Protestan contra Trump desnudas

Washington .- El presidente de Grupo Carso, Carlos Slim, está interviniendo en la elección presidencial en Estados Unidos, acusó Donald Trump.

"El accionista más grande en el Times (The New York Times) es Carlos Slim. Ahora, Carlos Slim viene de México.

"Le ha dado muchos millones de dólares a los Clinton y su Iniciativa. Entonces, Carlos Slim es el accionista más grande del periódico, de México", arengó el candidato republicano en un mitin en Greensboro en Carolina del Norte.

"Los reporteros del New York Times no son periodistas, son cabilderos corporativos para Carlos Slim y para Hillary Clinton. ¿Vamos a dejar que corporaciones extranjeras y sus presidentes decidan el resultado? Esto simplemente no lo podemos hacer. No podemos permitir que ocurra", insistió Trump.

Según el candidato republicano, la participación de 17 por ciento de Slim en el diario The New York Times estaría directamente relacionada a la cobertura reciente del diario en las que al menos dos mujeres denunciaron acoso por parte del magnate.

De acuerdo con el magnate, Slim estaría conspirando a favor de la elección de la ex Secretaria de Estado Clinton al ser el empresario mexicano en los años pasados un donante de la Iniciativa Global Clinton, una organización de la familia para impulsar causas a favor del desarrollo alrededor del mundo.

The New York Times ha rechazado las acusaciones de Trump, aclarando que las acciones de Slim no le dan control alguno sobre el contenido editorial.

Protestan contra Trump desnudas

Varias mujeres se quitaron la ropa en Cleveland un día antes de la Convención Republicana y posaron para el fotógrafo Spencer Tunick con un sólo motivo: protestar contra Donald Trump.

Junto a la revista Elle, el artista reunió a más de 100 mujeres, las cuales posaron sosteniendo espejos sobre sus cabezas.

Las imágenes se tomaron a las afueras de Quicken Loans Arena, donde se llevó a cabo la Convención el pasado 17 de julio.

Esta semana, el artista publicó un adelanto de su trabajo con un documental, dirigido por Joshua Louis Simon, sobre dicho evento con el que quiere protestar por la serie de historias que han salido a la luz sobre el magnate y las mujeres.

"Nos encontramos en un momento crucial, donde le daremos la oficina más importante a un hombre que ha demostrado en varias ocasiones una total falta de respeto hacia las mujeres, a través de sus palabras y acciones; o se la daremos a una extremadamente calificada, inteligente y experimentada mujer que ha pasado la mayor parte de su carrera ayudando a mujeres y niños", señaló el fotógrafo a Elle.

"El desnudo es un símbolo poderoso de verdad y libertad. Este evento y el documental son importantes para nosotros porque demuestra que el cuerpo de la mujer puede enviar un mensaje de fuerza, poder y de una posesión personal', añadió.

La sesión titulada "Everything She Says Means Everything" (Todo lo que ella dice significa todo), contó con la participación de mujeres que se reunieron en un terreno privado, ya que en ese estado es ilegal quitarse la ropa en público.

Esta obra es la más política del artista, ya que su motivación principal fue demostrar que el candidato republicano no debe llegar a la presidencia de Estados Unidos ya que maneja un lenguaje y retórica de odio contra las mujeres y las minorías.

Tunick se suma a la larga lista de personalidades que rechazan las declaraciones del candidato republicano.

Reforma
José Díaz Briseño
Ciudad de México
Washington DC, Estados Unidos
Viernes 14 de octubre de 2016.

No todo marcha bien en el reino de Carlos Slim.

Durante más de 25 años, Slim ha dictado los términos de la industria de las telecomunicaciones en México y ha construido un imperio, lo que lo llevó a ser uno de los hombres más ricos del mundo.

Su fortuna se calcula en 50 mil millones de dólares, una cifra que lo ha puesto en la cima de la lista de multimillonarios de Forbes en más de una ocasión. Sus años de riqueza en México le permitieron expandir sus negocios a lo largo del Continente Americano con compañías que tocan casi todas las facetas de la vida moderna: telecomunicaciones, bancos, construcción y comercio minorista, entre otros.

Pero en su tierra, en México, el juego está cambiando. Y los analistas dicen que no hay mucho que Slim pueda hacer.

Decididos a acabar con su dominio, los líderes de los tres partidos políticos más importantes de México hicieron a un lado sus enemistades en los últimos años y sostuvieron reuniones secretas para socavar el dominio de Slim.

Ahora, el plan que tramaron para aumentar la competencia en la industria de las telecomunicaciones, convertido en ley hace dos años, está comenzando a tener efectos.

Las ganancias de la principal compañía de Slim, América Móvil, están en un declive pronunciado. Cayeron un 24 por ciento en 2015 y casi un 44 por ciento en el primer semestre de este año. Una métrica cuidadosamente analizada de la rentabilidad en Wall Street también ha caído, y las acciones de la empresa han disminuido en un 39 por ciento desde julio del año pasado.

