Obama se lanza a la batalla demócrata para reclamar el Congreso de EEUU

El expresidente Barack Obama anunció el miércoles su apoyo a más de 80 candidatos demócratas a las elecciones de medio mandato de noviembre en Estados Unidos, abandonando la discreción mostrada desde su salida de la Casa Blanca en 2017.

"Estoy ansioso por explicar por qué los candidatos demócratas merecen nuestro voto este otoño (boreal)", dijo Obama en un comunicado.

"Confío en que, juntos, ellos (los candidatos demócratas) fortalecerán este país que amamos restaurando la oportunidad ampliamente compartida, reparando nuestras alianzas y posición en el mundo, y defendiendo nuestro fundamental compromiso con la justicia, la equidad, la responsabilidad y el estado de derecho", señaló.

Quien fuera el primer presidente negro de los Estados Unidos hará campaña "en varios estados" y se espera que pronto haga anuncios de nuevos apoyos a candidatos demócratas.

Las elecciones del 6 de noviembre asignarán 435 escaños en la Cámara de Representantes, 35 bancas en el Senado de 100, así como los puestos de gobernadores de 36 estados.

Alrededor de la mitad de los candidatos parlamentarios apoyados por Barack Obama se presentan a las Asambleas de diferentes estados del país y no al Congreso en Washington.

Obama se lanza a la batalla demócrata para reclamar el Congreso de EEUU

El expresidente de EEUU, Barack Obama, ha salido el miércoles de la gran discreción que ha mostrado desde que abandonó la Casa Blanca en 2017 para poner todo su peso detrás de 81 candidatos demócratas en las elecciones parlamentarias y locales de noviembre, que podrían ver el equilibrio de poder inclinarse a favor de sus filas en el Congreso en Washington.

"No puedo esperar para explicar por qué los candidatos demócratas merecen nuestro voto este otoño (boreal)", escribió Barack Obama en un comunicado.

"Estoy seguro de que, juntos, haremos que el país que amamos sea más fuerte mediante la restauración de oportunidades, la restauración de nuestras alianzas y nuestra posición en el mundo, y respetando nuestro compromiso fundamental con la justicia, la equidad, la responsabilidad y el estado de derecho, pero primero se necesitan nuestros votos ", agregó.

Enfrentado con Donald Trump, un presidente que no dejará de participar en las reuniones de los candidatos de su Partido Republicano en las próximas semanas, algo que le gusta particularmente, el primer presidente negro de los Estados Unidos hará campaña "en varios estados".

Obama anunciará una nueva ola de apoyos explícitos pronto, trascendió.

Las elecciones del 6 de noviembre asignarán 435 escaños en la Cámara de Representantes, 35 escaños de senadores de cada 100, así como los puestos de gobernadores de 36 estados.

Alrededor de la mitad de los candidatos parlamentarios apoyados por Barack Obama se presentan a las Asambleas de diferentes estados de EEUU y no al Congreso en Washington.

AFP
Washington. EU
Miércoles 1° de agosto 2018.


Quince entidades estadounidenses y Washington D.C. demandaron al Gobierno federal para bloquear la orden de Donald Trump de terminar gradualmente con la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), que protege a jóvenes indocumentados de ser deportados.

El Fiscal general de Washington, Bob Ferguson, dijo que la acción viola los derechos legales de los cerca de 800 mil inmigrantes resguardados por la ley.

"(Es) un tiempo oscuro para nuestro país", aseguró en conferencia de prensa antes de que se presentara la demanda en la corte del Distrito Este de Nueva York.

La iniciativa fue encabezada por ese estado y respaldada por Massachusetts, Washington, el Distrito de Columbia, Connecticut, Delaware, Hawaii, Illinois, Iowa, Nuevo México, Carolina del Norte, Oregon, Pennsylvania, Rhode Island, Vermont y Virginia.

Ayer, el Procurador General Jeff Sessions dijo que el programa terminará en seis meses para dar tiempo al Congreso para encontrar una solución legislativa para los dreamers, como se conoce a los menores llevados a los Estados Unidos ilegalmente.

Quienes ya están inscritos en DACA siguen cubiertos hasta que expiren sus permisos. Si sus permisos expiran antes del 5 de marzo de 2018, son elegibles para renovarlos por otros dos años, siempre que se apliquen a más tardar el 5 de octubre.

Sin embargo, el programa no está aceptando nuevas solicitudes, lo que abre la puerta para su deportación en los próximos años.

Los opositores del programa dijeron que estaban satisfechos con la decisión de la administración Trump. Ellos llamaron al DACA un abuso inconstitucional del Poder Ejecutivo, mientras los defensores del programa calificaron la decisión de Trump como cruel.

AP
Nueva York, Estados Unidos
Viernes 6 de septiembre 2017.


Los Ángeles – Yunuen Bonaparte tiene 27 años y no puede planear su futuro. Me lo dice con mirada resignada mientras mueve una cucharita en su taza de té. Si obtiene un empleo, si recibe financiamiento para ir a la escuela, si alquila un lugar donde vivir, no sabe cuánto le durará el gusto: el presidente de Estados Unidos puede hacer de un plumazo que todo eso sea ilegal. Y, después de eso, con un golpe en la puerta, un agente de inmigración podría detenerla e iniciar un proceso de deportación en su contra. “Cada día tengo que pensar dónde voy a estar en los próximos meses. Cuando iba a la escuela mis compañeras me decían: ‘Mi mamá dice que puedo hacer lo que yo quiera en la vida’. Para mí siempre ha sido diferente”.

