El jefe del Comité Internacional de la Cruz Roja en Colombia, Christoph Harnisch, afirmó que su institución no colaborará con la distribución de productos de EEUU al pueblo venezolano. “Nosotros no participamos en lo que no es para nosotros una ayuda humanitaria” ya que “hablamos de una ayuda que un gobierno decide”.

Para la Cruz Roja, el término  “humanitario” debe ser protegido, ya que es uno los principios fundamentales de la organización, junto con la independencia, la  imparcialidad y la neutralidad.

“Para nosotros es importante que realmente haya un respeto para el término humanitario y un respeto para los principios eso es fundamental”, insistió Christoph Harnisch a diversos medios.

Con estas afirmaciones, Harnisch echa por tierra el montaje militar y mediático que se ha articulado desde Washington, con la plena colaboración del gobierno colombiano.

Declaraciones similares han formulado tanto la ONU, como la organización caritativa Caritas: ver nota de De Frente: ONU, Cruz Roja y Caritas rechazan colaborar con la “ayuda humanitaria” de EEUU a Venezuela.

De Frente
Santiago de Chile
Viernes 15 de febrero de 2019.


Un hombre hizo estallar el jueves un poderoso coche bomba en una academia de policía en Bogotá. Diez personas murieron, incluida una cadete ecuatoriana, y 65 quedaron heridas por este "demencial acto terrorista", según el gobierno, que sacude a un país atascado en sus esfuerzos de paz.

El presunto responsable fue identificado por la fiscalía como José Aldemar Rojas Rodríguez, quien ingresó con una camioneta gris Nissan Patrol cargada con 80 kilos de pentolita a la Escuela de Oficiales General Francisco de Paula Santander, en el sur de la capital colombiana.

Aunque todo parece indicar que el hombre murió en el ataque, las autoridades no han confirmado su deceso o su vinculación con alguno de los grupos armados que aún operan en Colombia, financiados por el narcotráfico, tras el pacto de paz con la otrora guerrilla FARC en 2016.

Este "demencial acto terrorista no quedará impune, los colombianos nunca nos hemos sometido al terrorismo, siempre lo hemos derrotado, esta no será la excepción", dijo el presidente Iván Duque en una declaración a la prensa junto al fiscal general, Néstor Humberto Martínez.

La explosión deja diez muertos y 65 heridos, según el balance oficial. Dos ecuatorianas están entre las víctimas, la cadete Erika Chicó, quien falleció, y Carolina Sanango, quien sufrió heridas leves. Las autoridades no han precisado el número exacto de uniformados muertos.

El vehículo, que de acuerdo con la fiscalía había pasado por una revisión en julio en 2018 en Arauca (frontera con Venezuela), detonó en el marco de una ceremonia de ascenso de oficiales y cadetes.

"Escuché como si se hubiera caído el cielo en la cabeza. Fue una explosión muy grande. Cuando salí había una humareda grande", relató Rocío Vargas, una vecina del lugar.

Según versiones de policías, escuchadas por un reportero de la AFP en el lugar, un perro antiexplosivos detectó la carga. Al verse descubierto, Rojas aceleró y atropelló a un policía. Tres uniformados fueron detrás del vehículo antes de que, segundos después, explotara.

Se trata del peor acto de terror ocurrido en la capital colombiana desde febrero de 2003, cuando rebeldes del ahora partido FARC detonaron un coche bomba en el club El Nogal. Treinta y seis personas murieron y decenas más sufrieron heridas.

- "No vamos a ceder" -

A raíz del ataque, el presidente Duque debió retornar de urgencia a Bogotá tras cancelar un consejo de seguridad en Quibdó (noroeste).

"He dado la orden a las fuerzas militares y a la policía nacional para que desplieguen todas sus capacidades de inteligencia y determinen, en coordinación con la fiscalía, quiénes son los responsables de este cobarde ataque y prevengan cualquier acción criminal", sostuvo.

Asimismo, advirtió: "No vamos a ceder nunca ante los actos de terror. Colombia está firme y no se amedrenta".

Duque, quien asumió el poder en agosto de 2018, ha endurecido la política antidrogas tras heredar una cifra récord de cultivos ilegales y de producción de cocaína en 2017.

Al mismo tiempo ha fijado condiciones para reactivar los diálogos de paz con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), última guerrilla reconocida en Colombia. Ningún grupo se ha atribuido de momento este ataque, como tampoco las autoridades han deslizado hipótesis sobre los presuntos cerebros del acto.

Además del ELN -que en el pasado ha reconocido ataques con explosivos contra la policía-, operan bandas del narcotráfico de origen paramilitar y disidencias de las FARC que luchan por control territorial en medio de una espiral de violencia selectiva contra líderes sociales que deja 438 muertos desde enero de 2016.

Hace un año la policía también fue blanco de un ataque con bomba dentro de una comisaría en la ciudad caribeña de Barranquilla. Seis uniformados murieron y 40 sufrieron heridas. Días después el ELN, cuya delegación de paz está en La Habana, se adjudicó la acción.

- Solidaridad internacional -

La víspera del ataque de este jueves, había ingresado un nuevo grupo de aspirantes a oficiales a la escuela. Otros como Jonathan Oviedo había retomado sus clases.

"Mi hermano Jonathan, que es cadete, alcanzó a hablar con nosotros y nos dijo que estaba herido, luego pasó al teléfono un teniente y se cortó la comunicación. En dos años que lleva en la policía, nunca había enfrentado una situación así", comentó Carol Oviedo.

Una funcionaria de salud de las Fuerzas Militares señaló a la prensa que al parecer el vehículo irrumpió "abruptamente" en la sede policial.

"Entró abruptamente, casi atropellando a los policías y enseguida fue la explosión", relató Fanny Contreras.

Entretanto, Duque pidió la colaboración de los colombianos para "desarticular a la estructura criminal" que ejecutó el ataque, aunque se cuidó de mencionar a alguna organización en específico.

Desde la oficina de la ONU en Colombia hasta Estados Unidos, pasando por el gobierno de Venezuela -con el que Bogotá congeló relaciones- y las FARC, condenaron el hecho y expresaron solidaridad.

Con unos ocho millones de habitantes, Bogotá había sido sacudido por esporádicas acciones de terror en 2017. En febrero de ese año, el ELN se atribuyó un atentado contra una patrulla policial que dejó un uniformado muerto y varios heridos de gravedad en el barrio La Macarena de Bogotá.

Ese mismo año, un atentado en un centro comercial dejó tres muertos y varios heridos. Las autoridades culparon del hecho al Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRP), un grupúsculo de izquierda radical.

AFP
Bogotá, Colombia
Jueves 17 de enero de 2019.


•    Presidente Duque confirma muerte de 'Guacho' en combates en Nariño

•    Era el criminal más buscado por Colombia y Ecuador. Un disparo acabó con su vida.

•    Los combates se registraron en Llorente, zona rural de Tumaco en Nariño.

