Trabajadores de Milenio señalan que la censura de Carlos Marín es cotidiana y ahora se esmera más en cuidar la imagen del gobierno federal

Ciudad de México. - Los efectos de la censura en Milenio Diario operada por Rosario Robles, extitular de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) y consentida por el director de ese periódico, Carlos Marín, continuaron sin freno.

Ahora renunció el subdirector editorial de ese medio y conductor de la emisión informativa de Milenio TV, Néstor Ojeda, en protesta por la censura contra la reportera Karen Cota, autora de un reportaje crítico contra la Cruzada Nacional contra el Hambre.

En otro mensaje de su cuenta en redes sociales se leyó: “Gracias, seguimos convencidos de que hacer buen periodismo es posible, lo demás son anécdotas”.

Las primeras versiones que circularon sobre el hecho hablaron de “despido”, pero luego el propio Ojeda sostuvo que presentó su renuncia en apoyo al trabajo de la reportera Karen Cota.

En su testimonio escrito y circulado en los medios digitales, Cota relató que el lunes 7 de marzo Milenio DataLab publicó una investigación sobre la Cruzada Nacional contra el Hambre, con autorización del propio director Carlos Marín.

Tras una visita que realizó a la redacción la exsecretaria de Desarrollo Social (Sedesol), Rosario Robles, en compañía de funcionarios de la actual Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) que ella encabeza, Marín decidió recular y publicar un “desmentido” al propio reportaje de Karen Cota, en lugar de una réplica de la propia funcionaria federal.

No sólo eso. Marín ordenó a otra reportera escribir un documento que atribuyeron a la Sedesol, “pero que argumentó la Sedatu y que involucra una encuesta de Inegi. En primera plana le atribuyeron al instituto (Inegi) que ‘La Cruzada sí funciona’, como si el órgano autónomo tuviera dentro de sus mandatos legales evaluar la política pública. Hasta ahora el Inegi no se ha pronunciado al respecto, ni ha desmentido la ‘réplica’”.

El jueves 10 Cota decidió renunciar al periódico. En su mensaje comentó:

“Renuncié al trabajo que amé y en donde decidí dar toda mi alma para contribuir a mejorar la manera de hacer periodismo. Siempre creí que había que ir a los medios y hacer tu mejor esfuerzo, pero hoy firmé la renuncia formal”.

Una semana después Néstor Ojeda, subdirector editorial, renunció también en protesta por el caso de su esposa Karen Cota, quien fuera directora de Milenio DataLab.

Cota describió en una carta pública que el martes 8 Rosario Robles visitó a Carlos Marín junto con funcionarios de la Sedatu. El director de Milenio ordenó a la periodista sentarse frente a los funcionarios y “off the récord” la confrontó con ellos y su equipo.

“Consciente de que teníamos argumentos sólidos, un compañero del equipo y yo defendimos punto por punto la investigación, lo que provocó molestia, enojo y varios manotazos en la mesa por parte de los funcionarios de Sedatu”, narra Cota.

A esa reunión asistieron el subsecretario de la Sedatu, Enrique González Tiburcio; la directora de Difusión, Rocío Bolaños, y un asistente que no se identificó.

Después de la reunión –cita la versión de Cota– Marín le anunció que publicaría un desmentido en primera plana que decidió llamar “réplica”. El director del diario ordenó a una reportera escribir un documento que le fue atribuido a la Sedesol que dirigiera Robles y responsable del programa gubernamental.

Milenio tituló el texto en primera plana “La Cruzada sí funciona”. Posteriormente, Marín dio la orden de desaparecer el material periodístico que dio origen a la controversia, titulado “El (falso) éxito de la Cruzada contra el Hambre” y publicado el lunes 7 de marzo.

Sin embargo, algunos directivos persuadieron al responsable editorial del periódico de publicar nuevamente la información, pero fue difundida con un nuevo título que contravenía el sentido de la investigación encabezada por Karen Cota: “El éxito de la Cruzada contra el Hambre”.

“El jueves siguiente renuncié a un trabajo que amé y en donde decidí dar toda mi alma para contribuir a mejorar la manera de hacer periodismo. Siempre creí que había que ir a los medios y hacer tu mejor esfuerzo, pero hoy firmé la renuncia formal.

“Milenio DataLab se terminó porque quien debió defender nuestro trabajo, no lo hizo. Esperó que aceptáramos trabajar bajo condiciones de censura y nula libertad de expresión. Fue Carlos Marín, quien prefirió creerle a Robles Berlanga que a los reporteros que le estaban dando una revelación periodística importante y necesaria para la reconstrucción de los que ahí trabajan, incluida la suya”, finaliza la denuncia.

Esta no es la primera vez que un trabajador o colaborador de Mileno acusa a Carlos Marín de censura. En enero del año pasado el perredista Pablo Gómez denunció que el director editorial del diario censuró un artículo suyo:

“El día de hoy como todas las semanas desde el primer ejemplar del periódico Milenio debió salir publicado mi artículo. Sin embargo, contrario a lo establecido en el convenio verbal original, el director Carlos Marín decidió censurarlo. El artículo se intitula ¡Intocable! y se refiere a la sentencia de la Sala Superior del Tribunal Electoral en el caso López Dóriga vs PRD. Es lamentable que al tratar de abordar un acto judicial de censura se produzca otra censura periodística”.