El 21 de julio el senador demócrata Richard Durbin presentó ante el congreso estadounidense una nueva versión del DREAM Act, la propuesta de ley que podría regularizar la situación de más de un millón y medio de jóvenes inmigrantes como Yunuen, conocidos como dreamers. Son chicos que fueron traídos a Estados Unidos siendo menores de edad; han crecido y se han educado en la cultura estadounidense y, al llegar a la edad adulta, se han visto privados del acceso a un empleo, a la educación superior o de recibir servicios públicos porque carecen de un número de seguridad social al que solo tienen derecho los ciudadanos, residentes permanentes o residentes con ciertos tipos de visas. La etiqueta para ellos: ilegal. La consigna: “Go back to your country”. A un país que la mayoría no recuerda.

Desde 2001 se han presentado cinco versiones diferentes de la propuesta y siempre ha sido rechazada. Por esta razón, en 2012 el presidente Barack Obama anunció la acción ejecutiva conocida como DACA, que da protección temporal a jóvenes como Yunuen a través de un número de seguridad social temporal que les permite continuar con su vida, pero que no les da residencia permanente y puede echarse para atrás con otra acción ejecutiva del presidente en turno. Durante su campaña por la presidencia, Donald Trump dijo que lo haría. La amenaza mantiene en un limbo a casi 800 mil jóvenes registrados en el programa, que este 15 de agosto cumple cinco años de haber entrado en vigor.

Paradójicamente, es en la administración del propio Trump que se ha vuelto a abrir una ventana para el DREAM Act. La nueva propuesta, firmada también por el republicano Lindsey Graham, conserva el espíritu de la primera versión pero es más generosa en otros aspectos. Las personas que llegaron al país siendo menores de 18 años –antes el límite era 15– y que han vivido aquí de manera continua al menos cuatro años –antes era cinco– podrán ser beneficiarios cuando completen dos años de educación superior o de servicio en las fuerzas armadas, o cuando hayan estado empleados por al menos tres años. Esta última previsión es nueva y da una oportunidad a quienes no quieren o no pueden ir a la universidad. Otro cambio importante es que no establece un límite en la edad actual del solicitante. Cumpliendo estos requisitos, los beneficiarios pueden recibir una residencia legal en el país hasta por ocho años, con opción para acceder a la ciudadanía.

La aprobación del DREAM Act en estos términos no es una concesión hacia estos jóvenes, sino una deuda de la sociedad estadounidense con ellos. La migración de sus familias suele ser una decisión en la que ellos no han tomado parte y de la cual no son responsables. Inician una vida de cero, aprenden el idioma y la cultura, van a la escuela como cualquier otro chico estadounidense. Son estadounidenses de facto y no tienen un delito por el cual se les deba perseguir: la jurisprudencia sobre el tema reconoce que los niños que han venido al país sin documentos no lo han hecho por su voluntad, por lo cual no son responsables de su estatus migratorio; esta es la razón por la que pueden recibir educación gratuita hasta la preparatoria. El DREAM Act, además de ser un acto de justicia social, resolvería un hoyo negro legislativo que no dice qué hacer con ellos una vez que se gradúan.

Lo anterior puede servir como argumento moral, pero existen también argumentos económicos sólidos que hacen que, aunque parezca necio impulsar una nueva versión del DREAM Act cuando el Partido Republicano tiene el control del congreso, la defensa de la iniciativa tenga mayor sustento en esta ocasión.

En años anteriores, cuando la ley fue discutida, sus defensores planteaban el beneficio económico del DREAM Act en términos hipotéticos: si se aprobara, la incorporación de sus beneficiarios al aparato productivo formal representaría un ingreso significativo para el país. Sin embargo, durante los más de cuatro años que los dreamers han estado protegidos por DACA –es decir, que han accedido a apoyos financieros para ir a la universidad y que han trabajado de manera legal– los resultados son tangibles en términos académicos, de empleo y de recaudación fiscal.

En octubre de 2016, a unos días de la elección presidencial, el Center for American Progress, un centro dedicado a la investigación sobre políticas públicas, realizó un estudio sobre los cuatro primeros años de DACA. De los 750.000 jóvenes que han recibido la protección del programa –el 77 por ciento de ellos mexicanos–, un 95 por ciento trabajan o estudian en la actualidad, o hacen ambas cosas. En el caso de quienes trabajan, seis de cada diez dijo haberse movido a un mejor empleo y que el salario promedio que perciben se incrementó en 42 por ciento, lo cual significa que aumentó la cantidad de impuestos que pagan. Seis por ciento se convirtieron en pequeños empresarios y están a su vez generando empleo.

En junio, los procuradores de diez estados republicanos, liderados por el de Texas, Ken Paxton, enviaron una carta al fiscal general de Estados Unidos, Jeff Sessions, con una amenaza abierta: si para el 5 de septiembre Trump no desmantela DACA, los procuradores buscarán bloquear el programa ante una corte federal. En julio, en una misiva de respuesta, los procuradores de otros 19 estados y el Distrito de Columbia pidieron al presidente refrendar el programa debido a que su revocación afectaría no solo a los jóvenes, sino a sus empleadores, universidades, familias y a la economía del país.

Mientras continúa el jaloneo político, el apoyo público para los dreamers se mantiene. En una encuesta, el 78 por ciento de los votantes estadounidenses, incluido el 73 por ciento de quienes votaron por Trump, dijo estar de acuerdo con darles la oportunidad de quedarse en el país. Solo 14 por ciento considera que deben ser deportados.

Durante su presentación de la iniciativa, en un llamado desesperado al Partido Republicano, el senador Lindsey Graham cuestionó a sus colegas. “¿Quiénes somos? ¿En qué creemos? El momento de dar la cara se acerca. Cuando se escriba la historia de estos tiempos, yo voy a estar del lado de estos chicos”, dijo.