'Guacho', el criminal más perseguido y temido en la zona de frontera con Ecuador y responsable del asesinato de tres periodistas del vecino país y del envío de toneladas de coca por el océano Pacífico, murió esta tarde en una operación combinada de Policía, Ejército y el CTI de la Fiscalía.  

El presidente Iván Duque confirmó en la noche de este viernes la muerte del jefe de las disidencias de las Farc en las selvas de Llorente, municipio de Tumaco, en Nariño.

Es la misma zona donde está el mayor enclave coquero del país y desde donde este hombre, que apenas hace poco más de un año era desconocido para los colombianos, se convirtió en uno de los principales capos de la droga.

Tras los combates quedaron en el sitio dos cuerpos. Uno de ellos era el de Walter Patricio Arizala, nombre de pila de alias Guacho, jefe de una banda que se hacía llamar 'frente Oliver Sinisterra' y que estaba plenamente dedicada al narcotráfico.

La noticia se confirmó tras la plena identificación, que se realizó en Tumaco, a donde los cadáveres fueron trasladados en helicóptero.

EL TIEMPO confirmó que la operación de rastreo incluyó la interceptación de al menos 120 líneas celulares y el reclutamiento de 15 personas de la región que tenían acceso a la zona rural por donde se movía 'Guacho'.

Con esa información, recabada por el CTI de la Fiscalía, se logró establecer 16 zonas en las que el capo y su segundo al mando, alias 'Pitufo', se movían con frecuencia.

Tres fuentes humanas fueron claves para establecer algunas de las rutinas del grupo criminal y además para ubicar y desmantelar varios laboratorios de droga.

La presión sobre sus finanzas llevó a Guacho a romper sus protocolos de seguridad y a utilizar canales no seguros, lo que permitió ubicarlo en Llorente. Allí fue abatido por un certero disparo. Estaba sin camisa, pero su pantalón y botas eran de marca, según una fuente que estuvo en la zona.
 
Esta mañana el ministro de la Defensa, Guillermo Botero, dijo que el pasado 15 de septiembre 'Guacho' se salvó de morir porque a pesar de haber sido impactado por un francotirador, lo salvó un chaleco blindado.

A 'Guacho' se le sindica del asesinato de cuatro infantes de marina en territorio ecuatoriano, (marzo de 2018), el secuestro y posterior asesinato de tres periodistas de El Comercio de Quito (abril de 2018), el secuestro y posterior asesinato de una pareja de ecuatorianos en (abril de 2018) y el asesinato de tres funcionarios del CTI (junio de 2018), entre otros crímenes.

De igual forma, se le acusa de enviar toneladas de cocaína hacia Centroamérica y Estados Unidos, ya que es uno de los grandes proveedores del cartel de Sinaloa.

Amenaza binacional

Alias Guacho, de 29 años, fue integrante de la columna móvil Daniel Aldana y del frente 29 de las Farc. Ingresó a los 17 años a la guerrilla, donde tuvo entrenamiento como explosivista.

Tras la desmovilización de esa guerrilla decidió seguir en la guerra y el narcotráfico.

En octubre de 2017, por primera vez el país oyó su alias. 'Guacho’ fue el cerebro de una violenta asonada en Nariño contra la erradicación de coca que terminó con la muerte de seis cocaleros. La justicia señaló que sus hombres dispararon indiscriminadamente contra los campesinos y policías.

Logró consolidar una banda de al menos 180 hombres, y libró por mucho tiempo una guerra territorial con los hombres del también abatido 'David', jefe de las 'Guerrillas Unidas del Pacífico' en Tumaco.

Tenía 3 órdenes de captura por los delitos de homicidio agravado y concierto para delinquir, además de dos circulares rojas de Interpol solicitadas por Ecuador y Colombia.

En el vecino país perpetró varios atentados buscando bajar la presión de las autoridades en su contra. Y ese plan tuvo su máxima expresión con el secuestro y posterior asesinato de los tres miembros del equipo periodístico de El Comercio de Quito, a quienes pretendió canjear por algunas de sus fichas criminales que habían sido capturadas.

Pocos minutos después del anuncio de Duque, los familiares de los periodistas asesinados emitieron un comunicado en el que lamentaron que el disidente haya sido abatido en vez de capturado. "Mueren también las posibilidades de acceder a la información que poseía no solo sobre lo que ocurrió con Paúl, Javier y Efraín, sino también con Óscar Villacís y Katty Velasco y sobre los vínculos entre las organizaciones narcodelictivas y la institucionalidad ecuatoriana", dijeron.

Familiares del equipo de prensa de @elcomerciocom secuestrado y asesinado en la frontera señalan que con su muerte 'Guacho' se lleva información de crímenes en la frontera y de los vínculos de su organización con la institucionalidad ecuatoriana» http://bit.ly/CmbtesGacho

Estas órdenes de captura internacional contra Guacho estaban fundamentadas en el secuestro y posterior asesinato de del periodista Javier Ortega, del fotógrafo Paúl Rivas y del conductor Efraín Segarra, todos vinculados al diario El Comercio, de Ecuador.

En el vecino país logró también una profunda infiltración en las fuerzas de seguridad que aún está siendo investigada por la justicia.

También se le responsabilizó por el secuestro y asesinato de la pareja de ecuatorianos Óscar Villacís y Katty Velasco. Por estos cinco asesinatos lo calificaron como el hombre más buscado de Ecuador.

Tras la fallida operación de septiembre, al menos 3.000 uniformados estaban tras su rastro. La búsqueda terminó este viernes.

El Tiempo
Bogotá, Colombia
Sábado 22 diciembre de 2018.


Gaviria, el colombiano que más etapas ha ganado en grandes ligas

Con la que obtuvo este martes en el Tour de Francia, ajustó su victoria 17 en el World Tour.

Solo tiene 23 años y lleva dos años y medio haciendo parte del World Tour, la máxima categoría del ciclismo, pero con el triunfo de etapa de este martes en el Tour de Francia, Fernando Gaviria es el ciclista colombiano que más victorias parciales tiene en ese selecto grupo de competencias: 17.

La de este martes fue una victoria sensacional, esperada y bien complicada, porque en los últimos metros el corredor del equipo Quick-Step se vio superado por el alemán André Greipel, quien picando desde atrás intentó quitarle el triunfo de la cuarta fracción de la competencia, que se llevó a cabo entre La Baule y Sarzeau, de 195 kilómetros, en la que la general no se movió.

Pero Gaviria, mirando de reojo, vio cómo el ‘Gorila’ del Lotto lo superaba, tomó un segundo aire y forzó el pedaleo para ajustar su segundo triunfo en este Tour y el 34 de su carrera.

El colombiano ratificó que será el ciclista colombiano que más ganará en el World Tour, las cifras lo dicen, pues en el embalaje, en el mano a mano con los hombres más rápidos del mundo nadie lo puede derrotar.

El pedalista nacional se ha convertido en un dolor de cabeza para los velocistas tradicionales, que solo esperan un traspié para que los deje ganar.

