Datafolha revela que el 30 por ciento de los brasileños consideran que su gobierno es malo o pésimo.


El presidente Jair Bolsonaro tiene la peor evaluación en los tres primeros meses de un primer mandato desde la redemocratización de Brasil en 1985, según una encuesta divulgada este domingo.


El sondeo de Datafolha revela que el 30% de los brasileños consideran que su gobierno es "malo o pésimo", mientras que un 32% lo consideran "bueno o excelente" y un 33% "regular". Sin embargo, un 59% de los entrevistados tiene la expectativa de que el mandatario ultraderechista hará una gestión "buena o excelente".

Antes de iniciar su mandato el pasado 1 de enero, ese porcentaje era del 65%, según Datafolha. La encuestadora, que entrevistó a 2.086 personas de más de 16 años entre el 2 y 3 de abril, recuerda que el índice de reprobación tras los primeros tres meses del primer mandato fue mucho menor en los anteriores presidentes electos.

La izquierdista Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), registró un 7% en 2011, mientras que su mentor Luiz Inácio Lula da Silva obtuvo un 10% en 2003. En su primer mandato, en 1995, Fernando Henrique Cardoso, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB, centroderecha), registró un 16%.

En 1990, Fernando Collor, primer presidente elegido por sufragio universal después del régimen militar (1964-85), tuvo un 19%. Collor terminó renunciando a la presidencia en 1992 en medio de denuncias de corrupción.

Meses de desgaste

"No voy a perder el tiempo en comentar una encuesta de Datafolha, que dijo que iba a perder contra todo el mundo en la segunda vuelta" de las presidenciales de octubre, dijo el mandatario al diario Folha de Sao Paulo, del mismo grupo que la encuestadora.

En Twitter, Bolsonaro ironizó con un apartado de la encuesta que revela que un 58% de los encuestados lo considera "muy inteligente", frente al 69% y 85% que obtienen Lula y Rousseff respectivamente. El sondeo confirma el desgaste del gobierno de Bolsonaro apuntado el pasado 21 de marzo por el instituto Ibope, que reveló que la aprobación del mandatario cayó 16 puntos, de 67% a 51%, en los primeros tres meses de gobierno, mientras que la desaprobación subió de 21% a 38%.

Bolsonaro, un exmilitar de 64 años que el próximo miércoles cumple cien días en el poder, fue electo en octubre de 2018 con el 55% de los votos válidos, frente a 45% para Fernando Haddad, del PT. Pero la gestión del mandatario se ha visto muy agitada en los primeros tres meses por varios episodios, entre ellos la revelación de que el oficialista Partido Social Liberal (PSL) recurrió a candidatos "fantasma" para recibir fondos electorales en la última campaña y las sospechas de irregularidades financieras de su primogénito, el senador Flávio Bolsonaro.

También la falta de resultados económicos, las dudas sobre si conseguirá aprobar la vital reforma de las jubilaciones en el Congreso, y las pugnas entre distintos grupos de su gobierno pueden haber pesado en el desgaste.

AFP
Brasilia
Domingo 7 de abril de 2019.


Michel Temer pasó su primera noche en prisión

La Policía Federal brasileña arrestó este jueves al expresidente Michel Temer (2016-2018) en un caso vinculado a Lava Jato, como es conocida la mayor operación de combate a la corrupción en la historia de Brasil, que destapó un gigantesco escándalo de desvíos de la petrolera estatal Petrobras.

La detención de Temer fue ordenada por el juez federal de Río de Janeiro, Marcelo Bretas, que también solicitó el arresto del exministro Wellington Moreira Franco, un importante colaborador del expresidente y su correligionario en el partido Movimiento Democrático Brasileño (MDB), indicó EFE.

Lee: Nuevo castigo para Lula: es condenado a 12 años de prisión por corrupción

La asesoría de prensa del Ministerio Público Federal se abstuvo de dar mayores detalles alegando secreto de sumario hasta el fin del operativo, de acuerdo con la agencia AFP.

El exmandatario, de 78 años, es objeto de una decena de investigaciones judiciales, en Sao Paulo, en Rio y ante el Supremo Tribunal Federal (STF).

Según trascendidos, se trata de un pedido de prisión preventiva, dictado cuando se estima que el sospechoso puede interferir en un juicio.

El caso que llevó a su detención, de acuerdo con un blog del diario Estado de S.Paulo, está relacionado con un soborno de un millón de reales en 2014 (463,000 dólares al cambio promedio de ese año) pagado por un empresario para obtener un contrato de la estatal Eletronuclear en la central nuclear Angra 3 (sur de Rio), cuyas obras iniciadas en 1984 nunca fueron concluidas.

La Fiscalía llegó a solicitar dos veces ante la Corte Suprema la apertura de juicios por corrupción contra Temer, pero el Congreso se negó a autorizar los procedimientos, por lo que todas las causas en su contra dependían de la pérdida del fuero privilegiado con el fin de su mandato.

El real de Brasil cayó hasta un 1% tras la noticia, mientras que el índice Bovespa de la Bolsa de ese país bajó un 1.5%, debido a la probabilidad de que nuevos arrestos de políticos destacados puedan frenar el debate sobre las reformas económicas, reportó la agencia Reuters.


