cubano, y realmente como presión para fortalecer las restricciones económicas de hace más de 50 años.

Prensa Latina
La Habana, Cuba
Viernes 4 de septiembre de 2020.


Galenos han acudido después del llamamiento de las autoridades de Lombardía

    
Una delegación con más de 50 médicos y enfermeros cubanos ha llegado hoy a Italia para ayudar en la gestión de la emergencia del coronavirus, que ha dejado más de 5,400 fallecidos en el país, según el último balance oficial.

"Aquí están, en Lombardía, nuestros médicos y enfermeros. Vienen de Cuba, solidarios y comprometidos con hacer bien a los necesitados, sin distinción. Los médicos de Cuba vienen en apoyo al pueblo de Italia para combatir el coronavirus", escribió el embajador de Cuba en Italia, José Carlos Rodríguez, en las redes sociales.

Los sanitarios llegaron desde La Habana a Roma, donde hicieron escala para desembarcar después en el aeropuerto de Milán Malpensa, en la capital de Lombardía (norte), la región más afectada por coronavirus, con 27,206 contagios totales y 3,456 fallecidos.

Estos médicos y enfermeros han acudido a Italia después del llamamiento de las autoridades de Lombardía, que solicitaron apoyo internacional para hacer frente a la emergencia.

"La brigada médica cubana arribó a Milán, Italia, el 22 de marzo, integrada por 52 profesionales de la salud para ayudar en el enfrentamiento al nuevo COVID-19", escribió por su parte la Embajada de Cuba en Italia.

El Ministerio de Salud de Cuba publicó otro mensaje en el que destacó que "los médicos cubanos siempre han estado al lado del deber, donde se les ha necesitado, dando muestra del humanismo y la solidaridad que caracteriza a nuestro pueblo. En estos momentos tan difíciles, ayudar a otros países es una forma de combatir el coronavirus desde Cuba".

Estos médicos se sumarán a los nueve expertos chinos que lucharon contra el COVID-19 en la ciudad de Wuhan, foco del brote, y que se encuentran en Italia desde el 13 de marzo, cuando llegaron con 31 toneladas de material sanitario.

Además, el presidente de la región de Lombardía, Attilio Fontana, anunció este domingo que Rusia también va a enviar próximamente a un equipo de médicos, virólogos y enfermeros para ayudar a Italia en esta pandemia.

Fontana no dio detalles, pero según los medios italianos serán ocho brigadas móviles de médicos militares y virólogos y traerán también vehículos especiales para las labores de desinfección y otros equipos médicos.

EFE
Roma, Italia
Domingo 22 de marzo 2020.


Andrés Manuel López Obrador, presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, recibió hoy a Miguel Díaz-Canel Bermúdez en el Patio de Honor del Palacio Nacional ubicado en la Ciudad de México.

El presidente de la República de Cuba, de visita oficial en tierra azteca, llegó este mediodía a la sede del Ejecutivo y también Casa Presidencial acompañado de su esposa Lis Cuesta Peraza.

Primero la pareja anfitriona cruzó el Patio en busca de los visitantes y juntos saludaron a grupos solidarios que, situados a las puertas del Palacio, daban vivas a la amistad entre Cuba y México y gritos de “¡Cuba sí, yanquis no!”

Todo fue tan sencillo, como el estilo de Gobierno de ambos mandatarios. Bajo una lluvia pertinaz, que sólo ha cesado a ratos, aquellos gritos solidarios le pusieron color a la ceremonia.

Después todo fue solemne y breve. Un presentador dijo todas las palabras y la banda de uniforme interpretó los dos himnos.

Entonces, las dos parejas subieron a las oficinas del Despacho Presidencial, las dos delegaciones se retiraron y se desató el aguacero, que hasta ese minuto se había contenido para no deslucir la ceremonia.

Recibimiento oficial del presidente de Cuba, Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez en el Palacio Nacional de México. Foto: Gobierno de México.

Los dos presidentes sostuvieron una reunión privada en el Despacho Presidencial, en tanto Beatriz Gutiérrez y Lis Cuesta compartieron impresiones en la Oficina de la Primera Dama.

