'La democracia sigue en obra negra'

Enrique Krauze recorre los 35 años más recientes de la historia política. Foto: Revista R. Enrique Krauze recorre los 35 años más recientes de la historia política. Foto: Revista R.

 
"El azar es el dios, con minúscula, de la historia", dice el escritor Enrique Krauze.

Y lo dice convencido de lo impredecible del futuro y de la elección presidencial de 2018 en México.


En entrevista a propósito de la publicación de tres libros con sus ensayos políticos de los últimos 35 años (Por una democracia sin adjetivos, 1982-1996; Del desencanto al mesianismo, 1996-2006, y Democracia en construcción, 2006-2016), el historiador es cauteloso en hablar de los personajes que pueden contender por la Presidencia.

Instalado en su oficina decorada en colores suaves, rodeado de fotografías de sus amigos, maestros y personas más entrañables -Octavio Paz, Daniel Cosío Villegas, Lorenzo Zambrano; su padre, su abuelo, sus hijos, sus nietos-, Krauze habla del México de las últimas tres décadas, de sus avances, y de la desilusión con una democracia que sigue en construcción.

A la distancia, el historiador, escritor y editor, asegura que él nunca llamó a Andrés Manuel López Obrador un peligro para México, ni que quisiera ofenderlo con su ensayo sobre "El Mesías tropical".

"Yo no quise nunca insultarlo", afirma, al tiempo que reitera su rechazo al caudillismo y llama a esperar acontecimientos, pues falta más de un año para las elecciones.

"Vamos a ver cómo se desarrolla la campaña presidencial, las propuestas, el proyecto, la actitud, la disposición de López Obrador", sugiere el también director de Letras Libres y editorial Clío.

En su despacho, con varios cuadros de la pintora Joy Laville, de su hermana Perla y algunos dibujos de José Luis Cuevas como mudos testigos, Krauze hace, con muchas reservas, definiciones en torno al resto de los presidenciables: Margarita Zavala, Ricardo Anaya, Miguel Ángel Osorio Chong, Luis Videgaray y José Antonio Meade.

* * *
¿Qué es ser liberal en este momento, en este siglo XXI?

Es una actitud, un actitud moral ante todo. Es una manera de estar en el mundo y, sobre todo, en el mundo de la vida pública. Ser liberal significa creer en el diálogo, en la conversación, en el respeto a las opiniones ajenas y, ante todo, en la tolerancia. Ser liberal significa también tener una esencial desconfianza del poder, en particular del poder absoluto; la convicción de que es mejor dividir el poder que concentrarlo; el repudio a la concentración del poder en una sola persona; la fe en la justicia, en la importancia de la justicia, de la transparencia; en fin, de todos los valores que desde la fundación de la democracia en Grecia y a lo largo de los siglos y milenios, con larguísimas interrupciones, han sido la columna vertebral de una vida cívica. Eso es ser liberal.

Los críticos han hablado de una alternancia que trajo al PAN con Vicente Fox y el regreso del PRI por la vía de elecciones. Hay quienes dicen que haría falta una alternancia hacia la izquierda...

Yo siempre lo he pensado, lo creí desde el año 2000. Hubiera sido magnífico un gobierno de coalición entonces entre el PAN y el PRD. Siempre he creído que la mejor alternancia está para México en la izquierda, pero una izquierda no caudillista, una izquierda liberal y democrática. Se dice muy rápido, pero son tres condiciones para mi sine qua non...

¿Cómo ve a Andrés Manuel López Obrador rumbo al 2018?

