Según el alcalde Enrique Peñalosa, se trata de un atentado terrorista.


Este sábado, a las 5:10 p.m., se reportó una explosión en el centro comercial Andino, ubicado en la localidad de Chapinero, en Bogotá. El reporte preliminar de víctimas mortales es de tres. La primera, confirmada por el alcalde Enrique Peñalosa, era una mujer francesa de 23 años, llamada Julie Huynh.

Las otras dos víctimas, colombianas, son Ana María Gutiérrez, de 27 años, y Lady Paola Jaimes Ovalle, de 31 años, confirmó la Clínica del Country en un comunicado. Murieron "como consecuencia de las lesiones sufridas", explica.

La víctima de nacionalidad francesa prestaba un servicio social en un colegio de Bogotá. Peñalosa indicó que están brindando apoyo a la familia de esta para enfrentar la situación.

La explosión ocurrió en un baño del segundo piso del centro comercial cuando habría alrededor de 500 personas en sus inmediaciones.

"Me duele atentado terrorista cobarde en Centro Andino", escribió el mandatario local en su cuenta de Twitter.

La explosión, que las autoridades atribuyen a un atentado terrorista, ocurre un día antes de la celebración del día del padre, festividad de gran afluencia en centros comerciales como el Andino.

Los visitantes del Centro Comercial fueron evacuados. A la zona asistieron agentes antiexplosivos, bomberos y el Centro Regulador de Urgencias y Emergencias.

El Presidente de la República, Juan Manuel Santos, trinó esta tarde que ordenó al general Jorge Hernando Nieto, director de la Policía Nacional, "dirigir investigación y mantenerme al tanto".

Frente a los hechos en el CC Andino, ordené al @GeneralNietoR dirigir investigación y mantenerme al tanto. Mi solidaridad con las victimas.

— Juan Manuel Santos (@JuanManSantos) 17 de junio de 2017


La Clínica del Country emitió un comunicado en que informó que a las 5:30 p.m. recibió seis pacientes. Tras el fallecimiento de dos mujeres, los demás heridos son estas personas: Pilar Molano (estado crítico), Ingrid Margarita Ramírez (en observación), Roberto Velásquez (próximo a ser dado de alta), María Aura García (trauma acústico y articular en tobillo). Dos personas más fueron remitidas a la Clínica Nogales y otra al Hospital Militar.

En total, son nueve las personas heridas reportadas hasta el momento, incluido un menor de edad.

El líder de la guerrilla de las Farc se pronunció en su cuenta de Twitter, donde dijo que el atentado "solo puede venir de quienes quieren cerrar los caminos de la paz y reconciliación".

Sobre la autoría del atentado, el Eln se pronunció diciendo que repudia el ataque y que "jamás haría acciones cuyo objetivo sea afectar a la población civil".

El Tiempo
Bogotá Colombia
Sábado 17 de junio de 2017.


La nación pasa en estos momentos por una “situación de excepción”; está “comprometido el bien público de manera grave e intensa”, dice


México está pasando por una “situación de excepción”, en la cual está “comprometido el bien público de manera grave e intensa” y ofrece “grandes peligros” para los comunicadores, señaló el periodista colombiano Javier Darío Restrepo, autor del Consultorio Ético de la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) Gabriel García Márquez.

“La situación de ustedes, es una situación de excepción, porque por una parte está comprometido el bien público de una manera grave e intensa y por otra ofrece grandes peligros para los periodistas. Es toda la sociedad la que tiene que actuar mancomunadamente, porque es toda la sociedad la que está amenazada”, afirmó.

En entrevista vía telefónica desde Bogotá, Restrepo señaló que es necesario que los medios mexicanos se solidaricen entre ellos para que los criminales sepan que “cuando se ofende a uno se les ofende a todos”.

Dijo que no sólo por razones de orden técnico sino de protección personal, los medios deben aprender a trabajar en equipo creando, por ejemplo, un consejo de redacción en el que se discuta el abordaje que se va a dar a las coberturas sobre el narcotráfico, y acordar no publicar las amenazas de la delincuencia organizada, como el contenido de las mantas y mensajes que dejan los narcotraficantes en las escenas del crimen.

¿Qué impresión le deja la situación de violencia en contra de periodistas en México?

—La reacción que pueden tomar es estar muy unidos. El mensaje a mandar es que lo que es contra un periodista, es con todos. Eso lo aprendí de ustedes. Hace años estuve con Jesús Blancornelas en Tijuana, él lo dijo: ‘Cuando a un periodista lo amenacen porque está escribiendo sobre tal cosa, todos los otros periodistas escriben sobre eso. Es una notificación de que no hay periodistas aislados y cuando se ofende a uno se les ofende a todos’.

¿Qué otras medidas se pueden tomar al respecto?

—Trabajar en equipo. En las redacciones cada uno se siente propietario de un tema o una fuente y no permite que nadie se meta. Tiene que acabarse eso. Los crímenes de los narcotraficantes, las mantas y cosas como esas se tratan entre todos, en consejos de redacción conjuntos para medir las consecuencias de una información, cuando va a caer mal o puede ser peligrosamente tratada. [Ello] da medidas de prudencia que a veces uno aisladamente no llega a tomar.

¿Con respecto a las autoridades?

—Estar urgiendo a que protejan a los periodistas de manera gremial: presionar constantemente y examinar si se está haciendo. Cuando ocurre un caso desgraciado de estos, de que matan a un periodista, investigar qué tanta era la protección que había para denunciar los vacíos que haya en esa materia.

¿A qué se refiere con los consejos de redacción para analizar?

—No sólo por razones de orden técnico, sino por protección personal, se está imponiendo cada vez más trabajar en equipo y un frente común de periodistas. La situación de ustedes, como lo fue la nuestra cuando teníamos ese problema respirándonos en la nuca, es una situación de excepción. Está comprometido el bien público y de una manera grave e intensa, y ofrece grandes peligros para los periodistas. Toda la sociedad tiene que actuar mancomunadamente porque es toda la sociedad la que está amenazada. La creación de conciencia de que el problema del narcotráfico no es simplemente de policía, es social, de política social, y es toda la sociedad y su cultura misma la que está amenazada, porque ellos están permeando con su manera de ver la vida a toda la sociedad.

¿De qué manera?

—En su libro El miedo es el mensaje, Javier Contreras analiza la situación en México y cómo [los narcotraficantes] están presionando y manipulando a los medios. Aparece una manta que puede contener amenazas, anuncios que hacen, su voz. La voz de un delincuente cuando amenaza, no debe tener eco en los medios de comunicación, porque con una fotografía o una crónica tiene una difusión que ni se hubieran soñado. Los medios de comunicación, por falta de examen crítico de la información, se convierten en idiotas útiles al servicio de los delincuentes, por eso es muy importante analizarlo, no sólo por el periodista que cubre ni por el periódico que va a publicar, debe haber una unión entre los periódicos donde se estudien estos casos para beneficio de todos.

¿La situación en México se está acercando a las agresiones que sufrieron los periodistas colombianos en la época del narcoterror?

—Hubo un momento en que consideramos que habíamos llegado al fondo de esta situación. Fue cuando varios periodistas estaban secuestrados por los narcotraficantes. En ese momento, en que por todas partes había amenazas, los periodistas llegamos a sentir que se había llegado a lo máximo de esa situación crítica.

¿Es el momento de prender las alarmas por esta situación?

