El Supremo Tribunal Federal decidió el jueves que es inconstitucional la prisión de una persona en segunda instancia, lo que puede liberar al expresidente y a otros miles de reclusos.

La jueza Carolina Lebbos ordenó la salida de prisión del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, según un documento del tribunal, después de que sus abogados pidiesen su libertad formalmente el viernes tras un fallo adoptado por el Tribunal Supremo.

"La decisión del STF le ha dado [a Lula] una luz de esperanza de que pueda haber justicia. Nuestra batalla jurídica continúa y nuestro foco es la anulación de todo el proceso que llevó a su condena", comentó el abogado del petista Cristiano Zanin.

Se espera que Lula ofrezca un discurso antes sus simpatizantes, que se encuentran frente a la Superintendencia de la Policía Federal de Curitiba, en el estado de Paraná, en el sur de Brasil, donde ha estado preso desde abril de 2018.

Después está previsto que viaje a su residencia en Sao Bernardo do Campo, en Sao Paulo, en un avión fletado por el Partido de los Trabajadores (PT). Según el diario la Folha de S. Paulo, la idea es que descanse hasta el domingo, cuando realizará un acto en el Sindicato de Metalúrgicos de ABC, donde habló por última vez antes de entrar en prisión.

El expresidente (2003-2010), de 74 años, cumplía desde abril de 2018 una pena de 8 años y 10 meses de prisión por lavado de dinero y corrupción pasiva en el caso de un departamento triplex, en el marco de la 'Lava Jato'.

El jueves por seis votos a cinco, en un cambio de la jurisprudencia de 2016, los jueces del STF decidieron que una persona no puede ser considerada culpable hasta que se haya dictado una sentencia final, es decir, cuando no hay más recursos judiciales en proceso. Al antiguo líder sindical le quedan todavía recursos pendientes, por lo que ha quedado en libertad.

"Creo que habrá justicia en este país siempre y cuando las personas se den cuenta de que la mentira no puede prevalecer", dijo Lula en una reciente entrevista en exclusiva con RT. "Y que el Tribunal Supremo de Brasil, como institución garante de nuestra Constitución, permita que las cosas vuelvan a funcionar normalmente y no dejará que la mentira prevalezca sobre la verdad", vaticinó.

La decisión del STF ha supuesto un duro golpe para el ministro de Justicia, Sergio Moro, que estuvo al frente como exjuez en la mayoría de los juicios de la operación anticorrupción de Lava Jato, entre ellos el de Lula.

El viernes, en una nota enviada a la prensa, el ministro defendió las condenas en segunda instancia. "Continuaré defendiéndola. La decisión de la mayoría del STF debe ser respetada. El Congreso puede, en cualquier caso, alterar la Constitución o la ley para permitir la ejecución nuevamente en segunda instancia", afirmó.

Denuncia ser víctima de una conspiración

Lula fue condenado también a 12 años y 11 meses de cárcel por corrupción y lavado de dinero en la reforma de una casa en Atibaia, Sao Paulo, pero la condena no está confirmada en segunda instancia. Además, tiene por lo menos otros seis procesos abiertos ante la Justicia.

El líder del PT siempre ha negado las acusaciones y alega que ha sido víctima de una conspiración para impedir que se presentara a las elecciones presidenciales de octubre de 2018.

Guerra judicial en Brasil: ¿cómo afectan a Lula las revelaciones sobre 'Lava Jato'?
Esta tesis cobró fuerza cuando el pasado verano, el portal The Intercept Brasil filtró unas conversaciones entre Moro y los fiscales del caso Lava Jato que ponen en duda su imparcialidad.

La medida también afecta a unos 4.900 presos, entre los que se encuentran decenas de condenados en la Operación anticorrupción Lava Jato, según el Consejo Nacional de Justicia (CNJ). Los considerados peligrosos o que fueron presos de manera preventiva no accederán a la libertad. La Justicia analizará caso por caso después de que el abogado de cada preso pida la correspondiente revisión.

Según datos del Ministerio Público Federal (MPF), recogidos por la prensa local, hay 74 presos de la Lava Jato en Paraná con condenas en segunda instancia y 38 de ellos podrían tener algún beneficio por la decisión del STF.

RT
Sao Paulo, Brasil
Viernes 8 de noviembre de 2019.


Incendios forestales en la Amazonia desatan temor por desastre ambiental mientras São Paulo se oscurece por el humo


La Amazonía tiene 7,4 millones de km2, es la mayor región de bosque tropical del planeta y alrededor del 60 por ciento se encuentra en Brasil. Su bioma es inigualable y su existencia es vital para los esfuerzos contra el cambio climático. Sin embargo, en estos momentos el llamado pulmón del mundo está envuelto en llamas, lleva 16 días incendiándose y organizaciones denuncian que el Gobierno de Jair Bolsonaro ha guardado silencio ante lo que han llamado un «crimen ambiental».

