La Policía colombiana, en una operación coordinada con la Armada y la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA), desarticuló una banda de narcotraficantes asociada con los cárteles mexicanos de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación.

Conforme a esa institución, la organización criminal enviaba ocho toneladas de cocaína mensualmente a sus socios mexicanos desde las selvas del departamento de Nariño, fronterizo con Ecuador.

En la "Operación Valquiria", como fue denominada, las autoridades capturaron en los departamentos de Nariño, Cauca y Valle del Cauca (suroeste) a 12 de los integrantes de la banda, entre ellos sus dos cabecillas.

A los arrestados se les decomisaron varias armas de fuego, celulares, dos computadoras portátiles y una memoria con documentos que será sometida a una investigación.

Entre ellos están Onofre Junior Aguiño Arboleda, alias "El Ciego" y Luis Andrés Jilón Romo, alias "Carlos" o "El Compadre", principal enlace con Ismael Zambada García, "El Mayo Zambada", del cártel de Sinaloa, y Nemesio Oseguera Cervantes, "El Mencho", del cártel de Jalisco Nueva Generación.

El director general de la Policía de Colombia, General Jorge Hernando Nieto, aseguró a periodistas que la operación supone uno de los golpes más contundentes contra organizaciones internacionales dedicadas al narcotráfico a gran escala con destino a cárteles mexicanos.

Asimismo, aseguró que lograron neutralizar las rutas marítimas que utilizaban los narcotraficantes en la costa de Nariño, en el Pacífico de Colombia.

La organización, con tentáculos en una disidencia de las FARC, contaba con sus propios laboratorios en Tumaco, Nariño, y en la frontera con Ecuador.

Allí acopiaba los cargamentos, para luego transportarlos en lanchas rápidas y en barcos pesqueros.

En cada uno de los viajes enviaban hasta mil 800 kilos de cocaína, señaló el General Nieto.

Muchos de los tripulantes que la transportaban eran de nacionalidad ecuatoriana y eran acompañados por habitantes de la zona.

La banda contaba con tres puntos de abastecimiento en alta mar: uno cerca de las Islas Galápagos, otro a la altura de la isla Coco y uno más a casi 290 kilómetros de México.

EFE y AP
Bogotá, Colombia
Miércoles 01 marzo 2017.


En una sentida ceremonia en Oslo (Noruega), Santos fue galardonado por sus esfuerzos a favor de la paz.

El escenario que acogió la fase pública de conversaciones de paz con las Farc hace 4 años se convirtió en el mismo lugar en donde hoy los ojos del mundo están centrados. Oslo, la capital de Noruega, nuevamente hace historia. De manos del Comité Noruego, el presidente Juan Manuel Santos recibió el premio Nobel de Paz con el que fue galardonado cinco días después de que el plebiscito fuera derrotado en las urnas. Una noticia inesperada pero que, eso sí, se constituyó en el primer respiro para el jefe de Estado que lo motivó a seguir luchando por la terminación del conflicto armado.

Ese, precisamente, fue el mensaje que entregó hoy ante la comunidad internacional al recibir el galardón, en una ceremonia que tuvo lugar en el Oslo City Hall, edificio administrativo municipal de la capital noruega cuya edificación se vio frustrada en el siglo pasado también por cuenta de la guerra, cuando el estallido de la II Guerra Mundial hizo que las obras se paralizaran. Así que este no podía ser un mejor escenario para que el presidente Santos anunciara que “la guerra que causó tanto sufrimiento y angustia a nuestra población ha terminado. Hay una guerra menos en el mundo y es la de Colombia”.

Ante los invitados especiales en la ceremonia, de los que hacen parte su familia, víctimas del conflicto, los negociadores de paz y expresidentes, el primer mandatario recordó en un su discurso la sorpresa que le generó el hecho de que el acuerdo de paz logrado con las Farc el 24 de agosto fuera derrotado por un pequeño margen. Incluso, recordó algunas palabras del Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez, plasmadas en su libro Cien años de soledad.  “Era como si Dios hubiera resuelto poner a prueba toda capacidad de asombro, y mantuviera a los habitantes de Macondo en un permanente vaivén entre el alborozo y el desencanto (…) hasta el extremo de que ya nadie podía saber a ciencia cierta dónde estaban los límites de la realidad”.

Tanto así, que Santos reconoció ante el Comité Noruego que el Nobel de Paz que lo sorprendió en la madrugada del viernes 7 de octubre llegó como un regalo del cielo. “En un momento en que nuestro barco parecía ir a la deriva, el Premio Nobel fue el viento de popa que nos impulsó para llegar a nuestro destino: el puerto de la paz”, afirmó el jefe de Estado, con un indudable tono en su voz que reflejó la expectativa que tiene ante el reto aún mayor que se avecina: la implementación del acuerdo de paz con las Farc.

Por eso, durante su discurso fue trascendental para el presidente recordar el paso que tomó tras el frustrado plebiscito del 2 de octubre. Afirmó Santos que el haber escuchado las voces que rechazaron el acuerdo fue trascendental para tratar de consolidar un país menos polarizado y aunar voces alrededor de una paz estable y duradera. “Y esta es la gran paradoja con la que me he encontrado: mientras muchos que no han sufrido en carne propia el conflicto se resisten a la paz, son las víctimas las más dispuestas a perdonar”.

Y tiene argumentos sólidos para llevar esa paradoja a Oslo. Mientras que allá conmemoran los 120 años desde la muerte de Alfred Nobel, creador de los premios que llevan su nombre, en Colombia la división política aún persiste. El Centro Democrático sigue deslegitimando la facultad del Congreso de haber refrendado el nuevo acuerdo de paz y el contenido del mismo, fuerzas oscuras continúan atentando contra líderes sociales y defensores de Derechos Humanos y jóvenes sin filiación política recorren las carreteras del país para exigir un acuerdo de paz.

Tal vez por eso, y por la misma experiencia que como Ministro de Defensa y, luego, como presidente de la República que combatió a la guerrilla con contundentes golpes contra sus máximos líderes, el primer mandatario reflexionó sobre la insensatez, según sus palabras, de pensar que el fin del conflicto deba darse exterminando a la contraparte. “Vencer por las armas, aniquilar al enemigo, llevar la guerra hasta sus últimas consecuencias, es renunciar a ver en el contrario a otro ser humano, a alguien con quien se puede hablar”, y recordó algunas palabras del cantante norteamericano Bob Dylan, también galardonado con el Nobel pero de Literatura: “¡Cuántas muertes más serán necesarias hasta que comprendamos que han muerto demasiados! La respuesta, mi amigo, va volando con el viento”.

