Expertos de salud pública redactaron lineamientos para ayudar al país a lidiar con la emergencia de salud pública, pero su trabajo fue anulado


Gainesville, Fla.- La decisión de dejar a un lado la advertencia detallada de los expertos de alto rango para el control de la enfermedad del país para reabrir las comunidades durante la pandemia del coronavirus, llegó a los más altos niveles de la Casa Blanca, de acuerdo a unos correos electrónicos internos del gobierno que fueron obtenidos por The Associated Press.

Los documentos muestran que después que AP reportó este jueves que los lineamientos fueron ignorados, la administración Trump ordenó que partes clave del reporte fueran autorizados rápidamente.

La serie de correos electrónicos muestran que los expertos de salud pública de alta jerarquía de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades pasaron semanas trabajando en los lineamientos para ayudar al país a lidiar con la emergencia de salud pública, pero su trabajo fue anulado por designados políticos que ofrecieron pocas explicaciones.

El documento titulado “Guía para implementar la apertura de Estados Unidos nuevamente”, fue investigado y redactado para ayudar a los líderes religiosos, dueños de empresas, maestros y funcionarios estatales y locales a navegar por la difícil decisión de reabrir o seguir cerrados.

Este viernes, Kayleigh McEnany, portavoz de la Casa Blanca, comentó que los documentos no fueron aprobados por el director del CDC Robert Redfield.

Sin embargo, los nuevos correos electrónicos muestran que Redfield si los autorizó.

El 30 de abril, los documentos del CDC fueron enterrados. La agencia no recibió ninguna crítica específica del Comité de Rectores de la Casa Blanca ni del equipo que lucha contra el coronavirus, así que los oficiales solicitaron que les proporcionaran una información actualizada sobre los mismos.

Associated Press
The New York Times
Gainesville, Florida, EU.
Viernes 8 de mayo de 2020.



El artículo detalla que los cálculos apuntan que contratistas privados cobrarían 750,000 dólares por kilómetro para recubrir con dos capas de pintura acrílicas las barras de metal


La propuesta del presidente estadounidense, Donald Trump, de pintar de negro los barrotes metálicos del muro en la frontera con México puede elevar el costo de construcción en 500 millones de dólares o más, reveló este miércoles la prensa local al dar a conocer estimaciones hechas por funcionarios para esa contratación.

Según el diario The Washington Post, que citó a funcionarios de la Administración, el gobernante insistió en esa propuesta durante una reunión celebrada en abril pasado en la que le pidió a su yerno y asesor, Jared Kushner, y a sus ayudantes que estimaran los costos del trabajo de pintura.

La información apuntó que esa posibilidad ha estado en el aire durante los últimos años, pero comandantes militares y funcionarios de la frontera la habían desechado por considerarla innecesaria, costosa y una carga de mantenimiento a largo plazo, según el Post.

Las estimaciones presentadas por funcionarios federales de contratación indican que los costos oscilan entre 500 millones de dólares para dos capas de pintura acrílica hasta más de 3,000 millones para un recubrimiento termoplástico.

El artículo detalla que los cálculos apuntan que contratistas privados cobrarían 750,000 dólares por kilómetro para recubrir con dos capas de pintura acrílicas las barras de metal, mientras que un recubrimiento usado para proteger presas, canales y proyectos similares se estima cueste alrededor de 2.8 millones de dólares por kilómetro. El recubrimiento termoplástico valdría unos 4.25 millones por kilómetro.

La idea del gobernante, agrega el diario, es que los barrotes -elaborados con acero y cuyo diseño prevé que puedan tener una vida útil de 30 años sometidos a luz solar intensa y cambios de temperatura en la intemperie- sean pintados de negro, como una forma de evitar que puedan ser escalados para atravesar de forma irregular el límite entre ambos países.

Pero los funcionarios involucrados en el proyecto consideran que la pintura puede retrasar el ritmo de construcción, ya que deberán regresar a las secciones que ya han sido erigidas y donde las barras son de color anaranjado debido a la rápida oxidación.

Pintar los barrotes ya instalados, explica el Post a partir del testimonio de ingenieros, haría igualmente más costosa esa operación, ya que es más barato ponerles el color previamente.

El pasado 3 de abril, un grupo de más de cuarenta legisladores demócratas instó a Trump a detener “de inmediato” la construcción del muro en la frontera con México para centrarse en la crisis sanitaria provocada por el coronavirus SARS-CoV-2.