En la reunión privada de López Obrador y Díaz-Canel participaron por México Marcelo Ebrard Casaubon, secretario de Relaciones Exteriores y el viceministro Maximiliano Reyes Zúñiga; por Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, ministro de Relaciones Exteriores y Pedro Núñez Mosquera, embajador de Cuba en México.

Siempre, según el programa previo, después se trasladan al Salón Hispanoamericano para la Reunión ampliada de ambos Mandatarios junto a sus comitivas.

Aquí viven, en un apartamento sencillo, Andrés Manuel López Obrador, su esposa Beatriz Gutiérrez Müller y su hijo adolescente que lleva de nombres Jesús Ernesto, por Cristo y por el Che, como lo han reconocido sus padres.

Después que mandó cerrar la Residencia de Los Pinos y convertirla en museo al que se accede gratuitamente, AMLO se instaló en este vetusto Palacio del siglo XVI, una de las edificaciones emblemáticas del centro histórico de la Ciudad de México junto a la histórica Catedral, en la Plaza del Zócalo.

Lo que vemos en las fotos son los balcones sobre el Patio de Honor, donde son recibidos los huéspedes ilustres. Justo detrás de los cristales está el despacho presidencial.

A través de ellos, imágenes de los próceres de esta gran nación donde resulta imposible estar sin pensar en Martí, en Mella, en Fidel, Raúl, Almeida y la generación que aquí junto fuerzas y apoyos para liberar a Cuba.

Mientras llegan los presidentes pienso en ellos y suena en mis oídos La Lupe de Almeida. Quizás la banda que espera vestida de gala, toque más que los himnos nacionales.

Aunque todos los diálogos transcurrieron sin acceso de los medios, las declaraciones previas de Reyes Zúñiga permiten intuir que se afianzará la cooperación y se profundizarán las históricas relaciones entre ambos países en prácticamente todos los ámbitos, pero en particular en áreas como la energía, la Educación y la Salud.

México es el quinto emisor de turismo a Cuba, el tercer socio comercial de la Isla en América Latina y el quinto en el mundo. Aun así, hay muchas reservas por aprovechar que podrían abrirse en el nuevo escenario que abre esta visita.

Un solo día, unas pocas horas, en Casa del amigo, dejan esa señal de extraordinarias cercanías.

Prensa Latina
Arleen Rodríguez Derivet
Ciudad de México/ La Habana
Jueves 17 de octubre de 2019.

Carlos Manuel Álvarez  

El totalitarismo ofrece ese tipo de vida, la produce como se producen uniformes, es un vestido ideológico


El arte totalitario es el arte efectivo del aburrimiento. Hay pocas ideas tan soporíferas como el manoseado eslogan de que Cuba es divertida. La fiesta allí es un accidente, un desvío, y no se vive como un desprendimiento lógico de la vida social, sino como una fuga o un escape. Esa idea tiene un opuesto en la opinión pública, y es el testimonio de la cárcel o el exilio, la miseria económica, la emigración constante. La pelea simbólica entre estos dos frescos contrarios no parece tener fin, pero ambos son una consecuencia, los exteriores de la verdadera naturaleza del estado totalitario, que es ante todo una máquina de tedio.

Las fiestas en Cuba son señaladas, y algunas, cada vez más, escandalosamente exclusivas. La represión y los golpes son puntualmente administrados. Cuando alguien en Cuba cae en uno de estos dos círculos, el del premio o el del castigo, la gente simplemente elige creer que ese alguien se lo merece. Y se desentiende. Hay experiencias particulares en Cuba, desde luego, pero en cuanto se accede ahí, al suceso individual, se forma parte de una excepción. Uno puede contar algo de sí —una noche de baile, una playa con sol, 10 años de prisión, un policía que te avasalla—, pero no de los cubanos en general, pues lo principal que habría que decir de los cubanos queda en algún sentido fuera de las palabras, y es que el castrismo se las arregló para que a la mayoría de la gente, a lo largo de décadas, no les sucediera nada.

Definir Cuba es, por fuerza, mentir. Todo el que haya aprendido a usar su lengua, y la utilice para decir lo que sea, o todo aquel al que se la hayan cortado, y use esa mutilación como evidencia, ha escapado o ha sido desplazado del corazón del régimen y ha ganado su condición de sujeto. Lo que en realidad define a la gente que habita dentro del totalitarismo es que tienen una lengua colgándole de la boca y no solo no saben para qué sirve, sino que actúan sin que les haga falta emplearla. Se amputa la función, no el órgano.

