América Latina es la región más violenta, según la ONU, con un 37% de los homicidios

El crimen organizado global, desde las maras centroamericanas hasta las bandas que trafican con migrantes pasando por la mafia rusa, es responsable del mismo número de muertos que todos los conflictos armados del mundo, desde la guerra en Siria o Afganistán a la contienda civil en Sudán del Sur. El último Estudio mundial sobre el homicidio 2019 de la ONU, presentado ayer en Viena, recoge la cifra de casi medio millón (464.000) de muertes violentas en 2017. Un 19% de estas fue causada por asociaciones criminales de todo tipo. Una cifra similar a los 89.000 fallecidos en todas las guerras activas durante ese mismo año. Desde 2000, los grupos criminales mataron en todo el mundo a casi un millón de personas.

La mayoría de los muertos por violencia son hombres (81%), jóvenes y con escasas —como poco— perspectivas sociales y económicas. Al mismo tiempo, más del 90% de los sospechosos de homicidio eran también hombres. La tasa global de homicidios ha ido a la baja en el último cuarto de siglo, pero solo porque la población global ha aumentado. En 1992, se registraron 100.000 víctimas mortales menos que en 2017.

Por ser un hervidero de inestabilidad, ligada principalmente a factores socioeconómicos, Latinoamérica se perpetúa como la región más violenta, con 173.000 víctimas mortales, un 37,4% del casi medio millón de muertos por homicidio, seguida por África (35,1%). El informe de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc, por sus siglas en inglés) remarca, en diversos contextos y países, la falta de oportunidades como un factor principal de la violencia. En la otra cara de la moneda, Europa, Asia y Oceanía están por debajo de la media mundial en la tasa de homicidios (2,3, 2,8 y 3,0 por cada 100.000 habitantes, respectivamente).

Uno de los datos que más ha llamado la atención a la investigadora y coordinadora del estudio Andrada Filip es “la concentración del crimen en algunos lugares de América Latina”, explica desde la capital austríaca. “Si los lazos sociales de la comunidad o vecindario son demasiado débiles para influir en el comportamiento de la gente, la criminalidad, en particular, es más probable”, apunta el estudio. En Ciudad de México, cuatro municipalidades registran más de un cuarto de los homicidios en la capital, mientras en Caracas, el 50% se cometen en tres zonas.

La inestabilidad política, añadida a la falta de empleo, ha tenido “un efecto general negativo” en Venezuela, apunta Filip por teléfono. El país sudamericano ha sufrido uno de los mayores aumentos de la tasa de homicidios: si en 2012 era de 13 personas de cada 100.000, cinco años después, la cifra ha ascendido a 57.

No obstante, es Centroamérica quien lidera el índice de homicidios en el mundo: 62,1 por 100.000 habitantes. Aunque la investigadora Filip insiste en que el informe no concluye que las altas tasas de homicidios influyan en la crisis migratoria que vive la región, coincide en que se muestra como uno de los detonantes del movimiento entre países. La impunidad contra el crimen se revela un año más como el talón de Aquiles del desarrollo de América Latina.

Otro de los aspectos que señala el estudio y que también resalta Filip es que, aunque mujeres y niñas representan una proporción mucho menor de víctimas de homicidio que los hombres, sufren mayor riesgo de ser asesinadas por sus parejas o por alguien de la familia. Esta es una tendencia global.

El País
Marién Kadner
Madrid, España
Lunes 8 de julio de 2019.


El cartel les ofreció un trabajo con engaños, pero los esclavizó y los retiene a la fuerza. Hoy forman parte de los ejércitos del crimen organizado. Están vivos, pero están desaparecidos. Uno de los supervivientes relata sus días en el infierno.


"Cuando me escapé me fui muy lejos porque sabía que donde me vieran me iban a matar. Pensé que si iba directamente al Gobierno ellos me iban a entregar al cartel, y después de un tiempo salió a la luz en las noticias que alguien estuvo en la misma situación que yo y se animó a hablar y pues yo dije que mi objetivo al escapar de allá arriba era tratar de brindarle paz y tranquilidad a aquellas personas que perdieron la pista de sus seres queridos. Muchos de ellos son las personas que yo vi calcinar y que nadie de sus familiares se dio cuenta cómo murieron y cómo desaparecieron a menos que yo hable, entonces voy a arriesgarme a platicar mi historia y llevar un poco de paz a sus familias y que no sigan esperanzados a que van a encontrarlos. Fue que me comuniqué con la Fiscalía de Jalisco y les comenté que yo también fui privado de mi libertad en la sierra de Navajas por el cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y que podía identificar a 17 desaparecidos que vi con mis propios ojos morir en las manos de nuestros captores".

Luis (los nombres son falsos por cuestiones de seguridad) es superviviente de campamentos donde el cartel obligaba a jóvenes a entrenarse como sicarios. A principios de 2017 él trabajaba en un centro de rehabilitación. No le llegaba el salario y quería alejarse del ambiente de las adicciones. Buscó un nuevo trabajo utilizando las redes sociales. En abril de ese año se unió a la página de Facebook Bolsa de Trabajo GDL y Trabajos Guadalajara. Por inbox lo conectaron para una oferta laboral: 4.000 pesos a la semana como guardia de seguridad. Contactó a la mujer que le envió el mensaje y ella le pidió que se comunicara con Mario, el supervisor de la empresa. Una semana después lo agregaron a un grupo de WhatsApp junto con otras 15 personas interesadas en el trabajo. Les pidieron acudir a un entrenamiento al municipio de Tala y les darían los 4.000 pesos por adelantado.

Luis iba ilusionado. Jamás pensó que al llegar a su primer día de trabajo los meterían en casas de seguridad y luego los subirían a campamentos de la sierra de Ahuisculco, pero no para matarlos, sino para entrenarlos y obligarlos a trabajar para el cartel Jalisco Nueva Generación.

Las familias de algunos de ellos informaron de su desaparición, sin saber que estaban vivos en manos del crimen organizado. La Fiscalía de Jalisco realizó operativos en julio de 2017 y encontró campamentos de entrenamiento. En uno de ellos detuvieron a 15 hombres, de los cuales tres constaban como desaparecidos y pudieron comprobar que estaban retenidos contra su voluntad. Los tres fueron liberados y su testimonio quedó recogido en la carpeta de investigación 1611/2017, al igual que el de Luis. Gracias a su relato y a testimonios anónimos se sabe ahora que a la sierra de Ahuisculco se llevaron a decenas de hombres de los valles de la región de Tequila, del área metropolitana de Guadalajara, de otros Estados e incluso inmigrantes centroamericanos, y que la esclavitud y el trabajo forzado han sido un modus operandi del cartel Jalisco Nueva Generación para asegurar el funcionamiento de sus negocios. Entre los reclutados de los que se tiene registro había jornaleros, desempleados, lavacoches, albañiles, cargadores del mercado de abastos, deportados, ex policías, exmilitares, jóvenes recién salidos de centros de rehabilitación de adicciones. Incluso uno de los supervivientes narra en su declaración ministerial que iba caminando de noche por el centro de Guadalajara, sintió un golpe en la cabeza, perdió la conciencia y cuando despertó estaba en una casa de seguridad.

Cuando la Fiscalía realizó el operativo, Luis ya no estaba ahí. Había escapado, pero tiempo después decidió declarar a pesar del riesgo que puede suponer hacerlo.

"Al contactarme para el trabajo pregunté si todo era legal. “Mira, si fuera ilegal no te mandábamos a entrenamiento para que puedas portar un arma. No te apures, todo será legal”. Le dije: 'Oiga, pero ¿todo va a estar bien? Tengo a mi mamá enferma y necesito comunicación con ella'. Ahí fue cuando me dijo Mario que le caí a toda madre, que iba a llegar recomendado por él. Agarré un taxi al periférico. A los 10 minutos llegó un carro. Me preguntaron si me llamaba Luis. Les dije que sí. Me subí y fuimos por otro muchacho, nos metimos a un lugar muy enredoso. Salió un güero con barba, pelo poco chinito, gordito, de ojos verdes, ahora sé que se llama Ignacio. Dos mujeres salieron a despedirlo, no se quitaron de la entrada hasta que nos fuimos. Vi nervioso al chófer, fumaba un cigarro tras otro. Le hice plática y me dijo que tenía apenas una semana trabajando, pero que no le habían pagado viajes anteriores. Era el primero de mayo. Nos dejaron en la carretera y ahí llegó una pick up con otros tres muchachos que venían del Estado de México. Uno tenía ojo postizo, otro era delgado con pierna postiza y el tercero era gordito con un mechón de pelo que le salía de la frente. El chófer era un gordo sucio que nos ordenó subirnos a la caja. En el camino supimos que los cinco habíamos estado en el WhatsApp un día anterior y habíamos sido contactados por medio de bolsas de trabajo a las que nos inscribimos en Facebook para el trabajo de escolta o guardia de seguridad por 4.000 a la semana. Era muy atractivo para mis necesidades", cuenta Luis.