Bajo todos esos supuestos, el presidente Santos recibió el premio Nobel de Paz a nombre de los 50 millones de colombianos y, en especial, de las más de 8 millones de víctimas del conflicto armado que cada vez más añoran ver resarcidos sus derechos. Reconoció, además, la labor de sus negociadores en La Habana, Humberto de la Calle y Sergio Jaramillo y a su equipo que “con enorme paciencia y fortaleza, negociaron en La Habana durante todos estos años. Me refiero tanto a los negociadores del Gobierno como a los de las Farc que demostraron una gran voluntad de paz. Yo quiero exaltar esa voluntad de abrazar la paz, porque sin ella el proceso hubiera fracasado”.

Hoy, más que nunca y como lo afirmó en Oslo el presidente Santos, lo imposible puede ser posible y América, más allá de los inocultables problemas de inequidad que, entre varios otros, aún persisten, puede definirse como una zona de paz. Más vale que al Eln no se le haga tarde para subirse al famoso tren de la paz. De momento, la de Ecuador sigue siendo una mesa congelada pero, sin duda, los ojos del mundo se volcarán desde hoy hacia Colombia en donde cada paso que se dé será crucial para que los 4 años de diálogos en Cuba no se echen al traste.

Las recomendaciones de Santos en Oslo

Al dirigirse a los asistentes a la entrega del Premio Nobel de Paz, el presidente Juan Manuel Santos aprovechó para hacer algunas recomendaciones que recogió del proceso de paz y que, según dijo, seguramente servirán como ejemplo para otros procesos con actores armados presentes en diferentes territorios del mundo.

Sin duda, dejó claro que combatir y negociar al mismo tiempo debe ser una de las condiciones claras bajo las cuales las partes deben sentarse a negociar. “Algunas veces, para llegar a la paz, es necesario combatir y dialogar al mismo tiempo”, señaló. A partir de allí, comenzar a forjar una agenda realista y concreta que resuelva asuntos directamente relacionados con el conflicto y, ante todo, adelantar las conversaciones con absoluta discreción.

Señaló, finalmente, que se debe estar dispuesto a tomar decisiones difíciles y hasta impopulares en aras de la paz. “Esto significó, en mi caso, acercarme a gobiernos de países vecinos con quienes tenía, y aún tengo, profundas diferencias ideológicas”, refiriéndose claramente a Venezuela y al gobierno de Nicolás Maduro con quien ha expresado en incontables ocasiones su desacuerdo con el modelo político social y económico de ese país. En últimas, el sueño del presidente Santos sigue siendo el de imaginar un mundo sin guerra.

El Espectador
Oslo, Noruega
Bogotá, Colombia
Domingo 11 de diciembre de 2016.


El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, fue reconocido con el Nobel de la Paz por sus esfuerzos para acabar con una guerra civil de más de medio siglo que se cobró la vida de más de 200,000 colombianos.


El presidente de Colombia Juan Manuel Santos fue galardonado este viernes 7 de octubre con el Nobel de la Paz por encaminar un acuerdo de paz histórico firmado por la guerrilla marxista de las FARC, y rechazado por la población en un plebiscito.

El reconocimiento fue hecho apenas cinco días después de que el pueblo colombiano rechazó en referéndum el acuerdo de paz forjado entre Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). La resolución del premio no cita a la contraparte de Santos en las negociaciones, el líder de la guerrilla, Rodrigo Londoño.

"Esperamos que esto aliente todas las buenas iniciativas y a todos los actores que podrían tener un papel decisivo en el proceso de paz y aportará finalmente la paz a Colombia después de décadas de guerra", declaró la presidenta del Comité Nobel noruego, Kaci Kullmann Five, al anunciar el ganador.

Antiguos halcones convertidos en palomas, Santos y el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Rodrigo Londoño, alias Timochenko, firmaron el 26 de septiembre un acuerdo histórico para poner fin a un conflicto que duraba desde más de medio siglo.

Contra todo pronóstico, el pueblo colombiano rechazó el acuerdo en un plebiscito el domingo 2 de octubre, reclamando entre otras medidas que los guerrilleros desmovilizados no puedan participar en la vida política y que vayan a la cárcel, en lugar de beneficiarse de penas alternativas.

Los votantes colombianos rechazaron el acuerdo el domingo por el más estrecho de los márgenes —menos de un punto porcentual— por la preocupación de que los rebeldes, que estuvieron detrás de muchas atrocidades, recibieron un acuerdo a su favor. Bajo los términos del acuerdo, los rebeldes que entreguen sus armas y confiesen sus crímenes evitarán pasar tiempo en la cárcel y en su lugar las FARC les darán 10 escaños en el Congreso hasta 2026.

"Existe un peligro real de que el proceso de paz se interrumpa y de que la guerra civil se reanude", lo que hace "todavía más urgente el respeto del alto el fuego por las partes, encabezadas por el presidente Santos y el jefe de la guerrilla de las FARC Rodrigo Londoño", advirtió el comité Nobel.

El fracaso del referéndum obligó a Bogotá y a la guerrilla a reanudar sus negociaciones, a las que el comité Nobel da un espaldarazo este viernes con el peso simbólico del premio.

"El hecho de que una mayoría de votantes dijera no al acuerdo de paz no significa necesariamente que el proceso de paz esté muerto", argumentó. "El referéndum no era una votación a favor o en contra de la paz", agregó el comité.

El acuerdo de paz se cerró tras casi cuatro años de negociaciones públicas en Cuba. El proceso se alargó en total seis años, incluyendo una primera fase de diálogo secreta, según explicó Santos en su día.

Santos, de 65 años, es un mediador inesperado en este conflicto. Criado en una de las familias más ricas de Colombia y educado en la Universidad de Harvard, durante su etapa como ministro de Defensa hace una década fue responsable de algunos de los mayores golpes militares a las FARC. Entre las operaciones más destacadas están una incursión transfronteriza a Ecuador en 2008 que derivó en la captura de un alto comandante y en el rescate de tres estadounidenses secuestrados por la guerrilla cinco años antes.

En base al acuerdo de paz que negoció, los rebeldes que entreguen sus armas y confiesen sus delitos evitarán cumplir penas de cárcel y las FARC obtendrán 10 escaños en el congreso hasta 2026 para suavizar su conversión en un movimiento político.

Santos y Londoño se reunieron solo en dos ocasiones durante todo el proceso de paz: el año pasado, cuando dieron los últimos retoques a la parte más controvertida del acuerdo — la que aborda las sanciones a la guerrilla por sus crímenes de guerra — y el mes pasado en la firma del acuerdo ante líderes mundiales y el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon.

Esta es la primera vez que el Premio Nobel de la Paz va a parar a Latinoamérica desde 1992, cuando el comité reconoció a la activista por los derechos humanos guatemalteca Rigoberta Menchú.

Al reconocimiento aspiraban este año 376 candidatos, una cifra récord. El año pasado se premió al Cuarteto para el Diálogo Nacional de Túnez por sus esfuerzos para construir una democracia plural.

No hay premio para las FARC

Conforme a la tradición, el Comité no quiso explicar por qué este premio no estaba compartido con las FARC.

El miércoles 5 de octubre, después de reunirse con los opositores al acuerdo, entre los cuales su predecesor y ex mentor Álvaro Uribe, el presidente Santos estimó que "la paz está cerca y la vamos a alcanzar".