Y ya en febrero, varias organizaciones de la sociedad civil anunciaron una demanda judicial contra el Gobierno de Trump por la transferencia de 3.800 millones de dólares de fondos adicionales del Pentágono para su barrera en la frontera con México.

Trump, que se presenta este noviembre a la reelección para un segundo mandato, ha prometido construir más de 805 kilómetros de muro para principios del próximo año.

EFE
Washington, EU
Viernes 8 de mayo de 2020.


"No es momento de reducir el apoyo a las operaciones" de combate a la pandemia, reaccionó el jefe de la ONU, Antonio Guterres.


"No es el momento de reducir el financiamiento de las operaciones de la Organización Mundial de la Salud o de cualquier otra institución humanitaria que combate el virus", dijo el martes (14.04.2020) el secretario general de la ONU tras la decisión estadounidense de suspender su contribución a la OMS.

"Mi convicción es que la Organización Mundial de la Salud debe ser apoyada porque es absolutamente esencial en los esfuerzos del mundo para ganar la guerra contra la covid-19", añadió Antonio Guterres, señalando sin embargo que habrá tiempo después para estudiar "cómo reaccionaron todos aquellos implicados en la crisis".

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció más temprano que decidió suspender la contribución de su país a la OMS, debido a su "mala gestión" de la epidemia del nuevo coronavirus.

"Hoy ordeno a mi gobierno la suspensión del financiamiento de la Organización Mundial de la Salud, mientras se lleva a cabo un estudio para examinar el rol de la OMS en la mala gestión y el encubrimiento de la propagación del coronavirus", declaró en conferencia de prensa.

Trump dijo que la organización no cumplió con su “obligación fundamental” y debe rendir cuentas. Sin embargo, señaló que Estados Unidos continuará participando con la OMS en la búsqueda de lo que él llama reformas significativas.

El pasado martes, el mandatario había amenazado con suspender la contribución estadounidense a la OMS, acusándola de tener un mal desempeño en la pandemia del coronavirus. “Vamos a suspender (el envío) de las sumas destinadas a la OMS”, declaró Trump, sin más detalles, durante su rueda de prensa diaria.

La declaración la formuló luego de un tuit contra el organismo emitido horas antes, en el cual sentenció: "La OMS realmente se equivocó".

“Han estado equivocados sobre muchas cosas. Tomaron malas decisiones”, expresó el mandatario, tras señalar que la entidad de Naciones Unidas "por alguna razón está financiada en gran parte por Estados Unidos, pero muy centrada en China".

"Vamos a analizarlo más de cerca”, agregó Trump hace una semana. Medios de prensa informaron que ya en febrero la Casa Blanca había propuesto reducir de 122 a 58 millones de dólares la aportación de Estados Unidos a la OMS.

Deutsche Welle
AFP/AP/EFE/Reuters
Washington, DC, EU.
Miércoles 15 de abril 2020.


Corea del Sur logró poner bajo control el brote tras detectar su primer caso el mismo día que EE.UU.


 “Una pandemia es como un incendio. Si lo coges pronto, se puede extinguir sin mucho daño. Si lo dejas que arda sin ser detectado, puede convertirse en un infierno que se expanda más allá de nuestra capacidad para controlarlo (...) Si esperamos a que aparezca una pandemia, será demasiado tarde para prepararnos (...). En una pandemia, desde las inyecciones a las camas de hospital, los respiradores o el material protector van a escasear”.

Las palabras del presidente George W. Bush en el 2005 tienen hoy un aire premonitorio. Llevaba fama de ser poco amigo de los libros, pero en realidad el republicano es un lector voraz y aquel verano había caído en sus manos The Great Influenza, la obra de John M. Barry, que describe la mal llamada gripe española de 1918. A la vuelta de vacaciones, Bush sentó a su equipo para crear el que sería el primer plan de acción moderno del país para afrontar una pandemia global.

“Son como un incendio”

Tras leer un libro sobre la gripe de 1918, Bush se obsesionó con las pandemias

Después de los atentados terroristas con aviones y las cartas infectadas con ántrax del 2001, semejante posibilidad ya no parecía tan remota. “Estaba convencido de que iba a ocurrir”, ha recordado en la ABC News su exconsejero de seguridad nacional, Tom Bossert. No todo el plan llegó a ejecutarse, pero algunos de sus elementos siguen en uso hoy y la administración Obama se apoyó en ellos para desplegar sus respuestas al SARS, el ébola y el H7N9, predecesor del último virus.

