•    Esteban Moctezuma, propuesto por AMLO para la Secretaría de Educación, adelantó que comenzará a despachar de esa entidad y que en la dependencia también se reducirán subsecretarías.

•    Moctezuma reiteró que el eventual gobierno lopezobradorista habilitará 100 universidades en el país, las cuales se ubicarán en la zona suroeste –principalmente en estados con altos índices de pobreza.

Ciudad de México. - Esteban Moctezuma, propuesto para ser secretario de Educación en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, anunció que a partir del 1 de diciembre despachará en Puebla, donde se prevé que esté la Secretaría de Educación Pública (SEP).

La migración de la SEP, dijo, tendrá que ser algo programado y gradual a lo largo del sexenio.

“No queremos que nadie se sienta nervioso”, pidió.

ADNPolítico

@ADNPolitico
 #VideoADN ? Esteban Moctezuma dice que a partir del 1 de diciembre él comenzará a dirigir la SEP desde Puebla #Transición2018
11:44 - 15 jul. 2018
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#Opinión |Estancamiento y educación, los retos del próximo gobierno

Moctezuma Barragán indicó que también en la SEP se analiza reducir subsecretarías de cuatro a dos.

“No vamos a amputar algo que sea útil”, dijo.

Actualmente existen cuatro: educación básica, educación media superior, educación superior y planeación, además de la unidad de educación en la Ciudad de México. Dos de ellas, desaparecerían, previó sin dar más detalles.

Adicionalmente hay cuatro coordinaciones generales; alrededor de 27 organismos.

Moctezuma consideró que la próxima administración se debe enfocar el trabajo de la SEP en equidad y calidad. Para cumplir la promesa de echar atrás la reforma educativa, indicó que el equipo de transición ya prepara la iniciativa para eliminar la evaluación punitiva a los docentes.

“Queremos que los maestros vivan en un nuevo ambiente de revalorización”, comentó.

Justificó que México necesita una descentralización organizada. Señaló que el país es muy grande, con grandes contrastes regionales y, en la medida que se descentralice, traerá beneficios.

Moctezuma reiteró que el eventual gobierno lopezobradorista habilitará 100 universidades en el país, las cuales se ubicarán en la zona suroeste –principalmente en estados con altos índices de pobreza. Aunque no dijo cuántas se construirán en los primeros años del sexenio, aseguró que en el Presupuesto de Egresos (PEF) 2019 se contemplará una partida presupuestal para el proyecto.

El futuro secretario de Educación fue el primero en arribar a la casa de transición de López Obrador en el segundo día de reuniones con su futuro gabinete.

ADN Político
Elvia Cruz
Ariadna Ortega
Ciudad de México
Domingo 15 julio 2018.


Sostuvo que Morena limpiará la elección para la gubernatura hasta que se le entregue el triunfo a su candidato o se anule el proceso


Andrés Manuel López Obrador sostuvo la tarde de este miércoles que Luis Miguel Barbosa Huerta es el gobernador electo de Puebla, por lo que su partido limpiará la elección para la gubernatura hasta que se le entregue el triunfo a su candidato.

El presidente electo sostuvo una reunión en la Ciudad de México con los candidatos ganadores de su partido por diputaciones federales, senadurías y gubernaturas, entre ellas las de la capital del país, Veracruz, Morelos, Tabasco y Puebla.

Cabe señalar que el pasado domingo, el Instituto Electoral del Estado entregó la constancia de mayoría a la panista Martha Erika Alonso Hidalgo, sin embargo, Barbosa Huerta sostiene que él ganó la contienda y su partido buscará la anulación de los comicios por la gubernatura.

Durante la reunión con sus simpatizantes, López Obrador hizo una pausa en su discurso para referirse al caso de Puebla, y ahí señaló: “Para nosotros el gobernador electo en Puebla es Miguel Barbosa”, lo que desató porras entre los asistentes.

El presidente electo indicó que su partido va a realizar el procedimiento para que se limpie la contienda y se le dé el triunfo a Miguel Barbosa o se anule la elección, “lo que proceda”.

Indicó que encargó a la presidenta de Morena, Yeidckol Polevnsky, que se hiciera cargo del proceso jurídico al igual que a Horacio Duarte, representante de su partido ante el Instituto Nacional Electoral.

“Están trabajando hasta el final, no he aceptado que se acelere la entrega de la constancia como presidente electo porque yo quiero que se vaya hasta el final esto, que se limpie todo. Vamos a esperar que se limpie el proceso de Puebla, no vamos a negociar nada, nada de concertaciones, no lo hemos hecho nunca menos ahora, pero qué necesidad”, dijo.

Ganamos la gubernatura con la plataforma de AMLO: Barbosa

Al hablar en la reunión, Luis Miguel Barbosa recordó que en Puebla su partido ganó 14 de 15 diputaciones federales, las dos senadurías y la mayoría en el Congreso local, así como diversas ciudades del estado.

