Trae equipo de protección personal, como cubrebocas N95


Ciudad de México.- Este martes llegó a las 21:04 el que fuera el hangar presidencial del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) el avión denominado Misioneros de Paz, el cual transportó desde Shanghái insumos médicos para hacer frente al COVID-19.

El vuelo 9835 despegó de Shanghái con una importante carga de insumos médicos que el Gobierno de México adquirió.

Durante el reporte de coronavirus en México, el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, dijo que este avión proveniente de China trae equipo de protección personal, como cubrebocas N95. "Esto nos va a permitir cubrir el 100% de las necesidades", aseguró.

La subsecretaria de Relaciones Exteriores para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos, Martha Delgado, fue quien estuvo presente en la entrega-recepción del equipo médico adquirido, en coordinación con la embajada de México en China y el consulado en Shanghái.

El Universal
Ciudad de México
Martes 07 de abril 2020.


El país asiático está enviando millones de cubrebocas, artículos médicos y expertos a gobiernos necesitados

Beijing.- A medida que el foco de la lucha mundial contra el COVID-19 se traslada a Europa, Estados Unidos y más allá, China está enviando millones de cubrebocas y otros artículos médicos a gobiernos necesitados, con la esperanza de mejorar sus vínculos políticos y contrarrestar las críticas de que permitió la propagación de la enfermedad en sus etapas iniciales.

El presidente de Serbia tenía previsto acudir personalmente a un aeropuerto local para recibir un cargamento de provisiones médicas enviado por su "hermano y amigo", el mandatario chino Xi Jinping. Beijing también ha enviado guantes y ropa protectora a Libia y está enviando 100 mil equipos para exámenes a Filipinas. Más de 10 vuelos con millones de mascarillas y otros artículos irán a la República Checa en los próximos días.

Según el ministro del Interior checo, Jan Hamacek, China es "el único país capaz de aprovisionar a Europa con tales cantidades".

Es parte de un esfuerzo del Partido Comunista para tratar de reformular la impresión en algunas partes del mundo de que cometió los errores iniciales a la imagen de una nación cuyas medidas resultaron decisivas para controlar la pandemia. China está promocionando sus envíos al exterior de respiradores artificiales y mascarillas. También está mandando a sus expertos a difundir las lecciones de sus éxitos en la lucha contra el virus.

A medida que Occidente comprende las dificultades para controlar el virus, China espera beneficiarse con ello, dijo Julian Ku, profesor de Derecho de la Universidad Hofstra en Nueva York. "El juicio a la incapacidad del gobierno chino... será menos severo a la luz de la misma incapacidad de otros gobiernos para responder con eficacia", dijo Ku.

El presidente serbio Aleksandar Vucic fustigó a la Unión Europea y elogió a China, que le ofreció ayuda cuando declaró estado de emergencia para combatir la pandemia. Su país quiere ingresar a la UE, pero su gobierno se ha acercado a China y Rusia en la batalla por las influencias.

"Creo en mi hermano y amigo Xi Jinping y creo en la ayuda de China", dijo Vucic, quien calificó a la "solidaridad europea" de un cuento de hadas.

Las autoridades de la UE negaron que estén deteniendo la ayuda a Serbia, pero dijeron que su prioridad eran los miembros del bloque.

China ha donado 20 millones de dólares a la Organización Mundial de la Salud para combatir el COVID-19. Las promesas de la UE y Estados Unidos han sido por sumas mayores, pero por el momento se ocupan de las crisis en sus propios países.

Associated Press
Beijing, China
Sábado 21 de marzo de 2020.


Roma.- Un grupo de nueve expertos chinos en coronavirus y varias toneladas de instrumentos médicos llegaron este jueves a Roma en un vuelo especial para ayudar a Italia, el país más afectado de Europa por la pandemia, informaron fuentes aeroportuarias.

China, epicentro del brote a fines de 2019 y donde el número de casos está disminuyendo significativamente, decidió el envío de especialistas y equipos a varios países entre ellos Irak e Irán, también muy afectados.

Un portavoz de la diplomacia china, Geng Shuang, confirmó el envío de "un grupo de nueve personas con equipo de cuidados intensivos, productos de protección médica y otros elementos.

Los especialistas chinos, con sus rostros cubiertos, fueron recibidos por representantes del ministerio de Salud italiano, según el video transmitido a la AFP por el aeropuerto romano de Fiumicino.

A bordo del vuelo llegaron "aparatos de ventilación mecánica, equipos respiratorios y para electrocardiogramas, decenas de miles de mascarillas y otros equipos", informó el presidente de la Cruz Roja Italiana, Francesco Rocca.

"Los nueve expertos, seis hombres y tres mujeres, encabezados por el vicepresidente de la Cruz Roja China, Yang Huichan, y por el ilustre profesor especializado en reanimación cardiopulmonar, Liang Zongan, figuran entre los mayores expertos en reanimación, pediatría y enfermería especializada en coronavirus en China", precisó Rocca.

Desde China, el ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, aseguró a su homólogo italiano, Luigi Di Maio, el apoyo de su país en la lucha contra el coronavirus.

El pueblo chino nunca olvidará el valioso apoyo brindado por Italia cuando China atravesaba los momentos más difíciles en la lucha contra el virus, dijo.

En el apogeo de la epidemia en China, Italia fue el primer país europeo en interrumpir sus conexiones aéreas con el gigante asiático, una medida que en ese momento resultaba demasiado drástica pero que fue tomada para aislar el foco del brote.

Italia también ha sido el país europeo que se ha mostrado más abierto al proyecto de "Nuevos Caminos de la Seda", fomentado por el presidente Xi Jinping, pese a la oposición de varios socios europeos.