"Nos cambiaron a otro carro. Dimos vuelta rumbo a Tala, nos metimos en una brecha y llegamos a una finca abandonada, con alambres de púas, palos de madera, había un hombre con cuerno de chivo que nos decía que siguiéramos hacia adentro. Observé que no había muebles, solo personas en el piso, 38 amontonadas en el suelo. Fue cuando me di cuenta que me había metido en un problema porque no era normal eso. Al entrar al cuarto nos ordenaron guardar silencio y sentarnos, diciéndonos que no podíamos ni ir al baño a menos que pidiéramos permiso. Éramos puras personas humildes y pobres, había gente que tenían cara de malandrines y otros que tenían cara de que no tenían nada que perder en la vida. Me di cuenta que había cruzado la línea de no regresar y que quizá pasaría algo malo, de hecho, se percibía un olor extraño, se veía la mirada de tristeza y miseria en las personas".
Una sierra bien conectada

Tala, Ahuisculco, Las Navajas, Cuisillos son poblados que están a menos de una hora de Guadalajara, justo detrás del bosque de La Primavera. Se llega por la carretera libre a Puerto Vallarta. Pasando el bosque hay que girar a la izquierda para entrar al valle del río Ameca, donde hay tierras fértiles llenas de cañaverales y viejas haciendas. Después de Tala, la siguiente delegación es Ahuisculco, una antigua comunidad indígena que aún resguarda el bosque y protege sus ojos de agua. El pueblo está en la falda de la sierra del mismo nombre, una formación volcánica que es en realidad la continuación del bosque La Primavera. Del otro lado de los cerros está el pueblo Las Navajas, donde —dicen los de Ahuisculco— “sí penetró el crimen; la gente aceptó cosas que terminó comprometiéndolas”.

El pueblo Las Navajas se llama así por la gran cantidad de obsidiana que hay en sus suelos y que hace siglos comercializaba como navajas con las comunidades indígenas de la región. Cruzando el pueblo hay una brecha que se interna en el cerro. En este camino está una de las casas de seguridad que mencionan los supervivientes y que fue asegurada por la Fiscalía de Jalisco. Más arriba está el lugar conocido como La Reserva, el rancho que los pobladores de la sierra dicen que pertenece a un tal don Pedro, nombre con el que conocían ahí a Rafael Caro Quintero. Cuentan que don Pedro llegó a finales de los años setenta, sembró marihuana, engordó ganado, controló la región. Aún después de los operativos de la Fiscalía de Jalisco, en julio de 2017, el camino seguía custodiado por camionetonas y jovencitos en moto: halcones. Esta es la brecha que todos los supervivientes mencionan en sus testimonios como la ruta para subir al monte.

Esta sierra, sin nombre en los mapas, es estratégica por su conectividad. Por un lado, tiene caminos que llevan a la carretera a Colima y Manzanillo y por el otro a la Sierra Madre Occidental, que conduce hacia la costa del Pacífico y Puerto Vallarta. Por el puerto de Manzanillo entran precursores químicos para drogas sintéticas que se trasladan por la carretera a Colima y antes de llegar a Guadalajara toman el Circuito Sur o el Macrolibramiento, que los deja a unos metros de Las Navajas, por donde se internan en la sierra que sirve de escondite de campamentos, fosas y narcolaboratorios. Por Cuisillos pueden salir a la carretera que los lleva al norte del país o a Mascota y Puerto Vallarta.

El 29 de julio de 2017 la Fiscalía de Jalisco informó de que entre el 6 y el 13 de junio recibieron seis denuncias por desaparición de personas. Todos ellos avisaron en sus casas que se trasladaban al municipio de Tala porque habían obtenido trabajo como encuestadores, escoltas o policías municipales.

En 2014 se realizó una misa en Tala por los desaparecidos de la región. Las familias llevaron las fotos de sus seres queridos. Después, el sacerdote que la organizó recibió amenazas y tuvo que irse de Tala.

Testimonio de las madres

Laura denunció la desaparición de su hijo Ignacio el 22 de julio de 2017. Le preguntaron si notó algo extraño los últimos días que lo vio.

“Estaba desesperado porque no tenía trabajo”, declaró la mujer. Tenía 22 años, pesaba más de 100 kilos, cabello castaño claro, ojos verdes, tatuaje en antebrazo. La prepa trunca. Le platicó a su madre que había encontrado un trabajo como guardia de seguridad privada donde le pagarían 4.000 pesos semanales. Se iría a Tala por dos semanas para el entrenamiento. El 1 de mayo de 2017 pasaron por él a su casa en una colonia popular al sur de Zapopan.

Ignacio salió con una mochila de lona negra con gris y una cinta cruzada donde guardó tres cambios de ropa: bóxers, calcetines, un cepillo de madera, sandalias de plástico, tenis blancos para hacer deporte. Celular no tenía y tampoco le dejaban llevarlo. Su madre y su hermana salieron a despedirlo. Se subió a un carro café claro en el que iban otros dos hombres: el chofer y otro muchacho que acababan de recoger; era Luis. No volvieron a tener contacto con él. Dos meses después, la hermana vio en las noticias que habían encontrado a gente esclavizada en Tala. Fue entonces que reportaron la desaparición de Ignacio.

A Ernesto también lo reportaron como desaparecido. Robusto, 1,78 de altura, 96 kilos, cara redonda, ojos cafés claro, sin tatuajes, cicatrices de mordidas en el pecho y brazo izquierdo, llevaba pantalón negro de mezclilla, camisa tipo polo color azul claro. A sus 26 años le urgía encontrar trabajo. A principios de 2017 tuvo un hijo y no tenía ingreso fijo. Estaba desesperado cuando encontró una oferta en Internet. El 30 de abril lo contactaron. Al día siguiente salió temprano, poco antes de las siete de la mañana; lo iban a recoger en Periférico y Mariano Otero para irse a una capacitación a Tala. Le dijo a su mamá y a su esposa que se comunicaría en unos días. Karla, su esposa, le marcó a las diez de la mañana para saber cómo iba todo. Le dijo que aún no llegaban, pero que en cuanto pudiera le mandaría el teléfono del lugar donde sería la capacitación. No lo mandó. Le habían prometido que cada semana podría regresar a ver a la familia. Nunca volvió. Rosa, su madre, informo de su desaparición el 8 de mayo de 2017.

Templarse es hacer las cosas con inteligencia

El tiempo que Luis estuvo atrapado en la primera casa de seguridad, en mayo de 2017, comenzó a observar a quienes los vigilaban; descubrió que algunos habían sido capturados como él, pero ya habían podido salir de vacaciones.

"Lo sé porque arriba vi quién tenía mando, que ya habían salido y regresado, que había jerarquías. No importaba que te tomaran confianza, la prueba de fuego para ser de ellos era regresar a trabajar con ellos". Y continúa: "De esa casa comenzaron a sacarnos por montones para llenar trocas. De la carretera por Cuisillos nos llevaron a Navajas, a otra finca grande, con portón de fierro como de ganado, un metro de alto, no terminada. Había un señor con sombrero como de campesino que nos gritó: '¡A ver hijos de su… en línea… ámonos, en caliente! ¿Alguien sabe por qué chingados está aquí?' Yo no podía decir nada, me podían matar. Agarró el cuerno y disparó hacia arriba de todos nosotros: '¡A todos les voy a dar vacaciones a la verga, si regresan aquí va a haber chamba y si no, a chingar a su madre! ¿Quién se quiere ir ahorita?' Nadie dijo nada.

Uno me traía en jaque, me gritaba “¡ándale moreno, témplate!” Templarse significa agilizarse, actuar, hacer las cosas con inteligencia. Avanzamos hasta la cima, llegamos al campamento que me dio aspecto como de los campos forestales en Estados Unidos, siendo una propiedad privada que una señora le rentaba al del sombrero.

Destacar y sobrevivir

Los maltratos y amenazas comenzaban en las casas de seguridad. Además de Luis, hubo otros tres supervivientes rescatados por la Fiscalía. En sus declaraciones ministeriales relataron cómo fueron en busca de trabajo y los enganchadores los llevaron a casas de seguridad. En una de estas casas había como 50 hombres acostados en el suelo, golpeados, amenazados con que si escapaban los mataban.