Cuando fue ministro de Defensa durante la presidencia de Uribe lanzó la mayor ofensiva contra la guerrilla marxista. Pero decidió no obstante seguir la vía de las negociaciones tras ser elegido presidente, hace seis años.

"Seguiré buscando la paz hasta el último minuto de mi mandato porque ese es el camino para dejarles un mejor país a nuestros hijos", prometió recientemente.

Aunque hace apenas unos días aseguraba no buscar el Nobel, la recompensa fortalece al presidente en su búsqueda de una reconciliación de Colombia, azotada por décadas de violencia de guerrillas, paramilitares y fuerzas estatales que han causado 260,000 muertos, 45,000 desaparecidos y 6.9 millones de desplazados.

El premio, que consiste en una medalla de oro, un diploma y un cheque de ocho millones de coronas suecas (unos 950,000 dólares), le será entregado en Oslo el 10 de diciembre, fecha de aniversario de la muerte de su fundador, el científico e industrial sueco Alfred Nobel (1833-1896).

El año pasado, el Nobel de la Paz fue para el Cuarteto para el Diálogo Nacional Tunecino, actores de la sociedad civil que permitieron salvar la transición democrática en Túnez.

En esta edición, el Comité Nobel noruego había recibido no menos de 376 candidaturas para el premio, un centenar más que el récord anterior (278).

AFP / AP
Estocolmo, Noruega
Viernes 7 de octubre de 2016.


Además del No, ganó la abstención: fue la más alta en los últimos 22 años


Los colombianos rechazaron este domingo en un plebiscito los acuerdos de paz entre el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y las FARC, lo que dejó al país sumido en la incertidumbre sobre qué pasará con el cese definitivo del fuego y el proceso de desarme pactados con esa guerrilla.

En forma sorpresiva, porque todos los sondeos preelectorales anticipaban la aprobación de los acuerdos, el “No” obtenía el 50.23% de los votos, mientras que el “Sí” el 49.76%.

Estos resultados, divulgados por la Registraduría Nacional, la institución encargada de organizar el plebiscito, incluían el escrutinio del 99.64% de las mesas electorales y se consideran irreversibles.

Con el triunfo del “No”, los acuerdos de paz con las FARC, que fueron negociados a lo largo de tres años y nueve meses por el gobierno de Santos, quedan inválidos y no podrán ser aplicados ya que el plebiscito tiene carácter vinculante para el presidente.

La gran pregunta que queda en el aire es si las FARC y las Fuerzas Militares, que desde junio pasado mantenían un cese del fuego bilateral y definitivo del fuego, volverán o no a la guerra.

El “No” tenía seis millones 363 mil 989 votos, mientras que el “Sí” acumulaba seis millones 424 mil 385.

Luego de conocerse los resultados, el presidente Santos mantenía una reunión urgente con su gabinete para estudiar las acciones a seguir. El mandatario había dicho que si ganaba el “No” a los acuerdos no había ninguna posibilidad de renegociar los acuerdos con las FARC ni tenía un plan “B”.

Los promotores del “No”, encabezados por el expresidente Álvaro Uribe y su partido, el Centro Democrático, había dicho que de ganar esa opción renegociarían los acuerdos de paz con las FARC, en especial los puntos de justicia y de participación política.

Uribe rechaza que los jefes de las FARC que hayan cometido delitos de lesa humanidad paguen esos crímenes con penas alternativas y pide que lo hagan con cárcel efectiva. Tampoco está de acuerdo con que participen en política.

El exvicepresidente y dirigente del Centro Democrático pidió a las FARC mantener el cese al fuego y sentarse a renegociar los acuerdos de paz.

“Se trata de reconducir este proceso de paz, no de terminarlo”, dijo.

Las FARC señalaron en su cuenta de Twitter: “El amor que llevamos en el corazón es gigante y con nuestras palabras y acciones haremos posible alcanzar la paz”. El jefe de negociadores de esa guerrilla, Iván Márquez, dijo que más tarde emitirán un pronunciamiento.

La jornada del plebiscito para decir “Sí” o “No” a los acuerdos de paz se desarrolló con normalidad y en medio de fuertes lluvias, lo que desalentó la masiva afluencia de votantes a las urnas.

Esto, finalmente, acabó favoreciendo a los opositores a los acuerdos de paz, ya que según todos los estudios de opinión entre menos abstención se registrara en la jornada, más alta sería la posibilidad de que ganara el “Sí”.

La abstención se ubicó en 62.63% del electorado.

El mal tiempo se dejó sentir sobre todo en los departamentos de la costa caribe colombiana, que fue golpeada por el huracán Matthew.

Preocupado porque el temporal inhibiera a los electores, el presidente Santos hizo un llamado a los colombianos el domingo temprano, tras presentarse a sufragar en una mesa en la céntrica Plaza de Bolívar.

“Yo espero que todos, todos los colombianos salgan a votar -dijo-, a pesar de la lluvia, a pesar del mal tiempo en algunos lugares, todos tenemos que ejercer ese derecho, todos los colombianos tenemos que salir a votar en este día histórico”.

A pesar de las precipitaciones, que amainaron en la medida en que avanzó el día, la jornada, que se extendió entre las 8:00 y las 16:00 horas locales, se realizó en calma en todo el territorio aunque en algunos puntos se registraron incidentes aislados.

El más grave de ellos ocurrió en una vereda del suroriental departamento del Guaviare, donde una mesa de votación fue hostigada desde la distancia por un grupo de desconocidos que hicieron detonar artefactos explosivos.

Aunque no hubo víctimas ni daños materiales, el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, señaló que en esa zona opera el Frente Primero de las FARC, donde existe una disidencia que no respalda los acuerdos de paz con el gobierno.

Villegas señaló que, además de ese hecho, no se registraron situaciones de violencia durante la jornada.

“Desde el punto de vista de la seguridad, este es el acto más seguro, tal vez, en toda nuestra historia”, aseguró el ministro de Defensa.

Al asistir por la mañana a votar a una mesa del norte de Bogotá, el jefe del equipo de negociadores del gobierno con las FARC, Humberto de la Calle, dijo que Colombia ya ensayó el “No” y el conflicto armado se ha prolongado por 50 años.

Señaló que, además, “están pasando cosas: la guerrilla comenzó la destrucción de armamento artesanal ayer (sábado), ha ofrecido un inventario de bienes para reparar (a las víctimas del conflicto), ha pedido perdón y sería lastimoso que eso se frustrara”.

Esto, finalmente, ocurrió.

Además del No, ganó la abstención: fue la más alta en los últimos 22 años

A las urnas dejó de ir el 62,6% de los colombianos habilitados para votar. Las 10 tasas más altas se presentaron en departamentos donde ganó el SÍ.

