Al inaugurar el segundo Centro Comunitario “Kali, la Universidad en comunidad”, en Barranca Honda, el rector Alfonso Esparza afirmó que más allá de impulsar el progreso en zonas marginadas de la capital, con estos espacios se fomenta el intercambio de saberes y experiencias. “La BUAP les brinda oportunidades de aprendizaje, pero al mismo tiempo nos enseñan mucho. Juntos seremos capaces de construir respuestas a los problemas que enfrentamos”.

El rector aseguró que, con este tipo de programas, a cargo del Centro Universitario de Participación Social (CUPS), el conocimiento se traduce en oportunidades de progreso para esta colonia, perteneciente a la Junta Auxiliar de San Pablo Xochimehuacán, del municipio de Puebla. En este lugar, desde hace tiempo se han llevado a cabo diversas acciones y hoy con el funcionamiento de este centro se amplían las posibilidades para beneficiar a niños, jóvenes y adultos de esta localidad.

Los centros comunitarios, conocidos también como Kali, son resultado de la experiencia obtenida en el programa Escuelas Comunitarias, dirigido a los menores que no tienen acceso a la educación formal. En ellos se realizan actividades de escuela comunitaria, alfabetización y educación para adultos; talleres productivos, de ciencia y arte; así como presentaciones artísticas. Además, en este sitio funciona una biblioteca.

De acuerdo con las necesidades de los habitantes, el rector Esparza informó que se brindan clases de regularización para niños de primaria, círculos de lectura, atención psicológica, talleres de preparación de alimentos saludables y de elaboración de diferentes productos, conciertos y otras actividades culturales.

Por otra parte, Esparza Ortiz reconoció la labor del CUPS a lo largo de 16 años, dependencia -a cargo de Mirta Figueroa Fernández- que fortalece el cumplimiento de la responsabilidad social de la Institución, al atender a los grupos más desfavorecidos. Asimismo, destacó la disposición y trabajo de los docentes, alumnos de prácticas profesionales, servicio social y voluntarios.

De esta manera, “la BUAP cumple con su responsabilidad social y su compromiso de trasladar los beneficios del conocimiento a diversos grupos sociales”.

Alejandro Cortés Carrasco, secretario de Desarrollo Social, en representación del presidente municipal Luis Banck Serrato, subrayó que la Universidad y el ayuntamiento tienen un objetivo compartido: extender la educación en la capital poblana. Así se estableció el programa Apúntate, para alfabetizar a sus habitantes.

Al tomar la palabra, Mirta Figueroa Fernández dio a conocer que en los Kali –que en náhuatl significa casa- hay cuatro líneas de trabajo: Educación para la vida, Salud y bienestar comunitario, Economía social y Ciencia, arte y cultura. “Aunque este sea un espacio pequeño, juntos podremos hacer grandes proyectos para que Barranca Honda sea un lugar mejor para vivir y crecer”.

El CUPS –dijo- ha puesto en marcha 13 campañas de alfabetización en zonas rurales del estado, cuatro programas de alfabetización municipal, dos centros comunitarios, cinco bibliotecas comunitarias y dos centros permanentes para aprender a leer y escribir.

Puebl@Media
Ciudad de Puebla
Domingo 3 diciembre 2017.


Año con año, estudiantes de la BUAP asumen un compromiso con el desarrollo regional de Puebla: participan como voluntarios en el programa de alfabetización que el Centro Universitario de Participación Social (CUPS) ha coordinado desde hace más de tres lustros en lugares marginados del estado. Durante la última campaña, la número trece, 106 alumnos atendieron a cerca de 600 habitantes de 46 comunidades de Chignahuapan, Zacatlán, Pahuatlán y Honey.

El rector Alfonso Esparza Ortiz visitó dos de las cinco casas alfabetizadoras ubicadas en la Sierra Norte: las instaladas en los poblados de Acoculco y Tepeixco, en los municipios de Chignahuapan y Zacatlán, respectivamente. Tras hablar con habitantes beneficiados con el aprendizaje de la lecto-escritura y estudios de primaria, observó de cerca la labor de los universitarios y elogió su compromiso con el desarrollo social de la región: “La labor de los alfabetizadores de la BUAP es admirable. Crean sinergias en beneficio de las comunidades a las que asisten”.

