A tres años de la desaparición de los 43 normalistas en Ayotzinapa, Francisco Mata Rosas, uno de los exponentes más reconocidos de la fotografía contemporánea, con la colaboración de Felipe Antonio Victoriano, llevaron a la imprenta un proyecto iniciado en redes sociales mediante una convocatoria en Facebook, para fotografías de las protestas alrededor del caso de los estudiantes desaparecidos en Iguala.

“El libro no es mío, yo soy el recopilador de las imágenes, mi compañero Felipe Victoriano que también es profesor de la UAM, es el editor de los textos; es un proyecto colaborativo y colectivo de fotografía, surge a partir de una convocatoria que se realizó en Facebook, el cual consistía en que la gente enviara varias fotografías y así tuvieran la oportunidad de concursar, que sus fotos salieran seleccionadas, de las cuales reunimos bastantes”, mencionó el maestro Francisco Mata Rosas.

Entre Mata Rosas y Felipe Antonio Victoriano realizaron una selección, edición, un ensamble y así se construyeron el libro ‘43’, un volumen de imágenes de protesta, manifestaciones, donde se muestra el enfado en diferentes puntos del país y también en el extranjero, de que en pleno siglo XXI se dé este tipo de acontecimientos, explicó el reconocido fotógrafo.

“En el libro tenemos 126 imágenes y siete textos. Textos que nosotros decimos son otra forma de imagen porque no buscan explicar la fotografía, de hecho las imágenes no tienen pie de foto, no buscan textualizar. Nuestro objetivo es que las personas lo vean con otra visión, desde la poesía, el periodismo, desde la investigación académica, antropológica, la comunicación… en este mismo fenómeno está la protesta social, están las redes sociales y las fotografías buscan generar una narrativa lineal”, explicó Mata Rosas minutos antes de la presentación del volumen.

“Estamos trabajando en diluir el concepto de autoría o crédito, no tiene pie de foto, no tienen fecha ni ubicación, al final el libro hay una lista con todos los autores, lo que queremos es que este libro sea atemporal, que sea un especie de ventana para que el lector construya su propia narrativa en base a la información que pusieron sobre el caso de Ayotzinapa”, agregó el recopilador del libro.

Librofest Metropolitano 2017 te ofrece una amplia gama de presentaciones de libros, además de actividades culturales donde no solamente participan los alumnos de la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Azcapotzalco sino también personas que quieren convivir entre páginas.

Felipe Antonio Victoriano, tiene Maestría en Artes Visuales en la UNAM y es Doctor en Estudios Culturales y Literatura Latinoamericana por la Universidad de Tulane, Nueva Orleáns. Actualmente es profesor-investigador Titular del Departamento de Ciencias de la Comunicación de la División de Ciencias de la Comunicación y Diseño en la UAM Cuajimalpa, donde realizaron la recopilación de fotografías de las diferentes manifestaciones que se dieron por el caso de Ayotzinapa.

Puebl@Media
Ciudad de México
Miércoles 24 de mayo de 2017.


El periodista John Gibler presenta en España su libro 'Fue el Estado', sobre la matanza de Iguala

John Gibler (Texas, 1973) coge el teléfono en la Librería Libre de Santander, donde presenta su libro Fue el Estado (Pepitas de Calabaza, 2016), sobre la matanza de Iguala. Gibler vive en DF y trabaja en México: es, a todos los efectos, un periodista mexicano. En 2012 escribió Morir en México, un libro en el que escribe sobre los reporteros que se juegan la vida en el país. Uno de los protagonistas de ese libro, amigo suyo, murió asesinado el lunes en su ciudad, Culiacán.

Pregunta. ¿Cuándo vio por última vez a Javier Valdez?

Respuesta. En febrero grabé con él un programa de Al Jazeera. Conversamos mucho, pasamos dos días juntos. Estaba preocupado, pero él era un hombre tan generoso, tan chistoso, tan vivo. Llevaba el peso: cargaba el dolor de los años, de los muertos. Y quizá también sentía otro peso: el de estar fuera del Distrito Federal. En México el centro de atención siempre es el DF, y los reporteros que más se juegan son los que viven en los Estados. Él amaba Culiacán y nunca dijo nada de irse, pero sentía el dolor de ver cómo la maquinaria de violencia e impunidad se hacía con la sociedad. Quería retratar la muerte en vida, el miedo, el terror que provoca la violencia sin castigo.

P. El 90% de delitos contra periodistas y medios no se resuelve. Un periodista vive sabiendo que si le matan, al asesino no le va a ocurrir nada.

