Lamentan amigos y compañeros en redes sociales muerte de Gabriel Retes

Fernando Aceves, Guillermo Arriaga, Gael García Bernal, entre otros famosos recuerdan al cineasta



Fernando Aceves, Guillermo Arriaga, Gael García Bernal, entre otros famosos recuerdan en redes sociales a Gabriel Retes, cineasta que falleció este lunes a la edad de 73 años.

Gabriel Retes, director de "El Bulto", muere a los 73 años

"Hace mucho tiempo que ya le perdí el miedo a la muerte", le dijo el cineasta Gabriel Retes al fotógrafo Fernando Aceves hace apenas unas semanas y hoy utilizó las redes sociales para lamentar el fallecimiento del director.

"Yo sólo le respondí: 'Usted ya es inmortal'", contestó Aceves. Escribió el fotógrafo en su cuenta de Twitter como homenaje a Retes que esta mañana murió a causa de cáncer en la garganta que sufría.

Fernando Aceves

@Jazzrockman
Hace unas semanas, durante un homenaje que se le rindió en la Cineteca Nacional, el Maestro Gabriel Retes me dijo: "Hace mucho tiempo que ya le perdí el miedo a la muerte", yo solo le respondí: "Usted ya es inmortal".
Descanse en paz.

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9:22 - 20 abr. 2020
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Así como él diversas personalidades del medio del espectáculo han publicado mensajes para despedirse del director de cine y guionista.

Adal Ramones

"Adiós Sr. Retes admirado y agradecido con usted. Abrazo enorme a la familia. Descanse en paz", escribió Adal Ramones junto a dos fotografías donde aparece junto al cineasta.

"Me acabo de enterar que murió Gabriel Retes. Me pesa. Varias películas suyas fueron muy influyentes en mi generación y era una excelente persona. Un abrazo a los suyos y a toda la comunidad cinematográfica', dijo.

También Gael García Bernal se tomó el tiempo para dedicar unas palabras al cineasta que se mantuvo firme en hacer cintas de manera independiente y como dijo el actor de "Y tu mamá también", en algunas ni pidió permiso para su realización.

Gael García Bernal

@GaelGarciaB

Buen viaje, Gabriel Retes. Uno de los directores que no pidió permiso para hacer algunas de sus películas. Viva esa libertad para hacer cine.

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12:27 - 20 abr. 2020
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A lo largo de su carrera el director realizó 19 películas de ficción entre las que se encuentran "El bulto" y "Bienvenido-Welcome". Su última cinta fue "Identidad Tomada".

Además, la Secretaría de Cultura y la Cineteca Nacional dedicaron un espacio para despedir a Retes.

El Universal
Ciudad de México
Lunes 20 de abril de 2020.


La muerte y la redención han marcado la obra literaria y cinematográfica del escritor ganador del Premio Alfaguara


Guillermo Arriaga (Ciudad de México, 1958) suele insistir en que no hay ninguna influencia del cine en sus novelas. Si no que, más bien, es al revés. Primero estaría la literatura y después habría llegado el reconocimiento y el éxito como guionista con películas como Amores Perros o 21 gramos. En su primeros cuentos -reunidos en el volumen Retorno 201, escritos a finales de los ochenta y reeditados por Páginas de Espuma en 2006- ya aparecían las intrincadas estructuras de historias entrelazadas y saltos en el tiempo, marca de la casa de sus guiones de los 2000, así como sus obsesiones personales: la violencia, la muerte, la redención o la perdida. Los mismos temas que están presentes también en Salvar el fuego, última novela ganadora del Premio Alfaguara.

Devoto de William Faulkner, el padre de la polifonía literaria moderna, durante sus años como docente en una universidad privada mexicana, en una ocasión planteó un juego en clase. Le dijo a sus alumnos que al día siguiente invitaría a un autor especial y que por favor llevaran comida y bebida para acompañar la conferencia. Al entrar al aula, apareció con una foto enmarcada de Faulkner, lo colocó encima de la mesa y por los altavoces de un ordenador les puso el discurso de recepción del Nobel en 1949.

“Los escritores jóvenes han olvidado los problemas del corazón humano y sus conflictos consigo mismos. Solo eso bastaría para hacer buena literatura”, defendía solemne en aquel texto el autor de El ruido y la furia. Con esa tradición, tanto en el fondo como en la forma, se siente identificado Arriaga. Las temas universales representados en tragedias individuales. Shakespeare, Hemingway, Rulfo, Stendhal o Dostoievski son otros de los grandes nombres que suele citar como referencias.

“Frente un contexto cultural que tan frecuentemente cultiva el cinismo, él sigue apelando a las grandes preguntas y las relaciones humanas. Además de sobresalir por un gran trabajo técnico y compromiso con la literatura”, subraya el escritor mexicano Julián Herbert, con el que Arriaga acostumbra cruzar borradores durante el proceso de escritura. En esa línea densa y contundente, Herbert considera que hay un punto de inflexión en su obra a partir de su regreso a la novela tras casi dos décadas centrado en el guion.

El Salvaje (Alfaguara 2017), un voluminoso texto de casi 700 páginas, culminación de un trabajo obsesivo que duró más de cinco años, con ritmo narrativo vigoroso y calado autobiográfico, marcaría una distancia respecto a su lenguaje del cine. “A partir de esta novela, la prosa literaria de Guillermo se va dirigiendo en una dirección casi opuesta a la cinematográfica, su manera de construir a los personajes es cada vez más precisa, más intensa y más extensa”.

Tras Babel (2006), con la que logró la nominación al Oscar, Arriaga rompió su productivo vínculo con el director Alejandro González Iñárritu, con quien revolucionó el panorama mexicano e internacional. Su última película, The Burning Plain, su ópera prima como director, es de 2008. Desde entonces, ha dado la vuelta a la rueda y para volver a concentrarse en la literatura.