Hasta ahora se estima que han sido destruidas 500.000 hectáreas de bosque entre Brasil y Bolivia, y se ha empezado a extender hacia Paraguay y Perú. En redes sociales han circulado imágenes de largas extensiones de bosque quemado a través de los estados brasileños de Acre, Rondônia, Mato Grosso y Mato Grosso do Sul, así como animales huyendo de su hábitat. Las denuncias llevaban más de 15 días, pero la noticia no se hizo visible hasta que el incendio se convirtió en una triple amenaza entre Brasil, Bolivia y Paraguay. Lo que ha puesto en riesgo a poblaciones enteras y a miles de especies.

Datos del Instituto Nacional de Investigación Espacial de Brasil (Inpe) indican que la deforestación destruyó 2.254 kilómetros cuadrados de la Amazonía brasileña el pasado julio, 278 % más que los 596,6 kilómetros cuadrados del mismo mes de 2018. El aumento de la deforestación en la Amazonía provocó que Alemania y Noruega anunciasen la semana pasada el congelamiento de ayudas destinadas a la preservación de la selva.

Con el hashtag #PrayForAmazonia, miles de personas hicieron un llamado en redes sociales a atender los incendios que representan un riesgo para el planeta entero, ya que ese inmenso pulmón vegetal produce el 20 % del oxígeno del mundo.

Los focos de incendio en Brasil entre enero y agosto de 2019 registró 71.497 siniestros de esta naturaleza, un número considerablemente superior a las 39.194 quemas que ocurrieron en el mismo período de 2018.

«Quienes deforestan y destruyen la Amazonía se sienten alentados por el discurso y las acciones del gobierno de Bolsonaro que, desde que asumió el cargo, ha hecho un verdadero desmantelamiento de la política ambiental del país«, señaló en un comunicado Danicley Aguiar, vocero de la organización Greenpeace en Brasil.

Sin embargo, Bolsonaro apenas está poniendo medios para luchar contra este crimen, más preocupado en acallar a los medios que en luchar contra el fuego. El ministro de Medio Ambiente de Brasil, Ricardo Salles, señaló en su cuenta de Twitter que el Gobierno ha puesto a disposición de los estados afectados aviones y un equipo de brigadistas para detener los incendios. Medidas irrisorias para un desastre de estas características.

Incendios forestales en la Amazonia desatan temor por desastre ambiental mientras São Paulo se oscurece por el humo

En Brasil, la indignación pública está aumentando por los incendios forestales masivos que han consumido partes de la Amazonia durante varias semanas.

El hashtag #PrayForAmazonia fue tendencia el martes mientras circulaban imágenes de los furiosos incendios en las redes sociales. El cielo de la ciudad de São Paulo se oscureció durante aproximadamente una hora durante el mediodía del lunes, luego de que los vientos transportaran el humo de los incendios forestales que azotaban a casi 2.500 kilómetros de distancia.

Se cree que los incendios fueron directamente causados o exacerbados por la explotación agrícola y la deforestación. La agencia brasileña de investigación espacial ha registrado casi 73.000 incendios forestales en lo que va de año, lo que representa un aumento del 83% con respecto al mismo período del año pasado. El presidente brasileño, el ultraderechista Jair Bolsonaro, ha trabajado para desregular y abrir la
Amazonia a los agronegocios, la tala y la minería desde que asumió el cargo en enero, a pesar de la preocupación internacional sobre el impacto ambiental de la deforestación.

 Datos recientes muestran que Brasil ha perdido más de 3.300 kilómetros cuadrados de cubierta forestal este año. Los científicos expertos en clima dicen que la protección de la selva amazónica es crucial en el esfuerzo global para combatir el cambio climático.

Revolución
Xan Pereira Castro
Cambio Democrático
Sao Paulo, Brasil.
Miércoles 21 de agosto de 2019.


Una pelea entre bandas ha desencadenado la matanza en una prisión del Estado de Pará


Al menos 52 personas han muerto este lunes en un motín que ya ha sido neutralizado en una cárcel de Altamira (en el Estado de Pará, al norte de Brasil). La superintendencia del sistema penitenciario estatal ha informado de que el origen de los disturbios fue una pelea entre facciones que comenzó a las siete de la mañana (hora local) cuando presos de una organización criminal, encarcelados en un ala de la prisión, entraron en otro ala donde están encerrados reclusos de otro grupo. La misma fuente ha asegurado que cuando empezaron los incidentes, las instalaciones fueron clausuradas y, ha añadido, los presos les prendieron fuego, de manera que algunos de ellos murieron asfixiados.


Dieciséis de los muertos en las cinco horas que duró el suceso fueron decapitados y el resto murió asfixiado. Las autoridades han detallado que dos funcionarios de prisiones fueron hechos rehenes, pero ya han sido liberados tras las negociaciones de las autoridades.

Esta es la segunda masacre más grave de este año en las cárceles de Brasil, son escenario frecuente de disturbios y muertos. Hace solo dos meses, 57 reclusos murieron en un complejo penitenciario, en Manaos, la capital del Amazonas, donde hace dos años otra revuelta en un presidio acabó con la muerte de 56 personas.

