El rector Alfonso Esparza Ortiz realizó una visita a la comunidad de Santa Cruz Cuautomatitla, en el municipio de Tochimilco, para supervisar las labores que llevan a cabo las Brigadas Multidisciplinarias de Trabajo Comunitario.

          En el centro de operaciones de estas brigadas Esparza Ortiz escuchó de cerca sus experiencias y participó en algunas de las actividades didácticas que imparten a niños y adolescentes de la comunidad.

         Con entusiasmo, estudiantes de preparatorias y diferentes licenciaturas de la BUAP mostraron las acciones que durante casi un mes llevarán a cabo con los habitantes de dicha comunidad.

          Cada día, los brigadistas universitarios trabajan con cerca de 40 personas, entre niños, jóvenes y adultos, y a pesar de estar lejos de sus familias, realizan cada actividad con mucha alegría, satisfacción y sobre todo con el compromiso de incidir de forma positiva en esta comunidad, al igual que aprenden las costumbres y prácticas del lugar.   

          “Ver la sonrisa de satisfacción de los niños y de las personas cuando aprenden algo nuevo es algo que me llena de alegría y me impulsa a seguir con esta labor y pienso que este es un proyecto muy importante mediante el cual se puede ayudar a mucha gente”, expresó Geraldine Aguilar Romero, estudiante de la Preparatoria 2 de Octubre de 1968.  

          En el recorrido, el rector Esparza Ortiz pudo constatar que se han realizado talleres sobre creación de cuentos y poemas, recopilación de historias y leyendas, en fomento del gusto por la lectura entre la población; con respecto a la divulgación científica se hacen experimentos y cursos sobre diferentes temáticas como el de astronomía, en el que mediante el uso de un telescopio se fomenta el interés por conocer y estudiar las estrellas.

          En lo que respecta al acompañamiento educativo, los brigadistas imparten cursos de regularización a niños y adolescentes cuyas escuelas fueron afectadas por el sismo del pasado 19 de septiembre; en elaboración de ecotecnias se les enseña a crear jabones y shampoos a base de las plantas tradicionales, técnicas de deshidratación solar, entre otros.

         En la preparación de alimentos se instruye a la población para que puedan hacer postres como donas, palanquetas, alegrías, platillos de soya, entre otros; finalmente en el área de arte y cultura se busca que los niños y jóvenes desarrollen su creatividad a través de la fotografía o la pintura y que participen en programas de radio comunitaria.

          Un total de 90 universitarios son los que participan en las Brigadas Multidisciplinarias de Trabajo Comunitario, con el fin de llevar a cabo proyectos de beneficio social en 21 comunidades al interior del estado.

         Además de la visita al centro de operaciones del CUPS el rector realizó un recorrido por las casas reconstruidas después del sismo del 19 de septiembre como parte del programa Tamakepalis, en el cual participa el Centro Universitario Para la Prevención de Desastres Regionales de la BUAP y otras organizaciones civiles.

Puebl@Media
Ciudad de Puebla
Miércoles 18 de julio 2018.



La Facultad de Ciencias Químicas (FCQ) de la BUAP es una comunidad con prestigio académico. Así lo demuestran el número de patentes que generan, la formación de recursos humanos en licenciatura y posgrado, los planes de estudio acreditados y una investigación consolidada.

Durante el Segundo Informe de Labores de Jorge Raúl Cerna Cortez, director de la FCQ, el Rector Alfonso Esparza Ortiz aseguró que sin duda esta unidad es un ejemplo a seguir, porque conjunta la participación de los integrantes de su comunidad para concretar sus objetivos: tener mejores académicos, estudiantes y egresados, quienes conforman un círculo virtuoso.

Este trabajo colegiado permitió incrementar el número de cuerpos académicos consolidados, de seis a nueve, con lo cual se favorece la producción científica y la formación de los estudiantes -subrayó.

En cuanto a la pertinencia social, el rector de la BUAP reconoció las acciones de vinculación social con el programa de atención en salud del municipio de Cuautlancingo, orientado a la detección oportuna de enfermedades, y el apoyo a talleres de alfarería en Puebla, para que cumplan con las especificaciones y normas necesarias.

Al interior de la Institución, agregó, la FCQ aplica el Programa de Aseguramiento de la Calidad Alimentaria en las cafeterías concesionadas, para constatar las buenas prácticas en la elaboración de comida, y colabora en el diseño de procedimientos sobre el Manejo y Uso de Medicamentos del HUP.

“Este informe de labores pone de manifiesto un amplio trabajo colegiado; es decir, la suma de esfuerzos y voluntades para cumplir las metas que se han fijado y fortalecer su prestigio académico y el de la Institución”, refirió Esparza Ortiz.

En su intervención, Cerna Cortez destacó la calidad de los programas de estudio, los cuales están acreditados por los Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior y por el Consejo para la Acreditación de la Educación Superior. Dio a conocer que hay una tasa de aprobación del 78 por ciento de los estudiantes que presentan el Ceneval.