Su compromiso casi monástico con sus obras y su condición de maestro son los dos rasgos que destaca Maruan Soto Antaki. “Hay toda una generación de cineastas que creció viendo las películas más famosas de Guillermo, aprendiendo de esa técnica basada en universos paralelos que se funden”, cuenta el escritor mexicano pensando en nombres ya consolidados como Amat Escalante, Michel Franco o David Pablos.

Sobre al aterrizaje mexicano de los grandes temas que aborda Arriaga en su obras, Herbert reconoce “un talento para encontrar lo conmovedor y lo sublime que puede haber en ciertas formas de violencia”. Pero no tiene claro que eso sea el producto de una creación estrictamente mexicana. “Parte de sus obras suceden en Canadá, EE UU o en Oriente Medio. Yo creo que él simplemente afronta cuestiones universales desde el sustrato personal que tiene”.

Arriaga también suele repetir que, pese a contar con sus autores fetiche, prefiere mirar de lejos a la metaliteratura. Él intenta alimentar su obra a partir de su propia vida. Por ejemplo, de sus experiencias como niño de clase media, hiperactivo y grandullón, en un barrio duro de la periferia de la capital mexicana. Una época en la que no paraba de meterse en peleas, tantos golpes que acabó perdiendo el sentido del olfato.

El País
David Marcial Pérez
Ciudad de México
Viernes 24 de enero de 2020.


El escritor de la novela, Vladímir Nabokov, tenía claro que la actriz, fallecida el jueves a los 73 años, era la única que podía interpretar al personaje en la gran pantalla


Sue Lyon, quien a los 14 años dio vida a Lolita en el filme homónimo de 1962 de Stanley Kubrick, murió el pasado jueves por la noche a los 73 años en Los Ángeles (Estados Unidos). Aunque la causa de su muerte no ha sido hecha pública, la salud de la actriz se había ido deteriorando durante los últimos años, tal y como ha revelado su amigo Phil Syracopoulos. A pesar de que su papel más recordado sea el de Lolita en 1962, la intérprete estuvo en activo desde 1959, cuando debutó en la serie El show de Loretta Young (donde la descubrió Kubrick), hasta 1980, con Alligator: la bestia bajo el asfalto.

En España la película no se estrenó hasta 1971, y solo en salas madrileñas y barcelonesas de arte y ensayo, pero pronto aquella imagen de una adolescente en bikini con gafas de sol en forma de corazones, al borde de una piscina y chupando una piruleta (el póster de la película, de Bert Stern, imagen que no aparecía en el metraje), o dejándose pintar las uñas de los pies por un desquiciado Humbert Humbert -encarnado por James Mason- marcó el inconsciente de una generación de cinéfilos, que recordarán cómo el pederasta Humbert pronunciaba con pausas su nombre: "Lo-Li-Ta". Su gran papel llegó después de pasar un exhaustivo casting al que se presentaron más de 800 actrices. El escritor de la novela original, Vladímir Nabokov, tenía claro que ella era la única que podía interpretar a la joven en la gran pantalla. "La ninfa perfecta", fue el apelativo que el autor utilizó para referirse a ella, aunque también apuntó a que le hubiese gustado que la encarnara la francesa Catherine Demongeot. Stanley Kubrick rehuyó el choque con la censura al escoger a una actriz con más edad (14, aunque en pantalla se afirmara que Lolita tenía 15) que la nínfula del libro (12 años).

Para Suellyn Lyon fue el principio y el fin, la virtud de encontrar un papel que la lanzaría al estrellato e interpretarlo a la perfección, y la condena de que ningún espectador la olvidaría, por mucho que creciera delante y detrás de las cámaras. Nacida en Davenport (Iowa), Lyon comenzó a actuar de niña. Última de cinco hijos, su padre murió cuando ella solo tenía 10 meses. Tras mudarse la familia a Los Ángeles, Lyon comenzó como modelo para catálogos de la cadena de tiendas J. C. Penney y a aparecer en algún anuncio televisivo. Antes de Lolita solo había participado en producciones para la pequeña pantalla, como la serie Daniel, el travieso o la mencionada El show de Loretta Young.

Después de su primera incursión en el cine, con la que ganó el Globo de Oro en 1963 de la categoría de "actriz revelación", trabajó en La noche de la iguana, en 1964, bajo la dirección de John Huston. Aquel mismo año se casó, en un breve matrimonio, con el guionista Hampton Fancher III. En el cine no le fueron las cosas mejor, con trabajos en Siete mujeres (1966), de Ford; Un fabuloso bribón (1967), de Irvin Kershner, o Hampa dorada (1967), con Frank Sinatra. Warren Beatty casi la elige para coprotagonizar con él Bonnie y Clyde, pero se decidió por Faye Dunaway, mientras que Lyon se casaba con el fotógrafo afroamericano Roland Harrison en 1971. De ese matrimonio nació su hija, Nona, en Los Ángeles, antes de que se divorciasen en 1972. Algunos de sus comportamientos más erráticos Lyon los achacaba a ser maniaco-depresiva, lo que se trataba con litio.

Un buen ejemplo es su tercer matrimonio, el que en 1973 le unió con un recluso de una prisión de Denver, Gary Adamson, condenado por robo y asesinato. Lyon obtuvo una rebaja en su condena, se puso a trabajar como camarera cerca de la penitenciaría, y se divorció en 1974, cuando Adamson volvió a robar. Lyon se casó dos veces más.