Yo quisiera concentrarme como historiador en los 33 años de mis libros. Mi opinión sigue siendo que se ha construido lentamente un nuevo régimen, una democracia joven, frágil, que está todavía en obra negra, que requerimos habitar, que estamos desacostumbrados a ella porque 70 años del PRI nos desacostumbraron por completo. Más bien nos son ajenos, en buena medida, los usos y costumbres de la democracia. Necesitamos mejorar la relación entre los poderes, la prensa, los medios, las redes sociales, el papel de los intelectuales. El debate público hace muchísima falta. Pero todo es una labor colectiva, y le estoy contestando a su pregunta. Es una labor colectiva la de construir un democracia y un Estado de Derecho. Lo que sí estoy seguro es que la elección de un solo caudillo en el que los votantes vean la salvación, no es una salida...

¿Sigue pensando en Andrés Manuel como "un Mesías tropical"?

Yo no quise nunca insultarlo. La palabra "tropical" la acuñó él. Él escribió un libro llamado El poder en el trópico. Él es el que propuso en su libro la teoría del poder tropical en el sentido de un poder apasionado, firme, como el de (Tomás) Garrido Canabal, en su descripción del poder en la historia de Tabasco. Es un gran conocedor de la historia de Tabasco y todo mi punto está ahí en ese ensayo. Es un largo ensayo crítico, pero también comprensivo, en donde jamás lo insulto. La palabra "tropical" no fue dicha en absoluto -quien lo lea con buena fe, advertirá- que no fue dicha en un sentido digamos despectivo o lesivo, sino descriptivo. En cuanto al aspecto del mesianismo, es él mismo el que continuamente hace referencia a su vida como un apostolado de la política. Las referencias religiosas en el discurso y la actitud de López Obrador son clarísimas; lo eran en 2006 y lo siguen siendo, de modo que para mí el título de ese ensayo está justificado.

En cuanto a lo que yo propongo en el ensayo, bueno, no me ha dado López Obrador, a lo largo de estos 10 años, razones para modificar mi punto de vista. Pero estamos en marzo de 2017, nos falta más de un año para las elecciones. Vamos a ver cómo se desarrolla la campaña presidencial, las propuestas, el proyecto, la actitud, la disposición de López Obrador. Él dice venerar la memoria de (Benito) Juárez, que era ante todo un liberal, la mayor autoridad de esa generación extraordinaria de gigantes liberales, en la que estaba (Sebastián) Lerdo, (Melchor) Ocampo, (Ignacio) Vallarta, (José María) Iglesias, (Manuel María de) Zamacona, Ignacio Ramírez, tantos y tantos hombres extraordinarios, que tenían una cosa en común: creían en la libertad política, en la tolerancia, en la libertad económica. Quiero oír a López Obrador confrontar esos temas.

AMLO está en este momento en la punta de las encuestas, ¿usted podría incluso reunirse con él, en un momento dado?

Por supuesto que sí. No sólo reunirme. A debatir. Yo quisiera debatir públicamente y, por supuesto, en Letras Libres y en mis ensayos y artículos vamos a entablar un debate y vamos a ver sus libros, sus propuestas, sus ideas, y las vamos a debatir. Lo importante es que haya en él, y en todos los actores políticos, una actitud de respeto y tolerancia. En él, quiero decir, y en los que están a su alrededor, que suelen ser mucho más autoritarios y mucho más intolerantes que el propio personaje en cuestión.

¿Ya no cree que sea "un peligro para México"...?

Yo nunca he pensado que... nunca usé la frase de que Andrés Manuel es un peligro para México. Tampoco me gusta concentrar la conversación en Andrés Manuel López Obrador. ¿Por qué razón? Porque es reincidir en el caudillismo mexicano...

Es sorprendente que algunos ensayos suyos, de hace más de tres décadas, siguen teniendo vigencia y proyección...

Yo creo, quiero creer, que los libros también dan cuenta de avances. Este México no tiene un Presidente como fue Echeverría, López Portillo o Salinas. No es así.

No tiene ese tamaño, tampoco...

No, aunque lo tuviera, y qué bueno que no lo tenga y qué bueno que nunca lo tenga nadie.


