Noche trágica en Mocoa por avalancha

La avalancha ocurrida en Mocoa, capital del Putumayo, luego del desbordamiento de tres ríos segó la vida de más de 150 personas y dejó centenares de damnificados. (AFP) La avalancha ocurrida en Mocoa, capital del Putumayo, luego del desbordamiento de tres ríos segó la vida de más de 150 personas y dejó centenares de damnificados. (AFP)


Putumayo y los males de nunca acabar

El desbordamiento de tres ríos y una quebrada en Mocoa, Putumayo, desató una tragedia en la madrugada del sábado.

 Más de 154 muertos y 400 heridos por enormes rocas que se llevaron dos barrios y afectaron otros 15.

Mocoa, Putumayo. - Las cifras son inciertas pues la magnitud de la tragedia impide tener datos concretos. Lo único claro es que con el paso de las horas aumenta el saldo del desastre que la noche del viernes enlutó a los habitantes de Mocoa, Putumayo.

Hasta las dos de la tarde de ayer ya eran 154 los muertos, cerca de 400 heridos y centenares de damnificados como consecuencia del desbordamiento de la quebrada La Taruca y de los ríos Sancoyaco. Mulato y Mocoa, cuyas aguas sin control desataron una avalancha de lodo y piedras que no dejó nada a su paso. (Lea: Causas y recomendaciones tras la avalancha en Mocoa).

“La lluvia de anoche fue terrible, desde más o menos las 11 de la noche hasta la 1 de la mañana no paró. La quebrada, que nos es muy grande, se salió de su cauce y comenzó a llevarse todo. Se volvió barro y comenzó a tener mucha fuerza, cargaba con todo en el camino. Acá, en el barrio El progreso, uno de los más afectados, la masa de agua y lodo se llevó las casas, no se ven sino los pisos, los muros”, dijo a El Espectador Jorge Gómez, representante de la veeduría ciudadana de Mocoa. (Galería: Las desgarradoras fotos que deja la avalancha en Mocoa)

La dimensión de la tragedia llevó a que el presidente Juan Manuel Santos se trasladara ayer a primera hora a la capital putumayense para evaluar de primera mano la situación en la zona y coordinar las acciones y medidas de urgencia que se tomarán para paliar la crisis. “Me informaron a las cinco de la mañana con un reporte de 14 personas muertas. Llegué a Catam y me dieron un reporte de 62 personas muertas. Me Reuní con la Canciller para recibir información de lo que ha sucedido en Venezuela y nos embarcamos en el avión, para entonces la cifra era de 82 personas fallecidas. Aterrizamos y la cifra era de 102 pero ya me acaban de reportar que vamos en 112 personas fallecidas. No sabemos cuántas más va a ser. Seguimos buscando”, declaró el mandatario colombiano a su llegada a Mocoa. Horas después se confirmaba que otras 42 personas también habían fallecido durante la tragedia. (Lea: Mocoa, incomunicada por tierra porque la vía se dañó).

Según el jefe de Estado, la magnitud de las lluvias en la noche del viernes rompió los registros usuales en la zona: “Llovió cerca de un 45% de lo que normalmente llueve. En marzo el total de lluvia fue de casi 600 milímetros, eso es 80% por encima de lo normal. El Ideam va a realizar reportes cada tres horas, al parecer va a volver a llover, pero no con la misma intensidad. (…) Hacía más de 25 años no llovía de forma tan intensa”.

De hecho, como lo señaló el ministro de Ambiente Luis Gilberto Murillo, no hay precedentes en el país de un desbordamiento que se llevara parte de todo un casco urbano. “En circulares y advertencias del Ministerio de Ambiente hemos insistido a las autoridades locales y a las Corporaciones Autónomas Regionales sobre la urgencia de mantener limpios los cauces de ríos para evitar inundaciones y represamientos. Sin embargo, se requiere más colaboración desde el nivel local y regional”, expresó Murillo, quien viajó a la zona acompañado también por el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas y el de Salud, Alejandro Gaviria.

También hicieron presencia el Comandante de las FFMM, general Juan Pablo Rodríguez; el director de la Policía Nacional, general Jorge Nieto; el director de Gestión del Riego, Carlos Iban Márquez.; el jefe de pronósticos del Ideam, Cristian Uscategui; el coordinador operativo del Cuerpo de Bomberos, Edwin González; y el coordinador nacional de socorrismo de la Cruz Roja, Juan José Díaz.

Por su parte, el Sistema Nacional de Gestión del riesgo desplegó un equipo técnico y operativo de 150 personas que se trasladaron a la zona para adelantar la atención inmediata. Una labor que fue apoyada por helicópteros de la fuerza aérea desplegados desde Caquetá. Se puso también a disposición un avión medicalizado para 20 personas y un avión del Ejército Nacional para el traslado del personal.

“La situación en Mocoa es compleja, pero para esto se activó un plan de contingencia. Ya desplegamos un equipo de 150 personas para la primera respuesta. Estaremos con la gobernación y la alcaldía prestando toda la atención necesaria, generando condiciones seguras para las personas afectadas y haciendo la activación de búsqueda y rescate” indicó Carlos Iván Márquez, director de la Unidad Nacional para la Gestión.

Mientras se determina la cifra oficial de víctimas, las autoridades han trazado un plan de acción inmediata, empezando por la declaratoria del estado de calamidad para poder atender la crisis. “Lo primero que vamos a establecer es un censo único de damnificados para poder repartir las ayudas y establecimos el puesto de mando unificado en la Policía”, indicó Santos al término de una reunión con autoridades locales.

