El lado desconocido de la China poblana

 No existe certeza sobre el origen de la china poblana tal como la conocemos ahora. (Especial) No existe certeza sobre el origen de la china poblana tal como la conocemos ahora. (Especial)


En un entorno donde el principal valor femenino era la virginidad, las chinas escandalizaron y sedujeron a muchos

Las chinas eran un tipo de mestizas mexicanas que durante las primeras décadas del México Independiente eran consideradas como las mujeres por las que un hombre podía perder hasta su Salvación.

En un entorno donde los valores predominantes eran los inculcados por el catolicismo, donde el principal valor femenino era la virginidad, las chinas escandalizaron y sedujeron a muchos.

María del Carmen Vázquez Mantecón detalla en el estudio “La china mexicana, mejor conocida como china poblana”, que estas mujeres “no servían a nadie y que vivían con comodidad, porque se mantenían con su trabajo o gracias a un esposo o un amante”.

Su forma de vestir era desenfadada y hasta coqueta para la época que les tocó vivir.

Las chinas no eran prostitutas. El francés Lucien Biart, que estudió medicina en Puebla hacia los años cincuenta del siglo XIX, destacó que estas mujeres se definían por no ser fáciles de conquistar y por entregarse sólo por amor a un hombre.

Biart las definió, según recoge el estudio de Vázquez Mantecón, como “hijas ardientes del Trópico”, con “ondulaciones felinas” al caminar, mirada provocadora y un “chal de seda que cubría y descubría sus pechos “con ritmo voluptuoso”.

No existe certeza sobre el origen de la china poblana tal como la conocemos ahora.

Sin embargo, la leyenda oficial cuenta que una princesa de la India fue vendida como esclava en la Nueva España, donde recibió el nombre de Catarina de San Juan.

Catarina se casó con el “chino esclavo Domingo Juárez”, de donde le vino a ella el mote de “La china”; posteriormente, al morir Catarina, su vida se imprimió y circuló por Puebla, pues se le atribuían milagros.

El retrato de Catarina se imprimió como si fuera el de una beata, los cuales fueron prohibidos por la Iglesia católica.

A pesar de que Catarina es considerada como el origen de la leyenda de la china poblana, durante dicha época no existen menciones a ella como tal.

Sobre el traje de las chinas poblanas, algunos autores señalan a Catarina como la responsable de dicha vestimenta, pues vestía de “camisa blanca con finos bordados, zagalejo de franela roja salpicada de brillantes lentejuelas y chancletas de seda verde”.

Otras versiones apuntan a que las chinas retomaron elementos de la “ropa de las salmantinas españolas, con la de las indígenas de la Chinantla oaxaqueña, con la de las lagarteranas (de Toledo) y, como se dijo repetidamente desde el siglo pasado, con la de la maja andaluza”.

El texto de Vázquez Mantecón señala que “Desde tiempos muy antiguos se acostumbraba el uso de abalorios, aljófares y chaquiras, tanto en el llamado Viejo Mundo, incluidos Asia y África, como en el Nuevo. (…) Una característica de las chinas mexicanas es que bordaban sus castores con muchas lentejuelas, planchitas de metal brillante que se pusieron de moda desde fines del siglo XVIII”.

Al paso de los años “las chinas desaparecieron de la sociedad mexicana al mismo tiempo que la prostitución se institucionalizaba con reglamentos, políticas sanitarias y permisiones, y el romanticismo tardío convertía ahora a la prostituta en la heroína de sus relatos”, señala la autora.

Y detalla que paradójicamente la china pasó de ser una mujer impúdica a ser ensalzada por su vestido como “portadora como un dechado de los valores de la mujer mexicana”.

UN1ÓN Puebla   
Laura Islas
Sábado 12/03/2016.

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