En su informe trimestral de finales de julio, la compañía reconoció que el aumento de la competencia fue limitando sus ganancias en México. De acuerdo con la nueva ley, la empresa de Slim debe someterse a reglas especiales por ser la empresa de telefonía dominante en el país. No puede cobrar tarifas a sus competidores más pequeños cuando sus usuarios utilicen su red, por ejemplo. Se supone que la compañía debe compartir su infraestructura con los competidores, incluidas las torres para telefonía móvil, por lo que Slim dice que lo obligan a subsidiar a gigantes como AT&T.

“Lo que más ha cambiado y es más importante aquí son las autoridades y su actitud hacia su imperio”, explicó Ernesto Piedras, director general de Competitive Intelligence Unit, una empresa consultora y de investigación. “Esta es la primera vez que Slim no tiene una copia de todas las llaves”.

Los reguladores en México, a veces contra los deseos del Gobierno, han tratado de controlar el dominio que ha mantenido Slim durante décadas y se han visto frustrados en cada ocasión.

Su monopolio era tan hegemónico que le costó a los mexicanos 13 mil millones adicionales al año entre 2005 y 2009, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Sin embargo, su riqueza, sus ejércitos de abogados y sus vínculos con el Gobierno lo mantuvieron un paso por delante de los reguladores, según algunos exfuncionarios.

Pero cuando el Partido Revolucionario Institucional (PRI) volvió a la Presidencia en 2012, buscó reafirmar su poder en un país donde el Estado —y no las grandes empresas— había sido el rey. Slim le ofrecía una forma de anotarse puntos con la ciudadanía: los mexicanos ya estaban cansados y se quejaban públicamente por lo que calificaban como un servicio caro y a menudo poco fiable.

La reforma de las telecomunicaciones era una parte esencial del impulso del presidente Enrique Peña Nieto para reestructurar la imagen de México y de su partido, que había gobernado el país durante setenta años antes de perder las elecciones por primera vez en el 2000. Peña Nieto prometió un nuevo PRI, uno dedicado a reactivar la economía. Prometió una nueva era para el país, a la que llamó “el momento de México”.

La celebración duró poco, ya que los escándalos de corrupción y de seguridad hicieron que los niveles de aprobación de Peña Nieto cayeran a un nivel nunca antes visto en un presidente en 25 años. Pero la reestructuración económica continuó. México está invitando a las empresas privadas a extraer petróleo. Los cambios en el sistema de educación pública ya están en marcha. Y Slim enfrenta una competencia real por primera vez.

Para México, la ley de telecomunicaciones ofrece un marcado contraste con muchas promesas incumplidas del Estado (poner fin a la impunidad, encarnar el Estado de derecho, reducir la desigualdad). Que el Gobierno haya decidido enfrentarse a Slim, quizá el ciudadano más poderoso del país, es la prueba de que cuando existe voluntad política en México hay una forma de hacerlo.

“Este gobierno invirtió en reformas económicas, pero ignoró las reformas en el sistema judicial y en el campo de la corrupción”, dijo Enrique Krauze, un prominente historiador mexicano que conoce a Slim.

Aun así, los cambios han hecho poca mella en la porción de mercado que pertenece a Slim, quien retiene casi el 70 por ciento del mercado de telefonía móvil y cerca del 65 por ciento en telefonía fija.

En una entrevista, Slim dijo que la nueva ley de telecomunicaciones mexicana establecía el tipo de garantías que todo hombre de negocios aprecia. Pero se enfureció ante la idea de que su empresa requería una normatividad especial por ser dominante, o de que había postergado o impedido la regulación en el pasado.

“Ve todas las regulaciones que nos han puesto. Velas”, dijo. “Cada vez que se quejan de algo, hacen gestiones para que pongan una regulación”.

Slim reconoció que las ganancias se han reducido. Los problemas de divisas en América Latina han cobrado un precio elevado. Y el ingreso reciente de AT&T, que ha prometido gastar miles de millones para competir contra la empresa de Slim, ha ayudado a disminuir de manera significativa los precios de la telefonía móvil. Y aun así, dijo Slim, sus clientes se han mantenido fieles.

“Creían que iban a arrasar por llamarse AT&T”, dijo. “Por un lado dicen que son ‘la red más grande de Norteamérica’ y, por otro, dicen que como aquí son una red chiquita que les demos subsidio”.

Este año, los reguladores mexicanos determinarán si las nuevas medidas son suficientes para restringir el dominio de Slim. Los reguladores pueden doblegar a América Móvil si deciden que no está abierta a la competencia, y pueden imponerle fuertes multas o incluso ordenar la división de la empresa.

En general, Slim parecía optimista sobre sus perspectivas.

“Lo he dicho varias veces: las telecomunicaciones son el sistema nervioso de la nueva civilización”, sentenció. “Tienes que tener una visión de mediano y largo plazo. Nosotros no podemos tener visiones trimestrales”.