“Y desde luego la gubernatura la ganamos, basados en la plataforma de Andrés Manuel López Obrador”, refirió el ex senador en medio de gritos de “Barbosa gobernador”.

Durante el encuentro, Obrador reveló además que el diputado federal Rodrigo Abdala será el coordinador del gobierno federal en Puebla, que tiene como una de sus encomiendas reducir el aparato burocrático.

e-consulta
Ciudad de México
Miércoles 11 de julio 2018.


AMLO propone juzgar la corrupción, el robo de combustibles y el fraude electoral como delitos graves


El candidato ganador de la contienda presidencial, Andrés Manuel López Obrador, buscará que la corrupción, el robo de combustibles y la violación a las libertades electorales sean juzgadas como delitos graves.

Lo anterior se desprende de la lista de 13 prioridades legislativas que esta tarde presentó el tabasqueño ante senadores y diputados electos de la coalición Juntos Haremos Historia.

El planteamiento tiene como base la aplicación de su proyecto de “austeridad republicana”, para lo cual se echarían atrás algunas reformas y decretos aprobados en este sexenio (entre ellas la reforma educativa y los relativos a las reservas del agua), y se realizarían modificaciones a la ley para crear nuevas dependencias federales, como la Secretaría de Seguridad Pública.

De manera particular, López Obrador se refirió al paquete de reformas para hacerle frente a la corrupción, el robo de combustible y el fraude electoral en cualquiera de sus modalidades que, dijo, deben ser considerados delitos graves sin derecho a fianza.

Dentro de las primeras modificaciones legales que el exjefe de Gobierno propondrá para su discusión en el poder Legislativo destaca la relativa al salario de los funcionarios, para que ninguno de ellos gane más que el presidente de la República.

Y, si bien no dio cifras, indicó que el salario del representante del Poder Ejecutivo será menos de la mitad de lo que actualmente recibe el presidente Enrique Peña Nieto, sin contar compensaciones.

También pidió que se establezca un mecanismo de consulta de revocación del mandato, con modificaciones al artículo 108, para que el presidente en turno pueda ser juzgado por delitos de violación a las libertades electorales y corrupción.

“Cambio es cambio. No vamos a seguir con lo mismo. La gente votó por un cambio y el gobierno no puede estar ensimismado, no puede consumir el presupuesto el mismo gobierno, porque es dinero del pueblo”, aseguró López Obrador.

Tras dar a conocer sus prioridades, aclaró que tanto los senadores como los diputados serán “libres” de presentar sus propuestas. Lo que hace, dijo, no es ordenar, sino ejercer su facultad de presentar iniciativas de ley.

“Me cuidé mucho durante la campaña y hay constancia de que no ofrecí cosas que no iba a poder cumplir. Por eso hoy puedo decir que todo lo que ofrecí lo voy a cumplir”, remató.

Va Morena por eliminación de privilegios y reducción salarial del 50% a legisladores

Con la ventaja que les dará su mayoría en las Cámaras de Diputados y Senadores, futuros legisladores de Morena afirmaron que se recortarán el sueldo a la mitad, eliminarán privilegios y reducirán el número de comisiones como parte del plan de austeridad planteado por el virtual presidente electo, Andrés Manuel López Obrador.

De acuerdo con Reforma, el representante de Morena ante el INE y futuro legislador federal Horacio Duarte, dijo que existe el compromiso de cortar a la mitad la dieta mensual de los nuevos senadores y diputados federales, y eliminar privilegios como los seguros de gastos médicos privados y las bolsas discrecionales y opacas que ejercen los grupos parlamentarios.

“Hay el compromiso de que los que seamos legisladores vamos a renunciar, como lo dijimos desde la campaña, al tema salarial”, dijo, y recordó que estos recortes forman parte del plan de austeridad que fueron anunciadas en la campaña y que están contempladas en los documentos básicos del partido.

“Vamos a plantear una reducción del 50 por ciento del salario y todos los privilegios inherentes a los cargos de diputados y senadores”, recalcó.

–¿El recorte del 50% es un acuerdo?, se le preguntó.

–No es un acuerdo, es un mandato que tenemos en nuestros documentos básicos y que empujamos en la Plataforma Electoral– insistió.

En el caso de los seguros de gastos médicos y las bolsas que ejercen los grupos parlamentarios, “hay que revisarlas porque son poco transparentes y en eso los grupos parlamentarios de Morena estamos muy comprometidos.

“Tiene que reducirse y transparentarse la partida, porque los grupos parlamentarios tiene que funcionar, pero con menos dinero y con total transparencia”, abundó.

