Polanski: “La mayoría de quienes me acosan no me conocen ni saben nada del caso”

El director polaco, que estrena película en Venecia, se defiende en una entrevista de la polémica por su condena por violación en EE UU


No acudirá a La Mostra de Venecia. No puede, si no quiere acabar detenido y extraditado a EE UU. Pero, en realidad, es como si Roman Polanski ya estuviera en el Lido. Su fantasma sobrevuela el festival desde el primer día, o incluso antes. Ayer miércoles, la presidenta del jurado, Lucrecia Martel, defendió la presencia del cineasta polaco en el concurso pero aclaró que no irá a la proyección de gala de El oficial y el espía: no quiere aplaudir a un hombre al que Samantha Geimer acusó en 1977 de violación, cuando ella tenía 13 años y él 43. A la espera de saber si mañana Polanski comparecerá por videoconferencia en la rueda de prensa de su película, la web Deadline ha encontrado la voz del director, en la entrevista que concedió para el libreto promocional de la película. Sus frases son anteriores a la última polémica, pero ayudar a entender su visión: “La mayoría de la gente que me acosa no me conoce ni sabe nada del caso”.

Su interlocutor es el escritor francés Pascal Bruckner, cuya novela Lunas de hiel Polanski llevó al cine. Aparte de sus vínculos, basta una pregunta del entrevistador para entender el tono de la charla: “¿Cómo judío que fue cazado durante la guerra, y cineasta perseguido por los estalinistas en Polonia, sobrevivirás al actual macartismo neofeminista que, además de intentar evitar la proyección de tus películas, entre otras vejaciones, consiguió que te expulsaran de la Academia de los Oscar?”. Territorio amigo, el cineasta puede estar tranquilo. Así que contesta: “Hacer una película como esta ayuda mucho. En la historia, a veces encuentro momentos que he experimentado, puedo ver la misma determinación por negar los hechos y condenarme por cosas que no hice. Mi trabajo no es una terapia. Pero debo admitir que me resultan familiares muchos de los métodos del aparato de persecución mostrado en el film, algo que claramente me ha inspirado”.

Polanski: “La mayoría de quienes me acosan no me conocen ni saben nada del caso” El Festival de Venecia empieza con polémica por la falta de mujeres y la presencia de Polanski
Muchos se preguntaban si el cineasta se había comparado durante la filmación con Alfred Dreyfus, el militar acosado y condenado en 1894 en el juicio antisemita más célebre de la historia, que protagoniza El oficial y el espía. Ya no quedan dudas al respecto. Tras ser detenido, en 1977, Polanski pasó 42 días en la cárcel y se declaró culpable de “corrupción de menores”. Sin embargo, cuando entendió que la condena sumaría varias décadas, huyó de EE UU. Desde entonces, se mantiene como fugitivo. Desde su exilio –ahora reside en Francia- vio cómo Geimer le perdonaba, años después, y aceptaba en privado sus disculpas.

“Las grandes historias a menudo hacen grandes filmes, y el caso Dreyfus es una historia excepcional. La de un hombre acusado injustamente siempre es fascinante, pero es también un tema actual, por el regreso del antisemitismo”, agrega el director. Tanto que considera posible que un escándalo parecido se produzca hoy en día. “Los ingredientes, desde luego, están: acusaciones falsas, procedimientos judiciales pésimos, jueces corruptos y, por encima de todo, las redes sociales, que condenan sin un proceso justo o el derecho de apelación”

El País
Madrid, Roma
Festival Cine Venecia
Jueves 29 de agosto de 2019.


Sobre los recortes a la cultura, expresó que 'la cultura es una cosa muy abstracta, es una lástima que exista una sensación de que no es importante'.

Gael García Bernal afirmó que la cultura es en gran parte por lo que “no nos ha llevado la chingada en este país”, en referencia a los recortes presupuestales en la presente administración.

Durante la 61 ceremonia de los Premios Ariel, García -quien estuvo nominado en la categoría de Mejor Actor- mencionó que las manifestaciones contra la actual administración están sucediendo todo el tiempo.