En cuanto a su carrera artística, no logró mejores papeles ni en cine ni en televisión. Su carrera acabó en 1980 con Alligator: la bestia bajo el asfalto, con Robert Forster, e hizo pública su retirada en 1986. Durante mucho tiempo, Lyon renegó de Lolita. Cuando en 1997 se estrenó la nueva versión de Adrian Lynne, la actriz aseguró a Reuters: “Estoy horrorizada con la idea de que quieren resucitar el filme que causó mi destrucción como persona”.
Dos películas para su estancia en España

Lyon le dio un giro radical a su vida al casarse en 1971 con el fotógrafo afroamericano Roland Harrison. El racismo galopante de aquella sociedad estadounidense forzó a la pareja a tomar la decisión de mudarse. Y eligieron España. De ahí que Lyon apareciese en Una gota de sangre para morir amando (1973), de Eloy de la Iglesia, thriller con aroma a La naranja mecánica (no solo en la acción, Lyon aparece leyendo el libro de Burgess, en lo que parece un guiño involuntario a Kubrick) con el hijo de Robert Mitchum, Chris, y Jean Sorel.

Su segundo trabajo español fue Tarot (1973), de José María Forqué, con Fernando Rey y Gloria Grahame, y argumento de Rafael Azcona, una película bastante floja con cierto toque erótico, en la que Lyon da vida a una chica que se casa con un hombre mayor ciego por dinero, mientras mantiene una relación con su criado. Al final, la rubia acaba en el ojo del huracán de una conspiración de todos los criados para obtener la herencia.

El País
Gregorio Belinchón
Madrid, España
Sábado 28 de diciembre 2019.


A 40 años de la muerte de Pier Paolo Pasolini (que conmemoramos el próximo 2 de noviembre), como una expresión de gratitud por la desbordante lucidez y coherencia que mantuvo a lo largo de su creación, publicamos la última entrevista que concedió el autor, unas pocas horas antes de su asesinato.

Entrevista de Furio Colombo a P. P. Pasolini, el 1 de noviembre de 1975

--Pasolini, en tus artículos y en tus escritos has dado muchas versiones de lo que detestas. Has abierto una lucha, solo, contra muchas cosas, instituciones, convicciones, personas, poderes. Para que sea menos complicado el discurso yo diré «la situación», y tú sabrás que quiero hablar de la escena en contra de la que, en general, te bates. Ahora te hago esta objeción. La «situación», con todos los males que tú dices, contiene todo lo que te permite ser Pasolini. Quiero decir: tuyo es el mérito y el talento. ¿Pero los instrumentos? Los instrumentos son de la «situación». Editorial, cine, organización, hasta los objetos. Pongamos que el tuyo sea un pensamiento mágico. Haces un gesto y todo desaparece. Todo eso que detestas. ¿Y tú? ¿Tú no te quedarías solo y sin medios? Quiero decir medios expresivos, quiero...

--Sí, he entendido. Pero ese pensamiento mágico yo no sólo lo intento, sino que me lo creo. No en el sentido mediático. Sino porque sé que golpeando siempre sobre el mismo clavo puede hasta derribarse una casa. En pequeño, un buen ejemplo nos lo dan los radicales, cuatro gatos que consiguen remover la conciencia de un país (y tú sabes que no siempre estoy de acuerdo con ellos, pero precisamente ahora estoy a punto de salir para ir a su congreso). En grande, el ejemplo nos lo da la historia. El rechazo ha sido siempre un gesto esencial. Los santos, los ermitaños, pero también los intelectuales. Los pocos que han hecho la historia son aquellos que han dicho no, en absoluto los cortesanos y los ayudantes de los cardenales. El rechazo, para funcionar, debe ser grande, no pequeño, total, no sobre este o aquel punto, «absurdo», no de sentido común. Eichmann, amigo mío, tenía mucho sentido común. ¿Qué le faltó? Le faltó decir no, antes, al principio, cuando lo que hacía era sólo administración rutinaria, burocracia. A lo mejor incluso habrá dicho a los amigos: a mí ese Himmler no me gusta mucho. Habrá murmurado, como se murmura en los editoriales, en los periódicos, en el amiguismo y en la televisión. O también se habrá rebelado porque este o aquel tren se paraba una vez al día para las necesidades y el pan y el agua de los deportados, cuando hubieran sido más funcionales o más económicas dos paradas. Pero nunca ha bloqueado la maquinaria. Entonces los problemas son tres. Cuál es, como dices tú, «la situación», y por qué se debería pararla o destruirla. Y cómo.

     --Eso es, describe “la situación”. Sabes perfectamente que tus intervenciones y tu lenguaje tienen un poco el efecto del sol que atraviesa el polvo. Es una imagen bella, pero se entiende poco.

