El número de sufragios que obtuvo el político tabasqueño no lo había registrado ningún candidato en comicios anteriores recientes.

Ciudad de México.  Al presentarse en el Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) el informe preliminar de la elección presidencial, se confirmó que Andrés Manuel López Obrador, de la Coalición Juntos Haremos Historia, obtuvo 30 millones 113 mil 483 votos, es decir, el 53.19 por ciento de la votación.

Con una distancia de más de 18 millones de votos, Ricardo Anaya, de la alianza Por México al Frente, llego a 12 millones 610 mil 120 sufragios (22.27 por ciento), y José Antonio Meade, de Todos por México, tuvo 9 millones 289 mil 853 (16.40 por ciento).

Jaime Rodríguez, el candidato independiente, llego a los 2 millones 961 mil 721 votos, esto es 5.23 por ciento. El número de sufragios que obtuvo el político tabasqueño no lo había registrado ningún candidato en comicios anteriores recientes.

Ni sumando los votos de Anaya, Meade, y Rodríguez, le hubieran ganado a López Obrador, dado el margen tan amplio de ventaja que alcanzó.

La Jornada
Ciudad de México
Viernes 6 junio 2018.


El izquierdista Andrés Manuel López Obrador, ganador de la presidenciales mexicanas el domingo, apeló hoy a la reconciliación y dijo que trabajará a partir de este día para acabar con la corrupción en México, problema que, dijo, "no va a costar trabajo" desterrar.

López Obrador decidió no perder tiempo; ha puesto manos a la obra para trazar de inmediato las líneas de su futuro gobierno y ha insistido en acabar con la corrupción como eje de su política y en el que fundó su campaña.

"No va a costar mucho trabajo desterrar la corrupción en el país porque en nuestro pueblo hay una gran reserva de valores culturales, morales y espirituales. Nuestro pueblo es honesto", dijo en entrevista con la cadena Televisa.

Indicó que el problema de corrupción "es más por el comportamiento de los políticos; esa conducta es lo que ha dañado al país y manchado la imagen de México en el mundo".

Durante su campaña, López Obrador señaló en reiteradas ocasiones que la corrupción anualmente le costaba a México 500,000 millones de pesos (unos 25,000 millones de dólares) y que se gastaba demasiado en pagar los sueldos de los altos funcionarios.

"No es solo combatir la corrupción e impunidad: es liberar fondos para el desarrollo. Todo lo que ahora se va por el caño de la corrupción se va a utilizar para financiar el desarrollo del país.

Quiero que México se convierta en una potencia; tenemos todo para lograrlo", expresó.

Se dijo presto para combatir la corrupción porque observa desde ahora que "habrá voluntad política".

Hace un mes, la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS) aceptó acompañar al Gobierno de López Obrador en temas de combate a la corrupción relacionados con proyectos de licitación de obra pública si resultaba ganador de las elecciones.

Sobre su llamado a la reconciliación, el líder izquierdista señaló que "todos los mexicanos" están "unidos para sacar adelante al país; es el propósito, (y para ello) hay que hacer a un lado las diferencias".

A pesar de ser el blanco de constantes ataques, el político de 64 años siempre ha dicho que en política no tiene enemigos, sino "adversarios".

Entre ellos destacan los expresidentes Carlos Salinas (1988-1994), Vicente Fox (2000-2006) y Felipe Calderón (2006-2012).

Ante este último perdió en su primer intento por asumir la Presidencia de México por un estrecho margen y bajo la sombra del fraude electoral.

En su segunda oportunidad fue derrotado por el actual presidente Enrique Peña Nieto (2012-2018), a quien acusó de haber recurrido a la compra de "millones de votos".

"No es mi fuerte la venganza; yo no odio. Estoy luchando por la justicia y a ellos (los expresidentes) los voy a respetar siempre y van a tener garantías para poder estar en el país sin ningún problema", señaló.

Aseguró que no habrá persecución ni acoso sobre nadie porque quiere "la reconciliación con todos" y advirtió que su Gobierno va a representar a todos los mexicanos, sean ricos, pobres, creyentes o no creyentes.

Su propuesta fue retomada por Olga Sánchez Cordero, exministra de la Suprema Corte y quien será la secretaria de Gobernación (Interior) en el próximo gobierno, y de manera sorprendente por el expresidente Carlos Salinas, un férreo crítico del próximo mandatario.

La reconciliación "es una de las grandes tareas de la Secretaría de Gobernación. Hoy tenemos, como hemos visto en los porcentajes de votación, que más de 5.3 (de cada 10) mexicanos votaron en favor de López Obrador, pero tenemos que llevar a cabo la reconciliación con los que no votaron por él", declaró Sánchez Cordero a un medio nacional.

Por su parte Salinas, a quien se señaló durante las últimos días de la campaña como responsable de forjar un "pacto político" para impedir la llegada de López Obrador al poder, le envió una carta de felicitación a la medianoche del domingo en que precisamente tocó el tema de la reconciliación.

"Cada uno en su ámbito de responsabilidad habremos de apoyarlo, porque si al presidente López Obrador le va bien, a México le irá bien. Bienvenida la reconciliación que permita la unidad de la República. Es por México. Siempre primero México", apuntó el exmandatario.

La primer gran tarea de López Obrador está en marcha y es unir un rompecabezas cuyas piezas están desgastadas y dispersas, y desde su futuro cargo está obligado a hacerlas coincidir.

