En un principio se indicó que el terremoto tenía una magnitud de 7.1, pero después se precisó a 6.9

Un terremoto de magnitud 6,9 sacudió el viernes el sur de California tras otro sismo ocurrido el día anterior, sin que hasta el momento haya reportes de daños o lesiones.

El movimiento telúrico se produjo a las 8:19 de la noche y su epicentro se ubicó a 17 kilómetros (11 millas) de Ridgecrest, donde un sismo de magnitud 6,4 ocurrió el jueves, señaló el Servicio Geológico de Estados Unidos. En un principio la agencia indicó que el terremoto del viernes tenía una magnitud de 7,1.

El sismo, que aparentemente duró medio minuto, se sintió en Las Vegas e incluso en México.

Autoridades en el condado de San Bernardino reportaron casas inclinadas, grietas en cimientos y muros derribados. Una persona sufrió heridas leves y fue atendida por los bomberos.

Lucy Jones, del laboratorio de sismología del Instituto de Tecnología de California, tuiteó que el terremoto fue una réplica del que se produjo la víspera.

La nueva sacudida se sintió en el centro de Los Ángeles como un movimiento oscilatorio.

Brian Humphrey, del Departamento de Bomberos de Los Ángeles, dijo a la radio KNX-AM que se movilizaron más de mil elementos, pero no hubo informes inmediatos de daños o lesiones.

Los sismólogos dijeron que el terremoto del jueves tuvo más de mil 700 réplicas y que podrían continuar durante años. El movimiento del jueves ahora se considera un premonitor, es decir un sismo previo a un gran terremoto.

Andrew Lippman, quien vive en los suburbios del sur de Pasadena, estaba sentado afuera de su casa leyendo el periódico cuando ocurrió el terremoto del viernes.

"Simplemente comenzó a volverse cada vez más fuerte, y miré hacia mi casa y la lámpara comenzó a balancearse. Pude ver cómo se mecían los cables de luz", dijo. "Todavía estoy enderezando fotos``.

Los daños causados por el terremoto del jueves se limitaron a las zonas desérticas. La principal réplica (magnitud 5,4) también se sintió en Los Ángeles antes del amanecer del viernes.

A finales del año pasado, la ciudad de Los Ángeles lanzó una aplicación móvil para emitir alertas de ShakeAlert. El umbral de activación para la aplicación requiere una magnitud de 5 o más, cuando un temblor podría ser potencialmente dañino.

California se está asociando con el gobierno federal para construir un sistema de alerta de terremotos en todo el estado, planeado para junio de 2021. El estado ya ha gastado al menos 25 millones de dólares en la construcción, incluida la instalación de cientos de estaciones sísmicas en todo el estado.

Este año, el gobernador demócrata Gavin Newsom dijo que el estado necesitaba 16,3 millones de dólares para finalizar el proyecto y casi 7 millones adicionales para "divulgación y educación". La Legislatura del estado aprobó la financiación el mes pasado y Newsom la promulgó.

Associated Press
Los Angeles, Cal. EU.
Viernes, 05 Julio 2019.


•    California estrena en 2018 el mayor mercado de marihuana legal recreativa del mundo

•    El comercio de cannabis para uso recreativo comienza el 1 de enero en un estado de 39 millones de habitantes con impacto global


Uno de cada cinco estadounidenses tendrá acceso a marihuana legal a partir del lunes, cuando California se incorpore a la lista de estados que permiten el comercio y consumo de marihuana para uso recreativo. Con las campanadas de Nochevieja, California, el estado más poblado de EE UU, se convierte en el mayor mercado de marihuana legal del mundo. El momento es considerado por los defensores de la marihuana como el punto de no retorno en el camino hacia la despenalización.

California aprobó en referéndum la legalización de la marihuana recreativa en noviembre de 2016, en las mismas elecciones que ganó Donald Trump. Las reglas básicas del comercio de marihuana en California desde el 1 de enero son estas. Los mayores de 21 años pueden comprar hasta una onza (28,5 gramos) por persona cada vez, en tiendas autorizadas. Solo se puede tener una onza, por lo tanto, para comprar más hay que usar el producto o dárselo a alguien (los particulares no pueden vender). No se puede fumar en público ni a menos de 300 metros de un colegio o parque infantil, de acuerdo con las ya de por sí leoninas leyes californianas sobre el tabaco. Tampoco conduciendo. Se pueden cultivar hasta seis plantas en casa. El producto no puede salir del estado, ni siquiera por las fronteras con Oregón y Nevada, donde también es legal.