Un caso similar fue el del productor Epigmenio Ibarra, quien también colaboraba como columnista en Milenio y abandonó al periódico por las mismas razones. Su último artículo fue titulado “Ya con esta me despido: más bien me despiden”. En él se lee:

“Es cierto, como dice Carlos Marín en la carta en la que me anuncia su decisión de ya no publicar mis artículos, que existe, de mi parte, ‘falta de compromiso con Milenio’, y es que, desde mi punto de vista, hace mucho que este diario tiene un compromiso con el régimen que no puedo ni debo compartir”.

En 2014 la reportera Yuli García dejó de aparecer en la pantalla de Milenio Televisión. Versiones periodísticas señalaron que también fue despedida por Carlos Marín por las mismas razones que en los casos anteriores. Trabajadores del diario señalan que la censura de Marín es cotidiana y ahora se esmera más en cuidar que el periódico proteja la imagen del gobierno federal.

Proceso
Juan Pablo Proal
y Jenaro Villamil
Ciudad de México
Jueves 17 de marzo de 2016.

Censura Milenio artículo de Pablo Gómez sobre López Dóriga

Lamentable que al tratar de abordar un acto judicial de censura se produzca otra censura periodística

Pablo Gómez, representante del PRD ante el Instituto Nacional Electoral (INE) envió a esta redacción el texto que a continuación se reproduce, incluida la breve explicación que le anexó.

El día de hoy como todas las semanas desde el primer ejemplar del periódico Milenio debió salir publicado mi artículo. Sin embargo, contrario a lo establecido en el convenio verbal original, el director Carlos Marín decidió censurarlo. El artículo se intitula ¡Intocable! y se refiere a la sentencia de la Sala Superior del Tribunal Electoral en el caso López Dóriga vs PRD. Es lamentable que al tratar de abordar un acto judicial de censura se produzca otra censura periodística.

Envío el artículo censurado

Se ha producido una sentencia del Tribunal Electoral que entra en los conceptos nada contradictorios de lo cómico y lo patético. El spot del PRD, cuestionado por López Dóriga, no constituye –según mandato judicial– ninguna trasgresión a la ley, no obstante el autor (el mismo PRD) debe ser sancionado con la interrupción de la transmisión del spot que antes había sido censurado por el INE y vuelto a censurar por la llamada sala especializada. Hemos visto en la historia de las ignominias judiciales la condena de inocentes por hechos reales o inventados pero no habíamos visto la condena por hechos declarados inexistentes por el mismo juez. El PRD ha sido sancionado con la “interrupción de la transmisión” de su spot (art. 456 de la ley) pero la sentencia también sostiene que ese mismo PRD jamás cometió transgresión alguna. ¿Alguien puede explicar este disparate? Piénsese que no hubo homicidio pero el asesino ha sido sentenciado. En esta situación se encuentra el PRD sólo por haber incluido la imagen de López Dóriga en un spot.

Pero no, ya sabemos que no se trata de López Dóriga (asunto menor) sino de Televisa (a la cual se le rechazó la misma pretensión censuradora por exceso de idiotez jurídica y porque no era necesaria ante la existencia de la queja de López Dóriga, por lo demás patrocinada y redactada en la misma Televisa), empresa que no tolera que sus frecuencias sean utilizadas para criticarla.

Ahora bien, estamos ante una confabulación de intereses casi siempre coincidentes entre el gobierno y Televisa. El spot del PRD criticaba a Peña, Videgaray y Osorio (así como a la herencia priista en general) y de paso mencionaba que hay cosas que no han cambiado: el monopolio informativo de la televisión cuyo encono es López Dóriga, conductor en pantalla (por el momento) del noticiero estrella del canal de las estrellas.

En el Tribunal Electoral (siete integrantes) se produjeron tres votos a favor de que en este caso había un ataque a la honra de López Dóriga (sin decir, claro, cual es ésta), con lo cual la sentencia tiene un sustento minoritario. Otros tres dividieron sus opiniones sobre el asunto pero sin coincidir con el argumento del proyecto aprobado. Otro más manifestó su disenso completo. Se trata de una sentencia sin mayoría real pero sostenida por el Tribunal, como tal, con el propósito de acatar la consigna oficial: López Dóriga es intocable. Bueno, algún día escucharemos a Azcárraga decir lo contrario, el día en que despida al conductor estrella del canal ibidem. En realidad no hay reinado del duque de Velandia (segundo apellido de López Dóriga) sino del verdadero rey, el dueño del consorcio monopolista, Azcárraga. (Me cuesta seguir con esto porque siento que alguien me puede censurar pero me arriesgo).

Lo que ha resultado atropellado no es sólo el derecho del PRD, el cual se atrevió a criticar a Televisa junto a Peña et. al., sino la libertad de difusión, recién incorporada en el artículo 7 de la Constitución y ahí declarada inviolable pero que ya se violó. Dice el tribunal que su sentencia es resarcitoria de un derecho de López Dóriga pero, si no hubo calumnia en el spot perredista, entonces ¿qué hubo? Nada, sino algo que molestó al consorcio televisivo en absoluta convergencia con el gobierno. Por lo pronto, el insigne Poder Judicial dice que López Dóriga es intocable. Pero, ¿por cuánto tiempo? La gravedad es la más fuerte de las leyes.

Proceso
Ciudad de México
Sábado 21 de febrero de 2015.

 

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