—Es difícil prever cuál debe ser el futuro. Si las autoridades no son más efectivas, el poder de estos bandidos se va a extender. Más aún, pueden tener como apoyo a los políticos. Habría que mirar hasta qué punto los políticos están permeados por narcotraficantes o los están financiando. Las noticias y analistas de la información tienen que dirigirse hacia allá, el desarrollo que tenga será el que la sociedad quiera. Si es apática, indiferente, esto va a continuar aumentando. En la medida en que la sociedad tome conciencia de que debe combatir conjuntamente el mal, es más posible que comience a reducirse porque se le va cerrando el cerco.

¿El caso del periodista Javier Valdez se está convirtiendo en emblemático como fue para ustedes la muerte de Guillermo Cano?

—Para nosotros, la muerte de Guillermo Cano nos motivó a la reflexión. Él sabía que lo iban a matar porque estaba recibiendo amenazas continuamente. Sin embargo, actuó con una mayor decisión denunciando lo que estaba sucediendo. Su columna de opinión le servía para estimular la conciencia de los lectores sobre la gravedad de lo que estaba sucediendo y la vergüenza. Él sentía vergüenza de pertenecer a una sociedad que estaba arrodillada frente a los bellacos del narcotráfico. Cuando Pablo Escobar intentó darle un viraje político a su acción, nadie se lo creyó porque los medios habían creado muy clara la conciencia de que se trataba de un delincuente común y corriente, con más armas que los demás.

¿Se podría comparar el caso de Javier Valdez con la trascendencia que adquirió para ustedes el asesinato de Guillermo Cano?

—Sí, Javier Valdez se puede convertir para ustedes en un emblema. Era de unas altas calidades morales como periodista. Eso puede ser un factor estimulante para los periodistas: caer en la cuenta de que están cumpliendo un papel social que puede convocar a la opinión pública para buscar soluciones al problema, que están ejerciendo un liderazgo moral y, a través de la información, mostrar cuál es la situación y cuáles son las posibles salidas a ella. El de ustedes tiene que ser un periodismo de propuesta, no sólo limitarse a contar lo que sucedió. Esto significa multiplicar fuentes que están reflexionando sobre el tema desde sus distintas profesiones y pueden estarle diciendo a la gente las salidas. Propuesta, no sólo en los términos negativos de los desastres que está haciendo esta gente.

El Universal
Teresa Moreno
Ciudad de México
Domingo 28 de mayo de 2017.

 

‘Podría haber hecho más, en términos de firmeza frente a los desafíos que ha planteado Trump a México’, dice el ex presidente de Uruguay

 

Cali, Colombia. - —¿Entonces quiere que hablemos del muro de Trump?, pregunta el ex presidente de Uruguay, José Mujica.

—Sí, entre otros temas…

—El muro —dice y se reclina en el sillón—: El Muro de Berlín es una zanjita frente a la bestialidad que quiere construir Trump en la frontera con México…

Con el lenguaje sencillo, sin estridencias, el "senador” Mujica, como le gusta que lo llamen, suelta frases sin desperdicio: Que el presidente Enrique Peña Nieto "podría haber hecho más en términos de firmeza ante los desafíos que Trump plantea a México”; que este país está "pagando sin restricciones” el costo de acercarse demasiado a Estados Unidos y creer que el libre comercio es una panacea; que al gobierno mexicano le corresponde lanzar alguna iniciativa entre los países latinoamericanos para fijar una posición común ante Trump….

Es el jueves 30 de marzo y Mujica recibe al enviado de Proceso en la habitación de su hotel en Cali, Colombia, ciudad a la que acudió para ser, junto con el ex presidente español Felipe González, garante internacional de la implementación de los acuerdos de paz entre el gobierno colombiano y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

De hecho, la paz en Colombia le parece un asunto fundamental para Latinoamérica, pues eso significa poner fin al conflicto armado interno más antiguo y perturbador de la región.

—Yo soy un hombre de izquierda —dice— y el presidente de Colombia (Juan Manuel Santos) no se puede catalogar como un presidente de izquierda. Sin embargo, he tratado de hacer todo lo posible en favor de la paz y de ayudarlo en todo lo que he podido, con humildad. ¿Por qué? Porque la paz no es de izquierda ni de derecha. Es paz.

EL MURO

Durante la entrevista, Mujica recuerda que el año pasado fue a Tijuana y que unos mexicanos le dijeron: "Nosotros le hacemos el muro y le pagamos el muro (a Trump), pero en la frontera vieja”, en referencia a la que había antes de que despojaran a México de más de la mitad del territorio.

—Pero el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lo quiere construir en la nueva frontera —le comenta el                reportero.

—Es triste —afirma Mujica—. Si Estados Unidos tuviera una visión abierta, intentaría jugar su porvenir con nosotros y empezaría a trabajar estratégicamente para ser una nación bilingüe y aceptar la proximidad con América Latina. Si quisiera detener a los inmigrantes, tendría que dar esa batalla. Porque nadie migra porque le gusta. Se migra por necesidad, porque se tiene que pelear por la vida. Entonces el problema no es hacer un muro, el problema es ayudar a superar la pobreza que hay en América Latina.

Es entonces cuando comenta su parecer: que el presidente Peña Nieto "podría haber hecho más en términos de firmeza” frente a los desafíos que ha planteado Trump a México: El muro, su política antiinmigrante y su intención de renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte o de imponer aranceles a las importaciones mexicanas.

—La mayoría de los mexicanos piensa también que Peña Nieto debe ser más firme ante Trump —se le comenta.

—Bueno, yo creo que México ha hecho lo que ha podido. No sé, no puedo estar en la carne del presidente. Creo que es una situación difícil. Ahora, hay que bajar al pueblo, hay que hablar con su pueblo y luchar… Trump no va a durar toda la vida tampoco. Nunca se olvide que los gobiernos pasan y los pueblos quedan. Tal vez el problema estratégico de México es el que señaló Porfirio (Díaz): Tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos —dice con una sonrisa.

—¿Cree que esa vecindad, que ha sido históricamente conflictiva, le está pasando la factura otra vez a México en estos momentos?

—¿Sabe una cosa? Ese problema le va a costar, le va a costar a México, pero ojalá que podamos aprender. México se distanció (de América Latina) por la atracción de la proximidad (con Estados Unidos). Parecía el camino más sencillo. Y el resto de los latinoamericanos no le dimos pelota tampoco a México. Esto lo discutí con una presidenta brasileña: "¿Cuándo Brasil se va a bajar del caballo y va a tener una gestualidad permanente (de acercamiento) con México?, porque hay que entender la situación en la que está México” … Pegado al monstruo que está ahí, y tan alejado de los latinoamericanos, ¡porque no llegamos!, y rodeado de países chicos.

—¿Le parece que México está pagando el costo de la decisión que tomó hace más de 20 años de negociar un TLC con Estados Unidos?

—Sí. Lo está pagando sin restricciones. A México le pareció que el libre comercio era una panacea. Los hechos vienen a mostrar que no, que no es así, y a establecer una cosa que debe ser una lección para todos: Nunca se puede depender de un solo mercado. Los riesgos en el mundo del comercio internacional son inevitables, pero hay que diversificar mercados. Mi pequeño país es insignificante al lado de México, es un barrio de la Ciudad de México, pero nosotros vendemos carne a más de 100 países. Paquetitos de carne les vendemos.

—¿Usted cree que México le dio la espalda a América Latina cuando negoció el TLC con Estados Unidos?