El 2018

Para poder tomar la perspectiva hacia 2018, me parece importante su opinión sobre los otros aspirantes que están en el ambiente político: Margarita Zavala...
El PAN tiene una tradición democrática muy anterior a la izquierda, que hay que reconocerle. A mí no me gustan los orígenes del PAN ni su conservadurismo social y moral; el PAN tiene dos caras de Jano: tiene un aspecto democrático, pero no es un partido que en su tradición haya sido liberal, y como liberal no me gusta eso.

El conservadurismo en algunas posiciones centrales...
Eso no me gusta. Y, sin embargo, como demócrata tengo que reconocer que luchó por la formación de ciudadanía y la democracia en México desde 1939. Hay que reconocérselo. El PAN en ese sentido es el heredero de (Francisco I.) Madero y del mejor (José) Vasconcelos.

Pero llegó al poder...

Llegó al poder y nos decepcionó. Pero le tengo una información: todos los gobiernos nos van a decepcionar, ¿no? Todos. A mí me han decepcionado todos y estoy seguro de que nos seguirán decepcionando. La democracia es cómo vamos a ir presionando para que nos decepcionen cada vez menos.

Pero hablemos de nombres concretos. Margarita Zavala, Ricardo Anaya, ¿cómo los ve?

No, yo no quiero, no quiero...

Ya hablamos de López Obrador...

Ah sí, eso sí... Bueno, Margarita Zavala tiene un prestigio ganado de una mujer decente y de una mujer preocupada por México. Tiene que administrar, para bien y mal, el legado de su esposo Felipe Calderón, que si bien salió con una aprobación alta de la Presidencia, al mismo tiempo tiene negativos muy altos. Anaya: mmm... es joven, es inteligente y apasionado. Vamos a ver si conecta con el votante joven.

Sobre el PRI tenemos... (no deja terminar la frase y sigue hablando).

El PRI tiene un problema, porque no está claro a quién va a destapar. Ahí sí cabe hablar de destapar. El sistema, en su momento, cuando yo lo viví, era todo el tapado. Ahora es nada más el PRI el tapado. Bueno, vamos a ver. La historia es una caja de sorpresas y no hay nada escrito, y el azar, lo estamos viendo todos los días, es el verdadero, el único dios -con minúscula- de la historia. Entonces, lo vimos en Estados Unidos, en Brexit. Vamos a ver qué nos depara el azar.

Pero, ¿qué le parecen Osorio Chong, Videgaray, Meade, que ahí están en la fila de los destapables?

Hay gente que considero más preparada, pero yo no me quiero... Aquí, en este mundo sospechosista, cualquier adjetivo que se maneje es interpretado como un destape. Yo no estoy para destapar y le voy a decir una cosa: me interesa bastante poco el dato, porque a mí lo que me interesa son las leyes, las libertades y las instituciones y los proyectos. No he visto todavía claro el proyecto que tiene el PAN, que no tiene un candidato, no lo he visto, para el 18; tampoco he visto los proyectos del PRI para el 18, que tampoco tiene un candidato. El proyecto que presenta Andrés Manuel López Obrador lo he visto someramente. Creo que ha variado parcialmente su proyecto de 2006 para acá, pero me sigue pareciendo aún ahora, repito, preocupantemente concentrado en la vocación salvadora de sí mismo.
Tres generaciones

Usted habla en uno de sus ensayos recientes de tres generaciones: la generación de la discordia (1950-1965), la mediática (1965-1980) y los millennials (1980-1995) En De la generación de la discordia dice que debe resolver su querella en 2018. ¿A qué se refiere?