El político izquierdista se impuso el domingo con entre el 53 % y el 53.8 % de los votos, mientras que Ricardo Anaya, del conservador Partido Acción Nacional, obtuvo alrededor del 22 % y José Antonio Meade, del oficialista Partido Revolucionario Institucional, cerca del 16 %, según cifras preliminares.

EFE
Ciudad de México
Lunes 2 de julio de 2018.


El secretario general de Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres, expresó hoy su disposición para que este organismo internacional siga trabajando con el nuevo gobierno de México, que será encabezado a partir del próximo 1 de diciembre por el presidente electo Andrés Manuel López Obrador.

En un mensaje leído por su vocero Farhan Haq, Guterres manifestó “la disposición de las Naciones Unidas para trabajar con la nueva administración, y continuar una larga tradición de excelente cooperación entre México y las Naciones Unidas”.

Mediante su vocero, Guterres felicitó además al pueblo de México “por el ejercicio cívico de la participación en las elecciones más importantes que el país ha celebrado”.

El domingo pasado, México celebró las elecciones con mayor participación en su historia, en que se eligió no solo al presidente sino a legisladores de ambas Cámaras y a nueve gobernadores.

Notimex
Ciudad de México
Lunes 2 junio de 2018.


 “Sobre aviso, no hay engaño”. AMLO advierte que no permitirá corrupción, ni de amigos ni familiares


“Presidente, presidente, presidente”. Los seguidores de AMLO lo arroparon a su llegada al búnker de campaña instalado en el hotel Hilton, en el centro de la Ciudad de México. Hacía unos minutos que tanto Lorenzo Córdova, consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), como el propio presidente Enrique Peña Nieto, habían reconocido el triunfo del tres veces candidato presidencial, ante el asombro y la ovación de cientos de simpatizantes apostados frente a la Alameda central.

Los gritos de apoyo alcanzaron su máxima expresión cuando el líder izquierdista dijo: “Bajo ninguna circunstancia permitiré la corrupción ni la impunidad. Sobre aviso, no hay engaño. Y en eso incluyo a compañeros de lucha, a amigos y familiares. Un buen juez por su casa empieza”.

El candidato de Juntos Haremos Historia también hizo “un llamado a la reconciliación, a poner por encima de los intereses personales, el interés superior, el interés general, como lo afirmó en su momento Vicente Guerrero: ‘La patria es primero’”.

Ahí mismo aclaró que “el nuevo proyecto de nación apuesta por una auténtica democracia, no apostamos por establecer una dictadura, ni abierta ni encubierta… habrá libertad empresarial, libertad de expresión, libertad de creencias”.

Frente a Estados Unidos, dijo, “buscaremos una relación de amistad y de cooperación para el desarrollo, siempre basada en el respeto mutuo y en el respeto a los migrantes”. Y reconoció el comportamiento respetuoso del presidente Peña Nieto, así como la pluralidad de los medios. Los aplausos y algunas risas surgieron cuando expresó: “Y mi gratitud a las benditas redes sociales”.

Momentos antes de su aparición en el búnker del Hilton, el alarido de los seguidores apareció cuando Lorenzo Córdova, consejero presidente del INE, divulgó los resultados del conteo rápido realizado por las autoridades electorales. Eran las 23:03 horas cuando los aplausos se sucedieron, tanto dentro del búnker instalado en el hotel Hilton, como entre los cientos de personas reunidas frente a la Alameda.

El conteo rápido estima que López Obrador obtendrá entre 53 y 53.8% de los votos, frente al 22.1/22.8% de su más cercano competidor, Ricardo Anaya, de la alianza Por México al Frente (PAN, PRD y MC). José Antonio Meade, abanderado de Juntos por México (PRI, PVEM y Panal), quedará en 15.7/16.3%. A la zaga, el candidato independiente Jaime Rodríguez “El Bronco”, con 5.3/5.5%.

Los simpatizantes del candidato de Juntos Haremos Historia hicieron una valla en el cuarto piso del Hilton, para despedir AMLO, con sonoros gritos: “Presidente, presidente, presidente”. Y de ahí la mayoría comenzó a caminar hacia el Zócalo, donde vendría el festejo con el pueblo.

Una fiesta de murmullos y abrazos: la casa de campaña de AMLO

Los capitanes de la campaña de la coalición Juntos Haremos Historia fueron llegando al hotel Hilton, en el centro de la Ciudad de México, luego de las seis de la tarde. Se reconocían en el lobby, se abrazaban, sonreían, hablaban en voz baja. Por ahí pasaron, entre otros, Olga Sánchez Cordero, Tatiana Clouthier, Javier Ximénez Espriú, Alejandra Frausto, Antonio Attolini, Gabriela Cuevas, Mario Delgado, Yeidckol Polenvsky.

Afuera, en la calle, podía verse cómo iban llegando contingentes de ciudadanos organizados y transeúntes que preguntaban qué estaba pasando frente a la Alameda Central. Llamaban la atención esas tres pantallas gigantes dispuestas afuera del hotel habilitado como casa de campaña, así como la inocultable llegada de decenas de policías que se iban repartiendo por las calles aledañas.

“Nosotros no pudimos votar, se acabaron las boletas, pero nos dijeron que aquí iba a estar AMLO”, comenta una veinteañera. “Si no pudimos votar, tenemos que apoyar”, complementa su madre. Otros ciudadanos iban ocupando las aceras, las fuentes, las bancas. Unos compraban esquites, otros algodones de azúcar. Muchos observan con atención.

