La precariedad laboral de los jóvenes se debe a una pérdida de derechos laborales, advierte el Informe del Observatorio de Salarios 2018.

Dos de cada tres asalariados de entre 15 y 29 años trabajan en México en condiciones de precariedad debido mayormente a que ganan menos del mínimo para no caer en situación de pobreza, 359 pesos al día por hogar, según lo establecido por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), o bien porque no tienen cobertura de la seguridad social.

Esto los convierte en la población asalariada más vulnerable del país, ya que mientras el 66% de los jóvenes se encuentra en esta situación, 61% de la población ocupada total vive así, situación que se mantiene desde 2014.

Ante este escenario, el Informe Anual del Observatorio de Salarios 2018 de la Universidad Iberoamericana en Puebla concluye que en México existe una situación de precariedad permanente en la juventud ocupada.

En esta edición, el estudio analiza la situación laboral de los empleados jóvenes mexicanos para ayudar a vislumbrar si se encuentran en una situación de flexiseguridad o flexiprecariedad.

México está entrando en la tendencia de la flexibilidad laboral desde que la reforma a la Ley Federal del Trabajo de 2002 facilitó las condiciones de contratación y abarató el despido. No obstante, esta desregulación puede darse en un contexto de protección social o de inseguridad, dependiendo del modelo de bienestar de cada país.

“Estamos diciendo a los jóvenes que a dos de cada tres les va a ir mal y a un tercio muy bien. Esto abona a un país sin clases medias, violencia, crimen organizado, y en el que muchos jóvenes están buscando ser sicarios”, afirmó el doctor Miguel Santiago Reyes Hernández, quien presentó los resultados.

Para llegar a esta conclusión, el Observatorio desarrolló un medidor de la precariedad y bienestar laboral, con los siguientes indicadores: salarios (no ingresos recibidos en otro concepto), protección social, prestaciones sociales, salud, tipo de contrato y jornada laboral.

De forma ponderada, el estudio muestra que los dos primeros factores son los que más influyen en el nivel de bienestar y precariedad en el trabajo.

“Si hay una política pública para mejorar los salarios y el sistema de protección que se tiene o la seguridad social deficitaria que tenemos, podríamos reducir los niveles de precariedad significativamente”, explicó el académico.

Política salarial

El investigador del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo con Equidad (Equide) explicó que la mayor parte de la población ocupada percibe entre uno y tres salarios mínimos en concepto de sueldo, esto es, entre 88.36 y 265 pesos diarios.

El 60% está por debajo de la línea de pobreza que marca el Coneval y solamente el 5.2% gana más de cinco veces el salario mínimo (441.80 pesos diarios).

“Entre 2014 y 2017 vemos que hay una tendencia a precarización en ingresos, no solo estancamiento, sino que la gente que se incorpora lo hacen en baja remuneración”, afirmó.

La mayoría de estos empleos que pagan entre uno y cuatro salarios mínimos se encuentran en el comercio, la agricultura, la industria manufacturera y en el sector de restaurantes y hostelería. En este último caso, las propinas no cuentan como salario.

Pero salir de una situación de precariedad para entrar en el reino del bienestar laboral no solamente depende del monto ingresado.

“Que tu salario sea igual al de la línea de pobreza no garantiza un nivel de bienestar, porque seguirías en situación de vulnerabilidad. Se requiere un colchón adicional para no caer en una situación de crisis”, explicó el doctor.

Lo que completa ese colchón, elemento que es el segundo gran eje que sustenta el bienestar laboral en México, según el informe, es que los trabajadores estén cubiertos por un sistema de seguridad social.

Es en este ámbito donde se ve con más claridad qué hace que los asalariados jóvenes sean el grupo más vulnerable de los trabajadores mexicanos.

“¿Cómo explicamos que el 57% de la población total no tiene acceso a la seguridad social y que el 66% de la población joven tiene esta carencia? Tiene que ver con una pérdida de derechos laborales”, comentó Reyes Hernández.