“Para vencer a Gaviria tal vez hay que esperar a que tenga un error. Vamos a ver cómo puedo ganarle. Lo volveré a intentar en los próximos días con el recorrido ondulado”, dijo Peter Sagan, el eslovaco y actual campeón del mundo.

Ninguna sorpresa

El año pasado en el Giro de Italia se impuso en cuatro jornadas y ganó la camiseta de puntos, pero no tenía como rivales a hombres tan fuertes como los que tiene en el Tour, pues solo faltan el italiano Elia Viviani, el francés Nacer Bouhanni y el australiano Caleb Ewan.

“Fue un embalaje apretado, bastante difícil. Complicado porque los corredores que pelean por la general están delante, eso hace los embalajes del Tour de Francia tan complicados, pero así es el ciclismo”, dijo Gaviria.

El velocista colombiano reconoció que el alemán André Greipel lo sorprendió al arrancar desde tan lejos.

“Pero yo guardé bastantes fuerzas para pasarlo y aguantar la aparición de Sagan. Estamos contentos de haber ganado dos etapas, aunque ignoro cuántas más podemos ganar”, precisó.

En su primera participación en el Tour, Gaviria ya lleva dos triunfos parciales y puede conseguir más.

La carta del Quick-Step para las llegadas rápidas ha cumplido, se impuso en la primera jornada, fue líder un día, el domingo pasado se cayó a falta de 1,8 km de la meta y se privó de una victoria más.

Y en ese duelo con Sagan, Fernando Gaviria está a una victoria de igualar el registro de su más temible rival en las llegadas, que en su primer Tour de Francia, en el 2012, obtuvo tres triunfos parciales.

Con su edad, no parece difícil que el colombiano supere los triunfos en el Tour de Mark Cavendish (30) y se acerque a la marca del belga Merckx (34).

Ya es el ciclista colombiano con más triunfos en el World Tour, 17, por encima de Nairo Quintana, que lleva 12, y debido a su corta edad y a todo lo que ha mostrado, esa estadística crecerá mucho más.

Y de esos 17 primeros puestos, Gaviria ha logrado seis en dos grandes: 4 en el Giro y las dos que lleva en el Tour, y no ha tomado parte en la Vuelta a España.

“También tuvimos algo de viento en contra, pero Max Richeze fue increíble, sabe cuándo es el momento adecuado para ir al frente y hacer una salida perfecta”, declaró Gaviria.

Este miércoles, etapa de clasiqueros, de 204 km, entre Lorient y Quimper.

Ciclismo: Clasificaciones individuales tras 4ª etapa de Tour de Francia

Las clasificaciones en el Tour de Francia de 2018 después de la cuarta etapa disputada el martes:            

     Clasificación por puntos:

     1. Peter Sagan, Eslovaquia, Bora-Hansgrohe, 143 puntos

     2. Fernando Gaviria, Colombia, Quick-Step Floors, 139

     3. Alexander Kristoff, Noruega, UAE Team Emirates, 72

     4. Andre Greipel, Alemania, Lotto Soudal, 65

     5. Arnaud Demare, Francia, Groupama FDJ, 52

     Clasificación de la montaña:

     1. Dion Smith, Nueva Zelanda, Wanty-Groupe Gobert, 1 punto

     2. Anthony Perez, Francia, Cofidis, 1

     3. Kevin Ledanois, Francia, Fortuneo-Samsic, 1

     Clasificación de la juventud:

     1. Soren Kragh Andersen, Dinamarca, Sunweb, 13 horas 34 minutos y 7 segundos

     2. Egan Bernal, Colombia, Sky, a 1 minuto y 8 segundos

     3. Magnus Nielsen, Dinamarca, Astana Pro, a 1:22

     4. Thomas Boudat, Francia, Direct Energie, a 1:40

     5. Antwan Tolhoek, Holanda, LottoNL-Jumbo, a 1:55

Ciclismo: Resultados de 3ª etapa de Tour de Francia

 A continuación se presentan los resultados de la tercera etapa del Tour de Francia de 2018, una prueba contra reloj por equipos de 35,5 kilómetros, que se disputó el lunes en Cholet:

     1. BMC, 38 minutos y 46 segundos

     2. Sky, a 4 segundos

     3. Quick-Step Floors, a 7

     4. Mitchelton-Scott, a 9

     5. Sunweb, a 11

     6. EF-Drapac, a 35

     7. Bora-Hansgrohe, a 50

     8. Astana Pro, a 51

     9. Katusha-Alpecin, a 52

     10. Movistar, a 53

El Tiempo
Lisandro Rengifo
Cholet / Paris, Francia
Martes 10 de julio de 2018.


Con el 99,67 % de las mesas escrutadas y 10.351.304 votos, el candidato del Centro Democrático ganó las elecciones presidenciales.


El próximo 1 de agosto cumplirá 42 años. Será el presidente más joven en la historia moderna de Colombia y, como discípulo de Álvaro Uribe, su llegada a la Casa de Nariño significa la llegada al poder de la derecha y de quienes se han opuesto a los acuerdos de paz firmados por el gobierno de Juan Manuel Santos con la hoy desmovilizada guerrilla de las Farc. Iván Duque ganó las elecciones al lograr el 53,95% de la votación (10.351.304 de votos) mientras su rival Gustavo Petro alcanzó el 41,83% (8.024.697 votos).

Abogado con maestría en economía y corta experiencia política, Duque representa para muchos a la mitad de esa Colombia “indignada” por las “concesiones” que se le dieron a las Farc a cambio de transformarse en partido tras medio siglo de guerra. Por eso promete realizar “modificaciones estructurales” al Acuerdo de Paz de 2016, que desarmó a unos 7.000 combatientes, aunque ha dicho que eso no significa volverlos “trizas”.

“Queremos que quienes han cometido crímenes de lesa humanidad tengan sanciones proporcionales que sean incompatibles con la representación política”, ha dicho. Lo convenido en La Habana estipula que los jefes exguerrilleros reciban penas alternativas de prisión si confiesan crímenes y reparan a los millones de víctimas de un conflicto en el que también participaron paramilitares de ultraderecha y agentes del Estado.

Duque también es vocero de esos colombianos temerosos de que el país siga el rumbo que lastró económicamente a Venezuela, lo que ocurriría, asegura, si gana Petro. Al presidente venezolano, Nicolás Maduro, lo llama “dictador” y “genocida”. De hecho, ese fue uno de los caballos de batalla durante todo el proceso electoral, que, aunque fue rebatido por su rival, quien no dudó en calificarlo como una estrategia de difundir miedo, caló en gran parte de la ciudadanía.

Pero, sobre todo, Iván Duque encarna las ideas del expresidente y ahora senador Álvaro Uribe, al que llama “presidente eterno”, y cuyas ideas siguen vivas ocho años después de dejar el palacio presidencial: mano dura contra los rebeldes, inversión privada y valores tradicionales. Y ese poder de Uribe, que se conserva pese a decenas de investigaciones en contra, es su mayor reto en caso de llegar a gobernar. Dentro de su partido, el Centro Democrático, afirman que Duque “le debe” todo al ahora senador; en la oposición señalan que será un “títere” del exmandatario.