"Todo el día hacíamos ejercicio y decían que quienes obedecían salían de vacaciones o descanso. Estábamos clasificados por nuevos, seminuevos y viejos. A los nuevos nos golpeaban todo el tiempo, siempre había hombres armados vigilando. A la semana me regresaron en camioneta a mí y a cuatro compañeros; otros armados me dejaron en una casa de seguridad donde pude bañarme, ahí ya nos habíamos dado cuenta que era otro rollo, escuché voces que decían que trabajaríamos para el cartel de ellos. Fue cuando me dio miedo. Los que cuidaban usaban drogas y yo nunca he usado: trabajo, tengo familia, hijos. El 23 me regresaron al monte, a un nuevo campamento, nos pusieron a construirlo con palos, nylon, ramas, a acarrear agua, comida, me golpearon todo el cuerpo, me decían 'vales verga, órale pendejos, perros'. No podíamos dormir hasta las 12 de la noche, quien lo hacía lo ponían para darle con gotcha o lo mataban. Los que cuidaban le tiraron balazos a dos porque se fueron al Oxxo sin permiso. A los demás les pedían que bajaran los cuerpos a una barranca donde pasa un arroyo, a mí me pusieron a cortar leña, ramas, ahí los quemaron… Ya entre pláticas supe que a todos los llevaron con engaños, éramos 20 igual que yo".

Los campamentos estaban camuflados en el bosque para que no los vieran desde el aire. La Fiscalía de Jalisco identificó puntos de calor en la sierra de Ahuisculco y fue así como logró localizarlos.

Luis continúa relatando su historia: "Nos dejaron en un campamento a una hora del poblado Cuisillos (…) donde nos hicieron dormir a la intemperie, así como nos sometieron diciéndonos que teníamos que pedir permiso hasta para ir a orinar y si no, nos golpeaban (…) por lo que recuerdo un día íbamos cargando las cosas, nos desviamos a un arroyo y El Momia le dijo al Checo, que tenía tatuajes de las fechas de nacimiento de su hija y en el cuello el nombre de sus hijos, “híncate esto es para que no desobedezcas mis órdenes”. Disparó y cayó muerto. Luego disparó a otro (…) Los bajaron al arroyo, les quitaron la ropa y siguieron instrucciones. Los pusieron en cama de leña con hojarasca y madera, prendieron fuego, nos esperamos hasta que se quemaran completamente.

Caminamos 30 minutos, llegamos a un campamento construido con palos de árbol y plástico negro, forrado con ramas de árbol y basura. Observé que afuera estaban tres con armas. Nos metimos y adentro estaban más personas acostadas siendo unos 20, por lo que nos metimos al campamento, como pudimos nos acostamos y nos dormimos, pero en cuanto amaneció nos levantaron a todos y nos formaron y nos comenzaron a decir que íbamos a entrenar para trabajar como sicarios del cartel Jalisco Nueva Generación, y que si nos resistíamos nos iban a matar. Nos pusieron a entrenar obligándonos a hacer ejercicio y tenían armas de gotcha para entrenar con nosotros; se ensañaban disparándonos ese tipo de balas.

El 24 de julio de 2017, recuerdo que era lunes, nos levantaron y nos hicieron cargar plásticos y víveres (…) El encargado recibió una llamada que se pusieran vergas porque venían camionetas blancas y negras a peinar el cerro. Tres comenzaron a disparar, yo lo único que pude hacer fue correr hacia la parte baja del cerro para cubrirme de los balazos. Policías nos rodearon, gritaron 'pecho tierra, manos arriba', y fue el momento que nos detuvieron a todos".

Los tres jóvenes que hablan incluyen en su relato el operativo de la Fiscalía de Jalisco a través del cual pudieron liberarse. Días después, el 29 de julio de 2017, el exfiscal de Jalisco, Eduardo Almaguer, informó de que habían rescatado a un joven y gracias a ello lograron localizar los campamentos. La Fiscalía calculó que entre 50 y 60 personas resguardaban a 40 reclutados. De estos últimos no se supo su destino.

No fue el único campamento de adiestramiento y exterminio encontrado en Jalisco. En 2016 fue detectada otra célula del mismo cartel que operaba en Tlaquepaque y en Puerto Vallarta, la cual distribuía volantes ofreciendo trabajo para una empresa de seguridad inexistente, Segmex. A los reclutados los obligaban a vender drogas o convertirse en sicarios.

En octubre de 2017, la Fiscalía rescató a otras cuatro personas enganchadas con engaños en el municipio de Puerto Vallarta. Los emplearon como gerentes de ventas o escoltas; el mismo cartel se los llevó para adiestrarlos en la sierra de Talpa (a 150 kilómetros de Tala, yendo hacia el Poniente) y desaparecieron. En ese momento, el entonces fiscal Almaguer dijo que era la misma célula delictiva que operaba en Tala, con integrantes de Veracruz, Michoacán, el Estado de México y Jalisco.

Se llevan a los que tienen pantalones

La desaparición de jóvenes en Tala comenzó mucho antes de que la Fiscalía descubriera estos campamentos. Hay registro de personas desaparecidas desde 2012. Uno ellos es Javier Cisneros Torres. Su familia ha tenido el valor de ser la única que hizo pública su búsqueda. Javier vivía con su madre en la cabecera municipal de Tala. Su hermana, Alma, recuerda el día de su captura:

"En ese entonces mi hermano vivía con mi mamá, mi papá ya había muerto. Mi hermano ya estaba acostado viendo la tele. Salió porque fueron a buscarlo sus vecinos. Se metió a su casa y de ahí se lo llevaron. Logramos ver su suéter, sus lentes, sus llaves, la sangre que corría desde la entrada. A mi hermano le gustaba defender a las personas, a todos los del barrio, no era persona mala, lo sabemos por el tipo de vida que llevaba, somos una familia humilde. Él trabajaba en el ingenio de Tala, duró tiempo que no tenía trabajo, porque los trabajos en Tala son temporales. Se fue a pintar árboles de blanco. Decían que se lo llevaron los Talibanes, un grupo delictivo del cártel Jalisco Nueva Generación que está en Navajas.

Nosotros sabemos de al menos 60 familias con desaparecidos en Tala. Mi hermana y yo hemos escrito nombre por nombre. Tengo un amigo de la secundaria que un día me contactó, me dijo: 'A mi hermano se lo llevaron, no sabemos qué fue lo que sucedió, mi hermano consumía mariguana'. Le dije: 'Ok, consuma o no consuma no tienen por qué hacerlo (llevárselo), él está desaparecido y lo tenemos que encontrar. Si nosotros no los buscamos nadie los va a encontrar'. Le pedí una foto de su hermano por si encuentran su cuerpo en una fosa común, porque así nunca sabrás si está vivo o muerto. Aquí hay muchos desaparecidos y nadie dice nada.

Se llevan a los jóvenes que tienen suficientes pantalones para hacer las cosas, porque no a cualquiera se llevan (…) solo a los que veo que se animarían a hacer cosas feas, que si les dicen 'te matamos o trabaja para nosotros', yo creo que responden 'trabajo'. Le voy a ser sincera, mi hermano no creo que diga 'mátenme', creo que cada quien quiere vivir, pero es lo que le digo a mi mamá, me dolería saber que él está haciendo ese tipo de cosas. Me da miedo que esté trabajando para ellos".

En la región es un secreto a voces lo que ocurre. El cartel Jalisco Nueva Generación controla Tala y los alrededores, por eso quienes hablan tienen que hacerlo bajo el anonimato. Como Eleazar, que prefiere no hablar en público y hacerlo en su casa para contar cómo se llevaron a muchos de los jóvenes de su pueblo:

"En 2013 comenzamos a saber de jóvenes desaparecidos en la región. Eran hijos de campesinos, fuertes, bragados, gente que sabe del campo y por lo tanto sabe usar armas. Eran los bravucones y presumidos, a los que les gustaba [la música de] El Komander, los peleoneros, que iban a fiestas o consumían drogas. Supimos de muchos casos que se iban a una fiesta y ya no volvíamos a saber de ellos. Al parecer algunos están vivos, llaman a sus familias, pero no pueden buscarlos ni decir nada porque están obligados a trabajar para ellos. No eran muchachos que quisieran meterse al narco, no, aunque les gustara la música esa o toda la narcocultura que ha permeado mucho, porque en Tala hay mucho trabajo por los ingenios azucareros, por eso se los tenían que llevar obligados. Creo que se los pudieron llevar a plantíos de mariguana y amapola en la misma región o a otros lugares del país, porque la célula que está aquí es fuerte, no creas que no. De aquí abastecen a muchachos para otras regiones. Yo pienso que se acabaron a todos los jóvenes con cierto perfil y por eso ahora están poniendo anuncios de trabajo para engañar a jóvenes de otros lugares".

