"Una incógnita recorre Puebla tras la reciente transición del gobierno estatal: ¿quién ejerce el poder real en el estado, el mandatario constitucional que asumió funciones el pasado 1 de febrero, Antonio Gali Fayad, o su jefe político y antecesor Rafael Moreno Valle?"

Salvador García Soto

Una incógnita recorre Puebla tras la reciente transición del gobierno estatal: ¿quién ejerce el poder real en el estado, el mandatario constitucional que asumió funciones el pasado 1 de febrero, Antonio Gali Fayad, o su jefe político y antecesor Rafael Moreno Valle? La pregunta se basa no sólo en la estrecha relación política y de intereses existente entre los dos personajes, sino también en el hecho de que en el gabinete del mandatario entrante, con el argumento de la “continuidad”, cinco secretarios del gobierno anterior fueron ratificados, entre ellos el influyente titular de Gobernación, Diodoro Carrasco, además de que el Fiscal estatal, el auditor del Estado, el presidente de la Comisión de Derechos Humanos, el del Instituto de Transparencia y hasta consejeros y magistrados de los órganos electorales locales y del Poder Judicial estatal, tienen vínculos directos con el ex gobernador Moreno Valle.

La dependencia política de Gali con su antecesor es hasta ahora clara y el escaso margen de maniobra que le dejaron para el año y 8 meses que estará en el cargo hace pensar que eso no cambiará. De hecho, antes de su salida, Moreno Valle no sólo negoció con su sucesor mantener en sus cargos a los secretarios más importantes del gabinete, sino que además completó su “blindaje” jurídico con el nombramiento, desde el Congreso local, el último día de su gobierno, de tres magistrados del Supremo Tribunal de Justicia del estado: Israel Mancilla Amaro, Marcos Moreno Gavaldón y Héctor Sánchez, los dos primeros ex funcionarios y muy cercanos al gobernador saliente y a su esposa, Martha Ericka Alonso, actual dirigente del PAN en Puebla.

Porque ese es otro elemento que apunta a que los analistas empiecen a hablar de la reedición de un “Maximato” como el que vivió Puebla con Maximino Ávila Camacho, quien controló el gobierno estatal desde 1937 que fue electo hasta 1945 con gobernadores a los que manejaba a su antojo. El control brutal y absoluto que ejerció Maximino en Puebla hasta antes de ser envenenado por sus propios colaboradores, es hoy recordado en los corrillos políticos de la capital poblana a propósito de un nuevo gobernador que, aunque por un periodo tan breve, parece “atado de manos” por su antecesor y jefe político.
El carácter de Gali.

Sin embargo, aunque nadie duda de las intenciones transexenales de Moreno Valle, que van incluso más allá de la actual gubernatura, con el proyecto de perfilar a su esposa Martha Ericka como posible candidata del PAN en 2018, hay otros panistas que se mueven en contra de la idea de un “Maximato” que le dé al ex gobernador el control del estado por los próximos ocho años. Uno de ellos es el diputado federal Juan Pablo Piña Kurczyn, hijo del ex gobernador priísta de Puebla Mariano Piña Olaya, y quien después de haber sido secretario particular y consejero jurídico en el gobierno de Moreno Valle, se distanciara del ex mandatario y hoy se ve más cercano a Ricardo Anaya.

Piña Kurczyn fue el único de los diputados poblanos del PAN que se rebelaron en contra de Moreno Valle en la votación en diciembre pasado de la Ley de Ingresos que autorizó el “gasolinazo”, ordenada por el ex gobernador al coordinador poblano en San Lázaro, Eukid Castañón. Esa rebelión le valió acusaciones de “traidor” de los morenovallistas, aunque lo acercó al grupo de Marko Cortés, coordinador de la bancada blanquiazul, quien fue reservado sobre el artículo transitorio en que se incluían los aumentos a gasolina y diésel a partir del 1 de enero pasado.

Por eso la gran interrogante es qué papel jugará el gobernador Tony Gali en los planes transexenales de Moreno Valle. La duda es si una vez que se afiance en el cargo, Gali buscaría mayor independencia de su antecesor o si, acotado como está y con morenovallistas como Diódoro en su gabinete, el gobernador poblano no tendrá muchas lealtades que le apoyen en el momento de intentar dar un manotazo a su antecesor.

El incidente más tenso que llegaron a tener Rafael Moreno Valle y Antonio Gali durante la campaña fue el día que a Gali invitó a Ricardo Anaya a un acto posterior al debate entre candidatos, sin consultar a Moreno, el 12 de mayo de 2016. Cuentan cercanos al hoy gobernador que al enterarse Moreno Valle llamó encolerizado al abanderado: “!Cómo se te ocurre invitar a ese cabrón! ¿a quién le preguntaste? No puedes invitarlo, te exijo que retires la invitación”, le dijo. Pero para sorpresa de Moreno Valle su ‘delfín’ no acató la orden: “No voy a desinvitarlo y hay problema por eso hoy mismo presento mi renuncia a la candidatura”. El tono del gobernador cambió ante la amenaza. “No, tranquilízate, pero esas cosas tienes que consultarlas antes”. Y Anaya estuvo aquella noche en el Hotel de la zona de Angelópolis celebrando con Gali su desempeño en el debate.

Esa es la gran pregunta que hoy muchos se hacen en Puebla: ¿Antonio Gali se sentará realmente en la silla de gobernador y ejercerá el poder que (“haiga sido como haiga sido”, Calderón dixit) se ganó en las urnas? Si eso ocurre el juego de poder en Puebla puede cambiar; si no, el actual mandatario será sólo un títere que dará paso al nuevo maximato del morenovallismo que conocerán los poblanos.

El Universal
Salvador García Soto
Serpientes y Escaleras
Ciudad de México
Sábado 11 de febrero de 2017.

Rate this item
(0 votes)

Leave a comment

Make sure you enter the (*) required information where indicated. HTML code is not allowed.

 

El mundo es comprendido por el paradigma, es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

Ventana al mundo

Información reciente

Síguenos en Twitter