     --Gracias por la imagen del sol, pero pretendo mucho menos. Pretendo que mires a tu alrededor y te des cuenta de la tragedia. ¿Cuál es la tragedia? La tragedia es que ya no somos seres humanos, somos extrañas locomotoras que chocan unas contra otras. Y nosotros, los intelectuales, tomamos el horario de los trenes del año pasado, o de hace diez años, y decimos: qué extraño, esos dos trenes no pasan por ahí, ¿cómo es que se han destrozado de esa manera? O el maquinista se ha vuelto loco o es un criminal aislado o se trata de un complot. El complot, sobre todo, nos hace delirar. Nos libera de todo el peso de enfrentarnos solos a la verdad. Qué bien si mientras nosotros estamos aquí charlando alguno en una taberna está haciendo planes para deshacerse de nosotros. Es fácil, es sencillo, es la resistencia. Perderemos algunos camaradas y después nos organizaremos y quitaremos de en medio a los otros, ¿no te parece? Yo sé que cuando dan en televisión ¿Arde París?, todos están ante el televisor, con lágrimas en los ojos y unas ganas locas de que la historia se repita, bella, limpia (un efecto del tiempo es que “lava” las cosas, como las fachadas de las casas). Sencillo; yo aquí, tú allí. No hagamos bromas con la sangre, el dolor, la fatiga que la gente pagó entonces por “elegir”. Cuando estás con la cara aplastada contra aquel momento, aquel minuto de la historia, elegir es siempre una tragedia. Pero, admitámoslo, era más sencillo. El fascista de Saló, el nazi de las SS, el hombre normal, con la ayuda del valor y de la conciencia, consigue rechazarlo, incluso de su vida interior (que es donde empieza siempre la revolución). Pero ahora no. Uno se te viene encima vestido de amigo, es gentil, cortés, y “colabora” (pongamos que en la televisión), por ir tirando o porque no es un delito. El otro –o los otros, los grupos- te sale al encuentro o se te echa encima –con sus chantajes ideológicos, con sus sermones, sus prédicas, sus anatemas, y tú sientes que también son amenazas. Desfilan con banderas y consignas, pero ¿qué los separa del “poder”?

     --¿Qué es el poder, según tú, dónde está, dónde se encuentra, cómo lo sacas de su madriguera?

     El poder es un sistema de educación que nos divide en subyugados y subyugadores. Pero cuidado. Un mismo sistema educativo que nos forma  a todos, desde las llamadas clases dirigentes hasta los pobres. Por eso todos quieren las mismas cosas y se portan de la misma manera. Si tengo en las manos un consejo de administración o una operación bursátil, los utilizo. Si no, una barra de hierro. Y cuando utilizo una barra de hierro hago uso de  mi violencia para obtener lo que quiero. ¿Por qué lo quiero? Porque me han dicho que es una virtud quererlo. Yo ejerzo mi derecho-virtud. Soy asesino y soy bueno.

     --Te han acusado de no distinguir política e ideológicamente, de haber perdido el sentido de la diferencia profunda que tiene que haber entre fascistas y no fascistas, por ejemplo, entre los jóvenes.

     Por eso te hablaba del horario ferroviario del año pasado. ¿Nunca has visto esas marionetas que hacen reír tanto a los niños porque tienen el cuerpo vuelto de una parte y la cabeza de la otra? Me parece que Totó hacía un truco parecido. Así veo yo la inmensa tropa de intelectuales, sociólogos, expertos y periodistas de las intenciones más nobles, las cosas suceden aquí y la cabeza mira hacia allá. No digo que no exista el fascismo. Digo: dejad de hablarme del mar mientras estamos en la montaña. Este es un paisaje distinto. Aquí existe el deseo de matar. Y este deseo nos ata como hermanos siniestros de un fracaso siniestro de todo un sistema social. También a mí me gustaría que todo se resolviese con aislar a la oveja negra. Yo también veo las ovejas negras. Veo muchas. Las veo todas. Este es el problema, ya se lo he dicho a Moravia: por la vida que llevo pago un precio... Es como uno que baja al infierno. Pero cuando vuelvo - si vuelvo - he visto otras cosas, más cosas. No digo que tengan que creerme. Digo que tienen que cambiar continuamente de discurso para no enfrentarse a la verdad.

     --¿Y cuál es la verdad?

     --Siento haber utilizado esta palabra. Quería decir «evidencia». Deja que ponga otra vez las cosas en orden. Primera tragedia: una educación común, obligatoria y equivocada que nos empuja a todos a la competición por tenerlo todo a toda costa. A esta arena nos empuja como una extraña y oscura armada en la que unos tienen los cañones y otros tienen las barras de hierro. Entonces, una primera división, clásica, es «estar con los débiles». Pero yo digo que, en un cierto sentido, todos son los débiles, porque todos son víctimas. Y todos son los culpables, porque todos están listos para el juego de la masacre. Con tal de tener. La educación recibida ha sido: tener, poseer, destruir.

     --Entonces deja que vuelva a la pregunta inicial. Tú, mágicamente anulas todo. Pero vives de los libros, y necesitas inteligencias que lean. Es decir, consumidores educados del producto intelectual. Tú haces cine y necesitas no sólo de grandes plateas disponibles (de hecho, por lo general tienes mucho éxito popular, o sea eres «consumido» ávidamente por tu público) sino también de una gran maquinaria técnica, organizativa, industrial, que está en medio. ¿Si quitas todo eso, con una especie de mágico monaquismo de tipo paleo-católico y neo-chino, qué te queda?

     --A mí me queda todo, o sea yo mismo, ser vivo, estar al mundo, ver, trabajar, comprender. Hay cientos de maneras de contar las historias, de escuchar las lenguas, de reproducir los dialectos, de hacer el teatro de los títeres. A los otros les queda mucho más. Pueden hacerme frente, cultos como yo o ignorantes como yo. El mundo se hace grande, todo pasa a ser nuestro y no tenemos que utilizar ni la Bolsa, ni el consejo de administración, ni la barra de hierro para depredarnos. Ves, en el mundo que muchos de nosotros soñábamos (repito: leer el horario de trenes del año anterior, pero en este caso podemos decir de muchos años antes) había el patrón infame con el sombrero de copa y los dólares que se le colaban de los bolsillos y la viuda demacrada que pedía justicia con sus niños. El buen mundo de Brecht, en suma.

     --Es como decir que tienes nostalgia de aquel mundo.