El coronavirus causó la muerte de al menos 3 mil 169 personas en China, siendo el país más afectado del mundo con 80 mil 793 contagios, según el último informe.

El segundo país más afectado es Italia, con más de mil muertes y al menos 15 mil contagios.

Excelsior
Roma, Italia
Viernes 13 de marzo de 2020.


La cuestionada mano dura del gobierno chino le está ganando la batalla al coronavirus. Las medidas para reducir los contagios han ido más allá del cierre de escuelas y comercios. Se cancelaron actos deportivos y políticos, y el sector del ocio ha sido aniquilado. La población sólo sale de casa para lo indispensable. En algunas urbes, incluso, las familias eligen a un miembro para salir a comprar lo indispensable cada tres días. Si bien China aún tiene 90 por ciento de los casos globales, comienza a reportar menos contagios que el resto del mundo.


Beijing, China.-  Él describe como “brutales, fascinantes y excitantes” las sensaciones de aquel furtivo y nocturno paseo. Apenas fueron unos minutos y no se alejó más de una veintena de metros de su casa, pero era la primera vez que pisaba la calle en más de una semana.

El español Javier Telletxea visitaba a la familia de su esposa durante las vacaciones de Año Nuevo cuando quedó atrapado en la mayor cuarentena de la historia: 60 millones de personas de la provincia china de Hubei han sido inmovilizadas para detener la epidemia del coronavirus.

Sobre China cayeron los clichés habituales y el escepticismo que padecen los pioneros. La cuarentena fue desdeñada como contraria a los derechos humanos, ineficaz, en el mejor de los casos, y contraproducente en el peor.

La evolución de la epidemia ha cambiado dicho juicio. China concentra aún 90 por ciento de los 90 mil casos globales, pero en las dos últimas semanas registra menos contagios que el resto del mundo.

Beijing ha embridado su expansión mientras otros gobiernos afrontan una amenaza creciente. La fórmula china ya no es un anatema para países más respetuosos con las libertades individuales.

“Buen trabajo”

El vertiginoso descenso de los contagios en China había generado incredulidad. Un reciente informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) la ha finiquitado: las cifras oficiales “son reales”.

El informe, publicado después de que 13 expertos internacionales fueran invitados por Beijing a estudiar la epidemia sobre el terreno, tiene tintes panegíricos.

“La audaz estrategia china para contener la expansión de este nuevo patógeno ha cambiado el curso de una epidemia mortal y que se agravaba rápidamente. China ha ejecutado probablemente el esfuerzo de contención de enfermedad más ágil, agresivo y ambicioso de la historia”, reporta.

El 10 de febrero, cuando llegaron los expertos, China reportó 2 mil 478 nuevos casos. Dos semanas después, cuando se marcharon, apenas 409 reportes.

En los últimos días han caído a 121 y sólo seis de ellos se registraron fuera de Hubei. Son los generados dos semanas atrás porque la curva epidemiológica se ve con retraso, por lo que la cifra actual es probablemente mucho más baja.

“Han hecho un buen trabajo. Consiguieron contener la propagación muy rápido y esa es una buena noticia para China y para el mundo porque ya no están exportando contagios. Es necesario que entren varios casos en un país para desatar una epidemia, no basta con uno o dos”, señala por teléfono.

El corolario del éxito es que el mundo cerraba sus puertas a los chinos semanas atrás y ahora es China la que se blinda contra ciudadanos de países incapaces de contener el virus.

El centro de Chowell ha aplicado fórmulas matemáticas para prever en tiempo real el desarrollo de la epidemia.

Responde a un comportamiento clásico: creció desde mediados de diciembre hasta alcanzar la saturación de la curva a principios de enero y empezó entonces la caída.

El cambio de tendencia es el resultado de las draconianas medidas chinas. Es posible que suba de nuevo en otoño y que sobrevivan algunos brotes aislados hasta el próximo invierno, pero podrán contenerse con ciertas precauciones.

El académico mexicano alude a los efectos colaterales adversos de la cuarentena: el cerrojo de la provincia saturó los servicios sanitarios, muchos médicos se infectaron y algunos enfermos, tanto de coronavirus como de otras dolencias, no pudieran ser tratados con eficacia.

La tasa de mortalidad en Hubei, de 4 por ciento, excede a la nacional. El contexto, explica, empuja a la comprensión: “te enfrentas a un virus nuevo que está matando a gente y se extiende rápidamente, careces de vacunas y de tratamiento, hay mucha incertidumbre…”.

La lucha contra el coronavirus devuelve el manoseado debate sobre la cuarentena y los derechos civiles. Es un campo volátil donde combaten la moral y las urgencias médicas, el individuo y el grupo, la disciplina china y japonesa con la sublimación estadunidense de la libertad.

Todos los ordenamientos jurídicos contemplan restricciones a los derechos individuales en nombre de la salud pública. El debate se centra en fijar la frontera y ningún país es más celoso que Estados Unidos.

Ocurrió en 2014 durante la epidemia del ébola: la enfermera Kaci Hickox aterrizó en Estados Unidos después de tratar a enfermos en Sierra Leona y fue sometida por las autoridades locales a una cuarentena de 21 días pese a no mostrar síntomas.

La enfermera impugnó y la justicia le devolvió la libertad. Pero muchos de los contagiados del coronavirus son asintomáticos, su detección no es tan sencilla y muchos países tendrían reparos en inmovilizar a personas aparentemente sanas.

Esos debates no existen en China. Los videos de manifestaciones en Italia contra las cuarentenas han dejado a los chinos estupefactos y preguntándose por los límites de su irresponsabilidad.

