El suceso ocurre en una casa de la localidad Roubaix, según reportan medios; habría heridos

Fuentes policiales francesas reportaron una balacera y una toma de rehenes esta noche en la localidad de Roubaix, en el norte del país.

De acuerdo con los primeros informes, un grupo equipado con armas de guerra habría tomado como rehenes a un director de banco y a varias personas más.

Diversas fuentes indicaron que en la balacera se habrían producido varios heridos, pero la información no fue confirmada oficialmente.

La policía habría asegurado el barrio residencial de Van Gogh y habría desplegado a numerosos elementos.

A las 20:30 horas locales (19:30 GMT), las informaciones eran todavía muy confusas sobre la toma de rehenes.

Roubaix es una zona industrial del norte de Francia, en las afueras de la ciudad de Lille, cercana a la frontera con Bélgica.

Toma de rehenes en Francia

Una toma de rehenes se ha producido este martes en la ciudad francesa de Roubaix, fronteriza con Bélgica, después de que un grupo de delincuentes se hicieran fuertes en una casa tras un tiroteo con las fuerzas del orden.

El alcalde de Roubaix ha confirmado a la agencia AFP que los secuestradores habían intentado llevar a cabo un atraco previamente.

También la cadena de televisión iTélé indicó que se trató de una tentativa de atraco que fue abortada y que los delincuentes se hicieron fuertes en su huida en una casa y tomaron como rehenes a la familia que la ocupaba.

Según una fuente policial que recoge el diario Le Figaro,” un director de banco y su familia fueron tomados como rehenes".

Fuentes policiales han asegurado se habrían escuchado varios disparos y habría varios heridos. En la operación policial han intervenido también las fuerzas de intervención rápida de la RAID.

AFP / Le Figaro / UNO
Roubaix, Francia/ Argentina
Martes 24 de noviembre de 2015.

Semanario satírico dedica su portada a los atentados

Paris.- El semanario satírico “Charlie Hebdo”, objeto de un ataque mortal perpetrado por un comando yihadista en enero pasado, regresa hoy a los quioscos con una portada dedicada a los atentados del viernes en París: “Ellos tienen armas. Que se jodan, nosotros tenemos champán”.

La portada, que firma la dibujante Coco, muestra a un hombre en actitud festiva, botella y copa de champán en mano, con el cuerpo repleto de agujeros de bala por donde escapa el vino espumoso, sobre fondo rojo.

El dibujo representa los ataques ocurridos el pasado viernes en lugares vinculados al ocio, como la sala de conciertos Bataclan, el Estadio de Francia y varios bares y restaurantes en los que perdieron la vida al menos 129 personas.

Blancos cercanos

Algunos de estos enclaves se hallan muy próximos a la sede de “Charlie Hebdo”, donde el pasado 7 de enero los hermanos Chérif y Saïd Kouachi asesinaron a 12 personas, entre ellos el entonces director de la publicación, Charb, y dibujantes emblemáticos de la revista, como Cabu o Wolinski.

“Imaginábamos que a los atentados de enero seguirían otros. Esperábamos, resignados, que nos cayera sobre la cabeza, como una espada de Damocles”, indica el dibujante y actual director de la publicación, Riss, en el editorial de la revista que hoy saldrá en papel.

El director de la publicación semanal llama a “no ceder, ni al miedo ni a la resignación. Es la única respuesta posible”.

El texto insta también a relanzar el debate sobre el Islam, convertido “desde hace veinte años en un campo de batalla donde los radicales quieren exterminar a los no creyentes y someter a la fuerza a los moderados”.

En una viñeta publicada en la página web de la revista, “Charlie Hebdo” muestra tres fantasmas ataviados con boina negra y barras de pan, en alusión al modo de vida francés bajo el titular: “Los franceses regresan a la vida normal”. En otra, publicada también en internet, aparece un terrorista suicida francés que cabría imaginarse como dandi, esbelto y elegante, contrapuesto al perfil de los autores de las matanzas recientes en París.

La publicación, que se distingue por sus críticas a los extremismos religiosos de todo tipo, fue blanco de los ataques terroristas por mostrar en sus portadas al profeta Mahoma.

Tras el atentado del pasado enero, “Charlie Hebdo” regresó a los quioscos con una portada en la que aparecía Mahoma llorando bajo un titular en el que podía leerse “Todo está perdonado”.

En la imagen, el profeta sujetaba un cartel que reproducía el eslogan que se popularizó tras esas acciones, “Yo soy Charlie”.

EFE
Paris, Francia
Miércoles 18 de noviembre de 2015.

Antaño conocida como la pequeña Manchester, Molenbeek, la segunda zona más pobre y joven de Bruselas, es "un problema gigantesco", según el primer ministro

Bélgica tiene "un problema gigantesco con Molenbeek". La afirmación no es de los vecinos ni de la derecha flamenca. Es la constatación de una realidad en palabras del primer ministro del país, el liberal Charles Michel. Lo afirmó, sin pestañear, el sábado por la noche en la televisión local. "Casi siempre que pasa algo [vinculado con el terrorismo] está relacionado con Molenbeek. Se han tomado muchas iniciativas contra la radicalización pero necesitamos poner el acento más en la represión", añadió Michel.

Cualquiera que pase más de unos meses en Bruselas sabe que el país tiene un problema con Molenbeek y el radicalismo. Pero no es fácil precisar hasta qué punto, de qué tipo y, sobre todo, qué se puede hacer. Molenbeek es una de las 19 comunas de Bruselas, uno de sus distritos o agrupación de barrios más problemáticos. Es la segunda más pobre y la segunda más joven de toda la capital. Se encuadra en el oeste de la ciudad, en una amplia área que alberga a más de 95.000 personas. El porcentaje de extranjeros es muy alto, superior al 27%. La tasa de paro roza el 31 y la de los jóvenes supera el 40%. Bélgica es un país de renta alta, pero la capital es uno de los lugares donde peor se vive y donde mucha población de origen foráneo, sin conocimiento de flamenco o inglés, tiene problemas para conseguir empleos.