 Al menos 52 muertos en un motín en una cárcel de Brasil

La mayoría de las cárceles de Brasil son de gestión estatal. Están hipermasificadas y las condiciones de vida son a menudo lamentables. Habitualmente los miembros de distintas facciones criminales (como el Comando Vermelho de Río de Janeiro, el PCC (Primer Comando Capial) de São Paolo, la Familia do Norte, etcétera) están separados en distintas galerías para evitar enfrentamientos.

En los últimos años, el norte de Brasil se ha convertido en uno de los principales escenarios de enfrentamiento entre facciones rivales. Como resultado de estos enfrentamientos por el dominio por las rutas del narcotráfico y el reclutamiento de nuevos miembros en las cárceles se suelen producir enfrentamientos entre rejas, que en ocasiones cuentan con la implicación de grupos más pequeños con implantación local como el Comando de Clase A.

La violencia tras las rejas contrasta con la caída de los asesinatos fuera de ellas, en la calles. Las negociaciones y eventuales acuerdos entre las bandas criminales en la mayoría de los estados han derivado en una caída de las cifras de homicidios, algo que ya ocurría en São Paulo por influencia del PCC. Los datos del Monitor de la Violencia indican que los asesinatos han caído en 2018, cuando hubo 57.117, frente a los casi 64.000 del año anterior.

La prisión donde ha ocurrido el motín tenía una ocupación muy por encima de su capacidad. Aunque estaba preparada para 208 presos, había 384 personas recluidas, según las últimas cifras oficiales, de 2016.

El secretario del Sistema Penitenciario de Pará, Jarbas Vasconcelos Carmo, explicó tras el incidente que la unidad alberga dos facciones, el Comando Vermelho, de Río, y el Comando Classe A, un grupo local. Aseguró que el ataque fue inesperado: “No recibimos ningún informe de nuestra inteligencia que apuntara a un posible ataque de esta magnitud”. El responsable de las cárceles estatales añadió: “Encontramos cuerpos decapitados y los otros muertos por asfixia. No los sacamos a todos porque el lugar todavía está caliente. Es una unidad antigua con forma de contenedor”. Las primeras informaciones apuntan a las víctimas pertenecían a la facción de Río, una de las más poderosas de Brasil.

El pasado mayo parientes de los reclusos se manifestaron frente al penal de Altamira para que los presos de las bandas criminales fueran trasladados a otras prisiones, informa Folha de S. Paulo. Las autoridades se negaron a realizar los traslados y el servicio penitenciario de Pará aseguró que seguía en tiempo real los movimientos de la población carcelaria. En esa cárcel, los presos preventivos están separados de los condenados.

El año 2017 fue especialmente letal en las cárceles brasileñas. Sucesivos motines en prisiones de tres estados (Amazonas, Roraima y Río Grande) causaron la muerte de 126 reclusos.

EFP
Gil Alessi
Naiara Galarraga Gortázar
São Paulo, Brasil
Lunes 29 de julio de 2019.


Un presidente no había tenido tan mala evaluación en primer semestre, tras retorno de la democracia.


 “Seguridad y transparencia” fueron las dos puntas de lanza con las que Jair Bolsonaro llegó en enero al Palacio de Planalto, en Brasil. Sin embargo, tras más de seis meses de gobierno, ninguna de las dos ha brillado en su gestión, reconocida más por un polémico tono autoritario y apenas una victoria en el legislativo con el primer visto bueno a la –también polémica– ley de pensiones en la cámara (falta el senado).

Un aire de frustración parece tomar fuerza en el país, y se viene reflejando en masivas protestas desde hace dos meses por los recortes del gobierno al presupuesto de educación y una huelga general por el mal momento de la economía, una crisis que Bolsonaro prometió en campaña sacar adelante.

El descontento también es evidente en las encuestas. La última de ellas publicada el lunes por el Instituto Datafolha lo registró incluso como el presidente brasileño con la peor evaluación en el primer semestre de Gobierno, desde el retorno de la democracia, en 1985.

Según esta, el 33 por ciento de la población consideró “malo o pésimo” el desempeño del líder ultraderechista, otro 33 lo calificó de “óptimo o bueno”, mientras que un 31, de “regular”.

Las cifras no sorprenden, pues desde que venció en las presidenciales de octubre con el 58 por ciento de los votos, su popularidad se ha mantenido en descenso, una tendencia que, a la vez, revela cómo se consolida la división política en Brasil.

Para Luis Guillermo Velásquez, profesor y analista político, una primera explicación de esta impopularidad es la incapacidad del presidente de generar confianza y evocar la aclamada “seguridad” con la que ganó la presidencia “en un contexto de incertidumbre del sistema político brasileño”.

Es que Bolsonaro llegó al poder en medio de una crisis política provocada por los tentáculos del escándalo de corrupción con la constructora Odebrecht, que culminó con la prisión del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010), en la destitución de su sucesora Dilma Rouseff (2011-2016) y en la desconfianza generalizada hacia el principal partido de izquierda, el de los Trabajadores (PT).