(.)
Cuando la Covid-19 llegó a EE.UU. se encontró, sin embargo, con una estructura administrativa diezmada y menos robusta que, de acuerdo con varias investigaciones periodísticas, ha lastrado la respuesta a la aparición de un nuevo y letal patógeno en China. Donald Trump lo llama “el enemigo invisible”, se define como un presidente “de tiempos bélicos” pero esta fue una guerra que no vio venir.

El Departamento de Seguridad Interior, creado tras el 11-S para responder a crisis de escala nacional, tiene dos decenas de altos cargos sin confirmar y lleva un año sin nadie de forma permanente al frente. La última secretaria, Kirstjen Nielsen, era demasiado tibia en temas migratorios a ojos de Trump, que la despidió en abril del 2019 y no ha propuesto al Congreso ningún nombre para sustituirla. Tampoco hay un subsecretario permanente, cargo que supervisa la agencia federal de emergencias (FEMA) a la que algunos estados han recurrido para afrontar la actual crisis.

La escasa duración de los nombramientos va más allá en la actual Administración

Entretanto, en mayo del 2018, el directorio de seguridad sanitaria global y biodefensa creado por Barack Obama dentro del Consejo de Seguridad Nacional (NSC) para prepararse para pandemias como la del Covid-19 había sido disuelto. La Casa Blanca asegura que sus labores fueron reasignadas a otros departamentos, pero el desmantelamiento estuvo acompañado por la salida de especialistas. Un mes antes de su disolución, el director del NSC, John Bolton, despidió al subdirector a cargo de la respuesta a posibles epidemias, el almirante Timothy Ziemer, que no fue sustituido. Y un mes antes de la llegada de Bolton, fue Bossert, exconsejero de seguridad de Bush, quien se fue.

La escasa duración de los nombramientos va más allá en la actual Administración, caracterizada por fulminantes despidos vía Twitter (así se fue el primer secretario de Estado, Rex Tillerson) o no menos sonadas dimisiones (el secretario de Defensa, Jim Mattis). Según Brookings Institution, Trump ha batido todos los récords de renovación de personal en la Casa Blanca (en tres años, ha relevado a más cargos que las administraciones Obama, Bush y Reagan juntas). Otra posición clave que ha estado meses ocupada por interinos es la de jefe de gabinete. Al último sustituto lo despidió en marzo. La semana pasada nombró al cuarto titular.

Este era el paisaje administrativo en EE.UU. cuando, el 20 de enero, se detectó el primer caso de coronavirus, un contagio importado de Wuhan (China). “Lo tenemos totalmente bajo control”, dijo un par de días después Trump, que poco después cerró las fronteras a China. Investigaciones de Político, Pro Publica y The New York Times han corroborado que el presidente desoyó las alertas internas de diferentes departamentos del gobierno federal.

Estaba saliendo victorioso del impeachment y las primarias demócratas absorbían por aquel entonces toda su atención. Al producirse las primeras muertes, Trump puso al vicepresidente Mike Pence al frente del grupo de trabajo de la Casa Blanca sobre el virus, en el que colocó también a su yerno, Jared Kushner, desocupado tras presentar su plan de paz para Oriente Próximo. EE.UU. es el país del mundo con más contagios de la Covid-19.

“China debería habernos avisado antes”, insiste Trump. En julio, su Gobierno eliminó el puesto del oficial de enlace en el Centro de Control de Enfermedades del país asiático, el funcionario que teóricamente les habría informado de inmediato sobre la aparición del nuevo virus. Un informe de la oficina del inspector general de Departamento de Salud publicado ayer describe “severas carencias” de material protectivo, camas hospitalarias y tests de diagnóstico en el país. “¿Cómo se llama?”, “¿cuándo fue nombrado?”, inquirió Trump cuando se le preguntó por el tema. (La titular es una mujer, Christi Grimm, que tomó posesión enero).

El otro país que detectó su primer caso el mismo día que EE.UU. fue Corea del Sur, un país de 38 millones de habitantes que no había olvidado las lecciones de la historia.

La Vanguardia
Beatriz Navarro Corresponsal
Washington, Estados Unidos.
Miércoles 15 de abril de 2020.