Al barrio se llega tras caminar apenas unos minutos desde la iglesia de Sainte-Catherine y poco más desde la Grand Place. Limita al norte, más o menos, por el parque Elisabeth y por el Este con el canal de Charleroi, inaugurado hace casi dos siglos y que evoca el pasado industrial de lo que se conocía como Petit Manchester. Una parte histórica y ahora estigmatizada. Con algunas zonas tranquilas, residenciales. Y un núcleo masificado, con una densidad de población disparada de mayoría musulmana. Las zonas que acogieron en los 60 y los 70 a miles de marroquíes y norteafricanos y hoy son un quebradero de cabeza.

Durante años ha sido el blanco de ataques desde la derecha nacionalista. Hay una parte de mito y bastante de realidad. Barrios trabajadores con cientos de tiendas o locutorios y gente que se gana la vida con normalidad. Y zonas conflictivas, inseguras, radicalizadas.

Las autoridades han mirado para otro lado durante mucho tiempo, mientras la situación empeoraba y el clima se volvía más irrespirable. De una manera u otra, la lista de los principales atentados europeos del siglo XXI, y el glosario de sus autores, conduce una y otra vez a Molenbeek. El 11M madrileño, los atentados de Londres. El ataque al museo judío de Bruselas. Los asesinatos de Charlie Hebdo. Aquí vivieron los autores o las familias de buena parte de los yijadistas que han ido a combatir a Siria e Irak, que hacen de Bélgica el país con más combatientes per cápita de la UE.

El domingo por la mañana la comuna está tranquila. Día gris y de mucho viento hay más periodistas que nunca en busca de historias y explicaciones. Hay vecinos, musulmanes, que evitan las cámaras, y grupos de adolescentes que las buscan, desafiantes, para reventar los directos de las televisiones y tratar de amedrentar a los curiosos. El mercado está abierto y lleno. No es una zona feliz ni animada. Más deprimida que amenazante, más abandonada que perseguida y harta de ser vista con una mezcla de compasión, condescendencia y temor.

"Voy a limpiar Molenbeek. No podemos aceptar esta situación más tiempo, tenemos que ver cómo atajar el problema, cómo erradicarlo de una vez por todas", amenazó la víspera el ministro federal de interior, el nacionalista flamenco Jan Jambon, arremetiendo contra los gobiernos anteriores, contra las autoridades de la ciudad y de la comuna. El Ejecutivo cree que Molenbeek no está avanzando, a diferencia de otras zonas del país con problemas similares de radicalización. Hay un problema de recursos, de falta de voluntad, de miedo y de división política.

Hay un problema, enorme, estructural. "Bruselas es una ciudad relativamente pequeña, de 1,2 millones de habitantes, pero tenemos seis departamentos de policía y 19 autoridades municipales diferentes. Nueva York tiene 11 millones de habitantes y sólo tiene un departamento de Policía", se lamentaba hace apenas unos días en un foro organizado por 'Politico'. El intercambio de información es lento y la pugna por competencias continuas. Ahora hay mediadores, un esfuerzo conjunto de fuerzas del orden, políticos, colegios, asociaciones vecinales y religiosas, pero ha llegado tarde.

"El problema no es policial, es cultural. Han dejado morir Molenbeek y más policías no van a arreglarlo. Mire a su alrededor, no hay esperanza", explica un jubilado nacido en las afueras de Rabat.

El centro neurálgico es moderno, pero alejándose un poco las calles están viejas, gastadas. Carnicerías, pequeñas tiendas de ropa sacadas de la máquina del tiempo y muchos ultramarinos. Hasta dos decenas de mezquitas registradas y quizás otras tantas que no lo están. "Ha habido cierta laxitud, cierto dejar hacer. Estamos pagando ahora la factura de no haber hecho nada en el pasado", se conjuró Michel ante los telespectadores.

Sus palabras de inversión para el futuro no suenan creíbles para los vecinos, Saben que están en el ojo del huracán, pero temen más vigilancia y presión policial, no más ayudas para evitar la radicalización. Han llegado muchos religiosos fanáticos y no fueron detenidos ni su efecto contrarrestado. "Los colegios no tienen la capacidad ni los medios, la formación es muy mala", se lamenta una madre que acude al mercado principal con su familia.

Es en Moleenbeek donde Fouad Belkacem, el líder de Sharia4Belgium, hoy condenado a 12 años de cárcel, recibía desafiante a los medios de comunicación y donde captó a decenas de jóvenes para la guerra santa en Siria. Pero el barrio no es una banlieue. Las operaciones policiales del fin de semana, con siete detenidos, junto al metro de Osseghem, se hicieron en calles calcadas a las de cualquier otro distrito capitalino.

Françoise Schepmans, la burgomaestre de la comuna, defiende estos días en todas las radios y televisiones que el barrio es "normal" y que los sospechosos y terroristas detenidos en los últimos años "no viven aquí, la mayoría de las veces están de paso". Pero es consciente de que todos, o casi, acaban pasando por ahí. De que su comuna es un santuario donde se sienten seguros, impunes.

Donde se pueden mezclar y pasar desapercibidos pese a las continuas vigilancias de los servicios de seguridad. Mehdi Nemmouche, el asesino que en mayo de 2014 hizo una masacre en el Museo Judío. Igual que Ayoub El-Khazzani, que intentó una carnicería este agosto en un tren Thalys, y su hermana. O Abdelkader Belliraj, condenado en 2009 en Marruecos por intentar un atentado. O Abdelhamid Abaaoud, conocido como Abou Omar Soussi, que se unió al ISIS.