No todos los analistas comparten su punto de vista. “Lo peor aún no termina”, dijo Andre Baggio, un analista de J. P. Morgan.

Oportunidad a la vista

Incluso antes de que se convirtiera en un nombre conocido, Carlos Slim ya era un hombre rico. Durante la inestabilidad de los ochenta —una época que suele denominarse la “década perdida” en México—, Slim se había hecho rico comprando empresas en quiebra.

Mientras el país se hundía aún más en la depresión económica, Slim era el inusual hombre de negocios con los bolsillos inagotables. En ese entonces el presidente Carlos Salinas de Gortari, bajo presión en 1990 por vender empresas estatales, envió a un alto funcionario para medir el interés de Slim en la compañía telefónica nacional, Teléfonos de México.

Las reglas del juego eran sencillas: quien estuviera dispuesto a comprar la compañía recibiría un monopolio temporal. A cambio, el ganador tendría que invertir miles de millones en una empresa tan ruinosa que los mexicanos no sabían si sus líneas telefónicas iban a tener tono para llamar.

Slim se mostró escéptico. Pero vislumbró una oportunidad.

“Si entro y gano, esto va a cambiar mi vida”, escuchó decir a Slim Jacques Rogozinski, el funcionario mexicano a cargo de la venta.

Y así fue.

Hay varias historias sobre el ascenso de Carlos Slim: un hijo de inmigrantes libaneses que heredó un negocio familiar minorista y construyó un imperio, ladrillo por ladrillo, a lo largo de América Latina. Sus vastas propiedades incluyen un número significativo de acciones de The New York Times.

Pero hay otra parte, dicen los funcionarios: la de atar la regulación a innumerables nudos jurídicos, la de hacerse amigo de los ricos y poderosos para que entendieran que su propio éxito dependía del éxito de Slim.

Esta es una afirmación que molesta a Slim, quien niega haber obstaculizado la regulación. En última instancia, mencionó, eso se reduce a la elección del consumidor, ya se trate de México o de cualquier otro lugar.

Dice: “En un mercado de 110 millones de usuarios tú no puedes hacer que una empresa los retenga”.

Poco después de ganar la licitación de Telmex, Slim se puso a trabajar para mejorar el servicio con sus socios originales, Southwestern Bell y France Télécom; ambas luego vendieron sus acciones en la sociedad. Instaló millones de líneas telefónicas por todo el país y acabó con la práctica habitual de los reparadores de pedir sobornos.

Durante años, el Gobierno dejó que Slim dirigiera su monopolio sin interferencias. Estaba construyendo algo más grande que una compañía. Como una de las empresas más importantes de un país emergente en el mercado de valores, Telmex fue vista como un barómetro para toda una clase de activos en Wall Street. La lógica era: hazle daño a Telmex y podrás herir la percepción que el mercado tiene de México.

Pero con el tiempo hubo desacuerdo en las filas. Los funcionarios encargados de regular la competencia en el país trataron de controlarlo. En 1997, la Comisión Federal de Competencia de México dictaminó que Telmex era demasiado poderosa.

Poco después de la decisión, el director de la comisión, Fernando Sánchez Ugarte, recibió una llamada de un alto funcionario que estaba nervioso.

“Esto va a destruir el mercado de valores”, le dijo al director del organismo.

Las apelaciones de Slim contra la sentencia duraron una década, hasta que un juez decidió a su favor. Los reguladores —superados en número, en presupuesto y tratando de reforzar leyes débiles— nunca tuvieron mucha oportunidad, dijeron algunos exfuncionarios.

Los exreguladores recuerdan cómo los abogados de Slim entraban en fila india a la sala de conferencias cargando enormes cajas de documentos para reuniones de rutina. Al menos en una ocasión se le dijo al pelotón de abogados que esperara afuera porque la sala era muy pequeña.

“La historia no se trata de Slim”, dijo Robert Lacy, quien estuvo a cargo del asunto regulatorio en relación con Avantel, un primer competidor de Telmex. “El Gobierno simplemente cedió”.

Slim dijo que nunca tuvo la intención de amarrar el sistema o de competir injustamente. Más bien, dijo, cuando tuvo que enfrentar una restricción o una multa injusta, él solo se defendió.

Más allá de México

Carlos Slim suele ser comparado con Warren Buffett por su relativamente bajo perfil y su estilo paternalista. Todavía vive en la modesta casa donde crecieron sus hijos y conduce su auto por la ciudad, a diferencia de muchos de la clase acomodada de México.

Hace años, en una visita a una de sus omnipresentes tiendas Sanborns, el empresario se topó con uno de los poetas más reconocidos de México, Homero Aridjis, quien leía un periódico que estaba a la venta en la tienda. Slim le insistió en que lo comprara.

“Él no cree que nada debe ser gratis”, dijo Aridjis, quien agregó que Slim finalmente desistió.