—Algo de eso pensamos siempre, pero hay una responsabilidad nuestra también. No tuvimos estatura, no tuvimos una política de integración. Cuando estamos al frente de los gobiernos, estamos más preocupados de ver quién gana las elecciones que vienen, y a veces no vemos la cuestión estratégica de largo plazo, donde tenemos que trabajar para otras generaciones. Entonces decimos: "Nos vamos a integrar”, y vamos a una conferencia, nos sacamos la foto.

‘A TRUMP NO LE INTERESAMOS’

Para Mujica, ni Peña ni Latinoamérica han estado "a la altura de los acontecimientos” que se suscitaron en Estados Unidos desde que Trump comenzó una campaña electoral basada en el racismo, la explotación de los sentimientos antiinmigrantes de la población estadunidense blanca y poco educada y las continuas ofensas a México y a los mexicanos.

"Nos ha faltado estatura a todos”, afirma, "ni siquiera tuvimos el coraje de reaccionar como gobiernos.”

—¿Se refiere a los gobiernos de México o del resto de América Latina?

—A todos nos ha faltado estatura.

—Parece que Trump sorprendió a la región desarticulada, dividida, sin una política clara de integración…

—Nos tomó así. Pero no le interesamos tampoco, ¿eh? A él le interesa gritarnos. Pero como región no le interesamos pa’ nada. Y nosotros ni siquiera tuvimos el coraje, como gobiernos, cuando Trump empezó a decir las barbaridades del muro, por lo menos de hacer algo desde el punto de vista declarativo. Aunque sea, debimos haber levantado la voz en defensa de México.

—El ex presidente colombiano, Ernesto Samper, ha propuesto una cumbre latinoamericana para tener una postura unificada frente a Trump. ¿Qué piensa de una cumbre de esa naturaleza?

—La cumbre puede ayudar, pero si a partir de la cumbre hay una política afincada. Al lado de cada presidente latinoamericano tendría que haber un alto funcionario cuya preocupación debería ser la batalla por juntarnos. Batalla por juntarnos no significa dejar el himno ni dejar la cosa ni nada por el estilo. Significa construir un alero que nos proteja a todos. Tener acuerdo financiero, acuerdo de mercados, ir construyendo una política fiscal en común. Tener una cuota de proteccionismo para con el resto del mundo, y más favorable para nosotros, sin caer en un proteccionismo cerrado.

—Samper piensa que le corresponde a Peña Nieto hacer esta convocatoria…

—A él le corresponde. México es un país muy grande y está agredido y está en un momento difícil. Por lo menos debería mover toda su cancillería, recorrer toda América y desembocar en una cosa de esas.

—Hay dirigentes de la izquierda latinoamericana que piensan que el "pecado capital” de México al haberse alejado de la región fue aprovechado por Brasil para excluir a México de los esquemas de integración. En la última década Brasil promovió, como concepto, la integración sudamericana, no la integración latinoamericana...

—¡Claro! ¡Claro! A los suramericanos no nos da la nafta (gasolina) para actuar solos. Podemos soñar que pudiéramos estar juntos, o más juntos de lo que estamos. Vuelve y no nos da, porque el mundo rico es tremendo, la ventaja que nos lleva.

"Europa tiene 700 millones de habitantes, con un ingreso per cápita infinito, con universidades ancestrales, con un sistema de investigación. Nosotros generamos algunos hombres de ciencia y nos los compran y los llevan para allá. Estamos a leguas de poder integrar nuestro mundo universitario y nuestra propia inteligencia. Y en el horizonte está apareciendo China. Y nosotros nos atomizamos, cuando deberíamos tener masa crítica y dar la batalla de la integración.”

Proceso
Rafael Croda
Cali, Colombia
Lunes 17 de abril de 2017.


Putumayo y los males de nunca acabar

El desbordamiento de tres ríos y una quebrada en Mocoa, Putumayo, desató una tragedia en la madrugada del sábado.

 Más de 154 muertos y 400 heridos por enormes rocas que se llevaron dos barrios y afectaron otros 15.

Mocoa, Putumayo. - Las cifras son inciertas pues la magnitud de la tragedia impide tener datos concretos. Lo único claro es que con el paso de las horas aumenta el saldo del desastre que la noche del viernes enlutó a los habitantes de Mocoa, Putumayo.

Hasta las dos de la tarde de ayer ya eran 154 los muertos, cerca de 400 heridos y centenares de damnificados como consecuencia del desbordamiento de la quebrada La Taruca y de los ríos Sancoyaco. Mulato y Mocoa, cuyas aguas sin control desataron una avalancha de lodo y piedras que no dejó nada a su paso. (Lea: Causas y recomendaciones tras la avalancha en Mocoa).

“La lluvia de anoche fue terrible, desde más o menos las 11 de la noche hasta la 1 de la mañana no paró. La quebrada, que nos es muy grande, se salió de su cauce y comenzó a llevarse todo. Se volvió barro y comenzó a tener mucha fuerza, cargaba con todo en el camino. Acá, en el barrio El progreso, uno de los más afectados, la masa de agua y lodo se llevó las casas, no se ven sino los pisos, los muros”, dijo a El Espectador Jorge Gómez, representante de la veeduría ciudadana de Mocoa. (Galería: Las desgarradoras fotos que deja la avalancha en Mocoa)

La dimensión de la tragedia llevó a que el presidente Juan Manuel Santos se trasladara ayer a primera hora a la capital putumayense para evaluar de primera mano la situación en la zona y coordinar las acciones y medidas de urgencia que se tomarán para paliar la crisis. “Me informaron a las cinco de la mañana con un reporte de 14 personas muertas. Llegué a Catam y me dieron un reporte de 62 personas muertas. Me Reuní con la Canciller para recibir información de lo que ha sucedido en Venezuela y nos embarcamos en el avión, para entonces la cifra era de 82 personas fallecidas. Aterrizamos y la cifra era de 102 pero ya me acaban de reportar que vamos en 112 personas fallecidas. No sabemos cuántas más va a ser. Seguimos buscando”, declaró el mandatario colombiano a su llegada a Mocoa. Horas después se confirmaba que otras 42 personas también habían fallecido durante la tragedia. (Lea: Mocoa, incomunicada por tierra porque la vía se dañó).

Según el jefe de Estado, la magnitud de las lluvias en la noche del viernes rompió los registros usuales en la zona: “Llovió cerca de un 45% de lo que normalmente llueve. En marzo el total de lluvia fue de casi 600 milímetros, eso es 80% por encima de lo normal. El Ideam va a realizar reportes cada tres horas, al parecer va a volver a llover, pero no con la misma intensidad. (…) Hacía más de 25 años no llovía de forma tan intensa”.

De hecho, como lo señaló el ministro de Ambiente Luis Gilberto Murillo, no hay precedentes en el país de un desbordamiento que se llevara parte de todo un casco urbano. “En circulares y advertencias del Ministerio de Ambiente hemos insistido a las autoridades locales y a las Corporaciones Autónomas Regionales sobre la urgencia de mantener limpios los cauces de ríos para evitar inundaciones y represamientos. Sin embargo, se requiere más colaboración desde el nivel local y regional”, expresó Murillo, quien viajó a la zona acompañado también por el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas y el de Salud, Alejandro Gaviria.

También hicieron presencia el Comandante de las FFMM, general Juan Pablo Rodríguez; el director de la Policía Nacional, general Jorge Nieto; el director de Gestión del Riego, Carlos Iban Márquez.; el jefe de pronósticos del Ideam, Cristian Uscategui; el coordinador operativo del Cuerpo de Bomberos, Edwin González; y el coordinador nacional de socorrismo de la Cruz Roja, Juan José Díaz.