Al referirse a los recortes a la cultura, expresó que “la cultura es una cosa muy abstracta, es una lástima que exista una sensación de que no es importante, de que es un tema aparte, porque no necesariamente se tiene que traducir en apoyos económicos, no somos expertos para saber qué es lo que se tiene que hacer, pero sí se puede generar más libertad, más lugares para poder expresar esa cultura y apoyarla.

    “La cultura lo que hace es encontrar la solución a los problemas reales, por la tangente, y eso es maravilloso, y por eso no nos ha llevado la chingada en este país”, afirmó el actor.

Gael García es uno de los impulsores del arte cinematográfico en México a través de Ambulante, en el que junto con Diego Luna y Elena Fortes apoya y difunde el cine documental como una herramienta de transformación cultural y social.

El actor se disputó el Ariel con Luis Gerardo Méndez, por su trabajo en ‘Bayoneta’; Damián Alcázar por ‘De la infancia’; Baltimore Beltrán, por ‘Mente revolver’, y Noé Hernández, por ‘Ocho de cada diez’. Este último quien consiguió el galardón.

En la ceremonia de la 61 entrega de los Premios Ariel, que se realizó en la Cineteca Nacional, el Movimiento Colectivo por la Cultura y el Arte de México protestó contra los recortes presupuestales de la 4T.

Con pancartas en mano, en las que se leía “Los apoyos y estímulos al cine mexicano deben seguir”, así como otras consignas contra el presidente Andrés Manuel López Obrador, y la secretaria de Cultura, Alejandra Frausto, miembros del movimiento se acercaban a los actores para invitarlos a sumarse a su lucha.

Aristegui Noticias
Ciudad de México
Miércoles 26 de junio de 2019.


Falleció en Roma a los 96 años. Filmó clásicos como "La fierecilla domada" (1966), "Romeo y Julieta" (1968) y "Hermano Sol, hermana Luna" (1971)


El director de cine y escenógrafo italiano Franco Zeffirelli murió este sábado a los 96 años en Roma, anunció Dario Nardella, alcalde de Florencia, ciudad natal del artista, al que calificó como "uno de los grandes hombres de la cultura mundial".

El director se inició en el mundo del cine de la mano de Luchino Visconti, como ayudante de dirección en tres de sus mejores películas: "La terra trema" (1947), "Bellissima" (1951) y "Senso" (1952), donde confiesa que nació su pasión por el séptimo arte.

Zeffirelli dirigió clásicos como "La boheme" (escenificación de la ópera de Puccini, en 1965); "La fierecilla domada" con Richard Burton y Elizabeth Taylor 1966; "Romeo y Julieta" con Michael York y Laurence Olivier (1968); "Hermano Sol, hermana Luna" (1971); "Campeón" con Jon Voight, Faye Dunaway y Nicky Schrodeer (1978); "Amor sin fin" con Broke Shields (1981) y "Té con Mussolini" (1999), en la que relata su infancia.

Mantuvo una gran amistad que con la soprano María Callas, a quien la dedicó la película "Callas for ever" (2002) y que confesó fue la única mujer de la que estuvo enamorado.

Declarado homosexual, relató en una biografía publicada cuando tenía 83 años su gran amor por Visconti.

Entró en el Parlamento de la mano del partido de Silvio Berlusconi, Forza Italia, y se confesaba conservador por "desesperación anticomunista".

Nació el 12 de febrero de 1923 en Florencia. A su padre solo lo conoció después de la muerte de su madre, Adelaide Garosi, que apasionada de Mozart, quiso darle al niño el nombre del aria de Idomeneo (Zeffiretti), pero el funcionario del registro civil se equivocó y escribió Zeffirelli.

Su madre murió siendo niño y se crió entre mujeres. La niñera, que era inglesa y se llamaba Mary, le enseñó inglés y le inculcó la pasión por Shakespeare.

También fue muy activo en el mundo del teatro y de la ópera como director escénico e incluso diseñador de vestuario. En 1959 dio el gran salto al Covent Garden de Londres, con las puestas en escena de "Pagliacció y "Lucia de Lammermoor".