Además, de un total de 163 profesores, 71 participan en programas de capacitación, 47 son integrantes del Sistema Nacional de Investigadores, 88 están adscritos al Prodep y 77 en el Padrón de Investigadores de la Institución.

También informó que se brindaron 33 servicios a empresas, se ofertó un curso en inglés y existen cinco propuestas más de este tipo. Se trabaja en la realización de un convenio con la Real Academia Nacional de Farmacia de España.

Cerna Cortez señaló que se promueven oportunidades de aprendizaje y realización de prácticas profesionales y de servicio social, para que los alumnos adquieran experiencia laboral; y se revisa la viabilidad de los planes de estudio y las áreas de mejora de esta unidad académica.

Puebl@Media
Ciudad de Puebla
Lunes 9 de julio de 2018.


Al despedir a los 90 universitarios de la BUAP que participarán en las brigadas multidisciplinarias de trabajo comunitario, en poblaciones rurales y marginadas del interior del estado, el rector Alfonso Esparza Ortiz destacó que su ejemplo es importante, pues cada vez hay más interés en los jóvenes de formar parte de proyectos de beneficio social, para transmitir los conocimientos adquiridos en la Universidad, mientras aprenden de la convivencia con estas.

Comentó que las acciones que coordina el Centro Universitario de Participación Social (CUPS) de la BUAP favorecen una educación integral, ya que permite a los voluntarios “transmitir lo que aprenden en la Universidad y a su vez ser receptores de muchas enseñanzas de la gente que vive en las comunidades. Esto es lo valioso”.

Por motivos electorales, este año los jóvenes no realizaron las jornadas de alfabetización en los esquemas tradicionales, pues se previeron posibles riesgos en algunas comunidades. Por ello se aplazó la fecha de salida. Sin embargo, los universitarios efectuarán proyectos orientados al desarrollo social, en seis áreas: apoyo educativo, mediación a la lectura, arte y cultura, preparación de alimentos, elaboración de ecotecnias y divulgación de la ciencia.

Además, con el apoyo de la Facultad de Medicina y la Vicerrectoría de Extensión y Difusión de la Cultura se llevarán a cabo jornadas de salud y caravanas culturales.

Aprender enseñando “les permitirá madurar y generar más valores a favor de ustedes mismos y la sociedad”, expresó el Rector tras desear éxito a los universitarios, quienes en las próximas tres semanas coordinarán sus esfuerzos en centros de operación, ubicados en Cuacuila, Zacatlán; Texcal, Cuyoaco; Zaragoza, Ixtacamaxtitlán; Vista Hermosa, Cuetzalan; ejido Ricardo Flores Magón, Tuzamapan de Galeana; y, Cuautomatitla, Tochimilco.

La titular del CUPS, Mirtha Figueroa Fernández, celebró el arranque de las brigadas, ya que de esta forma la BUAP ampliará su participación en comunidades rurales y marginadas, con las aportaciones de los universitarios, quienes desde su formación abonarán al desarrollo del estado, mientras ellos se forman en ámbitos sociales. “Que enseñen, pero que también aprendan”, sostuvo.

Este año participan estudiantes de preparatoria, así como de medicina, derecho, criminología, procesos educativos, biología, mecatrónica y electrónica, entre otros, quienes impregnarán el carácter multidisciplinario a estas actividades, a las cuales se suman estudiantes de España, quienes vinieron al país a participar en este voluntariado.

Para ello, los alumnos tuvieron 10 sesiones de capacitación, después de nueve sesiones sobre su papel como facilitadores, en las que conocieron la propuesta metodológica de Pablo Freire, la educación popular, la cual atraviesa todas las actividades que desarrollarán los brigadistas. Asimismo, realizaron viajes a las comunidades para tener oportunidad de platicar con sus habitantes sobre sus necesidades y planear mejor su trabajo.

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Ciudad de Puebla
Domingo 8 de julio de 2018.


También se clausuró el ciclo escolar de los alumnos de preescolar 1 y 2
 

Con coloridos números musicales, el Círculo Infantil de la BUAP realizó el festival de graduación del tercer año de preescolar, generación 2015-2018. El modelo educativo impartido en este espacio universitario se basa en el aprendizaje activo, para que los hijos de los trabajadores universitarios adquieran competencias específicas.

Se clausuró, además, el ciclo escolar 2017-2018, de los alumnos de preescolar 1 y 2. En compañía de sus familiares, quienes se dieron cita desde muy temprano en el Teatro del Complejo Cultural Universitario, los infantes demostraron sus dotes artísticos y la emoción de formar parte de los diversos números musicales.

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Ciudad de Puebla
Jueves 5 julio 2018.


El Consejo Universitario aprueba la creación de la Especialidad en Enfermería, la Maestría en Sistemas Embebidos y dos nuevas preparatorias
 
Por unanimidad de votos, el Consejo Universitario de la BUAP aprobó la apertura de dos preparatorias en el Complejo Regional Centro, en los municipios de San Salvador El Seco y Acatzingo, así como la Especialidad en Enfermería y la Maestría en Sistemas Embebidos. Así, la Institución atiende la alta demanda de educación media superior en el interior del estado y enfoca sus programas de posgrado a necesidades de capital humano más especializado.