     ¡No! Tengo nostalgia de la gente pobre y verdadera que peleaba para derribar a aquel patrón sin convertirse en aquel patrón. Como estaban excluidos de todo, nadie los había colonizado. Yo tengo miedo de estos negros en revuelta, iguales al patrón, otros saqueadores que quieren todo a toda costa. Esta oscura obstinación en la violencia total no deja ver ya «de qué signo eres». A cualquiera que lleven al hospital al final de su vida sea llevado moribundo al hospital le interesa más -si tiene todavía un soplo de vida - qué le dirán los médicos sobre sus posibilidades de vivir que qué le dirán los policías sobre la mecánica del delito. Date cuenta de que yo no hago ni un proceso de intenciones ni me interesa ya la cadena causa efecto, primero ellos, o primero él, o quién es el jefe-culpable. Me parece que hemos definido lo que tú llamas la «situación». Es como cuando en una ciudad llueve y se han atorado las alcantarillas. El agua sube, es un agua inocente, agua de lluvia, no tiene ni la furia del mar ni la maldad de las corrientes de un río. Mas, por la razón que sea no baja, sino que sube. Es la misma agua de lluvia de muchos poemitas infantiles y de las musiquillas del «cantando bajo la lluvia». Pero sube y te ahoga. Si hemos llegado a este punto yo digo: no perdamos todo el tiempo en poner una etiqueta aquí y otra allá. Veamos cómo se desatasca esta maldita bañera, antes que nos ahoguemos todos.

     --Y tú, por eso, quisieras que todos fuesen pastorcillos sin enseñanza obligatoria, ignorantes y felices.

     Dicho así sería una estupidez. Pero la llamada enseñanza obligatoria fabrica a la fuerza gladiadores desesperados. La masa se hace más grande, como la desesperación, como la rabia. Admitamos que yo haya tenido una salida de tono (aunque no lo creo). Decidme vosotros otra cosa. Se entiende que añoro la revolución pura y directa de la gente oprimida que tiene el único objetivo de hacerse libre y dueña de sí misma. Se entiende que me imagino que pueda todavía llegar un momento así en la historia italiana y en la del mundo. Lo mejor de lo que pienso podrá hasta inspirarme uno de mis próximos poemas. Pero no lo que sé y lo que veo. Quiero decir con toda franqueza: yo bajo al infierno y sé cosas que no molestan la paz de otros. Pero presten atención. El infierno está subiendo también entre ustedes. Es verdad que sueña con su uniforme y su justificación (a veces). Pero es también verdad que sus ganas, su necesidad de golpear con la barra de hierro, de agredir, de matar, es fuerte y es general. No será por mucho tiempo la experiencia privada y peligrosa de quien, cómo decirlo, ha tocado «la vida violenta». No se hagan ilusiones. Y ustedes, con la escuela, la televisión, lo pacato de sus periódicos, ustedes son los grandes conservadores de este orden horrendo basado en la idea de poseer y  en la idea de destruir. Dichosos ustedes que se quedan tan felices cuando pueden poner sobre un crimen su buena etiqueta. A mí esta me parece otra de las muchas operaciones de la cultura de masa. Como no podemos impedir que pasen ciertas cosas, nos tranquilizamos encasillándolas.

     --Pero abolir tiene que decir a la fuerza crear, si no tú también eres un destructor. Los libros por ejemplo, ¿qué será de ellos? No quiero hacer el papel de quien se angustia más por la cultura que por la gente. Pero esta gente salvada, en tu visión de un mundo diferente, ya no puede ser primitiva (esta es una acusación frecuente que te hacen) y si no queremos utilizar la represión «más avanzada»...

     Que me da escalofríos.

     ---Si no queremos utilizar frases hechas, una indicación tiene sin embargo que existir. Por ejemplo, en la ciencia-ficción, como en el nazismo, se queman siempre los libros como gesto inicial de exterminio. Cerradas las escuelas, clausurada la televisión, ¿cómo animas tu belén?
     Creo haberme ya explicado con Moravia. Cerrar, en mi lenguaje, quiere decir cambiar. Cambiar, pero de modo tan drástico y desesperado como drástica y desesperada es la situación. Lo que impide un verdadero debate con Moravia, pero sobre todo con Firpo, por ejemplo, es que parecemos personas que no ven la misma escena, que no conocen la misma gente, que no escuchan las mismas voces. Para ustedes una cosa ocurre cuando es una crónica, hecha, maquetada, editada y titulada. ¿Pero qué hay debajo? Aquí falta el cirujano que tiene el coraje de examinar el tejido y de decir: señores, esto es cáncer, no una cosita benigna. ¿Qué es el cáncer? Es una cosa que cambia todas las células, que las hace crecer todas de forma enloquecida, fuera de cualquier lógica precedente. ¿Es un nostálgico el enfermo que sueña con la salud que tenía antes, aunque antes fuera un estúpido y un desgraciado? Antes del cáncer, digo. Es decir, antes de todo será necesario hacer no sólo un esfuerzo para tener la misma imagen. Yo oigo a los políticos con sus formulismos, todos los políticos, y me vuelvo loco. No saben de qué país están hablando, están tan lejos como la luna. Y los literatos. Y los sociólogos. Y los expertos de todo tipo.

     --¿Por qué piensas que para ti ciertas cosas están tan más claras?

     --No quisiera hablar más de mí, quizás he hablado, dicho incluso demasiado. Todos saben que yo mis experiencias las pago personalmente. Pero están también mis libros y mis películas. Quizás soy yo quien se equivoca. Pero sigo diciendo que estamos todos en peligro.

     --Pasolini, si ves la vida así - no sé si aceptarás esta pregunta-: ¿cómo piensas evitar el peligro y el riesgo?

     Se ha hecho tarde, Pasolini no ha encendido la luz y se hace difícil tomar apuntes. Miramos juntos los míos. Luego me pide que le deje las preguntas.