Como director teatral realizó muchas óperas en los principales teatros líricos de Austria, Alemania, Inglaterra y Estados Unidos, además de los dos principales coliseos italianos, La Scala y la Opera de Roma y en la Arena de Verona.

Para la televisión filmó "Jesús de Nazaret" (1977), en varios episodios rodados en Marruecos y Túnez, y que contó con la aprobación de la Iglesia y el rechazo del Partido Comunista italiano; "Días de destrucción" (1966), y "Fidelio" (1970) y la "Misa Solemnis" (1971), de Beethoven.

EFE
Roma, Italia
Sábado 15 de junio de 2019.

 

  • La película se proyectará del 29 de mayo al domingo 2 de junio, a las 17:00, 19:00 y 21:00 horas, en las Salas de Cine de Arte.

 

“Me gusta contar historias. Aunque hay cineastas a los que no les gusta, yo creo que si van a estar dos horas viendo una película, al menos deberíamos contarles una historia”, afirmó Jimena Montemayor directora de la cinta “Restos de viento”, ganadora en festivales como Guadalajara, Guanajuato y Chicago, durante la visita que realizó a las Salas de Cine de Arte del Complejo Cultural Universitario BUAP para sostener un diálogo con estudiantes y docentes de las licenciaturas de Cinematografía y Arte Digital de la Escuela de Artes Plásticas y Audiovisuales de la BUAP, cinéfilos y público en general.

La charla que sostuvo este 29 de mayo, marcó el inicio de la proyección de su segundo largometraje en las Salas de Cine de Arte del CCU BUAP, la cual podrá disfrutar el público hasta el domingo 2 de junio, en tres funciones diarias: 17:00, 19:00 y 21:00 horas, la entrada general es de 40 pesos.

Al hablar de su película Restos de viento recordó que como directora y guionista de la cinta se planteó, por cuestiones muy personales, contar el tema de la muerte y a partir de ello estableció una premisa que fue el duelo que se vive en la oscuridad pero que puede llegar a la luz.

Asimismo, refirió que el proceso de selección del elenco, el cual estuvo a cargo de Luis Rosales, quien también estuvo a cargo del mismo trabajo en la película Roma, resultó en la selección de los niños Paulina Gil y Diego Aguilar, éste último sin experiencia actoral, pero lograron un excelente trabajo junto con Dolores Fonzi.

Restos de viento obtuvo el Premio Mezcal a Mejor Película Mexicana, Mejor Directora y el Premio de FIPRESCI en el 33º Festival Internacional de Cine de Guadalajara, así como ganadora del 21º Festival Internacional de Cine de Guanajuato.

Durante la charla que duró poco más de dos horas, la cineasta egresada del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC) especialista en Dirección y Cinematografía, compartió con los presentes algunos consejos para la realización de sus producciones como: desarrollar biografías de los personajes, indagar en la psicología para entender a sus personajes y comunicar mensajes realistas; escribir sus guiones y respetar el formato ya que ello facilitará la producción; encontrar los atributos que ofrece cada locación y sacarle provecho; y generar un lazo de confianza con todo el equipo de producción.

Finalmente aseguró: “el cine ha cambiado en lo técnico, ahora se pueden hacer producciones con un teléfono… pero también hay que cambiar la forma en que se hace cine”. Agregó que un director no puede hacer solo su película, tiene que trabajar en colaboración con muchas personas “como director tienes una responsabilidad con tu equipo”.

Puebl@Media
Puebla, México
Miércoles 29 de mayo de 2019.


La película ha sido también elegida por la Academia de Cine mexicana para los Goya del próximo año

La Academia de Cine mexicana ha caído también rendida a los pies de la ganadora del León de Oro de la Mostra de Venecia hace menos de una semana. Si bien la competición este año ha estado particularmente reñida, Roma, de Alfonso Cuarón, ha sido la elegida para representar a México en los premios Oscar y Goya del próximo año como mejor película extranjera y mejor película iberoamericana, respectivamente. De lograr el mismo éxito en Los Ángeles que ha tenido en la ciudad italiana, se convertiría en el primer filme mexicano honrado por la Academia de Cine estadounidense en la categoría de habla no inglesa.