Duarte confió en que la reducción planteada por Morena podrá concretarse, pues el partido cuenta con suficientes votos para aprobar las nuevas medidas de austeridad.

“Tenemos confianza en que así lo vamos a empujar, siendo mayoría en la Cámara de Diputados y en el Senado tenemos los votos suficientes para que no sea solo un tema declarativo, sino un acuerdo de los órganos de administración”, subrayó.

También reducirán comisiones

Por su parte, en entrevista colectiva antes de su participación en el encuentro a puerta cerrada conLópez Obrador, Porfirio Muñoz Ledo, diputado electo, y Martí Batres, futuro senador, afirmaron que los legisladores de Morena en la Cámara de Diputados y de Senadores buscarán una reforma a la ley orgánica de ambos poderes para disminuir el número de comisiones, prerrogativas y otros privilegios.

Aseguraron que la primera iniciativa de la bancada se enfocará en impulsar medidas de austeridad “para que los órganos legislativos cuesten menos”.

Principalmente, refirió Muñóz Ledo, uno de los objetivos será reducir “al mínimo” “lo que el consenso político permita”, las 92 comisiones que actualmente existen en la Cámara baja y a la que se destinan, dijo, ocho mil 600 millones de pesos anuales.

Para ello impulsarán modificaciones a la Ley Orgánica del Congreso.

“La Ley Orgánica del Congreso marca una cantidad de comisiones, pero se han creado más de tipo especiales. Son cajas negras”, criticó Muñóz Ledo.

Sin embargo, refirió que sí habrá órganos de decisión y coordinación, pero que éstos tendrán la condición de transparentar su funcionamiento y someterse a evaluaciones continuas.

“Hay que saber cuáles son las comisiones que verdaderamente dictaminan y qué comisiones no hacen nada y solo absorben presupuesto”, refirió.

Por separado, Martí Batres, líder de Morena en la Ciudad de México confirmó que las medidas incluirán bajar los sueldos de legisladores, disminuir el gasto destinado a prerrogativas y eliminar “otros privilegios”, de tal forma que el gobierno en turno “pueda hacer ahorros importantes”.

“Vamos a hacer una revisión administrativa al momento en que se revise el presupuesto y vamos a hacer historia transparentando las subvenciones”, comentó.

Al respecto, Muñoz Ledo agregó que la norma en ambas cámaras será el “parlamento abierto y la transparencia”, así como que la gente de a pie tenga acceso a las comisiones para hacer propuestas legislativas.

Los virtuales legisladores apuntaron que además de la aplicación del plan de austeridad en el aparato legislativo, también es prioridad la reforma a la Ley Orgánica de la administración pública para incorporar las secretarías que necesita el gobierno antes de comenzar funciones, como la propuesta de crear la Secretaría de Seguridad Pública.

Asimismo, buscarán participación en la elaboración del paquete presupuestal. “La vida legislativa va a cambiar, hay mucha tela de donde cortar”, prometió Batres.

Proceso
Areli Villalobos
Ciudad de México
Miércoles 11 julio de 2018.


El futuro jefe de la Oficina de la Presidencia del Gobierno de AMLO reiteró que venderán las aeronaves, sólo conservarán algunos helicópteros para eventuales emergencias

Alfonso Romo, futuro jefe de la oficina de la Presidencia en el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, reiteró que venderán las aeronaves presidenciales y para ello ya se trabaja en un proyecto específico con tal fin.

En entrevista al término de una reunión con la Concanaco Servytur, Romo explicó que lo harán por medio de una licitación pública y que sólo conservarán algunos helicópteros para eventuales emergencias que necesite la población.

"De que se van a vender se van a vender, por el gasto de mantenimiento y por el gasto de operación; el gasto de todo es una locura, vamos a ser un gobierno austero", comentó.

Nación321

@Nacion321
 #DeHoy "Vamos a vender todas las naves y va a ser buen negocio", dice Alfonso Romo, futuro Coordinador de la Oficina de la Presidencia de @lopezobrador, sobre la flotilla de aeronaves del gobierno federal  ?

17:38 - 9 jul. 2018
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Alfonso Romo señaló que el equipo del presidente electo ya trabaja en un plan para vender las aeronaves presidenciales por medio de una licitación transparente y pública; además, aseguró que el nuevo gobierno sólo conservará cuatro helicópteros (modelo Súper puma).

Durante su campaña, López Obrador se comprometió a vender el nuevo avión presidencial que costó al gobierno federal casi siete mil millones de pesos.

El Universal
Ciudad de México
Lunes 9 de julio de 2018.


Ciudad de México.- El gobierno de Enrique Peña Nieto dejará una deuda histórica a la próxima administración que encabezará Andrés Manuel López Obrador, publicó Expansión.

De acuerdo con la información difundida en su sitio digital, esto representarán una carga para las finanzas públicas.