El 31 de agosto de 2014 se realizó en Tala una misa por los desaparecidos. Las familias llevaron la foto y el nombre de su ser querido; todos fueron nombrados. Llegó mucha gente, en un solo pizarrón pegaron 35 fotos, en su mayoría hombres. A raíz de la misa, el sacerdote recibió amenazas y tuvo que irse de Tala.

Aun cuando muchas familias prefieren no denunciar, en este municipio hay 56 informes de desaparición según el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas. Entre 2006 y 2012 hubo dos denuncias. En 2013 fueron 14 y en 2014, 17. Para los pobladores, algo pasó en esos años: el cartel Jalisco Nueva Generación tomó fuerza y controló esta región. Necesitaba mano de obra.

Con la detención de los hermanos Valencia y de Ignacio Coronel, el cartel del Milenio (que traficaba drogas en alianza con el de Sinaloa) se dividió en dos células. Una de ellas se convirtió posteriormente en Jalisco Nueva Generación, que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos calificó en octubre de 2018 como la organización de tráfico de drogas más poderosa en México y una de las cinco más peligrosas del mundo. Ese grupo tiene presencia en al menos la mitad del territorio nacional y trafica cocaína y metanfetaminas en América, Asia y Europa.

En uno de los campamentos localizaron un punto donde había leña y restos óseos incinerados. Se sabe por los testimonios de los supervivientes, que el cártel Jalisco Nueva Generación se deshacía con fuego de quienes desobedecían o no servían para los trabajos del grupo criminal.

Les rompen el alma

La desaparición de jóvenes para luego forzarlos a trabajar para el narco no es improvisada. Un habitante de Tala que conoce a fondo la dinámica dice que maltratarlos, torturarlos y, posteriormente, obligarlos a matar e incinerar a sus compañeros es una estrategia para romperles el alma, su armonía interior, para que puedan convertirse en uno más del cartel. Que de víctimas pasen a victimarios. En su relato, Luis describe que para sobrevivir hay que ganarse la confianza de los captores. Al final, el cartel decide matar a los que no se pliegan o no son útiles para sus propósitos.

"Vi la oportunidad de acercarme al encargado, estaba decidido a no ser maltratado ni morirme allá arriba si es que iba a pasar algo. Estaba dispuesto a sobrevivir. Comencé a hacerles plática y a destacarme, a ganarme su confianza. Había pistoleros por todos lados. Cualquier persona tratando de sobrevivir va a destacarse para no ser agredida. Comencé a tener temor y a dudar de la forma en que empecé a tratar de sobrevivir en el infierno. Pensé que me había metido más a fondo con esas personas por no correr el riesgo de que me mataran, pero al mismo tiempo me aventé una soga al cuello porque me veían con confianza y me verían como traidor si no regresaba.

Ese tiempo me pasó lo peor en toda mi vida: como a las dos, entró la voz de El Sapo (el jefe de la plaza). “Adelante hijos de su chingada madre, ¿quién quiere irse? Les voy a dar 3.000 y a su casa, y a chingar a su madre”. En eso [unos] empiezan a levantar la mano, advirtiéndoles que si estaban seguros. Eran tres del Estado de México, el gordito que llegó conmigo y que ahora sé que su nombre es Ignacio, los dos guachos de Durango, un chavo de 17 años de Guadalajara, un ex policía de Zapopan, otros que no conozco su nombre y El Catracho, que ya había regresado de vacaciones. De hecho, El Mojo le preguntó si estaba seguro de levantar la mano y él dijo que sí, que quería ir a ver a su hijo a Honduras. El Sapo dijo: 'ya está, vas a llegar más rápido'. Yo reconozco a todos, fueron 14 en total, los sentaron en una choza frente a los dormitorios y les dijeron que no se movieran. A los demás nos sentaron en otra choza. Llegó una Cheyenne gris con placas de Estados Unidos y dos sujetos con pistolas tipo escuadra. Uno era El Greñas (muchacho de 20 o 21, cara de niño, mano derecha de El Sapo) que les gritó a los que se querían ir: 'A ver cabrones, pónganse a pelear todos contra todos', y comenzaron a hacerlo, el que cayera iba a morir. Al primero que cayó le decían La Jaina (chaparrito, 1,70, nariz grande, cara grande, güero, pelo por todos lados, indigente de Guadalajara) cayó noqueado de rodillas. Le dieron de balazos. Luego El Guachito, alto, narizón; cuando vio que le iban a tirar, gritó '¡nooo!' levantando las manos en señal de defensa. Le dieron dos balazos. Después Nopal, Toño, Chucho y El 18 abrieron fuego contra todos, entre ellos el ex policía. Al último quedó un niño de 17 años con las manos metidas entre las piernas, cabeza agachada, meciéndose. Se acercaron a verlo porque quedó vivo. Le dijo El Pitayo: 'Estos putos te dijeron que dijeras que te querías ir'. Sacado de onda, respondió 'ajá', y el muchacho pidió llorando: 'es que quiero ver a mi hermanita y mi mamá'. Le dieron un balazo. Entre los muertos estaban Ignacio, que llegó conmigo el primer día, y Ernesto. Al taquero también le dieron un balazo por la espalda, siendo entonces ya 15 muertos. A los que por miedo no manifestamos querer irnos nos hicieron llevar los cuerpos. Duramos hora y media porque había unos muy pesados, teníamos que arrastrarlos para echarlos a los elotes".

Echarlos a “los elotes” es incinerarlos: en una zona boscosa aprovechaban las zanjas que hacen en la tierra las corrientes de agua que bajan entre pinos y encinos durante el temporal de lluvia. Ahí, sobre la tierra rojiza, echaban leña, luego los cuerpos, apilados y partidos, para prenderles fuego con gasolina, hasta que solo quedaban huesos quemados y objetos de metal como hebillas y botones de pantalón. Testigos que aseguran que han visto otras fosas como estas, pero no han podido denunciar su ubicación, relatan que en estas han percibido olor a productos químicos que podrían usarse para acelerar la combustión de los cuerpos.

La huida

De acuerdo con el relato que Luis dio a la Fiscalía de Jalisco, El Sapo llamó por radio días después y dijo: "Ahora sí, hijos de su puta madre, ¿quién se va a ir de vacaciones?". Luis pensó que había llegado finalmente el momento que esperaba, se le había hecho eterno el proceso de degradación y estar con aquella gente: "Voy a ser libre”. El Cholo ordenó que hicieran dos filas y les dio 2.000 pesos a cada uno. Cayó la noche y los bajaron del cerro en grupos de 15.

"Nos iban a dejar en Tala pero estaba muy caliente la cosa, había mucho policía. Caminamos a una gasolinera donde estaba el Ejército. Por destacarme muchos no se me querían despegar. El Ejército ni nos paró ni preguntó nada. Por ahí hay un hotel. Entré y me registré. Llegué a bañarme para poder darle confianza a un taxista y escaparme. Cuando llegué al hotel todos los cuartos se llenaron, pagamos con el dinero que nos dieron, me bañé, limpié mi ropa con un trapo mojado, todos me tocaban (la puerta) aferrados a tomar una cerveza en el bar. Yo tenía planeado irme cuando se durmieran, pero empezaron a consumir cristal que les vendió la encargada (...) Mientras estaban de fiesta, agarré mi maleta, me salí, tomé un taxi, contacté a un familiar que vive en otro país y le conté todo lo que pasé, que no podía regresar, que donde me vieran me iban a matar, me tenían que ayudar para escapar.

"Después salió en las noticias que alguien que estuvo como yo se animó a hablar y [me] dije, mi objetivo al salir de allá arriba era tratar de brindar paz y tranquilidad a aquellas personas que no han encontrado a sus seres queridos, son a los que yo vi calcinar y nadie de sus familiares se dieron cuenta cómo murieron y cómo desaparecieron. Entonces voy a arriesgarme a contar mi historia".

Los que regresaron de ese infierno recibieron medidas de protección por declarar contra integrantes del cartel más poderoso de México. Aun así, tuvieron que huir; cambiaron de identidad y no se supo más de ellos. El Gobierno de Jalisco nunca informó de quiénes habían sido las personas incineradas cuyos restos fueron localizados en los campamentos. Tampoco realizó más operativos de búsqueda de más fosas clandestinas por la zona o intentó liberar a más jóvenes en estos campamentos de reclutamiento forzado.

Hoy los carteles siguen haciendo levas y controlando el territorio. Tanto en el sur de Jalisco como en los límites con Michoacán hay familias de personas desaparecidas que han relatado anónimamente que tienen indicios de que a sus parientes se los llevaron a trabajos forzados en laboratorios de droga o sembrados de amapola. Los pobladores de la zona de Tala saben que el infierno al que han sido condenados familiares y conocidos no está abajo, sino allá arriba, en la punta de los cerros; lo saben en silencio.