Las encuestas sobre el plebiscito para refrendar el acuerdo el entre Gobierno y las Farc pronosticaron una baja participación. Fue, quizás, en lo poco que acertaron los estudios de opinión. Este domingo, la participación fue de un escaso 37,4%. O, lo que es lo mismo: la abstención fue del 62,6%.

Es una cifra alta en la historia reciente de Colombia. Si se tienen en cuenta las elecciones de corte nacional que precedieron al plebiscito, como las presidenciales de los años anteriores, una abstención superior no se veía desde la primera vuelta de los comicios de 1994, cuando los candidatos más fuertes en contienda eran el liberal Ernesto Samper (que a la postre ganó en el balotaje) y el conservador Andrés Pastrana. La abstención en ese momento fue de 66,2%.

Desde entonces, la abstención fue inferior, hasta ahora, como se muestra a continuación:

Plebiscito 2016: 62,60%

Segunda vuelta presidenciales 2014: 52,03%

Primera vuelta presidenciales 2014: 59,90%

Segunda vuelta presidenciales 2010: 55,67%

Primera vuelta presidenciales 2010: 50,73%

Presidenciales 2006: 54,95%

Presidenciales 2002: 53,53%

Segunda vuelta presidenciales 1998: 41,15%

Primera vuelta presidenciales 1998: 48,88%

Segunda vuelta presidenciales 1994: 56,66%

Primera vuelta presidenciales 1994: 66,23%

De manera paradójica, las 10 tasas más altas de abstención en el plebiscito por la paz se presentaron en departamentos donde ganó el Sí. Estos son:

Colombianos en el exterior: 87,0

La Guajira: 80,6%

San Andrés: 79,8%

Bolívar: 76,7%

Vaupés: 76,3%

Guainía: 76,0%

Atlántico: 75,9%

Magdalena: 75,6%

Amazonas: 73,8%

Vichada: 73,8%

Proceso
El Espectador
Rafael Croda
Bogotá, Colombia
Domingo 2 de octubre de 2016.

Los equipos del gobierno de Colombia y de la guerrilla de las FARC anunciaron oficialmente esta tarde en La Habana, Cuba el fin de las negociaciones y el cierre del acuerdo final de paz, que daría fin a más de 50 años de conflicto armado.

Tras cuatro años de negociaciones, ambos equipos llegaron a un "acuerdo final, integral y definitivo", informaron en un mensaje a los medios desde la isla.

Las partes dijeron que el acuerdo busca "el fin del conflicto y una paz duradera".

El arribo a un acuerdo se vislumbró a comienzos de agosto cuando las partes presentaron una suerte de hoja de ruta que guiará el cese del fuego bilateral, el cual entrará en vigencia desde el mismo momento en que se firme el acuerdo definitivo.

El cese al fuego significa el fin de los enfrentamientos entre el Estado y las FARC.

Ahora, el gobierno colombiano debe informar al Congreso para que convoque a un plebiscito, en el cual los colombianos dirán si respaldan o no el acuerdo.

El anuncio se hizo desde La Habana.

En la mañana, el presidente colombiano Juan Manuel Santos había dicho que esperaba dar al país una noticia histórica porque "todos debemos estar muy contentos porque hoy es un día muy especial".

En tanto, el máximo jefe de las FARC, Rodrigo Londoño o "Timochenko", comentó al espacio informativo Nueva Colombia Noticias que "esta mañana iniciamos la cuenta regresiva en función de cerrar los acuerdos de paz".

Añadió que quería compartir con el pueblo colombiano la buena nueva. "Los invito a todas y a todos a que nos acompañen a seguir haciendo esfuerzos por conquistar la paz con justicia social".

La víspera en las redes sociales circularon fotografías de las delegaciones en Cuba poniendo a punto el acuerdo final. La imagen fue difundida por el equipo de paz del gobierno, que la acompañó con la frase "se acerca el día... Vamos camino a la paz".

Se espera que apenas haga el anuncio oficial al país, el jefe de Estado informará oficialmente al Congreso para que convoque a un plebiscito en el que los colombianos dirán si apoyan o no los acuerdos alcanzados en la isla.

"Este es un gran momento histórico para el país. Acabar una guerra tan dura es toda una hazaña", indicó a The Associated Press monseñor Luis Augusto Castro, arzobispo de Tunja y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia.

El prelado agregó que es clave que en adelante se desarrollen en el país campañas pedagógicas para que los colombianos tengan claro qué fue lo que se acordó en la capital cubana.

También de histórica calificó la noticia el ex alto comisionado para la paz Víctor Ricardo, quien hizo hincapié en que durante 60 años el Estado trató de derrotar sin éxito a las guerrillas por la vía militar y que como no lo pudo hacer acudió la negociación.

Los diálogos han tenido una férrea oposición entre los seguidores del ex presidente Álvaro Uribe (2002-2010).

La proximidad de la clausura exitosa de la mesa de diálogo en La Habana se avizoró a comienzos de agosto cuando las partes dieron a conocer una suerte de hoja de ruta que guiará el cese del fuego bilateral que entrará en vigencia desde el mismo momento en que se firme el acuerdo definitivo y que en la práctica significará el fin de los enfrentamientos entre el Estado y las FARC.

También se establecieron a inicios de mes los mecanismos de monitoreo para el fin de las hostilidades que correrán a cargo de Naciones Unidas y grupos de observadores internacionales y el funcionamiento de 23 zonas y ocho puntos a los cuales arribarán de manera transitoria los guerrilleros mientras se realiza el proceso de abandono de las armas.

Asimismo se estableció que la recolección y almacenamiento del armamento en poder de las FARC se desarrollará en tres fases a los 90, 120 y 150 días de la firma de la paz.

Desde fines de 2012 la administración de Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) llevan adelante en Cuba el proceso para tratar de poner fin a más de medio siglo de conflicto armado interno.

Hasta ahora las delegaciones han llegado a acuerdos en temas clave como una reforma agraria, la participación de los rebeldes en política, la lucha conjunta contra el narcotráfico, el resarcimiento de las víctimas, el blindaje jurídico y político a los puntos que se acuerden en la negociación, la forma en que los actores del conflicto armado pagarán por sus crímenes, el cese bilateral y definitivo del fuego y el abandono de las armas por parte de los rebeldes.

Según cifras oficiales las FARC tienen en sus filas a unos 7 mil combatientes.

En los últimos 15 años el ejército colombiano, apoyado por el gobierno de Estados Unidos, desató una ofensiva que diezmó las tropas del movimiento insurgente y replegó a sus combatientes pero sin lograr derrotarlos, lo que puso a las partes en la necesidad de sentarse en una mesa de diálogo como la desarrollada en La Habana.

Si se formaliza el acuerdo final se extinguiría el último gran movimiento armado de América Latina.

En el país quedaría operando el Ejército de Liberación Nacional (ELN), aunque el gobierno de Santos también busca negociar la paz con ese grupo rebelde.