¨Cifras de Hacienda al cierre de mayo refieren que los Saldos de la Deuda del Sector Público Federal, la medida más amplia de la deuda, llegaron a los 10.8 billones de pesos, el monto más alto del que se tenga registro¨, agregó Expansión.

Al cierre de 2017, esta deuda pública representó 47.2% del PIB, y aunque este último índice fue menor al cierre de 2016; 49.4% del PIB, es el más alto que deja una administración a menos de un año de su salida.

Tan solo los primeros cinco meses del año el saldo aumentó 496,914 millones de pesos (mdp).

Expansión reveló basado en datos oficiales de Hacienda que en 1993, con Carlos Salinas de Gortari, la deuda representó el 26.5% del PIB, con Ernesto Zedillo, en 1999, 24.8%; en 2005 con Vicente Fox, 22.1% del PIB y con Felipe Calderón en 2011, un año antes de heredar el poder a Enrique Peña Nieto, el 34.8%.

Expansión
Ciudad de México
Domingo 8 de julio de 2018.


El número de sufragios que obtuvo el político tabasqueño no lo había registrado ningún candidato en comicios anteriores recientes.

Ciudad de México.  Al presentarse en el Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) el informe preliminar de la elección presidencial, se confirmó que Andrés Manuel López Obrador, de la Coalición Juntos Haremos Historia, obtuvo 30 millones 113 mil 483 votos, es decir, el 53.19 por ciento de la votación.

Con una distancia de más de 18 millones de votos, Ricardo Anaya, de la alianza Por México al Frente, llego a 12 millones 610 mil 120 sufragios (22.27 por ciento), y José Antonio Meade, de Todos por México, tuvo 9 millones 289 mil 853 (16.40 por ciento).

Jaime Rodríguez, el candidato independiente, llego a los 2 millones 961 mil 721 votos, esto es 5.23 por ciento. El número de sufragios que obtuvo el político tabasqueño no lo había registrado ningún candidato en comicios anteriores recientes.

Ni sumando los votos de Anaya, Meade, y Rodríguez, le hubieran ganado a López Obrador, dado el margen tan amplio de ventaja que alcanzó.

La Jornada
Ciudad de México
Viernes 6 junio 2018.


El izquierdista Andrés Manuel López Obrador, ganador de la presidenciales mexicanas el domingo, apeló hoy a la reconciliación y dijo que trabajará a partir de este día para acabar con la corrupción en México, problema que, dijo, "no va a costar trabajo" desterrar.

López Obrador decidió no perder tiempo; ha puesto manos a la obra para trazar de inmediato las líneas de su futuro gobierno y ha insistido en acabar con la corrupción como eje de su política y en el que fundó su campaña.

"No va a costar mucho trabajo desterrar la corrupción en el país porque en nuestro pueblo hay una gran reserva de valores culturales, morales y espirituales. Nuestro pueblo es honesto", dijo en entrevista con la cadena Televisa.

Indicó que el problema de corrupción "es más por el comportamiento de los políticos; esa conducta es lo que ha dañado al país y manchado la imagen de México en el mundo".

Durante su campaña, López Obrador señaló en reiteradas ocasiones que la corrupción anualmente le costaba a México 500,000 millones de pesos (unos 25,000 millones de dólares) y que se gastaba demasiado en pagar los sueldos de los altos funcionarios.

"No es solo combatir la corrupción e impunidad: es liberar fondos para el desarrollo. Todo lo que ahora se va por el caño de la corrupción se va a utilizar para financiar el desarrollo del país.

Quiero que México se convierta en una potencia; tenemos todo para lograrlo", expresó.

Se dijo presto para combatir la corrupción porque observa desde ahora que "habrá voluntad política".

Hace un mes, la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS) aceptó acompañar al Gobierno de López Obrador en temas de combate a la corrupción relacionados con proyectos de licitación de obra pública si resultaba ganador de las elecciones.

Sobre su llamado a la reconciliación, el líder izquierdista señaló que "todos los mexicanos" están "unidos para sacar adelante al país; es el propósito, (y para ello) hay que hacer a un lado las diferencias".

A pesar de ser el blanco de constantes ataques, el político de 64 años siempre ha dicho que en política no tiene enemigos, sino "adversarios".

Entre ellos destacan los expresidentes Carlos Salinas (1988-1994), Vicente Fox (2000-2006) y Felipe Calderón (2006-2012).

Ante este último perdió en su primer intento por asumir la Presidencia de México por un estrecho margen y bajo la sombra del fraude electoral.

En su segunda oportunidad fue derrotado por el actual presidente Enrique Peña Nieto (2012-2018), a quien acusó de haber recurrido a la compra de "millones de votos".