En lugar de servir lujosos banquetes en sus reuniones, algunas veces Slim solo ordena comida de Sanborns, cuya estética recuerda a los restaurantes estadounidenses de una generación anterior.

Slim desembarcó en Brasil en el 2000 y compró empresas de telefonía móvil para crear una compañía nacional. Entonces se enfrentó a una demanda de casi una década con el brazo de inversiones del banco estatal de desarrollo de Brasil, y esperó pacientemente a que los legisladores permitieran a los extranjeros aumentar su control sobre la televisión de pago.

Ese era el Slim clásico. Hoy Brasil es el mercado de suscriptores más grande de América Móvil, mayor incluso que el de México.

Su estrategia incluyó la construcción de una relación cercana con el entonces presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, quien ahora enfrenta cargos por obstrucción de una enorme investigación de corrupción. Slim no ha sido acusado de ningún delito.

No era la primera vez que Slim entablaba amistad con un presidente. En Panamá se hizo amigo rápidamente del expresidente Martín Torrijos: volaba en avión para ir a reuniones, compartir cenas con él y en alguna ocasión incluso le prestó su jet privado para que pudiera asistir al funeral del papa Juan Pablo II.

Panamá representaba una oportunidad y Slim la quería. Después de años de estancamiento bajo la dictadura de Manuel Noriega, Panamá fijó sus esperanzas en las inversiones. Slim, a su vez, vio la posibilidad de expandir su imperio de telefonía móvil y obtener contratos para la expansión del Canal de Panamá.

Slim logró ambas cosas, pero quería más: una concesión para construir y operar una central de energía hidroeléctrica. Solo había un problema: los derechos ya pertenecían a alguien más, un emprendedor llamado Julio César Lisac, quien había adquirido una concesión de 50 años para las dos represas en 2005.

Un día, un ingeniero mexicano visitó a Lisac.

El ingeniero trabajaba para la empresa eléctrica estatal de México, cuyo gerente ejecutivo era el hermano del yerno de Slim. Fue una visita extraña. La empresa estatal de electricidad mexicana no podía construir ni financiar proyectos fuera del país. A Lisac le quedó claro, dijo, que quien estaba realmente interesado era Slim.

Con el tiempo, los representantes legales de Ideal, una compañía de infraestructura que controla Slim, le hicieron una oferta que Lisac rechazó.

“Slim no es tonto”, apuntó. “Sabía que teníamos buenas represas en una buena ubicación”.

De todos modos, Slim se terminó quedando con el proyecto. Después de no cumplir un plazo, Lisac fue despojado de la concesión en 2006. Menos de dos años más tarde, se le otorgó la concesión a la compañía de Slim.

El empresario panameño peleó en la Corte Suprema de Justicia y ganó, pero los reguladores se rehusaron a cumplir la orden. Para entonces, 2010, Slim ya había construido la central eléctrica y la estaba operando.

Lisac sospechó que la relación cada vez más cercana de Slim con el presidente Ricardo Martinelli, un magnate de supermercados elegido en 2009, podría haber tenido algo que ver. Slim había visitado a Martinelli una semana después de la decisión de la Corte Suprema y habían mantenido buenas relaciones, incluso fueron al último juego del famoso lanzador panameño Mariano Rivera con los Yankees de Nueva York.

Lisac no se dio por vencido y acudió a una corte del Banco Mundial en 2013, pero esta rechazó su impugnación en junio de 2016 con el argumento de que se trataba de una disputa interna de Panamá.

Slim negó que hubiera juego sucio y señaló que él y su empresa habían obtenido la concesión en una licitación del gobierno.

“El demandado era el gobierno de Panamá y el gobierno ya ganó ese pleito”, dijo Slim.

Inversiones suspendidas

Slim no siempre ha prevalecido. En 2011 hizo una visita a los reguladores que acababan de obtener un fallo a su favor del Tribunal Superior de Justicia de México que iba a costarle una fortuna.

El fallo recorta una importante fuente de ingresos de Slim al forzarlo a aceptar tarifas considerablemente reducidas por llamadas de otros proveedores de telefonía celular en sus redes. Slim había luchado contra esos recortes durante años, y le dijo a los reguladores que estaban cometiendo un error.

Pero la opinión pública ya estaba en su contra.

Aunque Slim había invertido fuertemente en el servicio de telefonía de México durante los primeros años, el ritmo se debilitó de manera significativa para la década del 2000. El servicio sufrió las consecuencias, pero no las ganancias. En 2008, el reporte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) encontró que el margen de ganancias de América Móvil era casi un 70 por ciento más alto que el promedio de los demás países miembro.

México se rezagó también frente a sus pares de América Latina en la expansión del acceso a la banda ancha móvil y quedó detrás de Brasil, Argentina, Colombia e incluso Venezuela, de acuerdo con las cifras de 2014 de la Comisión de la Banda Ancha para el Desarrollo Sostenible, una iniciativa de las Naciones Unidas.