Pese a los esfuerzos de las FARC y la administración de Santos la reconciliación entre los colombianos parece compleja tras un enfrentamiento que dejó más de 220.000 muertos, miles de desaparecidos y millones de campesinos desplazados a las ciudades desde que se iniciaron las hostilidades en 1964.

AP
Ana Espinosa
La Habana, Cuba
Miércoles 24 de agosto de 2016.


La Fiscalía General de la Nación ha presentado un informe que recoge 232 casos, entre los cuales hay incluso violaciones a niñas menores de 5 años


Nunca lo han querido reconocer, incluso los jefes guerrilleros tachan las informaciones de propaganda difamatoria contra ellos. Pero los estremecedores testimonios de guerrilleras que EL MUNDO ha conocido a lo largo de los años y el grueso expediente que la Fiscalía General de la Nación presentó recientemente, evidencia que los abusos sexuales, la discriminación hacia la mujer y los abortos forzados fueron norma en las FARC.

"En las FARC había una política orientada a la violencia sexual contra la mujer pero también encontramos casos documentados contra hombres", dijo en la presentación del informe, que recoge 232 casos, el vice-Fiscal Jorge Perdomo. En sus investigaciones hallaron casos de violaciones de niñas menores de cinco años.

En lo que recibían idéntico trato hombres y mujeres era en los juicios por indisciplina e intento de fuga. De ser declarados culpables, con independencia de su género, morían acribillados a balazos. Numerosos guerrilleros que lograron escapar así lo relatan. Miles de menores de edad se incorporaban a las filas, unos voluntarios, atraídos por el uniforme o huyendo de los malos tratos en sus miserables hogares, y otros obligados. Pero en cuanto comprobaban que la vida real en los campamentos en nada se parecía a la que habían soñado, empezaban a planear su huida.

"La mujer no vino a la guerra a parir, sino a combatir"

El deseo de ser madre fue una de las razones que empujó a muchas chicas a escapar. En la VIII Conferencia que celebraron las FARC, concluyeron que las que quedaran embarazadas debían abortar, quisieran o no hacerlo. "La mujer no vino a la guerra a parir sino a combatir", decían.

Uno de los que practicaron decenas de abortos, en su inmensa mayoría forzados, vive hoy en España. Héctor Albeidis Arboleda reside desde 2014 en el barrio San Blas de Madrid. En Colombia la justicia le espera para que responda por más de medio millar de abortos obligados. En los últimos dos meses le han sumado nuevos casos a los que ya le tenían probados. Según consta en el trabajo de la Fiscalía de Pereira, en donde vivía antes de cruzar el Atlántico, trabajó para 11 Frentes de las guerrillas, no solo de las FARC.

"Vi que me salió el bebé. Estaba bien formado, tenía sus manitas, sentí que le palpitaba su corazón como un minuto", narraba una de sus víctimas. Reclutada siendo niña, fue violada por un comandante. "Nunca había tenido relaciones con un hombre, era virgen, y a los ocho meses de estar allí un comandante me dijo que si lo dejaba tener relaciones me dejaba ir para la casa. Pensé que era verdad y me violó a la mala, en una guardia y al mes me di cuenta de que estaba preñada".

De "Burdo montaje de la Fiscalía", calificó Iván Márquez las publicaciones sobre Arboleda en su momento, pero el aluvión de pruebas recogidas en los ordenadores incautados a diferentes comandantes así como declaraciones de antiguas guerrilleras, aún traumatizadas por sus trágicas vivencias, son irrefutables.

"La planificación es obligatoria y en los casos de embarazo realizar el legrado. Mantener el secreto de las áreas de los hospitales", rezaba una de las órdenes por escrito que dejó el 'Mono Jojoy', número dos de dicha banda terrorista hasta que el Ejército le abatió.

La Fiscalía ha documentado incluso abusos sexuales contra niñas menores de 10 años, puesto que las FARC no ponían límites a la edad de reclutamiento.

Tras cuatro años de negociaciones, los delegados de las FARC en Cuba todavía persisten en negar las evidencias y más bien aseguran que su organización armada es ejemplo del respeto a la equidad de géneros.

El Mundo
Salud Hdez. Mora
Madrid / Bogotá
Miércoles 10 de agosto de 2016.


“La amenaza a la paz la representan los sectores que se han lucrado de la guerra”

En el discurso que dio durante la ceremonia de firma del acuerdo sobre el fin del conflicto, el máximo comandante de las Farc, Timoleón Jiménez, fue directo al grano: “Claro que las Farc haremos política. Sí, esa es nuestra razón de ser, pero lo haremos por medios legales y pacíficos”. Muestra de esa realidad son las respuestas dadas en esta entrevista con El Espectador.

El evento del jueves en La Habana marcó el punto de inflexión del proceso de paz y el jefe insurgente tuvo una ardua jornada diplomática, que incluyó reuniones privadas con el presidente Santos, el jefe de Estado venezolano, Nicolás Maduro, y el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon. Una muestra de que las Farc tienen hoy el micrófono abierto en Colombia y el mundo.

Esta realidad no sólo fue evidente con los encuentros privados, sino que también se vio en el detrás de cámaras de la ceremonia. Imágenes impensables hace unos años quedaron en la memoria de los asistentes. El abrazo a la salida del salón de protocolo entre Iván Márquez, jefe de la delegación de las Farc, y el general Javier Flórez, quien lideró la subcomisión para el fin del conflicto, fue muestra de que el trabajo en la mesa de diálogos unió a quienes se enfrentaron ferozmente en los campos de batalla.

También fue muestra del cambio de lenguaje que los primeros en ponerse de pie para aplaudir al presidente Juan Manuel Santos cuando dio su discurso fueron los miembros de la delegación de la guerrilla, a pesar de que el jefe de Estado señaló que había sido el hombre que le dio los golpes militares más duros a la insurgencia. O que los periodistas se referían al comandante de las Farc como “señor Timochenko”.

Imágenes emotivas. Históricas como el aplauso cerrado con que fue recibido el presidente Santos cuando ingresó al avión presidencial luego de la realización del evento. Los invitados se levantaron de sus sillas y en dos ocasiones los aplausos retomaron su intensidad. Y es que tras terminar el acto formal, invitados y delegados de la mesa intercambiaron, en un ambiente de júbilo, conversaciones animadas. Un enjambre de periodistas buscaban declaraciones y fotografías para la posteridad.

El jueves 23 de junio el salón de protocolo de El Laguito, en La Habana, se convirtió en el testigo mudo de un acto de verdadera reconciliación, el del fin de la guerra más larga del hemisferio occidental. Y el hecho de que Cuba fuera el anfitrión hizo más simbólico todo. Porque esta pequeña isla inspiró el surgimiento de las guerrillas latinoamericanas, y su eterno antagonista, Estados Unidos, tenía a su representante, Bernard Aronson, allí sentado.

Es en este nuevo ambiente que Timochenko pide al gobierno estadounidense aportar a la paz con la liberación de Simón Trinidad, quien está preso en una cárcel de Colorado desde hace trece años. De la misma manera afirma enfáticamente que la rebelión armada culminará cuando desaparezcan los factores que engendraron el alzamiento campesino.