Según el ministerio del Interior, una parte significativa de los cientos de combatientes que han ido a Siria e Irak o han muerto tenían lazos con Molenbeek. Incluyendo los 134 que han regresado al país. La Fiscalía abrió el año pasado casi 200 dosieres sobre terrorismo, según 'Le Soir'. Y las fuerzas del orden no han logrado penetrar hasta el corazón de los movimientos yihadista. Son una minoría, pero difícil de controlar, registrar y combatir.

Molenbeek no es, al menos todavía, una zona prohibida, donde no se pueda pasear, comprar o incluso entrar. Hay varias salas de conciertos muy conocidas y populares. Hay calles peligrosas y los jóvenes saben que por la noche es mejor evitar pasar, como ocurre en cualquier capital.

Pero la radicalización de los últimos años no la niega nadie. Hay imanes que captan combatientes, células durmientes como la que fue destripada en Verviers el pasado enero, según avisó ayer el ministro de Exteriores. Hay zonas donde la población extranjera supera el 90% y una evidente rabia en el ambiente. No hay esperanza, no hay medios ni hay voluntad. Los nacionalistas quieren mano dura y los vecinos temen "que eso lo empeore aún más. Los terroristas no se han criado aquí, vienen porque se pueden ocultar mejor, pero no son nuestros vecinos" lamenta Yussef, carnicero de 47 años.

La deriva era lenta pero se ha acelerado y no hay a la vista fuerzas para frenarlas. "Esto no es Bélgica" dice una pequeña pintada en uno de los callejos cerca del canal. No es un lamento, ni una amenaza, sino una constatación.

El Mundo
Pablo R. Suanzes
Corresponsal Bruselas
Domingo 15 de noviembre de 2015.

Antonio Bello Quiroz

Los recientes atentados perpetrados en París, Francia, contra el semanario satírico Charlie Hebdo nos obligan a pensar en las claves sobre las cuales se estructura el pensamiento y accionar fanático. Hay que decir de entrada que absolutamente nada justifica los actos terroristas, ninguna ideología o religión, lo mismo de izquierda o de derecha, y mucho menos se justifica el terrorismo de Estado.

Desde luego, la singularidad de este último gran atentado pone en la mesa diversas aristas a reflexionar: la libertad de expresión o el respeto a lo sagrado de una tradición, por decir lo menos, son cuestiones que no pueden quedar de lado a la luz de los acontecimientos.

Sin embargo, me propongo aquí por el momento, dilucidar algunas claves del fanatismo como fenómeno social, político y religioso.

El fanatismo fundamentalista se presenta cuando un colectivo adhiere a sus discursos y actos ideas y creencias extremas y busca imponerlas a los demás de la manera más radical, sin posibilidad de diálogo o cuestionamiento. En esto se distingue de la pasión que se requiere para sostener y compartir una idea, un ideal o una postura. Mientras que el fanático niega toda posibilidad de disentir, apelando a una verdad incuestionable, el apasionado busca justamente disentir y ceñirse a lo colectivamente establecido, para que su idea o propuesta sea aceptada.

Para el fanático, el dogma es su motor y traición o herejía son las formas en que se califica todo cuestionamiento al dogma. El fanático espera que los otros cambien y se sumen a su causa, al mismo tiempo que se abstiene de introducir en él mismo cualquier cambio.

El fanático se mueve en el nombre del amor, el amor sin fallas, “el amor puro”, con lo que nos muestra el rostro más terrorífico de este afecto: el amor puro no admite las fallas, la risa, del otro; en nombre del amor a una causa o idea puede desplegar el odio más violento hacia el que se muestra como diferente.

Los métodos que el fanático utiliza para hacer que los demás adopten su causa sin cuestionamiento van desde la persuasión (recordemos el procedimiento utilizado por Goebbels, ministro del Füher nazi que utilizaba la fórmula de “miente, miente que algo quedará”) que tienen como finalidad eliminar al otro en el plano del discurso; lo mismo que el dolor busca mermar la capacidad de decisión del otro, hasta lo máximo, el terror de la muerte que busca inducir miedo extremo a los demás para imponer así sus ideales.

Los atentados que recién hemos visto en Francia, como los de Israel en tierras de Palestina, y muchos otros, utilizan la crueldad como expresión del fanatismo de las ideas religiosas. Las imágenes que se transmiten no pueden ser más que elocuentes. Crueldad proviene de latín “crudelis”, de crudus, “lo que sangra” (crúor es sangre), pero más aún, se refiere a lo que se hace en el nombre de la sangre, de la supuesta “pureza de la sangre” tal como ya nos los dejó saber el nazismo.

Esta crueldad la podemos ver en todas las prácticas sociales y públicas que por sostener y defender lo que hacen pasar como “natural” se autorizan a realizar las prácticas más crudas de segregación, rechazo y exterminio. Tal es el caso, por ejemplo, del rechazo a la legalización de los matrimonios igualitarios o entre personas del mismo sexo apelando a un inexistente “orden natural” en la conformación de la pareja. Estos paladines de la decencia en realidad lo que esconden en sus actos es la esencia del oscurantismo fanático. Toda postura que busque defender lo “natural” de lo humano en realidad es una incubadora de fanatismos. Como ocurre con las anacrónicas ideas de la superioridad de raza o de género etc.

Contrario a lo que se sabe en términos jurídicos, el fanático fundamentalista no comete actos fuera de la ley (por más que sepa que es un homicidio o genocidio lo que hace), por el contrario, lo hace obedeciendo a una Ley superior, una ley indudable, una ley que opera como inmortal e infinita.