Slim es uno de los copresidentes de la comisión. Al preguntarle por qué hay franjas rurales de su país que no tienen recepción de telefonía celular, mencionó a los reguladores.

“Empezaron a insistir en que teníamos mucha participación de mercado y que era motivo para regulación”, dijo. “Suspendimos la inversión en lugares donde íbamos a tener el 100 por ciento del mercado”.

Muchos mexicanos sentían que estaban pagando más por menos, y eso abrió una oportunidad para el nuevo gobierno. Cuando Enrique Peña Nieto asumió la presidencia en 2012, se fraguó un plan.

El gobierno y los tres principales partidos políticos del país se reunieron en secreto, a menudo entrada la noche, en diferentes lugares de Ciudad de México para evitar filtraciones hasta que la legislación estuviese casi lista.

También le apuntaron a dos compañías de televisión dominantes en México que habían sido igualmente agresivas en la protección de sus cuotas de mercado.

Una vez que se llegó a un acuerdo, los legisladores consagraron la ley en la constitución para desviar las impugnaciones legales características de Slim y establecieron tribunales especiales para que las resolvieran.

Tres jugadas por delante

Aquellos que conocen a Slim dicen que había anticipado desde hacía mucho tiempo que algún día disminuiría su control de las telecomunicaciones en México.

“Él sabía que pasaría esto”, dijo James R. Jones, exembajador estadounidense en México durante los noventa. “Y yo sospecho que él ya estaba planeando sus próximos movimientos”.

Aunque el dominio de Slim, y sus ganancias, pueden estar en riesgo en México, su riqueza ya no depende de ello.

“Él comenzó a invertir en otras cosas”, dijo el año pasado el exsecretario de comunicaciones Juan Molinar, en una entrevista antes de morir. “Hay que seguir el dinero”.

Así que, durante años, el dinero ha fluido por otro lado.

En Estados Unidos, los resultados han sido mixtos. Una inversión en el minorista CompUSA fue un fracaso, mientras que el préstamo de 250 millones de dólares a The New York Times fue una excelente inversión. Ahora es el principal accionista de la empresa (Slim tiene acciones de clase A, que tienen limitado el derecho al voto sobre la junta directiva).

Sus compañías construyen y alquilan plataformas petroleras y pozos de extracción, operan represas en Panamá y construyen gasoductos en México y en Estados Unidos. Incluso está haciendo negocios con el alumno más famoso de Halliburton, Dick Cheney, al invertir junto al exvicepresidente en WellAware, una empresa emergente de servicios de software relacionados con la extracción de petróleo de Texas.

El proyecto de 13 mil millones de dólares del Aeropuerto de Ciudad de México tiene sus huellas, también, incluyendo la participación de un yerno arquitecto y de otro pariente político que participó en el comité de diseño.

Aunque el miembro del comité se recusó a sí mismo, la prensa local vio lo que ve a menudo: “El nuevo aeropuerto de la Ciudad de México tendrá el sello de Carlos Slim”, como lo describió un titular.

New York Times
Ciudad de México
Martes 09 de agosto de 2016.


América Móvil, la empresa que compró los derechos del evento, lo retransmitirá por sus canales de pago en México y gratis en toda Latinoamérica por su plataforma de Internet

Los mexicanos tendrán que cambiar de canal para ver los Juegos Olímpicos de Río 2016. Televisa, la cadena más grande y popular del país, se quedará esta edición fuera de las retransmisiones del torneo. Carlos Slim, que compró los derechos de los Juegos en 2013 a través de su buque insignia, América Móvil, ha decidido dar un nuevo paso adelante en su incursión en el negocio televisivo y explotar por su cuenta el evento deportivo más grande del mundo. Las concesiones a las televisiones en abierto son mínimas –el canal 11 y 12, dos pequeñas cadenas públicas– y los elegidos para el modelo de pago son ESPN y FOX, dos antiguos aliados de Slim. El grueso de las retransmisiones lo monopolizará Claro Sports, el canal de pago del magnate mexicano, que además y de manera inédita dará en abierto la competición para toda Latinoamérica a través de su página de internet.

“Compramos nosotros los derechos y estarán en nuestras plataformas, no en las de Televisa o TV Azteca”, anunció con rotundidad este miércoles en un entrevista radiofónica Elías Ayub, el director de alianzas estratégicas y contenidos de América Móvil. Con el anuncio de la decisión se resuelve la incertidumbre despertada desde que el Comité Olímpico Internacional optó hace tres años por América Móvil como el mejor postor para el evento. El portazo de Slim a una posible reventa de los derechos a los jugadores clásicos, las grades televisiones en abierto, es interpretado por el mercado como la señal definitiva de que el magnate de las telecomunicaciones se lanza abiertamente a por la tarta de la televisión de pago en México.