Cuarón, quien por temas personales no se encontraba este viernes en Ciudad de México para el anuncio, ha agradecido a través de una grabación “el honor de que Roma haya sido seleccionada para representar a México. Roma solo fue posible por la inmensa colaboración de un enorme equipo de trabajo –casi todos ellos mexicanos de un talento único–”, ha señalado. Sobre la gran incógnita ahora de cuándo se podrá ver la alabada cinta, Nicolás Celis, productor del filme, que sí pudo acudir al acto de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (Amacc), espera que “pronto” se anuncie la fecha de estreno en cines. “Para que se vea en todos lados, que toque los corazones no solo de México y en cines, sino que una película como esta pueda llegar a todos los países”, ha afirmado, en referencia a la plataforma Netflix, encargada de su producción y distribución.

La actriz mexicana Marina de Tavira, una de las protagonistas de Roma, ha reivindicado también la capacidad de la cinta, que retrata las diferencias de clase en la sociedad mexicana, de llegar a otras culturas. "Ha sido muy bonito ver cómo esta película que es verdaderamente muy México resuena de esta manera en otros países", ha apuntado en la Casa Luis Buñuel, sede de la institución del cine mexicano, en la capital.

Los 203 miembros del jurado que han valorado este año las obras cinematográficas han tenido que debatirse durante el último mes entre dos hijos: la finalmente elegida Roma y Museo, dirigida por Alonso Ruizpalacios y protagonizada por Gael García Bernal. Este año ha sido especialmente difícil la decisión. Durante este curso se acumularon importantes obras cinematográficas mexicanas, que van desde la premiada La libertad del diablo, de Everardo González, hasta las recién estrenadas Los adioses, de Natalia Beristáin, y Tiempo compartido, de Sebastián Hofmann.

Las otras nueve películas mexicanas que compitieron por la oportunidad de representar a su país en Estados Unidos y en España fueron Batallas íntimas, de Lucía Gajá; la cinta de animación El ángel en el reloj, de Miguel Ángel Uriegas; El buquinista, de Gibrán Bazán; El club de los insomnes, de Sergio Goyri Álvarez; El vigilante, de Diego Ros; Las tinieblas, de Daniel Castro Zimbrón; Los ojos del mar, de José Álvarez; Todo lo demás, de Natalia Almada; y Vuelven, de Issa López.

El País
Marién Kadner
Ciudad de México
Domingo 16 de septiembre de 2018.


El filme conformado por diferentes cortos de género ya puede verse en la plataforma FilminLatino


México Bárbaro (México, 2014) es una antología hecha a dieciséis manos bajo la premisa de retomar tradiciones y leyendas de horror en México, realizada por directores consagrados como Jorge Michel Grau y Ulises Guzmán, junto a las nuevas promesas del género en el país —Isaac Ezban y Lex Ortega—, a la par de jóvenes voces del terror como Gigi Saúl Guerrero, Edgar Nito, Aarón Soto y Laurette Flores. En suma, ocho directores dan forma a relatos de la cultura popular y recrean pesadillas colectivas, extendidas de manera cotidiana, que han acompañado a diversas generaciones.

Celebrada por Guillermo del Toro, México Bárbaro surge de la idea de dar al cortometraje el reconocimiento que merece, pues el ejercicio de reunir ocho historias y convertirlas en largometraje ha permitido una mejor rentabilidad del proyecto en festivales de cine, lo mismo que mayor alcance entre el público que gusta del cine de horror; en particular de filmes que comparten este formato muy al estilo de V/H/S (Estados Unidos, 2012) o The ABC’s of Death (Estados Unidos/Nueva Zelanda, 2012).

Esta compilación ofrece historias urbanas contemporáneas que revisitan y comparan el universo prehispánico con algunos ritos sangrientos que suelen emplearse dentro de las organizaciones delictivas, como se narra en Tzompantli (Laurette Flores); hasta un paseo en blanco y negro por trajinera hacia la emblemática casa de las muñecas donde habita un peculiar asesino serial creado por Jorge Michel Grau, quien brevemente nos entrega su versión de La masacre de Texas en Xochimilco.