"No es mi fuerte la venganza; yo no odio. Estoy luchando por la justicia y a ellos (los expresidentes) los voy a respetar siempre y van a tener garantías para poder estar en el país sin ningún problema", señaló.

Aseguró que no habrá persecución ni acoso sobre nadie porque quiere "la reconciliación con todos" y advirtió que su Gobierno va a representar a todos los mexicanos, sean ricos, pobres, creyentes o no creyentes.

Su propuesta fue retomada por Olga Sánchez Cordero, exministra de la Suprema Corte y quien será la secretaria de Gobernación (Interior) en el próximo gobierno, y de manera sorprendente por el expresidente Carlos Salinas, un férreo crítico del próximo mandatario.

La reconciliación "es una de las grandes tareas de la Secretaría de Gobernación. Hoy tenemos, como hemos visto en los porcentajes de votación, que más de 5.3 (de cada 10) mexicanos votaron en favor de López Obrador, pero tenemos que llevar a cabo la reconciliación con los que no votaron por él", declaró Sánchez Cordero a un medio nacional.

Por su parte Salinas, a quien se señaló durante las últimos días de la campaña como responsable de forjar un "pacto político" para impedir la llegada de López Obrador al poder, le envió una carta de felicitación a la medianoche del domingo en que precisamente tocó el tema de la reconciliación.

"Cada uno en su ámbito de responsabilidad habremos de apoyarlo, porque si al presidente López Obrador le va bien, a México le irá bien. Bienvenida la reconciliación que permita la unidad de la República. Es por México. Siempre primero México", apuntó el exmandatario.

La primer gran tarea de López Obrador está en marcha y es unir un rompecabezas cuyas piezas están desgastadas y dispersas, y desde su futuro cargo está obligado a hacerlas coincidir.

El político izquierdista se impuso el domingo con entre el 53 % y el 53.8 % de los votos, mientras que Ricardo Anaya, del conservador Partido Acción Nacional, obtuvo alrededor del 22 % y José Antonio Meade, del oficialista Partido Revolucionario Institucional, cerca del 16 %, según cifras preliminares.

EFE
Ciudad de México
Lunes 2 de julio de 2018.


El secretario general de Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres, expresó hoy su disposición para que este organismo internacional siga trabajando con el nuevo gobierno de México, que será encabezado a partir del próximo 1 de diciembre por el presidente electo Andrés Manuel López Obrador.

En un mensaje leído por su vocero Farhan Haq, Guterres manifestó “la disposición de las Naciones Unidas para trabajar con la nueva administración, y continuar una larga tradición de excelente cooperación entre México y las Naciones Unidas”.

Mediante su vocero, Guterres felicitó además al pueblo de México “por el ejercicio cívico de la participación en las elecciones más importantes que el país ha celebrado”.

El domingo pasado, México celebró las elecciones con mayor participación en su historia, en que se eligió no solo al presidente sino a legisladores de ambas Cámaras y a nueve gobernadores.

Notimex
Ciudad de México
Lunes 2 junio de 2018.


 “Sobre aviso, no hay engaño”. AMLO advierte que no permitirá corrupción, ni de amigos ni familiares


“Presidente, presidente, presidente”. Los seguidores de AMLO lo arroparon a su llegada al búnker de campaña instalado en el hotel Hilton, en el centro de la Ciudad de México. Hacía unos minutos que tanto Lorenzo Córdova, consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), como el propio presidente Enrique Peña Nieto, habían reconocido el triunfo del tres veces candidato presidencial, ante el asombro y la ovación de cientos de simpatizantes apostados frente a la Alameda central.

Los gritos de apoyo alcanzaron su máxima expresión cuando el líder izquierdista dijo: “Bajo ninguna circunstancia permitiré la corrupción ni la impunidad. Sobre aviso, no hay engaño. Y en eso incluyo a compañeros de lucha, a amigos y familiares. Un buen juez por su casa empieza”.

El candidato de Juntos Haremos Historia también hizo “un llamado a la reconciliación, a poner por encima de los intereses personales, el interés superior, el interés general, como lo afirmó en su momento Vicente Guerrero: ‘La patria es primero’”.

Ahí mismo aclaró que “el nuevo proyecto de nación apuesta por una auténtica democracia, no apostamos por establecer una dictadura, ni abierta ni encubierta… habrá libertad empresarial, libertad de expresión, libertad de creencias”.

Frente a Estados Unidos, dijo, “buscaremos una relación de amistad y de cooperación para el desarrollo, siempre basada en el respeto mutuo y en el respeto a los migrantes”. Y reconoció el comportamiento respetuoso del presidente Peña Nieto, así como la pluralidad de los medios. Los aplausos y algunas risas surgieron cuando expresó: “Y mi gratitud a las benditas redes sociales”.

