'Morir no representa nada'

Ehrenberg estaba por cumplir 74 años el próximo 27 de junio. Foto: Archivo Ehrenberg estaba por cumplir 74 años el próximo 27 de junio. Foto: Archivo


Su visión iba más allá del arte mismo. Fue un "neólogo". Así lo describió en los 60 su amigo Fernando del Paso, y él, Felipe Ehrenberg, adoptaría la etiqueta de por vida.

Medio siglo después, deja un hoyo en el arte contemporáneo mexicano.

Nunca bajó la guardia ante el cáncer que le aquejaba desde hacía tiempo. La enfermedad no mermó sus actividades ni sus planes.

Este lunes, disfrutando de una comida entre amigos, se sintió mal. Un infarto.

De su casa en Ahuatepec, en Cuernavaca, a donde se mudó con su esposa Lourdes Hernández-Fuentes en el último año, fue trasladado a un hospital, donde ya no resistió la intervención quirúrgica. Falleció a las 19:30 horas.

Le faltó poco para llegar a los 74 años, que hubiera cumplido el 27 de junio.

Pasó 15 años en Brasil, en donde fue agregado cultural, entre 2001 y 2006. Regresó en 2014, poco después de la desaparición de los estudiantes de la Normal Raúl Isidro Burgos, de Ayotzinapa.

No fue una bienvenida cálida, fue cruda. Ehrenberg dijo entonces a REFORMA (14/07/15) que, para él, la situación del País era la de una guerra civil, aunque no se llamara como tal.

"Antes de ser artista, uno es un ciudadano, y esto le afecta a uno muchísimo. Si bien no creo que el arte pueda cambiar nada, lo mínimo que puede hacer es dejar rastros, reflejar lo que sucede", dijo.

Desde su retorno, expuso dos series de obra, De tanto árbol ya no vemos el bosque, referente a la violencia en que se ve envuelto México, y luego Pas de Deux. Caligrafías de la Mirada, una respuesta de eros ante el tánatos.

Ehrenberg aprovecharía esta última serie para señalar que lo despidieron como agregado cultural en Brasil por haber aparecido desnudo en la película Crime Delicado, de Beto Brand, que se basaba en una serie de dibujos eróticos.

Lo provocador no lo perdió nunca.

También se interesó por las políticas, sobre todo las educativas y artísticas. En 1985, tras el terremoto, se mudó a Tepito para ayudar en su reconstrucción y evitar la especulación inmobiliaria.

Poco antes, en 1982, fue candidato a diputado por el entonces Distrito Federal. Su lema era: "Vote Bigote".

El artista, nacido en 1943, no pasaba desapercibido. Era alto y tenía una voz aguardientosa y nada sutil. Era socarrón, de humor negro. Fumaba cigarrillos brasileños, que se le hicieron costumbre.

Uno de sus obras más emblemáticas la plasmó en sí mismo: se tatuó la mano izquierda con huesos. Dijo que era un homenaje vitalicio a José Guadalupe Posada. La muerte siempre fue uno de sus temas preferidos.

"La muerte no representa nada, la muerte es", dijo en 2014 (REFORMA, 16/10/14).

Cuando se presentaba, el artista deletreaba su nombre. Siempre fue una pesadilla que escribieran bien su apellido.

Se identificaba como "neólogo", el experto en la novedad, el que la estudia.

Con Del Paso coincidió a fines de los 60 en el Reino Unido, en donde se exilió tras la matanza de los estudiantes de 1968.

"Cuando Fernando del Paso me preguntó: ¿Tú qué haces?, le respondí: 'Pinto, pero ya menos'. Me dijo: '¿Entonces ya no estás haciendo pintura?'. Le dije: 'Estoy haciendo arte'. Me dijo: 'Pintas'. Le dije: 'No'. Me dijo: 'Entonces eres un neólogo'".

La conversación es el prólogo del catálogo de la exposición Manchuria, su última gran retrospectiva, que se presentó en 2008 en el Museo de Arte Moderno, para luego viajar a otras ciudades.

Esa descripción se le adjudicó después de que creara la editorial Beau Geste Press, junto a su entonces esposa Martha Hellion, en territorio británico, dedicada a publicar libros de artista, incluyendo un movimiento de la época, el mail art, o arte correo, del que fue representante Ulises Carrión.

La última actividad pública de Ehrenberg fue precisamente una conferencia sobre Carrión en el Museo Jumex.

Aunque siempre dibujó, el performance y el arte conceptual fueron también parte de su sello.

Se involucró con el círculo de artistas del movimiento Fluxus, en Europa. Luego, al regresar a México en 1974, fue uno de los fundadores de Proceso Pentágono, junto a Víctor Muñoz, Carlos Finck, Carlos Aguirre, Lourdes Grobet, entre otros, que fuera fundamental para la época de los "Grupos", como se le llamó.

En agosto del año pasado dio el banderazo de arranque del performance que Guillermo Gómez-Peña y la Pocha Nostra realizó en el Museo de Arte Moderno, siguiendo la tradición setentera de la que ambos fueron precursores.

Tenía entonces la cabeza totalmente vendada, con las cuencas pintadas de negro. Era la muerte.

La carrera del neólogo, del anti-establishment, del multidisciplinario, terminó finalmente.

Reforma
Lourdes Zambrano
y Erika P. Bucio
Ciudad de México
Martes 16 mayo 2017.

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