Ahora se discute si la fórmula china es replicable. Es difícil que converjan los elementos que la han posibilitado en China: un gobierno autoritario, un engrasado sistema de control social y, sobre todo, un pueblo de raíz confuciana que prioriza el bien común frente al interés individual.

Es esa concepción social solidaria la que explica el cumplimiento de las desquiciantes cuarentenas y no el perfil dictatorial de su gobierno. Lo explicaba Bruce Aylward, médico de la OMS, tras su periplo en China.

“Los periodistas dicen que los chinos actúan así por miedo a su gobierno, como si fuera un régimen diabólico que echa fuego por la boca y come niños. Pero están movilizados como en una guerra y es el miedo al virus lo que los impulsa. Se ven a sí mismos como los luchadores en el frente para proteger a China y al mundo”, dijo en The New York Times.

Anunciada por el gobierno, los chinos se sumaron a la “guerra popular” con la determinación del que afronta un reto histórico. Esas cíclicas movilizaciones sociales sirven tanto para las calamidades, la Revolución Cultural y para superar los desastres naturales o defenderse de un virus, pero siempre exigen un compromiso personal y estigmatizan a los tibios.

China ha cerrado escuelas y comercios, cancelado actos deportivos y políticos; el sector del ocio ha sido aniquilado y la población sólo sale de casa para lo indispensable.

En Chongqing, la macrourbe del interior, las familias eligen a un miembro para que compre lo esencial cada tres días. En Tianjin, la ciudad costera a la sombra de Beijing, la población escanea un código QR con sus celulares para registrar sus movimientos.

Tecnología

Ninguna medida ha sido más audaz que el draconiano cerrojo de Hubei, el epicentro de la epidemia.

Javier Telletxea ha mostrado en su canal de YouTube, Jabiertzo, cómo evolucionó la cuarentena en Dang­yang, una zona de 100 mil habitantes. La medida fue aprobada el pasado 25 de enero, un día después de Wuhan, la capital provincial situada a 300 kilómetros.

Cerraron las carreteras de acceso y los puentes, colocaron puntos de control en el pueblo donde exigían el nombre y dirección, levantaron barreras metálicas en las calles y, al fin, impusieron la reclusión domiciliaria sin derecho a visitas.

Ahí sigue un mes y medio después, sin más lamentos que el tedio invencible y agradeciendo la relajación del encierro: ahora sale unos 20 minutos cada tres días.

Sólo uno de los 61 contagiados sigue en el hospital y no ha habido infecciones en los últimos 10 días. Si alcanzan los 14 días, será levantado el código rojo en Dangyang.

“No nos ha faltado de nada. Nos dijeron que llamáramos al supermercado y que ellos nos traerían la comida. También nos envían las mascarillas desde la farmacia.

“No ha habido conflictos, todo el mundo se ayuda mutuamente. Incluso, el gobierno ha comprado las verduras a los agricultores locales que no podían venderlas y las ha regalado a la población. Nos llegan a casa bolsas de 10 kilos. Nos hemos sentido muy apoyados por las autoridades. Sólo pasamos algo de miedo al principio. Después comprendimos que, si seguíamos las instrucciones, todo iría bien”, relata por teléfono.

A la tradición confuciana se han sumado las nuevas tecnologías en la guerra contra el coronavirus. La distopía orwelliana es imprescindible para fiscalizar los movimientos de centenares de millones de personas.

No es fácil, pero a Beijing le sobra experiencia y lidera sectores tecnológicos, como los drones, la inteligencia artificial o el big data.

China cuenta con 350 millones de cámaras, una por cada cuatro habitantes. Ocho de las 10 ciudades con más cámaras del mundo son chinas, y Wuhan, el epicentro de la epidemia, es la octava. Ese arsenal está en el escaparate estos días.

El sector privado respondió con entusiasmo a la llamada de auxilio del Ministerio de Ciencia y Tecnología.

La compañía SenseTime, una de las startups más valoradas del mundo, ha resuelto el problema que las obligatorias mascarillas suponían en los albores de la epidemia para la identificación: sus algoritmos ahora sólo necesitan los ojos y la parte superior de la nariz.

Las cámaras de la empresa Zhejiang Dahua cuentan con dispositivos infrarrojos que miden la temperatura de los transeúntes con un margen de error de apenas 0.3 grados.

En Beijing ya se prueban cámaras que pueden identificar hasta 15 personas por segundo a una distancia de cinco metros del dispositivo. Si la cámara detecta una temperatura anormal, envía un aviso a las autoridades para que practiquen una segunda lectura.

El uso generalizado del teléfono para cualquier pago, desde el restaurante al taxi, ha permitido durante años que el gobierno trazara los pasos de su población.

Ahora también le sirve al ciudadano para que, introduciendo su número de identidad en las aplicaciones de Wechat o Alipay, conozcan si han estado en lugares sensibles o si se han cruzado con contagiados.

El sistema devuelve un sello: si es verde, puede moverse con libertad en transportes públicos y edificios; si es amarillo, ha estado en una zona de riesgo relativo y necesita una cuarentena de una semana; y si es rojo, la zona era de alto riesgo y se le exige una cuarentena de 14 días. Las restricciones son supervisadas con celo por los funcionarios y comités vecinales.

El gobierno satisfizo durante décadas su obsesión por el control y la seguridad con métodos pedestres, pero el desarrollo tecnológico ha disparado su sofisticación.

Nunca han debatido los chinos los límites entre la seguridad y la privacidad: son formas diferentes de entender al individuo y la sociedad, al progreso y el poder. La alianza ha quedado fortalecida tras compartir la trinchera contra el coronavirus.