De 2006 a la fecha, el Gobierno mexicano ha recibido denuncias por la desaparición de más de 40.000 personas.

Este reportaje forma parte del proyecto Adóndevanlosdesaparecidos / Quintoelab. Una versión inicial se publicó en formato podcast en, Así como suena, bajo el título Los desaparecidos de Jalisco. Puede escucharlo aquí: http://asicomosuena.mx/?#/shows/1/play/361 (México 5 FEB 2019).

El País
México / Madrid
Alejandra Guillén
Diego Petersen
Domingo 9 de junio de 2019.


Los hombres buscaban llevarse a un sujeto, pero los asistentes intentaron impedirlo, por lo que fueron atacados a tiros


Trece personas -cinco mujeres, un niño y siete hombres- han muerto en un ataque que un grupo armado perpetró en una fiesta privada en el estado mexicano de Veracruz, informaron autoridades locales.

Según la Policía, los hechos ocurrieron a las 21:00 horas en el municipio de Minatitlán, una región petrolera duramente golpeada por la delincuencia organizada.

Los testigos y supervivientes de los hechos señalaron que hombres armados ingresaron a una fiesta privada que se llevaba a cabo en la palapa (restaurante) La Potra, ubicada en la colonia Obrera de la cabecera municipal.

Los hombres buscaban llevarse a un sujeto, pero los asistentes intentaron impedirlo, por lo que fueron atacados a tiros y murieron las 13 personas.

Al lugar llegaron dotaciones del Ejército mexicano, Secretaría de Marina y Policía Estatal, quienes montaron un operativo de resguardo para los testigos e iniciaron la búsqueda de los autores del ataque.

La ciudad de Minatitlán, donde se asienta una refinería, ha sido golpeada por la violencia en la última década y el principal delito que se comete es el de secuestro en contra de petroleros, doctores, maestros y ganaderos.

En Veracruz, según áreas de inteligencia de la Secretaría de Marina y del Ejército Mexicano, se disputan la plaza los carteles de la droga Los Zetas, Cartel Jalisco Nueva Generación y El Golfo.

El crimen organizado se disputa el control territorial para el tráfico de drogas y las rutas de inmigrantes, el cobro ilegal a comerciantes (derecho de piso) y el secuestro en un territorio de alta producción agropecuaria, petrolera (cuenta con cuatro Petroquimicas y una refinería) y con uno de los puertos de carga más importantes del país.

En diciembre de 2018 llegó al poder el gobernador Cuitláhuac García Jiménez, del partido Morena, que llevó al poder al presidente Andrés Manuel López Obrador, con la promesa de disminuir en un periodo de dos años los altos niveles de violencia.

Una de las primeras acciones para pacificiar al estado de Veracruz fue el reconocimiento de miles de desaparecidos, se calcula unos 5.000, y la búsqueda e identificación de desaparecidos en fosas clandestinas.

En los últimos ocho años se contabilizan de manera oficial al menos 601 fosas clandestinas en territorio veracruzano, con 518 cuerpos, 560 cráneos y 53.606 fragmentos de cuerpos de personas, tanto hombres, mujeres y niños.

Entre esas fosas se encuentra la conocida como Colinas de Santa Fe del puerto de Veracruz, donde fueron localizados 298 cuerpos de personas sepultadas de manera ilegal por delincuentes.

EFE
Veracruz, México
Sábado 20 de abril de 2019.


Antonio Martínez, El Toñin, y Roberto de los Santos de Jesús, El Bukanas, pugnan por el dominio del robo de hidrocarburo en los municipios de Acajete, Tepeaca, Quecholac, Acatzingo, Tecamachalco y Palmar de Bravo, en Puebla

El control por el llamado "Triángulo Rojo", en Puebla, la zona de oro del huachicol en México, ha generado una ola de violencia por los enfrentamientos entre las organizaciones criminales, escisiones, traiciones y pugnas al interior de los grupos que se quieren apoderar de la sustracción de hidrocarburos de los ductos de Pemex.

Las ganancias son amplias, de ahí la disputa. Según el reporte de las autoridades estatales, de enero al 4 de noviembre de 2017 se decomisaron 4 millones 403 mil 116 litros de hidrocarburo; de haberse vendido en el mercado negro —a los 9 pesos el litro en que se ofrece— las organizaciones criminales habrían obtenido una ganancia de 39 millones 628 mil pesos en esos primeros 10 meses del año.

En ese periodo las autoridades encargadas de combatir a los huachicoleros han asegurado 788 tomas clandestinas en el "Triángulo Rojo", 2 mil 351 vehículos y han sido detenidas 694 personas.

Uno de los que encabezaba el robo de combustible era Jesús Martín Mirón López, El Kalimba, con operación en Palmar de Bravo; sin embargo, fue ejecutado en una clínica cuando se preparaba para una cirugía estética.

Fuentes ministeriales consultadas por EL UNIVERSAL informaron que El Kalimba operaba para Roberto de los Santos de Jesús, El Bukanas, uno de los máximos líderes, pero creó su propia estructura.

Quien estuvo detrás de su ejecución fue su primo Irving Mirón, El Gato, que lo traicionó y lo delató al Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG). Después de ese movimiento, El Gato también fue ejecutado.

El cuerpo de Irving Mirón fue localizado sobre la carretera federal Cañada-Tecamachalco, en Palmar de Bravo, y buscaba el control de la organización conformada por familiares y encabezada por El Kalimba.

Las autoridades identifican a Rafael Cortés Mirón, El Nigga, primo de El Kalimba, como parte de la estructura.

También está Rafael Cortés, papá de El Nigga, y Martín Mirón, padre de El Kalimba; incluso se menciona que el padre de El Kalimba tenía interés por ser presidente municipal de Palmar de Bravo.

Otro de los grupos huachicoleros que han cobrado fuerza es el de Rigoberto Cervantes, El Rigo. Su centro de operación son los municipios de Tepeaca y Acatzingo, que mantiene junto con Héctor Rosas y José Guadalupe Sánchez, El Chapulín.

El Triángulo Rojo —que abarca los municipios de Acajete, Tepeaca, Quecholac, Acatzingo, Tecamachalco y Palmar de Bravo—, lo disputan Antonio Martínez, El Toñín, y Roberto de los Santos de Jesús, El Bukanas, quienes utilizan armas AR-15, AK-47, granadas y equipo táctico tipo militar.

Martínez Fuentes, El Toñín, prófugo de la justicia, es ubicado por las autoridades como el autor del ataque a los militares el pasado 3 de marzo en Palmarito Tochapan, con un saldo de cuatro soldados y seis civiles muertos.

Conocido como El Amigo del Pueblo, es ubicado por las autoridades como uno de los más violentos y utiliza a la población como escudo cuando hay operativos de las policías y Fuerzas Armadas; el día que enfrentó a elementos militares puso en la primera línea a mujeres junto con sus hijos.

El Toñín se mueve en camionetas y vehículos blindados y siempre porta armas de grueso calibre.

Actualmente se identificó que puso a su primo, Cruz Antonio Martínez Sánchez, El Hacha, como operador en Quecholac.

Escuela Zeta

Roberto de los Santos de Jesús, El Bukanas, encabeza el otro brazo fuerte de huachicoleros. Tenía su centro de operación en La Encrucijada, municipio de Palmar de Bravo, pero fue desmantelado por las autoridades de Puebla y las fuerzas federales.

El Bukanas tiene la escuela de la organización criminal de Los Zetas.

En Veracruz utilizó su cargo como policía municipal en Acultzingo, Maltrata, Camerino Z. Mendoza y Río Blanco para comenzar a operar y después armó su grupo en Puebla para el robo de combustible.

La información con la que cuentan las autoridades indica que El Bukanas era albañil y al tomar el control del robo de huachicol logró tener varios carros, entre ellos, un Corvette en el que se movía cotidianamente.

Con la primaria terminada, logró ser policía municipal, según su cédula del registro nacional del personal de seguridad pública del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Su grupo lo conformó casi exclusivamente con gente joven, de entre 18 a 35 años, varios de ellos originarios de Veracruz, con experiencia en secuestro y extorsión, pero además en el manejo de armas. En La Encrucijada tenía un autolavado, pero era la fachada de su centro de operación, donde también escondía armas entre la tierra.

Aunque no se encuentra en el Triángulo Rojo, Arely Pérez, La Negra, encabeza otro grupo en los municipios de San Martín Texmelucan y San Matías Tlalancaleca. No se reporta otro grupo, hasta el momento, en esa zona.

El enfrentamiento en Palmarito

El Toñín preparaba todo para responder al convoy militar que acudió, el 3 de mayo, tras recibir una llamada en la que se informaba de tomas clandestinas. Organizó a los pobladores, mujeres principalmente, para mandarlos a impedir el ingreso de los soldados.