Por su parte, el Sistema Nacional de Gestión del riesgo desplegó un equipo técnico y operativo de 150 personas que se trasladaron a la zona para adelantar la atención inmediata. Una labor que fue apoyada por helicópteros de la fuerza aérea desplegados desde Caquetá. Se puso también a disposición un avión medicalizado para 20 personas y un avión del Ejército Nacional para el traslado del personal.

“La situación en Mocoa es compleja, pero para esto se activó un plan de contingencia. Ya desplegamos un equipo de 150 personas para la primera respuesta. Estaremos con la gobernación y la alcaldía prestando toda la atención necesaria, generando condiciones seguras para las personas afectadas y haciendo la activación de búsqueda y rescate” indicó Carlos Iván Márquez, director de la Unidad Nacional para la Gestión.

Mientras se determina la cifra oficial de víctimas, las autoridades han trazado un plan de acción inmediata, empezando por la declaratoria del estado de calamidad para poder atender la crisis. “Lo primero que vamos a establecer es un censo único de damnificados para poder repartir las ayudas y establecimos el puesto de mando unificado en la Policía”, indicó Santos al término de una reunión con autoridades locales.

El mandatario explicó que ya se dispusieron planes de contingencia para reestablecer el acceso a la energía a través de plantas mientras se reparan las subestaciones afectadas y dijo que se prestará el servicio de agua potable a través de motobombas, tanques y tres plantas potabilizadoras. Durante tres meses se le entregará un subsidio de vivienda de $250 mil a los afectados y se abrió un banco de materiales para que las casas que fueron dañadas puedan ser reparadas. Para las donaciones, se creó una cuenta a través de las cuales se recibirán los aportes para optimizar la destinación de los recursos.

Los damnificados, entre tanto, intentan entender la realidad que los golpeó de repente. Son cientos los familiares que siguen en la búsqueda de sus seres queridos en medio de los escombros de lo que alguna vez fue su hogar.

Putumayo y los males de nunca acabar

La naturaleza parece haberle dado una estocada a Putumayo.

•    El lejano departamento suma a su lista otra tragedia, como si ya no estuviese harto de los males y la violencia que le ha tocado vivir en su historia.

La naturaleza parece haberle dado una estocada a Putumayo. Con la avalancha de la madrugada del sábado, en cuyo lodo murieron más de 150 personas, el lejano departamento suma a su lista otra tragedia, como si ya no estuviese harto de los males y la violencia que le ha tocado vivir en su historia.

Mocoa, su capital, no sale en la prensa sino es para las malas noticias, y además de los embates de la naturaleza que les quitaron el sueño a miles este fin de semana —y que obligaron a recrear escenas dolorosas de hechos que dejaron heridas que el país aún no alcanza a cerrar—, lo horrores del conflicto, los cultivos de coca y las precarias condiciones de vida de sus habitantes han acompañado a una población que, con infortunio, parece obtener la atención del Gobierno central cuando ya es demasiado tarde.

Pobreza

El departamento es uno de los ejemplos palpables de la gran brecha de desarrollo en el país, que afecta negativamente a las regiones más apartadas. Putumayo, como sucede con otros departamentos como La Guajira, Caquetá, Magdalena o Sucre, presenta cifras preocupantes en los indicadores de escolaridad, en mortalidad infantil, calidad de la educación y seguridad social.

En 2013, era el tercer departamento con menor cobertura neta en educación media, con tan solo el 27,69 %, de acuerdo con el Departamento Nacional de Planeación. Asimismo, ha hecho parte de los departamentos con menor cobertura en educación superior.

Este departamento ha presentado también las mayores tasas de desempleo de la región, por encima del Tolima, Huila, Caquetá y Amazonas, incluso, ubicándose por encima de la media en la región centro-sur.

En 2009, Putumayo ingresó al estudio que determina el Escalafón de Competitividad de la Cepal, ocupando el puesto 27 de 29. La situación no ha mejorado y los informes más recientes del organismo lo califican como estable y sobre este departamento y Guaviare señala que “sus rezagos son tan grandes que sus avances han sido impulsos poco efectivos”.

Guerrilla

Putumayo ha estado durante décadas entre las zonas más afectadas por el conflicto armado. Un grupo que integra junto a otros departamentos como Caquetá, Guaviare, Vichada, Guainía y el pacífico nariñense, caucano y vallecaucano. Un informe del Departamento Nacional de Planeación, que fue utilizado para la elaboración del plan nacional de desarrollo 2014-2018, señala que el nivel de inseguridad en esta zona del país es alto.

Fue el territorio histórico del Frente 48 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, con un amplio historial de voladuras de oleoductos en la región, y el señalado de haber sembrado el terror en Puerto Asís en febrero de 2000, cuando un carro bomba estalló frente al hotel Quirama, les quitó la vida a dos personas y dejó una decena de heridos. Ha sido este departamento el escenario de la batalla entre guerrilla y autodefensas por el control de los territorios.

Paramilitares

Otro actor del conflicto armado interno también ocupó territorios en el Putumayo. Información de la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía relata que los paramilitares que entraron al departamento por el sur, en la lucha por adueñarse del negocio de la droga, mataron a unas 2.500 personas y dejaron 5.500 víctimas, al tiempo que fueron los amos y señores del terror en los municipios del suroeste del durante más de diez años, tras su llegada en 1997.

Según reseña el portal Verdad Abierta, unos 800 hombres de Castaño, bajo la excusa de combatir a la guerrilla, pero con el verdadero fin de controlar el negocio del narcotráfico, se pasearon por la zona rural de Puerto Asís en las veredas La Danta, El Águila y Quirilí. También estuvieron en El Placer, el Valle del Guamez, El Tigre, Santa Ana y Orito.

Cultivos de coca

Convertirse en uno de los escenarios del conflicto no fue gratis. El Putumayo es uno de los departamentos con mayor número de hectáreas cultivadas de coca. Los informes de la Organización de las Naciones Unidas al respecto han señalado que el 80 % de la coca del país se produce en Cauca, Nariño, Caquetá, Norte de Santander y Putumayo, este último con más de 20.000 hectáreas cultivadas y una participación de más del 21 % del total nacional.

Esta ha sido la razón de la otra violencia que genera la Fuerza Pública en los trabajos de erradicación forzada. De acuerdo con un reciente informe del Observatorio de cultivos y cultivadores declarados ilícitos del Instituto de estudios para el desarrollo y la paz (Indepaz), en febrero de este año se presentaron operativos de erradicación forzada, con presencia de helicópteros, quema de ranchos y detenciones de ciudadanos.

De hecho, fue en este departamento en el que múltiples organizaciones sociales decidieron no firmar el preacuerdo regional para la sustitución de cultivos ilícitos, denunciando falta de garantías de participación equitativa y señalando que no estaba claras las reglas de juego.

El espectador
Bogotá, Colombia
Sábado 1 de abril de 2017.


Los pagos eran realizados a cambio de “permisos” para actuar en los territorios dominados por la guerrilla colombiana


Marcelo Odebrecht admitió que le dio dinero a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) durante los últimos 20 años, a cambio de “permiso” para actuar en los territorios dominados por ellos. La información la revela el medio brasileño Veja.com.

Los pagos comenzaron a ser realizados en la década de 1990, en US$ 50.000 y US$ 100.000 por mes, según informaron las autoridades de Brasil. Las investigaciones sobre el caso apenas comienzan.