R. En México es infinitamente más peligroso investigar un asesinato que cometerlo. Publicar una nota sobre un asesinato que cometerlo. Hay más libertad de expresión para los asesinos que para los periodistas. Después de matar a Miroslava Breach [periodista asesinada delante de su casa en Chihuahua en marzo], su asesino siguió caminando por la calle tan tranquilo con un cartel debajo del brazo que era el supuesto narcomensaje.

P. Supuesto.

R. No sabemos quién era ese señor. No sabemos quién ordenó ese asesinato. Hay que tener cuidado para no caer en la trampa de distinguir entre narco y Estado. Ése es el gran mito. Porque justamente los reporteros que más están asesinando son los que investigan los puntos de fusión entre el Estado y el crimen organizado. Ése es el periodismo más peligroso en México.

P. Se sigue haciendo.

R. Lo realmente increíble es que haya tantas reporteras y reporteros mexicanos que se arriesgan, que no se entregan. En RíoDoce [periódico de Javier Valdez] no está la idea de que te vayan a matar por dar el nombre de algún narco o publicar por dónde reciben el cargamento de las drogas. ¡No! RíoDoce se ha caracterizado por investigar la participación de oficiales en la protección de la industria. Ésa es la zona más sensible y la más urgente de investigar.

P. La investigación de la matanza de Iguala, los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, llega al presidente Peña Nieto.

R. Ocurrió meses después de publicar mi libro. Se tocó la Presidencia. La Procuraduría General de la República lleva dos años y siete meses intentando a través de la tortura y la mentira, con la siembra de evidencias falsas, imponer una versión absurda de ese crimen. Ha sido una versión rigurosamente desmantelada por investigaciones independientes. Y cuando se revelan las acciones del supuesto principal investigador, Tomás Zerón de Lucio…

P. ¿Qué acciones?

R. Por ejemplo. El 28 de octubre de 2014 llevó ilegalmente a un detenido a un lugar, el río de San Juan, cerca de Cocula, para hacer supuestamente una inspección. No dejó constancia en el expediente de nada: no hay ni documento ni oficio del día 28 de octubre. Y fotógrafos mexicanos lo grabaron señalando bolsas de plástico en las que supuestamente hay cenizas humanas, y un perito se lleva la mano a la bolsa y lo va mojando en el río… Algo totalmente descabellado. Y nada de eso se quedó en el expediente; fue un ensayo del supuesto hallazgo con restos humanos, del teatro que vendría después. Y cuando se descubre esto, el presidente de la República lo nombra consejero nacional de Seguridad. No es que lo proteja, es que lo asciende.

P. ¿Hay un porqué al crimen?

R. ¿Tú por qué quisiste ser escritor, por qué escribes libros y escribes crónicas? Ah, compa, por esto y por esto. Pero el problema de Ayotzinapa es otro. No sabemos a quién hacerle esa pregunta. El Estado encubre y protege a quienes realizaron esos hechos. No sabemos quién dio la orden a todos esos policías y al Ejército mexicano para que torturaran, mutilaran, mataran y desaparecieran a toda esa gente. Lo que los periodistas podemos hacer es investigar el qué: qué sucedió. Hagamos un análisis y una documentación a base de los hechos. Y lo que sabemos hoy es que no hubo ninguna confusión, como se dijo [se informó de que policía corrupta los entregó a un grupo narco que equivocó a los estudiantes con un grupo rival], sino un operativo de Estado.

P. ¿Usted por qué acaba en México?

R. Yo volví a México en 2006 para cubrir como reportero la campaña del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Yo fui a escribir, a escuchar y a contar movimientos de abajo, de campesinos, de lucha; movimientos hermosos, creativos. Yo no fui a México a contar el horror. Eso vino después. En los últimos 10 años yo y muchos tuvimos que escribir del horror porque lo último que podíamos hacer era cerrar los ojos y callar. Y en ese trabajo Javier Valdez fue un maestro. Compartió con nosotros sus ideas, sus estrategias, sus ganas.

P. ¿Se puede trabajar sin miedo?

R. Sentimos miedo. Lo que no puedes hacer es rendirte a ese miedo. Yo en Iguala tuve un miedo muy fuerte. Y lo que hice fue seguir. Y llegar a Cocula, aunque nos siguiesen tipos en camionetas con las ventanas polarizadas.

P. Tener presente la amenaza.

R. La primera vez que vi a Javier Valdez yo le pregunté si le habían amenazado. Él me dijo: “Compa, aquí no hace falta que te lo digan”. Vivir aquí, reportear aquí, llevar a tus niños a la escuela aquí, en un lugar en el que si te matan no pasa nada, es ya de por sí una amenaza. A mí me lo preguntan siempre: “¿Te han amenazado?”. En las presentaciones que he hecho en España, siempre. Y siempre cuento la respuesta de Javier, y a esas horas en Bilbao, ocho y media o nueve, cuando lo estaba citando, lo estaban matando a él en Culiacán. “Compa, aquí no hace falta que te lo digan”. Y lo estaban matando a él.