“En ese marco de victoria, el presidente no tenía mucho que ofrecer y se ha limitado a neutralizar a los rivales con una política de reacción, no de construcción, para abordar los problemas públicos, en la que se ha dedicado a los tarifazos, a la apología de la represión, a enfrentarse con la educación superior amenazándola con desfinanciar sus políticas de investigación, a desmantelar el sistema de pensiones y las garantías de seguridad social”, dijo Velásquez a EL TIEMPO.

Esta política de reacción, además de provocar resentimiento en las bases de la sociedad por perjudicar principalmente a la clase media, tampoco ha logrado un apoyo contundente en el legislativo, que apenas el miércoles le concedió una primera aprobación a su emblemática reforma pensional.

Aunque el proyecto tendrá que enfrentar más debates, Bolsonaro celebró en su cuenta de Twitter diciendo que era un “GRAN DÍA!”, luego de que el Parlamento rechazó su política de flexibilización del porte de armas, entre otros varios proyectos que lo convierten en el segundo presidente de Brasil en emitir más proyectos.

La política del odio

Según Carolina Medina, politóloga de la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro, el presidente, político de larga data en Brasil, se aferra a una narrativa “difamatoria y violenta, con base en la intolerancia”, con la que intenta desviar la atención y procura demeritar, aún más, la imagen del PT.

“Ejemplo de esto son las recientes filtraciones realizadas por The Intercept a las conversaciones entre Sergio Moro (hoy ministro de Justicia, antes juez del caso) y fiscales del escándalo de Lava Jato, donde queda en evidencia que desde el Ejecutivo y el Judicial hubo un acuerdo para desprestigiar a Lula”, señaló Medina en diálogo con El TIEMPO.

Bolsonaro no ha titubeado a la hora de defender a Moro ante este caso por el que cientos de brasileños exigen que deje su cargo, mientras se investigan las conversaciones que podrían llevar, incluso, a la libertad de Lula.

El mandatario también levantó sospechas esta semana luego de que anunció el “posible” nombramiento de su hijo Eduardo como embajador en Washington por su “excelente relación con Donald Trump”.

el presidente no tenía mucho que ofrecer y se ha limitado a neutralizar a los rivales con una política de reacción, no de construcción.

Asimismo, su hijo Flavio se enfrentó a las críticas de la opinión cuando se inculpó por un presunto caso de evasión fiscal a comienzos de año. Motivos de más para explicar la creciente desconfianza de la sociedad ante las imposiciones de este gobierno de ultraderecha, que parece buscar más retrocesos que avances.

“Esto no le importa a Bolsonaro”, afirmó Velásquez, pues, “su política represiva solo busca simpatías y apoyos con las élites”, lo que Medina coincidió en llamar un “gobierno de minorías”.

Sin embargo, ambos analistas concuerdan en afirmar que estos selectivos apoyos no le serán suficientes para llegar al fin de su mandato, menos en un país como Brasil, donde la sociedad cada vez se moviliza más para presionar al poder.

El Tiempo
Annie Valentina Gómez   
Redacción Internacional
En Twitter @annievgomez
Bogotá C. / Rio de Janeiro B.
Domingo 14 de julio de 2019.


El presidente de Brasil ha confirmado el arresto a través de su cuenta de Twitter


La Guardia Civil detuvo este martes en el aeropuerto de Sevilla con 39 kilos de cocaína al sargento Manoel Silva Rodrigues, miembro de la tripulación de uno de los aviones de la Fuerza Aérea Brasileña que utiliza el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, en sus desplazamientos internacionales, según confirmaron a EL PAÍS fuentes de la investigación.

El arresto se produjo cuando el avión hizo escala sobre las dos de la tarde en el aeródromo de la capital andaluza rumbo a Osaka (Japón) como avión de reserva para el mandatario brasileño, que viajaba en otro aparato para participar en la reunión del G20 que se celebra mañana en la ciudad nipona. El Ministerio de Defensa de Brasil emitió una nota en la que confirmó el arresto del militar por tráfico de estupefacientes. Bolsonaro también lanzó un tuit sobre el suceso. El titular del Juzgado de Instrucción 11 de Sevilla ordenó ayer el ingreso en prisión provisional y sin fianza del detenido acusado de un delito contra la salud pública.

Fuentes de la Guardia Civil detallan que la detección de la droga y el posterior arresto del militar se produjo cuando la veintena de militares que forman parte de la tripulación y sus equipajes pasaron el preceptivo control aduanero a su llegada al aeropuerto de Sevilla. El ahora detenido, un suboficial de 38 años de edad cuya identidad no ha sido facilitada, había descendido del avión con un portatrajes y una maleta de mano. Cuando los agentes españoles registraron esta última, descubrieron que iba repleta con 37 paquetes de algo más de un kilo cada uno cuyo contenido resultó ser cocaína. "Ni siquiera estaban camuflados entre ropa", destacan fuentes del instituto armado.