A juicio de las Farc-EP, ¿cuándo termina la rebelión armada: cuando se firme el acuerdo final o cuando dejen las armas?

La rebelión armada en general sólo terminará cuando desaparezcan las condiciones materiales que la generaron. Para hacer posible esa halagadora realidad es que hemos trabajado con intensidad durante varios años en la mesa de conversaciones de La Habana. El acuerdo final supone que tal aspiración ha sido concluida, y la más clara demostración de ello será la dejación de las armas en los términos pactados. Nuestra vinculación a la actividad política legal, sin armas y con plenas garantías, implica también el cumplimiento de los compromisos adquiridos de parte y parte.

¿Cuánto proyecta usted que puede tardar la firma del acuerdo final?

Si partimos de lo consensuado en la reunión privada que sostuve con el presidente Santos el pasado 23 de junio en La Habana, en la que participaron los jefes de ambas delegaciones, creo que dicha firma puede producirse más pronto de lo que tenía en mente. Pero eso depende de que en la mesa no se entraben las cosas, se demuestre real voluntad política y se agilicen los mecanismos para implementar normas y producir hechos que deben estar listos antes de la firma.

¿La liberación de “Simón Trinidad” es una condición de las Farc-EP para la firma del acuerdo final?

En la construcción de un acuerdo de paz, ninguna de las partes debe plantear a la otra condiciones insalvables. Pero sí tiene la obligación de entenderla lo máximo posible, generar confianza y demostrar voluntad de modificar posiciones inflexibles. El caso de Simón Trinidad es simbólico de cómo en Colombia se ha tratado al adversario político, apelando incluso a gobiernos extranjeros que se han prestado para eso. Simón fue condenado injustamente por unos hechos que jamás cometió. Ellos mismos se vieron imposibilitados para condenarlo por narcotráfico y luego por terrorismo. Trajeron de los cabellos una acusación absurda y consiguieron de modo tramposo una sentencia en su contra. Consideramos que tanto el gobierno de los Estados Unidos como el de Colombia se encuentran ante la posibilidad de demostrar un real cambio de actitud frente a quienes piensan diferente. Eso, desde luego, sería un mensaje de enorme significación para todos.

¿Por qué el presidente Santos dice que ustedes están preparados para la guerra urbana si no se firma la paz?

Eso habría que preguntárselo a él. Nosotros sí nos estamos preparando para llegar a las zonas urbanas, pero con un mensaje de reconciliación y de paz con justicia social. Eso implica interlocución con todo el mundo, para entre todos elaborar fórmulas que nos permitan la construcción de una Colombia sin violencia política, justa socialmente, democrática y en franco progreso.

¿Cree que Uribe es una amenaza para la paz?

La amenaza para la paz la representan los sectores que se han lucrado de la guerra y que también gracias a ella han conseguido enquistarse en el poder, particularmente en las regiones, creando grandes emporios económicos ligados al narcotráfico, la corrupción y las formas más repugnantes de violencia. El alcance de esa amenaza también depende de la fortaleza de los sectores que creen y trabajan por la paz, que creemos se reproducen de manera acelerada en Colombia y recibirán enorme impulso con la firma de un acuerdo final en La Habana.

Con los últimos acuerdos y su posición respecto al Congreso, las Fuerzas Armadas y la Corte Constitucional, ha quedado la sensación de que las Farc-EP han aceptado la institucionalidad. ¿Es así?

Si nos vamos a incrustar en la vida política, económica y social del país, ¿usted cree que podríamos lograrlo por fuera de la institucionalidad? Los acuerdos precisamente apuntan a que quienes, como nosotros, creen que hay que hacer profundos cambios en las instituciones dejen de ser perseguidos, asesinados o encarcelados por ellas. Eso no quiere decir que nuestras propuestas de profundas reformas institucionales hayan desaparecido. Seguiremos trabajando por ellas en un escenario pacífico, desarmado y legal, buscando obtener el respaldo mayoritario de los colombianos a fin de imponerlas.

¿Qué mensaje les da a las víctimas del conflicto armado?

Necesitamos que nos ayuden a terminar de construir el espacio donde todos podamos reconciliarnos y sentar las bases para levantar el edificio de la paz, en el que nunca más nadie tenga que sufrir las calamidades de la guerra y la violencia política. Las víctimas no pueden ser vistas sólo como si fueran mendigos que claman por una reparación económica, sino como agentes activos de las transformaciones necesarias para que no haya más injusticias, más viudas y huérfanos, más familias destrozadas y mayor desolación. Cuando se habla de este asunto suele imprimírsele cierto sesgo que sólo mira las personas y familias afectadas por la insurgencia, pero no se puede olvidar que hay víctimas de la otra parte, mucho mayores en número y dolor, y que incluso van más allá de la violencia política, como los desempleados, los privados de sus viviendas, los muertos a la puerta de los hospitales y todas esas tragedias nacidas de la desidia oficial.

El Espectador
Alfredo Molano Jimeno
La Habana, Cuba/ Bogotá
Sábado 25 de junio de 2016.


Más de 120 mil fans se reunieron en el Zócalo para disfrutar de la música latina de los tres intérpretes

El colombiano ofreció un show de poco más de una hora, luego de la participación de Rubén Blades, y tanto él como las miles de personas reunidas en la Plaza de la Constitución se libraron de la lluvia.

El lugar lució más lleno que al inicio del espectáculo, alrededor de las 18:00 horas, y por los bailes, coros y aplausos la gente demostró que tenía ganas de ver al cantante.

En cuanto sonaron las primeras notas de "Fruta Fresca" el público gritó y acompañó al intérprete en los coros.

Instantes después, pisaron el escenario los integrantes de ChocQuibTown, quienes acompañaron a Vives en un par de temas.

Pero no podía estar en México sin cantar un tema de música regional mexicana, que contó a la multitud se la inculcó su abuelo. Primero se echó un palomazo del corrido "Caballo Blanco" para después interpretar "Le Solté la Rienda", de José Alfredo Jiménez.

"Quiero dedicárselas a ellas, a esas chilangas", expresó.

En su repertorio también incluyó "Nota de Amor" y "Casarme Contigo", que también pusieron a cantar a gran parte de los presentes.

Reforma
Fidel Orantes
Ciudad de México
Sábado 11 de junio de 2016.


Estado colombiano le otorgó una indemnización a Jineth Bedoya Lima como víctima del conflicto armado, por aproximados 8 mil 400 dólares.

Austin, Texas.- Jineth Bedoya Lima, la periodista colombiana que el 25 de mayo de 2000 fue víctima de secuestro, tortura y violencia sexual por parte de un grupo de paramilitares como represalia a su trabajo periodístico, devolvió formalmente la indemnización administrativa que el Estado colombiano le otorgó como víctima del conflicto armado.