“Todavía nadie sabe si tiene criterio propio o va a obedecer los mandatos de otro”, sostiene Fabián Acuña, profesor de la Universidad Javeriana. Lo que sí es una realidad palpable es que su experiencia en la política es de solo cuatro años. Pero este bogotano “ha vivido la política y desde niño, la lleva en la sangre”, afirma José Obdulio Gaviria, uno de los ideólogos del uribismo.

Con su padre, Iván Duque Escobar, un liberal de extensa carrera política, aprendió de discursos políticos. Pero fue con el entonces ministro Juan Manuel Santos con quien en los años 90 se inició profesionalmente asesor en el Ministerio de Hacienda. Luego saltó al Banco Interamericano de Desarrollo (BID), donde estuvo casi 13 años.

Hoy, Duque se opone ferozmente a Santos. “Es muy dinámico en sus relaciones públicas, muy hábil para manejar las relaciones”, reveló una fuente que trabajó con él en el BID. En Estados Unidos conoció a Uribe, quien lo incluyó en su lista cerrada al Senado para el periodo 2014-18. “Iván es más que sabio y estoy seguro de que tiene por delante un futuro brillante”, escribió el exmandatario en los agradecimientos de su libro “No hay causa perdida” (2012).

Sus colegas en el Congreso valoran su inteligencia, responsabilidad y disciplina. En cuatro años logró destacarse y sacó adelante cuatro leyes, la más relevante sobre emprendimientos y “economía naranja”. Aun así, tratándose de la dirección de un país tan complejo como Colombia, los cuestionamientos no faltan: “Un presidente tiene que tener experiencia, autonomía, capacidad política propia, de todo eso carece Iván, que es, como todo el mundo reconoce, un buen muchacho”, considera el senador Roy Barreras, del Partido de la U.

Su imagen jovial y moderna, en la que abundan las camisas sin corbata y los jeans, contrasta con sus creencias conservadoras: se opone a la adopción y matrimonio gay, la eutanasia, la legalización o despenalización de la droga. Aunque antes celebraba los avances de las minorías, la adhesión a su campaña de sectores de ultraderecha y evangélicos, caso Viviane Morales o el exprocurador Alejandro Ordóñez, podría explicar su endurecimiento en estos temas.

Casado hace 15 años y padre de tres hijos, de niño soñaba con ser delantero del América de Cali. Tiene una memoria cuasi fotográfica y en la universidad fue un “nerd”. “Iván siempre decía ‘hombre, algún día yo seré presidente de Colombia’. Lo decía con tal determinación que uno le creía”, recuerda Francisco Barbosa, amigo cercano y compañero de estudio.

Melómano consagrado, tocaba bajo y cantaba en una banda de rock que formó con sus amigos del exclusivo colegio de Bogotá del que se graduó de bachiller, el Rochester. Aún hoy, en su tiempo libre, toca guitarra. Se reconoce como un buen bailarín de salsa y, paradójicamente, uno de sus géneros musicales predilectos es la trova cubana, cuyos mensajes revolucionarios intenta obviar.

También es un mago aficionado. Su “truco” consagratorio sería ser el segundo más joven elegido para ocupar el sillón presidencial, por detrás del liberal Eustorgio Salgar, quien con 39 años lo ocupó entre 1870 y 1872. Afable y con algunos kilos de más, a partir del próximo 7 de agosto, Iván Duque asumirá la conducción de los destinos de Colombia, un país que comienza a asomarse al posconflicto y con múltiples tareas a acometer en materia económica, de infraestructura, de desarrollo social, de bienestar ciudadano, entre otras. Pero quizás la principal de ellas será tratar de consolidar la unidad y superar la polarización que dejó el plebiscito por la paz de octubre de 2016 y que se agudizó, precisamente, la elección presidencial.

El Espectador
Oscar Pérez
Bogotá, Colombia
Domingo 17 de junio de 2018.


Bogotá.- La noche del 17 de mayo, en la Plaza de Bolívar, en pleno centro de Bogotá, Gustavo Petro cerró su campaña presidencial rodeado de símbolos. A sus espaldas tenía el Palacio de Justicia, asaltado en 1985 por el M-19, la guerrilla en la que militó en su juventud. A la derecha podía ver la alcaldía que gobernó entre 2012 y 2015. Al frente, el Congreso, donde promovió debates como parlamentario. Y al fondo, fuera de su vista, la Casa de Nariño, sede del gobierno, donde espera vivir los próximos cuatro años.

Frente a decenas de miles de seguidores, el candidato del movimiento Colombia Humana evocó las “voces antiguas”, un recuento histórico que se ha vuelto obligatorio en sus mítines. Recordó a Rafael Uribe Uribe, un militar y político liberal asesinado a machetazos en una esquina de la plaza en 1914. Mencionó enseguida a Jorge Eliécer Gaitán, caudillo liberal baleado un par de cuadras al norte, en 1948. Y cerró con Luis Carlos Galán, el candidato liberal masacrado en 1989, en otra plaza ubicada a pocos kilómetros.

En sus discursos, Petro también suele recordar a Carlos Pizarro, líder del M-19, y al conservador Álvaro Gómez Hurtado, ambos acallados por las balas. En un país donde el asesinato es el megáfono de la opinión política, Petro se identifica como un heredero de esos liderazgos abortados; el único que ha sobrevivido para vislumbrar la presidencia. Aquella noche, expuesto ante la multitud, el candidato se acomodó varias veces el chaleco antibalas que llevaba oculto bajo una camisa blanca.

Durante cuatro décadas de ejercicio político, Petro ha recibido muchas amenazas y un ataque reciente. En Colombia, su activismo de izquierda coquetea con el martirio de forma permanente.

“Pero no es por deporte, es por vocación”, me dijo el 6 de abril durante un almuerzo, minutos antes de llegar a Ciénaga de Oro, el pueblo ganadero donde nació el 19 de abril de 1960. “Hemos tenido un país donde nada se ha podido cambiar en dos siglos; y a mí me dan ganas de cambiarlo. Ser el primero que lo cambie”.

Petro vivió su infancia en ese rincón caluroso del Caribe colombiano, rodeado de fincas donde pastaban las vacas o crecían los cultivos de arroz y maíz. Hoy el centro de Ciénaga de Oro tiene casas antiguas bien conservadas, y otras con paredes de adobe y techo de paja. En las calles de la periferia falta el pavimento y el agua llega de forma irregular.

A principios de la década de los setenta, la familia del candidato se mudó a Zipaquirá, un pueblo frío ubicado a 50 kilómetros de Bogotá, donde él terminó sus estudios de bachillerato y empezó a cultivar el germen ideológico que sellaría su destino.