Michel Temer pasó su primera noche en prisión


El expresidente brasileño Michel Temer (2016-2018) pasó su primera noche en prisión, tras ser arrestado la víspera en un caso de corrupción, y aguarda este viernes para prestar declaración ante las autoridades.

El exmandatario, de 78 años, se encuentra en una sala "especial" de unos veinte metros cuadrados en la Superintendencia Regional de la Policía Federal de Río de Janeiro, situada en la zona portuaria de la ciudad.

La sala, ubicada en el tercer piso del edificio, no tiene ventanas, pero cuenta con baño privado y aire acondicionado, según señaló el Grupo Globo.

En un principio iba a ser conducido a una prisión de la Policía Militarizada en la localidad de Niteroi, en la región metropolitana de Río, pero sus abogados pidieron a la Justicia que fuera recluido en la sede policial por tratarse de un expresidente.

La defensa comparó su situación con la de otro ex jefe de Estado, Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010), quien cumple desde abril del año pasado una condena de 12 años de cárcel por corrupción pasiva y lavado de dinero en la Superintendencia de la Policía Federal de la ciudad de Curitiba, en el sur del país.

Temer, que llegó a la Presidencia de Brasil a mediados de 2016 tras la destitución de Dilma Rousseff, de quien era su vicepresidente, recibió en la misma noche del jueves la visita de un importante aliado, Carlos Marun.

Marun, quien fue ministro de la Secretaría del Gobierno de Temer, dijo a los periodistas que el exmandatario se encuentra, "muy triste", "sorprendido" e "indignado", y que, como abogado constitucionalista, "sabe de la absoluta improcedencia" e "ilegalidad" de su prisión preventiva.

No obstante, prosiguió el exministro, Temer "mantiene su confianza en la Justicia y espera que su situación se "revierta lo más rápido posible".

En las próximas horas se espera que el expresidente sea interrogado por la Policía Federal para prestar su primera declaración sobre los hechos de los que le acusan.

Temer, que el pasado 1 de enero le entregó la banda presidencial al ultraderechista Jair Bolsonaro, fue arrestado el jueves en Sao Paulo, por orden del juez de primera instancia Marcelo Bretas, encargado en Río de los desdoblamientos de la Operación Lava Jato, que destapó un enorme escándalo de desvíos de la estatal Petrobras.

La Fiscalía acusa al exgobernante de beneficiarse de sobornos pagados por empresas y de ser el principal líder de una organización criminal que incurrió en repetidos delitos de corrupción durante 40 años.

En la operación también fueron detenidos el exministro Wellington Moreira Franco, un importante colaborador y correligionario de Temer en el partido Movimiento Democrático Brasileño (MDB); y el coronel de la reserva Joao Baptista Lima Filho, amigo personal del expresidente, entre otros.

Además del caso por el que fue decretada su prisión, Temer se enfrenta a otras nueve investigaciones en la justicia por diferentes casos vinculados con la corrupción. Cinco de ellas fueron abiertas en este 2019, cuando el ex jefe de Estado perdió el fuero privilegiado al entregar el poder a Bolsonaro.

Expansión
Kelly Cabanas
EFE, AFP y Reuters
Sao Paulo, Brasil.
Domingo 24 de marzo de 2018.


Autoridades del estado brasileño de Minas Gerais reportaron hoy que hasta el momento, suman 58 las personas muertas y 305 las desaparecidas por la ruptura de un dique de la empresa minera brasileña Vale en la localidad de Brumadinho.

Según el reporte del Cuerpo de Bomberos del Estado de Minas Gerais, han sido rescatadas con vida 192 personas, y de las 58 fallecidas han sido identificadas 19 hasta el momento, indicó un despacho de la Agencia Brasil de noticias.

El informe precisó que fue encontrado un autobús que había sido arrastrado por la corriente en el momento del desbordamiento de la presa, donde la mina concentraba sus deshechos, y que a bordo del vehículo fue encontrado un número aún sin determinar el cadáveres.

El coordinador de Defensa Civil de Minas Gerais, teniente coronel Flávio Godinho, explicó que el número de desaparecidos aumentó, debido a la presentación de familias que dieron nuevos nombres para una lista que fue divulgada por la mañana.

En un reporte previo, el jefe de la Policía Civil de Minas Gerais, Wagner Pinto de Souza, había señalado que 361 personas fueron localizadas y 287 seguían desaparecidas, entre empleados de la mina y residentes de la región afectada.

Pinto de Souza resaltó "la dificultad de hacer la identificación" de los cuerpos rescatados, al indicar que "tenemos que hacer el reconocimiento primero a través de los familiares, después a través de las huellas digitales, la dentadura y finalmente a través del ADN".

El portavoz de los bomberos, teniente Pedro Aihara, la búsqueda de los equipos de rescate se concentra en 14 áreas prioritarias, entre ellas una locomotora, una posada y el comedor de la empresa, donde se encontraban muchos empleados en el momento del percance.

Los trabajos de rescate fueron interrumpidos por unas horas este domingo, ante el riesgo de un posible rompimiento de otro dique, a causa de las lluvias, lo que provocó el accionamiento de las sirenas de alarma durante la madrugada para que la población fuera desalojada, aunque horas después se levantó la alerta.