Tras su arresto, el militar fue trasladado a dependencias de la Comandancia de Montequinto, en la capital andaluza, desde la que este miércoles ha pasado a disposición judicial y, posteriormente, ingresado en prisión. La Guardia Civil investiga ahora cuál era el destino final de la droga por si fuera España. El avión de la Fuerza Aérea Brasileña partió con el resto de la tripulación la misma tarde del martes rumbo a Japón. Bolsonaro anunció en su cuenta de Twitter que ha pedido a su ministro de Defensa la "inmediata colaboración" con la policía española. El Ministerio de Defensa, por su parte, señaló en un comunicado que “repudia” los actos del militar y que colaborará con las autoridades españolas en la investigación.

El presidente de Brasil cambió este martes por la noche la ruta de su viaje a Japón, según ha informado el portal UOL. Tras despegar en Brasilia, Bolsonaro debía hacer escala en Sevilla, pero a última hora de la noche su agenda mostraba Lisboa como nueva escala del plan de vuelo. El gabinete de prensa del presidente no explicó el motivo del cambio y si el mismo está relacionado con la aprehensión de la droga a un miembro de su comitiva.

No es la primera vez que miembros de la Fuerza Aérea de Brasil usan su condición de militares para traficar con estupefacientes. El pasado abril, el Tribunal Superior Militar brasileño decretó la expulsión del ejército de un teniente coronel por su implicación en el transporte de 33 kilos de cocaína en 1999. Aquella aeronave iba a hacer escala en el aeródromo de las Palmas de Gran Canaria rumbo a Francia, su destino final. Otros dos implicados en aquellos hechos ya habían perdido su condición de militar por este caso. El teniente coronel fue condenado a 16 años de prisión por integrar una "red especializada en el tráfico internacional de cocaína" ayudándose de los aviones de la Fuerza Aérea.

El País
Óscar López-Fonseca
Madrid, España / Brasil
Miércoles 26 de junio de 2019.


Datafolha revela que el 30 por ciento de los brasileños consideran que su gobierno es malo o pésimo.


El presidente Jair Bolsonaro tiene la peor evaluación en los tres primeros meses de un primer mandato desde la redemocratización de Brasil en 1985, según una encuesta divulgada este domingo.


El sondeo de Datafolha revela que el 30% de los brasileños consideran que su gobierno es "malo o pésimo", mientras que un 32% lo consideran "bueno o excelente" y un 33% "regular". Sin embargo, un 59% de los entrevistados tiene la expectativa de que el mandatario ultraderechista hará una gestión "buena o excelente".

Antes de iniciar su mandato el pasado 1 de enero, ese porcentaje era del 65%, según Datafolha. La encuestadora, que entrevistó a 2.086 personas de más de 16 años entre el 2 y 3 de abril, recuerda que el índice de reprobación tras los primeros tres meses del primer mandato fue mucho menor en los anteriores presidentes electos.

La izquierdista Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), registró un 7% en 2011, mientras que su mentor Luiz Inácio Lula da Silva obtuvo un 10% en 2003. En su primer mandato, en 1995, Fernando Henrique Cardoso, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB, centroderecha), registró un 16%.

En 1990, Fernando Collor, primer presidente elegido por sufragio universal después del régimen militar (1964-85), tuvo un 19%. Collor terminó renunciando a la presidencia en 1992 en medio de denuncias de corrupción.

Meses de desgaste

"No voy a perder el tiempo en comentar una encuesta de Datafolha, que dijo que iba a perder contra todo el mundo en la segunda vuelta" de las presidenciales de octubre, dijo el mandatario al diario Folha de Sao Paulo, del mismo grupo que la encuestadora.

En Twitter, Bolsonaro ironizó con un apartado de la encuesta que revela que un 58% de los encuestados lo considera "muy inteligente", frente al 69% y 85% que obtienen Lula y Rousseff respectivamente. El sondeo confirma el desgaste del gobierno de Bolsonaro apuntado el pasado 21 de marzo por el instituto Ibope, que reveló que la aprobación del mandatario cayó 16 puntos, de 67% a 51%, en los primeros tres meses de gobierno, mientras que la desaprobación subió de 21% a 38%.

Bolsonaro, un exmilitar de 64 años que el próximo miércoles cumple cien días en el poder, fue electo en octubre de 2018 con el 55% de los votos válidos, frente a 45% para Fernando Haddad, del PT. Pero la gestión del mandatario se ha visto muy agitada en los primeros tres meses por varios episodios, entre ellos la revelación de que el oficialista Partido Social Liberal (PSL) recurrió a candidatos "fantasma" para recibir fondos electorales en la última campaña y las sospechas de irregularidades financieras de su primogénito, el senador Flávio Bolsonaro.

También la falta de resultados económicos, las dudas sobre si conseguirá aprobar la vital reforma de las jubilaciones en el Congreso, y las pugnas entre distintos grupos de su gobierno pueden haber pesado en el desgaste.

AFP
Brasilia
Domingo 7 de abril de 2019.


Michel Temer pasó su primera noche en prisión

La Policía Federal brasileña arrestó este jueves al expresidente Michel Temer (2016-2018) en un caso vinculado a Lava Jato, como es conocida la mayor operación de combate a la corrupción en la historia de Brasil, que destapó un gigantesco escándalo de desvíos de la petrolera estatal Petrobras.