Me refiero a esto: fíjese usted, todos los que están ahí, de esa edad. Los candidatos o precandidatos que usted está mencionando, salvo Anaya, todos pertenecen a esa generación; es una generación posterior al 68. Por cierto, es la generación de López Obrador; es la generación de Margarita, es la generación de Manlio (Fabio Beltrones); es la generación del propio Presidente (Enrique Peña Nieto). Son los que nacieron ya después de mi generación, la del 68. No se han decidido por qué México quieren. Yo tengo claro: debemos decidirnos por el México democrático que significa, gane el que gane, que respete las leyes, las instituciones y las libertades de este país; que respete la división de Poderes. En una palabra, que respete todo aquello por lo que, en lo personal, luchamos quienes creímos en la democracia y en las libertades de 68 en adelante. Y, en mi caso, que respete aquello que son los valores que están plasmados en esos ensayos que recogen 35 años de trabajo. Como usted comprenderá, yo no me voy a poder negar a mí mismo, y aplaudir el advenimiento de un régimen que no sea el que respete todo aquello en lo que he creído toda mi vida.

Y el papel de los jóvenes? Hay quienes dicen que ahora es el momento de los jóvenes, pero algunos de ellos dicen: "nos dan este paquete a nosotros...".

A los millennials, que están entre sus 20 y son jóvenes de 30, hay que decirles, primero, que no están tan jóvenes...

Usted los pone nacidos entre 1980 y 1995...

Perdón, pero los del 95, que son los más jóvenes, ya van a tener 23, eh, y los del 80, pues 38 van a tener en el 2018. Perdón, ya no son tan jóvenes. A la edad de ellos Lázaro Cárdenas era Presidente de México. La vida pasa muy rápido; no pueden creer que la participación política se agota en estar muy activos en las redes sociales. Son muy importantes las redes sociales, pero también las instituciones. Por ejemplo, al movimiento 132, en su momento, les dije: "están viviendo su momento de gloria, bien merecido, pero ojo: si no hacen que esto dure fundando algo institucional, incluso un partido, van a desaparecer". Esto ha ocurrido siempre en la historia de México: la juventud, que por generosidad, romanticismo cree que el instante dura, se engaña. El instante no dura y el 132 en este momento no existe. Entonces, el modo es un llamado a la generación joven a lanzarse. Y quiero decirle algo: yo los veo, no sólo en las redes sociales. Ahí están en algunos puestos, ahí están ya compitiendo y yo espero que sigan compitiendo y que presionen, porque si ellos no presionan, lo cierto es que usted no puede tener 28, 30 años de edad, no participar en la política y echarle la culpa a las generaciones de adelante. Échensela, échenles la culpa, pero intervengan.

Pero tendrán que combinar con los de experiencia, ¿no?

Don Daniel Cosío Villegas decía esta frase memorable: "Si lo jóvenes supieran, si los viejos pudieran". Bueno, espero que exista un puente entre los jóvenes y los mayores en éstas, que van a ser elecciones cruciales para el futuro de la democracia mexicana.

¿El reto es incorporarlos y amalgamar, ver cuál es el puente?

La clave está en el diálogo.

ENSAYISTA

LIBERAL

Sobre la publicación reciente de sus ensayos de casi 35 años, sin mediar pregunta, Enrique Krauze destaca el índice razonado que hizo junto con su editor, Andrés Takeshi, que le permitió estructurar la obra como un viaje.

"Facilita la lectura y, sobre todo, es como un viaje. ¿Quiere saber qué opino sobre Salinas de Gortari, sobre su concentración del poder?, ahí está. ¿Quiere saber qué pasó en Chihuahua y los primeros fraudes electorales que los intelectuales señalamos y criticamos?, ahí está. ¿Quiere saber lo que pensé de Fox con su frivolidad o de la política contra el crimen de Calderón, o de las reformas de Peña Nieto, o de la Casa Blanca, o la situación del desencanto actual, que así le llamé: el desencanto?, todo está en ese índice y en esos libros", explica.

La esencia, dice Krauze, es que la vida política es muy compleja, no cabe en los 140 caracteres de un tuit.

"¿Qué le vamos a hacer? Uno puede estar a favor y, al mismo tiempo, en contra de un fenómeno. Verle luces y sombras. Así es la vida, así es la historia", añade.

Reforma
Guadalupe Irízar
Ciudad de México
Domingo 26 de marzo de 2017.

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