La Defensa Civil informó que está unificando los datos, que se divulgan primero a los parientes y luego a la prensa.

La presa para el depósito de deshechos de la mina de Corrego do Feijao, de la empresa Vale, se rompió la tarde del viernes, según las primeras investigaciones debido a la cantidad de residuos acumulados en la estructura, sin embargo la empresa reportó que el dique estaba inactivo desde hace tres años.

Notimex
Brasilia, Brasil
Domingo 27 de enero 2019.


Más de 300 empleados de la empresa minera Vale aun no fueron localizados tras el alud de ayer en Brumadinho. Mientras, 46 de ellos fueron rescatados este mediodía. A través de su página web, Vale hizo pública una lista que "será actualizada constantemente conforme las personas sean localizadas". Según declaraciones del cuerpo de Bomberos, todavía existen chances de encontrar algunos sobrevivientes en los sitos que quedaron enterrados bajo la avalancha de lodo con restos de minerales.

En la tarde del viernes, una avalancha de lodo provocó la rotura de una represa en esa localidad del estado brasileño de Minas Gerais. El alud también generó el desborde otras dos represas con residuos minerales de la empresa, que es la mayor productora mundial de hiero.

En la mañana de este sábado, el presidente Jair Bolsonaro sobrevoló la zona del desastre en un helicóptero. El mandatario creó anoche el Consejo Ministerial de Supervisión de Respuestas a Desastre, coordinado por el Ministro de la Casa Civil para “acompañar y fiscalizar las actividades a ser desarrolladas como consecuencia del desastre y acompañar las acciones de socorro, de asistencia, de restablecimiento de servicios esenciales afectados, de recuperación de ecosistemas y de reconstrucción", según detalló en Twitter. Hoy se reunirá con los ministros con los que formó un gabinete de crisis en Belo Horizonte, capital de Minas Gerais.

El ministro de Medio Ambiente, Ricardo Salles, adelantó que la empresa tendrá que pagar unos 256 millones de dólares por el impacto ambiental, aunque no descartó nuevas sanciones contra la compañía, la mayor minera de Brasil.

Página 12
Minas Gerais, Brasil
Sábado 26 de enero 2019.

 
     BRASILIA, 1 ene (Xinhua) -- Jair Bolsonaro, del Partido Social Liberal (PSL), juró hoy a las 15:10 hora local (17:10 GMT) como nuevo presidente de Brasil para un mandato de 4 años, en ceremonia realizada en el Congreso Nacional, en la ciudad de Brasilia.

      En la ceremonia asumió también el cargo de vicepresidente el general de reserva, Hamilton Mourao.

      Bolsonaro y Mourao juraron "mantener, defender y respetar la Constitución, observar las leyes, promover el bien general del pueblo brasileño, sostener la unión, la integridad y la independencia de Brasil".

Bolsonaro promete liberar Brasil de la corrupción y la criminalidad

La era del mandatario arranca con un despliegue de seguridad sin precedentes.


El capitán de la reserva del Ejército y líder de la ultraderecha brasileña Jair Messias


Bolsonaro juró hoy ante el Congreso como nuevo presidente constitucional de la República Federativa de Brasil para los próximos cuatro años.

Durante su discurso llamó a "liberar Brasil de la corrupción, la criminalidad y la sumisión ideológica".

El nuevo presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, prometió hoy en su primer discurso tras jurar el cargo que liberará al país "de las amarras ideológicas", con un pleno respeto "a las religiones y a las tradiciones judeo-cristianas".

Y agregó: "Convoco a cada uno de los congresistas a ayudar en la tarea de libertad definitivamente al país del yugo de la corrupción, de la violencia, de la sumisión ideológica", declaró Bolsonaro, líder de la ultraderecha brasileña, ante el pleno del Parlamento.

El ultraderechista Jair Bolsonaro llegó este martes en un Rolls Royce descapotable al Congreso de Brasil para participar en la ceremonia que lo convertirá en el 38º presidente de la potencia latinoamericana.

Acompañado por su esposa Michelle y escoltado por una guardia montada, el excapitán del ejército, de 63 años, avanzó por la Explanada de los Ministerios de Brasilia, aclamado por una multitud que pudo acceder al lugar en medio de estrictas medidas de seguridad.

Antes de que iniciara la posesión, Bolsonaro ratificó su promesa de "cambiar el destino de Brasil", en un video colgado en Twitter. "Pretendemos, sí, cambiar el destino de Brasil, pero para eso necesitamos seguir teniendo su imprescindible apoyo", afirmó.

Victorioso tras la campaña presidencial más polarizada de la historia en el país, Bolsonaro también tendrá que enfrentar una brecha fiscal que se extiende ya por cinco años y un escenario económico con 12 millones de desempleados.

Lo que se sabe de las ideas del nuevo presidente

Bolsonaro ha prometido acabar con la corrupción política y la violencia, junto con dar vida a la alicaída economía de la mano de medidas de desregulación y disciplina fiscal.