En la quinta sesión extraordinaria del consejo, luego que esta oferta educativa fue aprobada, el rector Alfonso Esparza Ortiz propuso fijar una postura institucional, “sin afiliaciones, intereses o motivos políticos”, para condenar los actos violentos que han obstaculizado el proceso electoral en Puebla, esto “por la responsabilidad que la BUAP tiene como universidad pública”.

Aprovechó su intervención para informar, además, que las cuotas de inscripción para los más de 25 mil alumnos de nuevo ingreso se reducirán 350 pesos, con el objetivo de facilitar su acceso a la educación, no obstante que la Secretaría de Educación Pública manifestó su intención de no liberar los 150 millones de pesos comprometidos para la BUAP.

Más tarde, en entrevista, aclaró que los 150 millones de pesos, que debieron llegar a la Institución desde el pasado febrero, no afectarán el pago de nómina, ni entorpecerán la marcha de la Universidad. En caso de que la SEP mantenga su posición, la administración central implementará una reingeniería financiera para mantener la estabilidad.

No obstante, recalcó, se insistirá ante las autoridades correspondientes, a fin de recuperar estos recursos acordados con la federación, de los cuales 50 millones estaban destinados para la ampliación de la oferta y la infraestructura al interior del estado, por la alta demanda en las diversas regiones. “Debe respetarse lo que le corresponde a la Institución”, enfatizó.

Oferta educativa de vanguardia

Durante la presentación de los nuevos planes educativos, se destacó que la Maestría en Sistemas Embebidos será impartida en la Facultad de Ciencias de la Computación, para atender la demanda de soluciones tecnológicas de diversos sectores educativos e industriales, como el aeroespacial, automotriz y electrónico.

Un sistema embebido es un dispositivo híbrido diseñado con el fin de realizar diversas funciones en tiempo real. En su creación existe una convergencia del área de ingeniería electrónica y de computación, a través de la combinación del conocimiento sobre el software y el hardware. Al promover el registro de propiedad industrial y la vinculación con diversos sectores, este posgrado constituye una estrategia para posicionar a la BUAP como referente internacional en el desarrollo de tecnología.

Por su parte, la Especialidad en Enfermería, a cargo de la Facultad de Enfermería busca proporcionar competencias que, bajo un sentido bioético, colaborativo y solidario, permitan otorgar al paciente un cuidado especializado, innovador, seguro y enfocado al bienestar de la persona, con respeto a la dignidad humana, mediante intervenciones sustentadas en evidencia científica. Los estudiantes podrán elegir de entre sus opciones terminales: Cuidados intensivos, Médico quirúrgica, Pediatría, Administración de servicios de enfermería, Materno infantil y Salud pública.

En el Salón Barroco del Edificio Carolino, los consejeros también aprobaron la apertura de las dos preparatorias del Complejo Regional Centro, en San Salvador El Seco y Acatzingo, para cubrir la demanda de educación media superior en esos municipios.

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Ciudad de Puebla
Jueves 5 julio de 2018.


Mediante técnicas de secado por aspersión crean microencapsulados que protegen las propiedades funcionales de frutas, mismas que pueden ser conservadas para su incorporación en otros alimentos.

Uno de los requisitos más importantes en la producción de alimentos es que estos se encuentren libres de agentes químicos, físicos o biológicos (incluyendo bacterias, virus y protozoarios), que pudieran tener efectos negativos en la salud del consumidor. Por ello, investigadores de la Facultad de Ingeniería Química (FIQ) trabajan en procesos de extracción de tejido de cáscaras de frutas y otros comestibles, para la obtención de agentes antimicrobianos que puedan incorporarse en productos de amplio consumo y favorezcan su inocuidad.        

María Lorena Luna Guevara, integrante del Cuerpo Académico Innovación en Tecnología para el Desarrollo de Productos Alimentarios de esa facultad, informó que actualmente trabajan en la evaluación antimicrobiana y antioxidante de algunos alimentos como el fruto Renealmia alpinia, cuyo nombre totonaco es X´kijit, que se caracteriza por su pulpa color amarillo intenso, con numerosas semillas y una cáscara de color violáceo.

 “Este es un fruto subaprovechado que se da en ciertas temporadas del año en la Sierra Norte de Puebla y los habitantes de la región, principalmente de Cuetzalan, consumen solamente la pulpa; sin embargo, descubrimos que la cáscara cuenta con características antimicrobianas y un alto contenido de propiedades antioxidantes (como polifenoles y antocianinas) similares a los de la uva”, explicó.

Por esta razón, a través de técnicas de maceración se han obtenido extractos con propiedades potenciales que pueden ser aprovechadas como una alternativa natural en procesos para desinfectar alimentos.