“Zipaquirá era un pueblo industrial; la mitad de la población era obrera y eso fue lo que yo encontré”. Mientras terminaba un plato de sopa, Petro recordaba esa época, a ratos interrumpido por seguidores que se acercaban a saludarlo. “Entonces pude ver el mundo teórico, el del marxismo que leía en los libros, en su aplicación real y no apartado de la sociedad”. Justo ahí, en el trecho que divide las políticas ideales y su aplicación práctica, están algunas fallas que le critican al candidato.

Frente a las multitudes que congrega en distintos lugares del país, en los ochenta discursos que ha pronunciado durante esta campaña, Petro repite el mismo método: largas intervenciones, de hasta dos horas, como el discurso que pronunció en Bogotá, donde expone su diagnóstico del país: la desigualdad, el escaso acceso a la educación, la salud ineficaz para muchos, la tierra para pocos.

Y remata con sus propuestas: transición progresiva del carbón y el petróleo a energías limpias, créditos oficiales para campesinos y pequeños emprendedores, educación superior gratuita y salud preventiva sin mediación privada.

Sobre la tarima, siempre con sus lentes de lector asiduo, Petro no alza la voz. Su estilo es el de un profesor aferrado a la pedagogía política: “Para mí la comunicación es un asunto central”.

La experiencia guerrillera
Según Petro, a fines de los años setenta la izquierda colombiana era representada de forma ortodoxa por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y por el Partido Comunista, pero estaba casi tan divorciada de la clase obrera como le sucedía a los partidos de derecha.

Pero entonces surgió una alternativa que sedujo a muchos jóvenes: el Movimiento 19 de abril (M-19). Este grupo insurgente, lleno de universitarios, desafió al gobierno de Julio César Turbay, quien había decretado el Estatuto de Seguridad, una política oficial que provocó persecuciones, torturas y exilios.

Petro, quien nació un 19 de abril, se enroló en el M-19 a los 17 años y dedicó su militancia a trabajar con sindicalistas y obreros de Zipaquirá. Así organizó a centenares de familias sin techo y fundó con ellas el barrio Bolívar 83 en un terreno que lograron ocupar.

En 1985, convertido en concejal de Zipaquirá, ese barrio se convirtió en el refugio donde Petro, todavía guerrillero, pasó meses escondido mientras lo buscaba la policía. Cuando lo detuvieron por porte ilícito de armas, ese mismo día supo que Nicolás, su primer hijo, venía en camino. Meses después lo conoció en prisión. Hoy el político tiene seis hijos de sus matrimonios con Katia Burgos, Mary Luz Herrán y Verónica Alcocer, su actual esposa.

Los azares de la guerrilla y la vida fugitiva pueden transmitir una imagen temeraria del personaje, pero Gustavo Petro nunca fue un verdadero hombre de acción: “No me gustan las armas ni los uniformes, y en la guerrilla me aburría la jerarquía militar. No creo que gente que se ordene de ese modo termine haciendo una revolución. Le tengo temor a jerarquizar las estructuras políticas, porque derivan en dictaduras y autoritarismos”.

En 1977, Petro se había graduado de bachiller con uno de los mejores promedios de todo el país y se ganó una beca para estudiar economía en la Universidad Externado de Colombia. Desde las aulas siguió militando, pero en esa época empezaron sus dudas sobre la pertinencia de la lucha armada.

Alberto Peñaranda, un escritor y viejo amigo del candidato, recuerda un diálogo que tuvieron en la universidad: “Él me preguntó qué pensaba de las elecciones y le contesté que eran una farsa. Se me quedó mirando un rato y al fin, como desahogándose, me dijo que algún día tendríamos que confrontar al establecimiento con candidatos y programas propios”.

Conquistar el poder con los votos

A principios de 1990, después de una larga negociación con el gobierno, el M-19 entregó las armas y dio lugar a un nuevo partido político: la Alianza Democrática M-19, que logró una amplia participación en la Asamblea Constituyente de 1991.

“Esa fue nuestra gran victoria”, explica el candidato. “Porque llevamos el proyecto democrático, el Estado Social de Derecho, a la Constitución”.

Petro fue representante a la Cámara y dos veces senador. En el Senado destapó el caso de la llamada “parapolítica”, que demostró los vínculos entre los ejércitos paramilitares y decenas de funcionarios ahora condenados. También lideró debates contra la corrupción en los contratos de grandes obras públicas.

Desde el Congreso, Petro construyó una fama nacional de personaje intransigente y corajudo, enfrentado a la corrupción de la clase dominante. Las amenazas, que a mediados de los años noventa lo obligaron a exiliarse en Bélgica, volvieron y salpicaron esta vez a la familia: su madre, su hermana y sus sobrinos tuvieron que dejar el país durante varios años. Pero él se quedó en Colombia.

El Senado fue para Petro un campo de batalla y un trampolín: de ahí saltó a la primera candidatura presidencial, en 2010. Pero llegó de tercero y decidió probar suerte en el segundo cargo más importante del país: la alcaldía de Bogotá. Muchos políticos en Colombia usan este cargo como un paso intermedio en la búsqueda del poder nacional. La ciudad, con nueve millones de habitantes, da entrenamiento, exposición y votos para intentar después la presidencia. Petro siguió ese camino.

Eduardo Durango, un sacerdote de izquierda que lo ha acompañado desde los tiempos de la guerrilla, ve la gestión en Bogotá como el laboratorio donde ensayó su propuesta con relativo éxito: “Se logró mucho en términos de inclusión de personas: niños, ancianos, drogadictos. Fueron cosas bien hechas, pero desafortunadamente esa clase oligárquica con la que él se metió, y sus intereses económicos, no dejaron que avanzara más la Bogotá Humana”.

Petro ganó esa elección en 2011 y empezó una administración que fue conflictiva y tensa. El balance oficial dice que redujo la pobreza, mejoró la inclusión social y el acceso a la educación pública, pero muchos proyectos no llegaron a completarse. Petro intentó cambiar el esquema de recolección de basura, controlada según él por mafias poderosas, y la Procuraduría lo destituyó. Entonces convocó a multitudes que lo apoyaron y pasó más de un año fuera del cargo, antes de regresar por decisión de un tribunal.

Petro salió de la alcaldía bastante golpeado, con una estela de historias en los medios que retrataban su talante soberbio y su supuesta incapacidad para trabajar en equipo. Algunos también afirman que sus logros son exagerados, y cuentan más metas fallidas que éxitos demostrables.
En resumen, Petro figuraba como un líder valioso para la oposición y la denuncia, pero ineficaz como gobernante. Y todavía carga con ese fardo.

Reformas y justicia social

A Gustavo Petro lo han vinculado al “castrochavismo”, porque propone expropiar latifundios y ponerlos a producir. Cada tanto lo relacionan con Hugo Chávez, a quien recibió en Bogotá durante su primera visita, en 1994.