Y es que, mediante estas campañas anuales, los estudiantes –en su mayoría del nivel medio superior- contribuyen a mejorar la calidad de vida de los pobladores al aprender a leer y escribir y las ventajas que esto representa, mientras que fortalecen y amplían su formación con estas experiencias, mismas que les permiten comprender su papel en el devenir de la sociedad. Así, demuestran que es posible aprender enseñando.

Además, como una de las estrategias para generar confianza, los alfabetizadores imparten talleres comunitarios que hacen posible la convivencia con los habitantes y el aprovechamiento de los recursos que de forma natural se dan en cada comunidad. Con ese objetivo, este año se realizaron talleres de conservación y preparación de alimentos y actividades agrícolas, entre otros, que beneficiaron a más de mil 800 personas. De esta manera, explicó uno de los voluntarios, logramos su aceptación, generamos mutuamente conocimientos y habilidades para su vida.

Enseñarles a usar el poder de la palabra

Según el último censo de población, Oculco es una comunidad de mil 588 habitantes, de los cuales se estima que el 13 por ciento son analfabetas. Para llegar a este poblado de casi medio millar de viviendas, hay que recorrer desde su cabecera municipal –Chignahuapan- una carretera accidentada. Son aproximadamente 30 minutos de camino en los que se aprecian lagos, pequeños arroyos, campos de un verdor intenso y una gama de tonalidades, paisajes todos dignos de una postal.

En la primaria de la comunidad, sede de la Casa Alfabetizadora de Oculco, se dio la bienvenida al rector Esparza y a miembros del CUPS, entre ellos su titular, Mirta Figueroa Fernández.

Tras un cálido recibimiento, los 18 jóvenes que habitaron esta casa expusieron su organización, los métodos de enseñanza (como el desarrollado por Paulo Freire: Palabras generadoras, que se considera parte de su “pedagogía de la esperanza”), las estrategias de inserción a las comunidades y la distribución de las actividades domésticas.

Las casas alfabetizadoras son lugares –generalmente escuelas- que las autoridades locales facilitan para que los estudiantes vivan durante las campañas y organicen su trabajo. En Oculco también mostraron las áreas de trabajo y los materiales y herramientas con los cuales desempeñaron su misión altruista, que comenzó –así como en el resto de los poblados- los primeros días de junio y concluirá la primera semana de agosto.

En Oculco se llevó a cabo, entre otros, el taller de preparación de donas. Mientras una de sus participantes, una mujer de aproximadamente 60 años de edad, amasaba la harina, confesó al rector Esparza su satisfacción por haber asistido a todas las clases, pues ahora podrá ayudar a sus nietos a realizar sus tareas escolares. “¿Qué les iba a enseñar antes si todo se me había olvidado?”, comentó.

Mirta Figueroa, titular del CUPS, explicó que los alfabetizadores acuden a cada comunidad en dos ocasiones, para afianzar en los pobladores el conocimiento adquirido durante la primera visita. De la Casa Alfabetizadora de Oculco se coordinó el trabajo de cinco poblados más: Cuatelolulco, Terrerillos, Pedornales, Tenancingo y Ajolotla -esta última, la única en ser visitada por segunda vez.

Después de colaborar en la elaboración de donas triturando cacahuate con un molino manual, el rector escuchó de voz de los alfabetizadores los trabajos escritos por los beneficiarios, como un oficio en el que varios lugareños agradecían a la BUAP, pues con lo aprendido podían comunicarse mejor con las autoridades agrarias, muy importante para la economía de la región, basada principalmente en la agricultura y ganadería.

José Pablo Hernández Maldonado, un campesino de 62 años, con su puño y letra escribió una carta dirigida al rector Esparza, en la que además de agradecerle por respaldar esta misión altruista, lo felicitó por el ascenso a primera división del equipo Lobos BUAP. En respuesta, el destinatario dejó escrito un mensaje, el cual, gracias al trabajo de los estudiantes, podrá ser leído por don José sin necesidad de terceros. “De esta forma les demostramos que la lectura y la escritura son útiles, les enseñamos cómo incorporarlas en su vida”, comentó la maestra del aficionado.