La precariedad laboral es agravada por otras prácticas que quedan fuera de la ley. Por ejemplo, con prestaciones sociales, como vacaciones o aguinaldo, ya que seis de cada 10 asalariados no las disfrutan o lo hacen parcialmente.

También en la duración de la jornada laboral, pues el 80% de la población asalariada trabaja más de las ocho horas diarias reglamentarias, o las siete nocturnas, sin que estas horas extras estén retribuidas.

Sin bienestar laboral

El informe del Observatorio indica que el nivel de bienestar de los jóvenes trabajadores, en una escala del 1 al 100, es de entre 45 y 47 puntos.

“El mercado laboral de los jóvenes casi no se mueve respecto del promedio, pero sí nos dice que ser joven implica más vulnerabilidad”, comentó el académico en el acto de presentación del estudio.

Por esto, como las tendencias son las mismas en ambos grupos de población ocupada, el reporte propone soluciones comunes.

Principalmente, plantea que el aumento salarial esté vinculado a la productividad y no a la inflación, tal como sucede ahora; así como al costo de vida según la ubicación geográfica, ya que trabajar en Chiapas no es lo mismo que hacerlo en Nuevo León, comentó Reyes Hernández.

También propone desvincular la seguridad social del trabajo para proveer un sistema mínimo de protección que garantice servicios de salud a toda la población.

Según explicó el académico, México es el país con el salario mínimo más bajo del continente americano, incluso por debajo de Haití, país más pobre de Latinoamérica.

Forbes
Anna Portella
Ciudad de México
Viernes 4 mayo 2018.


Un mexicano que vive en una zona urbana requiere de 94.06 pesos para alimento, vivienda, transporte, vestido, salud, comunicación, artículos de esparcimiento, educación, cultura y recreación, de acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), organismo que depende del sector público.

Con 2 mil 822 pesos mensuales o 94 pesos diarios, se alcanzaría la línea de bienestar, si se consideran los precios de los alimentos, bebidas, bienes y servicios al mes de abril del 2017.

En los últimos días la Confederación Patronal, el gobierno capitalino y la Secretaría del Trabajo, entre otros organismos empresariales, aseguraron que se buscará incrementar el salario mínimo general de 80.04 a más de 90 pesos a fin de que los trabajadores logren alcanzar el bienestar.

Dentro de las consideraciones de la Coneval está el que solamente se debe gastar 7.7 pesos diarios de transporte, es decir 231 pesos al mes.

En educación, cultura y recreación la Coneval calculó que una persona que vive en zona urbana requerirá 278 pesos mensuales; para vivienda y servicios de conservación 205.99 pesos.

En vestido, calzado y accesorio 178 pesos al mes, 75.73 pesos en cuidados personales, 75 pesos en limpieza y cuidados de la casa, 186 pesos en cuidado de la salud.

Pero, si solamente se considera la "canasta alimentaria" o la línea de bienestar alimentaria, la cifra baja a 46 pesos, pero se incluyen al día pequeñas porciones de comida: 155 gramos de tortillas de maíz; 5.6 gramos de pasta para sopa; 26 gramos de pan blanco, 34 gramos de pan de dulce y 5.6 gramos de pan para sándwich.

Además de 9.2 gramos de arroz, 3.6 gramos de cereales, y una mezcla de 35 gramos de carnes de res y ternera, 20.3 gramos de costilla y chuleta, 36.1 gramos de pollo y 3.4 gramos de pescado.

Así como beber un vaso de leche de 200 mililitros, comer 4.8 gramos de queso fresco, 6.7 gramos de yogurt, 33.4 gramos de huevos.

Así como porciones que van de 26 a 60 gramos de cebolla, jitomate, limón, manzana, naranja y plátano, pero no incluye alimentos de gran consumo como aguacate.

De bebidas se incluyeron 411 mililitros de agua embotellada, 169 mililitros de refresco y 56 mililitros de jugos envasados, y 8.7 gramos de pollo rostizado, entre otras cosas.