La vía para regularizar a los dreamers debe pasar por el Congreso de Estados Unidos y se debe evaluar más allá de las pugnas de partido. Un “aliado” para ello podría ser el jefe de personal de Trump, John Kelly, quien, a pesar de ser partidario de impulsar medidas migratorias más restrictivas, en su cargo previo como secretario de Seguridad Nacional pidió a los congresistas buscar una solución legislativa al asunto de los dreamers. Es posible que la permanencia de DACA o la aprobación del DREAM Act en el congreso sean utilizadas como elemento de negociación por parte del gobierno, o del Partido Republicano, para apretar las tuercas en otros aspectos de las leyes de inmigración.

Una acción ejecutiva como DACA es solo un curita para una herida mayor. Estados Unidos necesita con urgencia una reforma migratoria integral que reconozca la realidad de la economía estadounidense, la necesidad de mano de obra inmigrante y la urgencia de proteger los derechos de esta población. Pero mientras eso ocurre, los dreamers merecen ser vistos con la lente de la justicia social, no como los rehenes políticos que han sido hasta ahora.

Eileen Truax es una periodista mexicana que vive en Los Ángeles. Es autora de “Dreamers, la lucha de una generación por su sueño americano”. Su próximo libro aborda historias de resistencia de mexicanos en Estados Unidos ante la era Trump.

The New York Times
Eileen Truax
Los Ángeles, California, EU.
Jueves 17 de agosto de 2017.


El secretario de Seguridad Nacional estadounidense, John Kelly, emitió un par de memorandos insólitos el 20 de febrero. Son un plan de batalla para la “fuerza de deportación” que el presidente Trump prometió crear durante su campaña.

La razón por la que memorandos son insólitos es porque dan marcha atrás y descomponen políticas migratorias sensatas, y por cómo pretenden volver a la maquinaria de deportaciones más extrema y espeluznante, sin mencionar cara, para el detrimento de valores estadounidenses.

Una recapitulación rápida: el gobierno de Obama reconoció que millones de migrantes no autorizados, especialmente aquellos con hijos ciudadanos y vínculos fuertes con sus comunidades y con el país, merecían tener la oportunidad de quedarse y de regularizar su situación. Sus políticas se concentraban en deportar a criminales peligrosos, que fueran amenazas a la seguridad nacional y a quienes recién hubieran cruzado la frontera de manera ilegal.

El secretario Kelly se deshizo por completo de esas provisiones. Convierte en prioridad para la deportación a prácticamente cualquier persona que pueda ser deportada. Quiere a todos, empezando con quienes hayan sido condenados por algún crimen, sin importar cuán pequeño haya sido o qué tan antiguo. La proporcionalidad, la discreción procesal, la idea de que algunas condenas son injustas, los principios detrás de un impulso a las reformas judiciales… todos esos conceptos ya no aplican.

Los blancos de deportación ni siquiera tienen que ser criminales. Pueden haber sido sencillamente acusados de algún crimen –es decir, mantener la presunción de inocencia– o haber hecho algo que lleve a un agente migratorio a creer que esa persona pueda posiblemente enfrentar algún cargo.

Kelly incluyó una provisión amplia para que agentes de la Patrulla Fronteriza o del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por su sigla en inglés), e incluso policías locales o ayudantes de alguaciles, puedan detener a quien crean pueda ser “un riesgo a la seguridad pública o nacional”. Esa es una receta para que se den abusos policiales y discriminación racial, una posibilidad aún mayor si el congreso autoriza la solicitud de Kelly de fondos para contratar otros 10.000 oficiales del ICE y 5000 agentes de la Patrulla Fronteriza.

Quiere, en sus palabras, una “explosión” en la contratación de jueces migratorios y funcionarios que revisen casos de asilo. Quiere más centros de procesamiento y de detención, lo que probablemente ha hecho salivar a la industria de prisiones privadas por las ganancias que se acercan.

Kelly también quiere reforzar programas que permitan a oficiales de la policía locales y estatales actuar como encargados de hacer cumplir las leyes migratorias. Los llama “un multiplicador de fuerzas altamente exitoso”, lo que es cierto si lo que quieres es una red de arrastre policial. Cuando cualquier encuentro con un policía local se puede convertir en el preludio de la deportación, los migrantes no autorizados temerán y evitarán a cualquier oficial. Y cuando los agentes locales y estatales sin entrenamiento en materia migratoria de repente pueden decidir quién se queda y quién se va, el riesgo de cometer injusticias es profundo.

Al igual que los peligros para el debido proceso. El procedimiento actual permite que haya deportaciones inmediatas, sin audiencias judiciales, para migrantes atrapados cerca de la frontera o que ingresaron de manera reciente. Pero Kelly hace notar que la ley le permite acelerar la expulsión de migrantes detenidos en cualquier parte del país que no puedan demostrar que han estado ahí “continuamente” por al menos dos años. El secretario se queda así con la posibilidad de saltarse el debido proceso con una política de “enséñame tus papeles” vigente de costa a costa.

Planea publicar datos de crímenes cometidos por migrantes no autorizados e identificar a las jurisdicciones locales y estatales que no cooperen con las fuerzas migratorias federales. ¿Por qué? Para promover la idea falsa, como lo ha hecho Trump de manera vergonzosa, de que los migrantes son un riesgo particular para la seguridad y para castigar a las llamadas ciudades santuario que, por razones de decencia y de mantener el orden público, quieren desconectarse del ICE.

Así es como se han vuelto armas los despotriques de Trump sobre bad hombres y terroristas extranjeros violadores: con burocracia.

Kelly prometió antes de ser confirmado al cargo que sería responsable del cumplimiento de políticas que fueran defendibles. Pero los migrantes tienen razón en estar asustados por su posicionamiento repentino junto con el nativismo de Trump. También tienen razón en estar asustados los estadounidenses que creen que el país está, o debería estarlo, comprometido a la ejecución sensata y proporcional de las leyes, y que debe ser acogedor para los migrantes y respetuoso de los hechos.