Este nuevo capítulo suma al escándalo protagonizado por la multinacional brasileña Odebrecht. Ya se había conocido que la compañía pagó en 12 países para quedarse con contratos de infraestructura y energía. El Departamento de Justicia de EE UU y las fiscalías suiza y brasileña hablan de 439 millones de dólares en sobornos, de los cuales 11,2 se habrían pagado en Colombia. Pero esa suma puede aumentar porque el periodo indagado es solo del 2009 al 2014 y Odebrecht llegó al país en los 90 con el mismo esquema de sobornos.

Van 76 ejecutivos de la multinacional en el listado de colaboradores de la justicia de Brasil en donde hay 80 presos, incluido Marcelo Odebrecht, cabeza de la organización y 50 políticos señalados.

Evidencia enviada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos y obtenida por la Fiscalía de Colombia señala que políticos, altos exfuncionarios del gobierno colombiano, congresistas activos, cuatro funcionarios de la Agencia Nacional de Infraestructura de Colombia, empresarios y miembros de la rama judicial, participaron en el entramado de sobornos.

La Fiscalía en Colombia empezó a citar a ex funcionarios y congresistas mencionados dentro de la investigación para establecer el paradero de los sobornos, los nombres de otros involucrados y revelar el 'modus operandi' de la contratación corrupta de la firma brasileña.

El Tiempo / GDA
Bogotá, Colombia
Domingo 5 de marzo de 2017.


La tercera vez, cuando fue capturado, llevaba casi cuatro kilos a cambio de recibir 5.000 dólares.

Juan José Herrera dice que una semana antes de que su padre se fuera a China, compró ropa y se alistó para llevar droga oculta. Ya lo había hecho dos veces antes a este país asiático hasta que fue apresado. Ismael Arciniegas fue ejecutado a las 9:47 p. m. de este lunes.

Juan José Herrera pudo abrazar a su padre, Ismael Enrique Arciniegas Valencia, minutos antes de que se subiera a un avión en el aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón, en el Valle del Cauca.

Fue en el 2010 y su destino era China. Ya en dos ocasiones previas, el caleño de 74 años había viajado al país oriental como un ‘correo’ de droga y no lo habían sorprendido. Pero la tercera vez llevaba casi cuatro kilos a cambio de recibir 5.000 dólares. Ismael se mostraba tranquilo antes de irse, los ocultó en su equipaje y así lo hizo en esa última semana antes de subirse al avión. Debía tener calma para no despertar sospechas.

Aquella semana estuvo preparándose. Había comprado ropa porque tenía que estar bien presentado. También había gestionado los tiquetes con conexiones para llegar a China. Había hablado con sus contactos para realizar el trabajo encomendado para quien, en la noche del lunes pasado, pasó de ser el padre y abuelo de una familia caleña, a ser el primer colombiano en recibir la pena de muerte.

Pero ese día en que Ismael Enrique Arciniegas Valencia abrazó a su hijo mayor, de los dos que tuvo, lo hizo confiándole a Juan José que se hiciera cargo de su familia. “Fue diferente. Mi padre se despidió como si no fuera a volver. Él aceptó el dinero, era para ayudar a la familia”, dice Juan José.

“El abrazo de despedida en el aeropuerto no fue de 'hasta luego'. Fue de 'ya cumplí', usted tiene unos valores, tiene unas metas claras. Me voy a tratar de hacer lo que iba a hacer”, agrega.

Fue así que el caleño terminó de ascender a la aeronave y se perdió entre los pasajeros para iniciar un trayecto de más de 15.000 kilómetros que terminó el 21 de junio del 2010 en la prisión de Guangzhou. Desde entonces, Ismael Enrique Arciniegas empezó a morir, porque ya sufría una afección pulmonar que se empeoró y se volvió una neumonía en China, en esa prisión desde donde escribía a su hijo mensajes con restricciones y que solo Juan José podía entender para contarle, por ejemplo, que estuvo amarrado a la pata de la cama y donde su compañero de celda era quien le acercaba la letrina o le botaba los orines o las heces.

La neumonía fue intervenida por los chinos, pero Ismael Arciniegas ya estaba cansado a medida que aumentaba su edad. Además, estaba consciente de que era uno de los cinco colombianos condenados a muerte en China por el delito de narcotráfico.

Actualmente, hay 10 condenados más con pena de muerte con suspensión por dos años y otros 15 con cadena perpetua, según el Ministerio de Relaciones Exteriores.

“La vida es una comedia y esta comedia se acabó”, le dijo Ismael a su hijo en esa llamada de 28 minutos exactos.

“Él estaba tranquilo y no quería que su familia sufriera en esos últimos instantes”, dice Juan José al recordar la llamada de despedida, gracias a la mediación de la Cancillería. La llamada la recibió al final de las 7:00 p. m. del lunes 27 de febrero.

“Mi padre tuvo una actitud cómica que nunca le había visto para tranquilizar a la familia, porque cuando él sintió por el teléfono que nos íbamos a poner a llorar, me dijo: ‘Estoy feliz, me voy al Cielo a reunirme con los familiares. Me voy al materile’”.

Esos familiares a los que Ismael se refería eran la madre de Juan José, María del Socorro Herrera, y de su hijo menor. Ella murió hace 25 años a causa de una sobredosis de droga. Hace unos cinco años, fue asesinado el hermano menor de Juan José, Daniel Enrique Murcia, también por cuestiones de narcotráfico.

Por un derrame cerebral y en una prisión de China murió el tío de Juan José, Luis Germán Arciniegas, quien también fue apresado por llevar droga a esa nación, pero no lo condenaron a muerte. Fue condenado a cadena perpetua. Luis Germán era uno de los dos hermanos menores que tuvo Ismael Arciniegas y fue apresado en el 2011. Falleció en el 2013 y fue cremado en China y las cenizas fueron enviadas a sus familiares.

“Si piensan viajar a ese país dedíquense a otra actividad porque acaban con su vida y las de sus familias”, dice Juan José, padre de dos niñas de 6 y 9 años. “Mi padre fue un guerrero de la vida. Fue un hombre bueno. No mató a nadie y estuvo pendiente de su familia. Cuando mi hija mayor nació, él le había comprado la cama y otras cosas. Fue a la única nieta que pudo conocer”.

Juan José dice que su padre descansó de estar en una cárcel de China, a más de 15.000 kilómetros de distancia, sin su familia. Esa inyección letal en sus venas terminó un drama que Juan José quiere superar. “Mi familia, los hijos de mis tíos y yo ya no queremos que el flagelo del narcotráfico nos destruya. Queremos cambiar esa historia y mi padre murió por eso. Queremos que la gente entienda que no se metan en eso, en la droga”.

Ahora, lo que queda es que el gobierno de China envíe a Bogotá las cenizas de Ismael Arciniegas, como ocurrió con Luis Germán, quien también será cremado.

“Queremos que la vida siga y que la nueva historia sea eso: de vida y trabajando en lo que sé hacer, tatuajes. Es lo que me ha permitido cambiar muchas cosas”. Juan José tiene los parpados hinchados y dice que ya quiere dejar atrás un pasado doloroso. Concluye diciendo que a su padre siempre lo lleva en su pecho y así lo tiene literalmente, pues luego de que Ismael fue detenido en China, Juan José se hizo un tatuaje con la imagen de su progenitor. Lo tiene muy cerca al corazón.

El Tiempo
Cali, Colombia
Carolina Bohórquez
Corresponsal de El Tiempo
Miércoles 1 de marzo de 2017.


La Policía colombiana, en una operación coordinada con la Armada y la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA), desarticuló una banda de narcotraficantes asociada con los cárteles mexicanos de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación.