La Fe es el ideal que se enarbola para sostener cualquier fanatismo religioso. El fanático se asume como abanderado de la “fe verdadera”. Por ello los fanatismos religiosos con frecuencia los sustentan las llamadas “religiones del libro”. La fe, que es una operación psíquica o psicológica, se transforma en fundamento del fanatismo cuando sostenido nuevamente en un “orden natural” de carácter comunitario (es decir, para todos), busca imponer su fe a una comunidad, y eventualmente a la comunidad mundial, desconociendo de facto las diferencias.

La inclusión de las diferencias, en todos los órdenes, es lo único que puedo sostener el lazo social y hacer que las sociedades, las familias, las parejas, se conviertan en núcleos productivos de discursos. El fanatismo anula la palabra, siembra la muerte.

Antonio Bello Quiroz. Psicoanalista.

Es fundador de la Maestría en Psicoanálisis y Cultura de la Escuela Libre de Psicología.
Director de la Revista Erinias. Es profesor invitado de la Universidad Autónoma de Zacatecas,
Universidad Autónoma de Aguascalientes y otras instituciones del país. Es autor de los libros:
Ficciones sobre la muerte y Pasionario: ensayos sobre el crimen.

Puebl@Media
Ciudad de Puebla
Miércoles 14 de enero de 2015.

La operación de Dammartin-en-Goële fue una acción policial y militar sin connotaciones políticas, «limpia» e implacable.

Paris.- Las fuerzas de seguridad ponen fin a cincuenta y cuatro horas de tragedia tras una oleada de sangrientos ataques islamistas. Los dos autores de la matanza de «Charlie Hebdo» fueron abatidos y su rehén liberado sano y salvo. El asesino de una policía de París cayó tras el asalto a la tienda judía donde se refugió; murieron cuatro de sus rehenes

El Estado francés no quiso dar ninguna opción a los yihadistas. No quiso negociar con ellos ni darles tiempo para mantener la tensión. Y ni mucho menos darles la oportunidad de glorificar su imagen o intentar buscar la emulación de sus acciones. Dos de los terroristas que perpetraron el ataque contra la redacción de la revista «Charlie Hebdo» se habían atrincherado en una imprenta al nordeste de París con un rehén. Un tercer yihadista se había apoderado de un supermercado de comida judía (kosher) en la capital francesa con un número indeterminado de rehenes. Tras una primera toma de contacto y tras instarles a la rendición, el Gobierno dio la orden de asalto. En la acción murieron los tres terroristas y cuatro rehenes. Una operación relámpago que ayer fue aplaudida por la opinión pública.

Tras el asalto, el presidente, François Hollande, y el primer ministro, Manuel Valls, pronunciaron un mensaje de unión nacional en la defensa de la democracia y la tolerancia. Hay que remontarse a la guerra de la independencia de Argelia, durante los años 60 del siglo XX, y a la gran crisis de los suburbios del invierno de 1985, para encontrar paralelismos con las matanzas que se han sucedido en estos días.

En otros casos de secuestros terroristas, las fuerzas de seguridad francesas habían comenzado con laboriosas negociaciones prolongadas durante interminables horas. En esta ocasión, ayer, los equipos de los ministerios de Interior y Defensa habían presentado al presidente de la República varios escenarios posibles. Se puso en marcha el más expeditivo y determinante.

A las cinco de la tarde, los hombres del Groupe d’Intervention de la Gendarmerie Nationale (GIGN), en Dammartin-en-Goële (Seine-et-Marne), al norte de París, y las Brigades Rapides d’Interventions (BRI), en la Puerta de Vincennes, al este de la capital, intercambiaron sendas llamadas de OK. La ejecución de ambos asaltos podía comenzar.

En la pequeña imprenta de Dammartin-en-Goële, los hermanos Said (34 años) y Chérif Kouachi (32 años), se vieron forzados a salir de la «madriguera» donde habían intentado atrincherarse catorce horas antes. Las fuerzas de seguridad utilizaron varios recursos clásicos (gases lacrimógenos, granadas especiales). Esperando caminar hacia el «paraiso», los Kouachi salieron creyendo que podrían morir matando, esperando ser glorificados como «combatientes de Alá». Pura fantasmagoría.

Siguiendo las instrucciones precisas de la jefatura del Estado, las fuerzas de seguridad peinaron y acordonaron la pequeña empresa donde se habían refugiado los asesinos. La prensa estaba convenientemente alejada, por razones de seguridad y de «comunicación visual». Los Kouachi fueron abatidos en unos minutos, acribillados por un número considerable de tiradores de élite. El rehén quedó en libertad. Las 72 horas de frenética huida de dos asesinos terminaba sin gloria.

La policía pudo descubrir rápidamente su identidad, porque uno de los hermanos había dejado olvidada su carnet de identidad en uno de los coches que utilizaron para huir. Con una impericia propia de criminales temerarios, los Kouachi se dejaron ver en varias gasolineras, sin ocultar que viajaban con fusiles de asalto kalashnikov y lanzagranadas, dando muestras de un exhibicionismo suicida.

«Cursillos militares»
Los cursillos de formación militar adquiridos por uno de los hermanos en el Yemen, la «educación religiosa» seguida en varias prisiones, la complicidad con bandas de delincuentes comunes, en la periferia de París y en el Yemen, no les sirvieron para gran cosa. Fanatizados, errantes en el microcosmos yihadista, los Kouachi fueron capaces de planificar y ejecutar una matanza atroz. Pero fueron perseguidos y ejecutados con precisión en poco más de 72 horas.

A los pocos minutos del comienzo del asalto del refugio de los Kouachi, al norte de París, los especialistas de las BRI entraron en acción en el supermercado judío del que se había apoderado el tercer terrorista, Amedy Coulibaly, amigo y «colega» de los hermanos Kouachi. Coulibaly se había atrincherado en el interior del supermercado con varios rehenes.