La victoria china contra el coronavirus plantea cuestiones peliagudas a los gobiernos que ahora lidian con contagios crecientes.

El escenario permite lecturas opuestas, según Chowell: por un lado, 10% de la población mundial habrá sido infectada en diciembre, según sus cálculos más conservadores.

Por el otro, bastarán medidas menos lesivas, como el cierre de escuelas o la cancelación de eventos masivos para que el número de contagios se reduzca a la quinta parte en tres o cuatro semanas. El problema, subraya, radica en los gobiernos más perezosos.

“No sabemos si tenemos la información suficiente en México, si se le practican pruebas a los que tienen síntomas, ni siquiera si hay un rastreo de los contagios locales. Hay muchas distracciones políticas y, teniendo en cuenta la gravedad del virus, se podría hacer más para preparar al país”, alerta.

Proceso
Adrian Foncillas
Beijing, China
Miércoles 11 de marzo de 2020.


Raúl Zibechi


Hay que remontarse a los periodos del nazismo y del estalinismo, casi un siglo atrás, para encontrar ejemplos de control de población tan extenso e intenso como los que suceden en estos días en China con la excusa del coronavirus. Un gigantesco panóptico militar y sanitario, que confina a la población a vivir encerrada y bajo permanente vigilancia.

Las imágenes que nos llegan sobre la vida cotidiana en amplias zonas de China, no sólo en la ciudad de Wuhan y la provincia de Hubei, donde viven 60 millones, dan la impresión de un enorme campo de concentración a cielo abierto por la imposición de cuarentena a todos sus habitantes.

Ciudades desiertas donde sólo transita el personal de seguridad y de salud (https://bit.ly/2P2rlls). Se toma la temperatura a todas las personas a la entrada a los supermercados, centros comerciales y conjuntos residenciales. Si hay miembros de la familia en cuarentena, un sólo miembro tiene derecho a salir cada dos días para comprar víveres (https://bit.ly/2wCDnM7).

En algunas ciudades quienes no usen máscaras pueden terminar en la cárcel. Se alienta la utilización de guantes desechables y lápices para presionar los botones del ascensor. Las ciudades de China parecen lugares fantasmas, al punto que en Wuhan casi no encuentras personas en las calles (https://bbc.in/37KPKT3).

Es necesario insistir en que el miedo está circulando a mayor velocidad que el coronavirus y que en contra de lo que se hace creer, "el principal asesino en la historia de la humanidad fue y es la desnutrición", como destaca una imprescindible entrevista en el portal Comune-info (https://bit.ly/2SNMnqq).

Lo habitual en la historia ha sido poner en cuarentena a personas infectadas, pero nunca se ha aislado de este modo a millones de personas sanas. El médico y académico del Instituto de Salud Global de la University College London, Vageesh Jain, se pregunta: "¿Se justifica una respuesta tan drástica? ¿Qué pasa con los derechos de las personas sanas?" (https://bit.ly/2wCDnM7).

Según la OMS, cada infectado de coronavirus puede contagiar a dos más, mientras el enfermo de sarampión contagia de 12 a 18 personas. Por eso Jain asegura que más de 99.9 por ciento de los habitantes de la provincia de Hubei no están contagiados y que "la gran mayoría de la población atrapada en la región no se encuentra mal y es poco probable que se infecte".

El boletín 142 del Laboratorio Europeo de Anticipación Política (LEAP) reflexiona: "China desencadenó un plan de acción de emergencia de magnitud sin precedentes después de sólo 40 muertes en una población de 1.2 mil millones de personas, sabiendo que la gripe mata a 3 mil personas en Francia cada año". En 2019 la gripe mató a 40 mil personas en Estados Unidos (https://bit.ly/3bYb9eX). El sarampión mata 100 mil personas cada año y la influenza (gripe) medio millón en el mundo.

El LEAP sostiene que estamos ante un nuevo modelo social de gestión de crisis, que cuenta con el visto bueno de Occidente. Italia siguió ese camino al aislar 10 pueblos con 50 mil habitantes, cuando había sólo 16 personas con coronavirus (https://bit.ly/32fmyCE).

China ejerce un sofisticado control de la población, desde la video-vigilancia con 400 millones de cámaras en las calles hasta el sistema de puntos de "crédito social" que regula el comportamiento de los ciudadanos. Ahora el control se multiplica, incluyendo la vigilancia territorial con brigadas de vecinos "voluntarios" en cada barrio.

Quisiera entrar en varias consideraciones, no desde el punto de vista sanitario sino del que deja el manejo de esta epidemia a los movimientos antisistémicos.

La primera, es que siendo China el futuro hegemón global, las prácticas del Estado hacia la población revelan el tipo de sociedad que las élites desean construir y proponen al mundo. Las formas de control que ejerce China son sumamente útiles a las clases dominantes de todo el planeta para mantener a raya a los debajo, en periodos como de hondas convulsiones económicas, sociales y políticas, de crisis terminal del capitalismo.

La segunda, es que las élites están usando la epidemia como laboratorio de ingeniería social, con la finalidad de estrechar el cerco sobre la población con una doble malla, a escala macro y micro, combinando un control minucioso a escala local con otro general y extenso como la censura en Internet y la video-vigilancia.

Considero que estamos ante un ensayo que se aplicará en situaciones críticas, como desastres naturales, tsunamis y terremotos; pero sobre todo ante las grandes convulsiones sociales capaces de provocar crisis políticas devastadoras para los de arriba. En suma, ellos se preparan frente a eventuales desafíos a su dominación.