Doctora en Ciencias en Desarrollo de Estrategias Agrícolas Regionales, por el Colegio de Posgraduados, Campus Puebla, informó que mediante diversas tecnologías, como el secado por aspersión, se generan microencapsulados que protegen las propiedades nutricionales y funcionales de la pulpa y la cáscara del fruto (al incorporarles un agente de recubrimiento), para que así puedan ser integradas en algunos productos alimenticios.

Afirmó que como parte de un trabajo de tesis de maestría se obtuvieron microencapsulados de pulpa que fueron adicionados a un yogurt con características similares al de la piña. El producto fue evaluado durante 28 días y se comprobó que algunos compuestos antioxidantes se conservaban durante dos o tres semanas.

Por su parte, los encapsulados de la cáscara fueron integrados a una bebida modelo: “Ajustamos la formulación para incorporar los microencapsulados y obtener una coloración y un pH similar al del jugo de uva, además realizamos evaluaciones sensoriales que tuvieron una aceptación en el sabor”.

Aunque los resultados de estas pruebas fueron satisfactorios, aún se deben hacer estudios de confirmación y prevalencia de los agentes antimicrobianos y antioxidantes en otras matrices alimenticias de gran consumo.

Asimismo, destacó que otros investigadores del mismo cuerpo académico llevan a cabo procesos de microencapsulación de aceites provenientes de frutos secos, como nuez y cacahuate, para incorporarlos a productos cárnicos con el fin de incrementar sus propiedades funcionales y antioxidantes, además de buscar que estos productos sean nutritivos y agradables desde el punto de vista sensorial.

Por otro lado, la académica subrayó que con los microencapsulados naturales también sería posible sustituir algunos colorantes artificiales (como los amarillos y rojos) que son adicionados a los alimentos, los cuales de acuerdo con diversos estudios pueden provocar reacciones alérgicas, o hasta problemas asmáticos en niños.

El estudio del X´kijit lo ha realizado el cuerpo académico en conjunto con investigadores de la Facultad de Ciencias Químicas de la BUAP y del Colegio de la Frontera Sur-San Cristóbal de las Casas, Chiapas.

La metodología de incorporación de microencapsulados a otros alimentos ya cuenta con un registro de solicitud de patente ante el Instituto Mexicano de la Propiedad industrial.

Finalmente, Luna Guevara destacó que este tipo de trabajos son importantes, ya que existen diversos factores que hacen que no sea tan sencillo garantizar la inocuidad de los alimentos, debido a la contaminación de gran parte de los recursos naturales, como el agua, o al incremento en la resistencia de los microorganismos y la presencia de suelos contaminados.

Esta situación también hace necesaria la actualización y el diseño de nuevos programas enfocados a la obtención y producción de alimentos inocuos, acciones que ya han emprendido los investigadores para proponer medidas y condiciones necesarias en la industria de alimentos.   

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Ciudad de Puebla
Miércoles 4 de julio 2018.


El rector Alfonso Esparza acudió al Segundo Informe de Labores de José Francisco Tenorio Martínez, director de esta unidad académica
 

Por su oferta pertinente en diversas modalidades para ampliar la cobertura educativa, así como la disposición de sus docentes para obtener diversas certificaciones profesionales y de competencias, la Facultad de Contaduría Pública (FCP) de la BUAP sigue siendo un ejemplo de calidad, aseguró el rector Alfonso Esparza Ortiz, en el Segundo Informe de Labores de José Francisco Tenorio Martínez, director de esta unidad académica.

Ante el Consejo de Unidad Académica, el rector de la BUAP constató la dedicación de su comunidad universitaria para posicionar a esta facultad como una de las mejores del país. Muestra de ello es el incremento de su eficiencia terminal. En esta línea de mejora continua, también se realiza la revisión de los programas de estudio, con el fin de fortalecerlos académicamente.

Asimismo, se distingue por su capacitación permanente. Tal es el caso de los docentes que obtuvieron la certificación del uso del simulador de negocios Company Game, de “Instructor frente a grupo” y de aquellos que participaron en talleres de capacitación disciplinaria, pedagógica y para un segundo idioma.

Por lo anterior, Esparza Ortiz señaló que esta unidad académica será punta de lanza para impulsar los programas del Plan de Desarrollo Institucional (PDI) 2017-2021, entre estos los relacionados con el emprendedurismo que se ofertarán a partir de agosto en preparatoria y licenciatura; la aplicación de tres exámenes departamentales por semestre para evaluar el trabajo de los docentes y la oferta de salidas terminales en las carreras que reconozcan el aprendizaje de los alumnos.

Por sus fortalezas, insistió, la FCP podría encabezar tales programas y ser el parteaguas de los mismos, así como lo ha demostrado en otros ámbitos. “Los resultados de este informe empatan con los programas proyectados en el Plan de Desarrollo Institucional y seguramente los podemos coordinar entre la administración central y esta facultad que siempre se ha distinguido por su participación, cooperación, entusiasmo y vocación de su comunidad”.