     --Hay puntos que me parecen demasiado absolutos. Deja que lo piense, que los relea. Y dame tiempo para encontrar una conclusión. Tengo una cosa en mente para responder a tu pregunta. Para mí es más fácil escribir que hablar. Te dejo las notas que añada mañana por la mañana».

     Al día siguiente, domingo, el cuerpo sin vida de Pier Paolo Pasolini estaba en el tanatorio de la policía de Roma.

Texto de la entrevista de Furio Colombo a Pier Paolo Pasolini publicada en el suplemento  “Tuttolibri” del periódico La Stampa del 8 de noviembre de 1975.

Traducción de Andrea Perciaccante.

Cine Sentido (Blog)
Ciudad de México
Martes 3 de diciembre de 2019.


Los filmes de Tarantino se proyectarán gratuitamente en las salas del Complejo Cultural Universitario de la BUAP.


Quentin Tarantino, uno de los mejores directores, productores y guionistas del cine será homenajeado por el Complejo Cultural Universitario de la BUAP con un Ciclo de Cine con sus mejores filmes.

El próximo 23 de noviembre arrancará este homenaje a Tarantino, el cual se efectuará en las Salas de Cine del Complejo Cultural Universitario; la primera proyección será Perros de reserva, película que realizó de manera independiente y se presentará en tres horarios, a las 3, 5 y 7 de la tarde.

El acceso a todas las películas será gratuito, el sábado 24 de noviembre se proyectará Tiempos violentos, con horario de 15:00, 17:50 y 20:35 horas.

El domingo 25, el cuarto episodio de Four Rooms se proyectará con horarios de 3, 5 y 7 de la tarde. El lunes 26 se proyectará Jackie Brown en horarios de 15:00, 17:50 y 20:35 horas.

El 27 y 28 de noviembre se presentará una de las series más famosas de Tarantino, cuando Kill Bill tome las pantallas del Complejo Cultural. El volumen 1 se proyectará el 27 con horario de 3, 5 y 7 de tarde, mientras que el volumen 2 hará lo propio el siguiente día a las 15:00, 17:30 y 19:45.

El jueves 29 se presentará Sin City, película en la cual Tarantino fungió como Director Invitado junto a Robert Rodríguez y Frank Miller. Este filme se proyectará a las 15:00, 17:30 y 19:30.

Finalmente, el viernes 30 de noviembre se cerrará este ciclo de cine con la proyección de Grindhouse a las 3, 5 y 7 de la noche.

Puebl@Media
Puebla, México
Martes 19 novirmbre 2019.


Polanski: “La mayoría de quienes me acosan no me conocen ni saben nada del caso”

El director polaco, que estrena película en Venecia, se defiende en una entrevista de la polémica por su condena por violación en EE UU


No acudirá a La Mostra de Venecia. No puede, si no quiere acabar detenido y extraditado a EE UU. Pero, en realidad, es como si Roman Polanski ya estuviera en el Lido. Su fantasma sobrevuela el festival desde el primer día, o incluso antes. Ayer miércoles, la presidenta del jurado, Lucrecia Martel, defendió la presencia del cineasta polaco en el concurso pero aclaró que no irá a la proyección de gala de El oficial y el espía: no quiere aplaudir a un hombre al que Samantha Geimer acusó en 1977 de violación, cuando ella tenía 13 años y él 43. A la espera de saber si mañana Polanski comparecerá por videoconferencia en la rueda de prensa de su película, la web Deadline ha encontrado la voz del director, en la entrevista que concedió para el libreto promocional de la película. Sus frases son anteriores a la última polémica, pero ayudar a entender su visión: “La mayoría de la gente que me acosa no me conoce ni sabe nada del caso”.

Su interlocutor es el escritor francés Pascal Bruckner, cuya novela Lunas de hiel Polanski llevó al cine. Aparte de sus vínculos, basta una pregunta del entrevistador para entender el tono de la charla: “¿Cómo judío que fue cazado durante la guerra, y cineasta perseguido por los estalinistas en Polonia, sobrevivirás al actual macartismo neofeminista que, además de intentar evitar la proyección de tus películas, entre otras vejaciones, consiguió que te expulsaran de la Academia de los Oscar?”. Territorio amigo, el cineasta puede estar tranquilo. Así que contesta: “Hacer una película como esta ayuda mucho. En la historia, a veces encuentro momentos que he experimentado, puedo ver la misma determinación por negar los hechos y condenarme por cosas que no hice. Mi trabajo no es una terapia. Pero debo admitir que me resultan familiares muchos de los métodos del aparato de persecución mostrado en el film, algo que claramente me ha inspirado”.

Polanski: “La mayoría de quienes me acosan no me conocen ni saben nada del caso” El Festival de Venecia empieza con polémica por la falta de mujeres y la presencia de Polanski
Muchos se preguntaban si el cineasta se había comparado durante la filmación con Alfred Dreyfus, el militar acosado y condenado en 1894 en el juicio antisemita más célebre de la historia, que protagoniza El oficial y el espía. Ya no quedan dudas al respecto. Tras ser detenido, en 1977, Polanski pasó 42 días en la cárcel y se declaró culpable de “corrupción de menores”. Sin embargo, cuando entendió que la condena sumaría varias décadas, huyó de EE UU. Desde entonces, se mantiene como fugitivo. Desde su exilio –ahora reside en Francia- vio cómo Geimer le perdonaba, años después, y aceptaba en privado sus disculpas.

“Las grandes historias a menudo hacen grandes filmes, y el caso Dreyfus es una historia excepcional. La de un hombre acusado injustamente siempre es fascinante, pero es también un tema actual, por el regreso del antisemitismo”, agrega el director. Tanto que considera posible que un escándalo parecido se produzca hoy en día. “Los ingredientes, desde luego, están: acusaciones falsas, procedimientos judiciales pésimos, jueces corruptos y, por encima de todo, las redes sociales, que condenan sin un proceso justo o el derecho de apelación”

El País
Madrid, Roma
Festival Cine Venecia
Jueves 29 de agosto de 2019.