En Jaral de Berrios (Edgar Nito), Harold Torres protagoniza un cuento rural de fantasmas en medio de una hacienda perdida en el tiempo. Mientras que en La cosa más preciada (Isaac Ezban) vemos un tragicómico relato de dos adolescentes en medio del bosque frente a la experiencia sobrenatural de encontrarse con los aluxes, míticos seres que hacían de las suyas en tiempos inmemorables.

En Lo que importa es lo de adentro, el realizador Lex Ortega nos transporta hasta la histórica explanada de Tlatelolco para darnos su versión gore de “El Coco”, ser que habita en la tradición oral, del cual se dice va en busca de los niños mal portados. Finalmente, en Día de Muertos (Gigi Saúl Guerrero) acudimos a "La Candelaria", una cantina cerca de la frontera con Estados Unidos donde la venganza y un homenaje a Del crepúsculo al amanecer (Estados Unidos, 1996) de Robert Rodríguez se hacen presentes en la tradicional noche de los difuntos.

Relatos que exorcizan a cada uno de sus creadores y se nutren de la cultura popular y la monstruosidad humana para finalmente lograr que este trabajo coral logre el objetivo de acompañar en pesadillas al público que se encuentre con esta antología de horror va por su segunda entrega.

México Bárbaro ha tenido éxito en festivales nacionales e internacionales como Mórbido Film Festival, Feratum Film Fest, Sitges, Macabro FICH, BIFF, Raindance, entre otros. Ya forma parte del catálogo de FilminLatino, la plataforma de cine en línea solo para México.

El País
Javier Martínez Ramírez
Ciudad de México / Madrid
Domingo 15 de abril de 2018.


El equipo de trabajo durante cuatro años, estuvo observando a Estela, quien fue la inspiración de la abuelita de Coco


Aquí la realidad supera la ficción. Seres mágicos con alas de dragón y patas de felino se apoderan de las calles; surgen de la imaginación de hombres y mujeres que, desde niños, esculpen madera para dar vida a lo inimaginable.

En el taller de Jacobo y María Ángeles, uno de los más populares de la localidad, trabaja Estela Fabián Mendoza, cuya imagen ha recorrido el mundo a través de la pantalla, pues sirvió de inspiración para crear el personaje de Elena Rivera, la abuelita de Miguel, protagonista de la película de Disney Pixar, Coco.

Estela tiene 65 años y seis nietos, uno de ellos también se llama Miguel. Desde hace 18 años es cocinera en el taller que diario brinda comida a unas 100 personas. En entrevista con El Universal, revela que desconocía ser parte de las fuentes de inspiración para la cinta. La sorpresa se asoma en su blanca sonrisa: "No lo tomé en cuenta", asegura.

Los acercamientos de la producción, que recientemente ganó el Oscar a mejor película animada, fueron espontáneos, dice. El staff visitó el taller durante cuatro años consecutivos en la temporada de Todos Santos.

"La veían, cómo era y cómo actuaba", comenta Elizabeth Pérez, amiga de la mujer: "Cuando estrenaron la película, nuestro jefe estuvo promocionándola, nos pedía que la viéramos".

Lázaro Fabián, uno de los colaboradores del taller, admite que el parecido es innegable, pero reitera que nunca hubo un acercamiento formal con Estela o el personal del taller.

"Los de la película sólo platicaban, venían y veían lo que hacíamos, nunca me tomaron una foto o un video", recuerda Estela y niega haber recibido alguna gratificación.

"¿Que yo salgo en la película?, yo no lo creía y cuando la vi dije: ‘¡Ay, Dios mío, sí se parece a mí’”, confiesa entre risas! Estela y Elena tienen un rostro similar, gestos idénticos y una vestimenta peculiar: falda larga, blusa de manga corta y un mandil a cuadros, como el que usan las abuelitas de la comunidad.

Sin embargo, afirma que hay una diferencia muy puntual entre la caricatura y ella: el carácter. Admite ser explosiva, pero insiste en que los enojos le duran sólo un rato, pero si los nietos lo merecen, es muy útil recurrir a los chanclazos, agrega.