La detención de Temer fue ordenada por el juez federal de Río de Janeiro, Marcelo Bretas, que también solicitó el arresto del exministro Wellington Moreira Franco, un importante colaborador del expresidente y su correligionario en el partido Movimiento Democrático Brasileño (MDB), indicó EFE.

Lee: Nuevo castigo para Lula: es condenado a 12 años de prisión por corrupción

La asesoría de prensa del Ministerio Público Federal se abstuvo de dar mayores detalles alegando secreto de sumario hasta el fin del operativo, de acuerdo con la agencia AFP.

El exmandatario, de 78 años, es objeto de una decena de investigaciones judiciales, en Sao Paulo, en Rio y ante el Supremo Tribunal Federal (STF).

Según trascendidos, se trata de un pedido de prisión preventiva, dictado cuando se estima que el sospechoso puede interferir en un juicio.

El caso que llevó a su detención, de acuerdo con un blog del diario Estado de S.Paulo, está relacionado con un soborno de un millón de reales en 2014 (463,000 dólares al cambio promedio de ese año) pagado por un empresario para obtener un contrato de la estatal Eletronuclear en la central nuclear Angra 3 (sur de Rio), cuyas obras iniciadas en 1984 nunca fueron concluidas.

La Fiscalía llegó a solicitar dos veces ante la Corte Suprema la apertura de juicios por corrupción contra Temer, pero el Congreso se negó a autorizar los procedimientos, por lo que todas las causas en su contra dependían de la pérdida del fuero privilegiado con el fin de su mandato.

El real de Brasil cayó hasta un 1% tras la noticia, mientras que el índice Bovespa de la Bolsa de ese país bajó un 1.5%, debido a la probabilidad de que nuevos arrestos de políticos destacados puedan frenar el debate sobre las reformas económicas, reportó la agencia Reuters.


Michel Temer pasó su primera noche en prisión


El expresidente brasileño Michel Temer (2016-2018) pasó su primera noche en prisión, tras ser arrestado la víspera en un caso de corrupción, y aguarda este viernes para prestar declaración ante las autoridades.

El exmandatario, de 78 años, se encuentra en una sala "especial" de unos veinte metros cuadrados en la Superintendencia Regional de la Policía Federal de Río de Janeiro, situada en la zona portuaria de la ciudad.

La sala, ubicada en el tercer piso del edificio, no tiene ventanas, pero cuenta con baño privado y aire acondicionado, según señaló el Grupo Globo.

En un principio iba a ser conducido a una prisión de la Policía Militarizada en la localidad de Niteroi, en la región metropolitana de Río, pero sus abogados pidieron a la Justicia que fuera recluido en la sede policial por tratarse de un expresidente.

La defensa comparó su situación con la de otro ex jefe de Estado, Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010), quien cumple desde abril del año pasado una condena de 12 años de cárcel por corrupción pasiva y lavado de dinero en la Superintendencia de la Policía Federal de la ciudad de Curitiba, en el sur del país.

Temer, que llegó a la Presidencia de Brasil a mediados de 2016 tras la destitución de Dilma Rousseff, de quien era su vicepresidente, recibió en la misma noche del jueves la visita de un importante aliado, Carlos Marun.

Marun, quien fue ministro de la Secretaría del Gobierno de Temer, dijo a los periodistas que el exmandatario se encuentra, "muy triste", "sorprendido" e "indignado", y que, como abogado constitucionalista, "sabe de la absoluta improcedencia" e "ilegalidad" de su prisión preventiva.

No obstante, prosiguió el exministro, Temer "mantiene su confianza en la Justicia y espera que su situación se "revierta lo más rápido posible".

En las próximas horas se espera que el expresidente sea interrogado por la Policía Federal para prestar su primera declaración sobre los hechos de los que le acusan.

Temer, que el pasado 1 de enero le entregó la banda presidencial al ultraderechista Jair Bolsonaro, fue arrestado el jueves en Sao Paulo, por orden del juez de primera instancia Marcelo Bretas, encargado en Río de los desdoblamientos de la Operación Lava Jato, que destapó un enorme escándalo de desvíos de la estatal Petrobras.

La Fiscalía acusa al exgobernante de beneficiarse de sobornos pagados por empresas y de ser el principal líder de una organización criminal que incurrió en repetidos delitos de corrupción durante 40 años.

En la operación también fueron detenidos el exministro Wellington Moreira Franco, un importante colaborador y correligionario de Temer en el partido Movimiento Democrático Brasileño (MDB); y el coronel de la reserva Joao Baptista Lima Filho, amigo personal del expresidente, entre otros.

Además del caso por el que fue decretada su prisión, Temer se enfrenta a otras nueve investigaciones en la justicia por diferentes casos vinculados con la corrupción. Cinco de ellas fueron abiertas en este 2019, cuando el ex jefe de Estado perdió el fuero privilegiado al entregar el poder a Bolsonaro.

Expansión
Kelly Cabanas
EFE, AFP y Reuters
Sao Paulo, Brasil.
Domingo 24 de marzo de 2018.