El excapitán de ejército, y congresista por siete períodos, triunfó en las elecciones presidenciales montado en una ola de descontento contra la política imperante, y se convertirá en el primer presidente de extrema derecha de Brasil desde que la dictadura militar abrió paso al gobierno civil tres décadas atrás.

Bolsonaro planea realinear a Brasil en el plano internacional, alejándolo de naciones en desarrollo aliadas y acercándose a líderes occidentales, especialmente al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien envió al secretario de Estado Mike Pompeo a su toma de mando.

Como claro signo de un cambio diplomático, Bolsonaro pretende mover la embajada de Brasil en Israel desde Tel Aviv a Jerusalén, rompiendo con la tradición brasileña de apoyar una solución de dos estados para la disputa entre israelíes y palestinos.

Respaldado masivamente por sectores conservadores de Brasil, incluyendo a las iglesias evangélicas cristianas, Bolsonaro bloquearía iniciativas para legalizar el aborto más allá de las actuales excepciones limitadas y removería la educación sexual de las escuelas públicas, oponiéndose a lo que califica de "marxismo cultural" introducido por los gobiernos de izquierda.

Bolsonaro ha enfrentado acusaciones de incitar a la violación y crímenes de odio debido a sus comentarios sobre las mujeres, homosexuales y minorías raciales. Pese a ello, su retórica de imperio de la ley y sus planes para flexibilizar el control de armas han resonado en muchos votantes.

Lo que dicen las encuestas en Brasil sobre el optimismo de los ciudadanos

El índice de optimismo de la población brasileña sobre el gobierno de Jair Bolsonaro es el más bajo para un primer año de mandato desde 1989, según una encuesta realizada por el instituto de investigación Datafolha y publicada el martes por el diario Folha de S.Paulo.

Bolsonaro asume el martes como presidente de Brasil con la promesa de un gobierno que rompa con los paradigmas imperantes, desde el modelo de negociación con el Congreso hasta la comunicación con la sociedad civil.

Según el estudio, un 65 por ciento de los brasileños considera que la gestión del político de extrema derecha será "excelente" o "buena", porcentaje mayor que el 55 por ciento de las preferencias que tuvo para la segunda vuelta.

Para un 17 por ciento de las personas entrevistadas, la labor de Bolsonaro será "regular", mientras que un 12 por ciento considera que la nueva administración será "mala" o "pésima".

Un 6 por ciento no entregó una opinión, según el sondeo. Folha de S. Paulo afirmó que en 1990 Fernando Collor de Mello, el primer presidente electo tras el regreso a la democracia, asumió con una expectativa positiva de 71 por ciento.

En su primera elección, Fernando Henrique Cardoso contaba con un 70 por ciento de optimismo. Para el primer mandato de Luiz Inácio Lula da Silva, la expectativa positiva alcanzaba el 76 por ciento, mientras que Dilma Rousseff inició su primer período con un 73 por ciento de optimismo, según la encuesta.

La consulta se realizó el 18 y 19 de diciembre en 130 ciudades, con encuestas a 2.077 personas.

REUTERS, EFE Y AFP
Brasilia, Brasil
Martes 1 de enero 2019.


 Brasilia. -  El candidato presidencial del Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil, Fernando Haddad, dijo hoy tras la segunda vuelta electoral, que continuará en la lucha por "la soberanía nacional y la democracia" en el país, además de que están en juego los derechos civiles, laborales y sociales de los brasileños.

     Haddad fue derrotado este domingo por el candidato Jair Bolsonaro, del Partido Social Liberal (PSL), por 55,2 por ciento de los votos válidos, frente al 44,8 por ciento del candidato del PT.

     El político pronunció su discurso en un hotel de Sao Paulo, acompañado de su mujer Ana Estela, así como dirigentes del PT y de partidos aliados.  

     Afirmó que aprendió de sus antepasados que el "coraje para defender la justicia a cualquier precio es un valor muy grande cuando se vive en sociedad, porque todos los demás valores dependen de ella".

     Agradeció a todos los partidos que lo apoyaron para conseguir más de 45 millones de votos, así como a todas las personas que salieron a las calles a disputar el voto en los últimos días.

     Según el petista, Brasil vive un período ya largo en que las instituciones son puestas a prueba en todo instante, como en 2016 con el "impeachment" (juicio político) a la ex presidenta Dilma Rousseff, luego con "la prisión injusta" del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010), y con la casación de su candidatura por la Justicia Electoral.

     Afirmó que continuará en la lucha por un principio fundamental, porque "la soberanía nacional y la democracia es un valor que está encima de todos nosotros", frente a "aquellos que de forma irrespetuosa pretender usurpar los derechos del pueblo brasileño".

     "Lo que está en juego son los derechos civiles, laborales y sociales. Tenemos la tarea enorme de defenderlos", dijo.

     "Tenemos la responsabilidad de hacer una oposición de colocar los intereses del pueblo brasileño por encima de todo. Ayudamos a construir una de las mayores democracias del mundo. No vamos aceptar provocaciones, no aceptar amenazas", enfatizó.

     Dijo que su compromiso es un compromiso de vida con el país, reconociendo la ciudadanía en cada brasileño.

     "Vamos a defender nuestro punto de vista, respetando la democracia y las instituciones", subrayó.