El abrazo entre Olga Sánchez Cordero, propuesta como secretaria de Gobernación en un eventual gobierno de López Obrador, y Tatiana Clouthier, vocera de la campaña presidencial, parece haber conmovido a unos turistas que preguntan: “¿Quiénes son ellas?”. Una chica les responde: “Ellas serán las ‘meras meras’ del gobierno de López Obrador”. Los extranjeros parecen no comprender qué significa “las meras meras”, esa expresión mexicana para nombrar a personas influyentes.

A Clouthier se le resbalaban algunas lágrimas en cada abrazo, a Sánchez Cordero no le cabía la sonrisa. Cuevas se paseaba con la frente en alto. Attolini daba palmadas por doquier. En ese lobby había una fiesta de murmullos. La sensación de celebración no podía confirmarse aún con encuestas de salida confiables. Apenas pasaban de las siete de la noche.

Sin embargo, poco después de las ocho de la noche, el propio José Antonio Meade, candidato de la alianza encabezada por el PRI, reconoció que los resultados electorales no le serían favorables, y deseó suerte a Andrés Manuel López Obrador, quien se perfilaba como el próximo presidente de México.

Los gritos de los lopezobradoristas afuera del búnker de campaña comenzaron a reproducirse. “Presidente, presidente, presidente”. “Es un honor, estar con Obrador”. “Muera el PRI, muera el PRI”.

Media hora después, Ricardo Anaya admitió también que las tendencias favorecían a López Obrador. El candidato del frente liderado por el PAN, reclamó que el gobierno de Enrique Peña Nieto, a través de la PGR, había lastimado su campaña presidencial, pero comentó que eso no empañaba el triunfo de López Obrador..

Al tiempo que los seguidores de AMLO se iban multiplicando a las afueras del Hilton, el staff del candidato seguía reunido en salones privados del hotel. Legitimado por sus dos contendientes, AMLO se preparaba para dar la cara a sus seguidores, en este, su tercer intento por lograr la presidencia de México.

El policía se aleja de la mampara donde votará el candidato. Saca su celular y comienza a tomarle fotos. Tras la reja que separa el centro de votación de la calle, los reporteros gritan: “Andrés Manuel, Andrés Manuel” o “candidato, voltea a las cámaras”. El policía sigue tomando fotos al tiempo que Beatriz Gutiérrez Müller, comienza a grabar un video de su esposo, Andrés Manuel, depositando las boletas electorales en las urnas. Otros cuatro policías se ponen en cuclillas, dos de ellos toman fotografías de López Obrador, quien viste traje negro y camisa blanca.

El candidato de la coalición Juntos haremos historia llegó a las 7:20 de la mañana, acompañado por su esposa y sus cuatro hijos, José Ramón, Andrés Manuel, Gonzalo Alfonso y Jesús Ernesto. La casilla ubicada en el rumbo de Copilco, al sur de la Ciudad de México, demoró en abrir casi una hora, por lo que el tres veces candidato presidencial pudo votar hasta el filo de las 9 de la mañana.

El centenar de reporteros y fotógrafos ahí reunidos se arremolinaron entorno al candidato de 64 años, quien repetía “Despacito, despacito, poco a poquito”, mientras avanzaba entre el tumulto, y pedía a la concurrencia formar una valla para poder llegar a la fila de votación donde lo esperaban ya formados sus hijos mayores. “Cuidado, cuidado, no lo vayan a tirar”, gritó una vecina. “No vayan a tumbar a mi futuro presidente”, dijo otra señora. “Hagan valla, hagan valla”, comentó un joven. “Háganme valla, háganme valla”, pidió el candidato. A trompicones, López Obrador logró acomodarse en el inicio de la fila.

“Más que una elección, será un referéndum, un plebiscito. La gente va a decidir entre más de lo mismo y un cambio verdadero. Estamos a punto de iniciar la cuarta transformación de la vida pública, luego de la Independencia, la Reforma y la Revolución Mexicana”, comentó el líder izquierdista postulado por una alianza integrada por el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Partido del Trabajo (PT) y Partido Encuentro Social (PES).

Los vecinos iban llegando a cuenta gotas, mientras los automóviles que pasaban sobre Avenida Insurgentes Sur se detenían para tomar imágenes del candidato hundido en un remolino humano que sostenía cámaras de foto y video. La cabellera blanca del tres veces candidato se movía de a poco, literalmente abrazado por un policía con cara de susto que iba a sus espaldas, hasta que logró llegar al Jetta blanco que lo trasladaría a sus oficinas de campaña, ubicadas en la céntrica colonia Roma.

Una anciana que había llegado con su tanque de oxígeno miraba de lejos la partida del candidato, al tiempo que otra mujer de edad caminaba lento con su andadera. Dos jóvenes —primeros votantes— observaban atentos el frenesí. De pronto se escuchó el alarido tímido de algunos de sus seguidores: “Es un honor, estar con Obrador”.

“Será un cambio ordenado y profundo, vamos a desterrar del país a la corrupción”, había dicho momentos antes de entrar al centro de votación. “Es importante que, tan sólo pase la elección, iniciemos una etapa de reconciliación nacional”, comentó entre el gentío.

El productor y documentalista mexicano, Epigmenio Ibarra, observaba los acontecimientos a lo lejos, al igual que César Yáñez, vocero del candidato presidencial. Junto a ellos, un grupo de vecinos se preguntaban si habría “riesgos de fraude electoral, como siempre”, o si esta vez “el sistema sí lo dejaría ganar”. Uno de ellos exhaló la expresión que convoca a la suerte: “Changuitos, changuitos”. Y trenzó su dedo índice con el anular, de la mano izquierda.