En total se estima que una persona necesita mil 400.27 pesos al mes para alimentarse dignamente.

El Universal
Ciudad de México
Jueves 1 de junio de 2017.


Los grupos indígenas, mujeres, jóvenes y adultos mayores requieren de políticas públicas más amplias, sugiere el organismo

Pese a la reducción de las carencias sociales registradas hasta 2015, prevalecen los rezagos en poblaciones vulnerables como los grupos indígenas, mujeres, jóvenes y adultos mayores, advirtió el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

Al dar a conocer el Informe de Evaluación de la Política de Desarrollo Social 2016, el organismo destacó que estos grupos requieren de políticas públicas más amplias que consideren sus particularidades para que puedan contar con oportunidades económicas, políticas y sociales, a fin de impulsar su desarrollo; indicó que se requiere de un enfoque del desarrollo social más amplio que sólo el abatimiento de la pobreza.

El documento señala que en 2014, 7 de cada 10 personas indígenas se encontraban en pobreza, de las cuales 3 de cada 10 se encontraban en pobreza extrema. Entre 2010 y 2014 se registró un aumento en el número de la población indígenas en condiciones de pobreza de 8.5 a 8.7 millones de personas.

Sobre las mujeres, el Coneval resalta que en los cambios económicos, sociales y culturales de los últimos 20 años han generado que seis de cada diez hogares sean dirigidos por mujeres, el grupo de edad donde más mujeres se hacen cargo de los hogares es el de 65 años o más.

El organismo advierte que el ser jefas del hogar, limita el desarrollo de las mujeres en otros espacios, lo cual no permite que muchas continúen sus estudios o ingresen a empleos en mejores condiciones; sólo el 31.6% de las mujeres ha contribuido alguna vez a la seguridad social, mientras que en los hombres este porcentaje asciende a 47.2%

Respecto a los jóvenes, el Coneval resalta que el aumento de la pobreza en este grupo de edad ha sido mayor que en el de los adultos, puesto que entre 2010 y 2014 se registró un incremento en el número de jóvenes en condición de pobreza, al pasar de 46 a 47.1%; esto es un aumento de 16.8 a 17.5 millones de personas y si se compara con la población de entre 30 y 64 años, que ha mantenido su índice de pobreza alrededor de 40 % en el mismo periodo.

La situación de pobreza empeora en el caso de jóvenes indígenas, en 2014 72.8% eran pobres, mientras solamente 44.1% de jóvenes no indígenas se encontraron en esta condición.

El Coneval enfatizó que la población juvenil enfrenta dificultades con su “inserción al mercado laboral, la violencia que los rodea, la deficiente formación y desarrollo de habilidades y la insuficiente educación sexual que suele desencadenar embarazos adolescentes”.

Sobre los adultos mayores menciona que el rezago educativo sigue siendo significativo, pues mientras entre la población menor de 65 años el rezago fue de 15.2%, entre los adultos mayores fue de 60.7% en 2014.

La pobreza en los adultos mayores se agrava a partir de la acumulación de desventajas. Mientras el porcentaje de población mayor de 65 años en pobreza es de 45.9%; al diferenciar entre hombres y mujeres de la misma edad 46.3% de las mujeres mayores de 65 años se encuentra en esta situación. La cifra aumenta a 75.5% de mujeres indígenas mayores de 65 años en condición de pobreza.

El Universal
Astrid Rivera
Ciudad de México
Martes 18 de abril de 2017.

Antes de que termine este año, la Secretaría de Hacienda dará a conocer los nuevos precios de las gasolinas, que entrarán en vigor apenas se inicie 2017. Es inevitable que la medida contribuya a la inflación, pues este tipo de aumentos son los que más inciden en el índice general de precios.

Las semanas previas a la toma de posesión de Donald Trump como presidente de Estados Unidos —el 20 de enero— serán de intensa volatilidad en los mercados cambiarios y, en general, de mucha incertidumbre en el ámbito financiero internacional, lo que podría provocar una caída acelerada del peso y encarecer las importaciones.