     "Vamos a comprender lo que está en juego. Vamos a continuar reconectando con las bases y los pobres de este país, para construir un programa para sensibilizar corazones y mentes de este país", señaló.

     Según Haddad, "tal vez nunca antes" como ahora Brasil tiene necesidad de que las personas ejerzan la ciudadanía para garantizar las instituciones.

     Dijo que durante la campaña sintió "una angustia y un miedo en las personas" y pidió que no se abatan por la derrota.

     "No tengan miedo, nosotros estaremos aquí. Nosotros abrazaremos la causa de ustedes. Coraje, la vida es hecha de coraje", concluyó.

Xinhua
Brasilia, Brasil
Domingo 28 de octubre de 2018.


Bolsonaro, ganador virtual de segunda vuelta de elecciones presidenciales en Brasil

    RIO DE JANEIRO, 28 oct (Xinhua) -- El candidato del Partido Social Liberal (PSL), Jair Bolsonaro, es el ganador virtual de las elecciones a la Presidencia de Brasil, con el 55,54 por ciento de los votos, contra el 44,46 por ciento de su rival, Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores (PT), al escrutarse el 94,44 por ciento del escrutinio realizado, según datos del Tribunal Superior Electoral (TSE).


El gremio muestra su poder en el país del mundo que más depende de sus carreteras con una huelga que ha dejado desabastecidos supermercados, gasolineras y aeropuertos

Es viernes al mediodía en el centro de Recife, una ciudad de más de millón y medio de habitantes en Pernambuco, al nordeste de Brasil, pero podría ser primera hora de un domingo a juzgar por lo desértico del ambiente. En lo que debería ser el apogeo del horario comercial, las calles están casi desiertas, por las calzadas apenas pasan coches y hay varias tiendas cerradas. Claudenilson Carlos da Silva, de 34 años, cuenta las mesas vacías del restaurante en el que trabaja. “Si sigue así vamos a tener a que cerrar más pronto hoy”, calcula. “Es hora de comer, esto tenía que estar lleno”.

La experiencia de Claudenilson se repite en distintas ciudades de Brasil estos días. El país entero está inmerso en una huelga de camioneros que hoy cumple una semana y que ha paralizado buena parte de su vida pública, cuando no convertido el día a día en sus 26 Estados en una pesadilla logística. Gasolineras, supermercados, hospitales y aeropuertos han ido quedando desabastecidos con el paso de los días y han retirado algunos de sus servicios; los puertos se van quedando sin nada que exportar y ciudadanos y gobiernos locales buscan desesperadamente fórmulas para salir del paso. Y, como banda sonora de todo este caos, el runrún de soluciones temporales que el Gobierno central de Michel Temer ha ido anunciando y que poco han hecho por cambiar la situación en las calles.

Cuando comenzó la huelga, el lunes pasado, nada apuntaba que iba a cobrar estas dimensiones. Los camioneros protestaban por el precio del combustible, lo cual no parecía descabellado. El valor no ha hecho más que subir desde junio de 2017, cuando la petrolera estatal, Petrobras, empezó a basarse en la oscilación internacional. Pero si Petrobras ha cambiado de política de precios es porque Temer se lo permitió en mayo de 2016, por lo que, en esos primeros días, el Ejecutivo poco pudo —o quiso— hacer. Solo que esa respuesta encerraba un fallo de cálculo: Brasil es el país que más depende de sus autopistas en el mundo. El 58% de su mercancía —y, sobre todo, el 90% de su petróleo—, se entrega por ellas (en Estados Unidos, un país de menor tamaño, solo el 43% del petróleo se mueve así). Los camioneros son el único gremio capaz de convertir al primer país latino en un rehén del tamaño de un continente.

La alarma sonó el miércoles, cuando varias ciudades empezaron a vivir la misma escena: coches agolpados en gasolineras que estaban despachando sus últimas gotas de combustible. El jueves ya se hablaba de crisis. La central de abastos de Río de Janeiro no recibió el 90% de los camiones que esperaba y todas las grandes ciudades recortaron el transporte público a la mitad. En Paraná, al sur, dos universidades cerraron sus puertas. El viernes la crisis se había convertido en un caos nacional. Los aeropuertos ya cancelaban los vuelos por docenas, incluyendo algunos internacionales. São Paulo, la megalópolis más rica del país y hogar de 12 millones de personas, se declaró en estado de emergencia: horas después, el 99% de sus gasolineras se quedaban vacías. Por sus calzadas se empezó a ver repartidores de comida a domicilio a lomos de caballos. Los Estados de Pernambuco y Sergipe también se declararían en emergencia al poco. El aeropuerto de Brasilia canceló 40 vuelos. Una asociación de exportadores de carne anunció que, con la falta de alimentos, morirían 20.000 millones de pollos y 20 de cerdos.

Mientras tanto, en autopistas de todo el país se veían piquetes de camiones con los conductores dentro. El viernes había 534. En uno de ellos, a las afueras de São Paulo, estaba Ademir Wagenknecht, de 43 años, 25 al volante de un camión. “A veces trabajo 10 horas y a veces son 20, y veo a mis hijos tres o cuatro días al mes”, explica. “Un solo neumático ya es absurdamente caro: está a 1.800 reales [490 dólares), que es lo yo cobro por llevar unas cebollas a Santa Catarina [un Estado al sur de Brasil]. ¿Qué me queda si pago tanto diésel? Tengo que pagarlo de mi bolsillo. Yo seguía la profesión de mi padre, que me pasó el testigo. Pero entonces había muchas menos dificultades”.