Conforme a esa institución, la organización criminal enviaba ocho toneladas de cocaína mensualmente a sus socios mexicanos desde las selvas del departamento de Nariño, fronterizo con Ecuador.

En la "Operación Valquiria", como fue denominada, las autoridades capturaron en los departamentos de Nariño, Cauca y Valle del Cauca (suroeste) a 12 de los integrantes de la banda, entre ellos sus dos cabecillas.

A los arrestados se les decomisaron varias armas de fuego, celulares, dos computadoras portátiles y una memoria con documentos que será sometida a una investigación.

Entre ellos están Onofre Junior Aguiño Arboleda, alias "El Ciego" y Luis Andrés Jilón Romo, alias "Carlos" o "El Compadre", principal enlace con Ismael Zambada García, "El Mayo Zambada", del cártel de Sinaloa, y Nemesio Oseguera Cervantes, "El Mencho", del cártel de Jalisco Nueva Generación.

El director general de la Policía de Colombia, General Jorge Hernando Nieto, aseguró a periodistas que la operación supone uno de los golpes más contundentes contra organizaciones internacionales dedicadas al narcotráfico a gran escala con destino a cárteles mexicanos.

Asimismo, aseguró que lograron neutralizar las rutas marítimas que utilizaban los narcotraficantes en la costa de Nariño, en el Pacífico de Colombia.

La organización, con tentáculos en una disidencia de las FARC, contaba con sus propios laboratorios en Tumaco, Nariño, y en la frontera con Ecuador.

Allí acopiaba los cargamentos, para luego transportarlos en lanchas rápidas y en barcos pesqueros.

En cada uno de los viajes enviaban hasta mil 800 kilos de cocaína, señaló el General Nieto.

Muchos de los tripulantes que la transportaban eran de nacionalidad ecuatoriana y eran acompañados por habitantes de la zona.

La banda contaba con tres puntos de abastecimiento en alta mar: uno cerca de las Islas Galápagos, otro a la altura de la isla Coco y uno más a casi 290 kilómetros de México.

EFE y AP
Bogotá, Colombia
Miércoles 01 marzo 2017.


En una sentida ceremonia en Oslo (Noruega), Santos fue galardonado por sus esfuerzos a favor de la paz.

El escenario que acogió la fase pública de conversaciones de paz con las Farc hace 4 años se convirtió en el mismo lugar en donde hoy los ojos del mundo están centrados. Oslo, la capital de Noruega, nuevamente hace historia. De manos del Comité Noruego, el presidente Juan Manuel Santos recibió el premio Nobel de Paz con el que fue galardonado cinco días después de que el plebiscito fuera derrotado en las urnas. Una noticia inesperada pero que, eso sí, se constituyó en el primer respiro para el jefe de Estado que lo motivó a seguir luchando por la terminación del conflicto armado.

Ese, precisamente, fue el mensaje que entregó hoy ante la comunidad internacional al recibir el galardón, en una ceremonia que tuvo lugar en el Oslo City Hall, edificio administrativo municipal de la capital noruega cuya edificación se vio frustrada en el siglo pasado también por cuenta de la guerra, cuando el estallido de la II Guerra Mundial hizo que las obras se paralizaran. Así que este no podía ser un mejor escenario para que el presidente Santos anunciara que “la guerra que causó tanto sufrimiento y angustia a nuestra población ha terminado. Hay una guerra menos en el mundo y es la de Colombia”.

Ante los invitados especiales en la ceremonia, de los que hacen parte su familia, víctimas del conflicto, los negociadores de paz y expresidentes, el primer mandatario recordó en un su discurso la sorpresa que le generó el hecho de que el acuerdo de paz logrado con las Farc el 24 de agosto fuera derrotado por un pequeño margen. Incluso, recordó algunas palabras del Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez, plasmadas en su libro Cien años de soledad.  “Era como si Dios hubiera resuelto poner a prueba toda capacidad de asombro, y mantuviera a los habitantes de Macondo en un permanente vaivén entre el alborozo y el desencanto (…) hasta el extremo de que ya nadie podía saber a ciencia cierta dónde estaban los límites de la realidad”.

Tanto así, que Santos reconoció ante el Comité Noruego que el Nobel de Paz que lo sorprendió en la madrugada del viernes 7 de octubre llegó como un regalo del cielo. “En un momento en que nuestro barco parecía ir a la deriva, el Premio Nobel fue el viento de popa que nos impulsó para llegar a nuestro destino: el puerto de la paz”, afirmó el jefe de Estado, con un indudable tono en su voz que reflejó la expectativa que tiene ante el reto aún mayor que se avecina: la implementación del acuerdo de paz con las Farc.

Por eso, durante su discurso fue trascendental para el presidente recordar el paso que tomó tras el frustrado plebiscito del 2 de octubre. Afirmó Santos que el haber escuchado las voces que rechazaron el acuerdo fue trascendental para tratar de consolidar un país menos polarizado y aunar voces alrededor de una paz estable y duradera. “Y esta es la gran paradoja con la que me he encontrado: mientras muchos que no han sufrido en carne propia el conflicto se resisten a la paz, son las víctimas las más dispuestas a perdonar”.

Y tiene argumentos sólidos para llevar esa paradoja a Oslo. Mientras que allá conmemoran los 120 años desde la muerte de Alfred Nobel, creador de los premios que llevan su nombre, en Colombia la división política aún persiste. El Centro Democrático sigue deslegitimando la facultad del Congreso de haber refrendado el nuevo acuerdo de paz y el contenido del mismo, fuerzas oscuras continúan atentando contra líderes sociales y defensores de Derechos Humanos y jóvenes sin filiación política recorren las carreteras del país para exigir un acuerdo de paz.

Tal vez por eso, y por la misma experiencia que como Ministro de Defensa y, luego, como presidente de la República que combatió a la guerrilla con contundentes golpes contra sus máximos líderes, el primer mandatario reflexionó sobre la insensatez, según sus palabras, de pensar que el fin del conflicto deba darse exterminando a la contraparte. “Vencer por las armas, aniquilar al enemigo, llevar la guerra hasta sus últimas consecuencias, es renunciar a ver en el contrario a otro ser humano, a alguien con quien se puede hablar”, y recordó algunas palabras del cantante norteamericano Bob Dylan, también galardonado con el Nobel pero de Literatura: “¡Cuántas muertes más serán necesarias hasta que comprendamos que han muerto demasiados! La respuesta, mi amigo, va volando con el viento”.

Bajo todos esos supuestos, el presidente Santos recibió el premio Nobel de Paz a nombre de los 50 millones de colombianos y, en especial, de las más de 8 millones de víctimas del conflicto armado que cada vez más añoran ver resarcidos sus derechos. Reconoció, además, la labor de sus negociadores en La Habana, Humberto de la Calle y Sergio Jaramillo y a su equipo que “con enorme paciencia y fortaleza, negociaron en La Habana durante todos estos años. Me refiero tanto a los negociadores del Gobierno como a los de las Farc que demostraron una gran voluntad de paz. Yo quiero exaltar esa voluntad de abrazar la paz, porque sin ella el proceso hubiera fracasado”.

Hoy, más que nunca y como lo afirmó en Oslo el presidente Santos, lo imposible puede ser posible y América, más allá de los inocultables problemas de inequidad que, entre varios otros, aún persisten, puede definirse como una zona de paz. Más vale que al Eln no se le haga tarde para subirse al famoso tren de la paz. De momento, la de Ecuador sigue siendo una mesa congelada pero, sin duda, los ojos del mundo se volcarán desde hoy hacia Colombia en donde cada paso que se dé será crucial para que los 4 años de diálogos en Cuba no se echen al traste.