VICE México
Salvador Frausto
Ciudad de México
Lunes 2 de julio de 2018.


El líder de Morena obtiene un 53% de los votos, según el conteo rápido, 30 puntos más que Ricardo Anaya y José Antonio Meade, que reconocen su derrota antes de conocer los datos oficiales

Andrés Manuel López Obrador, sí, AMLO, será presidente de México. Por primera vez, un político curtido como líder social, que mira hacia la izquierda, gobernará el país de habla hispana más grande del mundo, la segunda economía de América Latina, el vecino del sur de la gran potencia universal. Según el conteo rápido del Instituto Nacional Electoral, logró entre el 53% y 53,8% de los votos, por delante de Ricardo Anaya (22%-22,8%) y José Antonio Meade (15,7%-16,3%). Más claro: López Obrador es el presidente con mayor respaldo de la historia de México. No hizo falta, en cualquier caso, esperar a tener resultados oficiales. Tras conocerse las encuestas de salida, sus dos rivales, reconocieron la derrota y felicitaron al ganador. México no solo ha elegido presidente, también un futuro distinto. La victoria supone un tsunami político. Morena, el partido de López Obrador, gobernará también la Ciudad de México y obtiene el poder en varias gobernaciones. Si hace 18 años el país decidió poner fin a la hegemonía del PRI después de 70 años, ahora exige una transición, un cambio de régimen tras dos décadas de alternancia entre los partidos tradicionales.

El triunfo de López Obrador es la constatación de que el país exige a gritos un cambio. El hartazgo y el enojo con el sistema actual han podido más que cualquier otro factor. México le brinda la oportunidad a quien se lo había denegado en dos ocasiones. A los 64 años, el líder de Morena promete una transformación a la altura de la Independencia, la Reforma y la Revolución. A partir de ahora ya las grandilocuentes propuestas deberán ser aterrizadas. López Obrador deberá concretar cómo acabará con la corrupción más allá de la honestidad que promulga y tendrá que definir un plan para reducir los niveles de violencia.

México ha dado en las urnas la espalda al legado de Enrique Peña Nieto, encarnado en José Antonio Meade y ha rechazado el cambio que proponía Ricardo Anaya. Lo ha hecho de manera abrumadora en una jornada democrática como se recuerdan pocas: sin apenas incidentes que resaltar; sin acusaciones de fraude de ida y vuelta. Una tranquilidad pasmosa, comparada con el turbulento día a día que azota el país.

Uno de los mayores desafíos de López Obrador desde esta noche hasta el 1 de diciembre que asuma la presidencia - cinco largos meses de transición- será abordar la forma de superar la polarización generada durante una campaña repleta de crispación. Su figura, pese a contar con un respaldo mucho mayor del que tuvo en sus dos primeros intentos, sigue siendo motivo de confrontación. El líder de Morena ha sabido incorporar a críticos a su proyecto, pero sigue teniendo furibundos detractores, que no confían en él. Consideran que la aparente moderación de su discurso es una fachada. Si para la elección consiguió despejar la idea de que es un peligro para México, a partir de ahora deberá alejar los fantasmas que lo consideran un autoritario y que gobernará para todos los mexicanos. En su primera intervención tras la victoria, López Obrador llamó "a la reconciliación de todos los mexicanos", al tiempo que lanzó un mensaje de tranquilidad para los inversores y el sector empresarial.

La contundente victoria de López Obrador pone patas arriba el sistema tradicional de partidos de México. Desde 1988, la política mexicana ha girado principalmente en torno al partido hegemónico PRI; el conservador PAN y el progresista PRD. Todo eso puede quedar reducido a cenizas. Tan significativa es la victoria del líder de Morena como la derrota del resto de partidos. La irrupción de Morena, la formación creada ad hoc por López Obrador, como principal fuerza en el Congreso, pone a la izquierda ante un reto ingente, en la medida en que el triunfo lo ha logrado en coalición con un partido, Encuentro Social. En el polo ideológico opuesto, la formación evangélica se prepara para tener en el Congreso un peso que jamás había soñado.

Más incierto será el camino para el PRI y el PAN. En el caso del tricolor, no solo abandonará el Gobierno el próximo 1 de diciembre. Al mal resultado de Meade se suma, a falta de resultados concretos, la más que previsible pérdida de poder a nivel local, lo que obliga al partido que está en el imaginario de todos los mexicanos desde hace décadas a iniciar una travesía en el desierto. Nunca antes el PRI se ha visto ante este escenario. La apuesta por Meade, un tecnócrata con amplia trayectoria en el Gobierno con el que Peña Nieto pretendía contener el desgaste de su administración y del partido, resultó un fiasco. La losa era demasiado pesada. Además, las fracturas internas volvieron inviable una campaña condenada al fracaso desde el inicio.

El final del sexenio plagado de violencia y corrupción, junto a los resultados de esta elección, complican sobremanera la imagen del presidente –durará cinco meses aún en el cargo- y deja muy tocado al grupo que le ha apoyado todo este tiempo. Entre muchos dirigentes del denominado viejo PRI cunde la preocupación de que, de no lograr una transición rápida en el poder del partido, la estructura se pueda ver absorbida por el ascenso de Morena.