Momentos antes de su aparición en el búnker del Hilton, el alarido de los seguidores apareció cuando Lorenzo Córdova, consejero presidente del INE, divulgó los resultados del conteo rápido realizado por las autoridades electorales. Eran las 23:03 horas cuando los aplausos se sucedieron, tanto dentro del búnker instalado en el hotel Hilton, como entre los cientos de personas reunidas frente a la Alameda.

El conteo rápido estima que López Obrador obtendrá entre 53 y 53.8% de los votos, frente al 22.1/22.8% de su más cercano competidor, Ricardo Anaya, de la alianza Por México al Frente (PAN, PRD y MC). José Antonio Meade, abanderado de Juntos por México (PRI, PVEM y Panal), quedará en 15.7/16.3%. A la zaga, el candidato independiente Jaime Rodríguez “El Bronco”, con 5.3/5.5%.

Los simpatizantes del candidato de Juntos Haremos Historia hicieron una valla en el cuarto piso del Hilton, para despedir AMLO, con sonoros gritos: “Presidente, presidente, presidente”. Y de ahí la mayoría comenzó a caminar hacia el Zócalo, donde vendría el festejo con el pueblo.

Una fiesta de murmullos y abrazos: la casa de campaña de AMLO

Los capitanes de la campaña de la coalición Juntos Haremos Historia fueron llegando al hotel Hilton, en el centro de la Ciudad de México, luego de las seis de la tarde. Se reconocían en el lobby, se abrazaban, sonreían, hablaban en voz baja. Por ahí pasaron, entre otros, Olga Sánchez Cordero, Tatiana Clouthier, Javier Ximénez Espriú, Alejandra Frausto, Antonio Attolini, Gabriela Cuevas, Mario Delgado, Yeidckol Polenvsky.

Afuera, en la calle, podía verse cómo iban llegando contingentes de ciudadanos organizados y transeúntes que preguntaban qué estaba pasando frente a la Alameda Central. Llamaban la atención esas tres pantallas gigantes dispuestas afuera del hotel habilitado como casa de campaña, así como la inocultable llegada de decenas de policías que se iban repartiendo por las calles aledañas.

“Nosotros no pudimos votar, se acabaron las boletas, pero nos dijeron que aquí iba a estar AMLO”, comenta una veinteañera. “Si no pudimos votar, tenemos que apoyar”, complementa su madre. Otros ciudadanos iban ocupando las aceras, las fuentes, las bancas. Unos compraban esquites, otros algodones de azúcar. Muchos observan con atención.

El abrazo entre Olga Sánchez Cordero, propuesta como secretaria de Gobernación en un eventual gobierno de López Obrador, y Tatiana Clouthier, vocera de la campaña presidencial, parece haber conmovido a unos turistas que preguntan: “¿Quiénes son ellas?”. Una chica les responde: “Ellas serán las ‘meras meras’ del gobierno de López Obrador”. Los extranjeros parecen no comprender qué significa “las meras meras”, esa expresión mexicana para nombrar a personas influyentes.

A Clouthier se le resbalaban algunas lágrimas en cada abrazo, a Sánchez Cordero no le cabía la sonrisa. Cuevas se paseaba con la frente en alto. Attolini daba palmadas por doquier. En ese lobby había una fiesta de murmullos. La sensación de celebración no podía confirmarse aún con encuestas de salida confiables. Apenas pasaban de las siete de la noche.

Sin embargo, poco después de las ocho de la noche, el propio José Antonio Meade, candidato de la alianza encabezada por el PRI, reconoció que los resultados electorales no le serían favorables, y deseó suerte a Andrés Manuel López Obrador, quien se perfilaba como el próximo presidente de México.

Los gritos de los lopezobradoristas afuera del búnker de campaña comenzaron a reproducirse. “Presidente, presidente, presidente”. “Es un honor, estar con Obrador”. “Muera el PRI, muera el PRI”.

Media hora después, Ricardo Anaya admitió también que las tendencias favorecían a López Obrador. El candidato del frente liderado por el PAN, reclamó que el gobierno de Enrique Peña Nieto, a través de la PGR, había lastimado su campaña presidencial, pero comentó que eso no empañaba el triunfo de López Obrador..

Al tiempo que los seguidores de AMLO se iban multiplicando a las afueras del Hilton, el staff del candidato seguía reunido en salones privados del hotel. Legitimado por sus dos contendientes, AMLO se preparaba para dar la cara a sus seguidores, en este, su tercer intento por lograr la presidencia de México.

El policía se aleja de la mampara donde votará el candidato. Saca su celular y comienza a tomarle fotos. Tras la reja que separa el centro de votación de la calle, los reporteros gritan: “Andrés Manuel, Andrés Manuel” o “candidato, voltea a las cámaras”. El policía sigue tomando fotos al tiempo que Beatriz Gutiérrez Müller, comienza a grabar un video de su esposo, Andrés Manuel, depositando las boletas electorales en las urnas. Otros cuatro policías se ponen en cuclillas, dos de ellos toman fotografías de López Obrador, quien viste traje negro y camisa blanca.