El País
Manuel Jabois
Madrid, España
Lunes 22 de mayo de 2017.


El británico portó una playera con la leyenda Ayotzinapa mientras interpretaba "Fragile"


Previo a su primer concierto en la Ciudad de México, Sting se reunió con padres de los 43 estudiantes desaparecidos de la escuela normal de Ayotzinapa, así lo dio a conocer Amnistía Internacional.
 
“Durante esta reunión, activistas y familiares compartieron con el músico su preocupación por la desaparición de 43 estudiantes normalistas y pidieron solidaridad internacional”, señaló Amnistía.
 
A petición de una de las madres, el británico portó una playera blanca con la palabra “Ayotzinapa” y una imagen de los 43 estudiantes mientras interpretaba “Fragile”.
 
Este encuentro fue en el marco de la campaña #Noesnormal de AI, que busca denunciar las desapariciones forzadas.
 
Y es que Sting en octubre de 2015 se reunió con familiares de personas desaparecidas y durante un concierto dedicó “Fields of gold” (‘campos de oro’) a los 43 estudiantes de Ayotzinapa.
 
Sting se presentó la noche del miércoles ante miles de personas en el Auditorio Nacional como parte de su gira “57th & 9th”.

Eje Central
Ciudad de México
Jueves 18 de mayo de 2017.

   
Ciudad de México.- Desde diciembre de 2015 no se ha presentado ninguna nueva acusación en las investigaciones por la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, y falta celeridad para indagar en nuevas líneas del caso, afirmó el secretario técnico del Mecanismo de Seguimiento de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Al presentar los resultados de la Segunda Visita Oficial del Mecanismo a México, luego de una reunión con el procurador general de la República, Raúl Cervantes, el representante del organismo internacional dijo que hasta la fecha no hay personas acusadas por el delito de desaparición forzada.

La Comisión constata que, a la fecha, no hay persona alguna en esta causa que esté siendo procesada bajo el tipo delictivo de desaparición forzada, y que desde diciembre de 2015 no se ha presentado ninguna nueva acusación, refieren.

En la presentación de conclusiones participó también Esmeralda Arosamena, relatora de la CIDH para México y coordinadora del Mecanismo de Seguimiento, creado en noviembre del año pasado, como un acuerdo entre autoridades mexicanas y el organismo internacional.

Se indicó que, no hay más elementos para soportar la hipótesis de la llamada “verdad histórica” relacionada con que los 43 normalistas fueron desaparecidos en la incineración del basurero de Cocula, Guerrero, la madrugada del 27 de septiembre de 2014.

Los representantes de la CIDH establecieron que se debe profundizar en las líneas de investigación de participación de elementos de cuerpos de seguridad del Estado en los hechos, uno de ellos el Ejército.

El representante del Mecanismo de Seguimiento agregó que, se deben atender las líneas relacionadas con datos obtenidos a través de aparatos de telefonía, entre ellos la participación de dos personas identificadas sólo con sus sobrenombres.

También agregaron que se debe retomar la hipótesis del traslado de drogas en un autobús, como la causa se los hechos de Iguala, y en el caso de la búsqueda de cuerpos se recomendó crear una base de datos nacional de fosas clandestinas.

Excélsior
Ciudad de México
Viernes 21 de abril de 2017.


Ciudad de México— Mario Ernesto Patrón Sánchez, director del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Prodh) sostuvo que autoridades responsables de las investigaciones de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa implementarán tecnología de punta y geolocalización para empoderar las pesquisas del caso, a dos años de sucedido.

En entrevista con Adela Micha para Grupo Imagen Multimedia, Mario Patrón dijo que las declaraciones del subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación (Segob), Roberto Campa, tienen aspectos verídicos, pero que todavía carecen de muchas lagunas legales y verosímiles que han entorpecido el desarrollo del caso, estancándolo en su totalidad.

“Uno de los aspectos que podría destacar, es que hoy en día no hay conclusiones con respecto al paradero de los desaparecidos, también hay dudas sobre el o los municipios de origen de los elementos de seguridad que se vieron involucrados en el hecho. Sí, Campa tiene razón, hay algunos detenidos, pero nada comparable con todos los involucrados que participaron”, dijo.

Señaló que hace falta profundizar en diversas aristas y agotar todas las líneas de investigación posibles. Además de que desde sucedida la desaparición era menester implementar campañas de rastreo y geolocalización, búsquedas totalmente accesibles debido a que se contaba con el registro de los teléfonos móviles de algunos estudiantes normalistas.