El mandatario explicó que ya se dispusieron planes de contingencia para reestablecer el acceso a la energía a través de plantas mientras se reparan las subestaciones afectadas y dijo que se prestará el servicio de agua potable a través de motobombas, tanques y tres plantas potabilizadoras. Durante tres meses se le entregará un subsidio de vivienda de $250 mil a los afectados y se abrió un banco de materiales para que las casas que fueron dañadas puedan ser reparadas. Para las donaciones, se creó una cuenta a través de las cuales se recibirán los aportes para optimizar la destinación de los recursos.

Los damnificados, entre tanto, intentan entender la realidad que los golpeó de repente. Son cientos los familiares que siguen en la búsqueda de sus seres queridos en medio de los escombros de lo que alguna vez fue su hogar.

Putumayo y los males de nunca acabar

La naturaleza parece haberle dado una estocada a Putumayo.

•    El lejano departamento suma a su lista otra tragedia, como si ya no estuviese harto de los males y la violencia que le ha tocado vivir en su historia.

La naturaleza parece haberle dado una estocada a Putumayo. Con la avalancha de la madrugada del sábado, en cuyo lodo murieron más de 150 personas, el lejano departamento suma a su lista otra tragedia, como si ya no estuviese harto de los males y la violencia que le ha tocado vivir en su historia.

Mocoa, su capital, no sale en la prensa sino es para las malas noticias, y además de los embates de la naturaleza que les quitaron el sueño a miles este fin de semana —y que obligaron a recrear escenas dolorosas de hechos que dejaron heridas que el país aún no alcanza a cerrar—, lo horrores del conflicto, los cultivos de coca y las precarias condiciones de vida de sus habitantes han acompañado a una población que, con infortunio, parece obtener la atención del Gobierno central cuando ya es demasiado tarde.

Pobreza

El departamento es uno de los ejemplos palpables de la gran brecha de desarrollo en el país, que afecta negativamente a las regiones más apartadas. Putumayo, como sucede con otros departamentos como La Guajira, Caquetá, Magdalena o Sucre, presenta cifras preocupantes en los indicadores de escolaridad, en mortalidad infantil, calidad de la educación y seguridad social.

En 2013, era el tercer departamento con menor cobertura neta en educación media, con tan solo el 27,69 %, de acuerdo con el Departamento Nacional de Planeación. Asimismo, ha hecho parte de los departamentos con menor cobertura en educación superior.

Este departamento ha presentado también las mayores tasas de desempleo de la región, por encima del Tolima, Huila, Caquetá y Amazonas, incluso, ubicándose por encima de la media en la región centro-sur.

En 2009, Putumayo ingresó al estudio que determina el Escalafón de Competitividad de la Cepal, ocupando el puesto 27 de 29. La situación no ha mejorado y los informes más recientes del organismo lo califican como estable y sobre este departamento y Guaviare señala que “sus rezagos son tan grandes que sus avances han sido impulsos poco efectivos”.

Guerrilla

Putumayo ha estado durante décadas entre las zonas más afectadas por el conflicto armado. Un grupo que integra junto a otros departamentos como Caquetá, Guaviare, Vichada, Guainía y el pacífico nariñense, caucano y vallecaucano. Un informe del Departamento Nacional de Planeación, que fue utilizado para la elaboración del plan nacional de desarrollo 2014-2018, señala que el nivel de inseguridad en esta zona del país es alto.

Fue el territorio histórico del Frente 48 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, con un amplio historial de voladuras de oleoductos en la región, y el señalado de haber sembrado el terror en Puerto Asís en febrero de 2000, cuando un carro bomba estalló frente al hotel Quirama, les quitó la vida a dos personas y dejó una decena de heridos. Ha sido este departamento el escenario de la batalla entre guerrilla y autodefensas por el control de los territorios.

Paramilitares

Otro actor del conflicto armado interno también ocupó territorios en el Putumayo. Información de la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía relata que los paramilitares que entraron al departamento por el sur, en la lucha por adueñarse del negocio de la droga, mataron a unas 2.500 personas y dejaron 5.500 víctimas, al tiempo que fueron los amos y señores del terror en los municipios del suroeste del durante más de diez años, tras su llegada en 1997.

Según reseña el portal Verdad Abierta, unos 800 hombres de Castaño, bajo la excusa de combatir a la guerrilla, pero con el verdadero fin de controlar el negocio del narcotráfico, se pasearon por la zona rural de Puerto Asís en las veredas La Danta, El Águila y Quirilí. También estuvieron en El Placer, el Valle del Guamez, El Tigre, Santa Ana y Orito.

Cultivos de coca

Convertirse en uno de los escenarios del conflicto no fue gratis. El Putumayo es uno de los departamentos con mayor número de hectáreas cultivadas de coca. Los informes de la Organización de las Naciones Unidas al respecto han señalado que el 80 % de la coca del país se produce en Cauca, Nariño, Caquetá, Norte de Santander y Putumayo, este último con más de 20.000 hectáreas cultivadas y una participación de más del 21 % del total nacional.

Esta ha sido la razón de la otra violencia que genera la Fuerza Pública en los trabajos de erradicación forzada. De acuerdo con un reciente informe del Observatorio de cultivos y cultivadores declarados ilícitos del Instituto de estudios para el desarrollo y la paz (Indepaz), en febrero de este año se presentaron operativos de erradicación forzada, con presencia de helicópteros, quema de ranchos y detenciones de ciudadanos.

De hecho, fue en este departamento en el que múltiples organizaciones sociales decidieron no firmar el preacuerdo regional para la sustitución de cultivos ilícitos, denunciando falta de garantías de participación equitativa y señalando que no estaba claras las reglas de juego.

El espectador
Bogotá, Colombia
Sábado 1 de abril de 2017.

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