El cineasta mexicano cautiva a la audiencia del Festival de Guadalajara con 'Sueño en otro idioma'


A veces la magia del cine nace en los festivales. Hace un par de años, Raymond Van der Kaaij, un productor holandés, encontró navegando por Internet una fascinante historia perdida en un pueblo de Tabasco, en el sureste mexicano. El cineasta leyó una noticia sobre dos hablantes de ayapaneco, una lengua indígena. El texto afirmaba que los dos ancianos que la utilizaban estaban pelados entre ellos, lo que ponía al borde de la extinción este dialecto del mixe. El productor, que estaba en el festival de Salónica, no pudo sacudirse este pequeño cuento de la cabeza. En la ciudad griega conoció a Carlos Contreras, un guionista mexicano que iba de paso al certamen. El holandés le pidió desarrollar un guion con la historia. De este capricho del azar nació Sueño en otro idioma, dirigida por Ernesto Contreras, hermano de Carlos.

La cinta sorprendió a las audiencias de Sundance, donde ganó el premio del público. “Lo que sentí desde la primera vez que se proyectó la película es que hubo una conexión inmediata. La gente estaba muy conmovida”, cuenta Contreras en una entrevista. El director comprobó nuevamente esta semana el vínculo que su obra consigue con la audiencia. Esta vez sucedió en el Festival de Cine en Guadalajara, donde fue exhibida con críticas muy positivas.

La historia de los dos hablantes del ayapaneco provocó muchísima atención en todo el mundo y obligó a numerosos lingüistas a voltear a Tabasco. Los especialistas concluyeron que la historia era falsa. No era cierto que solo quedaran dos enconados hablantes de la lengua. La mentira hizo más suculenta la ficción que los Contreras habían preparado. Los hermanos tomaron la supuesta noticia como punto de partida y crearon “una ficción total”.

“Nos inventamos una lengua por respeto a todos los hablantes de lenguas que están cerca de desaparecer. No queríamos que nadie se sintiera utilizado”. Los actores de la cinta recibieron junto a sus guiones un manual de zikril, creado de la nada por un lingüista. Contreras creyó que el especialista usaría una adaptación del zapoteco con algunas variantes, pero la propuesta fue completamente original. “Chupi” es hola y “upibe” amigo, por ejemplo. Manuel Poncelis, uno de los protagonistas de Sueño en otro idioma, dedicó 15 horas diarias durante dos semanas aprender las reglas y entonación del zikril.

Poncelis interpreta a Isauro, un viejo indígena hosco y huraño que habita una choza en la jungla de Veracruz. Isauro es uno de los últimos hablantes del zikril y no dirige la palabra a Evaristo (Eligio Meléndez), quien fue su amigo en la juventud hasta que un amor los hizo caer en un silencio que se extendió por cinco décadas. Martín, un joven lingüista de la universidad estatal, arriba al pueblo para grabar una conversación entre los dos ancianos. Para lograrlo deberá deshacer los entuertos entre ambos.

Sueño en otro idioma representó un escape para Ernesto Contreras, egresado del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC). El cineasta había explorado la temática urbana en sus dos películas anteriores: Las oscuras primaveras y Párpados Azules. Para filmar su nueva obra, la producción visitó San Andrés Tuxtla, un municipio del sur de Veracruz. Las locaciones, rodeadas de niebla y del espeso verdor de la jungla, son un importante personaje gracias a la fotografía de Tonatiuh Martínez. El fotógrafo y el guionista dieron a la cinta un toque de realismo mágico que ha encantado a las audiencias (pero que el director rechaza por la carga y significado del género).

Las locaciones no fueron la única novedad para Contreras. Sueño en otro idioma es también un vehículo para exponer una problemática de la que el cine no habla. México es un país donde 259 de las 364 variantes lingüísticas que existen corren el riesgo de extinguirse. “Las lenguas están desapareciendo. No son solo palabras, una lengua es también una forma de ver el mundo. A veces pensamos que es más importante aprender inglés o español que conservar este conocimiento”, cuenta el cineasta. Todas las amenazas que ponen en jaque a una lengua, como la migración, la discriminación, la presión social y religiosa, están presentes de forma sutil en la historia de los hermanos Contreras.

Ernesto admite que en Sueño en otro idioma hay algo personal. Él y su hermano hacen con el guión una reflexión sobre su historia de familia. Originarios de Veracruz, los hermanos crecieron escuchando a su abuela paterna hablar zapoteco. Pero no era motivo de orgullo. “Me afectaba. En mi ignorancia infantil era motivo de pena”. La película quiere corregir el pasado. Mucho de esta cinta es también un diálogo con quienes se han ido. En Sueño en otro idioma los cineastas han regalado a la abuela toda una lengua: el zikril.