El País
Madrid, España
Miércoles 22 de febrero de 2017.

 
El presidente de EU se reúne con el presentador para la serie 'Parts Unkown'

El presidente Barack Obama cenó en Hanoi, Vietnam, el lunes con el chef y presentador de CNN Anthony Bourdain, cuyo programa "Parts Unknown" es una de las series más populares del canal.

Bourdain se reunió con Obama para discutir el propósito del viaje del presidente estadounidense a Asia y su interés en la gente, la comida y la cultura de Vietnam, dijo CNN.

Una multitud se reunió fuera del restaurante Bun cha Huong Lien donde cenaron y ovacionaron al presidente cuando salió. Obama le dio la mano a muchas personas e hizo varios saludos antes de irse en una caravana.

Bourdain tuiteó después que la cena costó seis dólares y que él pagó la cuenta.

El programa de Bourdain ha estado en CNN desde 2013. En cada episodio el chef viaja a diferentes partes del mundo para explorar su cultura, especialmente al compartir la cocina tradicional de la zona.

La entrevista con Obama estará incluida en la novena temporada de "Parts Unknown" que comenzará en septiembre.

Agencias
Nueva York, Estados Unidos
Lunes 23 de mayo de 2016.


Estados Unidos se apresta a expulsar de nuevo a migrantes centroamericanos

Cuando llegó a la frontera de Estados Unidos con su hija de 12 años, a mediados de marzo, E.G.S. pensó que había cerrado, por fin, la puerta del infierno del que huyó en El Salvador. Se creyó a salvo de los miembros de la mara que habían asesinado a su cuñado poco después de haber sido deportado de EE UU, y que la violaron y extorsionaron repetidamente. Y pensó que había puesto a resguardo a su hija, a quien los mareros amenazaban con hacerle lo mismo que a ella y a la que habían empezado a acosar a la salida de su escuela. La orden de deportación inminente que pende ahora sobre ambas es mucho más que el fin de su intento de buscar una vida mejor. Es, afirma, una sentencia de muerte.

“A mi regreso imagino que cumplirían con su amenaza. A una vecina le cumplieron, ella denunció que le habían robado y en tres días la mandaron matar. Ese es el temor mío”, dice E.G.S. Por miedo no se atreve a dar ni su nombre. Habla por teléfono desde el centro de detención de Karnes, Texas, donde aguarda junto a su hija su destino. Su experiencia no es única. “Lo que ella ha sufrido es, desafortunadamente, muy común. Lo escuchamos de muchas mujeres y niños que han recibido amenazas de bandas, que son amenazados con agresiones sexuales o incluso con la muerte”, asegura Manoj Govindaiah, abogado de Raíces, una organización que ofrece asesoría legal a inmigrantes y refugiados en Texas.

A mi regreso imagino que cumplirían con su amenaza. A una vecina le cumplieron, ella denunció que le habían robado y en tres días la mandaron matar

MIGRANTE SALVADOREÑA

El Gobierno de Barack Obama ha anunciado que en las próximas semanas iniciará una nueva oleada de redadas y deportaciones de indocumentados centroamericanos llegados después de enero de 2014. Ese es el año en que empezaron a llegar, por decenas de miles, menores no acompañados y madres con sus hijos procedentes de El Salvador, Guatemala y Honduras. El hecho de que se vaya a priorizar la deportación de madres y menores como E.G.S. y su hija, ha vuelto a provocar una oleada indignación entre los que acusan a la Casa Blanca —desde organizaciones a legisladores demócratas— de tener un “prejuicio hemisférico” que le lleva a tratar con más dureza a los inmigrantes centroamericanos que a otros grupos de refugiados.

“El Gobierno no quiere reconocer que las madres y niños priorizados en estas oleadas de deportación son, como los refugiados sirios, gente que sencillamente tiene que elegir entre la vida y la muerte. Buscan refugio en EE UU de la espantosa violencia de la que huyen”, denuncia Marialena Hincapié, directora del National Immigration Law Center. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que ha emitido una medida cautelar a favor de E.G.S. y de su hija en la que insta a EE UU a detener su deportación, recuerda en su resolución que la violencia que se vive en el Triángulo Norte centroamericano ha dejado una cifra de muertos “mayor que la que sufren cuatro países africanos bajo la amenaza de Boko Haram o que la de Somalia, Libia y Sudán Sur juntos”.

Según Hincapié, para el Gobierno es más fácil considerarlos inmigrantes económicos, porque eso facilita la decisión de deportarlos. Pero las cifras y las historias cuentan otra cosa, afirma Michelle Brané, directora de la Comisión de Mujeres Refugiadas. “Hemos visto un cambio dramático en la demografía de los que vienen: hay un descenso significativo de la migración económica, pero a la vez hay un aumento de las mujeres y niños que buscan asilo. Está muy claro que hay un alto porcentaje de gente que busca protección”. En El Salvador, E.G.S. tenía un puesto de comida y también vendía bisutería a domicilio. No era mucho pero sí lo suficiente para vivir. De no haber sido amenazadas ella y su hija no habría dejado su ciudad, donde se quedaron su marido y otros dos niños más pequeños porque “no alcanzó el dinero” para que el coyote que contrató los llevara a todos hasta la frontera estadounidense.

El Departamento de Seguridad Nacional, a cargo de implementar la política migratoria de Obama, afirma que solo detendrá a aquellos a los que “un tribunal migratorio ha ordenado deportar y que no tienen pendiente ninguna solicitud de asilo o de alivio humanitario previsto en la legislación estadounidense”. Pero las cosas no son tan sencillas, advierte Govindaiah.