El candidato de la coalición Juntos haremos historia llegó a las 7:20 de la mañana, acompañado por su esposa y sus cuatro hijos, José Ramón, Andrés Manuel, Gonzalo Alfonso y Jesús Ernesto. La casilla ubicada en el rumbo de Copilco, al sur de la Ciudad de México, demoró en abrir casi una hora, por lo que el tres veces candidato presidencial pudo votar hasta el filo de las 9 de la mañana.

El centenar de reporteros y fotógrafos ahí reunidos se arremolinaron entorno al candidato de 64 años, quien repetía “Despacito, despacito, poco a poquito”, mientras avanzaba entre el tumulto, y pedía a la concurrencia formar una valla para poder llegar a la fila de votación donde lo esperaban ya formados sus hijos mayores. “Cuidado, cuidado, no lo vayan a tirar”, gritó una vecina. “No vayan a tumbar a mi futuro presidente”, dijo otra señora. “Hagan valla, hagan valla”, comentó un joven. “Háganme valla, háganme valla”, pidió el candidato. A trompicones, López Obrador logró acomodarse en el inicio de la fila.

“Más que una elección, será un referéndum, un plebiscito. La gente va a decidir entre más de lo mismo y un cambio verdadero. Estamos a punto de iniciar la cuarta transformación de la vida pública, luego de la Independencia, la Reforma y la Revolución Mexicana”, comentó el líder izquierdista postulado por una alianza integrada por el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Partido del Trabajo (PT) y Partido Encuentro Social (PES).

Los vecinos iban llegando a cuenta gotas, mientras los automóviles que pasaban sobre Avenida Insurgentes Sur se detenían para tomar imágenes del candidato hundido en un remolino humano que sostenía cámaras de foto y video. La cabellera blanca del tres veces candidato se movía de a poco, literalmente abrazado por un policía con cara de susto que iba a sus espaldas, hasta que logró llegar al Jetta blanco que lo trasladaría a sus oficinas de campaña, ubicadas en la céntrica colonia Roma.

Una anciana que había llegado con su tanque de oxígeno miraba de lejos la partida del candidato, al tiempo que otra mujer de edad caminaba lento con su andadera. Dos jóvenes —primeros votantes— observaban atentos el frenesí. De pronto se escuchó el alarido tímido de algunos de sus seguidores: “Es un honor, estar con Obrador”.

“Será un cambio ordenado y profundo, vamos a desterrar del país a la corrupción”, había dicho momentos antes de entrar al centro de votación. “Es importante que, tan sólo pase la elección, iniciemos una etapa de reconciliación nacional”, comentó entre el gentío.

El productor y documentalista mexicano, Epigmenio Ibarra, observaba los acontecimientos a lo lejos, al igual que César Yáñez, vocero del candidato presidencial. Junto a ellos, un grupo de vecinos se preguntaban si habría “riesgos de fraude electoral, como siempre”, o si esta vez “el sistema sí lo dejaría ganar”. Uno de ellos exhaló la expresión que convoca a la suerte: “Changuitos, changuitos”. Y trenzó su dedo índice con el anular, de la mano izquierda.

VICE México
Salvador Frausto
Ciudad de México
Lunes 2 de julio de 2018.


El líder de Morena obtiene un 53% de los votos, según el conteo rápido, 30 puntos más que Ricardo Anaya y José Antonio Meade, que reconocen su derrota antes de conocer los datos oficiales

Andrés Manuel López Obrador, sí, AMLO, será presidente de México. Por primera vez, un político curtido como líder social, que mira hacia la izquierda, gobernará el país de habla hispana más grande del mundo, la segunda economía de América Latina, el vecino del sur de la gran potencia universal. Según el conteo rápido del Instituto Nacional Electoral, logró entre el 53% y 53,8% de los votos, por delante de Ricardo Anaya (22%-22,8%) y José Antonio Meade (15,7%-16,3%). Más claro: López Obrador es el presidente con mayor respaldo de la historia de México. No hizo falta, en cualquier caso, esperar a tener resultados oficiales. Tras conocerse las encuestas de salida, sus dos rivales, reconocieron la derrota y felicitaron al ganador. México no solo ha elegido presidente, también un futuro distinto. La victoria supone un tsunami político. Morena, el partido de López Obrador, gobernará también la Ciudad de México y obtiene el poder en varias gobernaciones. Si hace 18 años el país decidió poner fin a la hegemonía del PRI después de 70 años, ahora exige una transición, un cambio de régimen tras dos décadas de alternancia entre los partidos tradicionales.