La tercera, es que los pueblos aún no sabemos cómo vamos a enfrentar estos potentes mecanismos de control de grandes poblaciones, que se combinan con la militarización de las sociedades ante revueltas y levantamientos, como está sucediendo en Ecuador (https://bit.ly/2v56pmE).

La jornada
Raúl Zibechi
Ciudad de México
Sábado 29 de febrero de 2020.


Esta especie maravillosa, único mamífero con escamas del planeta, fue señalado como posible transmisor del coronavirus, su comercio y consumo ilegal lo llevó a estar en los mercados de Wuhan

Ciudad de México.- Aunque en días pasados se había señalado al murciélago como el posible animal que habría originado el cornavirus en un mercado de Wuhan, los reflectores se desplazaron hacia el pangolín, un mamífero cuyas escamas tienen altas propiedades medicinales. Un grupo de investigadores chinos puso los reflectores sobre este fantástico animal que muchas veces es confundido por un reptil, pero es un mamífero de piel escamosa. En el estudio, se señalaba que el genoma del virus en este animal coincidía en un 99% con el de los infectados.

La Sociedad Mundial para la Protección de los Animales en un comunicado señaló que el pangolín es el mamífero con el que más se trafica en todo el mundo, víctima del comercio ilegal principalmente con destino a China, «por lo que no es sorprendente escuchar que los pangolines estén implicados en el brote de coronavirus».

El naturalista David Attenborough, lo seleccionó como uno de los diez animales más amenazados. En septiembre de 2016 entró en vigor la prohibición global del comercio de pangolines, norma emitida por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES). Sin embargo, la Sociedad Mundial para la Protección de los Animales señaló que entre 2000 y 2013, más de un millón de pangolines fueron asesinados y comercializados. Además, entre 2010 y 2015, se contabilizaron mil 270 incautaciones en 67 países y se requisaron 120 toneladas de partes del cuerpo y escamas, así como 46 mil cadáveres.

Los pangolines son cazados y cruelmente sacrificados para extraer sus escamas y su carne. Éstas se «venden a intermediarios urbanos y pasan al comercio ilegal en Vietnam y China, esto de acuerdo a información de la Sociedad Mundial para la Protección de los Animales. Algunas de las propiedades que se les atribuyen a sus escamas son: la curación de la impotencia y la infertilidad, y la estimulación de la lactancia, entre otras.  

El consumo de animales exóticos en China sigue practicándose por sus supuestos aportes nutritivos y, en algunos casos, curativos. Entre esos animales está el pangolín. La venta de éstos fue temporalmente prohibida tras estallar la epidemia. Aunque se está pidiendo que el veto sea definitivo.

Aunque las ocho especies de pangolines están protegidas por leyes nacionales e internacionales, dos de ellas están incluidas en la categoría de En Peligro Crítico, según la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Cuatro de las especies viven en África: el pangolín de vientre negro (Phataginus tetradactyla), el pangolín de vientre blanco (Phataginus tricuspis), el pangolín gigante (Smutsia gigantea) y el pangolín de tierra de Temminck (Smutsia temminckii); y las otras cuatro en Asia: el pangolín indio (Manis crassicaudata), el pangolín filipino (Manis culionensis), el pangolín de Sunda (Manis javanica) y el pangolín chino (Manis pentadactyla).

El maravilloso pangolín

El pangolín es el único mamífero con escamas. Es solitario y nocturno. Debido a su aspecto se le conoce como “oso hormiguero con escamas” o “alcachofa con patas”. Posee una capacidad humanoide de erguirse sobre sus patas traseras y con el sustento que le da su cola prensil -cuyas filosas escamas utiliza para atacar-, avanzar bamboleándose. Su coraza tipo armadillo, es de naturaleza ósea, una armadura que le recubre la parte superior de la cabeza, todo el dorso y la cola, no así la cara, la garganta y el vientre, ni la parte interior de las patas, razón por la cual cuando se siente amenazado se enrolla sobre sí mismo hasta transformarse en una bola acorazada.

N22
Ciudad de México
Martes 11 de febrero de 2020.


Los ciudadanos afirman tener un paisaje casi de amanecer posnuclear.

Las calles están vacías, todos usan mascarillas y muchas empresas han preferido que sus empleados trabajen desde casa para evitar el nuevo coronavirus

Beijing, la bulliciosa capital de China, la ciudad que siempre ofrece un lugar abierto para encontrar cualquier cosa, se ha convertido a causa del coronavirus en una megalópolis fantasmal de la que la vida parece haberse esfumado, al igual que sus cerca de 22 millones de habitantes.

Calles desiertas en un gélido aire invernal, locales clausurados por todas partes y los muy pocos viandantes que se atreven a salir cubiertos con mascarillas -cuando no también con guantes de látex para evitar cualquier posible contagio- conforman un paisaje casi de amanecer posnuclear en la antigua capital imperial.

Aunque en Beijing no se ha decretado el total aislamiento de la urbe como en Wuhan, la cuna de la epidemia, la ciudad vive estos días una especie de cuarentena voluntaria de sus habitantes, acentuada más si cabe desde que este lunes concluyeron las festividades del Año Nuevo chino.

La gente no se fía del nuevo virus y en su inmensa mayoría, siguiendo las recomendaciones del Gobierno, ha optado por el teletrabajo desde casa o la prolongación de las vacaciones antes que coincidir en cualquier lugar con otras personas que pudieran transmitir la infección.

“Esta semana es muy importante, aunque en teoría empezábamos a trabajar, tenemos que evitar que el virus se propague más”, comenta a Efe Ting Wang, una empleada de banca en la treintena, que salió a hacer la compra a uno de los escasos supermercados abiertos en el distrito financiero de la capital.