La violencia en el Triángulo Norte centroamericano ha dejado más muertos que en Somalia, Libia y Sudán Sur juntos

Todo el proceso para ser aceptado como refugiado “es tan extremadamente intrincado y difícil, y además en inglés, que es muy fácil que alguien no lo entienda ni sepa cómo navegar por él”, explica. Sobre todo, si no disfruta desde el primer momento de asesoría legal, como sucede en tantos casos.

Para estos expertos, tras la nueva oleada de redadas, que sigue a la de enero, lo que Washington persigue es un efecto disuasorio ante la llegada de indocumentados. Pero la eficacia de esta medida, dicen, es más que dudosa. “Cuando vives en una casa en llamas, cerrar las puertas y ventanas no va a impedir que la gente trate de salir”, advierte Brané.

El País
Silvia Ayuso
Washington, DC, EU.
Domingo 22 de mayo de 2016.


A 40 años del golpe militar, el presidente de EE. UU. dijo "nunca más" a las dictaduras.


A 40 años del golpe militar en Argentina, el presidente de EE. UU., Barack Obama, dijo este jueves "nunca más" a las dictaduras en un histórico homenaje a las víctimas del sangriento régimen que alentó Washington entre 1976 y 1983 en este país y sus vecinos Chile, Uruguay, Bolivia y Brasil.

Obama instó a "que se cumpla la promesa" del "nunca más", dos palabras que expresó en español y que cerraron el alegato contra las juntas militares del régimen dictatorial en el juicio de 1985, que condenó a prisión perpetua a dos comandantes.

El mandatario rindió homenaje a las víctimas de la dictadura en el Parque de la Memoria, un predio al borde del Rio de la Plata donde fueron arrojados narcotizados pero vivos miles de opositores. Junto a su par argentino Mauricio Macri recorrieron el parque y lanzaron flores blancas al agua.

"Estados Unidos tiene que analizar ese pasado", lanzó Obama con tono ceremonioso en el memorial con muros que exhiben los nombres de unos 9.000 muertos y desaparecidos. A este acto no asistió ninguno de los organismos de derechos humanos, incómodos con la visita del mandatario en una fecha sensible para el país.

"Estamos aquí en un parque de homenaje a la valentía y la perseverancia. Un homenaje a los cónyuges, los hermanos, los hijos que no abandonaron sus esfuerzos por llegar a la justicia y la verdad", dijo Obama.

También hizo alusión a la lucha que han dado organismos como Madres y Abuelas de Plaza de Mayo para que se conociese la verdad del terrorismo de Estado aplicado en esa época a la que atribuyen unos 30.000 desaparecidos, entre ellos 500 bebés, de los cuales han sido hallados 119 hasta ahora.

"A esos familiares, a sus incesantes y constantes acciones que han marcado una diferencia. Ustedes han liderado los increíbles esfuerzos para que se responsabilice a aquellos que perpetraron esos crímenes.

Ustedes son los que harán que el pasado se recuerde y se cumpla con la promesa de 'Nunca Más'," señaló Obama. "Sé que existen polémicas sobre las políticas de Estados Unidos en esos días oscuros. Las democracias deben tener el valor de reconocer cuando no se está a la altura de los ideales que defendemos, cuando hemos tardado en defender los derechos humanos; ese fue el caso de Argentina", enfatizó.

Marchas por la Memoria

El 24 de marzo se conoce como el Día de la Memoria en Argentina, y se convocan marchas multitudinarias para decir 'nunca más', por lo que la fecha de la visita de Obama había generado polémica. En un ejercicio por limar asperezas en esta nación de fuertes sentimientos antiestadounidenses, Washington anticipó la desclasificación de archivos militares y de inteligencia que pueden arrojar nueva luz en la búsqueda de desaparecidos.

Obama dijo este jueves que "por pedido del presidente Macri, desclasificaremos aún más documentos de la dictadura". "Fue un gesto positivo" esa orden, dijeron al unísono líderes como Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, y el Nobel de la Paz argentino Adolfo Pérez Esquivel.

El miércoles Obama afirmó que su país ha hecho "mucha autocrítica". "En los años 70 nuestro enfoque sobre los derechos humanos era tan importante como luchar contra el comunismo", dijo.

"Un nuevo comienzo"

Obama resaltó la nueva era en las relaciones con Argentina, en una cena de Estado en el Centro Cultural Kirchner, en un majestuoso edificio histórico inaugurado el año pasado por la exmandataria Cristina Kirchner (2007-2015), que incluyó a futbolistas y sindicalistas. Allí ensayó hasta unos pasos de tango.

La última visita de un mandatario estadounidense a Argentina la hizo Bill Clinton en 1997, época en que los militares contaban con la protección de dos leyes de amnistía y el tema de la dictadura figuraba fuera de agenda.

El expresidente Néstor Kirchner (2003/2007) impulsó la anulación de las leyes de amnistía y la reanudación de juicios por delitos de lesa humanidad, lo que llevó a cientos de implicados en este oscuro periodo de la historia
argentina ante los tribunales.

La visita oficial de Obama concluye el jueves, tras el viaje a Bariloche, unos 1.650 km al sudoeste de la capital. Regresará a Buenos Aires para emprender vuelo a Washington pasada la medianoche.

Concluirá así un viaje a América Latina, cuyo hito histórico fue una parada de tres días en Cuba, con la que estuvo enemistado por más de medio siglo tras la revolución comunista de 1959 y donde abogó por dejar atrás "todo vestigio de la Guerra Fría".

En Buenos Aires celebró las reformas económicas del presidente liberal Mauricio Macri. "Este es un nuevo comienzo en nuestra relación", brindó Obama con Macri alzando las copas el miércoles.

AFP
Buenos Aires, Argentina
Jueves 24 de marzo de 2016.

