Gilda Melgar     

En el imaginario popular, la dupla champaña-fresas es siempre una combinación ganadora. Algo chispeante al paladar. Una fantasía para una noche exitosa en la alcoba.

En cambio, la idea de aliar vino con chocolate aún no es común y se percibe incluso como un dúo desagradable o de difícil combinación.

De acuerdo con la sommelier Wendoli del Río, en realidad sucede todo lo contrario. Fresas y vino espumoso no representan un maridaje “correcto” de alimentos, debido a la acidez presente en ambos productos.

Pero mezclar la astringencia de un vino con el amargor de un buen chocolate sí puede resultar en una experiencia gourmet memorable y adictiva.

Por esa razón, en el marco del Día Internacional del Chocolate, celebrado el pasado 7 de julio, Envinarte (empresa que distribuye y produce vinos a pequeña escala) y La Bombonería (marca de chocolates artesanales creados por Ana Teresa Vázquez) ofrecieron una cata maridaje de Vino-Chocolate con productos nacionales de calidad, la cual ustedes pueden replicar perfectamente en casa, para empezar a adentrarse en este terreno en el que hay mucho por explorar.

Antes que nada, hay que mencionar una regla de oro para maridar vino y chocolate: ir de menos a más. Es decir, empezar por los sabores más suaves para “no contaminar” las papilas gustativas y así avanzar correctamente durante la cata.

Un primer paso en cualquier cata con este dúo es preparar el paladar, degustando por separado el vino y el chocolate. Una vez preparadas las papilas, se prueban al mismo tiempo para lograr la combinación y explosión de sabores deseados.

La cata para celebrar el Día del Chocolate comenzó con una pareja de “blancos”. Un chocolate blanco macizo con un toque de vainilla junto con un Sauvignon Blanc de la Bodega Paralelo, llamado Emblema, untuoso y de intensidad media, con notas tropicales. Su fusión es posible gracias a que el alto contenido graso del chocolate blanco se corta con la acidez propia del vino blanco, limpiando y refrescando así el paladar. Al mismo tiempo, las notas aromáticas de piña, guanábana y guayaba del vino se mezclan bien con las notas lácteas del chocolate y la vainilla.

En crescendo, continuamos con la combinación de una frambuesa rellena de chocolate al 45% de cacao y un tinto, mezcla de Cabernet con Petite Syrah de la Bodega Firmamento, de nombre Hemisferio (un vino joven de 2010, noble, comodín, muy frutal y de lindo color escarlata). En esta fusión, la acidez del vino corta lo graso del chocolate, haciendo resaltar la acidez propia del fruto y enalteciendo los aromas a frutas del bosque presentes en el vino. La mezcla de sabores resulta rara, tal vez por la frescura de la fruta natural. Lo que sí, es el que el vino fue mi favorito de la noche.

 Para cerrar con intensidad, la tercera cata se compuso de una trufa al 65% de cacao (elaborada con cacao criollo de Tabasco) y un tinto de mayor cuerpo, mezcla de Cabernet, Merlot y Petite Syrah, de nombre Cruz (2015), de la Bodega Cruz. Al ser ambos “cosas tánicas y aromáticas para el paladar y la nariz, generan un maridaje perfecto”, creando una sensación cálida y eufórica. Los sabores se revelan poco a poco y van cambiando, dejando un regusto picante, mantequilloso y dulce a la vez. Me pareció una cata apropiada para finalizar una cena a base de salmón y pasta.

Cada una de estas catas es propicia para ocasiones específicas. La más suave y ligera, puede ser el cierre perfecto para una reunión de amigas. La segunda, el postre de una cena pequeña, entre amigos. La tercera, y mi favorita, es perfecta para una velada romántica, o simplemente, para una noche especial, pues con su combinación todos los sentidos “se encienden” y el alma “se alegra”.

Aunque el sabor es algo subjetivo y difícil de describir, hay que ser receptivos a nuevas experiencias. Una vez que se ha probado, el maridaje vino-chocolate se vuelve una tentación y un campo propicio para la exploración de nuevos sabores y saberes.

Para estos casos, siempre recuerdo la frase imperdible de Epicuro: “Antes de pensar qué comer y beber, hay que pensar con quién comer y beber”.

Los productos aquí mencionados están a la venta en Envinarte (http://envinarte.com.mx/envinarte.html) y La bombonería (http://www.labomboneria.com.mx/), ambos dentro de Marché Dumas, en Polanco.

*Gilda Melgar

Diplomada en Pastelería y Panaderí­a. Gilda Melgar está siempre en busca del gozo culinario. Pone el ojo y el diente en nuevas propuestas para disfrutar y compartir su saber a través de los placeres de la mesa.

A través de la literatura y del cine, evoca sensaciones y memorias gastronómicas que liga con sus recomendaciones.

Puebl@Media
Gilda Melgar
Ciudad de México
Viernes 30 de junio de 2017.

Rate this item
(7 votes)

Leave a comment

Make sure you enter the (*) required information where indicated. HTML code is not allowed.

 

El mundo es comprendido por el paradigma, es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

Información reciente

Síguenos en Twitter