Los supermercados y los pequeños negocios de alimentación -la mayoría por el momento bien abastecidos- son de los pocos locales comerciales que permanecen abiertos en Beijing, donde el Gobierno ha pedido, al igual que en el resto del país, que solo las industrias y servicios esenciales estén en funcionamiento esta semana.

Controles de temperatura en viviendas y en el metro

Los grandes y populares centros comerciales de la ciudad han cerrado sus puertas y en los hoteles semivacíos a los clientes y visitantes se les toma la temperatura al entrar, al igual que se hace en cada estación del casi siempre atestado y hoy desangelado metro pequinés.

Otro tanto sucede a la entrada de los numerosos complejos residenciales de la ciudad, siempre por medio de un t

ermómetro digital que nunca llega a entrar en contacto con la piel del “examinado”.

Si alguien tiene fiebre desde luego no podrá entrar en los edificios, aunque viva allí, y será enviado al hospital más cercano especializado en el tratamiento del virus.

Muchos de estos complejos han puesto todo tipo de vallas improvisadas para clausurar sus entradas, dejando solo un acceso, donde los mensajeros y repartidores de comida a domicilio amontonan sus envíos, que antes de la epidemia podían entregar en la puerta de cada vivienda.

Los repartidores a domicilio de cualquier tipo de mercancía, un signo distintivo de Beijing y de toda China, son casi los únicos que continúan insuflando, a lomos de sus ciclomotores, algún aliento de vida a las calles de la ciudad.

“Muy preocupado por las actitudes contra los chinos"

“La gente está siguiendo las recomendaciones y hace bien. Es un gran desafío para todos nosotros pero ganaremos esta batalla más tarde o más temprano”, afirma Lihui Yang, que ha salido por un momento a la calle para buscar jabón desinfectante en una farmacia.

Esta profesora de instituto, de 42 años, no entiende las actitudes que han mostrado algunos países como Estados Unidos a raíz del brote de coronavirus.

“Estoy muy preocupada por los países que han cerrado sus fronteras o tienen mala

s actitudes contra los chinos, esa reacción es sorprendente desde una perspectiva humana”, dice antes de correr a buscar otra farmacia ya que en ésta, del céntrico barrio de Dongcheng, se han agotado los desinfectantes y también las mascarillas.

Sorprende la conciencia y la disciplina de los pequineses, que siguen a rajatabla las recomendaciones médicas y mantienen una distancia prudencial al hablar entre ellos o con periodistas, aunque todos vayan cubiertos con mascarillas.

A la desoladora imagen de calles vacías y locales cerrados -incluidos cines, teatros, restaurantes, museos, templos o peluquerías- se une la de los carteles que en muchas puertas y escaparates recuerdan las recomendaciones de las autoridades para evitar el contagio.

“Parece que hemos vivido una hecatombe nuclear"

“Ha sido el Año Nuevo más triste de mi vida”, se lamenta Hao Li, un joven informático, que salió también a abastecerse de alimentos, y que tuvo que cancelar su viaje para pasar las fiestas con su familia en el interior del país debido a la epidemia.

A Hao le preocupa que “los pequeños negocios están sufriendo mucho con la situación porque tienen que pagar igual a sus empleados” y se confiesa incapaz de reconocer la ciudad a la que llegó hace cinco años procedente de la septentrional región autónoma de Mongolia Interior.

“Beijing siempre ha sido para mi el lugar de la vida y el bullicio y mírala ahora, parece que hemos vivido una hecatombe nuclear”, afirma mientras señala la gran avenida vacía ante sus ojos, poco antes de disculparse porque también tiene prisa por volver a casa.

Según los últimos datos oficiales, en Beijing se contabilizan hasta el momento un muerto y 253 infectados por el coronavirus, mientras que 24 de los enfermos diagnosticados han conseguido recuperarse.

EFE
Beijing, China
Miércoles 5 de febrero de 2020.


Estados Unidos fue el primer país que evacuó a su personal consular y el primero que ha prohibido la entrada a los viajeros procedentes de China.


El número de muertos en el país asiático alcanza los 361 y los afectados ya son 17.238


Estados Unidos ha adoptado medidas que alientan una reacción de miedo al brote de coronavirus en China, en lugar de ofrecer alguna ayuda significativa, ha asegurado este lunes el Ministerio de Exteriores del país asiático. En una rueda de prensa ofrecida a través de Internet —como parte de las medidas para evitar aglomeraciones y prevenir posibles contagios—, la portavoz del ministerio, Hua Chunying, ha subrayado que Estados Unidos fue el primer país que anunció que evacuaría a su personal consular de Wuhan, la ciudad donde comenzó la epidemia y bloqueada por cuarentena desde el día 23 de enero. Estados Unidos también ha sido el primer país que ha prohibido la entrada a los viajeros procedentes de China, ha agregado.

En cambio, “por lo que yo sé, el Gobierno de Estados Unidos todavía no ha ofrecido ninguna ayuda sustancial a la parte china”, ha insistido Hua. “Todo lo que ha hecho solo puede crear y propagar el miedo”, ha asegurado.

Las acusaciones se producen mientras el número de afectados por el coronavirus de Wuhan en China sigue en aumento. Los muertos suman ya 361, más que el total dejado por el SARS (síndrome respiratorio agudo y grave, por sus siglas en inglés) en 2003 en este país (348), y los infectados son 17.238, según las cifras divulgadas este lunes. El coronavirus 2019-nCoV puede provocar neumonía con síntomas como fiebre alta, tos seca, dolor de cabeza y dificultad para respirar. Su periodo de incubación medio es de tres a siete días, con un máximo de 14. Los científicos chinos han confirmado que, a diferencia del SARS, es posible el contagio durante la incubación. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado una emergencia internacional por el brote.