Durante no pocos momentos de la crisis, el Gobierno ha proyectado la imagen de que sencillamente no sabía qué hacer. No hay precedente en la historia de Brasil para este tipo de problema. La flota de camioneros nunca ha sido tan grande, el Ejecutivo nunca ha sido tan impopular (solo el 5% de la población ve con buenos ojos a Temer) y, sobre todo, el país no tiene práctica alguna tasando el petróleo de forma libre. La norma era que Petrobras modificase artificialmente su valor siguiendo indicaciones políticas, pero cuando Temer llegó al poder, en mayo de 2016, renovó a la cúpula directiva de la petrolera y les dio libertad para cambiar el sistema de precios. Ellos decidieron basarse en la oscilación internacional, la cual no está precisamente a la baja últimamente.

La respuesta del Gobierno

Hace dos semanas el barril de Brent alcanzó los 80 dólares por primera vez desde 2014. Mientras, en el resto del mundo, las economías emergentes como la brasileña sufren los vaivenes del dólar y el real está cada vez más lejos de la moneda estadounidense. O sea, el precio ha subido un 50% en un año y la moneda ha perdido un 4,3% en el último mes. La cerilla y la mecha para la bomba.

Temer intentó ser conciliador al principio. El miércoles se vanaglorió de haber convencido a Petrobras de que bajase el precio del diésel un 10% con respecto al valor internacional, y lo dejase así durante 15 días como gesto de buena voluntad para negociar. Con esto, disparó el miedo a que la política volviese a controlar Petrobras y las acciones de la petrolera se desplomaron al menos un 14%. Solo aquel gesto ya había bajado el valor de la mayor empresa brasileña en 47.000 millones de reales (unos 12.800 millones de dólares). El jueves Temer volvió a la carga. Se comprometió a pagar a Petrobras la diferencia entre el valor internacional del diésel y el precio en las calles brasileñas. Así, el precio no se movería hasta diciembre. No bastó. El viernes el presidente volvió a comparecer y, cuando apareció en televisión, en las calles de Brasilia se escuchó un bocinazo colectivo. Su solución esta vez fue más drástica: amenazó con llamar al Ejército para que despejase las carreteras.

Los piquetes se fueron disolviendo a lo largo del fin de semana. Mientras, el Gobierno aumentó aún más la tensión en su enfrentamiento con los camioneros al acusarlos de hacer locaute, o sea, cierre patronal (en Brasil se adapta el término inglés, lockout), que es ilegal; y de estar asociados con mafias y criminales para presionar a la clase política. Si la idea era enfrentar al gremio con la ira de la población, no le salió del todo bien, al menos de momento. Las pistas dadas hasta ahora indican que, por ahora, el apoyo a los camioneros es algo generalizado. Incluso Claudenilson les manda ánimos desde su restaurante vacío de Recife. “Por mí, que los camioneros sigan, hasta el fin”, dice. “Hasta que les bajen el precio del combustible”.

El País
Tom C. Avendaño
Felipe Betim
Marina Rossi
Afonso Benites
São Paulo / Brasilia
Domingo 27 mayo de 2018.


Tras una intensa votación, el exmandatario de Brasil fue condenado por el Tribunal Supremo de ese país a 12 años de cárcel por los delitos de corrupción leve, lavado de activos y tráfico de influencias.

La presidenta del Tribunal Supremo Federal de Brasil, Carmen Lúcia, fue la encargada de sentenciar con su voto la condena a prisión del expresidente Lula da Silva. Al final, una votación de 6 sufragios contra 5 negó el recurso de habeas corpus que demandaba al defensa del exmandatario para salvarse de ir a prisión por delitos derivados de corrupción durante su mandato. Lula cumplirá una sentencia de 12 años en la cárcel, y no podrá presentarse a las elecciones presidenciales del país previstas para octubre de 2018 en las que figuraba como favorito.

Tras más de 10 horas de juicio, la corte suprema de Brasil rechazó un recurso del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva para apelar en libertad ante las máximas instancias judiciales. Según juristas, Lula podría ser arrestado la semana próxima, cuando el tribunal de segunda instancia que lo condenó en enero analice las últimas objeciones de su defensa.

Lula ya había sido hallado culpable por dos tribunales y, de acuerdo con una jurisprudencia dictada por el propio Supremo y reflejada en la ajustada votación de este miércoles, una sentencia ratificada en segunda instancia permite el inicio de la ejecución de la pena.

Durante la tarde del miércoles hubo tensiones en el país sudamericano por un posible intento de golpe de Estado. El comandante del ejército brasileño, Eduardo Villas Boas, fue el encargado de elevar la tensión en el país al declarar que “compartía el anhelo de todos los ciudadanos de bien de repudio a la impunidad y respeto a la Constitución”.