   

Pajarita negra, camisa blanca, delantal, pantalón negro y zapatos lustrados, Reinier Mely Maldonado, 33 años, entró sobre las siete de la tarde al salón privado del restaurante y le dijo al presidente de Estados Unidos: “ello, welcome to the paladar San Cristobal, my name is Rei and I’m gonna be your waiter. And it’s a great honor for us”. Barack Obama lo miró, sonrió como sólo puede sonreír el deslumbrante Barack Obama y le respondió a su camarero cubano: “It’s an honor for us too”.

“En ese momento”, relataba Mely con una rodilla en tembleque una hora después de que Obama se marchase, “le presenté a Jorge, el otro camarero, que acababa de entrar con la cesta de pan caliente”.

Jorge Alberto Cotilla Espinosa, 26 años, nacido en Santa Fe, se mantuvo “a un metro” de él, sin ofrecerle la mano para respetar el protocolo a seguir que les había indicado previamente el equipo de seguridad del Jefe de Estado, y su cliente le dijo: “A pleasure, George”.

En la primera noche que pasó el hombre más poderoso del mundo en La Habana, su elección fue un solomillo de res a la plancha con vegetales a la parrilla. Su esposa Michelle optó por una Tentación Habanera, “palillos de filete en salsa de vino tinto”, precisa Cotilla Espinosa. Cuando le sirvieron la Tentación, ella les contó que el plato le recordaba al pepper steak que le hacía su abuelo. Sasha, la pequeña, se comió un solomillo como su padre, la suegra de Obama, Marian Shields Robinson, otro y Malia, la mayor, una brocheta de cerdo.

La Primera Dama pidió un pinot noir, pero se le sugirió el Ribera del Duero especial de la casa. Entre ella y su madre se tomaron tres cuartos de botella. Las chicas y su padre sólo tomaron agua. “Yo le ofrecí vino al señor presidente y me respondió que mañana tenía que trabajar”, dice Mely sentado a la misma mesa, en la misma silla con cojín en la que el marido de Michelle optó por un surtido de verduras para acompañar el último plato de la Guerra Fría.

La mesa es redonda. En una esquina hay un viejo reloj de pie y en la otra una figura de madera de una santa a la que le baja una lágrima por cada mejilla. En la pared de detrás de dónde estaba sentada la esposa del presidente hay una enorme piel de cebra. Pero lo primero en lo que se fijó Obama, levantándose para prestarle más atención, fue una fotografía de Nat King Cole enmarcada a su izquierda, y de paso observó la imagen de debajo: Beyoncé y Jay Z en su visita en 2013 al paladar San Cristóbal, fundada por Carlos Cristóbal Márquez.

“La palabra paladar”, explica el emprendedor, “surge de una famosa novela brasileña que se pasó en Cuba en los noventa y que trataba de una persona que vivía en un pueblo y abría un restaurante al que le llamaba Paladar. La novela se titulaba Vale Todo”. Márquez es un mulato con dos manos como mazos. “En el 2010, con la apertura de la economía de Cuba, decidí abrir este paladar”. Márquez tiene 52 años y es un hombre feliz. “Desde entonces los paladares han ayudado mucho a crear empleo, han ayudado al país”, dice. En la filipina blanca lleva un pin de la Star-Spangled Banner con el cuño del Servicio Secreto de Estados Unidos.

Hace cinco años, el restaurante donde han cenado los Obama era una vivienda que un perito quisquilloso hubiera declarado en ruinas. “Los techos se caían”, recuerda Raisa Pérez, la esposa del jefe. Ahora es un negocio decorado con antigüedades, con 25 empleados y rones de edición limitada. Los techos no se caen. De los techos cuelgan tucanes de madera. Aquí vino a comer Mick Jagger en octubre y quién sabe si vuelva el viernes después del concierto. Aquí, dos rivales políticos como los chilenos Sebastián Piñera y Michelle Bachelet compartieron “en el mismo plato” una langosta a la Hemingway. Aquí vino una vez el Pepe Mujica y se pidió un pez perro para cenar.

Obama no se terminó el solomillo. “Me confesó que estaba muy lleno”, dice Mely. El presidente se levantó para ir al servicio e ida y vuelta fue flanqueado por sus guardaespaldas. “En el camino al baño iba muy sonriente y saludando a todo el que se encontraba a su paso”, comenta el camarero más dichoso del deshielo.

De postre tomaron pudín de la casa y flan con leche. Obama y su suegra concluyeron con un café solo. Después, el presidente de los Estados Unidos de América pidió la cuenta. Eran unos 30 pesos cubanos convertibles por cabeza, o 34 dólares al cambio. El elegante Obama no sacó del bolsillo un engorroso monedero sino “un bultico de dinero” y pagó dejando una buena propina.

Después de medianoche, Reinier Mely Maldonado se retiraba del restaurante. En casa lo esperaban despiertos sus padres. Con la camisa blanca de servicio aún puesta y una mochila al hombro, antes de irse a descansar para volver al San Cristóbal a la mañana siguiente, dijo: “Fue un honor servirle al presidente de los Estados Unidos”.

El País
Pablo de Llano
La Habana, Cuba
Lunes 21 de marzo de 2016.

La estrategia de Estados Unidos en la isla apunta a las nuevas tecnologías y sector privado

Google es la nueva gran noticia en Cuba. El gigante de Internet va a desembarcar en la isla de la mano del presidente Barack Obama, que ha hecho del empresariado estadounidense su principal rompehielos en la progresiva normalización de relaciones con Cuba.

Washington tiene dos prioridades económicas en Cuba. De un lado, apoyar a los cuentapropistas, los empleados autónomos, para impulsar el creciente sector privado de la isla, que ya emplea a una cuarta parte de la fuerza laboral cubana. Y también a las nuevas tecnologías, con las que EE UU espera que Cuba se abra, de una vez —y de forma irreversible—, al mundo, como pidió hace ya casi dos décadas el Papa Juan Pablo II.