Una de las mejores facultades de la región

En la presentación de su informe, Tenorio Martínez reconoció el esfuerzo de cada uno de los integrantes de esta unidad académica, la cual se distingue por generar valor a la sociedad y a su comunidad, ya que dispone de programas educativos acreditados y profesores certificados.

Por medio de un video, se dio a conocer el total de la planta docente, conformada por 148 profesores, de ellos 92 refrendaron y obtuvieron su certificación académica y profesional. La existencia de seis cuerpos académicos, tres consolidados y tres en consolidación, los cuales participan en siete redes nacionales de investigación y tres internacionales.

Gracias a la dedicación y resultados obtenidos por sus estudiantes en el EGEL-C y al trabajo y aportación de su comunidad, la FCP ingresó nuevamente al Padrón EGEL de Programas de Alto Rendimiento Académico Contaduría.

Además, se incrementó el número de becas en un 54 por ciento y tuvieron 591 estudiantes titulados en el último año. Se realizaron ocho visitas empresariales y siete actividades de vinculación. De igual manera, 18 estudiantes se preparan para obtener la certificación Cambridge. En cuestión de infraestructura, se adquirieron 122 computadoras, 64 video proyectores, dos simuladores de finanzas e inauguró la sala de diálogos en inglés.

Estas son algunas de las acciones realizadas en beneficio de la comunidad de la Facultad de Contaduría Pública. Sin embargo, su director consideró mejorar los procesos de revalidación de asignaturas y de certificación de un segundo idioma, elaborar contenidos modulares en contaduría, así como disminuir los índices de rezago y deserción escolar, por mencionar algunos retos.

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Ciudad de Puebla
Martes 3 de julio de 2018.


De 76 cepas aisladas, 50 toleraron hasta un 50 por ciento el contaminante. Con ello se busca reducir el impacto ambiental de aguas residuales no tratadas
 

En México, sólo el 20 por ciento de aguas residuales son tratadas. El resto se vierte en cuerpos de agua, acción que pone en riesgo la salud de la población y la integridad de los ecosistemas, por su alta concentración de microorganismos patógenos y metales pesados, entre otros contaminantes.

Ante esta problemática, la doctora Rocío Pérez y Terrón, académica de la Facultad de Ciencias Biológicas de la BUAP, estudia la factibilidad de usar ciertas bacterias que se alimenten de compuestos químicos tóxicos, como solventes y colorantes, para disminuir la concentración de contaminantes.

Tras recolectar muestras de efluentes provenientes de corredores de los parques industriales Puebla 2000, La Resurrección y Finsa, se aislaron 76 cepas diferentes, las cuales se sometieron a condiciones de crecimiento y añadieron tres tipos de colorantes y solventes. De esas cepas, se observó que 26 crecieron hasta en 30 por ciento del compuesto; el resto toleró hasta 50 por ciento del contaminante. De esas 50 cepas, se encontraron 12 especies, de las cuales Pseudomonas aeruginosa fue la más abundante, con 30 por ciento.

Con ello, se comprobó que “estas bacterias pudieron crecer en medios contaminantes y utilizaron los colorantes (rojo congo, cristal violeta y azul de metileno) y solventes (dicloroetanol, benceno y tolueno) como su medio de alimentación”, especificó Pérez y Terrón, doctora en Biotecnología por el Instituto Politécnico Nacional (IPN).

El siguiente paso de esta investigación será analizar los compuestos de desecho de las bacterias, para comprobar que este no sea más tóxico que el compuesto inicial mismo; así como la concentración degradada de los colorantes y solventes, ya que el objetivo es utilizar este patógeno en procesos de biorremediación de aguas contaminadas.

En este proyecto también participa el alumno Salomón Fuentes Cruz; los doctores Jesús Muñoz Rojas, Rebeca Martínez Contreras y José Antonio Rivera Tapia, académicos de la BUAP; así como la doctora Martha Bibbins Martínez, del IPN.

En busca del organismo adecuado

Rocío Pérez y Terrón, integrante del Cuerpo Académico 262 “Ecología Molecular Microbiana”, explicó que una vez recolectadas las muestras en recipientes estériles -con una profundidad de 10 centímetros, a los cuales se les midió pH y temperatura-, estas se transportaron al Laboratorio de Biología Molecular y Genética para sembrarlas en medios de enriquecimiento selectivos y diferenciales.

De igual manera, se realizaron pruebas de identificación bioquímicas para conocer el tipo de bacterias. Estas pruebas se conocen como galerías API 20E y 20NE. Las cepas más tolerantes a los diferentes compuestos tóxicos fueron detectados por amplificación y secuenciación de 16RDNA.

El Parque Industrial Puebla 2000 fue la zona en la que se encontró un mayor número de cepas, 27, en comparación con los otros dos parques industriales.

En los medios de cultivo se adicionaron diferentes concentraciones de contaminantes (solventes y colorantes), para evaluar el crecimiento de las bacterias. Al colocar estos compuestos, se redujo la fuente de carbono del medio de cultivo, para que utilizaran el compuesto adicionado. “Las bacterias que más nos interesaron fueron de la especie Pseudomonas aeruginosa”, indicó la investigadora.