La organización de Antonio Martínez comenzó a movilizarse en camionetas blindadas y, tras el escudo humano que logró organizar el líder huachicolero, dispararon contra los militares. Fue un acto para provocar, pero los uniformados no respondieron para no herir a las mujeres y niños.

Se registró una segunda agresión en la que sí respondió el convoy militar al no haber presencia de civiles ajenos a la agresión, de inmediato ingresaron a Palmarito para ir por los responsables.

Pero El Toñín tenía todo controlado en el poblado, incluso veía todos los movimientos de las autoridades, pues instaló cámaras de seguridad. Tenía su propio centro de mando.

En el video que se obtuvo de las cámaras de seguridad y que fue difundido, se observa el ingreso del Ejército, uno de los agresores fue sometido. Llegaron más autos blindados y en ese momento en que se olvidan del detenido, sacó un arma y disparó por la espalda a un soldado.

Luego, bajaron a unas personas de una camioneta BMW con blindaje cuatro, uno de los civiles estaba en el piso y un uniformado accionó su arma contra él.

Los pobladores comenzaron a poner barricadas con llantas incendiadas y cerraron la pista. Todo por instrucciones de El Toñín.

El Universal
Dennis A. García
Ciudad de México
Martes 5 diciembre 2017.


Los cadáveres de tres personas fueron hallados en un pozo ubicado en el municipio de San Salvador Huixcolotla.

De acuerdo con un reporte policiaco, al parecer dos de las víctimas fueron asesinadas hace varias semanas, debido a que se encontraron en estado de putrefacción, mientras que la tercera habría sido ejecutada en los últimos días.

Destacó que un grupo de civiles y policías municipales de Acatzingo, quienes recorrían la zona en busca de una persona reportada como desaparecida, captó los fétidos olores que salían de un pozo con varios metros de profundidad, por lo que pidieron el apoyo de los bomberos para bajar y sacar los cuerpos.

Según reportes extraoficiales, dos de los cadáveres eran de hombres que tenían la cabeza cubierta con bolsas, y ataduras en pies y manos. El tercero no se logró identificar.

Hasta esta tarde la Fiscalía General de Puebla no había emitido información oficial sobre el hecho registrado en Huixcolotla, municipio localizado en la zona donde operan las bandas dedicadas al robo de combustible.

Proceso
Gabriela Hernández
Ciudad de Puebla, Mx.
Jueves 30 noviembre 2017.


La Policía Federal detiene a Martiniano de Jesús Jaramillo involucrado en una de los peores crímenes del cartel

Las autoridades mexicanas lograron este martes la captura de un jefe regional del cartel de Los Zetas vinculado al asesinato de 72 migrantes ocurrido en 2010 en San Fernando, en el nororiental Estado de Tamaulipas, una de las peores masacres del grupo armado.

El detenido, Martiniano de Jesús N de 56 años, también conocido como Pata de queso o Z-74, fue identificado como jefe regional de Los Zetas, grupo que presuntamente coordinó la masacre de 72 migrantes en un rancho de San Fernando.

Martiniano fue detenido en un hospital de Ciudad Victoria (Tamaulipas), como resultado del trabajo de los investigadores que lograron precisar su identidad y establecer la zona en la que se movía habitualmente.

La Policía Federal considera a Martiniano un "generador de violencia" en Tamaulipas y el presunto coordinador de las actividades de un grupo de asesinos responsable de desapariciones y secuestros en la carretera de San Fernando en 2010.

Las investigaciones lo vinculan además con el asesinato de la representante del colectivo de desaparecidos de San Fernando, que se registró en mayo de este año, y con varios secuestros, entre ellos el de un estadounidense.

Después de ser capturado, Martiniano fue trasladado a las instalaciones de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada de la Procuraduría General de la República en la Ciudad de México.

Por la masacre de San Fernando, las autoridades mexicanas han procesado hasta ahora a unos 80 presuntos responsables.

La masacre de 72 migrantes en San Fernando debe ser calificada como una "grave violación de derechos humanos", de acuerdo con Fundación para la Justicia y el Estado Democrático de Derecho.

EFE
Ciudad de México
Martes 14 / 11 / 2017.

El Cártel de Sinaloa, con la estructura al mando de Joaquín El Chapo Guzmán, quien se encuentra encarcelado en Estados Unidos desde enero, encabeza las organizaciones que llevan droga a 51 países

Los cárteles mexicanos con sus socios locales han conquistado el escenario de la droga a nivel mundial y el imperio que construyó Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán se mantiene como el de mayor influencia, a pesar de que está encarcelado en Estados Unidos. Los mercados de la cocaína, heroína, metanfetaminas y precursores químicos de 51 países en los cinco continentes son dominados por nueve organizaciones del narcotráfico que se adueñaron de las rutas para el tráfico de estupefacientes, reporta la Procuraduría General de la República (PGR).

A lo largo de los años exploraron nuevos caminos para expandir su imperio, incluido el tráfico de armas y para ello utilizan semisumergibles, aviones, barcos o vehículos terrestres. Se trata de nueve cárteles mexicanos que tienen presencia en el mundo como consecuencia de la alianza que han acordado con criminales colombianos, mafias italianas, africanas y pandillas que dominan los territorios locales. Entre ellos están el Cártel Sinaloa o Pacífico, los Beltrán Leyva, el Cártel Jalisco Nueva Generación y Los Zetas, entre otros.

Vía marítima las organizaciones utilizan los países como Benín, Burkina Faso, Gambia, Ghana, Guinea, Guinea-Bissau y Senegal; vía aérea la droga llega por Cabo Verde, Guinea-Bissau, Malí, Mauritania y Sierra Leona. África Occidental y la región del Sahel se han convertido en la ruta de tránsito más importante para el tráfico de cocaína desde los países latinoamericanos. “Existen dos rutas importantes para el ingreso de cocaína proveniente de países de América Latina a Europa, una enviándola directo hacia España; y otra, utilizando naciones intermediarias de África Occidental y el Sahel como lugares de almacenamiento y distribución”, menciona un reporte de la PGR.

El imperio de ‘El Chapo’

Aunque se encuentra preso en Estados Unidos desde enero de este año, el imperio de Joaquín El Chapo Guzmán se mantiene como el más grande.

Un documento de la Agencia de Investigación Criminal (AIC), al que tuvo acceso este diario, elaborado por el Centro Nacional de Planeación, Análisis e Información para el Combate a la Delincuencia (Cenapi), revela que el Cártel de Sinaloa tiene influencia o presencia en 43 países.

Fundado entre 1989 y 1990, esa organización tiene fragmentaciones desde la extradición a Estados Unidos de Guzmán Loera; sin embargo, la principal escisión la controlan sus hijos Iván y Alfredo Guzmán, junto con Ismael El Mayo Zambada, y recientemente, de acuerdo con la Administración para el Control de Drogas (DEA), se sumó a esa confrontación interna Rafael Caro Quintero.

De manera estratégica, el grupo acapara Centro, Sudamérica y parte del continente africano para llegar a Europa.

Los 43 países en los que opera son Canadá, Estados Unidos, Guatemala, El Salvador, Honduras, Costa Rica, Panamá, República Dominicana, Trinidad y Tobago, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Chile. Además de Uruguay, Argentina, Senegal, Gambia, Guinea-Bissau, Guinea, Sierra Leona, Liberia, Costa de Marfil, Cabo Verde, Ghana, Togo, Benín, Nigeria, África Occidental, Sudán, Reino Unido, Holanda, Alemania, Francia, Portugal, España, Emiratos Árabes, India, China, Filipinas, Malasia, Indonesia y Australia.

Zetas, los sanguinarios

Los Zetas, grupo fundado por ex militares de fuerzas especiales, es la segunda con mayor alcance en el mundo. El texto al que se tuvo acceso menciona que esa organización tiene presencia en 20 naciones.

Sus principales líderes han sido detenidos o abatidos, como Miguel Ángel y Omar Treviño Morales, El Z-40 y El Z-42; sin embargo, la organización catalogada por las autoridades mexicanas como la más sanguinaria sigue en operación.

La DEA identifica que en este momento está a la cabeza Juan Gerardo Treviño Chávez, El Huevo. Se presume que es sobrino de los Treviño Morales y a sus 31 años es el líder de la estructura; aunque las autoridades mexicanas también identifican a Maxiley Barahona Nadales, El Contador, como un jefe.

Su zona de operación alcanza 20 países que son Estados Unidos, Guatemala, Salvador, Costa Rica, Panamá, Nicaragua, Honduras, Belice, Venezuela, Colombia, Ecuador, Argentina, Sierra Leona, África Occidental, España, Italia, Rusia, Emiratos Árabes, China y Japón. 