Este tercer terrorista también fue abatido con gran rapidez, pero en el asalto murieron cuatro rehenes. Varios medios aseguraron que, en su trayectoria criminal de estos días, Coulibay estuvo acompañado por su novia, una joven musulmana, que pudo huir horas antes del asalto.

La operación de Dammartin-en-Goële fue una acción policial y militar sin connotaciones políticas, «limpia» e implacable. La operación de la Puerta de Vincennes fue más compleja. Desde el primer momento fue evidente que el secuestro del supermercado de comida kosher tenía una fuerte dimensión antisemita. Amedy Coulibay deseó dar a su crimen una connotación racista, antisemita, en las inmediaciones de una escuela judía. Dimensión étnica que precipitó una ola de inquietud en un barrio donde viven muchas familias judías.

En un principio, durante la trágica jornada del jueves, se puso en duda la posible relación de la matanza de los caricaturistas de «Charlie Hebdo» perpetrada por los hermanos Kouachi y el ataque lanzado en una autopista en Montrouge por Coulibay. La trágica sucesión de acontecimientos reveló que los tres terroristas actuaban conjuntamente.

Compañeros de prisión
Los hermanos Kouachi y Amedy Coulibaly se conocieron en prisión, y fraternizaron en la periferia de París. Los tres pertenecían a una suerte de banda que se «entrenaba» muy llamativamente en unos jardines públicos, las Buttes Chaumont, donde hacían «gimnasia militar» y se calentaban los cascos colectivamente con proyectos entre enloquecidos y criminales.

Los Kouachi y Coulibaly se exhibieron con chalecos anti balas, esgrimiendo fusiles de asalto y pistolas automáticas. Se trata de un armamento de tipo militar que se compra y se vende en oscuros «mercados» suburbiales.

Sin embargo, la compra-venta de ese tipo de material en Francia también pone en evidencia las fallas del estado puestas al descubierto por la tragedia de estos días. Por vez primera en la historia, una banda entre fanática, iluminada, criminal y mafiosa, ha sembrado el terror en la capital con inquietante impunidad durante tres jornadas.

El vespertino Le Monde y otros medios han hablado de un 11-S francés. Más allá de las fórmulas periodísticas o publicitarias, las matanzas de «Charlie Hebdo» y Montrouge han puesto de manifiesto que las semillas del terror están proliferando en los suburbios franceses con una rapidez letal.

Las llamaradas terroristas islámicas de los últimos años son contemporáneas de la profanación de cementerios, cristianos, judíos y musulmanes, del ataque a bombazos «artesanales» de escuelas judías y musulmanas, de las guerras religiosas entre musulmanes fanáticos y conservadores, de las tensiones étnicas que enfrentan a franceses de diversa formación cultural y religiosa en más de 700 suburbios, en toda Francia.

Una vez concluida la doble operación, Hollande hizo un primer balance de estas tres jornadas en una alocución solamente a través de todas las cadenas de radio y televisión.

El Hollande comenzó dando una noticia: «Estaré personalmente al frente de la gran manifestación de solidaridad nacional. Todos los franceses están invitados a participar en esa u otras manifestaciones, en toda Francia». Se espera que más de un millón de parisinos participen en una gran marcha de unidad, a la que están invitados todos los ciudadanos de todas las sensibilidades políticas, culturales y religiosas.

Unidad política

Antes de hacer ese anuncio, Hollande había recibido a todos los líderes políticos de la república, de Nicolas Sarkozy a Marine Le Pen, con el fin de dar una dimensión nacional a una respuesta cívica de fondo.

A continuación Hollande deseo tranquilizar y avanzar dar serenidad a una opinión pública amedrentada, víctima del angustioso seguimiento de tres pavorosos baños de sangre. «La religión musulmana no tiene nada que ver con los fanáticos criminales», continuó el presidente, instando a la unidad nacional a todas las sensibilidades culturales y religiosas. Horas antes, los representantes de los imanes de Francia habían invitado a los musulmanes a participar en la gran manifestación del domingo.

Hollande terminó su mensaje a la nación anunciando el refuerzo de unas medidas de seguridad que ya están en estado de alerta máxima, recordando otro dato capital: «Estamos en guerra. Francia cumple con su deber, luchando militarmente contra el terrorismo, en África y Oriente Medio. Esa determinación nos convierte en un blanco para los fanáticos extremistas. No debemos bajar la guardia. Hemos neutralizado a unos criminales, pero no debemos confiarnos».

A los pocos minutos de la intervención de Hollande, Manuel Valls, jefe de gobierno, se apresuró a ampliar el mensaje presidencial: «Francia debe afrontar un desafío y amenazas sin precedentes. Hemos neutralizado a unos criminales. Pero otra amenazas nos acechan». «Francia no ha sufrido jamás ataques criminales tan temibles como los que acabamos de sufrir y neutralizar», continuó Valls, insistiendo en que la lucha contra el terrorismo será larga y difícil: «Hemos conseguido neutralizar otros atentados, en el pasado reciente. Pero no podemos bajar la guardia. Seguimos estando amenazados, como nunca. Debemos reforzar nuestro arsenal policial, judicial y moral. Todos los franceses están invitados a participar en las manifestaciones de solidaridad del domingo. La unidad y determinación nacional es muy importante».

Presidente y primer ministro deseaban hacer un balance y explicar de alguna manera las dimensiones más graves de unos acontecimientos que quedarán indelebles en la memoria de los franceses. Ambos habían participado en la gestión de una crisis sin precedentes y elaboraron una doctrina de acción antiterrorista que ha sido observada por especialistas de todo el mundo.

Horas antes, Hollande había convocado una reunión de crisis, acompañado de Valls y sus ministros del Interior, Defensa, Justicia y Asuntos Exteriores. Esa reunión duró dos horas cortas. Hollande y su equipo fijaron una «doctrina de acción» expeditiva, que comenzó a aplicarse con extrema celeridad, precisión e implacable rigor militar. No hubo por su parte la menor duda en la necesidad de actuar con celeridad.