El futuro de la derecha tampoco es nada halagüeño. El PAN se ve ahora envuelto en una encrucijada. Ricardo Anaya entregó su caudal político al éxito del Frente, una alianza con la izquierda, que propició desde la presidencia del partido conservador. La apuesta, no obstante, generó una división en el PAN. Los detractores del candidato consideran que, de haber ido en solitario, el tradicional partido opositor mexicano hubiese tenido más opciones de enfrentarse a López Obrador. Los gestos contra Anaya se han multiplicado desde el mismo momento de su designación. También la dirigencia del PAN ha movido ficha al respecto. Horas antes de la elección, la formación expulsó a varios dirigentes con peso antaño, una señal que muchos interpretaron como la aceptación de la derrota por anticipado, un intento por contener una crisis que se antoja inevitable.

México afronta desde este lunes una nueva era. Un desafío que trasciende a un país de 120 millones de personas, que ha decidido abrir la puerta del poder a la izquierda.

El País
Javier Lafuente
Ciudad de México
Domingo 1 de julio de 2018.


La congruencia y el periodismo han marcado la vida de Beatriz Gutiérrez Müller. Paciente, sencilla y testaruda, presenta su propio enfoque, una arista desconocida de la Revolución Mexicana en “Dos revolucionarios a la sombra de Madero”, su tercer libro.

Su más reciente visita a Puebla no fue un mitin de MORENA, por el contrario, acostumbrada a surcar sus propios terrenos, su última escala fue la emblemática casa de los Hermanos Serdán, la verdadera cuna de la Revolución Mexicana, en la calle 6 Oriente del Centro Histórico.

Como las marcas de bala en la casona de los Serdán, el periodismo se mantiene en la vida de Gutiérrez Müller, quien usó los dotes periodísticos para localizar y volver convertir en ejes de su más reciente libro las figuras de dos centroamericanos liberales que abrazaron la causa maderista: José Rogelio Fernández Güell, de Costa Rica y José Solón Argüello Escobar, de Nicaragua.

A través de su investigación, logra conformar las historias de ambos revolucionarios centroamericanos: Fernández, que fue asesinado en 1918 y poco antes hizo el intento de una revolución en su país, Costa Rica; y Solón, que fue uno de los asesinados durante la temporada de traiciones inspirada en Victoriano Huerta.

Para Gutiérrez Müller, su último libro refleja esa versión olvidada por el apresurado periodo posrevolucionario, que llevó a los mexicanos a instaurar la llamada dictadura perfecta del PRI:

“Es una investigación muy pormenorizada de un periodo que históricamente se ha obviado en la Revolución Mexicana, subraya mucho al Maderismo por el tema de la democracia. Yo creo en el Maderismo y en la gente que hubo detrás de este movimiento: héroes anónimos, como los dos centroamericanos se comprometieron con una forma de ver la vida, de pensar”, comentó la autora.

–¿Cuándo dijiste “voy hacer periodista”?

–Fue por casualidad, por las circunstancias. Yo no me metí a estudiar pensando que iba a ser periodista, pero la vida te va llevando, te va poniendo y te vuelves preguntona y así, sin querer, vas llegando al periodismo.

–¿Qué tanto sirvió tu background periodístico aquí en Puebla, para unir las piezas de estos dos personajes de tu último libro?

–Mucho, muchísimo, porque el periodismo te lleva a archivos, a entrevistas y personajes de la historia; tratar de preguntarles cosas y buscar con la investigación las respuestas.

–¿De tu época de periodista recuerdas alguna historia de la que hayas aprendido mucho?

–Recuerdo una vez que andábamos averiguando de quién era una casa a un costado del Congreso del Estado en Puebla y resultó que eran las oficinas del PRI. No sé si ese sigue siendo su estatus, pero descubrimos en ese entonces que era del gobierno federal y averiguamos un escándalo, porque todos los inmuebles históricos se consideraban propiedad de la nación… creo que después terminaron por hacerles su propia escritura.

Con AMLO a cuestas

Gutiérrez Müller es tajante con los reporteros que intentan entrevistarla antes de la presentación del libro: de política, López Obrador y de MORENA habla lo justo y hasta es cortante.

Claro, en temporada electoral a Bety Gutiérrez Müller le toca sortear siempre los temas que tienen que ver con su marido, aunque ella admite que el tema ni le complica ni le estorba:

“No es difícil porque no tengo complejos, no hay ningún conflicto ni rivalidad. Si bien es verdad siempre me van asociar con ello, soy enemiga de colgarme de las famas ajenas, soy enemiga de eso y procuro hacer cosas por mi cuenta”.

Cuestionario 360°

- ¿Qué fue en lo que primero que pensaste el día de hoy?

-Color azul.

- ¿Cuál fue el último pensamiento que tuviste antes de dormir?

-Una nube.

- ¿Qué libro tienes en la mesa de tú cama?

-Uno sobre la Revolución Mexicana.

- ¿Si fueras un superhéroe cuál serías?

-Vaticina.

- ¿Qué color que detestas?

-Neutro.

- ¿Qué condimento te gusta más en la comida?

-La sal.

- ¿Cuál es el invento que consideras que cambio a la humanidad?

-La luz, porque todo lo vez en la penumbra y puedes provocar una visión nocturna iluminada por las cosas.

- ¿Cuándo fue la última vez que lloraste y por qué?

-Cuando hace una semana mi hijo me dijo que me quería mucho.

- ¿Sigues pensando que no te importaría si ganara Andrés Manuel López Obrador la presidencia de México?

-Sí, claro.

- ¿Por quién votaste la última elección para presidente?

- ¡Qué misterio!

- ¿América o Chivas?

-Chivas.