El totalitarismo ofrece ese tipo de vida, la produce como se producen uniformes, es un vestido ideológico. Ahí la lengua más bien parece un añadido inservible que en sociedades inferiores solía cumplir algún rol comunal superado ahora por el hombre nuevo. Que es, en esencia, un hombre mudo. Esa es la respuesta a la pregunta tantas veces hecha de por qué la revolución o la dictadura cubana (depende de quién la enuncie) ha durado tanto. La condición moral de este hecho no se encuentra en la respuesta, que es donde suele buscarse, sino que ya está dada en la pregunta, pues nada que dure tanto puede ser justo. El sujeto está eficazmente aislado, y en ese aislamiento pierde su capacidad subversiva. La fauna social, aquello que tiene nombre, está diseminada. El disidente, el librepensador, el negociante, el ladrón, el policía, el intelectual e incluso el delator son siempre criaturas que el totalitarismo ubica fuera de sus predios.

Tal parece que llevaran un reflector encima. La gente los puede identificar, los ve desde lejos. Viven en el barrio, pero sin el privilegio del anonimato y del bostezo. ¿Cuáles son si no las marcas vivenciales estándares de los cubanos? Las largas colas para comprar algún producto específico, la espera de horas en las desbordadas paradas de buses o en las desangeladas salas de hospitales, los entuertos burocráticos tramitados con infinito desgano, los contenes [bordillo] de las aceras o los portales de esquina atestados de jóvenes que desde media mañana empiezan a macerar el tiempo con el mortero del desvarío. Todas formas exclusivas del hartazgo. Lo único que le interesa al totalitarismo —en eso lleva razón— es el pueblo, aquello que uno siempre presupone que son los demás.

De ahí se alimenta. Su interlocutor, y también su capital, lo que lo sostiene, es lo que el psicoanálisis llama el Gran Otro, es decir, nadie, una ficción que se habla a sí misma. Hay en esa farsa un grado exquisito de sofisticación, por más que quienes la articulen sean unos gaznápiros, o sobre todo por eso. No se trata de individuos, sino de un mecanismo optimizado que apenas necesita funcionarios, piezas. En ocasiones la expresión tardía de la lógica totalitaria llega a aceptarte como individuo, pero te obstruye a toda costa alguna posible compañía.

No se sabe entonces qué rasgo de izquierda puede haber en una forma de gestión política cuyo sistema de relaciones dinamita y se aterra ante cualquier idea o proyecto de asociación cívica o comunidad hipotética, sea del tipo que sea. El totalitarismo no es compulsivamente sangriento, y cuando reprime o abusa, o mata, lo hace detrás de una apariencia técnica. No es psicótico, sino impersonal. Es una suerte de bestia dormida que entiende el bienestar como sopor, y que se pregunta, de verdad se pregunta, por qué alguien querría desperezarse. Ve en el movimiento una traición, y está convencido (el totalitarismo no es demagógico, es obtuso) de que hay en la anestesia del nervio una forma de la prosperidad.

Pero, ¿por qué quedan los individuos tan eficazmente aislados de sus semejantes? En primera instancia, por el desgaste simbólico, un método que el poder aplica a todas las escalas. Un ejemplo reciente es el joven artista Luis Manuel Otero, quien ahora es apresado y arrastrado a un calabozo de La Habana casi todas las semanas. Ya no tiene, Otero, que remover la calle para que lo detengan, ni proponer ningún performance provocador en alguna avenida pública. La gente se pregunta por qué lo detienen. Por nada, en realidad, pero hay ahí una razón de peso. ¿Cuál? Volverlo una costumbre, que Otero aburra. Apresarlo tanto que parezca que no lo apresan nunca, sino que lo liberan. Así, en la repetición incesante de un evento, la dictadura ha quebrado durante años a decenas de activistas, periodistas independientes y líderes opositores, fracturando hasta la astilla, volviendo caricaturas y enemistando entre sí al espectro fantasmal de la disidencia política.