Según adelantó Obama en una entrevista con la cadena ABC desde La Habana, la empresa californiana ha negociado un acuerdo para ampliar el acceso de Internet en la isla, uno de los principales objetivos del presidente demócrata, que considera que más Internet le da al pueblo cubano “más información y le permite tener más voz”.

"Google ha alcanzado un acuerdo para empezar a establecer más acceso wifi y de banda ancha, un acceso necesario para que Cuba entre en el siglo XXI económicamente", explicó Obama.

La expansión de Internet en Cuba es todavía mínima. Solo entre un 5 y un 15% de la población cuenta con conexión en casa o en el trabajo. Aunque los que conocen bien la isla avisan de que esa cifra puede resultar engañosa. Los cubanos, acostumbrados a tener que “resolver” o “inventar” durante décadas cómo solucionar la falta de recursos, son maestros a la hora de conseguir acceso a la información de la Red, aunque no cuenten con una conexión directa. Además, en el último año, el Gobierno cubano ha abierto más de medio centenar de puntos públicos de acceso a wifi en todo el país, aunque la mayor parte están en La Habana. Estos espacios son fácilmente reconocibles por el alto número de personas concentradas en esos puntos, sentadas en la calle con sus smartphones o computadoras. “La gente aquí está hambrienta de información”, sostuvo Obama en la entrevista.

Obama ha invitado a una pequeña pero significativa delegación de empresarios estadounidenses a viajar con él en la primera visita de un presidente norteamericano a Cuba en 88 años.

La lista de los altos ejecutivos en La Habana es toda una declaración de intenciones: está Daniel Schulman, presidente de la web de pagos y transferencias PayPal y Julie Hanna, directora de Kiva, una plataforma que permite ayudar con pequeñas donaciones a financiar solicitudes de préstamos para pequeños negocios o proyectos sociales. También viaja Brian Chesky, fundador de Airbnb, una de las primeras plataformas digitales que desembarcó en Cuba, y que cumple tanto la meta de impulsar la conectividad de la isla como apoyar el turismo, el sector con más capacidad —y necesidad— de inversión y expansión. De hecho, el domingo la empresa anunció que ha logrado ampliar la licencia que obtuvo el año pasado del Departamento del Tesoro estadounidense y que a partir del 2 de abril, podrá ofrecer a ciudadanos de todo el mundo, y no solo estadounidenses como ahora, las ya más de 4.000 habitaciones que tiene disponibles en Cuba.

A meses de que las aerolíneas estadounidenses empiecen a ofrecer vuelos comerciales directos entre EE UU y Cuba, y cuando ya se permiten viajes “individuales” a algunos ciudadanos estadounidenses, aunque el turismo siga oficialmente prohibido, la hostelería es otra de las prioridades de Washington. Por ello, acompañan a Obama también en este viaje algunos de los más grandes: Ken Siegel, asesor general de Starwood, la cadena que acaba de anunciar el primer acuerdo hotelero estadounidense en Cuba en casi 60 años, y Arne Sorenson, presidente de Marriott, el otro gigante de la hostelería que se espera haga también un anuncio inminente en la isla.

La idea es no solo cerrar algunos negocios que sellen de forma más firme que cualquier acuerdo político el proceso de acercamiento iniciado hace 15 meses, sino, también, compartir las experiencias de algunos de los empresarios más exitosos de EE UU con la creciente iniciativa privada cubana, ansiosa por rellenar ese espacio de oportunidades que se abre con el deshielo, pese a que el embargo sigue entorpeciendo una normalización completa.

El País
Silvia Ayuso
La Habana, Cuba
Lunes 21 de marzo de 2016.


Castro conminó a periodista a entregar lista de presos políticos. Si existen, serán liberados, dijo.


La Habana.- Tras casi dos horas del encuentro en el Palacio de la Revolución, el presidente de EE. UU., Barack Obama, y su homólogo de Cuba, Raúl Castro, entregaron este lunes las primeras declaraciones oficiales.

Levantamiento del boqueo, o embargo económico, de EE. UU. a Cuba, acceso a Internet de banda ancha en la Isla, respeto por los derechos humanos, proceso de paz de Colombia con las Farc y hasta Venezuela fueron algunos de los temas que estuvieron en la agenda.

La primera intervención fue para el Presidente de Cuba, quien reconoció la intensión de Obama para que EE. UU. levante el boqueo, o embargo, a ese país; pero insistió en que eso es necesario para “la normalización de las relaciones”.   

Castro dijo que en la reunión bilateral hablaron de la posibilidad de ampliar las operaciones comerciales que se “podrían aplicar aún en el marco de las regulaciones restrictivas”. Esto, enfocado en el área de las telecomunicaciones, así como en temas de agricultura.

Añadió que “se avanza en negociaciones para la adquisición de medicamentos, equipamiento para la generación de energía y protección del medio ambiente”.  Insistió en que “mucho más se podría hacer si se levantara el bloqueo (embargo económico) de los Estados Unidos. Reconocemos la posición del presidente Barack Obama y los reiterados llamados al Congreso para que lo eliminen (…) Las últimas medidas adoptadas por su Gobierno son positivas, pero no suficientes”.

El mandatario, además, le planteó a Obama una nueva relación entre los países que no se centre en las profundas diferencias que han mantenido durante décadas los dos países. Debemos "aceptar y respetar las diferencias y no hacer de ellas el centro de nuestra relación, sino promover vínculos que privilegien al beneficio de ambos países y pueblos", señaló Castro.

Dijo también que hablaron de Venezuela y del proceso de paz que Colombia adelanta con las Farc, y que tiene como sede La Habana.

