Alia Méndez Albores, científica del Centro de Química del ICUAP. (Especial) Alia Méndez Albores, científica del Centro de Química del ICUAP. (Especial)


Científicos de la BUAP desarrollan metodología para identificar glifosato en alimentos

Por su perspectiva global y liderazgo en programas educativos de doctorado acreditados por Conacyt, la BUAP es una de las cinco universidades distinguidas por el Consorcio de Universidades Mexicanas (CUMex), con el reconocimiento “Prácticas Exitosas CUMex 2016”, que el organismo entregó por primera ocasión para destacar los avances más significativos realizados por las 30 universidades afiliadas durante el año anterior.

Asimismo, CUMex extendió a la Máxima Casa de Estudios en Puebla una constancia que la acredita como “Miembro del Consorcio de Universidades Mexicanas por haber logrado los indicadores de calidad que establece el Estatuto General que lo rige”.

La titular de la Vicerrectoría de Docencia de la BUAP, María del Carmen Martínez Reyes, en representación del rector Alfonso Esparza Ortiz, recibió el citado reconocimiento otorgado por el presidente de CUMex, Javier Saldaña Almazán, durante su primera sesión ordinaria de 2017, en la Ciudad de México, a la cual asistieron como testigos de honor el subsecretario de Educación Superior de la SEP federal, Salvador Jara Guerrero, y el secretario General Ejecutivo de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), Jaime Valls Esponda.

De las 30 universidades que integran el CUMex, la BUAP es líder en cuanto a programas educativos de doctorado reconocidos por Conacyt. Recibió la distinción por “integrar y desarrollar prácticas exitosas en la perspectiva de la internacionalización y su liderazgo en programas educativos de doctorado, consolidados y de competencia internacional, reconocidos por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología”, según dicta el documento.

Tal reconocimiento requirió de una evaluación que tuvo como eje central prácticas exitosas que se reflejan en datos tangibles y comprobables, los cuales fueron agrupados en indicadores básicos, de segunda generación y de internacionalización, siendo los últimos los más valorados y con los cuales la BUAP destacó.

Las universidades Autónoma de San Luis Potosí, Autónoma de Aguascalientes, Autónoma del Estado de Hidalgo y la Universidad de Quintana Roo fueron las otras instituciones estatales reconocidas por CUMex, en la primera entrega de este reconocimiento que tuvo lugar en las instalaciones de la ANUIES.

A la fecha, los doctorados en Ciencias, especialidades en Ciencia de Materiales, Física, Física Aplicada y Matemáticas, así como los doctorados en Ciencias Fisiológicas, Ciencias Químicas, Dispositivos Semiconductores, Derecho y Sociología son los posgrados de la BUAP, con nivel Consolidado, inscritos en el Programa Nacional de Posgrados de Calidad de Conacyt.

Científicos de la BUAP desarrollan metodología para identificar glifosato en alimentos

Investigadores del Instituto de Ciencias de la BUAP (ICUAP) desarrollan una metodología, rápida y sensible, para identificar la presencia residual de glifosato en matrices comestibles, con el fin de garantizar la inocuidad de los alimentos y asegurar que los consumidores adquieran productos libres de este herbicida, un posible cancerígeno, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“El glifosato es el agroquímico más utilizado en México y el mundo; en cultivos de maíz se aplica para el control de las malezas hasta en tres diferentes periodos del crecimiento de la planta y en grandes cantidades como desecante foliar para acelerar la cosecha, lo que provoca que los granos obtenidos tengan altas probabilidades de estar contaminados con este herbicida”, explicó Alia Méndez Albores, científica del Centro de Química del ICUAP.

A nivel mundial, en la actualidad hay un debate sobre los efectos que este producto podría tener en los seres humanos y los animales. La OMS lo ha clasificado como un posible cancerígeno. Hoy existen evidencias científicas que vinculan su consumo, aun en cantidades significativamente bajas (0.1 partes por billón), con cáncer y una serie de patologías que incluyen daño al hígado y riñón, tumores, abortos espontáneos, nacimientos con malformaciones, mutaciones genéticas, disrupción endócrina, autismo y obesidad.

El investigador afirmó que aún no está regularizado el monitoreo continuo de glifosato en alimentos, pero dada la controversia acerca de los efectos a la salud, hoy se encuentra bajo escrutinio público internacional y cada vez es mayor la presión social para que se informe sobre la situación real de la presencia y los contenidos de glifosato en esta matriz.

 “Como resultado de lo anterior, en febrero del 2016 la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA) autorizó por primera vez el monitoreo de glifosato dentro de su programa anual de análisis de alimentos, el cual incluyó a los granos de maíz dentro de los productos agrícolas con más posibilidad de contaminación con este herbicida. No obstante, debido a la poca sensibilidad que presentaron las técnicas utilizadas, no se logró la validación ni el establecimiento de una metodología rutinaria para ser usada por los laboratorios autorizados por la FDA y el monitoreo se suspendió sin fecha de reinicio”, detalló.

Por ello, subrayó la necesidad de desarrollar nuevas metodologías que permitan la detección robusta y sensible de este contaminante en matrices tan complejas como los alimentos, así como la importancia de dirigir el conocimiento al monitoreo del producto agrícola destinado a la producción primaria del alimento más importante del país.

“En ese sentido, nosotros trabajamos con la técnica de Espectroscopia Raman de Superficie Aumentada (SERS por sus siglas en inglés) que nos permitirá detectar concentraciones muy bajas de compuestos químicos, como el glifosato en productos comestibles, sin una preparación muy rigurosa de la muestra”, aseveró.

La investigadora, quien es doctora en Electroquímica por el Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico en Electroquímica (CIDETEQ), indicó que en esta técnica la muestra es irradiada con un haz de luz que puede ser ultravioleta, visible o cercano infrarrojo, de la misma manera que en la técnica Raman convencional, con la única particularidad de que el analito debe estar adsorbido o en cercanía de superficies metálicas altamente rugosas o nanoestructuradas.

“Esto provocará el acoplamiento de fenómenos químicos y electromagnéticos, que se traducirá en un incremento de varios órdenes de magnitud de la débil intensidad de la dispersión Raman que típicamente presentan las muestras cuando son irradiadas con una fuente de luz monocromática. Así SERS combina las ventajas de la nanotecnología con las provenientes del Raman convencional; es decir, rapidez de análisis (segundos), posibilidad de trabajar con muestras con algún contenido de humedad, registro de espectros en condiciones de ambiente y mínima -en algunos casos nula- preparación de la muestra”, explicó.

Puebl@Media
Ciudad de Puebla
Miércoles 18 de enero de 2017.

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