Canciller Osorio

René Delgado

La traducción en México de las dos virtuales candidaturas a la Presidencia de Estados Unidos es: presión política. Presión durante y después de la campaña. Y presa fácil de ella será la administración de Enrique Peña Nieto si no cierra, correcta, soberanamente y cuanto antes, los dos frentes que dan pie a Donald Trump y a Hillary Clinton para criticar la impunidad criminal y pusilanimidad política mexicanas.

Más allá de la grosera referencia de Trump a los mexicanos como criminales o violadores y de la inquietud diplomática de Clinton por el irrespeto de los derechos humanos en México, el eje de sus señalamientos es la ausencia del Estado de derecho aquí. Lo que hoy pasa por propaganda de campaña, mañana será política de gobierno. Ni el uno ni la otra podrán eludir el compromiso de endurecer la postura ante México y, desde luego, sacar provecho de ello.

Pese a la evidente crisis de la relación del país con esa potencia y con los organismos multilaterales -continental e internacional-, la reacción de la administración peñista no es sólo limitada, sino errada. Reduce el problema a un asunto de percepción e imagen y, en la incomprensión, pretende arreglarlo a partir de una acción cosmética: modificar el reflejo del objeto, sin reformar el objeto reflejado.

Hoy, la política exterior de México depende de la política interior. Aquel divorcio de ensueño es insostenible. Si no se corrige la política interior, poco podrá hacerse en la exterior. Lo grave del asunto es que, cuanto más tiempo pase sin entender la dimensión del problema, se irá perdiendo la posibilidad de resolverlo aquí con soberanía.

***

Visto desde esa perspectiva el deterioro de la imagen de México en el exterior, la solución parece sencilla. Pero no lo es. Corregir la política interior supone un sacudimiento con visos de ruptura y, si se quiere, de traición al entendimiento -por no decir, complicidad- al que ha llegado la clase política mexicana. Sin embargo, insistir en la idea de preservar las cosas como están sólo derivará en una mayor descomposición interna del país y un mayor debilitamiento externo o, bien dicho, una mayor pérdida de su soberanía.

Por los indicios, la administración mexicana carece de voluntad y fuerza para emprender una operación de ese calibre y, en el afán de resbalar o eludir ese imperativo, se ha internado de más en más en el laberinto de su contradicción: si toma acción decidida, no puede desconsiderar la posibilidad de una ruptura; si se insiste en simular acción, la fragilidad de su circunstancia puede negarle la posibilidad de competir por permanecer al frente de ella durante el próximo sexenio.

Lo increíble de esa situación es que, más allá de los relevos realizados de quien lleva la representación nacional en Washington y de quien instrumenta la política con el norte de América, los mensajes que el conjunto de la élite dirigente manda hacia el interior y el exterior del país exhiben su contradicción.

¿Cuáles son esos mensajes? En relación con la impunidad criminal y la pusilanimidad política -la corrupción es una expresión de ella-, el Senado resuelve: de la iniciativa ciudadana tres de tres, ninguna. El desprecio hacia esa iniciativa ciudadana, donde el partido en el poder y las oposiciones juegan al policía duro y blando y, en ese sentido, se complementan, agrega un ingrediente: arrastra a otras dos iniciativas relacionadas con los temas que interesan dentro y fuera del país. No se aprueba la iniciativa de mando único y mixto en las policías estatales, como tampoco la prometida legalización del uso medicinal de la marihuana con aumento a la cuota del gramaje para el consumo personal de la hierba. El mensaje es contundente: háganle como quieran, continuamos como estamos.

La lectura del mensaje es inequívoca: la clase política simula moverse mucho para permanecer en el lugar donde se encuentra, la contradicción que la hunde.

***

En todo esto, hay una paradoja. La intensa actividad política desplegada por el conjunto de los partidos antes de la asunción del poder por la actual administración y durante los dos primeros años de ella, lanza ahora una divisa sin par: nula política y mala administración.

El pasmo en que cayó la administración, luego de darse el marco jurídico que requería, a su decir, para constituirse en gobierno, la acabó. La matanza de los estudiantes de Ayotzinapa seguida de otras acciones homicidas donde aparecen involucradas fuerzas oficiales del orden, así como la revelación del conflicto de interés en que incurrió el presidente de la República y su brazo derecho, el secretario Luis Videgaray, liquidó las posibilidades de la administración.

A partir de esos eventos, la administración y los partidos comenzaron a rebotar en la contradicción que hoy los aniquila. Los tentó la idea de fortalecer un sistema anticorrupción y, luego, los aterró irse a dar un tiro en el pie. Los tentó la idea de ventilar fuera la situación de los derechos humanos en el país y, ahora, lamentan haber abierto la puerta.

Hoy, el problema de la impunidad criminal y la pusilanimidad política los exhibe dentro y fuera del país y no hallan qué hacer.

***

Es evidente que los yerros en la política interior, hoy, repercuten en la política exterior y, entonces, la solución del problema no está en lo que se haga en la torre frente a la alameda sino al costado del reloj chino. De la política interior, depende la exterior.

Si todavía la posición del secretario de Gobernación se entiende como la de un non entre pares, Miguel Ángel Osorio Chong tendría que reconocer la talla del problema y actuar en consecuencia. Si no se corrige la política interior, la descomposición adentro se acendrará y la debilidad hacia afuera aumentará. La suma de ellos advierte un colapso de la nación y la soberanía.

Si, por lo demás, Osorio Chong mantiene la legítima ambición de abanderar la candidatura presidencial de su partido en condiciones competitivas, se le tiene que ver, pero también sentir... como dicen los propios priistas.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Reforma
Sobreaviso
René delgado
Ciudad de México
Sábado 7 de mayo de 2016.

Rate this item
(0 votes)

Leave a comment

Make sure you enter the (*) required information where indicated. HTML code is not allowed.

 

El mundo es comprendido por el paradigma, es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

Información reciente

Síguenos en Twitter