Su rutina y estilo de vida no han cambiado; sin embargo, poco a poco la gente ha empezado a preguntar por ella. "La famosa", le dicen algunos.

"Vamos a tomarnos una foto", le han dicho algunos de sus familiares, quienes han presumido el parentesco en redes sociales.

Mientras limpia kilos de ejote en la mesa de la cocina del taller, relata que una de sus más grandes pasiones, desde niña, es la cocina tradicional. Es hija de campesinos, quienes también elaboraban alebrijes. "Después de que mi esposo murió, me vine a trabajar a la cocina. Tengo cinco hijos que son artesanos y también saben cocinar".

El edil de la localidad, José Luna López, señala que conocieron a Estela en los tráilers: "No hubo necesidad de que nos dijeran, sabíamos que era ella, conocemos a la tía Estela y es una parte fundamental de nuestra comunidad". Fue hasta después del estreno que supieron, por la propia Estela y los dueños del taller, que sus rasgos sirvieron para darle vida a Elena.

Otras referencias

Según el director de la cinta, Nick Rosario, se inspiró en la abuela de su esposa, Pueblito Guzmán, una mexicana de 88 años. Su trabajo para el filme fue hacer diversas expresiones que sirvieran de referencia a los animadores.

Pueblo Mágico

San Martín Tilcajete hoy busca en convertirse en uno de los pueblos mágicos del estado. Pobladores reconocen que la noticia de que Estela "sale en la tele" rápido se ha propagado, pero reiteran que el pueblo ya era conocido por el talento de sus artesanos.

"No queremos que la gente piense que buscamos posicionarnos como pueblo mágico por la película. Y si nos dan el nombramiento, no queremos que piensen que es por Disney. El pueblo tiene su prestigio, gracias al trabajo de sus artesanos", recalca Lázaro Fabián. La última visita de los realizadores fue ocho meses antes de que ésta se estrenara y fue dedicada a ver los alebrijes y recorrer la comunidad.

El Universal
Ciudad de México
Sábado 17 marzo de 2018.


El cineasta mexicano Guillermo del Toro fue nominado hoy como mejor director por su película “La forma del Agua” en la 75 edición de los Globos de Oro, anunció hoy la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood (HFPA).

De acuerdo con la agencia AP, Del Toro encabeza lista de nominados a los Globos de Oro con siete candidaturas.

Del Toro y su compañera Vanessa Taylor recibieron también una candidatura al mejor guion, categoría donde tendrán como rivales a “The Post”, “Lady Bird”, “Three Billboards Outside Ebbing, Missouri” y “Molly’s Game”.

“La forma del Agua” parte como una de las favoritas en la temporada de premios, ya que lidera las nominaciones de los Critics’ Choice (14) y aparece entre lo mejor del año para el AFI (Instituto del Cine Americano).

Protagonizada por Sally Hawkins, Michael Shannon, Richard Jenkins, Octavia Spencer y Michael Stuhlbarg, el filme narra la historia de amor entre una mujer muda y una criatura marina en Estados Unidos en el año 1962 con la estética de cuento fantástico tan reconocible de su autor.

La película, toda una carta de amor al cine, puede devolver a Del Toro a la carrera por los Óscar más de una década después de hacerlo con “El laberinto del fauno”, obra que le granjeó una nominación al mejor guion original.

EFE
Ciudad de México
Martes 12 diciembre 2017.


Fabiola Guarneros Saavedra

Coco puede gustar o no, pero lo que es indiscutible es que se ha vuelto, con mérito propio, un tema dominante de conversación al que no es ajeno el análisis político.

Si usted, amigo lector, no ha visto la nueva película de Disney-Pixar, pero ya la odia después de leer las miles de reacciones en Twitter o Facebook de quienes la vieron una o más veces y lloran al final de la proyección, puede asomarse tranquilamente a esta columna, que promete no adelantar aspectos sustanciales de la trama.