Como Céline, yo he visto en Cuba el aburrimiento "cósmico [que] cubre el mar, el barco, los cielos" y que "sería capaz de volver excéntrica a gente sólida". Es difícil sostenerse con vehemencia ante una máquina fría, que no muestra emociones porque no las tiene. Esta cultura está tan extendida que hoy el exilio cubano, luego de la enésima escalada de sanciones económicas que Washington ha lanzado contra La Habana, y el regreso aparente de la retórica barata de la Guerra Fría, exige constantemente a los emigrados confesiones de fe, declaraciones encendidas de lo que ellos consideran el verdadero y único anticastrismo posible, y piden con las venas hinchadas que les retiren el permiso de residencia permanente en Estados Unidos a artistas internacionales como Gente de Zona, porque van a cantar a la isla.

Independientemente de lo que cada uno de estos casos particulares revele, no hay oposición real al totalitarismo en la reproducción de métodos de su misma naturaleza. Por desigual que parezca a corto plazo, solo en la implementación de cierta cultura democrática —incluso, en principio, de una cultura ampliamente imperfecta como la democracia liberal más básica— puede el exilio cubano oponerse en verdad a su enemigo, y no lucir como un apéndice histórico, apenas el resultado bastardo del castrismo. En 2019 los cubanos podemos decir que el presente es una efeméride, que todo ha sucedido antes y que ahora la experiencia se recicla no ya como tragedia ni como comedia, sino como absurdo.

Cuba parece adentrarse en una nueva crisis económica a la que se ha llamado "situación coyuntural". Como las crisis en la isla abren, pero no concluyen, solo se trata de una manera distinta de nombrar lo mismo. El lenguaje se mueve sobre un territorio estático: "período especial", "batalla de ideas", "somos continuidad", "situación coyuntural". Son definiciones muy precisas de lo que sucede. En la medida en que los eufemismos se vuelven literales, la vida se convierte en una alegoría. En el palacio de las blanquísimas mofetas, Reinaldo Arenas recrea una escena en que toda la familia, sentada a la mesa, tiene mucha hambre, pero la comida no se acaba, siempre queda un poco, porque nadie quiere comer más que los otros. Justo ese resto de comida rodeado de hambre es el totalitarismo, una noción de mínimos. En el oficial Flask, personaje de Moby Dick, yo reconocí probablemente como en ninguna otra parte el tipo de desespero específico que han vivido los cubanos, pues Flask, a bordo de una embarcación dirigida por un viejo demente, no era más que un hombre insatisfecho y angustiado que "lo poco que comía le servía tanto para aliviar el hambre como para inmortalizarla".

Foto: Jóvenes caminando en un barrio de La Habana. Héctor Guerrero)

El País
Carlos Manuel Álvarez
La Habana/ Madrid/ México
Lunes 07 de octubre de 2019.


El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, confirmó que a partir de 2020 los planes económicos "no llegarán desde arriba" y que serán los trabajadores quienes diseñarán las metas de las empresas estatales, una "medida audaz" del Gobierno para intentar reflotar la dañada economía de la isla.

El primer mandatario cubano sin apellido Castro en casi sesenta años se refirió a la nueva directiva al clausurar un congreso de economistas, necesarios "para aplicar con éxito la decisión", reseña este sábado el diario estatal Granma en una nota de portada.

Con la descentralización de su economía, Cuba pone fin a décadas de verticalidad en sus planes económicos, un método que si bien fue eficaz en los primeros años de Revolución, hoy se ha convertido en un lastre para la nación caribeña, empeñada en no recaer en una intensa crisis como la del "periodo especial" de la década de los noventa.

Para muchos especialistas el principal desafío de esta transformación radica en cambiar la cultura "verticalista" que no cuestiona las órdenes de una estructura superior.

"Para ser efectiva esta medida, reclamada durante años, es necesario un cambio de mentalidad. Saltar al nuevo momento y saber que ya el Plan no llegará desde arriba. Se trata de una medida audaz y revolucionaria que exige objetividad, realismo y conciencia", insistió Díaz-Canel.

Según el presidente cubano, la corrupción y las ilegalidades, el poco nivel de ahorro, el endeudamiento y los insuficientes ingresos por exportaciones están entre los principales lastres de la economía de la isla, que trata de alejar el fantasma de la recesión, reaparecido en 2016 (-0,9%) por primera vez en más de 20 años.