Inició como brazo armado del Cártel del Golfo y cuando se independizó comenzó a buscar nuevos mercados; fue una de las que innovó en las alianzas con la mafia italiana de la Ndrangheta, así como los grupos africanos.

Cártel Jalisco, crecimiento acelerado

Con apenas 10 años de fundación, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), identificado por las autoridades como la organización con más recursos financieros, ocupa el tercer lugar en expansión a nivel mundial. La DEA la define como la organización que creció muy rápido y se convirtió en una de las más poderosas no sólo por el despliegue interno dentro de México, conquistando plazas que controlaban otras organizaciones, sino por el tipo de armas de alto poder con capacidad para enfrentar al Ejército mexicano, lo mismo que vehículos para movilizar la droga y una estrategia de violencia en las zonas en las que tiene presencia.

Es la organización que dentro del territorio mexicano es la que tiene capacidad para enfrentar el liderazgo que tiene el Cártel de Sinaloa.

Encabezada por Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, y Jorge Luis Mendoza Cárdenas, La Garra, se extendió a 14 países que son Estados Unidos, Guatemala, El Salvador, Costa Rica, Panamá, Nicaragua, Honduras, Belice, Colombia, Bolivia, África Occidental, India, China y Japón. Su principal actividad es la cocaína, heroína y las drogas sintéticas.

Oseguera Cervantes, originario de Michoacán, inició sus actividades a las órdenes de Ignacio Nacho Coronel; sin embargo, tras su muerte en julio de 2010 durante un enfrentamiento con militares, el Cártel del Milenio tuvo escisiones, una de ellas dio origen al CJNG.

Nemesio tomó el control y junto con su brazo financiero, identificado como Los Cuinis, operado por los hermanos González Valencia, comenzaron a extenderse, aumentar su capacidad financiera y de fuego, mientras el gobierno mexicano se centró en desmantelar otros cárteles.

En marzo pasado, la Policía Nacional de Colombia, en coordinación con la DEA, dio un fuerte golpe al Cártel Jalisco Nueva Generación y al de Sinaloa al desarticular una banda que les proveía de cocaína.

Según la información de la procuraduría, “la organización estaba conformada por una escisión de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que mensualmente traficaban ocho toneladas de cocaína para El Mayo Zambada y Nemesio Oseguera”.

Contaban con tres rutas para el abastecimiento en altamar, una cerca de las islas Galápagos, otro a la altura de la isla Coco y uno más a 180 millas entre México y Guatemala; se detectó que se estaban sofisticando para el trasiego con una flotilla de semisumergibles y avionetas.

Las células de la Familia

La Familia Michoacana fue uno de los principales objetivos del gobierno mexicano. Tuvo una ruptura importante al crearse Los Caballeros Templarios; sin embargo, continúa en el radar mundial.

Se logró detener y abatir a sus principales líderes y fundadores, por ejemplo, Jesús El Chango Méndez; Nazario Moreno González, El Chayo; Servando Gómez Martínez, La Tuta; Enrique Kike Plancarte; Mario Alberto Romero Rodríguez, El Tucán, y Francisco Galeana Núñez, El Pantera, por mencionar algunos.

La información a la que se tuvo acceso refiere que tiene presencia o influencia en ocho países que son Canadá, Estados Unidos, Ecuador, España, Bulgaria, Holanda, India y China. De acuerdo con el informe Drogas, el Estado y la Sociedad en África Occidental, se estimó que en 2010 se traficaron 18 toneladas de cocaína pura a Europa; esa cifra pasó por naciones de África Occidental. Puntualiza que el aumento del tráfico de drogas en ese continente ha contribuido, junto con otras actividades delictivas, al aumento del lavado de dinero en esa región.

“Normalmente, los recursos del narcotráfico derivan de varias fuentes, por ejemplo, producción local o venta de narcóticos importados. También hay beneficios generados por las empresas secundarias relacionadas con el tráfico de drogas, tales como proveedores de identidad falsa, reclutadores o empaquetadores de drogas”, detalla el documento.

La expansión del Cártel del Golfo

En la guerra contra el narcotráfico otro de los objetivos era desmantelar al Cártel del Golfo, considerado en su momento uno de los más fuertes bajo el mando de Osiel Cárdenas Guillen, El Mata Amigos, y Antonio Cárdenas Guillén, Tony Tormenta.

Los líderes están identificados como José Antonio Romo López, Don Chucho, y José Alfredo Cárdenas Martínez, El Contador, aunque mermado en comparación con los otros grupos, el Cártel del Golfo opera en seis países: Estados Unidos, Guatemala, Honduras, Colombia, Ecuador e Italia. 

En marzo de 2016, la Agencia Nacional Antidrogas de Nigeria informó la detención en los estados de Lagos y Anambra, de ocho personas, cuatro de ellos de origen mexicano.

Los connacionales fueron identificados como José Bruno Cervantes Madrid, Pastiano Rivas Ruiz, Cristóbal Castillo Barraza y Pedro Partida González, supuestamente eran asesores técnicos para laboratorios clandestinos con una capacidad para producir entre tres y cuatro toneladas de metanfetamina.

Para las autoridades nigerianas, el kilo de esa sustancia se cotiza en 6 mil dólares; sin embargo, si llega al mercado asiático el precio alcanza los 300 mil dólares, según la información consultada.

Además, el 24 de noviembre de 2008 dos personas provenientes de Sudáfrica fueron detenidos en un hotel ubicado en Paseo de la Reforma, en la Ciudad de México; se trata de Ayissi Jean Xaveria y Albert Njalle Ekoule. Al interior de un maletín asegurado les fueron encontrados 21 paquetes de papel, de los cuales 20 contenían billetes de 100 dólares y un teléfono celular; las autoridades mexicanas habían recibido una denuncia en la que se informaba que los detenidos venían de Francia con el objetivo de comprar armas de fuego y explosivos a un miembro del Cártel del Golfo.

Arellano Félix y Beltrán Leyva

Las estructuras de la organización de Los Arellano Félix, conocida también como Cártel de Tijuana, han sido prácticamente desmanteladas; sin embargo, aún tienen influencia el mundo de las drogas con las nuevas generaciones.

El documento de la AIC menciona que “tienen presencia en cuatro países: Estados Unidos, Colombia, Perú y Argentina.  El Cártel de Los Beltrán Leyva también tiene influencia en Canadá y España.  Se identifica a Fausto Isidro Meza Flores, El Chapito Isidro, y a José Luis Ruelas Torres, como los jefes”.

Es una de las organizaciones que, tras la caía de Arturo Beltrán Leyva, El Barbas, tuvo grandes rompimientos; sin embargo, quien permaneció al frente de la organización fue su hermano Héctor, El H, hasta octubre de 2014 cuando fue capturado. El Chapito Isidro, junto con Alfredo Beltrán Guzmán, El Mochomito, sobrino de El Chapo Guzmán, intentaron desplazar a los hijos de Joaquín para tomar el control del Cártel de Sinaloa, pero la fuerza de los hijos, con el apoyo de El Mayo Zambada, lo evitaron.

Caballeros Templarios y Carrillo Fuentes

Con menos presencia, pero aún vigentes, se encuentran Los Caballeros Templarios, una escisión de La Familia Michoacana, y el grupo de los Carrillo Fuentes, también conocidos como el Cártel de Juárez.

Ambos tienen influencia en tres países, además de México. Por una parte, Los Templarios se encuentran en Canadá, Estados Unidos y China; mientras que el Cártel de Juárez influye en los mercados de Estados Unidos, Colombia y Perú.

La DEA identifica a Carlos Arturo Quintana, El 80, y a Julio César Olivas Torres, El Sexto, como los líderes del cártel de los Carrillo Fuentes.

Quintana se encuentra dentro de la lista de los más buscados del FBI y cobró notoriedad por su forma de operar violenta junto con su grupo de sicarios. De acuerdo con las autoridades, es una pieza clave para el Cártel de Juárez.

El Universal
Dennis A. García
Ciudad de México
Sábado 11 noviembre 2017.


Washington. -Tres días después de que el gobierno del presidente Donald Trump, actualizara la advertencia a los ciudadanos de Estados Unidos de los peligros que implica viajar a México, el diario The Washington Post colocó al puerto de Acapulco, Guerrero, como la capital número uno del homicidio.

En amplio reportaje de primera plana en su edición impresa de este viernes, el influyente y poderoso rotativo de la capital estadunidense describe un Acapulco decadente, saturado de violencia y bajo un ambiente de casi total anarquía.

El periódico estadunidense tituló el reportaje como “El mortal descenso de Acapulco”, que para darle un toque mayor de terror en la primera plana; lo ilustra con dos fotografías en blanco y negro, en una de las cuales se ve a cuatro forenses cargar en una bolsa de plástico los restos de una persona que fue decapitada, descuartizada y enterrada en la Colonia Barranca de la Laja.