Una experiencia para nunca olvidar

Del pueblo mágico Zacatlán a Tepeixco, un poblado de ese municipio, sólo es necesario un viaje de casi 30 minutos. Sin embargo, ambos puntos están separados por poco más de 80 curvas. Un denso bosque y profundos barrancos bordean este complicado camino, el cual no es impedimento para la labor alfabetizadora de los estudiantes de la BUAP.

Esparza Ortiz recorrió estas vialidades, a las que se habituaron los 24 voluntarios de la Casa Alfabetizadora de Tepeixco, un poblado de poco más de mil 200 habitantes, de los cuales 17 por ciento son analfabetas.

La visita del rector de la BUAP a esta comunidad con población mayoritariamente indígena, coincidió con la fiesta patronal en honor a San Santiago Apóstol. La presencia de los alfabetizadores permitió registrar ese acontecimiento, pues una de las estrategias fue fomentar el uso de la capacidad lecto-escritora en su vida diaria. Un texto, video e ilustraciones sirvieron para mostrar con orgullo sus tradiciones.

Los jóvenes de la casa Tepeixco impartieron clases a habitantes de esta y otras diez comunidades: Tlaltempa, Xoxonacatla, Ayehualulco, Cruztitla, Jilotzingo, Atzingo, Santa Inés, La Cumbre, Huauchinancingo e Ixtlahuaca.

Mientras mostraban con orgullo los resultados de su trabajo, como el hecho de que sus talleres, particularmente sobre astronomía, de huertos y de robots, tuvieran una nutrida participación, sus caras no traducían el cansancio que supone su labor altruista en condiciones austeras, pero sí su satisfacción de sentirse parte de un proyecto que cambia realidades. Una voluntaria, tras narrar su experiencia, sostuvo que se despedirá de sus amigos –los alfabetizados- con una importante lección: “compartiendo lo poco que sé he aprendido mucho más, más creo de lo que ellos aprendieron de mí”.

Puebl@Media
Puebla, México
Domingo 30 de julio de 2017.

En tres lustros, el Centro Universitario de Participación Social (CUPS) de la BUAP ha realizado una significativa labor y trabajo comunitario en diversas regiones del estado, sobre todo en comunidades marginadas, acciones y esfuerzos que se plasman en cientos de personas que aprendieron a leer y escribir, aseguró el rector Alfonso Esparza Ortiz.

La Biblioteca José María Lafragua enmarcó la ceremonia del 15 aniversario de este centro orientado al trabajo comunitario y al cual los universitarios se suman para enseñar las primeras letras en comunidades rurales de las sierras Norte, Negra y Nororiental del estado, sin esperar nada cambio, reconoció el rector de la BUAP.

“Cada una de las personas que han aprendido a leer y escribir son un ejemplo de que es posible superar rezagos y son la mejor bandera de este programa, así como el mejor testimonio de los beneficios que conlleva la alfabetización y el trabajo comunitario”, afirmó.

Mirta Figueroa Fernández, coordinadora del CUPS, destacó que en 15 años de trabajo se han consolidado 12 campañas de alfabetización y trabajo comunitario en zonas rurales, con la participación de más de 700 estudiantes de preparatoria de la BUAP.

Además, seis escuelas comunitarias en colonias de la periferia del municipio de Puebla, en las que colaboran estudiantes de servicio social y prácticas profesionales; cuatro programas de alfabetización municipal; ocho bibliotecas comunitarias en las sierras poblanas y tres centros permanentes de alfabetización de adultos en el Bachillerato Internacional 5 de Mayo, la Preparatoria Lázaro Cárdenas del Río, campus Zacatlán, y la asociación civil Yo´onlxim.

“Todos estos proyectos nos han dado la oportunidad de trabajar y aprender con 23 mil 472 personas de diversas zonas del estado de Puebla”, comentó Figueroa Fernández, quien anunció un proyecto en construcción con cuatro centros comunitarios que abrirán más espacios para la participación social universitaria y contribuirán a mejorar las condiciones de vida de la población de colonias de la periferia de la capital poblana.