El país caribeño logró recuperarse con un 1,6 % en 2017 y un 1,2 en 2018 -según datos oficiales no auditados por organismos internacionales- y espera un "realista" 1,5 % este año, meta que peligra ante el endurecimiento del embargo económico de EE.UU. y su nueva prohibición de que atraquen cruceros en costas cubanas.

La endémica crisis de su aliado Venezuela, que ha disminuido drásticamente sus envíos de crudo subsidiado, la terminación de miles de contratos por servicios médicos en Brasil y los daños causados por fenómenos naturales también podrían influir negativamente en este resultado.

El mandatario cubano llamó a los economistas y dirigentes a adoptar "una actitud más proactiva, inteligente y concreta" para "impulsar soluciones seguras y específicas" que refuercen las "estructuras y los equipos de dirección y gestión económica".

También pidió cambiar la "mentalidad importadora que atenta contra la iniciativa y la creatividad" y "desarrollar la inversión extrajera y la creación de empresas mixtas, así como organizar el sector privado, sin trabar o frenar su desempeño".

"El fin del 'bloqueo' (embargo estadounidense) no depende de nosotros, pero sí trabajar con inteligencia, esfuerzo y creatividad colectiva. Junto a la defensa del país, la economía es la batalla fundamental de la Revolución, por tanto debemos emplear nuestros conocimientos para hacerla próspera y sostenible", subrayó.

Miguel Díaz-Canel, que asumió el cargo en abril de 2018 de manos del expresidente Raúl Castro, heredó las reformas iniciadas por su antecesor, que abrió el país a la inversión extranjera e impulsó el trabajo por cuenta propia para desinflar las abultadas plantillas estatales.

La recién proclamada Constitución cubana incluyó por primera vez a la inversión extranjera y la propiedad privada, y el Gobierno ha reconocido en varias ocasiones que la inyección de capital foráneo y el sector privado son vitales para reflotar la economía, aunque en la práctica aún mantiene trabas que ralentizan esta contribución.

EFE
LA HABANA
Sábado 15 de junio 2019.


El diseñador cubano Pablo René Azcuy, uno de los principales maestros de cartel y diseño para los alumnos de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, así como otras escuelas incorporadas murió en Miami, Florida, donde residía con sus hijos desde hace unos años.

Azcuy nació en La Habana, Cuba, el 28 de abril de 1939 y falleció este lunes 25 de marzo del 2019, según dio a conocer la página oficial de la Bienal Internacional del Cartel Mexicano, evento de la cual fue jurado desde 1990.

 “El Negro” Azcuy, como se le conocía en el mundo del diseño, inició sus estudios en 1955 cuando cursó la carrera profesional en la Escuela Nacional de Bellas Artes “San Alejandro” en La Habana. Fue el responsable de un gran número de carteles para el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) y comenzó su carrera como profesor desde 1971 en Cuba. En 1992 fungió como jurado de la Segunda Bienal Internacional del Cartel de México. En 1996 fue miembro del Comité Organizador de la Cuarta Bienal Internacional del Cartel de México.

Formó parte de los catedráticos más importantes en la BUAP (Benemérita Universidad Autónoma de Puebla) y también en el Instituto de Estudios Superiores (IES) en la carrera de Arquitectura y Diseño. Residió en Puebla hasta hace unos años cuando decidió mudarse con sus hijos.

 “El color y el negro fueron su sello distintivo, retratando en su propia obra su alegría y sobriedad. Pero su más importante obra fue sin duda su dedicación a la didáctica del diseño y a la creación de diseñadores con acento en Puebla, ciudad que lo acogió como maestro por muchos largos años. Hoy el diseño del “Negro” Azcuy ilumina el firmamento”, publicaron en la página oficial de la Bienal Internacional del Cartel en México.

A través de redes sociales sus ex alumnos han comenzado a circular sus condolencias a la familia del profesor Azcuy así como a sus ex compañeros profesores de la carrera de Diseño y Arquitectura en la BUAP y el IES.

Periódico Central
Ciudad de Puebla
Miércoles 27 de marzo de 2019.

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El mundo es comprendido por el paradigma, es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

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