ABC.es
Juan Pedro Quiñonero
Corresponsal En París
Sábado 10 de enero de 2015.

En operativos simultáneos, la Policía dio de baja a terroristas de 'Charlie Hebdo' e 'Hyper Cacher'.

La dramática doble toma de rehenes que este viernes mantuvo en vilo a Francia tras la matanza del semanario Charlie Hebdo concluyó con la muerte de tres yihadistas y varios rehenes.  
Tras varias horas de asedio, la unidad de élite de la gendarmería dio el asalto en Dammartin-en-Goële, a unos 40 km al noreste de París, en la empresa donde los hermanos Said y Chérif Kouachi habían tomado una persona como rehén desde la mañana del viernes y que fue liberada en el operativo, según fuentes próximas.

Said y Chérif Kouachi, dos hermanos franceses de origen argelino, y presuntos autores de la matanza del miércoles en los locales de Charlie Hebdo y en una calle cercana, murieron al salir disparando del lugar, según la policía. El asalto se produjo a las 15H57 GMT y el rehén fue liberado sano y salvo, mientras que un miembro de las fuerzas de élite del GIGN resultó herido, precisó la policía.

Casi al mismo tiempo, moría en otro asalto de las fuerzas del orden un hombre presuntamente vinculado a estos yihadistas, que había tomado a por lo menos cinco rehenes en una tienda kósher en el este de París.

El asalto que puso fin a la toma de rehenes de París y que concluyó con la muerte de cinco personas incluyendo el secuestrador, comenzó con detonaciones antes de que varias decenas de agentes ingresaran a la tienda. Varios retenidos, entre ellos un niño, pudieron escapar y se encontraban a salvo. La toma de rehenes fue atribuida a Amédy Coulibaly, delincuente reincidente de 32 años ya condenado en un caso de extremismo islámico y que había conocido a Chérif Kouachi en la cárcel, donde los yihadistas se radicalizaron.

Las autoridades habían tomado medidas de seguridad en el sector, confinando a los alumnos en los establecimientos escolares y cortando la circulación en el bulevar Periférico, la autovía de circunvalación de París.

El presunto secuestrador de la tienda era sospechoso de haber matado una policía y herido a otra persona el jueves en Montrouge (periferia sur de París), según las citadas fuentes. Los investigadores franceses establecieron que había una "conexión" entre ese hombre y los dos presuntos autores del ataque al semanario Charlie Hebdo, que causó doce muertos el miércoles, provocando una enorme conmoción en toda Francia.

La persecución de esos dos hombres tuvo su epílogo el viernes tras 53 horas de intensa búsqueda. Unidades de élite los tenían rodeados desde el viernes de mañana en Dammartin-en-Goële. Esa localidad de 8.000 habitantes cercana al aeropuerto internacional de París-Charles de Gaulle vivió el viernes en estado de sitio, con las calles desiertas, los comercios cerrados y los accesos por carretera bloqueados por las fuerzas del orden.

Los Kouachi, en la lista de terroristas de EE. UU.

En Washington, funcionarios norteamericanos revelaron que los dos hermanos franceses estaban desde hace años en la lista negra estadounidense del terrorismo, y que Said Kouachi se había entrenado en el manejo de armas en Yemen en 2011. Ambos figuraban en la "No Fly List" norteamericana que prohíbe a aquellos que la integran volar hacia o desde Estados Unidos.

Según un automovilista al que le robaron su vehículo, los dos yihadistas reivindicaron su afiliación a la red extremista Al Qaeda en Yemen. Los grupos yihadistas son considerados como una verdadera amenaza por las autoridades occidentales. "Un grupo de terroristas de Al Qaida en Siria planea atentados de gran envergadura contra Occidente", advirtió el jefe de los servicios de inteligencia británicos (MI5), Andrew Parker.

Sigue el luto en Francia

Francia quedó conmocionada tras el ataque que mató a algunos de los caricaturistas más famosos del país, entre ellos Wolinski, Cabu y Charb. Cuatro de los once heridos cuyo estado era considerado grave ya no se encuentran en peligro de muerte, según el ministerio del Interior.

Tras la jornada de duelo nacional, en la que se enarboló espontáneamente en todo país el eslogan "Je suis Charlie" (Yo soy Charlie) y se realizó un minuto de silencio, los imanes de Francia fueron exhortados por las grandes federaciones musulmanas a condenar "con la mayor firmeza la violencia y el terrorismo" en sus plegarias del viernes.

El domingo habrá grandes "marchas republicanas" en todo el país, convocadas por los principales partidos políticos, sindicatos y asociaciones de las grandes federaciones musulmanas. Sin embargo, la "gran unidad nacional" proclamada por los organizadores se fisuró con la exclusión de la extrema derecha denunciada por su líder Marine Le Pen.

Los sobrevivientes de la redacción de Charlie Hebdo anunciaron que el próximo miércoles saldrá a la venta una edición especial de un millón de ejemplares de la revista satírica, para la cual comenzaron a trabajar este viernes en los locales del diario Liberation.

Abatidos hermanos Kouachi, responsables de ataque a Charlie Hebdo

El asalto fue dado poco antes de las 16:00 GMT, casi simultáneamente con otro asalto de las fuerzas de seguridad en París para poner fin a una segunda toma de rehenes en un supermercado judío. Varios rehenes fueron liberados, comprobaron periodistas de la agencia
Los hermanos Kouachi, supuestos autores de la masacre del 'Charlie Hebdo', se habían atrincherado en una pequeña imprenta en una zona industrial de la localidad de Dammartin-en-Goele, al noreste de París. De inmediato, se desplegó un fuerte operativo de las fuerzas especiales francesas en la zona.