Sobre los recortes a la cultura, expresó que 'la cultura es una cosa muy abstracta, es una lástima que exista una sensación de que no es importante'.

Gael García Bernal afirmó que la cultura es en gran parte por lo que “no nos ha llevado la chingada en este país”, en referencia a los recortes presupuestales en la presente administración.

Durante la 61 ceremonia de los Premios Ariel, García -quien estuvo nominado en la categoría de Mejor Actor- mencionó que las manifestaciones contra la actual administración están sucediendo todo el tiempo.

Al referirse a los recortes a la cultura, expresó que “la cultura es una cosa muy abstracta, es una lástima que exista una sensación de que no es importante, de que es un tema aparte, porque no necesariamente se tiene que traducir en apoyos económicos, no somos expertos para saber qué es lo que se tiene que hacer, pero sí se puede generar más libertad, más lugares para poder expresar esa cultura y apoyarla.

    “La cultura lo que hace es encontrar la solución a los problemas reales, por la tangente, y eso es maravilloso, y por eso no nos ha llevado la chingada en este país”, afirmó el actor.

Gael García es uno de los impulsores del arte cinematográfico en México a través de Ambulante, en el que junto con Diego Luna y Elena Fortes apoya y difunde el cine documental como una herramienta de transformación cultural y social.

El actor se disputó el Ariel con Luis Gerardo Méndez, por su trabajo en ‘Bayoneta’; Damián Alcázar por ‘De la infancia’; Baltimore Beltrán, por ‘Mente revolver’, y Noé Hernández, por ‘Ocho de cada diez’. Este último quien consiguió el galardón.

En la ceremonia de la 61 entrega de los Premios Ariel, que se realizó en la Cineteca Nacional, el Movimiento Colectivo por la Cultura y el Arte de México protestó contra los recortes presupuestales de la 4T.

Con pancartas en mano, en las que se leía “Los apoyos y estímulos al cine mexicano deben seguir”, así como otras consignas contra el presidente Andrés Manuel López Obrador, y la secretaria de Cultura, Alejandra Frausto, miembros del movimiento se acercaban a los actores para invitarlos a sumarse a su lucha.

Aristegui Noticias
Ciudad de México
Miércoles 26 de junio de 2019.


Falleció en Roma a los 96 años. Filmó clásicos como "La fierecilla domada" (1966), "Romeo y Julieta" (1968) y "Hermano Sol, hermana Luna" (1971)


El director de cine y escenógrafo italiano Franco Zeffirelli murió este sábado a los 96 años en Roma, anunció Dario Nardella, alcalde de Florencia, ciudad natal del artista, al que calificó como "uno de los grandes hombres de la cultura mundial".

El director se inició en el mundo del cine de la mano de Luchino Visconti, como ayudante de dirección en tres de sus mejores películas: "La terra trema" (1947), "Bellissima" (1951) y "Senso" (1952), donde confiesa que nació su pasión por el séptimo arte.

Zeffirelli dirigió clásicos como "La boheme" (escenificación de la ópera de Puccini, en 1965); "La fierecilla domada" con Richard Burton y Elizabeth Taylor 1966; "Romeo y Julieta" con Michael York y Laurence Olivier (1968); "Hermano Sol, hermana Luna" (1971); "Campeón" con Jon Voight, Faye Dunaway y Nicky Schrodeer (1978); "Amor sin fin" con Broke Shields (1981) y "Té con Mussolini" (1999), en la que relata su infancia.

Mantuvo una gran amistad que con la soprano María Callas, a quien la dedicó la película "Callas for ever" (2002) y que confesó fue la única mujer de la que estuvo enamorado.

Declarado homosexual, relató en una biografía publicada cuando tenía 83 años su gran amor por Visconti.

Entró en el Parlamento de la mano del partido de Silvio Berlusconi, Forza Italia, y se confesaba conservador por "desesperación anticomunista".

Nació el 12 de febrero de 1923 en Florencia. A su padre solo lo conoció después de la muerte de su madre, Adelaide Garosi, que apasionada de Mozart, quiso darle al niño el nombre del aria de Idomeneo (Zeffiretti), pero el funcionario del registro civil se equivocó y escribió Zeffirelli.

Su madre murió siendo niño y se crió entre mujeres. La niñera, que era inglesa y se llamaba Mary, le enseñó inglés y le inculcó la pasión por Shakespeare.

También fue muy activo en el mundo del teatro y de la ópera como director escénico e incluso diseñador de vestuario. En 1959 dio el gran salto al Covent Garden de Londres, con las puestas en escena de "Pagliacció y "Lucia de Lammermoor".

Como director teatral realizó muchas óperas en los principales teatros líricos de Austria, Alemania, Inglaterra y Estados Unidos, además de los dos principales coliseos italianos, La Scala y la Opera de Roma y en la Arena de Verona.

Para la televisión filmó "Jesús de Nazaret" (1977), en varios episodios rodados en Marruecos y Túnez, y que contó con la aprobación de la Iglesia y el rechazo del Partido Comunista italiano; "Días de destrucción" (1966), y "Fidelio" (1970) y la "Misa Solemnis" (1971), de Beethoven.

EFE
Roma, Italia
Sábado 15 de junio de 2019.

 

  • La película se proyectará del 29 de mayo al domingo 2 de junio, a las 17:00, 19:00 y 21:00 horas, en las Salas de Cine de Arte.