“Se mostró que muchos celulares de los normalistas tuvieron actividad días posteriores al siniestro; en las últimas investigaciones se ha mostrado que los estudiantes fueron divididos en dos grupos, lo que impulsa la teoría de que, en caso de dar con su paradero, será en parajes diversos”, dio a conocer Mario Patrón.

El director del Prodh destacó que no se deben de eliminar las inferencias sobre el hecho de que los estudiantes fueron víctimas de fuerzas policiacas originarias de múltiples municipios vecinos, y no sólo de Iguala y Cocula, como se aseguraba al principio de las averiguaciones.

“Tampoco hay que desechar la probable relación del caso con altos mandos de los tres niveles de gobierno guerrerenses; es lamentable que a dos años de iniciada la investigación, esto siga siendo un caso paradigmático en nuestro México contemporáneo”, juzgó.

Patrón destacó que si existen buenas noticias, es el hecho de que se toman decisiones relevantes para las averiguaciones y, como un grupo de expertos en materia de investigación recomendó, se utilizará tecnología que, según pruebas piloto, han dado 40 puntos de probable búsqueda, no fosas.

“Los padres esperan encontrarlos vivos, como es natural en toda esperanza maternal y paternal, y, asimismo, ellos están conscientes de que cada día que pasa es menos probable encontrarlos con vida, lo que los padres desean es justicia y que la verdad les sea proporcionada, aunque ésta sea desalentadora y dolorosa, indicó.

Aseguró que este caso es uno más que se suma a la lista de los que tiene el Gobierno, obligándolo a acarrear deudas cada vez más profundas y dolorosas para con las víctimas, sus familiares, la población guerrerense así como la nacional.

Excélsior
Ciudad de México
Martes 27 de septiembre de 2016.


Raymundo Riva Palacio

¿Qué tiene el Presidente Enrique Peña Nieto? ¿Le falla la memoria? ¿Miente? ¿Nunca terminó de comprender hasta dónde lo llevaría la forma como su equipo lo secuestró y lo hizo perder contacto con la realidad? Estas preguntas tienen su origen en lo que afirmó el lunes en una entrevista con "La Jornada" al hablar del caso Ayotzinapa. “Nunca he logrado entender una cosa: cuándo pasó el Gobierno a ser señalado, si lo único que quiso fue atraer un asunto ocurrido en una Entidad, Guerrero”, dijo Peña Nieto. “El Gobierno intervino para esclarecer y apoyar la investigación de qué había ocurrido, dónde estaban, cuál había sido el paradero de los jóvenes desaparecidos”. Las repuestas son claras desde el principio; su reacción es inaceptable. Una selección de textos publicados en este espacio, permiten argumentar que Peña Nieto no entendió ni entenderá que su inacción irresponsable en los primeros días es la causa de ello. Veamos:

1.- En la columna “La crisis de Peña Nieto”, del 13 de octubre de 2014, se apuntó: “El Presidente atraviesa por la peor crisis política de su vida pública con los actos de barbarie en Iguala, donde existía un Gobierno articulado con la delincuencia organizada, que reprimió a normalistas en una noche donde murieron seis personas y se llevaron con rumbo desconocido a muchos más que aún no aparecen. Fue una violación a los derechos humanos, avalada, por su inacción, por el gobernador de Guerrero, Ángel Heladio Aguirre, que infectó políticamente al Presidente por haber intentado, erróneamente, encapsular el agravio en el Estado. El mal diagnóstico en Los Pinos, lo proyectó en los últimos días como un líder sin ideas claras, dubitativo, contradictorio…

“El proceder de Peña Nieto se inscribe en la lógica de arranque de Gobierno, donde se inocularon del discurso los temas de seguridad y violencia. Aplicar la misma receta a los actos en Iguala, fue una ingenuidad. Iguala era un escándalo el 27 de septiembre, pero escondieron al Presidente hasta el día 30, cuando en lugar de enfatizar su preocupación, se lavó las manos”.

2.- El 27 de octubre, en “El sexenio en 27 días”, se señaló: “La primera valoración sobre lo sucedido en Iguala fue reduccionista al soslayar que policías municipales habían atacado a decenas de normalistas de Ayotzinapa, y desaparecido a 43, en coordinación con criminales. El yerro de juicio se puede presumir fue de la asesoría política en la Presidencia tripartita con la que opera Peña Nieto, del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y el jefe de Oficina, Aurelio Nuño, que lo hizo declarar que esos hechos eran responsabilidad de los guerrerenses…

“El segundo error de valoración fue no entender que la desaparición forzada de personas, sin importar que fueran normalistas o criminales, significa una violación de derechos humanos que puede llevar a la constitución de un crimen de lesa humanidad. Al documentarse que habían participado policías, era cuestión de horas en que se movilizaran organizaciones defensoras de los derechos humanos en el mundo. La paralización del Gobierno peñista en este tema detonó la crítica internacional. La difusión en la prensa extranjera de cómo actuaron gobiernos y policías como criminales, cuestionó la eficacia de la estrategia de seguridad del Gobierno federal, y puso en entredicho el Estado de Derecho”.