Autoridades del estado brasileño de Minas Gerais reportaron hoy que hasta el momento, suman 58 las personas muertas y 305 las desaparecidas por la ruptura de un dique de la empresa minera brasileña Vale en la localidad de Brumadinho.

Según el reporte del Cuerpo de Bomberos del Estado de Minas Gerais, han sido rescatadas con vida 192 personas, y de las 58 fallecidas han sido identificadas 19 hasta el momento, indicó un despacho de la Agencia Brasil de noticias.

El informe precisó que fue encontrado un autobús que había sido arrastrado por la corriente en el momento del desbordamiento de la presa, donde la mina concentraba sus deshechos, y que a bordo del vehículo fue encontrado un número aún sin determinar el cadáveres.

El coordinador de Defensa Civil de Minas Gerais, teniente coronel Flávio Godinho, explicó que el número de desaparecidos aumentó, debido a la presentación de familias que dieron nuevos nombres para una lista que fue divulgada por la mañana.

En un reporte previo, el jefe de la Policía Civil de Minas Gerais, Wagner Pinto de Souza, había señalado que 361 personas fueron localizadas y 287 seguían desaparecidas, entre empleados de la mina y residentes de la región afectada.

Pinto de Souza resaltó "la dificultad de hacer la identificación" de los cuerpos rescatados, al indicar que "tenemos que hacer el reconocimiento primero a través de los familiares, después a través de las huellas digitales, la dentadura y finalmente a través del ADN".

El portavoz de los bomberos, teniente Pedro Aihara, la búsqueda de los equipos de rescate se concentra en 14 áreas prioritarias, entre ellas una locomotora, una posada y el comedor de la empresa, donde se encontraban muchos empleados en el momento del percance.

Los trabajos de rescate fueron interrumpidos por unas horas este domingo, ante el riesgo de un posible rompimiento de otro dique, a causa de las lluvias, lo que provocó el accionamiento de las sirenas de alarma durante la madrugada para que la población fuera desalojada, aunque horas después se levantó la alerta.

La Defensa Civil informó que está unificando los datos, que se divulgan primero a los parientes y luego a la prensa.

La presa para el depósito de deshechos de la mina de Corrego do Feijao, de la empresa Vale, se rompió la tarde del viernes, según las primeras investigaciones debido a la cantidad de residuos acumulados en la estructura, sin embargo la empresa reportó que el dique estaba inactivo desde hace tres años.

Notimex
Brasilia, Brasil
Domingo 27 de enero 2019.


Más de 300 empleados de la empresa minera Vale aun no fueron localizados tras el alud de ayer en Brumadinho. Mientras, 46 de ellos fueron rescatados este mediodía. A través de su página web, Vale hizo pública una lista que "será actualizada constantemente conforme las personas sean localizadas". Según declaraciones del cuerpo de Bomberos, todavía existen chances de encontrar algunos sobrevivientes en los sitos que quedaron enterrados bajo la avalancha de lodo con restos de minerales.

En la tarde del viernes, una avalancha de lodo provocó la rotura de una represa en esa localidad del estado brasileño de Minas Gerais. El alud también generó el desborde otras dos represas con residuos minerales de la empresa, que es la mayor productora mundial de hiero.

En la mañana de este sábado, el presidente Jair Bolsonaro sobrevoló la zona del desastre en un helicóptero. El mandatario creó anoche el Consejo Ministerial de Supervisión de Respuestas a Desastre, coordinado por el Ministro de la Casa Civil para “acompañar y fiscalizar las actividades a ser desarrolladas como consecuencia del desastre y acompañar las acciones de socorro, de asistencia, de restablecimiento de servicios esenciales afectados, de recuperación de ecosistemas y de reconstrucción", según detalló en Twitter. Hoy se reunirá con los ministros con los que formó un gabinete de crisis en Belo Horizonte, capital de Minas Gerais.

El ministro de Medio Ambiente, Ricardo Salles, adelantó que la empresa tendrá que pagar unos 256 millones de dólares por el impacto ambiental, aunque no descartó nuevas sanciones contra la compañía, la mayor minera de Brasil.

Página 12
Minas Gerais, Brasil
Sábado 26 de enero 2019.

 
     BRASILIA, 1 ene (Xinhua) -- Jair Bolsonaro, del Partido Social Liberal (PSL), juró hoy a las 15:10 hora local (17:10 GMT) como nuevo presidente de Brasil para un mandato de 4 años, en ceremonia realizada en el Congreso Nacional, en la ciudad de Brasilia.

      En la ceremonia asumió también el cargo de vicepresidente el general de reserva, Hamilton Mourao.

      Bolsonaro y Mourao juraron "mantener, defender y respetar la Constitución, observar las leyes, promover el bien general del pueblo brasileño, sostener la unión, la integridad y la independencia de Brasil".

Bolsonaro promete liberar Brasil de la corrupción y la criminalidad

La era del mandatario arranca con un despliegue de seguridad sin precedentes.