El abogado personal de Trump fue huésped del empresario Alejandro Betancourt en Madrid, al que luego defendió de una investigación del Gobierno de EE UU


Los problemas crecen para Rudy Giuliani, exalcalde de Nueva York, abogado personal de Donald Trump y nombre omnipresente en la investigación del impeachment del presidente. Al veterano abogado se le ha abierto nuevo frente, que parte de Venezuela, hace escala en Madrid, y tiene que ver con el difícil encaje de su trabajo no remunerado para el presidente y los onerosos servicios que presta simultáneamente a otros clientes.

El 25 de julio, Trump pidió por teléfono al presidente ucranio, Volodímir Zelenski, que investigara a sus rivales demócratas, y le recomendó que hablara con Giuliani. El 2 de agosto, Giuliani se reunió en un hotel de Madrid con Andrei Yermak, asistente de Zelenski, para concretar el encargo de Trump. Así lo ha reconocido el propio abogado, que dijo a The Daily Beast que Yermak se había ofrecido a viajar a Estados Unidos, pero él le sugirió Madrid, adonde tenía que viajar de todas maneras por “negocios y vacaciones”.

El principal motivo de Giuliani para viajar a Madrid, según The Washington Post, era reunirse con Alejandro Betancourt López, empresario venezolano que amasó una enorme fortuna con la crisis eléctrica sufrida por el país sudamericano a finales de la década pasada. Giuliani, según el Post, fue huésped de Betancourt en una histórica finca de su propiedad a las afueras de Madrid.

Betancourt, en una muestra de su poderío financiero, adquirió en 2012 una finca de 1.440 hectáreas en Santa Cruz del Retamar, en Toledo, apenas 50 kilómetros al suroeste de Madrid, que antiguamente albergó el castillo de Alamín. El 3 de agosto, el día después de su reunión con Yermak, Giuliani compartía en su cuenta de Twitter cuatro fotos de paisajes del “sur de Madrid”, donde encontró “bellos pueblos”, “adorables campos” y “gente maravillosa”.

Resulta, según revela el Post, que Betancourt había contratado a Giuliani para ayudarle en su defensa contra una investigación del Departamento de Justicia estadounidense sobre lavado de dinero y soborno. Se antoja una buena jugada contratar al abogado personal del presidente para defenderse de una investigación llevada a cabo por su propia Administración.

Un mes después, según las fuentes anónimas citadas por el Post, Giuliani era uno de los abogados que defendían a Betancourt en Washington y se reunían con altos cargos del Departamento de Justicia para convencerles de que el empresario venezolano no debía enfrentarse a cargos en el caso, presentado ante la justicia de Florida, sobre una trama de saqueo y blanqueo de 1.200 millones de dólares. Betancourt no se encuentra entre los ocho acusados en el caso pero, según publicó el Miami Herald, se le menciona como conspirador.

Giuliani suele jactarse de que no obtiene beneficio económico de su trabajo pro bono para el presidente. Pero casos como este revelan cómo sigue ofreciendo sus servicios, simultáneamente, a clientes extranjeros con intereses ante la Administración estadounidense. Servicio público e interés económico privado se mezclan reiteradamente en la carrera del exalcalde de Nueva York. Pero en esta ocasión, en medio del proceso de impeachment de Trump, el asunto adquiere una nueva dimensión: además de ejercer de abogado del presidente, según han declarado varios testigos, Giuliani asumía en el extranjero una suerte de representación no oficial de Estados Unidos.

The Wall Street Journal publicó el lunes que la fiscalía de Nueva York está investigando los negocios de Giuliani en el marco de una causa por financiación ilegal de campaña contra dos asociados suyos, Lev Parnas e Igor Fruman. Parnas y Fruman, empresarios inmobiliarios en Florida y de origen ucranio y bielorruso, respectivamente, trabajaron con Giuliani, además de en otros negocios privados, en sus esfuerzos para que el Gobierno de Kiev investigara a los rivales demócratas de Trump. El 9 de octubre, fueron detenidos en el aeropuerto de Dulles, junto a Washington, acusados de dirigir fondos de un Gobierno extranjero a políticos estadounidenses. Ambos, según el Post, se alojaron también en la finca de Betancourt en la provincia de Toledo, cuando viajaron para reunirse con Yermak en un hotel de Madrid.