El triunfo de López Obrador es la constatación de que el país exige a gritos un cambio. El hartazgo y el enojo con el sistema actual han podido más que cualquier otro factor. México le brinda la oportunidad a quien se lo había denegado en dos ocasiones. A los 64 años, el líder de Morena promete una transformación a la altura de la Independencia, la Reforma y la Revolución. A partir de ahora ya las grandilocuentes propuestas deberán ser aterrizadas. López Obrador deberá concretar cómo acabará con la corrupción más allá de la honestidad que promulga y tendrá que definir un plan para reducir los niveles de violencia.

México ha dado en las urnas la espalda al legado de Enrique Peña Nieto, encarnado en José Antonio Meade y ha rechazado el cambio que proponía Ricardo Anaya. Lo ha hecho de manera abrumadora en una jornada democrática como se recuerdan pocas: sin apenas incidentes que resaltar; sin acusaciones de fraude de ida y vuelta. Una tranquilidad pasmosa, comparada con el turbulento día a día que azota el país.

Uno de los mayores desafíos de López Obrador desde esta noche hasta el 1 de diciembre que asuma la presidencia - cinco largos meses de transición- será abordar la forma de superar la polarización generada durante una campaña repleta de crispación. Su figura, pese a contar con un respaldo mucho mayor del que tuvo en sus dos primeros intentos, sigue siendo motivo de confrontación. El líder de Morena ha sabido incorporar a críticos a su proyecto, pero sigue teniendo furibundos detractores, que no confían en él. Consideran que la aparente moderación de su discurso es una fachada. Si para la elección consiguió despejar la idea de que es un peligro para México, a partir de ahora deberá alejar los fantasmas que lo consideran un autoritario y que gobernará para todos los mexicanos. En su primera intervención tras la victoria, López Obrador llamó "a la reconciliación de todos los mexicanos", al tiempo que lanzó un mensaje de tranquilidad para los inversores y el sector empresarial.

La contundente victoria de López Obrador pone patas arriba el sistema tradicional de partidos de México. Desde 1988, la política mexicana ha girado principalmente en torno al partido hegemónico PRI; el conservador PAN y el progresista PRD. Todo eso puede quedar reducido a cenizas. Tan significativa es la victoria del líder de Morena como la derrota del resto de partidos. La irrupción de Morena, la formación creada ad hoc por López Obrador, como principal fuerza en el Congreso, pone a la izquierda ante un reto ingente, en la medida en que el triunfo lo ha logrado en coalición con un partido, Encuentro Social. En el polo ideológico opuesto, la formación evangélica se prepara para tener en el Congreso un peso que jamás había soñado.

Más incierto será el camino para el PRI y el PAN. En el caso del tricolor, no solo abandonará el Gobierno el próximo 1 de diciembre. Al mal resultado de Meade se suma, a falta de resultados concretos, la más que previsible pérdida de poder a nivel local, lo que obliga al partido que está en el imaginario de todos los mexicanos desde hace décadas a iniciar una travesía en el desierto. Nunca antes el PRI se ha visto ante este escenario. La apuesta por Meade, un tecnócrata con amplia trayectoria en el Gobierno con el que Peña Nieto pretendía contener el desgaste de su administración y del partido, resultó un fiasco. La losa era demasiado pesada. Además, las fracturas internas volvieron inviable una campaña condenada al fracaso desde el inicio.

El final del sexenio plagado de violencia y corrupción, junto a los resultados de esta elección, complican sobremanera la imagen del presidente –durará cinco meses aún en el cargo- y deja muy tocado al grupo que le ha apoyado todo este tiempo. Entre muchos dirigentes del denominado viejo PRI cunde la preocupación de que, de no lograr una transición rápida en el poder del partido, la estructura se pueda ver absorbida por el ascenso de Morena.

El futuro de la derecha tampoco es nada halagüeño. El PAN se ve ahora envuelto en una encrucijada. Ricardo Anaya entregó su caudal político al éxito del Frente, una alianza con la izquierda, que propició desde la presidencia del partido conservador. La apuesta, no obstante, generó una división en el PAN. Los detractores del candidato consideran que, de haber ido en solitario, el tradicional partido opositor mexicano hubiese tenido más opciones de enfrentarse a López Obrador. Los gestos contra Anaya se han multiplicado desde el mismo momento de su designación. También la dirigencia del PAN ha movido ficha al respecto. Horas antes de la elección, la formación expulsó a varios dirigentes con peso antaño, una señal que muchos interpretaron como la aceptación de la derrota por anticipado, un intento por contener una crisis que se antoja inevitable.

México afronta desde este lunes una nueva era. Un desafío que trasciende a un país de 120 millones de personas, que ha decidido abrir la puerta del poder a la izquierda.

El País
Javier Lafuente
Ciudad de México
Domingo 1 de julio de 2018.

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