- ¿Qué idiomas hablas?

-Inglés y francés, aunque también un poco de latín.


[Esta entrevista fue publicada en el número de junio 2017 de nuestra revista]

Staff 360
Edmundo Velázquez
Ciudad de México
Jueves 28 de junio de 2018.


Con un recuerdo por las antiguas luchas de izquierdas, los dirigentes sociales y los intelectuales que ya fallecieron, y un resumen de las propuestas realizadas a través de su campaña, Andrés Manuel López Obrador llegó al final de su tercera campaña presidencial.

Puntero en todas las encuestas, con un lleno total y personas que quedaron fuera del Estadio Azteca, el político tabasqueño reivindicó su movimiento como heredero de los movimientos sociales de las últimas décadas, con una especial mención a los dirigentes estudiantiles de 1968.

“Recordamos con admiración y respeto a quienes han participado a lo largo de los años en movimientos sociales y políticos: campesinos, obreros, estudiantes, maestros, médicos, ferrocarrileros y defensores de derechos humanos y de otras causas”, dijo.

Luego de hacer mencionar a los dirigentes sociales y políticos históricos, desde Valentín Campa hasta Cuauhtémoc Cárdenas, pasando por Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez, el tabasqueño anunció que emitirá su voto, el próximo domingo, a favor de Rosario Ibarra de Piedra, a manera de homenaje a la luchadora por la presentación de los desaparecidos políticos.

Porque, en su discurso, el candidato presidencial sostuvo que el movimiento que encabeza “viene de lejos”, y aquí destacó la participación de los jóvenes del 68 y de dirigentes como Valentín Campa, Demetrio Vallejo, Rubén Jaramillo, Othón Salazar, Alejandro Gascón Mercado, Heberto Castillo, Cuauhtémoc Cárdenas, Salvador Nava, Manuel Clouthier, Porfirio Muñoz Ledo, Ifigenia Martínez y doña Rosario Ibarra de Piedra, a quien rindo un homenaje. “Les adelanto que el primero de julio voy a votar por ella”, anunció.

A manera de introducción, el candidato de la coalición Juntos Haremos Historia recordó a quienes le fueron cercanos en su vida política: José María Pérez Gay, Arnaldo Córdova, Luis Javier Garrido, Hugo Gutiérrez Vega, Julio Scherer García, Sergio Pitol, Carlos Monsiváis, y enseguida celebró que sigan con vida y con el ánimo de siempre Elena Poniatowska, Fernando del Paso y Carlos Payán.

Combate a la corrupción

En su mensaje, López Obrador se explayó en distintos aspectos que a lo largo de su campaña ha delineado, teniendo como eje discursivo el combate a la corrupción, fenómeno al que le atribuye la desigualdad y la violencia.

Además, el presidencial afirmó que el momento de ventaja electoral que le otorgan las encuestas, y “el ánimo social”, no sólo son producto del hartazgo por la corrupción, sino fruto de un largo camino recorrido, con voluntarios a lo largo del país que, finalmente, le ayudaron a convencer a amplios sectores de la sociedad que hay una “mafia del poder”, una minoría que controla las instituciones y un bipartidismo neoliberal, el PRIAN.

“Hoy la gente es más consciente de la existencia de un pequeño grupo que controla las instituciones, entiende mejor de cómo domina y de su desmedida avaricia.

“Pienso que, hasta ahora, esta ha sido la mayor aportación social y política de nuestro movimiento. Tengamos presente que no se puede cambiar lo que no se conoce y, que lo que bien se comprende, difícilmente se olvida. Fruto de este trabajo de concientización es el despertar de muchos ciudadanos de clase media que antes hasta nos insultaban, y que ahora nos respetan y que votarán por nosotros; otro tanto ocurre con la mayoría de los jóvenes. Soy el candidato de más edad, pero los jóvenes, con su imaginación, rebeldía y talento saben que representamos lo nuevo, la modernidad forjada desde abajo y para todos”.

Luego de un festival musical que se prolongó desde las cinco de la tarde hasta pasadas las ocho de la noche, López Obrador ingresó al Estadio Azteca procedente de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, y Villahermosa, Tabasco, donde encabezó cierres regionales.

Atravesó un pasillo saludando a la concurrencia para luego subir al templete, donde lo esperaban dirigentes de los partidos que lo abanderan, candidatos y miembros de su eventual gabinete, en caso de ganar las elecciones.

Claudia Sheinbaum fue la primera en hablar, a nombre de los candidatos a gobernadores en el país, retomando diferentes aspectos históricos y del movimiento lopezobradorista, para luego centrarse en la ciudad, sus compromisos de desarrollo social, seguridad y reordenamiento territorial, y finalmente presentar al político tabasqueño.

El candidato presidencial lucía sonriente y, de manera inusual respecto de otros actos de campaña, con traje y sin corbata inició su intervención con la reivindicación mencionada para luego dar paso a sus diferentes propuestas y compromisos en lo que imagina cómo forma de gobernar:

Respeto al estado de derecho; a la división de poderes y a la soberanía de estados y municipios, y poner fin a las prácticas represivas, de espionaje y persecución política.

Asimismo, se comprometió a respetar las libertades civiles y religiosas, así como a garantizar el derecho a disentir.

Fue amplio en lo que desde hace semanas viene diciendo: eliminar la práctica de corrupción electoral y procurar la instauración de una democracia plena que penalice de manera grave los delitos electorales.