“En medio de la aterradora violencia, la ciudad que fuera de México la capital número uno para la diversión y tomar el sol, lo es ahora pero del homicidio”, destacó el Washington Post en el subtítulo del reportaje firmado por el reportero Joshua Partlow.

Con sumo detalle, el despacho expone cómo en los barrios más pobres de Acapulco, los negocios son víctimas del crimen organizado ya que a los comerciantes locales tienen que pagar semanalmente a los criminales cuotas para dejarlos trabajar u operar, porque de lo contrario los matan.

Como ejemplo de esta situación, el artículo detalla que en el barrio Renacimiento, todos los viernes en el estacionamiento de un Oxxo, tres jóvenes armados, a bordo de un automóvil Nissan-Tsuru, color blanco, colectan en una bolsa de plástico color negro 100 pesos por cada conductor de taxis que opera en la zona.

“En cada uno de los últimos cinco años, Acapulco ha sido la ciudad más mortal de México. Un maratón de asesinatos que ha vaciado los vecindarios de las colinas y golpeado las colonias que raramente visitan los turistas”, enfatiza el Washington Post.

Tomando las cifras oficiales respecto a los homicidios, el diario anota que en lo que va de este año se han reportado 412 asesinatos en Acapulco, que tiene una población de 700 mil habitantes. En contraste, el Washington cita al periódico local, El Sur, que tiene un registro de 466 homicidios en los primeros siete meses de 2017.

“Pese a todo, el término ‘guerra contra las drogas’ describe muy poco de lo que está pasando en Acapulco”, subraya el Washington Post en el reportaje que ocupa dos páginas en el interior del diario.

El diario achaca la decadencia de lo que fuera uno de los puntos turísticos de México más prestigiados y famosos en el mundo (en las décadas de los años 60 y 70 del siglo pasado), al dominio de los barrios y sus calles por parte de las pandillas, los cárteles del narcotráfico y la corrupción gubernamental.

Pandillas como la 221, Los Locos y otras 18 que se calcula operan en Acapulco, son especialistas en extorsión, secuestros, robo de autos y asesinatos. La mayoría de sus víctimas son personas totalmente inocentes e indefensas.

La ahora incontrolable situación por el crimen y la violencia que impera en Acapulco, de acuerdo al reportaje, inició hace una década con la incursión al puerto del Cártel de los Beltrán Leyva en la venta de drogas. Y posteriormente por la disputa por ese mercado entre los Beltrán Leyva con grupos rivales como Los Zetas y el Cártel de Sinaloa.

Con el arresto de algunos de los jefes de estas organizaciones, la plaza para la venta de drogas de Acapulco fue tomada por fracciones rivales y más pequeñas como el Cártel Independiente de Acapulco, el Cártel del Pacifico Sur y La Barredora; grupos que contratan como operadores a todos los pandilleros de la ciudad.

“En Acapulco el resultado ha sido un caleidoscopio feudal de criminales”, establece The Washington Post.

El cuasi estado de anarquía en Acapulco fue el detonador para que en los últimos años cerraran sus puertas más de 2000 negocios.

Esta semana, el Departamento de Estado actualizo su advertencia de viajes a México para los ciudadanos estadunidenses, en la cual les hace notar que eviten puntos turísticos precisamente como Acapulco, porque podrían ser víctimas de crímenes como los que sufren los ciudadanos del decadente puerto con playas hermosas.

Proceso
Washington Post
J. Jesús Esquivel
Washington, DC, EU.
Viernes 25 de agosto de 2017.


Las operaciones militares lograron frenar la ordeña de ductos en Puebla, pero ésta se disparó en cuatro estados colindantes.

Cifras de Pemex establecen que en el primer semestre de 2017 el número de tomas clandestinas halladas en ductos de la petrolera en Puebla disminuyó en 8 por ciento, al pasar de 732 a 667 tomas ilegales. Sin embargo, Veracruz, Hidalgo, Morelos y el Estado de México reportaron cifras récord.

Hidalgo registró un aumento de 198 por ciento, al pasar de 152 puntos de ordeña en el primer semestre de 2016, a 453 al mismo periodo de este año.

Veracruz escaló en 75 por ciento, al pasar de 308 a 542; y el Estado de México reportó un incremento del 108 por ciento, al pasar de 220 a 459 tomas clandestinas.

El caso más grave en la ordeña de combustible este año es Morelos, pues los huachicoleros instalaron en seis meses 159 tomas ilegales de combustible, contra las 22 del 2016, lo que representa un aumento del 622 por ciento.

Fuentes del Ejército reconocieron que las operaciones para frenar el robo de hidrocarburos detonaron en un efecto cucaracha de los ordeñadores.

Este año, el Gobierno federal centró sus tareas anti ordeña en Puebla, a través de distintos operativos que tenían como foco la captura de cabecillas huachicoleros.

El 5 de julio fue detenido Pablo Morales Ugalde, Alcalde de Palmar de Bravo, por su probable responsabilidad en la comisión del delito de operaciones con recursos de procedencia ilícita y vínculos con el robo de combustible.

El 3 de mayo, un grupo de soldados se enfrentó contra huachicoleros en Palmarito, con un saldo de cuatro soldados y seis civiles muertos.

Roberto N., alias "El Bukanas", líder de un grupo criminal que controla el robo de hidrocarburo, el secuestro, la extorsión y el asalto a transporte en carreteras en el llamado Triángulo Rojo, logró escapar de autoridades federales y estatales tras un enfrentamiento ocurrido el viernes, en el que murió un elemento de la Marina y cuatro delincuentes.

La ordeña tiene presencia en 22 municipios de Puebla, pero está concentrada principalmente en Tepeaca, San Martín Texmelucan, Quecholac, Palmar de Bravo y Acatzingo.

"No es un número alto (la reducción en el hallazgo de tomas clandestinas), pero se logró detener la expansión de estos puntos de ordeña. Cada año subía", opinó un mando de la 25 Zona Militar con sede en Puebla.

Las operaciones militares también se llevaron a cabo en Tlaxcala, donde las tomas clandestinas bajaron un 58 por ciento, al pasar de 62 a 26 en el mismo periodo.

No obstante, para la milicia, en Tlaxcala el foco rojo se centra en Calpulalpan y Nanacamilpa, en donde advirtieron una colusión de autoridades municipales y estatales para robar combustible.

Reforma
Benito Jiménez
Ciudad de México
Martes 25 de julio de 2017.


Un motín al interior del penal de Acapulco dejó un saldo de 28 muertos y tres heridos, masacre previa a la reunión privada entre el secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, John F. Kelly, y los titulares de la Defensa y Marina, Salvador Cienfuegos y Vidal Soberón.

Esta tarde, el gobierno del priista Héctor Astudillo Flores confirmó que la cifra oficial de la matanza al interior del penal de Acapulco es de 28 muertos y tres lesionados.

A través de una conferencia realizada en el puerto, el vocero de Seguridad en la entidad, Roberto Álvarez Heredia, informó este hecho luego de que las autoridades estatales pretendieron minimizar la tragedia argumentando que se había tratado de una riña y que el saldo era de sólo cinco muertos y un herido.

Los hechos de violencia se registraron cerca de las 5:00 horas cuando custodios reportaron detonaciones de arma de fuego al interior de la cárcel, indican reportes oficiales consultados por Apro.

El penal de Las Cruces se ubica en el cinturón de miseria del principal destino turístico de la entidad, alejado de la avenida costera Miguel Alemán, misma que fue blindada por la visita del funcionario del gobierno estadunidense.

Los informes refieren que el director del centro penitenciario, Miguel Ángel Gómez Garduño, precisó que la agresión armada se registró en el módulo denominado “de máxima seguridad”, donde se alojan internos acusados de formar parte de la delincuencia organizada.

Después del tiroteo, al menos 500 internos salieron de sus celdas, y los custodios de una torre de vigilancia reportaron cinco presos ejecutados, refirieron los primeros informes.

De acuerdo con imágenes aéreas difundidas por el gobierno de Héctor Astudillo Flores, se observan cinco hombres decapitados en la entrada principal de la cárcel; además, sobre las víctimas dejaron escritos mensajes en cartulinas.

En otro punto del penal se observa el cuerpo de otra persona más abatida sobre una plancha de concreto.

El penal de Las Cruces, donde están recluidos más de dos mil personas, es considerado como una plaza del narcotráfico dentro del mismo puerto de Acapulco, espacio que se disputan las pandillas locales.

Proceso
Ezequiel Flores Contreras
Acapulco, Guerrero, México
Jueves 06 de julio de 2017.

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El mundo es comprendido por el paradigma, es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

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