“Señores del Estado, el daño que este conflicto armado me causó a mí y a mi familia no valen los 24 millones 640 mil pesos (colombianos) que me dieron. Mi reparación es la verdad, es lo único que pido. Ustedes me han revictimizado con sus mentiras, sus omisiones y su inoperancia”, dijo la periodista, de acuerdo con un reporte de la agencia colombiana Colprensa.

La periodista aceptó hacer parte del proceso de reparación liderado por la Unidad de Atención y Reparación Integral a las Víctimas, pero dijo en su momento que “la reparación a la que tengo derecho nunca podrá ser usada como un mecanismo de justicia en mi caso”.

Según El Tiempo, Bedoya Lima siempre se negó a recibir la indemnización —equivalente a 8 mil 400 dólares estadunidenses— la cual estuvo por más de seis meses en un banco sin ser cobrada. Sin embargo, en 2014 cuando el gobierno decretó el 25 de mayo como el Día Nacional por la Dignidad de las Mujeres Víctimas de Violencia Sexual aceptó recibir el dinero, agregó el diario.

La Fundación para la Libertad de Prensa (Flip) informó que la decisión de Bedoya Lima se fundamenta en la “enorme contradicción que existe desde las autoridades en el tratamiento de su caso”. De acuerdo con la Flip, el Estado asegura luchar la justicia, pero no acepta su participación en el crimen “cuando existen pruebas que señalan la responsabilidad de agentes Estatales en el secuestro, tortura y violencia sexual contra la periodista”.

Por años la periodista ha exigido verdad y justicia en su crimen. Durante la más reciente audiencia pública ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) —entidad que estudia su caso desde 2011— recordó que nunca se ha investigado la responsabilidad de agentes estatales en su crimen.

En esta audiencia, el Estado presentó como avances en el caso la indemnización que recibió la periodista, informó El Tiempo. También presentó las condenas contra los exparamilitares Alejandro Cárdenas Orozco y Mario Jaimes Mejía como grandes avances.

“Nunca en todos estos años he recibido una sola ayuda humanitaria o de otra índole económica por parte de gobierno alguno o del Estado. Y por eso quiero ser consecuente con mis acciones”, dijo la periodista, reportó El Espectador.

“Hoy le devuelvo a ese Estado, que no ha sido capaz de encontrar justicia y verdad en mi caso, y en los miles de casos que como yo, hemos sufrido la violencia sexual, esa indemnización”.

La Flip, que representa legalmente a Bedoya Lima, aseguró que apoya esta decisión y exigió al Estado brindar garantías para que avancen las investigaciones penales “de manera que permitan juzgar y sancionar a las personas que hoy en día están vinculadas al proceso”. También le pidió a la CIDH que el caso siga avanzando para que pueda llegar hasta la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

El crimen contra Bedoya

El 25 de mayo de 2000, Bedoya Lima fue secuestrada a la entrada de la cárcel La Modelo de Bogotá a donde había llegado para realizar una entrevista en el marco de una investigación sobre una red de corrupción al interior de las cárceles del país.

Tras ser torturada, la reportera fue abandonada cerca de la ciudad de Villavicencio, departamento del Meta (región central de Colombia).

En 2012, los delitos de los que fue víctima fueron declarados como crímenes de lesa humanidad por la Fiscalía General de Colombia, enmarcados en un contexto de violencia contra la prensa del país como “método de guerra”. No obstante, las condenas contra dos exparamilitares en 2016 son las únicas en su caso.

emeexis
Austin, Texas. EU
Centro Knight de
Periodismo para las Américas
Sábado 14 de mayo de 2016.

Entrevistar a la actriz puede terminar en un toma y dame de opiniones sobre política y sexismo.

Cartagena. - La imagen de Susan Sarandon fue noticia internacional hace apenas cinco semanas, pero no por sus dotes de actriz o por haber participado en más de 100 producciones de Hollywood, sino por un escote pronunciado. En medios de todo el mundo se registró su atuendo en la entrega de los premios SAG, en Los Ángeles, con algo de sexismo y sin dejar escapar que la actriz ya tiene 69 años.

“No creo que haya habido prejuicio contra las mujeres, sino contra mi edad –se queja Sarandon, reclinada en un sofá blanco en el hotel Casa Pestagua, de Cartagena–. Había escotes por todo el lugar, pero llamó la atención el mío. No me molestó porque, de una manera u otra, fue fabuloso que muchas mujeres salieron a defenderme enviando fotos de sus pechos, y creo que internet definitivamente debería tener más intercambio de pechos”.

Sus palabras aluden a la insólita reacción del presentador de CNN Piers Morgan, que publicó en Twitter una queja por el escote de la actriz, preguntándose “¿Vestiría así Susan Sarandon para ir a un funeral? Fue horriblemente inapropiado para un tributo póstumo”. Decenas de mujeres respondieron en la red social solidarizándose con ella y enviándole al presentador que reemplazó a Larry King fotos de su propio escote.

“Fue lo mejor que pudo pasarle a Piers Morgan en años…”, bromea Sarandon, distendida. Pero esta es quizás la más trivial de las controversias en las que se ha visto envuelta la ganadora del premio Óscar en 1996 por ‘Dead Man Walking’ (Pena de muerte), en la que hacía el papel de una religiosa que sirve de consuelo a un violador condenado a la pena de muerte.

La polémica no es un destino desconocido para ella, sobre todo ahora que proclama sus opiniones en la actual campaña presidencial estadounidense, en favor del precandidato Bernie Sanders, llamado ‘socialista’ en la prensa de su país: “Primero que todo, él está hablando del New Deal (la famosa política de Franklin D. Roosevelt que en 1933 introdujo un gran número de beneficios sociales, en particular a los más pobres), lo cual no es socialista, sino demócrata. La verdadera pregunta es: ¿puede ser elegida una persona que no tiene relación con súper-PAC (comités que consiguen donaciones de grandes corporaciones), ‘fracking’, Monsanto, Wall Street… Con la maquinaria? Sus programas ya se han visto en el pasado en Estados Unidos, él solo está hablando de los programas obligatorios de salud, de seguridad social y educación. Cosas que existen en todo el mundo para la mayoría de la población. Al menos, en las naciones industrializadas. Por mucho tiempo, en Estados Unidos se ha dicho que merecemos tan poco, que ahora lo que él dice se ve muy mal”.

El cabello de la protagonista de ‘Thelma y Louise’, rojo y ensortijado, se estremece al vaivén de sus gestos, como si estuviera en una competencia deportiva con el periodista. Toma y dame. La pelota llega a su campo al preguntarle por Hillary Clinton, la favorita frente a Sanders en la contienda por la candidatura demócrata a la presidencia: “Hillary Clinton parece republicana, solo quiere reforzar el statu quo y hacer ver que los temas de los que habla Sanders son extraños (…). El sistema de primarias (los caucus) es un fraude. Yo estuve ahí, en Nevada, y fue un desastre. Además, la prensa ha sido muy irresponsable y perezosa en el cubrimiento de los candidatos. Los medios son los responsables de haber elevado a Trump con fines de entretenimiento, por tanto, tiempo, y ahora apestan. Desde el mismo comienzo, asumieron que Hillary iba a ser la candidata demócrata y no cubrían la actividad de Bernie, hasta las primarias de Iowa (en las que Sanders prácticamente empató con Clinton). Él ha tenido que educar a la gente sobre lo que él sostiene. Los ‘millennials’ lo entendieron pronto, porque lo tienen en mente, pero los periódicos y todo el establecimiento han sido muy lentos, incluso apenas para hablar de él”. Punto para Sarandon.