Slim ya es líder en Latinoamérica a través de la marca Claro. Pero México es uno de los pocos mercados que se le resisten. Su servicio de video en streaming Clarovideo, y sus plataformas como Claro Sports, Ora.TV y Uno TV aún miran desde lejos a Televisa, el mayor operador del país tanto en televisión por cable como por vía satélite. Dejar sin Juegos Olímpicos a Televisa significa golpear primero en la batalla por el liderazgo de la televisión de pago.

La remozada legislación antimonopolio mexicana ha impuesto fuertes penalizaciones a América Móvil, dueño y señor del mercado de telecomunicaciones mexicano con el 68.4% del negocio en servicios móviles y 70% en de los usuarios de líneas fijas. La compañía eligió el año pasado como operación para aligerar el peso del gigante la separación de la compañía sus radiobases, torres y ductos, que se integrarían a una nueva sociedad. El objetivo de la jugada –que deja intacto su abultado número de clientes– es convencer al Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) de que América Móvil pasará así a controlar menos del 50% del total del mercado. Y de manera paralela, lograr el permiso para entrar en el negocio televisivo.

Pasados los Juegos Olímpicos de este verano la siguiente fecha clave será noviembre, cuando se espera que el IFT presente los resultados definitivos a la propuesta de América Móvil. Si la respuesta es afirmativa, Slim tendrá vía libre para solicitar una nueva licencia de televisión de pago en México y redoblar su asalto al liderazgo de Televisa.

Las acciones América Móvil se desploman tras una fuerte caída de beneficios

El gigante de las telecomunicaciones de Carlos Slim ha vuelto a tropezar con las nuevas regulaciones antimonopolio en México y la depresión económica en Brasil, su segundo mercado. Los beneficios del grupo han caído un 41.7% en términos anuales durante el primer trimestre el año, hasta los 4.789 millones de pesos, mientras que el Ebitda se ha resentido otro 9%, lastrado a su vez por un incremento del 10% en los gastos de depreciación y amortización provocado por la caída de generalizada de las divisas de los países latinoamericanos donde más presencia tiene la compañía.

Las acciones América Móvil se desplomaron este jueves un 9% intradía en las Bolsa mexicana tras conocerse los resultados. Los números también empeoraron en México, afectados por una reducción de los ingresos tanto en el aparatado de telefonía móvil como fija.

Slim es el líder absoluto del mercado de telecomunicaciones en México y afronta desde el año pasado fuertes restricciones por parte de la legislación de competencia. Para sortear este marcaje, la compañía escindió su negocio de radiobases y antenas, colocándolo en una nueva empresa, Telesites, que ha supuesto un nuevo gasto añadido que no aparecía en los resultados del año pasado.

El País
David Marcial Pérez
Ciudad de México
Sábado 30 de abril de 2016.

Enrique Aguirre         

Por necesidades propias del quehacer informativo, dispongo de dos líneas telefónicas contratadas con el monopolio Telcel. Ambos aparatos se pagan con planes diferentes. Dos teléfonos contratados a mi nombre no constituyen una frivolidad o alegoría alguna; la segunda unidad la confío en los colaboradores o reporteros asignados a tareas específicas, es una manera de garantizar información oportuna a los lectores de Puebl@Media.

Por convenir así a mis intereses, resolví cancelar el servicio de uno de ellos. El mes pasado acudió a la sucursal Centro Sur a realizar la operación. En esa ocasión, un ejecutivo de la empresa me indicó que para hacer posible la cancelación del servicio, tendría que esperar completar los 18 meses de vigencia del contrato o pagar una multa equivalente a mil 800 pesos, con lo que la operación quedaría finiquitada.

Sin embargo, como el teléfono había quedado sin uso, me persuadieron de rebajar el plan al mínimo, previo pago de una multa, con lo que pagaría únicamente 240 pesos mensuales hasta la espera del vencimiento ‘natural’ del contrato. En la suma y resta sencilla, eso era lo más indicado y económico para encarar el problema.

Siempre contemplé la posibilidad de acudir a la Procuraduría Federal del Consumidor para iniciar un careo contra la burocracia del monopolio; hasta donde sé ya hay jurisprudencia en favor del usuario, en función de que los plazos y montos de las multas fijadas por Telcel, son unilaterales y arbitrarias y en suma constituyen una violación de la ley.

Para conservar mi “excelente historial de crédito” opté por seguir abonando dinero al monopolio por un equipo sin uso ni provecho. Mi asombro, del que no salgo hasta ahora, es que a la siguiente factura no fue por 240 pesos, sino 940 pesos, por una suma de recargos y alteraciones que hasta el momento no han sabido explicarme con certeza.

Este fin de semana acudí de nueva cuenta a la sucursal Centro Sur para aclarar el atropello y para cancelar el servicio en cuestión; se me dijo textualmente, que la operación llevaría por lo menos una hora entre la espera de mi turno y la documentación del trámite. Me aconsejaron liquidar totalmente la cuenta y terminar el trámite vía telefónica.