El Centro Democrático, partido que apoya a Iván Duque, el joven candidato que puntea en las encuestas seguido por Petro, dice que una eventual victoria del abanderado de Colombia Humana traería a Colombia el comunismo y sus ruinas. Ante esos señalamientos, Petro responde que los verdaderos chavistas son el expresidente Uribe y sus aliados: “Porque nos expropiaron todo, privatizándolo: la tierra, la salud, el saber. Nos quitaron las condiciones para el trabajo, que es la única forma de construir riqueza”.

Petro insiste en que su proyecto no es de extrema izquierda. Durante el discurso de cierre de campaña en Bogotá se desmarcó aún más de Nicolás Maduro, a quien atribuyó la corrupción, el abuso de poder y la persecución política que tantos han denunciado en Venezuela.

“En cualquier otro país yo sería visto como un tipo de centro, pero esto es Colombia, un país conservador”, me dijo a principios de abril, mientras recorríamos su región en una caravana, siempre acompañado por su esposa, Verónica, y su hijo mayor, Nicolás, quien trabaja de forma activa en la campaña. “Mis adversarios promueven la violencia y la guerra porque sin ellas no se sostiene el discurso del miedo. Si no hay violencia, el país entra en otra discusión”.

Petro, que pasó de la guerrilla a la política después de un acuerdo de paz, ha defendido el que firmó el gobierno de Colombia con las antiguas Farc. Duque, su principal contendor, dice que someterá a revisión lo acordado. Petro, sin embargo, prefiere revisar la Constitución.

“El tema de la justicia social amerita también unas reformas”, sostiene. “Me refiero a la salud y a la educación; me refiero a la necesidad de separar la justicia de la política. Para eso es necesaria una reforma constitucional”.

Cuando se le pregunta cómo se haría esa reforma, el candidato dice: “El problema es que el Congreso está en manos de quien no quiere hacer las reformas. Entonces la posibilidad de una constituyente está abierta, pero no para hacer una nueva constitución ni adueñarme del poder, sino para construir un país más equitativo”.

Colombia tiene una de las sociedades más desiguales del continente, y también una de las más violentas. Este doble indicador no es casual, según Petro, uno explica al otro. Muchos lo acusan de promover el odio de clases, mientras otros opinan que su discurso solo evidencia una lucha que ya existe desde hace tiempo.

“El mío no es un programa radical”, sostiene el candidato. “Es solo un programa de reformas democráticas que hace un siglo debieron hacerse, y por no hacerlas fue que el país entró en la violencia”.

Petro se ve a sí mismo como una consecuencia del sistema y como un instrumento de justicia para la mayoría marginada. Esta elección, ha dicho, consiste en escoger a los mismos de siempre, o darle a él y al país, como escribió Gabriel García Márquez, uno de sus autores favoritos, “una segunda oportunidad sobre la Tierra”.

Si gana las elecciones, Petro será el segundo presidente de origen caribeño en toda la historia del país (el primero fue Rafael Núñez, durante el siglo XIX), cuyos líderes andinos han dominado el poder de forma casi hereditaria. Y será también el primero abiertamente de izquierda.

Pero enfrentará a grandes intereses y a una oposición que domina el Congreso. Repetirá por cuatro años la resistencia que encontró en la alcaldía de Bogotá, pero a una escala mayor. Él prevé ese destino y suele resumir su estrategia con la frase “defenderme en medio de las transformaciones”.

Esto sucederá si gana. Si pierde y llega de segundo, una reciente reforma constitucional le garantiza el regreso al Senado, donde tendrá la oportunidad de liderar a la oposición e intentar una tercera campaña en 2022.

Pero Gustavo Petro, el guerrillero atípico, el provinciano que llegó a gobernar la capital, no está pensando en la derrota. “Yo aspiro a ganar”, dice convencido.

The New York Times
Sinar Alvarado
Bogotá, Colombia
Viernes 25 de mayo de 2018.


El mexicano era conocido en los años 80 como el “narco de narcos”. Es uno de los fundadores del cartel de Guadalajara y es señalado como uno de los responsables del asesinato de un agente de la DEA que se infiltró en dicha organización. Hoy, dicen en México, está prófugo de la justicia.


La captura de Seuxis Hernández Solarte, o Jesús Santrich, como popularmente es conocido, generó un revuelo nacional que tiene en aprietos el Proceso de Paz logrado entre el Gobierno y la Farc –hoy partido político–. Sin embargo, los resultados de una operación encubierta de la DEA dejarían al descubierto los nexos que el líder del secretariado de las Farc habría formado con grandes capos de la droga en México. Entre las evidencias que hoy juegan en su contra, las autoridades tienen un cuadro que Santrich habría enviado hasta con firma a Rafael Caro Quintero, uno de los precursores del cartel de Guadalajara y conocido como el “narco de los narcos”.

Caro Quintero proviene de una familia de campesinos de bajos recursos. Es el mayor de tres hermanos y, cuando cumplió la mayoría de edad, decidió abandonar la casa de sus padres para emprender su vida de manera independiente. De acuerdo con el portal Animal Político, trabajó como chofer de un camión y después conoció a personajes del mundo del hampa que le propusieron pagarle una buena renta a cambio de que en los terrenos de sus padres sembrara marihuana. Así lo hizo, y después de tener el capital suficiente compró terrenos con el mismo propósito. Pronto, sus ambiciones pasaron al terreno de la droga en grande.

Nació el 3 de octubre de 1952 en la comunidad de La Noria, en Badiraguato, una ciudad ubicada en el estado de Sinaloa. Según medios mexicanos, que han contado su histórico actuar en el mundo de la mafia, es considerado como uno los hombres que dio origen a los grandes carteles de droga en México. Él fundó, en conjunto con sus socios Miguel Ángel Félix y Ernesto Fonseca Carrillo, alias Don Neto, el cartel de Guadalajara: una organización que en los años de 80 llegó a ser uno de los carteles más poderosos de ese país y con nexos con carteles de Colombia.

El poder que llegó a amasar lo vincularía con uno de los precursores del narcotráfico en el país azteca: Pedro Avilés Pérez, mejor conocido como El León de la Sierra. De él, dicen portales de noticia en México, Rafael Caro Quintero aprendió todas las movidas del negocio del tráfico de estupefacientes. Día tras día sus socios fueron incrementando, pues también llegó a tener vínculos con Juan José Esparragoza Moreno, alias El Azul, ex detective de la Policía que después se convirtió en un reconocido narcotraficante en México y quien mediaba en las disputas de los mismos.