 

“Me gusta contar historias. Aunque hay cineastas a los que no les gusta, yo creo que si van a estar dos horas viendo una película, al menos deberíamos contarles una historia”, afirmó Jimena Montemayor directora de la cinta “Restos de viento”, ganadora en festivales como Guadalajara, Guanajuato y Chicago, durante la visita que realizó a las Salas de Cine de Arte del Complejo Cultural Universitario BUAP para sostener un diálogo con estudiantes y docentes de las licenciaturas de Cinematografía y Arte Digital de la Escuela de Artes Plásticas y Audiovisuales de la BUAP, cinéfilos y público en general.

La charla que sostuvo este 29 de mayo, marcó el inicio de la proyección de su segundo largometraje en las Salas de Cine de Arte del CCU BUAP, la cual podrá disfrutar el público hasta el domingo 2 de junio, en tres funciones diarias: 17:00, 19:00 y 21:00 horas, la entrada general es de 40 pesos.

Al hablar de su película Restos de viento recordó que como directora y guionista de la cinta se planteó, por cuestiones muy personales, contar el tema de la muerte y a partir de ello estableció una premisa que fue el duelo que se vive en la oscuridad pero que puede llegar a la luz.

Asimismo, refirió que el proceso de selección del elenco, el cual estuvo a cargo de Luis Rosales, quien también estuvo a cargo del mismo trabajo en la película Roma, resultó en la selección de los niños Paulina Gil y Diego Aguilar, éste último sin experiencia actoral, pero lograron un excelente trabajo junto con Dolores Fonzi.

Restos de viento obtuvo el Premio Mezcal a Mejor Película Mexicana, Mejor Directora y el Premio de FIPRESCI en el 33º Festival Internacional de Cine de Guadalajara, así como ganadora del 21º Festival Internacional de Cine de Guanajuato.

Durante la charla que duró poco más de dos horas, la cineasta egresada del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC) especialista en Dirección y Cinematografía, compartió con los presentes algunos consejos para la realización de sus producciones como: desarrollar biografías de los personajes, indagar en la psicología para entender a sus personajes y comunicar mensajes realistas; escribir sus guiones y respetar el formato ya que ello facilitará la producción; encontrar los atributos que ofrece cada locación y sacarle provecho; y generar un lazo de confianza con todo el equipo de producción.

Finalmente aseguró: “el cine ha cambiado en lo técnico, ahora se pueden hacer producciones con un teléfono… pero también hay que cambiar la forma en que se hace cine”. Agregó que un director no puede hacer solo su película, tiene que trabajar en colaboración con muchas personas “como director tienes una responsabilidad con tu equipo”.

Puebl@Media
Puebla, México
Miércoles 29 de mayo de 2019.


La película ha sido también elegida por la Academia de Cine mexicana para los Goya del próximo año

La Academia de Cine mexicana ha caído también rendida a los pies de la ganadora del León de Oro de la Mostra de Venecia hace menos de una semana. Si bien la competición este año ha estado particularmente reñida, Roma, de Alfonso Cuarón, ha sido la elegida para representar a México en los premios Oscar y Goya del próximo año como mejor película extranjera y mejor película iberoamericana, respectivamente. De lograr el mismo éxito en Los Ángeles que ha tenido en la ciudad italiana, se convertiría en el primer filme mexicano honrado por la Academia de Cine estadounidense en la categoría de habla no inglesa.

Cuarón, quien por temas personales no se encontraba este viernes en Ciudad de México para el anuncio, ha agradecido a través de una grabación “el honor de que Roma haya sido seleccionada para representar a México. Roma solo fue posible por la inmensa colaboración de un enorme equipo de trabajo –casi todos ellos mexicanos de un talento único–”, ha señalado. Sobre la gran incógnita ahora de cuándo se podrá ver la alabada cinta, Nicolás Celis, productor del filme, que sí pudo acudir al acto de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (Amacc), espera que “pronto” se anuncie la fecha de estreno en cines. “Para que se vea en todos lados, que toque los corazones no solo de México y en cines, sino que una película como esta pueda llegar a todos los países”, ha afirmado, en referencia a la plataforma Netflix, encargada de su producción y distribución.

La actriz mexicana Marina de Tavira, una de las protagonistas de Roma, ha reivindicado también la capacidad de la cinta, que retrata las diferencias de clase en la sociedad mexicana, de llegar a otras culturas. "Ha sido muy bonito ver cómo esta película que es verdaderamente muy México resuena de esta manera en otros países", ha apuntado en la Casa Luis Buñuel, sede de la institución del cine mexicano, en la capital.

Los 203 miembros del jurado que han valorado este año las obras cinematográficas han tenido que debatirse durante el último mes entre dos hijos: la finalmente elegida Roma y Museo, dirigida por Alonso Ruizpalacios y protagonizada por Gael García Bernal. Este año ha sido especialmente difícil la decisión. Durante este curso se acumularon importantes obras cinematográficas mexicanas, que van desde la premiada La libertad del diablo, de Everardo González, hasta las recién estrenadas Los adioses, de Natalia Beristáin, y Tiempo compartido, de Sebastián Hofmann.

Las otras nueve películas mexicanas que compitieron por la oportunidad de representar a su país en Estados Unidos y en España fueron Batallas íntimas, de Lucía Gajá; la cinta de animación El ángel en el reloj, de Miguel Ángel Uriegas; El buquinista, de Gibrán Bazán; El club de los insomnes, de Sergio Goyri Álvarez; El vigilante, de Diego Ros; Las tinieblas, de Daniel Castro Zimbrón; Los ojos del mar, de José Álvarez; Todo lo demás, de Natalia Almada; y Vuelven, de Issa López.

El País
Marién Kadner
Ciudad de México
Domingo 16 de septiembre de 2018.

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