No es la primera que Venezuela sale a relucir en las investigaciones del impeachment. La experta en Rusia del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Fiona Hill, en su testimonio a puerta cerrada previo a su comparecencia pública del pasado jueves, aludía a un vínculo venezolano. “Me dijeron que los mismos individuos que han sido imputados [Parnas y Fruman] habían estado interesados, en diferentes momentos, en inversiones de energía en Venezuela y que esto era bastante conocido", dijo Hill, según la transcripción de su primer testimonio.

El País
Pablo Guimón
Washington, DC, EU
Miércoles 27 noviembre 2019.


La pieza de cuatro metros de alto y 2.7 toneladas fue presentada a sólo unos pasos de Tijuana


San Diego.- Un tramo del muro original que durante años partió en dos a Alemania, en el que se ha grabado una carta dirigida al presidente Donald Trump, llegó este sábado a la frontera estadounidense de California con México, específicamente a la demarcación que corresponde a San Diego y Tijuana.

La pieza de cuatro metros de alto y 2.7 toneladas fue presentada a sólo unos pasos de la ciudad mexicana de Tijuana sin ser desmontada de la plataforma que la soporta.

El pedazo de muro fue enviado originalmente a la Casa Blanca para entregarse el 9 de noviembre, cuando se cumplieron 30 años de la caída histórica del Muro de Berlín.

"Justo en el minuto en que hace tres décadas derrumbaban el muro (se entregó en EU)", explicó Marcos Cline Marquéz, uno de los encargados de traer la pieza a este país y productor ejecutivo del proyecto "El Muro en contra de Muros".

La Casa Blanca rechazó la pieza, pese a que el día anterior, en Berlín, la fundación donante informó en una carta al Secretario de Estado, Mike Pompeo, quien se encontraba en esa ciudad, que el tramo había sido enviado al presidente Trump.

"Decidimos entonces llevar la pieza en un recorrido por lugares históricos de Washington, Distrito de Columbia, donde fue muy bien recibida por la gente, que se tomaba fotos, motivada por la fecha, cuando se cumplían los 30 años de la caída del Muro de Berlín", dijo por su parte Sergio Alcocer, de la empresa The Rest of The World, de Austin, Texas, encargada del traslado.

Tras consultas con la organización donante en Alemania, los encargados del proyecto en EU decidieron llevar la pieza a la frontera de California, lo más cerca posible de México.
"Traemos la pieza del Muro de Berlín, y esto coincide con todo este barullo por el posible juicio político al Presidente, pero la carta escrita en el pedazo de muro no es una posición política sino un agradecimiento del pueblo de Alemania", destacó Alcocer.

"Por décadas, Estados Unidos jugó un papel mayor para derribar este muro. De John F. Kennedy a Ronald Reagan, los presidentes estadounidenses lucharon contra él", dice la carta esculpida en la pieza.

"Nos gustaría entregar a usted una de las últimas piezas del fallido muro de Berlín, para conmemorar la dedicación de Estados Unidos en la construcción de un mundo sin muros".

La organización de "El Muro en contra de Muros" decidirá en lo adelante algún lugar para que la pieza quede permanentemente a la vista del público, indicó Marcos Cline Marquéz.

En la frontera de San Diego fue ubicada temporalmente este sábado junto a una de las bardas fronterizas paralelas, hasta donde pudo acceder la prensa.

El trozo estuvo abierto al público sólo hasta las 14:00 hora local de este sábado en 3260 Monument Road, en San Ysidro, California.

Reforma
San Diego Cañlifornia
Sábado 16 noviembre 2019.


El presidente de EE UU considera que esos medios difunden noticias falsas y ordena a las agencias del Gobierno que dejen de recibirlos


No pasa un día sin que no haya una noticia que se salga de los cauces informativos habituales. Ya sea porque el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anuncie en un mitin la construcción de un muro fronterizo con México en Colorado, cuando lo más cerca que tiene Colorado del país vecino del sur es el nombre del Estado que tiene debajo, Nuevo México. O ya sea porque la Casa Blanca, a través de su portavoz, comunique su decisión de suspender la suscripción a los diarios The New York Times y The Washington Post.