Unos minutos más tarde, se produjo un tiroteo con la policía. Un testigo citado por la emisora RTL explicó que había escuchado dos disparos y que poco después llegaron helicópteros y las fuerzas de seguridad, que ordenaron a los vecinos no salir de sus casas y mantener ventanas cerradas.

La unidad especial de intervención de la Gendarmería (GIGN) logró entablar contacto con los presuntos terroristas, quienes, atrincherados, dijeron querer "morir como mártires.

Los hermanos Chérif y Said Kouachi,  de 32 y 34 años, eran buscados por la masacre del seminario satírico Charlie Hebdo en la que el miércoles murieron doce personas, entre ellas el director de la publicación, Stéphane Charbonnier, y varios dibujantes. Y desde ese momento comenzó la cacería contra los extremistas, en la que participaron por lo menos 80 mil hombres.

Las últimas noticias sobre el atentando contra el semanario y la alerta terrorista


La policía ha asaltado al edificio donde los dos supuestos autores del atentado contra la revista Charlie Hebdo estaban atrincherados con un rehén desde esta mañana y los ha abatido. El hombre retenido ha sido liberado. La nave estaba situada en Dammartin-en-Goële, al noreste de París.

La policía también ha asaltado el supermercado kosher en Porte de Vincenne, París, en el que se había atrincherado un hombre armado con otros seis rehenes.

El Ministerio del Interior ha pedido la colaboración para dar con dos sospechosos que podrían ir armados y ser peligrosos. Se trata de una mujer y un hombre a los que se vincula con el tiroteo que costó la vida a una policía en París este jueves.

La policía francesa se ha desplegado en la zona

Dos individuos armados que pudieran ser los hermanos Said (34 años) y Chérif Kouachi (32 años), autores de la matanza de «Charlie Hebdo», han secuestrado a uno o varios empleados en una empresa de Dammartin-en-Goële (Seine-et-Marne), al norte de París, comenzando un inquietante tiroteo. [Así estamos contando en directo la última hora sobre el atentado en Francia]

A las nueve de la mañana, François Hollande ha comenzado una reunión de trabajo en la que participaban los ministros de interior (Bernard Cazeneuve), defensa (Jean-Yves Le Drian), justicia (Christiane Taubira), asuntos exteriores (Laurent Fabius) y cultura (Fleur Fellerin), acompañados de Manuel Valls (primer ministro) y los principales responsables de los servicios de seguridad del Estado.

Esa reunión excepcional ha sido suspendida poco antes de las 9.30, tras conocerse la noticia de un secuestro terrorista, el peor de los escenarios que podía temer el gobierno francés.

Tras una larga noche de búsqueda sin resultados, en la región de Picardía, al norte de Francia, la crisis ha estallado en una zona más próxima a París. Según la emisora RTL, hacia las 9.10 de la mañana ha estallado un violento tiroteo en las afueras de Dammartin-en-Goëlle, pequeña localidad próxima a la carretera / autopista nacional número 2.

Dos criminales, que corresponden a los retratos conocidos de los hermanos Said y Chérif Kouachi, habían secuestrado a dos empleados de una pequeña empresa.

Los 80.000 o 90.000 policías y especialistas que se encontraban en Picardía, la noche pasado, se trasladaron con urgencia hacia Dammartin-en-Goëlle, tomando la zona militarmente de manera muy espectacular.

Varios helicópteros vigilaban las inmediaciones. Las unidades anti terroristas, especializadas en secuestros y operaciones de combate, tomaron posiciones.

Bernard Cazeneuve, ministro del interior, ha hecho una breve declaración, y ha pedido «calma» y «prudencia». Comenzaba un largo, imprevisible y trágico secuestro.

ABC / AFP
Paris, Francia
Juan Pedro Quiñonero
Corresponsal En París
Viernes 9 de enero de 2015.

El cruel atentado contra la sede de «Charlie Hebdo» se lleva la vida de periodistas «con todas las letras», no solo por su valentía sino también por la calidad de su trabajo

Paris.- «Yo no tengo hijos, ni esposa, ni coche, ni crédito. Yo prefiero morir de pie que vivir de rodillas», afirmó el director de «Charlie Hebdo», Stéphane Charbonnier en una entrevista en 2012 al diario «Le Monde» poco después de publicar las famosas caricaturas de Mahoma y un año después de que la redacción del semanario fuera incendiada tras haber publicado otras viñetas del profeta.

No era la primera vez que se atrevían. «Charb», como aquel periodista que cumple los requisitos que nos enseñaron en las aulas de la Facultad era valiente, creía en la verdad, en la posibilidad de realzar los valores democráticos a través del periodismo...En definitiva, «Charb» creía en la libertad de prensa. Así como los miles de manifestantes que se solidarizaron con las víctimas y alzaron bolígrafos en señal de defensa de un valor fundamental.

Ya no está. Él, y otras once personas, murieron en el cruel atentado perpetrado por tres individuos en la sede del semanario satírico en París y que ha conmocionado a Francia...y al mundo.

Charbonnier tenía protección policial desde el incendio del periódico en 2011 después de la publicación de las caricaturas de Mahoma. Nacido el 21 de agosto de 1971 en Conflans-Sainte-Honorine, el genial dibujante deja un ejemplo para todos los que aman o dicen amar esta profesión.

Antes de tomar la dirección de «Charlie Hebdo», que recientemente se había instalado en el distrito XI, en la proximidad de las plazas de la Bastilla y Republique, Charb había colaborado con «L'Echo des savanes», «Télérama», «Fluide glacial» y «L'Humanité», órgano del Partido Comunista francés.

El atentado también se cobró la vida de Bernard Maris (nacido un 23 de septiembre de 1946). Era economista, escritor y periodista y mantenía una participación accionarial en el Charlie Hebdo. Además, era miembro del Consejo General del Banco de Francia.