En tanto, aseguró que apenas asumiendo la Presidencia enviará una iniciativa para reformar la Constitución, a fin de que el presidente pueda ser juzgado por corrupción, además de someterse al tercer año a un esquema de revocación de mandato.

Fin a privilegios

“El nuevo presidente de México contará con autoridad moral y política para pedir a todos un recto proceder y llamará a poner por delante la honestidad como forma de vida y como modo de gobierno. Con esta determinación llevada a la práctica se moralizará al país, mejorará la imagen de México en el extranjero y vamos a ahorrar lo mucho que ahora se roban los políticos corruptos y los traficantes de influencias”, explicó.

En cuanto a lo anterior, afirmó que nadie gozará de privilegios ni de impunidad, incluyendo amigos y familiares.

El candidato se refirió también a la política de austeridad que implementará en su gobierno delineando diversas acciones, que además de la reducción salarial de altos funcionarios que ya ha comprometido, implicará un adelgazamiento de la alta burocracia y el retiro de escoltas a quienes no formen parte del gabinete de seguridad.

Igual reiteró que no aumentará impuestos y que no habrá gasolinazos; que echará abajo la reforma educativa y, en general, los diferentes temas que han ocupado su agenda proselitista.

Amnistía, ya no apareció

En el aspecto de seguridad fue más explícito, al referirse a los saldos de la violencia de los últimos dos sexenios para luego ofrecer una política más eficiente y plantear, ya sin aludir a la amnistía:

“La política de seguridad será definida después de nuestro triunfo del próximo domingo, porque primero vamos a convocar a familiares de víctimas, a personalidades religiosas, defensores de derechos humanos, representantes de la ONU y de organizaciones sociales, así como a especialistas, para analizar todas las alternativas convenientes para lograr la pacificación del país”.

Habló también de lo que ha descrito como una Constitución moral, aunque expuso que, sin ser un instrumento jurídico, se plantea sea un instrumento de moralidad: “Repetiremos una y mil veces que sólo siendo buenos podemos ser felices”, acotó como parte de su intención de renovación moral.

También reiteró su postura en la relación con Estados Unidos, proponiendo un acuerdo de cooperación.

“En su momento le propondremos al presidente Donald Trump un tratado amplio e integral con Canadá, que incluya también a los países centroamericanos, algo parecido a lo que fue la Alianza para el Progreso, enfocado no sólo al comercio sino al desarrollo regional, la creación de empleos, los salarios, la migración, la seguridad, entre otros asuntos.

“Por geopolítica, vecindad, amistad, economía, comercio, migración y cultura estamos obligados a entendernos y a caminar juntos. No le faltaremos el respeto al gobierno de Estados Unidos porque no queremos que nadie ofenda al pueblo y a la nación mexicana. México es un país libre y soberano, nunca será piñata de ningún gobierno extranjero”.

Finalmente, el candidato presidencial llamó a votar y a no descuidar las casillas el domingo próximo, como ha venido insistiendo en la última semana.

“Vamos a ganar, pero nuestro triunfo debe ser contundente. Será un hecho histórico. Se consumará la victoria de todo un pueblo frente a la inmoralidad y la decadencia de los últimos tiempos.

“Va a perder el partido conservador, pero no habrá represalias. Buscaremos la unidad hasta donde se pueda, pero no apostamos a la unanimidad ni al pensamiento único. Estamos empeñados en construir una democracia, no una dictadura”, concluyó.

Proceso
Arturo Rodríguez García
Ciudad de México
Miércoles 27 junio de 2018.


López Obrador encabezó el cierre de campaña de Morena en Puebla, en la Plaza de la Victoria de la zona de Los Fuertes, acompañando a Luis Miguel Barbosa, candidato a la Gubernatura.

Puebla.- En su segundo mitin del día, Andrés Manuel López Obrador encontró una plaza llena en Puebla, ante la cual aseguró que la suya es la campaña de la alegría, el entusiasmo y la esperanza.

López Obrador encabezó el cierre de campaña de Morena en Puebla, en la Plaza de la Victoria de la zona de Los Fuertes, acompañando a Luis Miguel Barbosa, candidato a la Gubernatura.

Llena la plaza, el candidato presidencial de Juntos Haremos Historia se dijo satisfecho por lo logrado en su campaña, y mostró su confianza en que el 1 de julio se confirmará su triunfo anticipado en todas las encuestas.

López Obrador tardó diez minutos en caminar de su camioneta al templete, en una valla en la que fue saludado y fotografiado por cientos de seguidores.

Ya en el templete, el morenista se refirió a esas expresiones de apoyo al asegurar que, cuando sea Presidente, van a tener que organizarse mejor para que la gente no se le cuelgue del cuello y se peleen por tomarse la foto con él.

"Yo no voy a usar el Estado Mayor Presidencial; ustedes me van a cuidar, pero con orden", dijo el tabasqueño.

En su discurso, el candidato aseguró que va a limpiar la mala imagen que tiene México en el mundo como un país corrupto, por culpa de los políticos que han gobernado.

Además, insistió en que hay corrupción porque dan el mal ejemplo las altas autoridades.

"Si el Presidente es honesto, los Gobernadores van a tener que ser honestos, lo mismo que los Presidentes municipales", mencionó.

Antes del ex Jefe de Gobierno capitalino, Luis Miguel Barbosa dirigió un breve mensaje en el que aprovechó para criticar el intento del ex Gobernador panista Rafael Moreno Valle de imponer a su esposa, Martha Érika Alonso, en la Gubernatura.