A lo largo de las últimas 24 horas se han producido 57 nuevas muertes, todas menos una en la provincia de Hubei, el foco de la epidemia. La otra se produjo en Chongqing, la ciudad más poblada de China con cerca de 30 millones de habitantes y cercana a Hubei. En este plazo se han confirmado también más de 2.500 nuevas infecciones. Entre el total de los contagiados, 2.829 se encuentran graves. Aunque, según las cifras oficiales, los pacientes que han recibido el alta continúan superando el número de fallecidos: 477 han conseguido recuperarse. El número de casos sospechosos en todo el país llega a los 21.558. China mantiene en observación a 152.700 personas.

Este lunes acaban las largas vacaciones del Año Nuevo lunar, prorrogadas por orden del Gobierno cuatro días más como parte de las medidas para evitar una oleada de desplazamientos masivos que pudiera multiplicar los contagios del coronavirus. Vuelven a sus puestos millones de trabajadores, pero para evitar aglomeraciones en una operación retorno de centenares de millones de empleados, las reincorporaciones se producirán de modo gradual. Esta semana lo harán solo aquellos que sus compañías consideren imprescindibles, o los empleados en farmacias y tiendas de alimentación. El resto no lo hará hasta el día 9 o, en el caso de la provincia de Hubei, hasta el 17. Los centros de enseñanza de todo el país no tienen una fecha de vuelta a clase.

Hong Kong reduce a mínimos sus accesos desde China

Hong Kong, que ya había limitado algunos de los accesos a su territorio desde China, ha endurecido aún más el control de su frontera, aunque no la sella del todo. Según ha anunciado la jefa del Gobierno autónomo, Carrie Lam, la antigua colonia británica cerrará todos sus pasos fronterizos con China excepto la bahía de Shenzhen y el puente a Macao y Zhuhai. El aeropuerto también seguirá abierto, aunque se reducirá el número de vuelos.

El anuncio llega cuando este lunes parte del personal médico de los hospitales públicos se ha declarado en huelga para exigir el cierre completo de los accesos. El territorio autónomo chino ha confirmado 15 casos de infección en su suelo.

Caída en las Bolsas

En su reapertura tras las vacaciones, las Bolsas chinas se han desplomado este lunes. Aunque el Banco Central ha prometido una inyección de liquidez de 1,2 billones de yuanes (casi 170.000 millones de euros) para paliar el impacto económico de la epidemia, el principal indicador de la Bolsa de Shanghái, el SSE, cerraba con pérdidas del 7,72%. Era su peor jornada en cinco años. El índice SZSE de la Bolsa de Shenzhen, que llegó a caer hasta un 9,1% durante la mañana, concluyó el día con un descenso del 8,41%.

En una rueda de prensa, el vicepresidente de la Comisión Nacional de Reforma y Desarrollo —el organismo chino encargado de la planificación—, Lin Weiliang, ha reconocido el efecto negativo del virus en la economía, especialmente en el sector del consumo. No obstante, ha asegurado que el impacto será de corta duración y el país, la segunda potencia económica del mundo, tiene los recursos para minimizarlo.

Comienza a operar el hospital construido en diez días

El hospital Huoshenshan (“Montaña del dios de fuego”), construido en 10 días para atender a los infectados por el coronavirus en Wuhan, ha entrado en funcionamiento este lunes y comienza a recibir pacientes. Cerca de 1.400 médicos y sanitarios del Ejército Popular de Liberación chino se encargarán de atender los casos, según el periódico estatal China Daily. El resto de los hospitales de Wuhan, donde comenzó la epidemia, están saturados y escasea el material de protección.

El segundo hospital construido a toda velocidad, el Leishenshan (“Montaña del dios de trueno”), estará completado el miércoles y podrá comenzar a recibir pacientes a partir del jueves.

En la edificación del Huoshenshan, que se ha retransmitido por Internet para un público que ha superado los 40 millones de seguidores, han llegado a participar en un momento dado 4.000 trabajadores y un millar de máquinas de construcción.

Restricciones de entrada en los cruceros

La Asociación Internacional de Cruceros (CLIA) ha prohibido la entrada en los barcos a pasajeros o miembros de la tripulación que hayan estado en China durante los últimos 14 días como medida de protección, y ha modificado o anulado algunas rutas de acuerdo con las recomendaciones de las autoridades sanitarias. El organismo agrupa, según su página web, a líneas que representan más del 95% de las plazas de cruceros del mundo.

Las líneas de cruceros realizan controles pasivos y activos de pasajeros y tripulación antes del embarque cuando las circunstancias lo exigen, según un comunicado recogido por Europa Press.

Continúan las repatriaciones de extranjeros de Wuhan

Un total de 243 ciudadanos y residentes permanentes de Australia han sido evacuados de Wuhan —la ciudad origen de la epidemia— este lunes, según ha informado la ministra de Exteriores de este país. Los repatriados, entre los que 89 son menores de 16 años, tendrán que pasar la cuarentena en la remota isla Navidad, en el Índico, en un centro que se construyó para enviar allí a solicitantes de asilo.

También se prepara la salida de más de 200 taiwaneses atrapados en Wuhan por el bloqueo para contener la epidemia. La evacuación de estos ciudadanos se había visto impedida hasta ahora por razones políticas: China considera a Taiwán parte de su territorio y a sus ciudadanos, nacionales chinos, que tienen prohibido abandonar el área. Finalmente, según ha indicado una asociación empresarial taiwanesa en Wuhan, la oficina china de Asuntos Taiwaneses en la ciudad ha dado el visto bueno para la salida, que se espera que pueda ocurrir a lo largo del día.

