Moreno Valle, de censor a “víctima” de la libertad de expresión

Rafael Moreno Valle, gobernador de Puebla. Foto: Octavio Gómez Rafael Moreno Valle, gobernador de Puebla. Foto: Octavio Gómez


En la tragicomedia mexicana de fin de sistema, los patos le tiran a las escopetas. Ahora resulta que Rafael Moreno Valle, el gobernador saliente de Puebla que ha espiado, presionado, demandado y amenazado a cuanto medio o periodista local se atreva a criticar su administración o sus excesos narcisistas, es una “víctima” del Instituto Nacional Electoral (INE), que le quiere coartar su “libertad de expresión” para hablar en entrevistas televisivas de sus logros.

Moreno Valle confunde libertad de expresión con relaciones públicas y cree que el periodismo sólo existe cuando favorece sus aspiraciones presidenciales, y que las entrevistas a modo son para “posicionarse” como si fuera una marca.

Así lo ha demostrado hasta el cansancio en el último año de su gobierno. ¿Existe algún interés periodístico o información novedosa en las portadas pagadas con el erario de Puebla en las revistas Líderes, Vértigo (vinculada a TV Azteca) o Central, donde aparecen su rostro, sus logros y un grotesco ritual de culto a la personalidad?

Por supuesto que no se trata de periodismo. Se trata de branding (posicionamiento de marca) y de ese viejo subgénero publicitario llamado gacetilla política.

La portada de Líderes se desplegó en espectaculares y hasta en estaciones del Metro de la Ciudad de México, donde seguramente los capitalinos están muy pendientes de lo que diga Moreno Valle de sí mismo.

La portada de Vértigo sirvió para promocionarse en anuncios de la revista en los canales de TV Azteca, viejo truco que habilitaron tras la reforma política que prohibió la compra de tiempo-aire en 2008. Y la revista Central se exhibió en espectaculares de Veracruz, Quintana Roo y el Distrito Federal.

Por estos excesos de la autopromoción de Moreno Valle, el INE ya había sancionado dos veces antes al gobernador por promoverse fuera del territorio poblano, según ha documentado el medio digital poblano E-consulta.

El caso de Moreno Valle no se trata de libertad de expresión, sino de libertad para triangular fondos públicos para hacer pagos por entrevistas, una práctica muy común entre varios comunicadores y medios concesionados.

Así lo publicó el portal Aristegui Noticias cuando documentó que entre 2014 y 2015 el mandatario realizó pagos paralelos por 115.4 millones de pesos a 42 medios de comunicación vía el Consejo de Cultura estatal. ¿Qué tiene qué ver la cultura poblana con pagarle a Grupo Imagen, del poblano Olegario Vázquez Raña, 23.6 millones de pesos por promover a Moreno Valle en estaciones de radio, en Excélsior y seguramente en su nueva cadena 3 de televisión?

El truco de Moreno Valle fue reducir oficialmente el presupuesto del área de Comunicación Social de su gobierno a partir de 2014, pero incrementar los pagos a medios nacionales o capitalinos vía el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes y otras instancias ajenas a la fiscalización pública.

Tampoco es nuevo lo que está haciendo Moreno Valle. Es el mismo modelo de Enrique Peña Nieto, que desde el gobierno del Estado de México llenó las arcas de las televisoras –especialmente de Televisa– para transformarse en una figura nacional a golpe de advertainment y convertirse en una “marca” del entretenimiento, de los deportes y de los informativos. Es decir, pagar con dinero público o privado para abarcar todos los géneros posibles de los contenidos mediáticos.

En 2014, la telenovela de Canal 2 El Color de la Pasión realizó un evidente advertainment (mezcla de entretenimiento con publicidad) a favor de los logros del gobierno de Moreno Valle. Utilizaron el mismo mecanismo que han hecho decenas de gobernadores.

El problema es que la reciente resolución de la Comisión de Quejas del INE que le ordenó a Moreno Valle abstenerse de realizar declaraciones sobre sus aspiraciones presidenciales más bien parece una trampa a modo para que el político poblano aparezca ahora más en medios para quejarse y presentarse como víctima.

Desde el pasado lunes 5, los noticieros y espacios informativos de Televisa no han dejado de transmitir las declaraciones de Moreno Valle, quien presentó una impugnación a la resolución, pero también aprovechó para auto promocionarse. Y los conductores de Televisa se han alarmado porque la decisión del INE representará un ejercicio de censura.

En otras palabras, la mala decisión de la Comisión de Quejas del INE le está sirviendo como plataforma de promoción a Moreno Valle. El problema no son sus declaraciones. La irregularidad fundamental es la triangulación de los fondos públicos y las distintas formas de pago del político poblano para aparecer en medios.

Una vez más estamos ante otro ejercicio de simulación. La resolución del INE le vino como anillo al dedo a Televisa para lanzarse, una vez más, bajo el pretexto de la libertad de expresión, en defensa de la gacetilla electrónica disfrazada de información.
Ahí está la posición de López Dóriga en su columna periodística de este martes, dando la diana frente a este episodio:

“No cabe duda que estamos ante un instrumento de censura y represión en el que condenan, sancionan y ordenan sacar de páginas de internet una nota periodística, como aceptan.

“¡Qué jodidos estamos con esos defensores de la democracia!”.

Así es. Qué jodidos estamos con estas “víctimas” de la censura.

Proceso
Jenaro Villamil
Ciudad de México
Martes 6 de diciembre de 2016.

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