Opino no sólo como oaxaqueña (por derecho de sangre) amante de mis tradiciones, sino como periodista y, como todos los de mi clan, suelo tener mis dosis de escepticismo. Soy crítica, en particular, de cierta predisposición de mis compatriotas a recibir con entusiasmo desenfrenado los guiños que nos lanza la industria hollywoodense, al grado de adoptar su mirada cuando cotidianamente solemos despreciar la nuestra. ¿O acaso tendríamos un desfile de Día de Muertos si no hubiera existido James Bond?

Pero el caso de Coco obliga a una lectura que vaya más allá (valga la metáfora). La reacción mayoritaria en las salas y en las redes sociales documenta que Disney-Pixar hizo muy bien su trabajo previo de investigación sociológica y conoció profundamente el grado de vinculación que tenemos los mexicanos con nuestras tradiciones más arraigadas. Y no me refiero a la obvia.

En la parte emocional, Coco es un melodrama perfectamente conectado con una de nuestras auténticas y reales telenovelas nacionales: la de clanes familiares marcados por historias de abandono, de madres que dijeron adiós al príncipe azul para criar hijos solas en los que se corta de tajo todo aquello que recordara a aquel que huyó —o que se fue por los cigarros—. Un trauma que se prolonga por generaciones y que, me atrevo a decir, es uno de los factores que explica el llanto que muchos espectadores son incapaces de contener en la sala.

Por eso importa menos qué tan fiel es la recreación animada del Día de Muertos —que desde mi punto de vista es buenísima—, cuando lo que está perfectamente retratada es la chancla como instrumento del poder ejercido por las abuelas y madres jefas de familia para mantener cohesionada a la tribu (mascotas incluidas), y la obediencia que implica regresarle la chancla. Misma autoridad que, desde una óptica más amable, se refleja en la obsesión de creer que la salud de los niños es directamente proporcional al número de tamales que coman.

Quien quiera encontrar clichés los hallará. Por ahí se verá alguna máscara de luchador sin venir mucho a cuento. También se retrata nuestro fervor por la música de banda, el charro mexicano y el ídolo aquél que hizo miles de películas en los años 50, sí, Pedro Infante. Y verán las pinceladas de Frida Kahlo y Diego Rivera… Pero a la par de eso, los realizadores de Disney-Pixar encontraron cómo está anclada la economía de su vecino a formas de subsistencia artesanal como la fabricación de zapatos, un destino de vida que no entusiasma al niño protagonista de la historia. Este último en realidad está atraído por la música, esa otra vocación que se abraza en los pueblos y pequeñas ciudades mexicanas como una esperanza para no caer en las garras del crimen organizado y para no optar por la migración, otro factor que cercena núcleos familiares.

Y este tema, el de la migración, es abordado de manera inevitable y jocosa, pues la visita temporal de los muertos cada 2 de noviembre al terreno de los vivos es una metáfora de quienes en la vida real se fueron al otro barrio, léase Estados Unidos. Llama la atención el grado de sofisticación de la “mejor vida” a la que ya pasaron nuestros ancestros que precisan ser recordados, incluidos los outsiders que tratan de burlar el filtro aduanal para recorrer el puente de cempasúchil que por unas horas los llevará a reencontrarse con los alimentos físicos y emocionales de los suyos (algo así como cuando nuestros paisanos del otro lado de la frontera nos visitan para las fiestas de Navidad).

Y más allá de las anécdotas propias de la cinta, no hay que dejar fuera el involuntario, pero oportuno, timing de su estreno. Es valorable el gesto de que una industria liberal como la cinematográfica dé un reclamo artístico al presidente Donald Trump por haber alimentado un odio irracional contra los mexicanos con fines electorales. Máxime si tomamos en cuenta que Estados Unidos tradicionalmente busca exportar su cultura para que el resto del mundo la adopte, no reivindicar la de otros países a las que, en el mejor de los casos, ha visto bajo la óptica del turista asombrado. Aquí hay puentes de cempasúchil, no muros.

Pero también creo que Coco es una lección para nuestros propios talibanes ideológicos, que en redes han buscado desacreditarla recordando la desafortunada decisión inicial de Disney de registrarla como propiedad privada, sin mencionar que fue revertida en su momento y por la cual los realizadores de la película han reiterado varias veces sus disculpas.