Obama, por su parte, comenzó su intervención con un “buenas tardes” en español, y continuó en inglés con el saludo protocolario. Señaló que con su visita a Cuba, luego de décadas difíciles, espera generar más oportunidades y mejorar la vida de los cubanos y estadounidenses. Insistió en que no será un proceso inmediato y que el “destino de Cuba será decidido” por ellos y por nadie más.

El jefe de Estado de EE. UU. prometió que "el destino de Cuba no será decidido por Estados Unidos ni ninguna otra nación", según dijo luego de la reunión con Castro.

Citó que en los últimos años ha aumentado el número de estadounidenses que visitan la isla, y que en las próximas semanas comenzarán los vuelos comerciales, una de las medidas adoptadas días antes de la visita oficial.
Tendremos más intercambios que unan a los cubanos y estadounidense, con el béisbol, la música, la ciencia.

Ante la pregunta de un periodista, Obama dijo que con Castro se habló sobre derechos humanos. “Le he dicho al presidente Castro es que vamos hacia delante y no miramos hacia atrás. No vemos a Cuba como una amenaza y el hecho que esté aquí abre un nuevo capítulo en las relaciones” de los dos países. “Seguiremos con nuestros principios básicos en libertad de expresión, religión, son principios universales”, señaló Obama.

Indicó además que “hay esperanza de que puede haber una reconciliación” y que uno de los impedimentos para restablecer esos lazos es la política de derechos humanos, pero mientras podamos mantener la conversación, nos permitirá ver el desarrollo de esta.

El Presidente de EE. UU., antes de comenzar la ronda de preguntas, afirmó que no ven a Cuba como una amenaza y que, a pesar de las diferencias, pueden se pueden lograr metas comunes. "Las cosas no van a cambiar de la noche a la mañana. Mantenemos profundas diferencias. Afortunadamente no tenemos que nadar entre tiburones para alcanzar los objetivos comunes", dijo.

Raúl Castro, a su vez, conminó a un periodista que preguntó sobre los presos políticos, a revelarle los nombres, y que si la revelaba, los liberaría de inmediato. “Dame la lista de los presos políticos y si lo son, ante de esta noche, serán liberados”, manifestó Castro.

Obama reiteró su lucha por el fin del embargo y mayor apertura

Ante la pregunta de cuál es el futuro de los países en temas como la democracia y sobre el embargo, Obama dijo: “El embargo se va a terminar y este camino continuará más allá de mi Gobierno. Lo que hicimos en 50 años no sirvió ni a nuestros intereses, ni a los intereses de Cuba”.

Sin embargo, recordó que la decisión final está en manos del Congreso, y que si bien su objetivo es que se discuta y defina antes de que termine su mandato (restan nueve meses), depende de los tiempos del Congreso.

No obstante, continuó diciendo que hay dos cosas que van a permitir acelerar ese paso: primero, “en lo que podamos tomar ventaja de los cambios existentes y veamos progreso, eso va a permitir el cambio de política”.

Citó además que EE. UU. ha dicho “que no hay restricción en las empresas estadounidenses para construir infraestructura de Internet y banda ancha. No es contra le ley de los Estados Unidos”.

Insistió en que “si vemos que esos cambios empiezan a ocurrir y los cubanos se benefician del mayor acceso de Internet” será un avance para ese proceso.

Los jefes de Estado bromearon con los periodistas. El Presidente de Cuba señaló, entre risas, que contestaría una pregunta y media más. Se refería a una planteada por una periodista sobre los derechos humanos. Le preguntó si sabía cuántos países cumplían con todos los DD. HH., y él mismo se contestó: “ninguno”. “No se puede politizar el tema de los Derechos Humanos. Cuba cumple 47, no todos”, dijo, y citó que cumple, por ejemplo, con el “derecho a la salud, que es lo más sagrado, lo mismo que el de educación”. Indicó también que en Cuba una mujer gana igual que un hombre si hace el mismo trabajo.

Finalmente, Castro dio por terminada la rueda de prensa señalando que estaban agendados varios eventos. Eso, no sin antes insistir en que en que le presenten la lista con los nombres de presos políticos.

Obama, 'optimista' con proceso de paz

Obama, afirmó también que se mantiene "optimista" sobre lograr un acuerdo de paz en Colombia, al agradecer al régimen cubano por facilitar las conversaciones en marcha entre el Gobierno y las Farc.

A su vez, el presidente Santos agradeció el apoyo de los dos mandatarios a las negociaciones. "Agradezco a los presidentes Obama y Raúl Castro por su apoyo a la paz de Colombia y sus esfuerzos para lograrla", escribió el Jefe de Estado en su cuenta de Twitter.

El encuentro previo a la cita bilateral

Los mandatarios se encontraron y se dieron un cordial saludo y fuerte apretón de manos frente a la prensa, durante la mañana. Allí, en el Palacio de la Revolución, el jefe de Estado norteamericano recibió una ceremonia de bienvenida antes de comenzar el encuentro bilateral.

Se trata del tercer encuentro entre ambos presidentes desde que se anunciara el deshielo entre los dos países, después de sus encuentros en la Cumbre de las Américas en Panamá, en abril de 2015, y en la Asamblea General de la ONU en Nueva York, en septiembre. (Además: Economía, Papa, 'Pepe' Mujica; razones de la nueva era Cuba-EE. UU.)

"Nuestra intención siempre ha sido conseguir el puntapié inicial, sabiendo que el cambio no iba a suceder de la noche a la mañana", dijo Obama en una entrevista al canal ABC News, que se transmitirá el lunes.

Antes de ingresar al Palacio de la Revolución, Obama depositó una ofrenda floral ante el monumento al prócer cubano José Martí, ubicado en la Plaza de la Revolución. (Además: La Cuba precaria recibe a Obama)

El Tiempo
AFP, EFE Y Reuters
Habana, Cuba
Lunes 21 de marzo de 2016.

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