El País
Luis Pablo Beauregard
Guadalajara; Jalisco, México
Miércoles 15 de marzo de 2017.


México y buena parte de los países americanos llevan décadas siendo racistas en sus películas y series de televisión


El mexicano Tenoch Huerta es un actor que no teme decir lo que piensa. Sus entrevistas tienen siempre algo de crítica social, lejos de la zona de corrección política donde la mayoría de sus colegas prefiere moverse. Esta semana soltó un buscapiés. “Parece que los morenos ni siquiera podemos protagonizar televisión”, dijo al periódico Reforma. La declaración necesita matiz. Tenoch está rodando una serie sobre Blue Demon, antagonista y después aliado de El Santo. Y más que eso, la protagoniza para Televisa, la poderosa empresa que sirve de diana para muchos de sus dardos. “Hay un claro clasismo y racismo en la televisión nacional y latinoamericana en general”, agregó. ¿Qué tan cierto es esto?

Hace unos meses, en una conversación con EL PAÍS, Huerta contaba cómo rechazaba muchos de los papeles que le ofrecían porque los roles solo alimentaban estereotipos. En Colombia, decía, le ofrecieron sumarse a una serie sobre narcotraficantes, la exitosa fórmula del momento. Al actor le llamó la atención que los papeles de los capos fueran para blancos y que los sicarios segundones fueran personajes morenos sucios o jodidos. Y dijo no.

¿Es México racista?

México y buena parte de los países del continente llevan décadas siendo racistas en sus pantallas. La Época de oro del cine nacional, que comenzó en los años cuarenta y se extendió por casi 20 años, hizo un flaco favor al retratar a los indígenas mexicanos. El historiador Federico Navarrete describe en México racista (Grijalbo, 2016) cómo Tizoc se convirtió en una “fantasía del indigenismo nacional”. La cinta de 1956 dirigida por Ismael Rodríguez, filmada con un magnífico Cinemascopio en los brillantes colores del Technicolor, cuenta la historia de un indio cuyos rasgos son la sumisión, el sufrimiento y la devoción. Está protagonizada por dos leyendas de la industria nacional: María Félix y Pedro Infante, que tiene el papel principal.

Existe cierta unanimidad al señalar el daño que hizo Tizoc al retrato de las minorías mexicanas. “Todos los lugares comunes de los indígenas se encuentran en esta película”, apunta el antropólogo César Carrillo en El racismo en México (Conaculta, 2009). El especialista señala que el metraje incluye una de las extendidas ideas que se tienen sobre los indios hoy: hay que desconfiar de ellos.

Tres años después, Macario sumó a este retrato de la raza autóctona hecho por hombres blancos. La historia de un campesino leñador obsesionado con la muerte, basada en un relato de B. Traven, ha sido una de las cintas más internacionales de México. Estuvo nominada a la Palma de Oro en Cannes en 1960 y al Óscar en la categoría de mejor película extranjera. La cinta está nuevamente protagonizada por un criollo, el estupendo Ignacio López Tarso.

Estos antecedentes facilitaron que los indígenas y morenos fueran excluidos de las pantallas. La televisión, el medio tradicional predilecto de las familias, conservó el vicio. Los papeles de indígenas en las telenovelas, series y películas, suelen ser interpretados por criollos o mestizos. Y en muchas ocasiones en tono cómico o de farsa, como La india María y Tomás, un burdo personaje del cómico Héctor Suárez. Estos estereotipos continúan poblando las comedias mexicanas con éxito. El caso más reciente es ¿Qué culpa tiene el niño?, la taquillera cinta que hace burla de los sectores bajos y poco educados en el país.

En los años ochenta, Carrusel, una telenovela dirigida al público infantil, tenía entre sus personajes a Cirilo, un humilde niño negro víctima del acoso escolar por su clase y color de piel. El pequeño se desvivía por María Joaquina, una blanca de clase alta, hija de un exitoso médico que veía a su compañero con una mezcla de asco y desprecio. El retrato era una modesta denuncia de la discriminación en México. La lección no caló en las audiencias pues poco ha cambiado en la televisión desde entonces.

El País
Luis Pablo Beauregard
Ciudad de México
Sábado 9 de julio de 2016.