Este tipo de bacteria es capaz de modificar sustancias químicas peligrosas, transformándolas en otras menos tóxicas, por lo que es usado y estudiado en biorremediación. Lamentablemente, Pseudomonas aeruginosa también es conocida por ser un patógeno oportunista en humanos y causante de diversas complicaciones.

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Ciudad de Puebla
Lunes 1 de julio de 2018.


Desarrollarán proyectos relacionados con la tecnología espacial

Omar Gómez Cruz y Michael Iván Leaños Lugo, estudiantes de Ingeniería en Mecatrónica, de la Facultad de Ciencias de la Electrónica de la BUAP, forman parte de los seis jóvenes seleccionados del país que realizarán una estancia en la Agencia Espacial Mexicana (AEM), donde desarrollarán proyectos relacionados con la tecnología espacial.

          Como parte de sus prácticas profesionales, del 16 de julio al 7 de diciembre, los alumnos del décimo cuatrimestre trabajarán de la mano con un asesor en los laboratorios de Diseño, Construcción y Pruebas de Satélites Pequeños, y en el de Diseño y Simulación de Cohetes de Pequeñas Cargas.

          Durante seis meses, realizarán trabajos colectivos e individuales. Omar participará en el diseño y modelado, por medio de un software de simulación, de los diferentes subsistemas satelitales, como propulsión, comunicaciones y control térmico; así como en la construcción de los mismos y en las pruebas de satélites pequeños.

          Michael trabajará en la investigación sobre las herramientas de diseño y simulación utilizadas en el sector espacial, en el caso de pequeños lanzadores; además elaborará los manuales de prácticas y entrenamiento de casos de ingeniería, para modelar y simular los esfuerzos mecánicos y térmicos de un lanzador durante el despegue.

          Omar Gómez Cruz confesó que asistir a esta estancia le permitirá retomar su sueño de niño: ser astronauta. “De pequeño todos se reían de mí y creyeron que sería una meta imposible de cumplir. Posteriormente, al ingresar a la universidad me integre a un grupo estudiantil encargado de actividades de divulgación y además comencé a tomar cursos por mi cuenta en esta área. Fue así como este sueño lo empecé a ver más cercano”.

          Por su parte, Michael Leaños Lugo comentó que un profesor de Física en la preparatoria incidió en su gusto por la astronomía y la tecnología. “Aún recuerdo las explicaciones acerca de las ondas espaciales y la emoción de los documentales de Discovery Channel”. Desde entonces, se interesa en los avances científicos y tecnológicos.

          Para postularse en la convocatoria de la AEM cumplieron ciertos requisitos, entre ellos tener un promedio mayor de 8.5, haber cursado más de 75 por ciento de los créditos del plan curricular y demostrar su interés en el campo aeroespacial, a través de un ensayo. Cada rubro sumó puntos. Los alumnos con mayor puntaje fueron seleccionados.

          Ambos jóvenes coincidieron que esta estancia en la Agencia Espacial Mexicana les permitirá trasladar los conocimientos adquiridos en el aula a proyectos tangibles, los cuales incluso podrían impactar en el desarrollo de tecnología. “Será una experiencia nueva, el parteaguas para integrar a más personas en estos proyectos y, tal vez, generar el interés de que en un futuro se oferte una carrera en esta área, ya que en la BUAP nos forman con las competencias necesarias para adentrarnos con facilidad en este ámbito. Tenemos la capacidad y talento”, aseguró Omar.

            “Hasta en Marte está el ingenio mexicano. Si el país diera más importancia al área en cuestión, sería una potencia. Para lograr este cometido, no debemos estancarnos y tenerle miedo a las matemáticas; son complicadas, pero nos facilitan un pensamiento lógico”, concluyó Michael Leaños Lugo.

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Ciudad de Puebla
Viernes 29 junio de 2018.


El investigador de la Facultad de Administración de la BUAP, hoy se enfoca en indagar cómo se estructura la investigación científica en México y la formación de científicos durante el doctorado

Adscrito al nivel III del Sistema Nacional de Investigadores, Rollin Kent Serna se ha dedicado durante su trayectoria a estudiar las políticas educativas y el cambio institucional en la educación superior. Hoy en día, se ha enfocado en indagar cómo se estructura la investigación científica en nuestro país, así como la formación de jóvenes científicos en el doctorado.

Maestro y doctor en Ciencias de la Educación por el CINVESTAV-IPN, sus trabajos han sido pioneros en investigación educativa en México. En 1995, fue profesor invitado a la Graduate School of Education de la Universidad de Harvard, como parte del Fellows Program on Latin American Higher Education. De igual manera, fue coeditor de Universidad Futura, la primera revista de tipo académico sobre educación superior en el país.