3.- El 10 de diciembre, dos meses y medio después del crimen, se publicó “Ayotzinapa: la tormenta del Príncipe”, donde se observó: “En el equipo íntimo del Presidente piensan que la crisis social, política y económica por la que atraviesan, es una tormenta perfecta, que no deja de ser tormenta y que, por lo tanto, pasará. Aurelio Nuño, jefe de la Oficina de la Presidencia, confirmó al diario El País esa lógica y aseguró que la opinión pública no les modificará el rumbo escogido. ‘Vamos a tener paciencia en este ciclo nuevo de reformas’, dijo. ‘No vamos a ceder aunque la plaza pública pida sangre y espectáculo, ni a saciar el gusto de los articulistas. Serán las instituciones las que nos saquen de la crisis, no las bravuconadas’.

“Habló el príncipe que le susurra al oído al Presidente y que es el arquitecto de su aislamiento. Pero la plaza pública no pide sangre ni espectáculo, como descalifica; exige que el Gobierno gobierne y que asuma sus responsabilidades, a las que claudicó durante casi dos semanas tras la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa porque el diagnóstico que presentaron al Presidente era equivocado. Por la boca de Nuño se anticipan las acciones del Presidente. No habrá cambios, está claro… Las palabras de Nuño sugieren que en Los Pinos siguen sin darse cuenta que no se han dado cuenta”.

Iguala, se subrayó el 13 de octubre, aniquiló en 27 días el modelo de gestión de la gobernación del Presidente Peña Nieto, enmarcado por aquellas palabras cuando dijo que era un tema que tenían que resolver exclusivamente los guerrerenses. En esos primeros días en Los Pinos, los colaboradores del Presidente estaban cegados en su endogamia. Llamaban “criminales” a los normalistas y afirmaban que la salida de Aguirre no solucionaría nada. La información que daban al Presidente estaba fragmentada y era escasa; lo tenían desinformado. Era patente el poco alcance de su equipo, y lo fallido de la gestión vertical, cerrada y encapsulada, que llevó a pagar a Peña Nieto altos costos políticos en el medio plazo e históricos en el largo. Si el Presidente aún no lo sabe, que revise aquellos días de 2014.

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Eje Central
Raymundo Riva Palacio
Estrictamente personal
Ciudad de México
Viernes 27 de mayo de 2016.


Informes del GIE destaparon ollas que “fuerzas poderosas” querían mantener ocultas, dice la abogada colombiana Ángela María Buitrago


Bogotá. - Lo que comenzó como una relación de cooperación entre el Gobierno de México y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para hallar a los 43 normalistas desaparecidos en Ayotzinapa la noche del 26 de septiembre del 2014, terminó develando otra serie de atrocidades originadas en el negocio del narcotráfico. (Vea el especial Desaparecidos: duelo eterno)

Así fue como el segundo informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (Giei), tras la negativa del Ejecutivo de prorrogar su investigación, puso en duda no solo la versión oficial de la desaparición de los normalistas, sino la credibilidad del Estado mexicano, además de revelar uno de los más grandes dramas del país: la desaparición forzosa.

Esa noche, 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, que se movilizaban en un bus para participar en un mitin político, desaparecieron misteriosamente en Iguala (Guerrero).

Muchas fueron las hipótesis, pero la del Giei es que quizá el bus llevaba un cargamento de narcóticos y por eso fueron, al parecer, asesinados por un cartel en complicidad con autoridades y policías locales.

Desde entonces no se sabe nada de ellos, aunque la versión oficial reza que fueron asesinados e incinerados en un basurero en Cocula, versión a la que los padres no dan crédito. Hasta el momento solo se han identificado los restos de un estudiante, que se encontraron en una bolsa, en un río, a kilómetros del basurero.

La abogada colombiana Ángela María Buitrago, conocida por sus investigaciones de casos como el del Palacio de Justicia o la parapolítica, y quien hizo parte de este grupo de cinco expertos internacionales, contó a EL TIEMPO por qué sus informes destaparon ollas que “fuerzas poderosas” querían mantener ocultas.

El gobierno de México decidió no prorrogar más el trabajo del Giei. ¿En qué momento se rompió esa relación?