Silveria Nava Segura, beneficiaria del programa, quien a la edad de 47 años terminó la primaria y cinco años después la secundaria, reconoció el esfuerzo de los alfabetizadores, quienes “no son estudiantes, sino unos grandes guerreros”. Hoy, dijo sentirse capaz de continuar con sus estudios. Por su parte, Marcial Hernández Velázquez, representante de la biblioteca pública y juez de paz de la comunidad de Tatóxcac, del municipio de Ixtacamaxtitlán, agradeció la labor de la BUAP en comunidades marginadas.

Al final de la ceremonia, a la que asistieron Aurelio Fernández Fuentes, director del Centro Universitario para la Prevención de Desastres Regionales (Cupreder), y Rosa Elva Zúñiga López, secretaria General del Consejo de Educación Popular de América Latina y el Caribe, el Rector Alfonso Esparza Ortiz entregó una placa conmemorativa por los 15 años de labor del CUPS y reconocimientos a sus participantes, entre ellos alfabetizadores de la primera campaña iniciada en 2001 y a Jorge Pedrajo Hernández, quien fue fundador de este centro.

El CUPS se fundó en 2001, año en el que Puebla ocupó el cuarto lugar nacional en analfabetismo. Su labor de compromiso social fue reconocida en 2007, ya que el programa Apúntate –coordinado por la BUAP y el municipio de Puebla- obtuvo el premio Américas, por parte del Centro Internacional de Formación de Actores Locales para América Latina (CIFAL), en Atlanta. En 2009, el programa Apúntate a tiempo –también con el gobierno municipal-, logró el premio “Gobierno y Gestión Local” del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). En fechas recientes, los alfabetizadores del CUPS recibieron el Premio Estatal a la Juventud Vicente Suárez, por su compromiso social.

Puebl@Media
Ciudad de Puebla
Jueves 1 de diciembre de 2016.


Con la participación de 91 estudiantes del nivel medio superior de la BUAP, el rector Alfonso Esparza Ortiz dio el banderazo de salida de la Onceava Campaña de Alfabetización, cuya meta este año es enseñar a leer y escribir a 600 habitantes y beneficiar a mil 500 más con trabajos comunitarios, de 54 poblaciones de los municipios de Chignahuapan, Tepeyahualco, Pahuatlán y Honey.

Tras felicitar a los preparatorianos por su labor humanitaria y de vinculación social, a favor de las comunidades más necesitadas, Esparza Ortiz afirmó que con este tipo de programas, “la BUAP forma estudiantes conscientes y comprometidos con la construcción de un mejor país”.

Al destacar que durante 10 años el Centro Universitario de Participación Social (CUPS) ha alfabetizado a más de 4 mil 800 personas, dio a conocer que en los próximos meses se pondrá en marcha el programa “Universidad en Comunidad” (UNEC), a través del cual las escuelas comunitarias de Cerro del Márquez, Barranca Honda, Aquiles Serdán y Canoa se transformarán en centros de servicios escolares, investigación y difusión de la ciencia, el arte y la cultura, así como de otros procesos educativos, incrementando su impacto social.

“Esta nueva estrategia aportará al desarrollo de las colonias marginadas y abrirá espacios para la formación de los universitarios en contextos reales, de manera que aprendamos unos de otros, nos apoyemos mutuamente y continuemos con el desempeño de la responsabilidad social universitaria”, subrayó.

Durante el inicio de la jornada, en el estacionamiento del Estadio Universitario, el Rector de la BUAP entregó dos camionetas Volkswagen Transporter, así como kits a los alfabetizadores, para llevar a cabo la edición número 11 de la Campaña de Alfabetización, que tendrá lugar del 6 de junio al 6 de agosto.

Por su parte, Mirta Figueroa Fernández, directora del CUPS, destacó que la BUAP es pionera en asumir el compromiso social de la alfabetización, en la cual ha generado una vasta experiencia que ha transmitido a otras universidades y organizaciones del país.

Dio a conocer que los 91 alfabetizadores recibieron una capacitación de más de cuatro meses, en la cual les transmitieron las herramientas y conocimientos para enseñar a leer y escribir. Durante nueve semanas, los jóvenes vivirán en cinco centros de operaciones, instalados en los municipios de Chignahuapan, Tepeyahualco, Honey y Pahuatlán. Además, participan 10 coordinadores y estudiantes de licenciatura de la BUAP, quienes realizarán actividades en apoyo a las comunidades.