Llevo dos días intentando ser atendido por la burocracia de los servicios en línea e invariablemente tropiezo con la estulticia de la barrera fijada por una grabadora que invita a esperar… esperar… o acudir a la sucursal de atención al cliente más cercana.
La modernidad trocada en atraco…     

Puebl@Media
Enrique Aguirre
Ciudad de Puebla
Martes 6 de octubre de 2015.

'Si no nos devuelve la plata, se convierte en ladrón': Petro a Slim; El alcalde de Bogotá arremetió contra el magnate por deuda de Claro con ETB.

El alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, se refirió este viernes al reciente fallo de la Corte Constitucional, sobre el altercado jurídico entre la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá (ETB) y la compañía de telefonía y televisión Claro, antes conocida como Comcel.

El mandatario aseguró que existe un conflicto entre Carlos Slim, el segundo hombre más rico del mundo, y los colombianos, teniendo en cuenta que Slim es el dueño de la compañía Claro, y hay una deuda de la multinacional con la ETB.

“Todas las instancias nacionales e internacionales le han dicho que se cogió una plata que es de la sociedad bogotana, toda, en una cuantía enorme de recursos y que no se la debió coger, sino que la debe devolver”, sostuvo Petro.

El mandatario hizo un recuento del proceso, las instancias por las que ha pasado y las decisiones que se han tomado al respecto, y le pidió a Slim devolver los recursos de los bogotanos.

“Cogerla no es robo, cuando la justicia le dice devuélvala y no la devuelve, eso se llama robo, y entonces, igual que el que se roba un celular, este señor, si no devuelve la plata, está haciendo lo mismo, solo que este celular vale 134.000 millones de pesos y es propiedad de todos los ciudadanos de Bogotá, porque ETB es de nosotros los bogotanos”, afirmó Petro.

Adicionalmente, el Alcalde Mayor enunció que entidades públicas como la Corte Constitucional, el Tribunal Andino de Justicia y el Consejo de Estado ya se han pronunciado al respecto para que se realice el respectivo reembolso.

“¿Nos va a devolver la plata? Si no lo hace, ustedes deben comunicarlo, el hombre más rico del mundo se convierte en un ladrón”, concluyó.

Sobre el pleito entre ETB y Claro, que se remonta a 1998, la Corte Constitucional ratificó este jueves un fallo del Consejo de Estado que había confirmado la multa impuesta a Comcel, tasada en 134.000 millones de pesos, y que favorece a la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá (ETB).

La historia del pleito judicial que lleva 17 años

En 1998, la ETB suscribió contratos con Comcel (hoy Claro) para la interconexión de las redes celulares y de telefonía pública. El caso terminó en una disputa y se emitió un laudo arbitral que en principio ordenó a la ETB pagar a Comcel más de 134.000 millones por usar las redes de la multinacional.

La empresa bogotana impugnó la decisión y acudió al Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina, en agosto del 2012. En esa instancia se anuló el laudo arbitral.

Fue así como el caso llegó al Consejo de Estado. La Sección Tercera de ese tribunal ordenó el cumplimiento del fallo del Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina, es decir que se anulara el laudo arbitral y se le devolviera a ETB la millonaria suma de dinero.

Comcel interpuso una tutela en la que argumentó que la sentencia de la Sección Tercera “violaba su derecho al debido proceso y el acceso a la administración de justicia”, pues, indicó, el Consejo de Estado no era competente para pronunciarse sobre el asunto.

Esa tutela, que resolvió la Sección Cuarta del Consejo de Estado, fue justamente la que revisó la Corte Constitucional y que la encontró ajustada a la ley.

En ella, la Sección negó las pretensiones de Comcel al considerar que el recurso no era procedente, además, porque la multinacional no demostró que el fallo cuestionado le causara un perjuicio irremediable o un riesgo grave o inminente a sus derechos.

ETB celebró el fallo de la Corte, y señaló que Comcel todavía no “devuelve los dineros pagados (por ellos) con base en unas condenas que ya fueron anuladas”.

Sin embargo, este viernes, Claro negó que el fallo de la Corte les ordene pagar y están a la espera de la decisión que tomen tribunales de arbitramento al respecto.

El Tiempo
Bogotá, Colombia
Viernes 8 de mayo de 2015.

El empresario fusiona dos empresas que dan servicio a Pemex para fundar “Carso Oil &Gas”

Carlos Slim se ha sumado a la fila de empresarios que ven oportunidades en la reforma energética de México. Este martes informó a las autoridades mexicanas la creación de su firma Carso Oil & Gas. Para conseguirlo, el segundo hombre más rico del mundo ha fusionado dos empresas que ya trabajan con Petróleos Mexicanos (Pemex) en la perforación de pozos petroleros en el Golfo de México.

Carso Oil & Gas comienza la carrera por el mercado energético en México con activos por 3.478 millones de pesos (227 millones de dólares). Slim ha fusionado a Carso Infraestructura, Construcción y Perforación con Condumex Perforación. Ambas poseen contratos con la petrolera estatal que serán asumidos por la nueva firma. El magnate tendrá la capacidad tanto de continuar su trabajo con Pemex, como de competir con la empresa pública por los nuevos contratos.