Tailandia, el país con más casos tras China —19, además de 311 sospechosos a la espera de los resultados médicos —, anunció el domingo que repatriará este martes a más de 100 tailandeses que se encuentran todavía en Wuhan. Una vez en Tailandia, aseguró el viceministro de Sanidad Anutin Chanvirakul, serán puestos en cuarentena, informa Paloma Almoguera.

Lo mismo hará Malasia este lunes, fletando un vuelo para los 132 malasios y sus parejas que se encuentran aún en el epicentro del virus. Camboya, mientras, ha desestimado repatriar a las docenas de estudiantes y diplomáticos camboyanos que permanecen en Wuhan. “No huyáis de los chinos en estos tiempos difíciles. Quedaos y ayudadles”, exhortó el primer ministro, Hun Sen, líder de corte totalitarista de un país cada vez más dependiente de las inversiones de China.

Por su parte, Singapur, que tras Tailandia es el país con más casos (18), ha negado la entrada a 15 personas –entre ellas, un español- desde el sábado, en virtud de la medida puesta entonces en marcha que impide la entrada a todos los viajeros que procedan de China o hayan estado en ese país en los últimos 15 días. La isla mantiene en estricta cuarentena –su incumplimiento puede acarrear penas de cárcel- a 524 personas

Nuevos casos en Vietnam

Vietnam ha confirmado tres casos más de infección por el coronavirus, lo que eleva a ocho el número de contagiados en ese país. Según informa Reuters, los nuevos enfermos parecen haber llegado en el mismo vuelo de Wuhan a Vietnam y mantuvieron contacto con otros tres pacientes cuyos síntomas se detectaron el 30 de enero.

Estados Unidos, por su parte, ha informado de su noveno caso. Hasta el momento, el virus se ha propagado a 27 países de todo el mundo.

El País
Mararena Vidal Liy
Pekín, China/ Madrid
Lunes 3 de febrero de 2020.


Según el informe diario de la Comisión Nacional de Sanidad

   
El número de fallecidos por el nuevo coronavirus causante de la neumonía de Wuhan en China se elevó hoy hasta los 361 (57 más que el domingo), mientras que la cifra de infectados por esa enfermedad en territorio chino se situó en 17,205 (2,829 más que la víspera).

Según el informe diario de la Comisión Nacional de Sanidad, actualizado a las 04:00 hora local (20:00 GMT del sábado), un total de 147 personas se curaron en las últimas horas y fueron dadas de alta hospitalaria, por lo que el número de afectados por la enfermedad que la han superado asciende a 475.

Casi todas las muertes registradas en las últimas 24 horas, menos una ocurrida en Chongqing, corresponden a la provincia de Hubei, epicentro del virus, mientras que este domingo se conoció el fallecimiento de la primera víctima del coronavirus fuera de China, un ciudadano de Wuhan que perdió la vida en Filipinas.

EFE
Shangai, China
Domingo 02 de febrero 2020.


El brote que comenzó en Wuhan, China, ha dejado hasta ahora 170 muertos y alrededor de 8 mil infectados.


La Organización Mundial de la Salud finalmente declaró este jueves que el coronavirus es una emergencia de salud pública de preocupación internacional, por su brote global, que hasta ahora ha dejado 170 muertes y alrededor de 8 mil infectados.

Tras la reunión del comité de emergencia de la OMS, en un debate que comenzó desde las 13:30 horas tiempo de Ginebra, el director general de la OMS, Tedros Adhanom, indicó que el virus se puede propagar más rápidamente si llega a un país con un sistema de salud débil, por lo que llamó a todos los países a estar preparados y “actuar ahora“.

Agregó que la evidencia apunta a que el virus se expandió a casi una veintena de países. El brote se originó en Wuhan, China, al parecer en un mercado.

Esta enfermedad comenzó a ser diagnosticada en China desde finales de diciembre.

La OMS aseguró que confía en la capacidad de China para contener el contagio de la enfermedad, pero que esta medida es para ayudar al resto del mundo a evitarlo, ya que hay enfermos en 18 países además del gigante asiático.

El comité emitirá recomendaciones que las naciones podrán considerar, como contener sus vuelos a China, aplicar revisiones constantes a quienes han estado en ese país y sobre todo en Wuhan, así como a las formas de prevenir el contagio y de vigilar a los posibles enfermos.

Según anunció la organización internacional, se trabaja en la vacuna, que podrá ayudar a prevenir el contagio, y en el tratamiento de quienes ya han sido confirmados como infectados por este tipo de neumonía.

La OMS declara emergencia internacional por coronavirus.

Comité decide la alerta ante el rápido aumento de los pacientes afectados por el virus originado en China

La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró hoy la emergencia internacional ante el rápido aumento de los pacientes afectados por el coronavirus de Wuhan, ya más de ocho mil en cerca de una veintena de países, aunque el 99 % de los casos se han diagnosticado dentro de China.

Un comité de emergencia de 15 expertos, convocado por el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, declaró esta alerta, tras haberla descartado hace una semana, ante la aparición de varios contagios entre humanos en países como Alemania, Japón, Estados Unidos o Vietnam, en pacientes que no habían viajado recientemente a China.

Es la sexta ocasión en que la OMS declara este tipo de emergencia global, tras las que activó ante el brote de gripe H1N1 (2009), los de ébola en África Occidental (2014) y en la República Democrática del Congo (2019), el de polio en 2014 y el de virus zika en 2016.

EFE
Notimex
Ginegra, Suiza
Jueves 30 de enero de 2020.

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