Barbosa aseguró que la coalición encabezada por Morena va a impedir el intento de instalar una monarquía, emprendida por "Rafael Moreno Valle de Habsburgo y Martha Erika Carlota de Habsburgo".

López Obrador también se refirió a la candidatura familiar del Frente PAN-PRD-MC, y pidió a sus simpatizantes un "voto parejo", para impulsar a Barbosa al triunfo y a todos los candidatos a diputaciones y presidencias municipales.

Aunque llovió antes de que empezara el mitin, López Obrado pudo ver la plaza llena, pues se compuso el clima y, a él se le compuso la jornada tras ver un estadio semivacío en Veracruz.

"Ustedes son el alma de este movimiento, el motor del cambio", dijo, "hagamos lo que no corresponde, todos a votar el 1 de julio y en la tarde-noche a cuidar que se cuenten bien los votos y se llene el acta, y va a empezar la fiesta. Se va a correr la noticia por todo el mundo: ganó el Movimiento de Regeneración Nacional".

El candidato de Morena se dirige a Tlaxcala donde esta noche encabezará el cierre de la campaña de su movimiento en esa entidad.

Reforma
Puebla, México
Sábado 23 junio de 2018.


La encuesta de preferencias electorales que publicó el periódico Reforma deja entrever que la coalición “Juntos Haremos Historia” (Morena–PT–PES) se perfila en obtener la mayoría en el Congreso de Puebla, pero con poca diferencia sobre la alianza “Por Puebla al Frente” (PAN–PRD–MC–CPP–PSI).

Mientras los tres institutos políticos que conforman el frente lopezobradorista se llevaron 40 por ciento de la intención del voto ante la pregunta “por cuál partido votaría” en la elección de diputado local, el bloque de la fuerza política en el poder a nivel estatal, Acción Nacional, concentró 33 por ciento.

De confirmarse ese escenario en la elección del 1 de julio, quien sea el próximo gobernador de Puebla trabajará con un Poder Legislativo dividido que obligará la negociación para la aprobación de iniciativas.

El bloque que encabeza Acción Nacional podría echar mano de la minoría conformada por el PRI, el cual tiene una preferencia de 19 por ciento, así como del PVEM y Nueva Alianza, ambos con 4 por ciento, ya que esas tres fuerzas políticas avalaron múltiples iniciativas de los gobiernos panistas que ha tenido Puebla desde 2011.

La encuesta se realizó a mil electores del estado entre el 13 y 18 de junio, con una boleta simulada. En los porcentajes no se tomó en cuenta el 21 por ciento de “no respuesta”.

El Congreso de Puebla tiene una mayoría panista desde la LVIII Legislatura que acompañó la primera mitad del sexenio albiazul Rafael Moreno Valle Rosas (2011–2017), la cual ha logrado la aprobación de reformas constitucionales gracias a una alianza parlamentaria permanente con el PRD, Nueva Alianza, Compromiso por Puebla (CPP) y Pacto Social de Integración (PSI).

Una alianza similar permitió la privatización del servicio hídrico, a partir de la aprobación de un nuevo marco normativo en materia de agua, secundado por una estructura tarifaria que aplica la empresa Agua de Puebla con aumentos según la inflación.

La bancada del PRI se ha sumado al bloque que encabeza Acción Nacional en iniciativas como la Ley Bala, que impulsó Moreno Valle, la cual autorizaba en un inicio el uso de armas de fuego para disolver protestas y luego se moderó hasta permitir la activación de armas no letales.

La Jornada
de Oriente
Mónica Camacho
Puebla, México
Sábado 23 de junio 2018.


Al cerrar campaña en Puebla, pide AMLO apoyar a todos los candidatos de Juntos Haremos Historia


Andrés Manuel López Obrador, candidato presidencial de la coalición Juntos Haremos Historia, pidió a sus simpatizantes de Puebla votar por todos los candidatos del frente Morena-PT-PES, para terminar con el control que ejerce el PAN sobre el estado.

En particular, solicitó el apoyo a favor del abanderado a la gubernatura, Luis Miguel Barbosa Huerta, quien concluyó campaña con la visita de López Obrador a la capital poblana, donde liderazgos vinculados a Acción Nacional promueven el voto diferenciado para dar ventaja a su abanderada, Martha Érika Alonso Hidalgo

“Quieren quedarse con los gobiernos estatales, quieren tener las cámaras de Senadores, de Diputados, para estarnos haciendo contrapeso, para evitar que se hagan los cambios y continúe la política mafiosa que se aplica aquí en Puebla y en todo el país, por eso les digo voto parejo”, manifestó.

En la Plaza de la Victoria, ubicada en la zona monumental de Los Fuertes de Loreto y Guadalupe, López Obrador también convocó a los ciudadanos a cuidar el voto de Juntos Haremos Historia, inscribiéndose como representantes de casilla, así como aprovechar los últimos días de actividades proselitistas para convencer a sus más cercanos a respaldar el proyecto de país que impulsa.

En tanto, Miguel Barbosa confió que se alzará con el triunfo en la elección del 1 julio, pese a que Alonso cuenta con el respaldo de un “poder mafioso” que ejerce el esposo de la candidata de la coalición Por Puebla al Frente (PAN-PRD-MC), el ex mandatario local Rafael Moreno Valle Rosas, a quien acusó de intentar perpetuar su control sobre la entidad.

La Jornada de Oriente
Mónica Camacho
Ciudad de Puebla, México
Sábado 23 de junio de 2018.

 

El mundo es comprendido por el paradigma, es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

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