Al devolverle el servicio, le pregunto si no se siente representada por Clinton, que podría convertirse en la primera mujer en ser presidente de Estados Unidos. “No importa si es una mujer o un hombre –devuelve, de revés–, si alguien habla y vende el ‘fracking’ a todo el mundo. Me preocupa el medio ambiente, más que simplemente poner una vagina en la Casa Blanca. No es el tema en el que me enfoco… Pienso que Wall Street tiene que pagar impuestos y debe ser sacudido, y ella no lo va a hacer, porque ha venido aceptando millones de dólares de sus inversionistas. Ha venido apoyando a Monsanto y la modificación genética en la agricultura por todo el mundo, el glifosato y el Roundup, que es un veneno horrible. Ha apoyado el ‘fracking’ y recibe dinero de las petroleras y su círculo de cabildeo, así que no representa ninguno de mis intereses… Se interesó muy tarde en los derechos de la comunidad LGBTI, y está muy mal en términos de sus posturas frente a las minorías. Piensa que es imposible subir el salario mínimo a 15 dólares por hora (esta es una reclamación de los trabajadores estadounidenses que ha ganado popularidad, sobre todo en aquellos estados en los que esta cifra bordea los 8 dólares por hora), así que no veo que apoye a las madres solteras. No veo que represente mis intereses… ¿He sido suficientemente clara? (risas)”.

Para Sarandon, el tema es apasionante y opina que es desafortunado que las mujeres sientan vergüenza si no apoyan a una mujer para la presidencia: “En realidad, es ella quien no apoya los intereses de las mujeres”. (También: Susan Sarandon será la estrella en el Festival de Cine de Cartagena)

Segundo set

En su perfil de Twitter, Sarandon se describe como “madre, activista, actriz y propagandista del ‘ping-pong’”. No es gratuita esta última referencia, ya que es socia de una compañía llamada Spin, dedicada al negocio del tenis de mesa:

“Me alegra mucho que me pregunte por ello. Spin es un club social donde se puede jugar ping-pong y tomar algo, comer, socializar, sudar… Probar buena comida. El primer Spin se fundó en Nueva York con 17 mesas de ping-pong y ya vamos para el séptimo año. Somos también parte de la comunidad, así que estamos dando algunas mesas a escuelas marginadas de Nueva York, ya son más de 60 escuelas las que han adoptado el ‘ping-pong’ como deporte escolar (…). Yo juego ‘ping-pong’, pero soy más propagandista que una buena jugadora. Mi juego mejora después de un par de tequilas”.

Tampoco es fortuito que su primera referencia en redes sociales sea como madre: “Claro, ese es el más difícil de todos mis trabajos. Porque tienes que tener una cantidad increíble de imaginación y de energía y de paciencia… No hay manera de estar ‘sobrecalificada’ para ser una madre. Es muy gratificante, pero tu labor nunca termina… Es mucho más fácil ser abuela. Hay mucha menos responsabilidad… Mi hijo está aquí conmigo y aún estoy preocupada de si llegó bien anoche. Él estuvo afuera hasta tarde y la pasó muy bien. Pero no lo he visto en toda la mañana, porque me levanté temprano y no vi si estaba ebrio o qué le pasó…”. Sarandon se refiere a Jack Henry Robbins, su hijo de 26 años y el mayor de los dos que tuvo con el también actor y director Tim Robbins, gracias a una relación de más de 20 años. Al caminar por las calles de Cartagena, el parecido de Jack con Tim fue evidente. “Jack heredó el rizado de mi cabello, pero tiene su altura y su nariz. La boca es diferente. Mis dos hijos varones (tiene una hija mayor, de otra relación anterior) tienen características mías y de su padre, pero Jack ciertamente tiene el cuerpo de Tim, su piel clara y su cabello”.

Hablar de Robbins, quien dirigió a Sarandon en ‘Dead Man Walking’ y logró con ella cuatro nominaciones al Óscar, no es doloroso. Su relación de exesposos es lo que podría llamarse ‘un partido amistoso’: “Nos vemos, aunque no con mucha frecuencia, ya que él vive en California y yo vivo en Nueva York. Somos abuelos juntos, y cuando él viene a Nueva York no es una relación de disputa”.

Cuando regrese a su país, Sarandon seguirá con su campaña en favor de Bernie Sanders, con la promoción de su nuevo filme (del cual no es solo actriz, sino también productora), ‘The Middler’, y con la ampliación de su negocio de ‘ping-pong’. “Ya hemos abierto otros clubes en Los Ángeles, Toronto, abriremos Chicago en un par de semanas y San Francisco, unas semanas después. Allí también vamos a poner mesas en refugios para indigentes”.

–¿Por qué no en Cartagena?

–¿¡Qué gran idea! Absolutamente.

Tres producciones que marcaron la carrera de Sarandon

The Rocky Horror Picture Show

Película de culto rodada en 1975 y en la que Susan Sarandon hizo el papel de Janet Weiss, quien junto a su novio emprende un viaje que tendrá un giro inusual cuando ambos terminan en un extraño castillo.

Thelma y Louise

Dos mujeres deciden escapar de la rutina y el maltrato, en un dramático recorrido de sacrificio y redención. Geena Davis y Sarandon lograron una dupla perfecta en este filme de 1991.

Dead Man Walking

Gracias al papel de Helen Prejean, una monja que decide ayudar a un condenado a muerte (Sean Penn), Susan Sarandon ganó el premio Óscar en 1996, en la categoría de mejor actriz principal.

Programación del Ficci 7 de marzo

12:10 p. m. ‘El hombre que cambió su mente’, filme de Robert Stevenson. Centro comercial Caribe.

3:10 p. m. Documental ‘Un tigre de papel’, hace del tributo al realizador caleño Luis Ospina. Centro comercial Caribe.

3:50. Sapi / Posession. Tributo al realizador filipino Brillante Mendoza. Centro comercial Bocagrande.

Ceremonia de clausura del Ficci. Hora de ingreso: 6 p. m. Inicio de la gala: 7 p.m. Proyección de la película ‘El rey del once’, dirigida por el argentino Daniel Burman: 8:30 p. m. Teatro Adolfo Mejía.

El Tiempo
Julio César Guzmán
Cartagena de Indias, Colombia.
Domingo 06 de marzo de 2016.

 

El mundo es comprendido por el paradigma, es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

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