Lo anterior moverá a las empresas —que ya no tienen margen de maniobra porque llegaron al límite con la depreciación persistente del peso en el último año— a incrementar los costos, y esto se reflejará en los precios finales al consumidor.

El aumento de 77% a la tasa de referencia que decidió el Banco de México el jueves 15 —de 3.25 a 5.75%— hará más caro el dinero, los créditos y, en general, el financiamiento para empresas y personas.

Ante este panorama, el aumento de siete pesos al salario mínimo pasará de los 73.04 a 80.03 pesos diarios a partir de enero próximo, y se compone del incremento habitual en el marco de la inflación esperada —3.9%, o casi tres pesos—, más un "monto independiente de recuperación” (MIR) de cuatro pesos, que por primera vez incluyó la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami) el jueves 1, cuando hizo el anuncio.

INFLACIÓN ‘ESTABLE Y FIJA’

Sin embargo, ese aumento está por debajo de la línea de bienestar mínimo establecida por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), que asciende a 91 pesos diarios por persona e incluye la canasta alimentaria (compuesta por carnes, lácteos, leguminosas, frutas y verduras) y la no alimentaria (integrada por gastos que van desde el transporte, cuidados personales, educación, vestido y vivienda, hasta esparcimiento).

Peor: El incremento se da después de 40 años durante los cuales el salario mínimo ha perdido más de 70% de su valor, golpeado por crisis económicas y por una política que sacrifica el salario para mantener una inflación "estable” y "baja”, según lo dicta el Banco de México.

Deflactado a pesos de 2016, este monto representa apenas 33.3% del poder adquisitivo del salario mínimo en 1978.

Si bien es cierto que, por primera vez en la historia, la Conasami incluye un aumento constituido por el MIR de cuatro pesos, más el tradicional incremento de fijación anual de 3.9% (tres pesos), el ritual fue el mismo y sólo quedó la promesa de que será en 2017 cuando el salario podrá alcanzar la línea de bienestar mínimo.

Esa recuperación tendrá que esperar y corre el riesgo de diluirse ante el incremento de precios a raíz de la depreciación del peso, el bajo crecimiento de la economía mexicana y la incertidumbre provocada por el resultado de las elecciones en Estados Unidos, que ganó el republicano Donald Trump.

LA RUPTURA DEL DOGMA

Para Rogelio Gómez Hermosillo, coordinador de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, el aumento salarial no cubre las necesidades de una persona, menos aún las de una familia.

"El monto es absolutamente insuficiente —dice en entrevista telefónica—. Lo importante es la ruptura del dogma. Ahora corresponde dar el primer paso para colocar ese incremento por arriba del umbral de pobreza de una persona. Y luego, en los años subsecuentes, tratar de llegar al monto correcto para que cubra el costo de manutención de la familia, como lo marca la Constitución y como corresponde a una economía como la mexicana.”

—¿Hay margen para ello, pese al panorama económico que se espera para el 2017?

—Por supuesto. Si bien estamos enfrentando un entorno económico muy adverso, debemos hacerlo con nuevas herramientas. Seguir con la misma receta absurda de empobrecimiento no nos va a resolver el ambiente económico adverso; incluso nos puede hundir más.

"Entonces, lo que está empezando a verse es el fortalecimiento del mercado interno y la vinculación entre productividad e ingreso, una lógica en la que lo deseable es que ganen tanto los trabajadores como los empresarios. Parece un buen camino a explorar.”

EL MÁS REZAGADO

Consultor y asesor de programas sociales en diferentes países y organismos internacionales, como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Gómez Hermosillo reitera:

"No sólo estaremos hablando de un salario mínimo, sino de una dinámica de mejora del conjunto de salarios, sobre todo los de los más pobres, de tal manera que recuperen valor. El problema del salario mínimo no en sí mismo el salario; pueden ser sólo 3 millones quienes lo tengan, aunque la mayoría de ellos sean trabajadores informales que no gozan del sistema de seguridad social.”