Muchos congresistas entendieron sus palabras como una amenaza de golpe y catalogaron su intervención como una indebida presión a los miembros de la Corte Suprema que juzgaban al expresidente Lula da Silva. No fue el único. Horas antes del juicio, el general en retiro Luiz Gonzaga Schroeder fue más explícito al señalar que si el líder del Partido de los Trabajadores se presentaba a las elecciones presidenciales este año, el único recurso que quedaba era la “reacción armada”. Amnistía Internacional (AI) rechazó las polémicas declaraciones.

El comandante de la Fuerza Aérea Brasileña, teniente brigadier del aire Nivaldo Luiz Rossato, el comandante de la Fuerza Aérea Brasileña, teniente brigadier del aire Nivaldo Luiz Rossato, también entró al debate: aseguró: “En estos días críticos para el país, nuestro pueblo está polarizado, influenciado por diversos factores. Por eso es muy importante que todos nosotros, militares activos o de la reserva, integrantes de las Fuerzas Armadas, sigamos fielmente la Constitución”, aseguró el oficial.

Luiz Inácio Lula da Silva gestó su carrera como político en el sindicato de los metalúrgicos de Sao Bernardo do Campo. En ese mismo lugar, cuarenta años después, el líder más carismático de Brasil comenzó a digerir que en las próximas semanas podría perder la libertad.

Resguardado de la atención mediática, Lula no prestó mucha atención al juicio del Tribunal Supremo, se mostró "tranquilo" e incluso comentó el golazo de chilena de Cristiano Ronaldo en el partido del Real Madrid contra el Juventus, según contaba un miembro del Partido de los Trabajadores.

Pero lejos de la versión "oficial", en uno de los ascensores del sindicato, una mujer comentaba que nunca había visto a Lula tan "afectado" desde la muerte de su mujer, Marisa Leticia. Alejado de los palcos y las multitudes, el tornero mecánico recibió un nuevo mazazo, uno de los más importantes de su vida, después de conocer que el Supremo rechazó el habeas corpus intentado por su defensa para postergar la cárcel tras la condena por corrupción.

Mientras la justicia estrechaba su cerco, el exlíder sindical pasó el día reunido con los suyos, recibiendo visitas de conocidos y aliados políticos, entre ellas la de expresidenta Dilma Rousseff, de quien Lula fue hombro amigo durante el juicio político que la destituyó en 2016. Mientras, unas trescientas personas, la mayoría del Movimiento de los Trabajadores Sin Techo (MTST), siguieron la votación entre el desconcierto de los términos jurídicos empleados por los magistrados de la máxima corte, que analizaron el habeas corpus durante más de diez horas.

Con pancartas de "Lula es inocente" y "Lula es el pueblo", los simpatizantes del exmandatario llegaron a primera de la mañana al sindicato y, entre bailes y cánticos, acompañaron parte de la sesión del Supremo, aplaudiendo los votos favorables al exmandatario.

El más celebrado fue el del juez Gilmar Mendes, históricamente rechazado por la izquierda, pero que hoy se posicionó a favor de que Lula pudiera recurrir a instancias superiores en libertad, no sin antes deslizar sus críticas al Partido de los Trabajadores y a la prensa brasileña.

La decisión de Mendes supuso un alivio, pero la tranquilidad duró poco tiempo. La jueza Rosa Weber, fiel en la balanza en la votación, denegó el habeas corpus, aunque no hubo desolación, y contadas caras largas.

"Ella en el fondo contribuyó para que pueda ser decretada la prisión de Lula, lo que es una fase más del golpe de Estado", dijo en declaraciones a Efe Eloi Pietá, miembro de la directiva regional del Partido de los Trabajadores.

De a poco, la militancia concentrada desde primeras horas de la mañana fue dejando el edificio, anticipando un final desfavorable para Lula, quien lidera todas las encuestas de intención de voto de cara a las elecciones presidenciales del próximo 7 de octubre.

Momentos antes, el presidente del sindicato de los metalúrgicos de la región metropolitana de Sao Paulo, Wagner Santana, mandó un mensaje a los congregados: "Lula pasó la vida entera luchando por nosotros y ahora espera eso de cada compañero y compañera".

Vestida con una camiseta con el rostro estampado del exmandatario, Marinalva Araujo aseguró casi entre lágrimas que siempre acompañó a Lula y ahora lo seguirá haciendo, esté él dentro o fuera de la cárcel.

"Con él yo he aprendido lo que es luchar por derechos. Representa mucho más que un sueño, es un proyecto que está ahí", sostiene.

Con los sindicatos y el Partido de los Trabajadores en horas bajas, el político de izquierdas, de 72 años, fue recibido por algunas centenas de manifestantes a las puertas de su casa, en la localidad de Sao Bernardo de Campo, donde tejió su meteórica carrera en la que pasó de obrero a presidente de Brasil en dos mandatos consecutivos, del 1 de enero de 2003 al 31 de diciembre de 2010.

Poco antes del fin del juicio del Supremo, una mujer gritó desde su ventana "Lula en la cárcel". Fue contestada duramente por algunos sindicalistas, en una escena que refleja la polarización entorno al líder más querido y odiado de Brasil.

Agencias
El Espectador
Sao Paulo, Brasil
Miércoles 4 abril 2018.


