Enrique Aguirre N     

•    Javidú el prófugo como el porno japonés

•    Duarte y la ruta ‘Elba Esther Gordillo’

•    Ni el debido proceso impidió el “chow”


Y llegó Javier Duarte de Ochoa a territorio chichimeca. ¿Es extradición o repatriación de un emblema tricolor? Justo sirve como cortina de humo para tapar otros socavones patrios.

Es carroña mediática para la jauría que acecha y se solaza con semejante ejemplar, sobrado de kilos, que hoy y en días subsecuentes será sacrificado y abierto en canal para sosegar la inquina local, trocada, para no hacer Justicia.

Segundos, minutos, horas de escuchar datos y detalles estúpidos mientras aparece a cuadro la mole jarocha, eso sí, siempre respetándole el “debido proceso”, faltaba más. Hábiles y sesudos periodiqueros de TV, diestros en hablar sin decir nada.

Ni por asomo mientan detalles del latrocinio del siglo y sus múltiples cómplices. Nada de aludir los miles de millones de pesos robados del erario público para cebar la maquinaria fraudulenta del Partido Revolucionario Institucional.

Cobertura desinformativa sinigual, apenas equiparable a la realizada en los funerales de Juan Gabriel o de Gabriel García Márquez. Y vaya parangón, si se toma como referencia a dos pilares de la cultura popular y literaria. Pero no se equivoquen, porque como ya lo dijo Peña Nieto, la corrupción en México es cultural, luego entonces, si la corrupción es cultural, estamos hablando de que Duarte no es un delincuente ordinario, sino el sujeto más culto de la comarca.

Una decena de camionetas, dos de ellas artilladas, un sin número de elementos policiacos armados, a bordo de motocicletas, forman el largo convoy que custodian el cuerpo incorrupto del priista caído en desgracia. Lo trasladan del Hangar de la PGR al Reclusorio Preventivo Norte en dónde le habrán de continuarle el proceso.

Nada impide el “chow”, ni las restricciones fijadas por el nuevo sistema de justicia penal, se observa el protocolo judicial para la presentación de los delincuentes. Entonces, ahí están las imágenes pixeleadas del terso rostro del Faraón del Faunito, ahí se aprecia a Duarte custodiado por elementos federales, saliendo del avión de la PGR que lo trasladó desde Guatemala al país del fraude sin fin. Cual video porno japonés, se le bloquea su obscena cara; uno deduce que se trata del mismo priista Duarte, por la panza de botarga que se aprecia debajo de la cuadrícula pixeleada.

Ya en suelo mexica, Duarte concluye 90 días de angustia y penurias carcelarias infringidas por un sistema judicial no cooptado por el PRI. La merecida abundancia de Javidú, le volverá paulatinamente, a pesar de su reclusión. Iniciará la ruta ‘Elba Esther Gordillo’. Irá con seguridad a una celda de excepción, después, por presiones de sus abogados, certificado médico de por medio, parará en la enfermería del reclusorio para reanudar su vida de excesos y en fecha no distante, impunidad mediante, volverá libre a recuperar todo lo robado. Todo si le sobrevive el PRI y Peña Nieto.

Puebl@Media
Enrique Aguirre
Puebla, México
Lunes 17 de julio de 2017.

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