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, de la población ocupada hasta el tercer trimestre de 2016, el 15.1% —7.8 millones de personas— sólo gana un salario mínimo; mientras que 13.6 millones obtienen de dos a tres salarios y representan la mayor parte de la población ocupada (26.2%). Sólo 12.8% gana entre tres y cinco salarios, y 6.1% de quienes laboran perciben cinco salarios.

Más aún, en un año se sumaron 970 mil 68 mexicanos a las filas de quienes ingresan sólo un salario mínimo. Casi un millón de personas aumentaron el ejército de trabajadores con las peores condiciones laborales.

Lo anterior provoca que México sea el país más rezagado en salario entre los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), ya que un trabajador gana en promedio 0.6 dólares por hora; en Chile, 2.3 dólares, mientras que en Estonia, República Checa y Hungría el salario es de 2.5 dólares.

Ya ni mirar los salarios de economías desarrolladas como Estados Unidos, con un promedio de más de siete dólares por hora, en tanto que en Holanda, Francia, Alemania, Bélgica e Irlanda los trabajadores ganan más de 10 dólares.

Proceso
Ciudad de México
Domingo 18 de diciembre de 2016.

   
Ciudad de México— En el país, 16.3 millones de personas viven en municipios con alta y muy alta marginación.

Según el Índice de Marginación 2015 del Consejo Nacional de Población (Conapo), difundido a principios de este mes, el 13.7 por ciento de los mexicanos habita en mil 55 municipios donde hay dificultad para acceder a oportunidades sociales básicas.

Ahí, los mexicanos son más vulnerables a nueve formas de exclusión: analfabetismo, primaria incompleta, hacinamiento, bajos ingresos y viviendas con piso de tierra, sin drenaje, agua potable ni energía eléctrica.

En la sierra Tarahumara de Chihuahua se encuentra Batopilas, el Municipio más marginado del País.

En dicho "pueblo mágico" de 11 mil habitantes, la mitad es analfabeta, tiene la primaria incompleta, vive hacinada y no tiene acceso a servicios en la vivienda.

En el ranking le siguen otros municipios con población predominantemente indígena: Mezquital, Durango; Cochoapa el Grande, Guerrero; Del Nayar, Nayarit, y Carichí, Chihuahua.

A nivel estatal, permanece la desigualdad entre el norte y sur del País; la brecha es más amplia en las mediciones de educación.

Los estados del norte registran índices de marginación baja y muy baja, mientras que el sur predominan índices medio y alto.

La Ciudad de México es la mejor calificada en todas las categorías.

Por la cantidad de municipios marginados en su territorio, Chiapas, Oaxaca y Guerrero son las únicas tres entidades con índice de marginación muy alto.

Desde 2010, las carencias sociales en todo el País disminuyeron: el hacinamiento se redujo en 8.1 por ciento, la población mayor a 15 años con la primaria incompleta en 3.4, y las viviendas sin agua entubada en 3.2.

Sin embargo, como también lo reveló la medición de pobreza del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), fue marginal la reducción de personas ocupadas que reciben ingresos menores a los dos salarios mínimos.

En los últimos cinco años, sólo disminuyó en 1.3 por ciento, por lo que el 37.4 por ciento de los mexicanos viven con ingresos insuficientes para cubrir sus necesidades básicas y mejorar su nivel de vida.

Además, se mantuvo en 28.9 por ciento la cantidad de personas que viven en localidades con menos de 5 mil habitantes, las cuales son más propensas a sufrir de aislamiento e inexistencia de servicios básicos.

El índice, calculado desde 1990 con base en las encuestas censales del Inegi, es utilizado para la asignación de recursos de programas públicos.

Reforma
Ciudad de México
Sábado 26 de marzo de 2016.

 

El mundo es comprendido por el paradigma, es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

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