Sobre el muro con Colorado, Donald Trump ya ha matizado que estaba "bromeando", que él sabe de sobra qué frontera linda con qué Estado. Si da marcha atrás sobre la decisión de prescindir de dos de los diarios más importantes de la nación está por materializarse.  “No renovamos nuestras suscripciones”, ha declarado Stephanie Grisham este jueves a la agencia France Presse. La razón esgrimida por la jefa de prensa del presidente, a través de un correo electrónico, es que representa “un ahorro sustancial para los contribuyentes”, ya que lo que la Casa Blanca planea hacer -no hay fecha fijada- es mandar una directiva a todas las agencias federales para que no renueven sus suscripciones de los mencionados rotativos. El ahorro se cifra, según Grisham, "en cientos de miles de dólares".

Quien primero ha informado de las intenciones de la Casa Blanca ha sido el diario The Wall Street Journal, que se salva de la censura presidencial. Dentro de la frenética actividad informativa, echando la vista atrás, todo debió de empezar el pasado lunes, cuando el mandatario se despachó a gusto en un programa de la cadena Fox contra los que él considera medios que publican constantemente noticias falsas. Respecto al Times, Trump dijo que no deseaba recibirlo más. "Ya no lo queremos en la Casa Blanca”, insistió el presidente. “Probablemente vamos a ponerle fin [a la suscripción del Times] así como a The Washington Post”, anunció. “Son falsos”, remató.

Dicho y hecho. Aunque la portavoz de la Casa Blanca no fue ayer capaz de aportar ningún detalle de cuándo o cómo va a proceder con semejante decisión presidencial, si dejará morir las suscripciones o se encargarán de llamar a atención al cliente para que no llegue ningún diario más ni del Post ni del Times al 1.600 de Pennsylvania Avenue.

Trump libra una batalla personal contra la prensa. El pasado mes de junio, el presidente escribió en su cuenta de Twitter, una suerte de diario en el que se desahoga sin complejos, que una historia que publicó The New York Times constituía “un virtual acto de traición”. Entonces, el dueño del rotativo neoyorquino, A. G. Sulzberger, escribió un artículo de opinión en The Wall Street Journal en el que decía que “el nuevo ataque cruzaba una línea muy peligrosa dentro de la campaña del presidente contra la prensa libre e independiente”.

Como informa este jueves The Wall Street Journal, no está claro cuántos suscriptores tiene el Post y el Times dentro del Gobierno Federal. Sí se sabe que los empleados federales pueden acceder de forma gratuita a las suscripciones digitales usando las direcciones de sus correos electrónicos del Gobierno.

La Casa Blanca es un cliente importante para la prensa. Cada madrugada llegan a sus puertas copias de USA Today, The Wall Street Journal, The Financial Times, The Washington Post y The New York Times, aunque la lectura favorita de Trump es el tabloide The New York Post.

El País
Yolanda Monge
Washington, DC, EU
Jueves 24 octubre 2019.


La actual portavoz de Melania Trump sustituye a Sarah Sanders en el cargo, anuncia la primera dama en Twitter


El presidente estadounidense, Donald Trump, ha elegido a Stephanie Grisham, actual portavoz de Melania Trump, para sustituir a Sarah Sanders como nueva secretaria de Prensa de la Casa Blanca, anunció hoy la primera dama de Estados Unidos.

"¡Me complace anunciar que Stephanie Grisham será la próxima portavoz y directora de comunicación de la Casa Blanca! Ha estado con nosotros desde 2015: al presidente y a mí no se nos ocurre mejor persona para servir a la Administración y a nuestro país", dijo Melania Trump en su cuenta de Twitter.

De este modo, Grisham sustituye a Sanders como portavoz y a Bill Shine como director de Comunicación, cargo vacante desde el pasado mes de marzo.

Después de que Melania anunciara el nombramiento, Sanders aseguró que Grisham será "un activo increíble" para la Administración de Trump desde su nuevo puesto.

LEE TAMBIÉN: Sarah Sanders deja su cargo como portavoz de la Casa Blanca
"Stephanie Grisham será un activo increíble para el presidente y el país. Estoy triste por dejar la Casa Blanca, pero estoy muy feliz de dejar a nuestro equipo en tan buenas manos. Stephanie hará un trabajo fenomenal. Orgullosa de tener otra madre y una gran amiga con este rol", señaló Sanders.

El pasado 13 de junio Trump anunció que Sanders iba a dejar el cargo de portavoz de la Casa Blanca a final de junio para regresar al estado donde nació, Arkansas.

EFE
Washington, DC, EU
Martes 25 de junio de 2019.