Las recomendaciones de Santos en Oslo

Al dirigirse a los asistentes a la entrega del Premio Nobel de Paz, el presidente Juan Manuel Santos aprovechó para hacer algunas recomendaciones que recogió del proceso de paz y que, según dijo, seguramente servirán como ejemplo para otros procesos con actores armados presentes en diferentes territorios del mundo.

Sin duda, dejó claro que combatir y negociar al mismo tiempo debe ser una de las condiciones claras bajo las cuales las partes deben sentarse a negociar. “Algunas veces, para llegar a la paz, es necesario combatir y dialogar al mismo tiempo”, señaló. A partir de allí, comenzar a forjar una agenda realista y concreta que resuelva asuntos directamente relacionados con el conflicto y, ante todo, adelantar las conversaciones con absoluta discreción.

Señaló, finalmente, que se debe estar dispuesto a tomar decisiones difíciles y hasta impopulares en aras de la paz. “Esto significó, en mi caso, acercarme a gobiernos de países vecinos con quienes tenía, y aún tengo, profundas diferencias ideológicas”, refiriéndose claramente a Venezuela y al gobierno de Nicolás Maduro con quien ha expresado en incontables ocasiones su desacuerdo con el modelo político social y económico de ese país. En últimas, el sueño del presidente Santos sigue siendo el de imaginar un mundo sin guerra.

El Espectador
Oslo, Noruega
Bogotá, Colombia
Domingo 11 de diciembre de 2016.


El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, fue reconocido con el Nobel de la Paz por sus esfuerzos para acabar con una guerra civil de más de medio siglo que se cobró la vida de más de 200,000 colombianos.


El presidente de Colombia Juan Manuel Santos fue galardonado este viernes 7 de octubre con el Nobel de la Paz por encaminar un acuerdo de paz histórico firmado por la guerrilla marxista de las FARC, y rechazado por la población en un plebiscito.

El reconocimiento fue hecho apenas cinco días después de que el pueblo colombiano rechazó en referéndum el acuerdo de paz forjado entre Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). La resolución del premio no cita a la contraparte de Santos en las negociaciones, el líder de la guerrilla, Rodrigo Londoño.

"Esperamos que esto aliente todas las buenas iniciativas y a todos los actores que podrían tener un papel decisivo en el proceso de paz y aportará finalmente la paz a Colombia después de décadas de guerra", declaró la presidenta del Comité Nobel noruego, Kaci Kullmann Five, al anunciar el ganador.

Antiguos halcones convertidos en palomas, Santos y el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Rodrigo Londoño, alias Timochenko, firmaron el 26 de septiembre un acuerdo histórico para poner fin a un conflicto que duraba desde más de medio siglo.

Contra todo pronóstico, el pueblo colombiano rechazó el acuerdo en un plebiscito el domingo 2 de octubre, reclamando entre otras medidas que los guerrilleros desmovilizados no puedan participar en la vida política y que vayan a la cárcel, en lugar de beneficiarse de penas alternativas.

Los votantes colombianos rechazaron el acuerdo el domingo por el más estrecho de los márgenes —menos de un punto porcentual— por la preocupación de que los rebeldes, que estuvieron detrás de muchas atrocidades, recibieron un acuerdo a su favor. Bajo los términos del acuerdo, los rebeldes que entreguen sus armas y confiesen sus crímenes evitarán pasar tiempo en la cárcel y en su lugar las FARC les darán 10 escaños en el Congreso hasta 2026.

"Existe un peligro real de que el proceso de paz se interrumpa y de que la guerra civil se reanude", lo que hace "todavía más urgente el respeto del alto el fuego por las partes, encabezadas por el presidente Santos y el jefe de la guerrilla de las FARC Rodrigo Londoño", advirtió el comité Nobel.

El fracaso del referéndum obligó a Bogotá y a la guerrilla a reanudar sus negociaciones, a las que el comité Nobel da un espaldarazo este viernes con el peso simbólico del premio.

"El hecho de que una mayoría de votantes dijera no al acuerdo de paz no significa necesariamente que el proceso de paz esté muerto", argumentó. "El referéndum no era una votación a favor o en contra de la paz", agregó el comité.

El acuerdo de paz se cerró tras casi cuatro años de negociaciones públicas en Cuba. El proceso se alargó en total seis años, incluyendo una primera fase de diálogo secreta, según explicó Santos en su día.

Santos, de 65 años, es un mediador inesperado en este conflicto. Criado en una de las familias más ricas de Colombia y educado en la Universidad de Harvard, durante su etapa como ministro de Defensa hace una década fue responsable de algunos de los mayores golpes militares a las FARC. Entre las operaciones más destacadas están una incursión transfronteriza a Ecuador en 2008 que derivó en la captura de un alto comandante y en el rescate de tres estadounidenses secuestrados por la guerrilla cinco años antes.

En base al acuerdo de paz que negoció, los rebeldes que entreguen sus armas y confiesen sus delitos evitarán cumplir penas de cárcel y las FARC obtendrán 10 escaños en el congreso hasta 2026 para suavizar su conversión en un movimiento político.

Santos y Londoño se reunieron solo en dos ocasiones durante todo el proceso de paz: el año pasado, cuando dieron los últimos retoques a la parte más controvertida del acuerdo — la que aborda las sanciones a la guerrilla por sus crímenes de guerra — y el mes pasado en la firma del acuerdo ante líderes mundiales y el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon.

Esta es la primera vez que el Premio Nobel de la Paz va a parar a Latinoamérica desde 1992, cuando el comité reconoció a la activista por los derechos humanos guatemalteca Rigoberta Menchú.

Al reconocimiento aspiraban este año 376 candidatos, una cifra récord. El año pasado se premió al Cuarteto para el Diálogo Nacional de Túnez por sus esfuerzos para construir una democracia plural.

No hay premio para las FARC

Conforme a la tradición, el Comité no quiso explicar por qué este premio no estaba compartido con las FARC.

El miércoles 5 de octubre, después de reunirse con los opositores al acuerdo, entre los cuales su predecesor y ex mentor Álvaro Uribe, el presidente Santos estimó que "la paz está cerca y la vamos a alcanzar".

Cuando fue ministro de Defensa durante la presidencia de Uribe lanzó la mayor ofensiva contra la guerrilla marxista. Pero decidió no obstante seguir la vía de las negociaciones tras ser elegido presidente, hace seis años.

"Seguiré buscando la paz hasta el último minuto de mi mandato porque ese es el camino para dejarles un mejor país a nuestros hijos", prometió recientemente.

Aunque hace apenas unos días aseguraba no buscar el Nobel, la recompensa fortalece al presidente en su búsqueda de una reconciliación de Colombia, azotada por décadas de violencia de guerrillas, paramilitares y fuerzas estatales que han causado 260,000 muertos, 45,000 desaparecidos y 6.9 millones de desplazados.

El premio, que consiste en una medalla de oro, un diploma y un cheque de ocho millones de coronas suecas (unos 950,000 dólares), le será entregado en Oslo el 10 de diciembre, fecha de aniversario de la muerte de su fundador, el científico e industrial sueco Alfred Nobel (1833-1896).

El año pasado, el Nobel de la Paz fue para el Cuarteto para el Diálogo Nacional Tunecino, actores de la sociedad civil que permitieron salvar la transición democrática en Túnez.