Y entiendo que no se trata de rendirse acríticamente a los productos de un emporio mediático global del tamaño de Disney. Pero, ciertamente, no está muy arraigada en México la tradición de debatir con argumentos, como sí lo está la de atacar con prejuicios.

DM

Por cierto, leo que también, gracias a la “presión” de las redes sociales, empresas exhibidoras de cine decidieron retirar un cortometraje de Frozen que se presentaba antes de la película Coco, alegando que se les hizo muy largo y les aburrió. ¡Ah, la intolerancia, esa también tan venerada tradición mexicana! Quizá en otros países sí aprecien la promoción de ver dos películas por una, y no quiero imaginar qué pensarán cuando se den cuenta de la piel tan sensible que tenemos para unos temas y lo fácil que se espantan ciertas marcas frente a las turbas cibernéticas de inconformes. De pena ajena, porque ni siquiera entendieron la lógica del corto de Frozen, cuyos personajes se dedican a buscar e identificar sus propias tradiciones, como la nuestra. Se trata del preámbulo para que el público de otros países entendiera que en México siguen muy vivas nuestras tradiciones. Morirse de la vergüenza debería ser otro atributo mexicano.

Excélsior
Mensaje directo
Ciudad de México
Fabiola Guarneros Saavedra
Domingo 5 de noviembre de 2017.


Guillermo del Toro gana con la película "La forma del agua" el Léon de Oro del Festival de Venecia

Del Toro ha ganado este León de Oro en su primera participación en Venecia


"La forma del agua", dirigida por el mexicano Guillermo del Toro, ganó hoy el León de Oro del 74 Festival de cine de Venecia, tercer cineasta hispano en lograrlo tras Luis Buñuel y Lorenzo Vigas.

"Tengo 52 años, peso 300 libras y he hecho 10 películas. Hay un momento en la vida de un narrador, de un contador de historias, en el que lo arriesgas todo para hacer algo distinto", dijo Del Toro tras recoger el premio de manos del presidente de la Biennale, Paolo Barata.

Con voz temblorosa y visiblemente emocionado, Del Toro destacó que es el primer León de Oro "para un mexicano", por lo que quiso dedicárselo y dárselo a "cada joven director de cine latinoamericano que sueña con hacer algo en el género fantástico, como un cuento de hadas".

Les aconsejo que aunque les digan que no pueden hacerlo, que insistan porque "se puede". Solo, agregó, hay que tener pureza, fe e insistir en lo que se crea, "en mi caso son los monstruos".

"Voy a llamar a este premio Sergio Leone", dijo bromeando el director, que agregó: "Creo en la vida, en el amor y en el cine y dejo este escenario lleno de vida, amor y cine".

Del Toro ganó este León de Oro en su primera participación en Venecia con una preciosa historia de amor entre una mujer muda y una criatura marina en Estados Unidos en el año 1962.

Protagonizada por Sally Hawkins, Michael Shannon, Richard Jenkins y Octavia Spencer, la estética de cuento y el estilo fantástico de Del Toro están envueltos por una perfecta ambientación en la que está cuidada hasta el más mínimo detalle.

Es la tercera vez que un hispano se lleva el León de Oro. La primera vez fue el español Luis Buñuel por "Belle de jour", en 1967, y la segunda el venezolano Lorenzo Vigás, por "Desde allá", en 2015.

Del Toro ha dirigido películas como "Cronos" (1993), "El espinazo del diablo" (2001) "Hellboy" (2004) o "El laberinto del fauno" (2006).

Con un particular universo lleno de fantasía y criaturas extrañas, Del Toro (Guanajuato, 1964) es uno de los realizadores más respetados y como guionista ha participado en la creación de películas como la trilogía del Hobbit, dirigida por Peter Jackson, que en principio iba a dirigir el mexicano.

Pese a su éxito, Del Toro cuenta con una única nominación al Óscar, por el guion de "El laberinto del fauno", una película que se hizo con tres estatuillas al mejor maquillaje, dirección artística y fotografía.

El Diario
Madrid, España
Sábado 9 de septiembre de 2017.

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El mundo es comprendido por el paradigma, es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

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