En 1989 fue condenado por narcotráfico, homicidio y por el secuestro, tortura y asesinato de Enrique Camarena, un agente de la Administración para el Control de Drogas de los Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) que se había infiltrado en las entrañas del cartel de Guadalajara para desenmascarar su actuar delictivo. Aunque logró asestar grandes golpes contra grupos criminales, una operación desarrollada en el Rancho Búfalo, de propiedad de Caro Quintero, lo habría dejado al descubierto y posteriormente fue asesinado. El “narco de los narcos” fue capturado en 1985 en Costa Rica, extraditado a México y, condenado a 40 años de prisión, de los cuales ha pagado 28. (Le sugerimos: Padre de ex reina de belleza, entre los detenidos del caso "Santrich")

En 2013, un tribunal de Jalisco dejó a Rafael Caro Quintero en libertad y después pasó a la clandestinidad. Según InSight Crime, fundación dedicada al estudio de las amenazas a la seguridad nacional y ciudadana en Latinoamérica y el Caribe, la DEA ofreció una recompensa de US$5 millones por información que llevara nuevamente a su detención, pues luego se expidió una nueva orden de captura en su contra en razón a que todavía le falta una parte de su pena por cumplir. También fue incluido en la lista de personas más buscadas.

Desde entonces, el paradero de Rafael Caro Quintero es incierto. Sin embargo, una señal de su supervivencia apareció cuando entre los elementos incautados a Jesús Santrich estaba un cuadro fechado en noviembre de 2017 con el siguiente mansaje: “Para don Rafa Caro, con aprecio y esperanza de paz”. Obra que daría cuenta del vínculo entre el capo mexicano y uno de los líderes de la extinta guerrilla, y que ahora es una de las pruebas que la justicia norteamericana y colombiana tienen en su poder.

El Espectador
Bogotá, Colombia
Martes 10 de abril de 2018.

Una jornada con Jeiny Riaños, la joven que limpia su vereda de las minas que dejó la guerra.

Suena la alarma del teléfono celular. Son las 5:30 de la mañana y el sol apenas se asoma entre las montañas en el campamento La Cordillera, en la vereda Agua Linda, de Vista Hermosa (Meta). Jeiny Riaños mira la hora y sabe que es momento de levantarse. A las 6:30 deberá estar en formación para iniciar su jornada laboral. Esta llanera de 26 años, madre de una niña de 6, sabe bien lo que es limpiar las huellas que nos dejó la guerra.

Colombia es el segundo país del mundo con más minas antipersona, durante años, una de las prácticas más perversas de los grupos al margen de la ley. El departamento del Meta es el que suma más víctimas: 1.136 desde 1990 hasta el 2017. Y Vista Hermosa (en la lista de prioridades del Gobierno para el desminado), el municipio más afectado del país: 363 víctimas entre muertos y heridos, según la Dirección para la Acción Integral contra Minas Antipersonal de la Presidencia de la República.

La falta de empleo y el deseo de ver crecer a su hija Marihana en un territorio libre de minas llevaron a Jeiny a postularse a la vacante de desminadora civil humanitaria de la organización Handicap International Colombia, una de las cinco organizaciones de desminado que trabajan en la zona y que tiene asignado el 73 por ciento del municipio, es decir, unos 2.400 kilómetros cuadrados distribuidos en 16 sectores.

Jeiny fue escogida entre 200 postulantes (de los cuales solo clasificaron 20) y se convirtió, desde hace seis meses, en una de las más de 5.000 personas acreditadas como desminadoras en Colombia. "Cuando me presenté no sabía bien en qué consistía el trabajo, pero después me enamoré; me siento orgullosa de lo que hago", dice.

Para ella, a pesar del miedo natural que le genera su trabajo, es más importante sentir que, de alguna manera, contribuye a crear otro país. “Es una responsabilidad fuerte que requiere mucha concentración y un gran estado físico”, dice mientras inicia otra jornada. Aquí está, trabajando arrodillada en turnos de 45 minutos durante ocho horas. Un oficio arduo que comienza con una larga caminata cargando a cuestas un equipo que no es precisamente ligero: maleta de desminado, herramienta de corte, herramienta de excavación, equipo de protección, detector de metales y sistema de marcación y medición. En total, unos 20 kilos. Una vez llega a la zona, con absoluta delicadeza, como si se tratara de cultivar un huerto, corta la hierba con unas tijeras de jardinería. En un día puede despejar entre 1 y 4 metros de suelo, dependiendo de las condiciones del terreno y del clima.

Desde que nació, Jeiny ha vivido en Vista Hermosa, al suroeste del Meta. Cuando era niña, recuerda, quería ser odontóloga, pero la difícil situación económica de la familia se lo impidió. A los 18 años terminó sus estudios secundarios. Aún soñaba con ser odontóloga. No se pudo, pero entonces optó por llevar a cabo cursos como técnica en producción pecuaria en el Sena y estudios de gestión contable y financiera, que no consiguió terminar porque se quedó sin trabajo.

Desde que tiene memoria, Jeiny ha estado sitiada por la guerra. Aún no se explica cómo ella y sus seres queridos salieron ilesos. "En algunos momentos me sentía secuestrada en mi propio pueblo, pero siempre le doy gracias a Dios por proteger a mi familia y haber pasado por tantos momentos difíciles de nuestro departamento sin que nos pasara nada malo", explica.

Decir difícil es quedarse corto. Vista Hermosa fue, durante años, territorio de las Farc, que infestaron la zona de minas. En los caminos por los que transitaban los habitantes del pueblo, cerca de escuelas y hasta en árboles. Después de las Farc llegaron las Autodefensas con todo su terror.

Entre 1998 y 2002, durante el gobierno de Andrés Pastrana, Vista Hermosa fue uno de los municipios que formaron parte de la zona de distensión, pero cuando se frustró ese proceso de paz se reanudó la actividad militar y el Ejército, ya bajo el primer gobierno de Álvaro Uribe, desató una feroz campaña por la retoma del territorio. Aumentaron los homicidios, los desplazamientos y las desapariciones. Y no faltó el narcotráfico, que siempre ha estado presente. Decir difícil es quedarse corto.

En los meses que lleva como desminadora, Jeiny no se ha topado con ninguna mina. No importa. Cada día de su trabajo significa unos metros más de país libre. Ella lo hace por su pequeña Marihana. Pero también por sus vecinos, los habitantes de ese pueblo tan golpeado. Para que por fin recuperen su tierra, esa tierra que está ahí para ser cultivada, no para que la siembren de muerte y dolor.

El Tiempo
Revista Carrusel
Juan Manuel Vargas
Jueves 05 de abril 2018.


EE. UU. rastrea tres chárteres que llegaron al aeropuerto Matecaña procedentes de México.

Hasta hoy es todo un misterio qué hay detrás de la llegada de tres lujosos jets privados, con 35 pasajeros a bordo, que aterrizaron en el aeropuerto Matecaña, de Pereira, a finales del año pasado. El primer desembarco de supuestos turistas se produjo en agosto y venía de Tapachula, en límites entre México y Guatemala.

La aeronave, un ‘jet’ British Aerospace 125, traía a ocho personas y fue inmovilizada por orden de la Policía Antinarcóticos, que, después de revisar el equipaje, encontró inconsistencias aduaneras que incluían la falta de documentos que ampararan su ingreso al país.

Además, agencias antimafia extranjeras pidieron chequear si ese vuelo podía formar parte de la seguidilla de aviones privados que la mafia está utilizando para entrar dólares, sacar coca y mover personal de diferentes carteles internacionales.