El capitán de la reserva del Ejército y líder de la ultraderecha brasileña Jair Messias


Bolsonaro juró hoy ante el Congreso como nuevo presidente constitucional de la República Federativa de Brasil para los próximos cuatro años.

Durante su discurso llamó a "liberar Brasil de la corrupción, la criminalidad y la sumisión ideológica".

El nuevo presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, prometió hoy en su primer discurso tras jurar el cargo que liberará al país "de las amarras ideológicas", con un pleno respeto "a las religiones y a las tradiciones judeo-cristianas".

Y agregó: "Convoco a cada uno de los congresistas a ayudar en la tarea de libertad definitivamente al país del yugo de la corrupción, de la violencia, de la sumisión ideológica", declaró Bolsonaro, líder de la ultraderecha brasileña, ante el pleno del Parlamento.

El ultraderechista Jair Bolsonaro llegó este martes en un Rolls Royce descapotable al Congreso de Brasil para participar en la ceremonia que lo convertirá en el 38º presidente de la potencia latinoamericana.

Acompañado por su esposa Michelle y escoltado por una guardia montada, el excapitán del ejército, de 63 años, avanzó por la Explanada de los Ministerios de Brasilia, aclamado por una multitud que pudo acceder al lugar en medio de estrictas medidas de seguridad.

Antes de que iniciara la posesión, Bolsonaro ratificó su promesa de "cambiar el destino de Brasil", en un video colgado en Twitter. "Pretendemos, sí, cambiar el destino de Brasil, pero para eso necesitamos seguir teniendo su imprescindible apoyo", afirmó.

Victorioso tras la campaña presidencial más polarizada de la historia en el país, Bolsonaro también tendrá que enfrentar una brecha fiscal que se extiende ya por cinco años y un escenario económico con 12 millones de desempleados.

Lo que se sabe de las ideas del nuevo presidente

Bolsonaro ha prometido acabar con la corrupción política y la violencia, junto con dar vida a la alicaída economía de la mano de medidas de desregulación y disciplina fiscal.

El excapitán de ejército, y congresista por siete períodos, triunfó en las elecciones presidenciales montado en una ola de descontento contra la política imperante, y se convertirá en el primer presidente de extrema derecha de Brasil desde que la dictadura militar abrió paso al gobierno civil tres décadas atrás.

Bolsonaro planea realinear a Brasil en el plano internacional, alejándolo de naciones en desarrollo aliadas y acercándose a líderes occidentales, especialmente al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien envió al secretario de Estado Mike Pompeo a su toma de mando.

Como claro signo de un cambio diplomático, Bolsonaro pretende mover la embajada de Brasil en Israel desde Tel Aviv a Jerusalén, rompiendo con la tradición brasileña de apoyar una solución de dos estados para la disputa entre israelíes y palestinos.

Respaldado masivamente por sectores conservadores de Brasil, incluyendo a las iglesias evangélicas cristianas, Bolsonaro bloquearía iniciativas para legalizar el aborto más allá de las actuales excepciones limitadas y removería la educación sexual de las escuelas públicas, oponiéndose a lo que califica de "marxismo cultural" introducido por los gobiernos de izquierda.

Bolsonaro ha enfrentado acusaciones de incitar a la violación y crímenes de odio debido a sus comentarios sobre las mujeres, homosexuales y minorías raciales. Pese a ello, su retórica de imperio de la ley y sus planes para flexibilizar el control de armas han resonado en muchos votantes.

Lo que dicen las encuestas en Brasil sobre el optimismo de los ciudadanos

El índice de optimismo de la población brasileña sobre el gobierno de Jair Bolsonaro es el más bajo para un primer año de mandato desde 1989, según una encuesta realizada por el instituto de investigación Datafolha y publicada el martes por el diario Folha de S.Paulo.

Bolsonaro asume el martes como presidente de Brasil con la promesa de un gobierno que rompa con los paradigmas imperantes, desde el modelo de negociación con el Congreso hasta la comunicación con la sociedad civil.

Según el estudio, un 65 por ciento de los brasileños considera que la gestión del político de extrema derecha será "excelente" o "buena", porcentaje mayor que el 55 por ciento de las preferencias que tuvo para la segunda vuelta.

Para un 17 por ciento de las personas entrevistadas, la labor de Bolsonaro será "regular", mientras que un 12 por ciento considera que la nueva administración será "mala" o "pésima".

Un 6 por ciento no entregó una opinión, según el sondeo. Folha de S. Paulo afirmó que en 1990 Fernando Collor de Mello, el primer presidente electo tras el regreso a la democracia, asumió con una expectativa positiva de 71 por ciento.

En su primera elección, Fernando Henrique Cardoso contaba con un 70 por ciento de optimismo. Para el primer mandato de Luiz Inácio Lula da Silva, la expectativa positiva alcanzaba el 76 por ciento, mientras que Dilma Rousseff inició su primer período con un 73 por ciento de optimismo, según la encuesta.

La consulta se realizó el 18 y 19 de diciembre en 130 ciudades, con encuestas a 2.077 personas.

REUTERS, EFE Y AFP
Brasilia, Brasil
Martes 1 de enero 2019.

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