Durante los últimos años, la investigación científica ha aumentado en México y se han diversificado las áreas de estudio en las cuales se desarrolla. ¿Cómo se organiza dicha labor? ¿Cómo trabajan los investigadores? ¿Cómo se entabla la colaboración a nivel internacional? Estas son algunas de las preguntas que dicho crecimiento ha acarreado y que marcan las líneas de trabajo de Rollin Kent Serna, académico de la Facultad de Administración de la BUAP, nivel III del Sistema Nacional de Investigadores.

          Nacido en la Ciudad de México, el doctor en Ciencias de la Educación por el Centro de Investigación y Estudios Avanzados (CINVESTAV) del Instituto Politécnico Nacional (IPN) ha centrado su labor más reciente en indagar sobre la composición y funcionamiento de procesos pertenecientes a distintas facetas del desarrollo científico. Uno de sus ejes centrales está enfocado en la formación de jóvenes investigadores durante el doctorado: “Los estudiantes se vuelven científicos expertos que publican en inglés. Esto es un proceso interesante e intenso en un país que no es de habla inglesa. Algunos científicos lo dan por hecho, como algo natural; pero no es así y queremos saber cómo sucede”.

          Este campo de estudios no fue siempre su principal interés. En su juventud, se mudó a Estados Unidos para estudiar la licenciatura y se interesó en primer momento por las ciencias, específicamente matemáticas y física. Durante esos años, a finales de los 60’s, “el mundo comenzó a cambiar… ya estaba cambiando, pero se manifestó con mucha fuerza en Estados Unidos. Uno como joven veía que estaban pasando todas esas cosas y en ese momento dije 'bueno, yo quiero entender esto'”.

          Esta inquietud, aunada a la influencia de su padre, quien le platicaba sobre historia y le daba lecturas relativas al tema, hizo que Rollin Kent se matriculara en la Licenciatura en Historia del Dartmouth College, ubicado en New Hampshire. Tras egresar con mención Cum Laude en 1971, regresó a México y cursó la Maestría en Sociología en la UNAM. En esta etapa, se interesó de forma especial por los movimientos políticos en América Latina.

El interés por las políticas educativas

Al egresar de la maestría, Kent Serna se integró, de 1974 a 1984, como docente de sociología y problemas políticos de América Latina en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales y en la Escuela Nacional de Estudios Profesionales de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala, ambas pertenecientes a la UNAM. “La verdad es que no fue una experiencia muy positiva: a pesar de que yo sí tenía ganas de ser académico […] no era mi visión de lo que una universidad debería ser. Progresivamente, con mi crítica a eso decidí que yo tenía que aplicar lo que sabía de las ciencias sociales a la educación superior”, narra.

          Así, al ingresar a la Maestría en Ciencias de la Educación en el CINVESTAV, analizó en su proyecto de tesis los cambios que vivió la UNAM durante los años 70. De forma paralela, en ese periodo fue un testigo vivencial de la transformación que vivía la Universidad Autónoma de Puebla (UAP): el entonces rector, Alfonso Vélez Pliego, encargó al especialista Olac Fuentes, maestro de Kent, algunos proyectos educativos para transformar la enseñanza impartida en la institución poblana.

          Por ello, el hoy profesor investigador de la Facultad de Administración viajó a Puebla para asumir uno de los proyectos y trabajó de forma cercana con Ricardo Moreno Botello, entonces catedrático de la UAP y su compañero de maestría. Mientras este último se dedicaba al diseño de una Ingeniería Agrohidráulica para la Sierra Norte del estado, Kent participó en la reforma del plan de estudios de las preparatorias no solo en el cambio de la duración -de dos a tres años-, sino también en el desarrollo de una propuesta de mejoramiento.

          Al recordar este primer acercamiento, el investigador reconoce una universidad crítica: “fueron proyectos no solamente de escritorio, sino que se tuvo que salir a discutir con profesores y estudiantes. Déjame decirte que, en esa época, las prepas eran puros tigres, eran tremendos: todo era en función de asambleas y había que convencer a la asamblea. Fueron duras, duras pruebas al tratar de elaborar una propuesta e ir a defenderla en público porque había toda clase de críticas”. Después de un arduo trabajo, la propuesta fue aprobada por el Consejo Universitario y se impartió una serie de talleres encaminados a la mejora de la práctica docente.

          Si bien en 1988 regresó al entonces Distrito Federal, el presidente del Consejo Mexicano de Investigación Educativa en el periodo 1996-1998 reconoce que aprendió mucho de ese ambiente universitario. “Me fortaleció, me ayudó a aclarar mis argumentos; me obligó a pensar en que uno tiene una responsabilidad hacia un público estudiantil, de profesores e incluso social. Yo creo que eso es algo que influyó mucho en mi ánimo: infundirme un sentido de la responsabilidad social”.

La universidad pública: institución indispensable en la sociedad

Antes de incorporarse a la BUAP, el integrante del comité editorial de la Revista de Educación Superior, editada por la ANUIES, se desempeñó de lleno como investigador en el Departamento de Investigaciones Educativas del CINVESTAV. No obstante, la crisis ambiental de la capital del país lo obligó a mudarse a la ciudad de Puebla a inicios de los 90. Con un choque de manos, Rollin Kent ejemplifica la caída de aves muertas al pavimento como producto de la alta contaminación de la ahora Ciudad de México: “yo soy de aquí, pero ya no podemos vivir aquí”.