Ya no hay duda de que una confederación de carteles europeos y colombianos reactivaron la ruta –usada en los 80 por la mafia–, aprovechando las debilidades del servicio privado para clientes VIP y los filtros oficiales. Con el ‘narcojet’ que salió de Bogotá hace dos semanas hacia el Reino Unido, ya son tres los vuelos chárteres que han caído en Europa moviendo 2,7 toneladas de coca colombiana.

Cada año salen del país cerca de 4.500 de estos vuelos y 2.500 despegan desde el aeropuerto El Dorado de Bogotá sin ser requisados en su totalidad. Y ahora la DEA y el ICE tienen evidencia de que el mismo ‘modus operandi’ se viene usando en Cartagena, Cali, Medellín y, especialmente, Pereira.

De fiesta en Pereira

En Tapachula, el origen de dos de los vuelos que llegaron a esa ciudad, hay cinco carteles: Jalisco-Nueva Generación, Sinaloa, ‘los Zetas’ y ‘los caballeros templarios’. Casi todos hacen fuerte presencia en 10 departamentos de Colombia.

El primer aparato que llego a Pereira permaneció en los hangares de una compañía colombiana cuyo vocero dijo no estar autorizado para hablar.

Y aunque no se descarta que los pasajeros fueran empresarios de alto nivel, a las autoridades les llamó la atención la llegada del segundo chárter proveniente de esa ciudad mexicana.

Este aterrizó en octubre del 2017, con otros 8 pasajeros. Reporteros de EL TIEMPO establecieron que la aeronave en la que venían fue adquirida hace un mes por alguien en Metepec, una pequeña ciudad cerca del Distrito Federal. La Unidad de Inteligencia Financiera mexicana ha detectado allí inversiones de los carteles de Sinaloa y norte del Valle.

Y hubo un tercer ‘jet’, con capacidad para 19 personas, que llegó desde Querétaro, con varios sujetos que dijeron ir a una gran fiesta en Pereira con mujeres colombianas.

En total, EL TIEMPO le siguió el rastro a 46 vuelos privados que llegaron a Pereira en 2017 y al menos seis tenían matrícula mexicana. Uno de ellos es un Embraer 190, para cien pasajeros.

“Los que venían de Tapachula y Querétaro no traían dólares ni sacaron coca, pero es evidente que está ingresando gente desde lugares apartados de México y que Pereira se convirtió de pronto en un lugar de interés para sujetos que llegan en lujosos aviones”, aseguró un agente federal. Y agregó que Querétaro se ha convertido en un refugio de narcos mexicanos y allí vivió el fundador del cartel de Sinaloa, Juan José Esparragoza, alias el Azul.

La investigación de los vuelos a Pereira avanza a la par con la del ‘narcojet’ de Bogotá. Como lo reveló EL TIEMPO en exclusiva, ya registraron a Launy, firma que alquiló dos camionetas blindadas usadas para mover la coca por Bogotá. Y Central Chárter, dueña del hangar y que le pidió a la Policía requisar el ‘narcojet’ –solicitud que no fue atendida–, ya entregó videos de la operación. En estos se ve al albañil inglés Martin Neil y su hermano Stephen; el miembro de la mafia italiana Alessandro Lembo, y los españoles Víctor Franco y José Miguélez.

Y las rutas de las blindadas, grabadas por un satélite, son una pista para dar con los dueños de la coca y sus cómplices civiles y oficiales.

El Tiempo
Unidad Investigativa
Bogotá, Colombia
Domingo 11 febrero 2018.

Santos ordena regreso de jefe de mesa de negociación con ELN tras atentados

 BOGOTA, 10 ene (Xinhua) - El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, ordenó hoy miércoles el regreso de Ecuador del jefe de la mesa de negociación con el ELN, Gustavo Bell, tras los atentados que perpetró la guerrilla contra infraestructura petrolera en varias regiones del país y el ataque que dejó dos infantes de Marina heridos.

     "Inexplicablemente, el ELN (Ejército de Liberación Nacional) no solo se negó, sino que reanudó sus ataques terroristas esta madrugada, justo el día en que se debía iniciar el nuevo ciclo de negociaciones", dijo el mandatario.

     "Ante esta situación he conversado con el jefe de la delegación del gobierno en Quito (Ecuador), doctor Gustavo Bell, para que regrese de inmediato para evaluar el futuro del proceso", agregó.

     Las declaraciones del presidente se dieron luego de que el ELN atacó un puesto de la Armada colombiana en la localidad de Arauquita (noreste), donde resultaron heridos dos infantes de Marina.

     Los integrantes del ELN destruyeron además un tramo del oleoducto Cusiana-Cupiagua en el departamento de Casanare (este) y otro tramo del oleoducto Caño Limón-Coveñas en Arauca (este).

     "Le reiteré esta mañana a nuestras Fuerzas Armadas la orden de actuar con contundencia para responder a esta agresión y proteger la vida y honra de los colombianos, como es su deber constitucional", dijo Santos.

     "Mi compromiso con la paz ha sido y será indeclinable. Pero a la paz se llega con voluntad y hechos concretos de paz. No solo con palabras", expresó.

     Los atentados se presentaron poco después de la medianoche del martes, cuando concluyó el cese al fuego bilateral entre el gobierno y la guerrilla del ELN, grupo que había expresado el deseo de continuar con la negociación de un proceso de paz.

     "El gobierno estuvo siempre dispuesto a prorrogar el cese al fuego con esa organización y negociar uno nuevo", dijo el presidente de Colombia.

     "Así se lo hicimos saber desde hace varias semanas y lo reiteramos en los últimos días, para responder afirmativamente ante la solicitud de la Conferencia Episcopal, las Naciones Unidas (ONU), los países amigos y centenares de organizaciones de la sociedad civil", señaló.

     Santos anunció el sábado pasado que estaba dispuesto a prolongar el cese al fuego con el ELN y "renegociar" en la mesa de paz las nuevas condiciones del eventual nuevo cese bilateral.

     La mesa de negociación estaba en receso, luego de que concluyera el cuarto ciclo de negociación, y las conversaciones debían reiniciarse este miércoles en Ecuador.

     El pasado 5 de enero, la cúpula del grupo anunció que estaba dispuesto a continuar la negociación con el gobierno del acuerdo de paz.

     El 4 de septiembre pasado, Santos anunció el logro de un cese al fuego bilateral con la guerrilla con duración de 102 días, que comenzó el 1 de octubre de 2017, tras 53 años de lucha armada.

     El ELN, sin embargo, violó el cese al fuego, luego de que en octubre pasado secuestró y asesinó a un líder indígena en el departamento colombiano de Chocó (noroeste).

     Las negociaciones de paz entre el gobierno de Colombia y el ELN tienen como países garantes a Brasil, Chile, Cuba, Ecuador, Noruega y Venezuela.

Xinhua
Bogotá, Colombia
Miércoles 10 enero 2018.

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El mundo es comprendido por el paradigma, es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

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