En esta edición, el Comité Nobel noruego había recibido no menos de 376 candidaturas para el premio, un centenar más que el récord anterior (278).

AFP / AP
Estocolmo, Noruega
Viernes 7 de octubre de 2016.


Además del No, ganó la abstención: fue la más alta en los últimos 22 años


Los colombianos rechazaron este domingo en un plebiscito los acuerdos de paz entre el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y las FARC, lo que dejó al país sumido en la incertidumbre sobre qué pasará con el cese definitivo del fuego y el proceso de desarme pactados con esa guerrilla.

En forma sorpresiva, porque todos los sondeos preelectorales anticipaban la aprobación de los acuerdos, el “No” obtenía el 50.23% de los votos, mientras que el “Sí” el 49.76%.

Estos resultados, divulgados por la Registraduría Nacional, la institución encargada de organizar el plebiscito, incluían el escrutinio del 99.64% de las mesas electorales y se consideran irreversibles.

Con el triunfo del “No”, los acuerdos de paz con las FARC, que fueron negociados a lo largo de tres años y nueve meses por el gobierno de Santos, quedan inválidos y no podrán ser aplicados ya que el plebiscito tiene carácter vinculante para el presidente.

La gran pregunta que queda en el aire es si las FARC y las Fuerzas Militares, que desde junio pasado mantenían un cese del fuego bilateral y definitivo del fuego, volverán o no a la guerra.

El “No” tenía seis millones 363 mil 989 votos, mientras que el “Sí” acumulaba seis millones 424 mil 385.

Luego de conocerse los resultados, el presidente Santos mantenía una reunión urgente con su gabinete para estudiar las acciones a seguir. El mandatario había dicho que si ganaba el “No” a los acuerdos no había ninguna posibilidad de renegociar los acuerdos con las FARC ni tenía un plan “B”.

Los promotores del “No”, encabezados por el expresidente Álvaro Uribe y su partido, el Centro Democrático, había dicho que de ganar esa opción renegociarían los acuerdos de paz con las FARC, en especial los puntos de justicia y de participación política.

Uribe rechaza que los jefes de las FARC que hayan cometido delitos de lesa humanidad paguen esos crímenes con penas alternativas y pide que lo hagan con cárcel efectiva. Tampoco está de acuerdo con que participen en política.

El exvicepresidente y dirigente del Centro Democrático pidió a las FARC mantener el cese al fuego y sentarse a renegociar los acuerdos de paz.

“Se trata de reconducir este proceso de paz, no de terminarlo”, dijo.

Las FARC señalaron en su cuenta de Twitter: “El amor que llevamos en el corazón es gigante y con nuestras palabras y acciones haremos posible alcanzar la paz”. El jefe de negociadores de esa guerrilla, Iván Márquez, dijo que más tarde emitirán un pronunciamiento.

La jornada del plebiscito para decir “Sí” o “No” a los acuerdos de paz se desarrolló con normalidad y en medio de fuertes lluvias, lo que desalentó la masiva afluencia de votantes a las urnas.

Esto, finalmente, acabó favoreciendo a los opositores a los acuerdos de paz, ya que según todos los estudios de opinión entre menos abstención se registrara en la jornada, más alta sería la posibilidad de que ganara el “Sí”.

La abstención se ubicó en 62.63% del electorado.

El mal tiempo se dejó sentir sobre todo en los departamentos de la costa caribe colombiana, que fue golpeada por el huracán Matthew.

Preocupado porque el temporal inhibiera a los electores, el presidente Santos hizo un llamado a los colombianos el domingo temprano, tras presentarse a sufragar en una mesa en la céntrica Plaza de Bolívar.

“Yo espero que todos, todos los colombianos salgan a votar -dijo-, a pesar de la lluvia, a pesar del mal tiempo en algunos lugares, todos tenemos que ejercer ese derecho, todos los colombianos tenemos que salir a votar en este día histórico”.

A pesar de las precipitaciones, que amainaron en la medida en que avanzó el día, la jornada, que se extendió entre las 8:00 y las 16:00 horas locales, se realizó en calma en todo el territorio aunque en algunos puntos se registraron incidentes aislados.

El más grave de ellos ocurrió en una vereda del suroriental departamento del Guaviare, donde una mesa de votación fue hostigada desde la distancia por un grupo de desconocidos que hicieron detonar artefactos explosivos.

Aunque no hubo víctimas ni daños materiales, el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, señaló que en esa zona opera el Frente Primero de las FARC, donde existe una disidencia que no respalda los acuerdos de paz con el gobierno.

Villegas señaló que, además de ese hecho, no se registraron situaciones de violencia durante la jornada.

“Desde el punto de vista de la seguridad, este es el acto más seguro, tal vez, en toda nuestra historia”, aseguró el ministro de Defensa.

Al asistir por la mañana a votar a una mesa del norte de Bogotá, el jefe del equipo de negociadores del gobierno con las FARC, Humberto de la Calle, dijo que Colombia ya ensayó el “No” y el conflicto armado se ha prolongado por 50 años.

Señaló que, además, “están pasando cosas: la guerrilla comenzó la destrucción de armamento artesanal ayer (sábado), ha ofrecido un inventario de bienes para reparar (a las víctimas del conflicto), ha pedido perdón y sería lastimoso que eso se frustrara”.

Esto, finalmente, ocurrió.

Además del No, ganó la abstención: fue la más alta en los últimos 22 años

A las urnas dejó de ir el 62,6% de los colombianos habilitados para votar. Las 10 tasas más altas se presentaron en departamentos donde ganó el SÍ.

Las encuestas sobre el plebiscito para refrendar el acuerdo el entre Gobierno y las Farc pronosticaron una baja participación. Fue, quizás, en lo poco que acertaron los estudios de opinión. Este domingo, la participación fue de un escaso 37,4%. O, lo que es lo mismo: la abstención fue del 62,6%.

Es una cifra alta en la historia reciente de Colombia. Si se tienen en cuenta las elecciones de corte nacional que precedieron al plebiscito, como las presidenciales de los años anteriores, una abstención superior no se veía desde la primera vuelta de los comicios de 1994, cuando los candidatos más fuertes en contienda eran el liberal Ernesto Samper (que a la postre ganó en el balotaje) y el conservador Andrés Pastrana. La abstención en ese momento fue de 66,2%.

Desde entonces, la abstención fue inferior, hasta ahora, como se muestra a continuación:

Plebiscito 2016: 62,60%

Segunda vuelta presidenciales 2014: 52,03%

Primera vuelta presidenciales 2014: 59,90%

Segunda vuelta presidenciales 2010: 55,67%

Primera vuelta presidenciales 2010: 50,73%

Presidenciales 2006: 54,95%

Presidenciales 2002: 53,53%

Segunda vuelta presidenciales 1998: 41,15%

Primera vuelta presidenciales 1998: 48,88%

Segunda vuelta presidenciales 1994: 56,66%

Primera vuelta presidenciales 1994: 66,23%

De manera paradójica, las 10 tasas más altas de abstención en el plebiscito por la paz se presentaron en departamentos donde ganó el Sí. Estos son:

Colombianos en el exterior: 87,0

La Guajira: 80,6%

San Andrés: 79,8%

Bolívar: 76,7%

Vaupés: 76,3%

Guainía: 76,0%

Atlántico: 75,9%

Magdalena: 75,6%

Amazonas: 73,8%

Vichada: 73,8%

Proceso
El Espectador
Rafael Croda
Bogotá, Colombia
Domingo 2 de octubre de 2016.

 

El mundo es comprendido por el paradigma, es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

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