          Durante esos años, realizó estudios de políticas comparadas de educación superior en México y América Latina, en el marco de un grupo de trabajo coordinado por José Joaquín Brunner (FLACSO-Chile) y con apoyo de la Fundación Ford. Asimismo, entre 1993 y 1996, fue coeditor de la revista Universidad Futura, un proyecto nacido entre sus colegas de la UNAM, el CINVESTAV y la UAM, conducidos por Olac Fuentes. Ante un clima árido en la investigación educativa en toda Latinoamérica, esta fue la primera revista de tipo académico sobre educación superior en el país.

          También en esa década fue profesor invitado en 1995 a la Graduate School of Education de la Universidad de Harvard, como parte del Fellows Program on Latin American Higher Education. Más tarde, desarrolló con su equipo de trabajo un estudio comparativo sobre cambios organizacionales y disciplinarios en grupos de investigación en ciencias sociales, en instituciones no metropolitanas en el país, auspiciado por el Conacyt.

          Las líneas de trabajo de Kent Serna, poco desarrolladas en México, continuaron su camino hasta el estudio de la investigación científica. Actualmente, desarrolla un proyecto enfocado en determinar cuáles son los valores que profesan los científicos mexicanos, “valores en términos de racionalidad y de trabajo en equipo, por ejemplo. ¿Qué tipo de conciencia social tienen sobre el impacto de su investigación?”. Esta es una de las preguntas que motivan sus indagaciones.

          Otra de las interrogantes que le han sido planteadas a Rollin Kent durante su vida, un hombre alto y expresivo, es ¿de qué vas a vivir?, expresada por su padre cuando supo que su hijo no quería dedicarse a los negocios. “Acabé viviendo de ser profesor. Cuando comencé a hacerlo me di cuenta de que me gustaba mucho la enseñanza y la investigación”. Esta convicción por explicarse lo que sucede, de una forma sistemática y objetiva, no solo cumple con el proyecto de vida del miembro fundador del comité editorial de la Revista Mexicana de Investigación Educativa, sino que también cumple una función social en el país:

           “La producción de conocimiento sistemático y científico sobre la sociedad, la economía y la naturaleza es fundamental para un país, no solo para prosperar de forma monetaria, sino para defenderse de lo que le pasa medioambientalmente, entre otras cosas. Los países que no promueven el desarrollo y la divulgación de conocimiento especializado tienen más problemas para enfrentar estos retos que los que no lo hacen. Yo creo que hacer ciencia, incluso desde la escuela primaria, es instaurar en los chicos una manera de pensar que es creativa, crítica y que trata de observar los hechos y no solo irse por los prejuicios”.

          Por la parte contraria, la enseñanza deficiente en los niveles de educación básica ha acarreado uno de los problemas centrales de formación de jóvenes científicos: la deficiencia en matemáticas. “Estamos haciendo algo muy mal: las matemáticas pueden ser super padres y fascinantes si son bien enseñadas. El horror a las matemáticas es algo que tenemos que superar, ya que son una herramienta fundamental del conocimiento contemporáneo.

          La mayor parte de la matrícula en educación superior en el país se concentra en Derecho, Administración y Ciencia Social. Se necesitan más científicos. México está formando muchos científicos por primera vez en su historia. Hay generaciones de jóvenes altamente calificados en todas las áreas que ofrecen ser algo en las universidades, pero no hay plazas. México está en un punto en el que podría aprovechar esta riqueza y no lo está haciendo”.

          Por esta razón, el fomento de la ciencia en etapas tempranas -aunado a un sistema de impartición de justicia autónomo y objetivo- es una de las medidas a tomar para aspirar a un país ideal. “México se ha desarrollado, pero desigualmente: una pequeña franja de la sociedad acapara una parte importante del producto. Eso tiene que cambiar”.

          En este contexto, la universidad pública, sostiene Kent, es indispensable por tres razones: el acceso a la educación, el desarrollo de conocimiento y el trabajo de valores. “La inclusión efectiva de jóvenes indígenas no es muy efectiva: hay discriminación, así como en cuestiones de género. ¿Dónde más si no es en las universidades tenemos la oportunidad de equilibrar la inequidad de género y trabajar estas cuestiones de valores para darles a los estudiantes una formación y que ellos mismos se formen de otras maneras?

          La universidad es el espacio donde podrían suceder cambios en normas y valores de las personas. No hay otra institución de la sociedad que haga todo esto. No lo hacemos bien, lo tenemos que hacer mejor, pero tenemos este espacio social que no es la familia, la escuela de educación básica, la empresa, la iglesia, el club deportivo... todas esas instituciones hacen sus cosas, pero la universidad pública es la única que hace todo esto”.

Puebl@Media
Ciudad de Puebla
Lunes 25 junio de 2018.

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