•    La corrupción inhibe las inversiones extranjeras en América Latina porque compañías transnacionales o de otras regiones optan por no involucrarse

•    Instancias de transparencia y rendición de cuentas son pilares para que las economías puedan crecer, los países de la región tienen que fortalecer esos sistemas


México.- Los recientes escándalos relacionados con la constructora brasileña Odebrecht es una muestra de que América Latina aún afronta grandes desafíos de la corrupción sistemática.

"Es una pena escuchar cada semana un nuevo escándalo en algún país latinoamericano por algún político relacionado con Odebrecht", sostuvo el investigador Jorge Sánchez Tello, de la Fundación de Estudios Financieros (Fundef), un centro del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).

En entrevista con Xinhua, el experto dijo que los sobornos de Odebrecht en una decena de países de América Latina, un caso originalmente destapado en Brasil por una pesquisa anticorrupción llamada "Lava Jato", exhibieron que la región carece de un Estado de derecho robusto.

En Perú, el mayor escándalo de corrupción en la región de los últimos años ya derivó en una orden de arresto contra el ex presidente Alejandro Toledo (2001-2006), y llevó a la cárcel preventiva al ex presidente Ollanta Humala (2011-2016) y su esposa, Nadine Heredia, por imputaciones de recibir 3 millones de dólares de Odebrecht para su campaña electoral.

La semana pasada el actual vicepresidente de Ecuador, Jorge Glas, fue condenado a seis años de cárcel luego de que la Fiscalía lo acusó de haber recibido sobornos por 13,5 millones de dólares para beneficiar a Odebrecht con contratos del Estado en cinco proyectos de sectores estratégicos, mientras hay pesquisas en curso en Colombia, Venezuela y México, entre otros.

"Esto se debe justamente a que en América Latina no se ha construido el Estado de derecho, es la principal causa", expresó Sánchez Tello.

"América Latina ha tenido gobiernos de izquierda, derecha, centro, populistas, tecnócratas, pero la corrupción sigue porque no ha existido alguien en los últimos 50 años que realmente quiera crear instituciones para aplicar la ley", lamentó.

El investigador consideró que la debilidad institucional abre la puerta a que políticos o funcionarios aprovechen su cargo para beneficiarse con negocios ilícitos, una situación que en México ha quedado demostrada con varios casos de ex gobernadores encarcelados o buscados por presuntamente desviar recursos públicos.

La constructora brasileña contaba incluso con un departamento especializado en los sobornos a funcionarios de los países a cambio de obtener negocios en infraestructura, recordó.

Sánchez Tello expuso que es común que empresas accedan e incluso estén acostumbradas a pagar dádivas en los países de la región para trámites o permisos, como licencias para construcción, porque es algo que piden funcionarios de cualquier nivel de gobierno.

La corrupción inhibe las inversiones extranjeras en América Latina porque compañías transnacionales o de otras regiones optan por no involucrarse, además de que a la par dificulta la recaudación debido a que la población desconfía que sus impuestos sean destinados a servicios, subrayó.

Al respecto, el director de la sede subregional de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en México, Hugo Beteta, señaló que el fortalecimiento del Estado de derecho y las instituciones es fundamental para un desarrollo de la economía.

Instancias de transparencia y rendición de cuentas son pilares para que las economías puedan crecer, por lo que los países de la región tienen que fortalecer esos sistemas, agregó en entrevista con Xinhua.

"Las instituciones de combate a la corrupción son fundamentales para la inversión, para el crecimiento y para el funcionamiento y la sostenibilidad social de las políticas", expuso Beteta.

En tanto, para el investigador adjunto del Instituto de América Latina de la Academia China de Ciencias Sociales, Guo Cunhai, la "corrupción en América Latina ya no es un fenómeno esporádico, sino sistemático".

"La serie de escándalos de corrupción en América Latina agudizará las perturbaciones políticas de la región, lo cual dificultará la configuración de nuevas políticas económicas destinadas a estimular el desarrollo latinoamericano y seguramente dejará un impacto negativo a la economía de América Latina", expresó a Xinhua.

Guo agregó que "si bien muchos países latinoamericanos cuentan con un marco jurídico relativamente completo, la aplicación de la ley todavía es bastante débil en algunos países".

Por su parte, el analista argentino Rosendo Fraga dijo a Xinhua que la lentitud de la Justicia argentina para abordar los casos de corrupción, con procesos que demoran en promedio 14 años, genera escepticismo en la opinión pública, la que termina relegando la importancia de ese tema por detrás de cuestiones "urgentes", como la economía y la inseguridad.

Algo similar ocurre en Perú, donde la justicia ha procesado desde 2012 a 12.000 funcionarios de diversos niveles de la administración pública por presuntos actos de corrupción y de ese total ha admitido denuncias contra 1.500, según informó recientemente el contralor general del país, Nelson Shack Yalta.

"En el período 2009-2017, durante el gobierno de los dos contralores que me han antecedido, se procesaron ante la Justicia penal más de 16.000 funcionarios; de éstos, solo 61 fueron condenados", anotó el funcionario.

Xinhua
Luis Brito, Pei Jianrong y Juan Manuel
Ciudad de México
Viernes 22 de diciembre de 2017.

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