Como «Charb», un hombre de convicciones, como relatan los que más lo conocían. «Personas de convicciones, y entre ellas nuestro amigo y colega Bernard Maris, han encontrado la muerte. Bernard Marie era un hombre de gran corazón, culto y muy tolerante. Le echaremos mucho de menos», declaró el gobernador del Banco de Francia, Christian Noyer, en un comunicado.

Se había casado con Sylvie Genevoix, una periodista miembro del Consejo Superior del Audiovisual en Francia que murió en 2012.

Había escrito también en prestigiosos medios como «Marianne», «Le Nouvel Observateur», «Le Figaro Magazine» y «Le Monde».

«Sólo sé que no tengo miedo»

Georges Wolinski, nació en 1934 en Túnez. De origen franco-italiano por parte de madre y judío polaco por su padre, era simpatizante del Partido Comunista sin haber militado nunca en él. Era un periodista de raza, valiente y atrevido. En 1998 cuando fue premiado con el III Premio Internacional del Humor Gat Perich, considerado como el mejor humorista gráfico de prensa dijo: «Sólo sé que no sé nada y que no tengo miedo».

Si bien comenzó a estudiar arquitectura en París, dejó la carrera y empezó ilustración en 1960 haciendo caricaturas eróticas y políticas así como tiras cómicas para la publicación satírica: Hara-Kiri.

Fue jefe de redacción de Charlie Hebdo entre 1970 y 1981 y trabajó para «LŽHumanité», «Libération», «Le Nouvel Observateur», «Paris Match» y «Le Journal du Dimanche». Durante las revueltas estudiantiles de mayo de 1968 Wolinski fue co-fundador de la revista satírica «L'Enragé» con Siné.

Su trabajo y su paso por estos medios ya daban una evidente señal de que Wolinkski no tenía miedo como decía y además, era combativo.

A principios de la década de los 70, colaboró con el artista cómico Georges Pichard para crear a Paulette, que aparecería en «Charlie Mensuel» (donde fue redactor jefe) provocando reacciones en Francia. Además, colaboró con «Action», «Paris-Presse», «Le Nouvel Observateur» y «Paris Match».

De la guerra de Argelia al periodismo

Jean Cabut, «Cabu», caricaturista desde hace décadas y colaborador de «Charlie Hebdo» desde su fundación en 1970, era el autor de una de las tres viñetas que en 2006 hirieron la sensibilidad de los islamistas radicales, por lo que el semanario tuvo que ser protegido contra eventuales atentados.

La Guerra de Independencia de Argelia lo obligó a entrar a las Ejército francés, donde sirvió durante dos años. Usó su talento dibujando en la revista militar Bled y en Paris-Match. Cabu aseguraba que su período de vida militar influyó en sus posturas antimilitaristas, así como en la visión anarquista de la sociedad que le caracterizó.

Tenía mucho prestigio en Francia al igual que sus compañeros. Se fueron vidas grandes, cargadas de historias, de trabajo, de reconocimiento por una labor sin miedos ni tabúes y de muchísima calidad.

Nacido en Châlon-sur-Marne, «Cabu» comenzó a publicar sus primeras ilustraciones a los 16 años, a su vuelta a Francia en 1960, después de la guerra de Argelia y trabajó en «Hara-Kiri» y en «Pilote».

En los años 70 y 80 se convirtió en un autor muy popular, colaborando por primera vez con programas de televisión de niños como Récré A2, además de continuar con su caricatura política de Charlie Hebdo y Le Canard enchaîné, del que fue uno de sus pilares desde principios de los años 80 del siglo XX.

Este gran caricaturista que la semana próxima iba a cumplir 77 años y era padre del músico francés Manu Solo, fallecido a los 46 años en 2010, creó a lo largo de su carrera personajes tan conocidos como adjudant Kronenbourg, el «Grand Duduche», héroe soñador y naif, recuerdo de su época escolar en provincias, con el que comenzó a hacerse famoso.

Anticapitalista convencido

Precursor del cómic-reportaje y amante del jazz, el rock y el folk, Cabu dio vida también en los años 60 al famoso, malvado y estúpido «Mon Beauf», antihéroe que mostraba a un francés muy ordinario, racista, sexista y vulgar que llevó consigo a «Charlie Hebdo» y a «Charlie Mensuel».

Nacido en París en 1957, retratista social y comprometido con su tiempo al igual que sus compañeros asesinados, Bernard Verlhac, «Tignous», colaboraba en otros medios como «Marianne», «L'Echo des Savanes» y «Fluide glacial», así como en varias emisiones televisadas.

Anticapitalista convencido, en 2011 publicó su último álbum, «5 ans sous Sarkozy», y fue también el autor, entre otras obras, de «Pandas dans la brume» (2010), «On s'énerve pour un rien», en 1991, «Tas de riches» (1999) y «Le fric, c'est capital» (2010).

La presidencia francesa no ha confirmado oficialmente su muerte, pero los medios franceses lo incluyen en la lista de víctimas mortales, como la emisora pública «France Info», que recogió la confirmación del abogado de «Charlie Hebdo», Richard Malka.

Hasta morir

Pero este cruel atentado se llevó la vida de un total de doce personas: ocho periodistas, dos policías, un visitante que estaba en la sede del semanario satírico francés y otra tiroteada al inicio de la acción en el exterior del edificio. Si no hubiera bastado para conmocionar al mundo por la crueldad y sinrazón, una de las imágenes más duras son las que se han colgado en la web Liveleak, en cuya cinta se puede ver cómo los asaltantes de las sede de Charlie Hebdo se bajan de su vehículo y asesinan a un policía en plena calle.

ABC
Paris, Francia
J. G. S. / Madrid
Jueves 8 de enero de 2015.

 

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