El estado cobrará un 15% de impuestos sobre la venta. Los municipios pueden añadir sus propios impuestos (10%). Cada planta de marihuana legal estará identificada. La autorización a los dispensarios de marihuana depende de las autoridades locales. Mientras ciudades como San Francisco o San Diego ya han autorizado decenas de comercios, Los Ángeles no empezará a hacerlo hasta enero, lo que retrasará la puesta en marcha real.

Hasta que pase al menos un año no se tendrán claras las cifras del negocio. La estimación más baja es que el mercado legal ascenderá a 5.800 millones de dólares en 2016, según la consultora especializada en marihuana Arcview. Otras estimaciones lo elevan a 11.000 millones al año. En cualquier caso, desde hace unos dos años el estado vive una verdadera fiebre del oro verde en torno al nuevo mercado. “Este es el momento de meterse, es una vez en la vida”, decía a EL PAÍS Dan Humiston, organizador de la feria cannabis World Congress, en Los Ángeles el año pasado. “Hay una industria que está emergiendo y necesita gente, necesita negocios”.

Con la apertura del mercado en California se agudizarán además las contradicciones legales en torno a la marihuana en Estados Unidos. La planta es considerada una sustancia ilegal al mismo nivel que la heroína por el Gobierno federal. Es decir, que es ilegal en Estados Unidos pero legal en ocho estados, y a su vez ilegal en algunas ciudades de esos estados, donde los políticos locales se niegan a facilitar su comercio. Formalmente, el FBI puede detener a cualquiera que compre o venda marihuana que es perfectamente legal en su estado, con el tique de compra en la mano y al corriente de impuestos.

La actitud del Departamento de Justicia con los estados donde es legal la marihuana era la de una especie de pacto entre caballeros durante el Gobierno de Barack Obama. Mientras se mantenga el orden, solo se persigue a los que aprovechan el mercado para convertirse en grandes narcotraficantes. Pero con el nuevo fiscal general, Jeff Sessions, eso puede cambiar. A finales de noviembre, Sessions dejó claro que la ley está para aplicarla y que él personalmente considera la marihuana una sustancia perjudicial que no se debe normalizar. No hay una directriz definitiva aún, pero la actitud de Sessions mantendrá sobre el mercado de marihuana, al menos los primeros meses, una inquietante espada de Damocles para los comerciantes.

California fue el primer estado en aprobar el uso medicinal de la marihuana, en 1996. Desde entonces, 28 estados han hecho lo mismo. En California existen más de 200 dispensarios, regulados por los municipios, donde básicamente se puede comprar legalmente con un carnet de paciente y una receta médica. La ley es un coladero y esa receta se obtiene sin problemas. Pero ese sigue siendo un submercado que nunca ha salido de las sombras y está sujeto a cierta arbitrariedad de la fiscalía.

Cuando llegó el momento de la legalización total, los californianos lo rechazaron en las urnas en 2010. Fue Colorado, en 2012, el primero en aprobar la legalización y convertirse en un laboratorio de lo que pasaría, sobre todo en dos frentes, el sanitario y el fiscal. En el primero, Colorado no ha visto un aumento en sobredosis de otro tipo de drogas ni del crimen asociado a las drogas, pero hay preocupación de la policía por otros efectos, por ejemplo, la dificultad de detectar a los conductores bajo los efectos de la marihuana.

En el aspecto fiscal, que es el principal incentivo de los gobiernos para plantearse la legalización, Colorado presumió de unos envidiables 135 millones de dólares en impuestos a la marihuana en 2015, un 77% más que en 2014 y el doble de la recaudación por el alcohol. El Gobierno de California estima que los ingresos fiscales pueden llegar a los 1.000 millones al año en un estado cuyas cuentas públicas son siempre anémicas. El secretario del Tesoro ha llegado a plantear crear un banco para poder gestionar los ingresos del cannabis.

Desde entonces, otros seis estados han aprobado el comercio y consumo de marihuana recreativa: Washington, Oregón, Nevada, Alaska, Washington DC, Massachusetts y Maine (estos dos comienzan en 2018). Pero el más grande de ellos, el estado de Washington, tiene 7,2 millones de habitantes. California tiene 39 millones de habitantes, una economía del tamaño de Francia, 270 millones de turistas al año, frontera terrestre con México y los puertos de entrada del comercio con China. A partir del lunes, este pequeño experimento se vuelve global.

El País
Pablo Ximénez de Sandoval
Los Ángeles, California, EU.
Viernes 29 de diciembre de 2017.

 

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