Ganan suspensión del proyecto Barrio Smart en Cholula, Puebla; resolución llega después de daños parciales ocasionados a la plaza por el alcalde de San Andrés Cholula, Leoncio Paisano

Pobladores de Santa María Tonantzintla, municipio de San Andrés Cholula, obtuvieron una suspensión provisional dentro del juicio de amparo que han emprendido en contra del proyecto Barrio Smart, que pretende modificar la plaza principal y que ha sido calificado por expertos como un intento de gentrificación de esta comunidad indígena.

Juan Carlos Flores Solís lamentó que la suspensión se haya obtenido ya cuando las obras llevan 20% de avance y en ese lapso se destruyeran un reloj, un puente, el empedrado y parte de la plaza.

Las obras que ya se tienen en marcha dentro de este proyecto son parquímetros, una zona gourmet, casetas de cobro, entre otras, que modificaron el paisaje tradicional de esta plaza ubicada frente al templo de Santa María Tonantzintla, construido entre los siglos XVI y XVIII, considerado una joya del barroco mexicano.

De acuerdo con el alcalde de San Andrés Cholula, Leoncio Paisano, las obras prevén una inversión de 10 millones de pesos por parte del ayuntamiento.

La propuesta de Barrio Smart proviene de las Smart Cities que surge en Europa y que consideran la incorporación de tecnología para mejorar el entorno y la calidad de vida de los habitantes.

En el municipio de Atlixco, donde antiguamente se encontraba la estación del ferrocarril, el gobernador panista Antonio Gali Fayad ya inauguró el primer Barrio Smart de México, el cual incluye cámaras de seguridad, internet libre, una ciclopista, sensores de velocidad para autos, casetas de cobro de servicios y alumbrado alimentado con energía solar.

Los proyectos poblanos de Barrio Smart se anunciaron en el marco de la firma del Acuerdo Smart Cities por Gali Fayad; la curadora de Smart City Expo, Pilar Conesa; el exalcalde de Medellín Anibal Gaviria, y Edgar Mora, alcalde de Curridabat en Costa Rica.

Sin embargo, el proyecto original prevé que las obras se realicen en conjunto con los pobladores, cosa que no ha ocurrido en Tonantzintla, donde se han interpuesto cuatro juicios de amparo por parte de los pobladores que expresan el rechazo a la modificación y modernización de su paisaje cultural y estilo de vida.

Flores Solís consideró que jurídicamente es viable obtener la suspensión definitiva del proyecto, luego de que no se tomó en cuenta que la localidad de Tonantzintla es habitada principalmente por población indígena, lo que obligaba a una consulta previa a instrumentar este proyecto.

El antropólogo Julio Glockner calificó a este tipo de obras como una “reedición” más de las ideas decimonónicas de los liberales de los siglos XIX y XX, que simulaban su desprecio por la cultura propia en nombre del desarrollo y el progreso.

“Hay un persistente afán en los funcionarios públicos de los ayuntamientos por desindianizarse, por deshacerse de todo aquello que pueda remitir a lo indígena, a la cultura local, a lo pueblerino, pues todo ello se considera como una degradación, como sinónimo de atraso, de ignorancia y atavismos ancestrales, cuando lo que se desea es “mejorar”, “avanzar” y “progresar””, escribió el antropólogo al analizar el plan del Barrio Smart en Tonantzintla.

Un ejemplo de esto, indica, es la reubicación que este proyecto implica de los tradicionales puestos donde se venden tlacoyos, quesadillas y chocolate batido, que de siempre se habían instalado en la placita, para instalar un área “gourmet”.

Igual, la antropóloga Anamaría Ashwell, consideró que este proyecto, como ocurre con las denominaciones de “pueblos mágicos”, busca que “sus pobladores originales se desarraiguen, acepten su “atraso”, y no conserven ni memoria de los hitos arquitectónicos o geográficos en los paisajes heredados”.

“Las Cholulas gentrificadas van pariendo así pueblos multicolor con estética Disneyworld, con todo y letreros multicolores que anuncian el nombre de la localidad para facilitar las ‘selfies’ y sin que en sus zócalos u oficinas de turismo municipal falten las fotografías de sus ‘tradiciones’ que, vaciadas de vitalidad, son compatibles con el estilo de vida acorde al nuevo urbanismo”, escribió al opinar de este proyecto.

El 6 de marzo, Eduardo Funes, representante de la Academia Nacional de Arquitectos, calificó el plan del Barrio Smart en Tonantzintla como “un atropello catastrófico”, porque ni siquiera es un proyecto que la población haya convocado y más bien han sido intereses económicos los que decidieron cómo se tiene que llevar a cabo.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) intervino hasta el 20 de febrero para dictaminar que la obra era ilegal, sin embargo, ya para cuando eso ocurrió, ya se habían derrumbado un torreón, el reloj, el puente y se había alterado todo el entorno de la placita.

Glockner dijo que adelantará una propuesta legislativa para que se contemple que los gobernantes sean obligados tomar antes de tomar posesión un curso impartido por la Secretaría de Cultura o el INAH, donde se les explique que el patrimonio es de todos los ciudadanos “y no sólo de ellos”.

Proceso
Gabriela Hernández
Cholula, Puebla, Mx.
Viernes 8 de junio de 2018.

 

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