Hay un momento de fractura muy fuerte y es el tema del manejo de la información en el tercer informe que presentó el Gobierno a las víctimas, en marzo pasado. Inicialmente, se habían concertado unas formas de entregar la información, precisamente por la protección a los familiares, pero eso no se cumplió. Ahí fue el estallido de todo.

Hubo versiones encontradas, pero ¿cuál fue la que más polémica generó entre el Gobierno y el grupo interdisciplinario?

La tesis del incendio es sin duda alguna uno de los principales puntos de fricción. El Gobierno afirma que en el basurero de Cocula fueron incinerados los muchachos. En cambio, nuestros informes científicos demuestran que en ese punto no pudieron ser quemados y que no existe certeza sobre su destino.

¿Cuál es la intención del Gobierno en mantenerse en la versión del incendio?

Tocaría preguntarles a los que tenían esa posición, pero yo creo que en parte era el afán de cerrar el caso y confirmar una versión institucional.

¿El trabajo del Giei despertó dudas sobre la capacidad de las autoridades en México o qué era lo que pasaba?

Ahí por ejemplo tienes dos opciones: o esas líneas de investigación iban a donde eran, que eran las que se estaban moviendo, o ellos querían quedarse con la versión del basurero de Cocula.

¿Qué tanto afectó esto la credibilidad de Enrique Peña Nieto y del Gobierno?

Ese es un tema que lo evalúan a nivel nacional e internacional también, pero nosotros no entramos en esa calificación. Lo cierto es que habría sido más sano tratar de indagar todo, para saber quiénes son los responsables de la desaparición de los normalistas.

¿Se sentía que el Presidente quería ayudar en el proceso?

Nosotros tuvimos dos reuniones con los familiares y con Peña Nieto. Allí el mandatario abrió las puertas, por lo menos de palabra; ordenó a los que comandaban en ese momento las diferentes instituciones la facilidad para el grupo (Giei). Pero en la práctica encontrábamos cosas diferentes que no sabemos si él estaba dando la orden o no de los cierres que había.

¿Qué tan oportuna fue la colaboración de las instituciones mexicanas?

Yo vi voluntad en la procuradora Arely Gómez González y otros funcionarios. Lo que pasa es que hay fuerzas mucho más poderosas que uno se da cuenta de que quieren el cierre (de la búsqueda de los estudiantes). Pero uno no puede calificar de generalidad porque eso sería injusto. Yo también pude percibir que hay personas de las instituciones que querían adelantar esas investigaciones, pero había una orden, no me preguntes de dónde, que bloqueaba todo. Lo que sí se siente es que los tenías a ellos entre la espada y la pared. “Yo quiero, pero no puedo”. Esa era la percepción.

Con la salida del Giei de México, ¿qué va a pasar con las familias?

El tema es muy complejo. Ellos se sienten muy mal y lo han manifestado de todas las maneras. Sentían imparcialidad desde el punto de vista de la investigación con nosotros. Se descubrieron muchas cosas que no se habían mirado desde el momento inicial. Ellos dicen que se sienten solos a partir de la ida del Giei y que les han quitado un punto de apoyo muy fuerte.

Yo pienso que la sociedad civil tiene que cerrar fuerzas en torno a ellos. Y es que no solamente es el caso de los 43, el tema de las desapariciones en México es un tema neurálgico que debería replantearse en aspectos de investigación y en términos de sociedad, porque a raíz de esto se descubrieron fosas inimaginables en la zona de Guerrero. Se han extraído 180 cuerpos, lo que muestra un nivel de preocupación que debería motivar a que las investigaciones se hagan correctamente. Una investigación bien hecha te da política pública para enfrentar las modalidades del crimen.

Una de las sugerencias del Giei a la Procuraduría es que cambien la narrativa de la investigación. ¿Cómo se espera ese cambio si durante un año nunca lo hicieron?

Eso es cierto. Hay elementos que se demostraron dentro de nuestra investigación que no están en la narrativa de ellos.

Es decir, cuando nosotros somos contestes de la investigación, la narrativa tendría que ser otra. Incluso las consignaciones (acusaciones) están, por ejemplo, con cuatro buses, y nuestra investigación habla hasta de seis buses donde incluyen otros actores.

Eso significa que la narrativa debe ser completa para hablar también de una investigación integral. La narrativa no es capricho, es una investigación integral que te lleva a estudiar otros sectores.