El video sobre este texto puede verse en el siguiente enlace: https://youtu.be/qnxWce2RcNs.

Puebl@Media
Ciudad de Puebla
Lunes 6 de junio de 2016.

Más de 4 mil adultos de comunidades rurales del estado han sido alfabetizados, a través del CUPS
 
Del 2001 a la fecha, a través del Centro Universitario de Participación Social (CUPS), la BUAP ha contribuido a disminuir el rezago educativo en el estado de Puebla, con la alfabetización de 4 mil 241 adultos, de 108 comunidades de 24 municipios, a través de nueve campañas en las que han participado 537 estudiantes del nivel medio superior.

Gracias a las campañas de alfabetización para adultos que organiza cada año el CUPS, la BUAP brinda un espacio de aprendizaje a grupos sociales vulnerables, de comunidades rurales del estado. Este año, el programa inicia el 8 de junio, con la intervención de 73 estudiantes que alfabetizarán en los municipios de Cuyoaco, Ixtacamaxtitlán, Libres y Tepeyahualco.

El CUPS tiene diversas propuestas metodológicas para la enseñanza, así como un esquema que indica las etapas de aprendizaje por las que deben pasar los adultos.

“Trabajamos con el método de alfabetización de palabra generadora de Paulo Freire y con diversas estrategias que nosotros hemos desarrollado. Conforme las personas mejoran sus habilidades de lectura y escritura, les enseñamos temas de geografía, historia, ciencias sociales, civismo y matemáticas, con el fin de reforzar sus conocimientos”, señaló Mirta Figueroa Fernández, coordinadora general del CUPS.

En esta labor social, se cuenta con la colaboración de otras dependencias de la BUAP, como la Biblioteca Central Universitaria que organiza actividades enfocadas a fomentar la lectura entre niños, jóvenes y adultos, además de contribuir en la creación de bibliotecas comunitarias. De igual forma, la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas (FCFM), cuyos académicos imparten talleres sobre construcción de telescopios. En este año participará también el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), con conferencias sobre ciencia. De esta manera, el programa se enriquece con otros conocimientos.

A la fecha existen cuatro bibliotecas comunitarias, ubicadas en las comunidades de Vista Hermosa, en el municipio de Cuetzalan; Zaragoza, en Ixtacamaxtitlán; el ejido Ricardo Flores Magón, en Tuzamapan de Galeana; y Paso del Jardín, en Jonotla. Este proyecto llamado “Bibliotecas Comunitarias” consiste en crear espacios de lectura en las regiones donde han alfabetizado, con el objetivo de que los adultos continúen la práctica de la lectoescritura.

En el programa de alfabetización para adultos participan alumnos de las preparatorias urbanas de la BUAP, quienes viajan a las comunidades y se instalan durante nueve semanas para enseñar a leer y a escribir a personas adultas.

“Cada año nos llevamos entre 60 y 80 jóvenes, vivimos en una escuela o casa que nos proporcionan las autoridades de los municipios o comunidades, ahí instalamos los muebles y electrodomésticos necesarios para habitar los dos meses que dura el programa. Nos organizamos para que cada quien tenga una labor en la casa; por la mañana los chicos hacen sus labores y en la tarde dan clases de 15:00 a 21:00 horas en casas, colegios, iglesias o en donde la gente pueda tomarlas”, refirió Mirta Figueroa.

La experiencia ha resultado enriquecedora: “los muchachos adquieren una vocación social y se dan cuenta de la realidad en la que viven muchas personas en comunidades del estado, aparte de que tienen la oportunidad de aprender mucho de los adultos de esos lugares”, comentó Mirta Figueroa.

“Niños sin Escuela”

Además de las campañas de alfabetización para adultos, el CUPS desarrolla el programa “Niños sin Escuela”, cuyo objetivo es brindar un espacio de aprendizaje a menores que por diversas circunstancias no tienen acceso a la educación básica.

El Cerro del Marqués, en la junta auxiliar de la Resurrección, la cuarta sección de San Miguel Canoa y Barranca Honda son las colonias donde se ha puesto en marcha el programa, a través del cual se atiende a niños y jóvenes de 4 a 18 años de edad, con quienes trabajan en tres ejes principales: alfabetización, lógica matemática y educación para la convivencia.