El cineasta mexicano indicó que la filmación de The Revenant fue difícil y desafiante; detalló que durante el proceso rebasó el presupuesto inicial

Alejandro González Iñárritu participó en una Masterclass de productores en el Time Warner Center de Nueva York, donde afirmó que “The Revenant” es el proyecto más ambicioso de su vida.

“No ha habido un día de The Revenant que no haya sido difícil o desafiante. Este es el proyecto más ambicioso de mi vida, en varios niveles”, detalló el mexicano.

El director de ‘Birdman’ comentó que a pesar de las condiciones de clima, rebasar el presupuesto y la renuncia de personal de producción, logró salir adelante con su proyecto.

Respecto al tema de por qué filmó la historia de manera secuencial, comentó que es la manera en que hace todas sus películas.

“Es la única manera que entiendo la historia y los personajes, y es la manera en que dejo que la historia crezca y la entiendo… Como cineasta, a veces eres un Dios, y a veces era una criatura. De cierta manera tienes que ser humilde para escuchar qué pasa y ver la transformación, incluso si eso cuesta un poco más. No estoy invirtiendo en efectos visuales, sino en efectos emocionales, y creo que los actores entienden las emociones mejor cuando es cronológico”, señaló.

Iñárritu se dio tiempo para bromear acerca de las condiciones en las que filmó su última película y dijo “Ahora sé cómo se siente Matt Damon filmando The Martian”.

Hace unos días Leonardo DiCaprio reveló que en la filmación de “The Revenant” hizo lo que nunca, como comer hígado de bisonte o dormir entre cadáveres de animales.

El Universal
Ciudad de México
Domingo 25 de octubre de 2015.

Falta de sensibilidad y de cultura de los nuevos políticos trazan un panorama sombrío para el país, se lamenta el actor

Puebla.- El actor Damián Alcázar, recordado por su participación en cintas como El crimen del padre Amaro, Un mundo maravilloso, La ley de Herodes, El infierno, entre otras, habló "sin pelos en la lengua” del sentir social y del hartazgo político que se vive en México.

Respecto a que historias como las contadas en La Ley de Herodes se siguen viviendo en muchos municipios que tienen sus “Varguitas”, Damián señaló que eso no sólo eso pasa en la sierra, que está pasando aquí en Puebla, en el estado de México, en todos lados.

Tras afirmar que todos debemos de opinar y tener la libertad de hacerlo como se nos plazca, para decir cómo vemos la realidad, Alcázar expresó que el “gobernador (de Puebla) tiene otra realidad”. “Para él todo va maravilloso”, apuntó.

El actor se dijo contento de visitar Puebla y estar listo para visitar la “Gali playa”, además de que afirmó que trajo su traje de baño.

Sobre uno de los proyectos gubernamentales, el histrión que protagonizó La Ley de Herodes, señaló que “este nuevo parque que quieren hacer aquí en Puebla y que quieren quitar los vestigios de una cultura maravillosa que es la historia de nuestro país y estos señores empresarios que llegaron a ser gobernadores y presidentes municipales ¡qué cosa horrorosa! y ¡falta de sensibilidad! y lo peor de todo es que son políticos muy jóvenes y se acaba la esperanza”, a lo que agregó “Pa´ futuro que tenemos totalmente negro”.

Sobre las políticas de realizar exámenes al magisterio, Alcázar expresó que ojala la misma medida se la apliquen a los políticos y si reprueban que se vayan. “Un pueblo educado es peligroso. Un pueblo se organiza. Para ellos la mina de oro que tienen para seguir estando en el poder es la ignorancia y la pobreza. Por eso obtienen sus votos, porque regalan 3 pesitos con una tarjetita de no sé qué y, además, lo hacen todos los partidos, no es solo del PRI, sino del PAN y del PRD”, comentó.

“Los artistas somos gente privilegiada, yo no soy millonario porque no hago telenovelas; el cine mexicano se paga con migajas, pero vivo tranquilamente. Mientras me pueda tomar un café o una cerveza y mi hijo coma, punto. No necesito, no tengo auto ni quiero, no visto con ropa de marca porque no tengo para andar presumiendo de nada. Vivo de mi trabajo y con una enorme alegría porque no le debo nada a nadie”, apuntó Damián.

El profesor con Damián Alcázar se presenta en el teatro del Complejo Cultural Universitario ubicado en la Vía Atlixcáyotl No. 2499 el 6 y 7 de agosto 19:30 y 21:30.

e-consulta
Ray Zubiri
Ciudad de Puebla
Jueves 6 de agosto de 2015.

 

El mundo es comprendido por el paradigma, es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

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