Ustedes fueron blanco de todo tipo de críticas, hasta se habló de una campaña de desprestigio…

Sí, es verdad. La campaña de desprestigio comienza días inmediatos al primer informe. Empieza una campaña muy fuerte en prensa, radio y televisión en la que efectivamente algunas personas mexicanas llevan gente de los países para que hablen mal de nosotros. Primero atacan a Claudia Paz, fiscal de Guatemala, acusándola de ser miembro de un grupo de guerrilla. En ese momento es absuelto (en Colombia) por duda Alfonso Plazas Vega (señalado por Buitrago, en su investigación, como uno de los supuestos responsables del holocausto del Palacio de Justicia).

Él llega a México y habla tres semanas enteras en contra de mí. Afirma que yo persigo al Ejército, que yo soy un enemigo del Ejército y que lo que él quiere es advertir a ese país porque yo soy parte del grupo terrorista más grande que hay, y que yo voy a implementar el comunismo en Latinoamérica. Incluso pide la expulsión inmediata de nosotros de México. Pura guerra sucia.

Pero el apoyo internacional estuvo siempre presente

Amnistía Internacional, ONG, grupos de derechos humanos, la ONU, Washington. Fue tan evidente que se trataba de guerra sucia, que era una campaña de desprestigio por la labor de derechos humanos, que lo que querían era desacreditar el informe, y creo que no hubo ningún sector que no considerara necesario intervenir y pronunciarse al respecto.

Contaron también con el apoyo de los padres de los estudiantes...

El apoyo de los familiares fue también importante para nosotros. La salida del Giei fue un segundo golpe para ellos. No entendían por qué los que vienen a trabajar y hacer la investigación para dar con el paradero de sus hijos terminan siendo atacados de esa manera y sin justificación alguna. Lo único que hacíamos era investigar y mostrar las cosas, ya que éramos coadyuvantes e invitados del Estado mexicano.

¿Guerrero es un narcoestado?

Omito cualquier calificación. Yo diría que hay comprobación desde hace mucho que en Iguala, en particular, se siembra goma y opio, pero como estado narco no sé si se pueda catalogar. Sí hay mucha vinculación en términos de narcotráfico y expendio de droga, pero eso es una realidad que ellos mismos conocen. Es algo parecido a lo que pasó acá con la historia de Pablo Escobar.

¿Dentro del proceso de investigación temió por su vida?

Hay momentos difíciles, pero yo tengo la convicción de que cuando me meto en algo asumo los riesgos. Me pasó acá (en Colombia), me pasará en todas partes. No es que estés tranquilo, pero digamos que el hostigamiento y la persecución de la naturaleza que yo tengo con el tema de Plazas Vega, quien fue a perseguirme a México, a hacer una campaña de desprestigio tres semanas, pues eso sí me preocupa. Es un nivel muy alto en términos de hostigamiento, seguimiento y persecución que puede generar consecuencias nocivas.

¿Con qué sensación salió de México?

Con varias. Me vengo con una experiencia lindísima desde el punto de vista cultural. Desde el punto de vista personal, en el sentido de que hay gente muy solidaria. Me vengo con la tristeza de no haber encontrado a los muchachos; de que hay una ambigüedad en términos de que “queremos la colaboración pero nos negamos a colaborar”.

Me quedo con la tristeza de que los padres seguirán solos, esperando que la sociedad los arrope y que la institucionalidad proteja a la víctima. Me quedo con la palabra de la procuradora de que se van a aplicar las recomendaciones y se va a seguir hablando con las familias.

El Tiempo
Andrés Ruiz
Bogotá, Colombia
Lunes 16 de mayo de 2016.

Los concentrados exigieron al Gobierno alemán y al mexicano que no permitan la impunidad ante los crímenes del país.

Berlín. - Ante la visita del Presidente Enrique Peña Nieto, Amnistía Internacional (AI) reclamó frente a la Cancillería de esta ciudad, que la defensa de los derechos humanos forme parte de la agenda bilateral con Alemania y que no se olvide a las 27 mil desaparecidos en México.

Una treinta de miembros de la organización se concentraron ante las oficinas de la Canciller Angela Merkel, a la hora de su reunión con el Presidente mexicano, con varias fotografías en recuerdo de los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa.

"Queremos que hoy no solamente se hable de tecnología, economía o energía, sino también del importante tema de los derechos humanos", declaró el portavoz de Amnistía Internacional en Alemania, Fabian Lischkowitz.

El vocero de la ONG lamentó que ambos países manifiesten siempre que la lucha por los derechos humanos y la democracia son valores comunes, pero que cuando organizan actividades conjuntas, el tema de los derechos humanos quede parado.

En la protesta se pudieron leer pancartas de denuncia con lemas como "De norte a sur, de este a oeste, ganaremos esta lucha cueste lo que cueste" o "Ayotzinapa aguanta, Berlín te da la mano".

Al paso de la caravana oficial de Peña Nieto, los concentrados se dirigieron a gritos al Mandatario para preguntarle "¿dónde están los 43?", y llegaron a tacharle de "asesino" por su actitud frente al problema de inseguridad en México.