De manera paralela, se lleva cabo el proyecto “Seguridad Alimentaria”, que consiste en crear huertos escolares para que aprendan a producir alimentos sanos. Hasta el momento se ha impulsado en escuelas de La Resurrección y San Miguel Canoa, con la asesoría de académicos de la Facultad de Ingeniería Química de la BUAP.

Una experiencia que retroalimenta

A lo largo de nueve campañas de alfabetización, la respuesta de las comunidades siempre ha sido buena: “la gente se siente muy contenta y agradecida con el trabajo de los jóvenes de preparatoria, nos han abierto las puertas de sus hogares y nos han hecho sentirnos parte de su comunidad”, opinó Mirta Figueroa.

“Es muy enriquecedor levantarte cada día y saber que estás trabajando en algo que puede cambiar para bien la vida de alguien, y que al mismo tiempo estás aportando algo para tu país.

“Es una sensación maravillosa, ver la cara de alegría de un adulto que por primera vez en 50 años aprende a escribir su nombre, o la expresión de felicidad de un niño de 12 años que por fin puede ir a la escuela y tener compañeros. No hay mayor satisfacción que poder hacer algo por quien más lo necesita”, consideró.

La coordinadora general del CUPS destacó que la BUAP es pionera a nivel nacional en este tipo de programas. “La universidad tiene el objetivo de formar profesionistas, pero también ciudadanos conscientes y capaces de construir una mejor sociedad”.

El video sobre este tema puede verse a través del siguiente enlace: http://youtu.be/tyhn-NPzuIw

Puebl@Media
Ciudad de Puebla
Jueves 4 de junio de 2015.

Alfonso Esparza Ortiz convivió con niños de escasos recursos que son alfabetizados por el CUPS

Con el fin de atender las necesidades de los niños que son alfabetizados por el Centro Universitario de Participación Social (CUPS), de la BUAP, el rector Alfonso Esparza Ortiz visitó la Escuela Comunitaria de La Resurrección, ubicada en esta junta auxiliar al norte de la ciudad de Puebla, una de las cuatro donde se enseña a leer y escribir a niños que por diferentes motivos, sobre todo económicos, no pueden asistir a la escuela.

Durante su visita, Esparza Ortiz felicitó a la titular del CUPS, Mirta Isabel Figueroa Fernández, y al grupo de colaboradores, por su trabajo con las comunidades, además de reconocer la labor social de los alfabetizadores, voluntarios que con entusiasmo y convicción educan a menores de zonas marginadas del Cerro del Marqués, en la junta auxiliar de La Resurrección, y de la Cuarta Sección de San Miguel Canoa y Barranca Honda, de la junta auxiliar de San Pablo Xochimehuacán.

“Lo que nos motiva a venir es reconocer el gran trabajo y esfuerzo que realizan los muchachos del servicio y los maestros, quienes demuestran mucho cariño y amor. Gracias a ello, los avances son notables”, expresó ante miembros de la comunidad del Cerro del Marqués y cerca de 60 niños que participan en el programa.

Invitó a los padres de familia a “tener confianza en estos centros comunitarios, que sólo se mueven por el amor hacia los niños y por la esperanza de tener un mejor país, en el que todos sepan leer y escribir, y en el que todos tengan la oportunidad de adquirir conocimientos”, comentó.

Al recorrer este centro de enseñanza, conoció los proyectos con los que incentivan el desarrollo escolar, como el de seguridad alimentaria a través del cual los niños cultivan alimentos para su consumo. La Escuela Comunitaria de La Resurrección realiza estas actividades desde 2011.

Por su parte, Figueroa Fernández informó que dentro de los espacios del CUPS, se les enseña a los menores a leer y escribir, matemáticas, educación para la convivencia y capacitación técnica para el trabajo, como computación.

“Hay miles de niños que viven una realidad muy dura, porque además de pertenecer a grupos marginados, no saben leer y escribir. Invitamos a la población a participar donando libretas, como voluntarios, haciendo talleres. Para este tipo de labores siempre necesitaremos gente con ganas de hacer cosas”, aseveró la titular del CUPS.

Puebl@Media
Ciudad de Puebla
Domingo 3 de mayo de 2015.

 

El mundo es comprendido por el paradigma, es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

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