A pesar del ruido que causaron sus declaraciones, la batalla de Anthony Scaramucci contra las filtraciones podría estar perdida antes de empezar: “Voy a acabar con las filtraciones (...) que son como puñaladas por la espalda”, sentenció.


Pocas horas después de conocer su nombramiento como portavoz de la Casa Blanca, Anthony Scaramucci borró de su cuenta de Twitter los trinos en los que se refería a su nuevo jefe como alguien “sin juicio”. Ese fue el último gesto de prudencia que el empresario de fondos de inversión ha tenido desde que llegó a reemplazar a Sean Spicer, quien renunció al cargo después de enterarse del nombramiento de Scaramucci en el equipo de comunicaciones del presidente.

La protesta de Spicer terminó de cobrar sentido tan pronto Scaramucci empezó a llenar los titulares de la prensa.

Todo empezó cuando Ryan Lizza publicó en el portal de noticias Politico el informe patrimonial del nuevo funcionario. Lleno de ira por lo que consideraba una filtración grave, Scaramucci contactó al periodista para pedirle que revelara su fuente y amenazó con despedir a todo el personal de comunicaciones si no lo hacía, “así no habrás protegido a nadie, todo el mundo va a estar afuera dentro de dos semanas”, dijo el portavoz según el recuento de la conversación que Lizza publicó en el New Yorker.

En esa misma llamada telefónica, Scaramucci se despachó contra Steve Bannon, uno de los asesores más influyentes de Trump, y más tarde, cuando la prensa reportó una cena a la que habrían asistido Trump y algunos miembros de la cadena de televisión Fox, arremetió en contra del jefe de gabinete de la Casa Blanca, Reince Priebus, a quien culpó de la filtración del encuentro a los medios.

“Lo que quiero hacer es matar a todos los jodidos filtradores”, fue una de las frases de menor calibre de Scaramucci, quien no tardó en disculparse por su lenguaje “colorido”. Sus peleas con Bannon, que representa al ala más radical y populista del gabinete de Trump, y Priebus, quien es un pez gordo del Partido Republicano, muestran claramente su ubicación dentro de las fuerzas que convergen en la administración Trump: al igual que Jared Kushner, el yerno del presidente, y Gary Cohn, el consejero de Trump en asuntos financieros, Scaramucci pertenece a una élite económica sin lazos sólidos con el Partido Republicano y sin ningún tipo de experiencia en el sector público.

El nuevo portavoz, de 53 años y con una larga carrera en los fondos de inversión, empezó sus aventuras políticas apoyando a Hillary Clinton y financiando la primera candidatura de Barack Obama. Cuando la crisis económica puso al presidente en contra de los intereses de Wall Street, Scaramucci cambió a los demócratas por los republicanos y se dedicó a reunir dinero para la campaña del republicano Mitt Romney. Más adelante, en mayo de 2016, dejó frío al auditorio que se reunía en una convención organizada por su compañía cuando anunció que estaría al lado de Trump en sus intenciones presidenciales.

Además de las donaciones que podía atraer a la campaña, Scaramucci estaba en el radar de Trump por sus contactos políticos. Al mando de su empresa de fondos financieros, el empresario neoyorquino convocaba a las convenciones que organizaba en Las Vegas a figuras que iban desde Al Gore hasta Sarah Palin. Incluso David Cameron, el ex primer ministro británico, terminó acudiendo a la Ciudad del Pecado cuando recibió el llamado de Scaramucci.

“Trata de no reírte, pero me dejan hablar hasta en la Cámara de Comercio de las Mujeres en Irak”, le dijo en 2012 a la periodista Jessica Pressier, quien además recordaba que un comediante estadounidense describió a Scaramucci como una estrella de reality show, una descripción que tal vez lo hizo encajar en las afinidades de su nuevo jefe, el presidente de Estados Unidos.

Una de las jugadas que le valieron a Scaramucci su entrada al casting del show presidencial vino a finales de junio. En ese entonces, el neoyorquino logró que la CNN rectificara y despidiera a tres de sus periodistas después de haber publicado una noticia sobre el supuesto encuentro entre Scaramucci y una firma de inversores rusa, una reunión que habría tenido lugar en la época en que el nuevo portavoz recogía los réditos de su apoyo a la campaña presidencial como miembro del equipo de transición de Trump.

“Wow, la CNN tuvo que retractarse de una gran historia sobre ‘Rusia’ […]. ¿Qué pasa con las otras historias falsas que hacen?”, escribió Trump, encantado con el espectáculo.