Una miembro de la organización "Kollektiv por Ayotzinapa", que lucha por el respeto a los derechos humanos en México, denunció que todos los días desaparece gente y no hay ninguna justicia ni ninguna investigación.

Los concentrados exigieron al Gobierno alemán y al mexicano que no permitan la impunidad ante los crímenes que suceden en México.

La manifestación de hoy tuvo lugar después de que una veintena de personas se concentraran ayer con el mismo objetivo frente al museo Martin Gropius Bau de Berlín, dónde Peña Nieto inauguraba junto al Presidente alemán, Joachim Gauck, una exposición de arte maya.

Reforma
Berlín. Alemania
Martes 12 de abril de 2016.

De acuerdo con los tripulantes de la unidad, los uniformados rompieron el cristal del autobús donde viajaban los familiares de los normalistas

San Martín Texmelucan.- La madrugada del domingo, el autobús en el que viajaban las madres y padres de los 43 normalistas desaparecidos en septiembre de 2014 en Iguala, fue agredido por elementos de la Policía Federal y militares en la caseta San Martín Texmelucan, de la autopista México-Puebla.

Los familiares de los normalistas forman parte de la Caravana por la Verdad y la Justicia que inició el pasado 22 de febrero en la Ciudad de México.

En la página de Facebook "Yo Si Soy Ayotzinapa", fueron compartidas imágenes del ataque que ocurrió alrededor de la 1:00 de la madrugada. Al momento de la agresión, los estudiantes que acompañaban a los padres bajaron del autobús para ver lo ocurrido y militares les apuntaron con armas, por lo que en forma de protesta los padres tomaron la caseta y recolectaron dinero para continuar con su caravana.

"No bastando con romper el vidrio, militares apuntaron sus armas hacia el chofer y al copiloto. Ante estos hechos los padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa y organizaciones sociales tuvieron que tomar la caseta para presionar a los efectivos para que les solucionaran los daños que le ocasionaron a la unidad 1060 de la Estrella Blanca, después de 20 min aproximadamente, los padres decidieron emprender nuevamente su camino para continuar con el brigadeo", se lee en la publicación compartida en Facebook.

También hicieron responsables a las autoridades federales y de todos los niveles de Gobierno de la vida de las personas que integran la Caravana por la Verdad y la Justicia.

Hasta el momento, las autoridades no se han pronunciado al respecto.

Sin Embargo
Ciudad de México
Lunes 29 de febrero de 2016.

El Pontífice atajó que a los dirigentes de la vida social, cultural y política les corresponde de manera especial trabajar para ofrecer a todos los ciudadanos la oportunidad de ser dignos actores de su propio destino.


Ante el presidente Enrique Peña y representantes de sectores de México, el papa Francisco advirtió que la experiencia demuestra que cada vez que se busca el camino del privilegio o beneficio de unos pocos en detrimento del bien de todos, tarde o temprano la vida en sociedad se vuelve terreno fértil para la corrupción, narcotráfico, exclusión, violencia, tráfico de personas, secuestro y muerte.

En su recepción en Palacio Nacional, el Pontífice atajó que a los dirigentes de la vida social, cultural y política les corresponde de manera especial trabajar para ofrecer a todos los ciudadanos la oportunidad de ser dignos actores de su propio destino, ayudándoles a un acceso efectivo a bienes materiales indispensables, vivienda adecuada, trabajo digno, alimento, justicia real y seguridad efectiva.

"Esto no es sólo asunto de leyes que requieran de actualizaciones y mejoras -siempre necesarias, apuntó-, sino de una urgente formación de la responsabilidad personal de cada uno, con pleno respeto del otro como corresponde en la causa común de promover el desarrollo nacional".

El papa Francisco dijo que se trata de una tarea que involucra a todo el pueblo mexicano en las distintas instancias, tanto públicas como privadas, colectivas e individuales.

En su discurso destacó que la principal riqueza de México es su juventud, ya que poco más de la mitad de su población está en dicho rango. En este sentido apuntó que un pueblo con juventud es capaz de renovarse.

"Esta realidad nos lleva inevitablemente a reflexionar sobre la propia responsabilidad a la hora de construir el México que queremos, el México que deseamos legar a las generaciones venideras".

Alertó que un futuro esperanzador se forja en un presente de hombres y mujeres justas, honestas, capaces de empeñarse en el bien común, un bien común -dijo- que en este Siglo XXI "no goza de buen mercado".

Se trata de la primera vez que un Papa es recibido en Palacio Nacional.

Notimex
Ciudad de México
Sábado 13 de febrero de 2016.

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