La reforma energética de México, aprobada en 2013, permite la participación de la inversión privada en el sector después de 76 años en los que el Estado administró el monopolio de la industria. Slim consolida así sus oportunidades para obtener contratos para explorar y perforar yacimientos en el Golfo de México, donde se ha concentrado la mayor parte de su experiencia, así como en la construcción de ductos para el transporte de hidrocarburos. El Gobierno mexicano asignará los primeros contratos, fruto de la reforma, el próximo verano.

Slim no es el primer empresario mexicano en mover ficha tras el arranque de la reforma energética. Alberto Baillères, dueño del conglomerado Grupo Bal, anunció en febrero su incursión en la industria petrolera con la fundación de su empresa energética Petrobal. Baillères, dueño de las minas más ricas de oro y plata en México, sorprendió no sólo con el anuncio de su nueva firma sino con el fichaje de un exdirector de Pemex, Carlos Morales Gil, como cabeza de su nuevo proyecto.

Las empresas del multimillonario han respondido a los cambios ordenados por la reformas impulsadas por el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto. Por una parte, en su interés en el naciente sector energético y por otro, en su supervivencia en la industria de las telecomunicaciones. La semana pasada su empresa de telefonía, América Móvil, anunció la escisión de activos de infraestructura pasiva de sus empresas de telefonía móvil en México. Slim busca así evitar las penalizaciones que la nueva legislación antimonopolios puede imponerle.

El País
Sonia Corona
Ciudad de México
Miércoles 15 de abril de 2015.

El magnate mexicano será propietario de cerca del 16,8% del gigante de la prensa estadounidense.

Carlos Slim se convierte en el mayor inversor individual del grupo, fuera de la familia estadounidense Sulzberger que lo controla.

El multimillonario mexicano Carlos Slim se convirtió en el primer accionista individual del grupo 'New York Times' después de aumentar su participación de 8% a 17%, anunció el miércoles el diario estadounidense.

El segundo hombre más rico del mundo y magnate de las telecomunicaciones ejerció su opción de recompra de 15,9 millones de acciones ordinarias, Clase A, del grupo 'New York Times' a un precio unitario de 6,3572 dólares, indicó el diario en un comunicado.

Después de esta operación, Slim será propietario de 27,8 millones de acciones, es decir "cerca" de 16,8% del grupo de prensa que reúne al 'New York Times' y su filial internacional homónima (International New York Times).

De esta manera se convierte en el mayor inversor individual del grupo, fuera de la familia estadounidense Sulzberger que lo controla.

Sin embargo los títulos adquiridos por el millonario mexicano no corresponden a las de Clase B, que dan más derechos de voto en el consejo de administración del grupo.

La transacción generará recursos por 101 millones de dólares para el grupo 'New York Times', que los invertirá completamente en la recompra de acciones para evitar diluir la participación de otros accionistas.

Con activos que van desde las telecomunicaciones hasta el petróleo pasando por el arte, la fortuna del mexicano Slim fue estimada en 73.100 millones de dólares en 2014, según la revista Forbes.

AFP
New York, EU
Jueves 15 de enero de 2015.


Telmex tiene prohibido participar en el mercado de televisión de México.

El Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) multó al operador de TV de paga satelital Dish México y a Telmex, unidad de América Móvil, de Carlos Slim, luego de determinar que las empresas no informaron de un supuesto intento de fusión, dijeron el viernes ambas compañías.

Dish México dijo en un comunicado que el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) le impuso una multa de 43 millones de pesos (tres millones de dólares) en tanto que América Móvil informó que Telmex recibió una sanción por 14.4 millones de pesos.

"América Móvil y Telmex no comparten las conclusiones y resolutivos de la resolución emitida por el IFT y harán valer todos los medios legales a su alcance en contra de la misma", destacó en un comunicado.

Dish México sostuvo que no existe concentración alguna con Telmex y que considera dicha sanción injustificada. Dish es una alianza entre el grupo de medios Carlos Slim y la estadounidense Echostar.

"La resolución del IFT, que consta de más de 1,200 fojas, está siendo analizada por las áreas jurídicas de la empresa y acudiremos, como en otras ocasiones, a las instancias pertinentes a fin apelar dicha resolución", dijo Dish México en un comunicado.

El caso surgió luego de denuncias de compañías rivales, que aseguraron que América Móvil tenía a través de Telmex el control de Dish, pese a que Telmex tiene prohibido participar en el mercado de televisión de México.

Ambas empresas han dicho que su relación se limita a una alianza comercial, que permite a los suscriptores de Telmex, líder en telefonía fija e Internet en México, pagar los servicios de Dish a través de su factura y contratarlos en las tiendas de Telmex.

Reuters
Ciudad de México
Sábado 10 de enero de 2015.

 

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