Aunque ha logrado sonar mucho, la efectividad de Scaramucci está en duda. Sus muestras de lealtad no son suficientes para contrarrestar la tensión que puede provocar en el gabinete y su guerra declarada contra las filtraciones no promete llegar muy lejos.

Según el periodista Erick Erickson, el hecho de que Trump sea tan malo recibiendo críticas deja sin muchas opciones a quienes quieren decirle cosas sin adularlo: “No les queda otra que acudir a la prensa, filtrar la historia y esperar que la reacción sea lo suficientemente intensa para que le patee el trasero al presidente”.

Durante la primera reunión del gabinete presidencial, el mes pasado, cada funcionario tomó la palabra para elogiar a Trump. Cuando le tocó a Reice Priebus, el enemigo declarado de Scaramucci por sus supuestas filtraciones, el jefe de gabinete habló por todo el personal de alto nivel para “agradecer la oportunidad y la bendición de servir” a la agenda de Trump. Con esto, la llegada de Scaramucci al casting del show presidencial promete sacudir a las audiencias mientras el programa de Trump sigue, como desde el comienzo, tambaleando.

El Espectador
Washington, DC, EU.
Sábado 29 de julio de 2017.


El Presidente estadounidense, Donald Trump, reveló información altamente clasificada al Ministro de Exteriores ruso y al Embajador ruso en una reunión en la Casa Blanca la semana pasada, según The Washington Post.

Según funcionarios y ex funcionarios citados por el diario, las revelaciones pusieron en peligro a una fuente crítica de inteligencia sobre el autodenominado Estado Islámico (EI).

La información que Trump reveló fue proporcionada por un socio estadounidense a través de un acuerdo de inteligencia compartido considerado tan sensible que los detalles han sido restringidos inclusive a países aliados y dentro del propio Gobierno de Estados Unidos.

Dicho socio no había dado permiso a Estados Unidos para compartir el material con Rusia, y las autoridades citadas por el diario afirmaron que la decisión de Trump de hacerlo pone en riesgo colaboraciones futuras de la fuente, que tiene acceso al funcionamiento interno del EI.

Tras la reunión de Trump con los funcionarios rusos, altos funcionarios de la Casa Blanca tomaron medidas para contener el daño, con llamadas a la CIA y a la Agencia de Seguridad Nacional.

"Era información codificada", explicó un funcionario estadounidense familiarizado con el tema, en alusión a uno de los niveles de clasificación más altos usados por las agencias de espionaje estadounidenses.

"Trump reveló más información al Embajador ruso de lo que hemos compartido con nuestros propios aliados", añadió el funcionario.

La revelación sucede en momentos en que Trump enfrenta una creciente presión legal y política en múltiples frentes relacionada con Rusia.

La semana pasada, Trump despidió al director del FBI James Comey, en momentos en que la oficina llevaba a cabo una pesquisa sobre los vínculos entre la campaña Trump con Moscú.

Un posterior reconocimiento del Presidente de que el despido fue impulsado por el esa investigación fue valorada por críticos como un intento de obstruir la justicia.

Un día después de despedir a Comey, Trump dio la bienvenida en la Oficina Oval de la Casa Blanca al Canciller ruso, Segei Lavrov, y al Embajador Sergey Kislyak, una figura clave en las controversias de sus allegados con Rusia.

Fue durante esa reunión, según funcionarios citados por The Washington Post, que Trump se salió del guión y comenzó a describir detalles sobre una amenaza terrorista del EI relacionada con el uso de computadoras portátiles en aviones.

Para la mayoría de las personas en el Gobierno, discutir estos asuntos con un adversario sería ilegal.

Como Presidente, Trump tiene amplia autoridad para desclasificar los secretos del Gobierno, lo que hace improbable que sus revelaciones violen la ley.

Pero los funcionarios expresaron su preocupación por el manejo de Trump de información delicada, así como por su comprensión de las posibles consecuencias.

La exposición de una fuente de inteligencia que ha proporcionado información crítica sobre el autodenominado Estado Islámico, dijeron, podría obstaculizar la capacidad de los Estados Unidos y sus aliados de detectar amenazas futuras.

Reforma
Washington DC, Estados Unidos
Martes 16 de mayo de 2017.

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El mundo es comprendido por el paradigma, es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

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