Pensé que sería más fácil: Trump

En una entrevista, Trump contó que como Presidente tiene más trabajo que nunca y que extraña conducir su auto. Foto: Reuters En una entrevista, Trump contó que como Presidente tiene más trabajo que nunca y que extraña conducir su auto. Foto: Reuters


Extraña conducir su auto, se siente como si estuviera en una burbuja y le sorprende lo difícil que es su nuevo trabajo.

El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reflexionó en una entrevista sobre sus primeros 100 días de mandato con una visión nostálgica de su vida antes de la Casa Blanca.

"Me encantaba mi vida previa. Pasaban tantas cosas. Tengo más trabajo que en mi vida previa. Pensé que sería más fácil", declaró Trump a la agencia Reuters.

El acaudalado empresario de Nueva York asumió el cargo el 20 de enero tras derrotar a la ex Secretaria de Estado demócrata Hillary Clinton en una sorpresiva victoria electoral.

Aunque dijo que estaba acostumbrado a no tener privacidad en su vida anterior, manifestó su sorpresa por lo poca que tiene ahora.

Además, dejó claro que aún se está acostumbrando a tener la protección del servicio secreto las 24 horas del día, con sus inherentes limitaciones.

"Realmente estás en tu pequeña burbuja, porque tienes tanta protección que realmente no puedes ir a ningún lado", afirmó.

Cuando el Presidente sale de la Casa Blanca, suele ser en una limusina o una camioneta, por lo que extraña conducir.

"Me gusta conducir. No puedo hacerlo más", sostuvo.

Sin embargo, hay muchas cosas sobre Trump que no han cambiado respecto al ejecutivo y la celebridad televisiva que dirigía su imperio desde el vigésimo sexto piso de la Torre Trump en Nueva York y que usaba el teléfono en forma incesante.

A menudo recurre a amigos personales y ex colegas de negocios para pedir sus consejos y retroalimentación positiva.

Altos asesores dicen que están resignados a eso.

Trump llegó a la Casa Blanca diciendo que hacía falta un presidente que haya tenido éxito como líder empresarial y sin experiencia en la política, alguien como él.

Mientras que Abraham Lincoln se apoyó en la ayuda de sus rivales, Trump se rodearía de ejecutivos de primer nivel.

Se presentó como el líder agraciado, capaz de recomponer acuerdos comerciales malos, acercar a demócratas y republicanos, hacer maravillas con el código impositivo y devolverle la prosperidad a ciudades industriales venidas a menos.

En sus primeros 100 días en la Casa Blanca, no obstante, le ha costado aplicar su experiencia al abocarse a la tarea de gobernar la nación más poderosa del mundo.

Expertos en administración dicen que ha dado varios pasos en falso que van en contra de lo que se puede esperar de un ejecutivo de primer nivel, disciplinado y eficiente.

Sus fanfarronadas dieron paso a políticas confusas que debilitaron su capacidad de negociación en temas delicados como reformas integrales a las leyes impositivas y al plan de salud.

Las iniciativas de Trump en torno a la inmigración fueron bloqueadas por los tribunales.

Todavía no ha nombrado una cantidad de funcionarios de rango.

No ha podido hacer aprobar en el Congreso ninguna ley importante, resignándose en cambio a firmar decretos, algo más acorde con un gerente que da órdenes a un subordinado que con un Presidente que intenta forjar alianzas.

John Challenger, CEO de la firma reclutadora Challenger, Gray & Christman, dice que los directores ejecutivos deben presentar éxitos generalmente en sus primeros 90 días.

La Casa Blanca destaca que Trump firmó 32 órdenes ejecutivas, o decretos presidenciales, más que ningún otro Presidente en sus primeros 100 días desde la Segunda Guerra Mundial. Pero esos decretos distan mucho de ser iniciativas osadas como las que prometió durante su campaña electoral.

En una entrevista con la Associated Press la semana pasada, Trump pareció admitir que no se puede manejar la Presidencia con una mentalidad empresarial.

"Todo lo que hace en el Gobierno involucra el corazón, mientras que en el mundo de los negocios, la mayor parte de las cosas no involucran el corazón", afirmó.

"De hecho, en los negocios, mejor que no lo uses".

Trump necesita el apoyo de un Congreso elegido independientemente para sacar adelante leyes y de líderes extranjeros para forjar alianzas globales, responsabilidades estas que son mucho más complejas que lidiar con socios comerciales que sólo quieren hacer un buen negocio.

Trump ya tomó distancia de algunas de sus promesas más audaces. Ahora habla bellezas de la OTAN, después de decir que era un organismo obsoleto.

Y ya no dice que China es un manipulador de divisas sino que trata de que ayude a disuadir a Corea del Norte de que siga con su programa nuclear.

Estos cambios, no obstante, revelan una cierta predisposición a modificar posturas para ajustarse a las circunstancias, opinó Kathleen O'Connor, profesora de la facultad de negocios de la Cornell University especializada en estrategias de negociación.

Reuters
Washington DC, Estados Unidos
Viernes 28 de abril de 2017.

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