Cárceles de México, una bomba de tiempo: Basave

 Algunas celdas en Topo Chico contaban con aire acondicionado, tv, frigobar; las de "El Credo" y "El Z-42" eran las más lujosas (Foto: Aracely Garza) Algunas celdas en Topo Chico contaban con aire acondicionado, tv, frigobar; las de "El Credo" y "El Z-42" eran las más lujosas (Foto: Aracely Garza)

Topo Chico: El infierno de unos, el paraíso de otros

El presidente del PRD, Agustín Basave Martínez, pidió que el motín del penal de Topo Chico, en Monterrey, Nuevo León, no se vea como un hecho aislado y se tomen medidas, pues las cárceles en México “son unas bombas de tiempo”.

Cada vez que hay un problema de estos se toma como un hecho aislado y se hace algún escándalo mediático, pero ahí queda. El problema es de mucho más fondo, el problema exige que se tomen medidas muy radicales para el manejo de los centro penitenciarios”, enfatizó Basave.

En ese sentido dijo que muchos de estos centros son controlados por los prisioneros, sobre todo por quienes son los más peligrosos e incluso los visitadores han sido recibidos con armas de fuego por los internos.

Hay casos patentes, flagrantes, de cómo los propios internos, los presos, controlan las cárceles. Todo se paga, todo se compra, por todo se les cobra”, argumentó.

Expuso que mucha población recluida, incluso la mitad de ella, no está sentenciada y son los mismos reos quienes padecen las consecuencias; específicamente aseguró que quienes murieron en Topo Chico, ubicado en la entidad gobernada por Jaime Rodríguez Calderón, se encontraban en esta situación.

Hubo quienes dijeron, bueno pues, se mataron entre ellos, son criminales, como si no tuvieran derechos humanos. Pero además, como digo, muchos de ellos ni siquiera estaban sentenciados. Ese es un problema gravísimo”, apuntó.

Topo Chico: El infierno de unos, el paraíso de otros

Un siniestro puso al descubierto la corrupción que imperaba en el penal, donde se consentía a los criminales con comida, bar, aire acondicionado y sauna

Monterrey.- Aunque vivían privados de su libertad, detrás de rejas y con altas bardas que los aislaban del exterior, los presos del penal del Topo Chico tenían lujos que no poseen el común de los ciudadanos.

Con baños sauna, minisplit, frigobar, parrillas eléctricas, un acuario, caminadora para ejercitarse, colchones de alta calidad y habitaciones con acabados, así vivían en el interior del centro penitenciario.

El Gobierno de Nuevo León difundió unas imágenes de las celdas de algunos de los reclusos del Penal, en donde la noche del miércoles se registró una riña que costó la vida de 49 internos y otros  12 resultaron lesionador.

Los hechos sangrientos fueron por la lucha de poder, por el dominio dentro del penal. Los líderes están identificados como Jorge Iván Hernández Cantú “El Credo” y Juan Pedro Saldívar  Farías, “El Z-42”.

Esos dos personajes eran quienes gozaban de más privilegios ante, presuntamente, la mirada consentidora de la propia directora, Gregoria Salazar.

La funcionaria ya se encuentra detenida por los delitos de homicidio calificado y abuso de autoridad.

La celda de “El Credo” era de grandes dimensiones, en las imágenes difundidas luce incendiada como quedó tras la riña, sin embargo era amplia y lujosa.

En la de "El Z-42" se observa un minisplit y un espacio para su propia regadera y sanitario. Las paredes están recubiertas de azulejo.

No se específica en cuál de las celdas, pero también se detectaron un sauna, un acuario y una caminadora.

Comida y bebidas dentro del penal

Se informó que dentro del centro penitenciario se desmantelaron 280  puntos semifijos de venta de abarrotes y alimentos que eran operados por el crimen organizado, de manera directa o mediante el cobro de piso.

Lo más sorprendente es que tenían un bar con techos con pinturas con una imagen de la Santa Muerte y otra de una calavera.

La construcción tenía acabados de yeso en forma de molduras y áreas recubiertas de azulejo. Las paredes pintadas de color claro.

Familiares de las víctimas, que no quisieron revelar sus nombres por temor a represalias, dijeron que las autoridades siempre estuvieron al tanto de la corrupción en el penal.

“La directora ya está tras las rejas y está bien porque ella siempre supo lo que pasaba. No era ignorante de los lujos de unos y las golpizas que les daban a otros porque no tenían para pagar la cuota por protección”, señaló una  mujer de unos 50 años.

Le pedían a la Santa Muerte

La intervención del estado, a través de Fuerza Civil retomó el control del Penal del Topo Chico, y entre lo que desmantelaron también se encontraban altares a la Santa Muerte.

La Santísima, como también se le conoce, la tenían en cuadros y también en figuras de bulto.

“La gente que se dedica a la venta de droga le pide mucho a la Santa Muerte que los cuide mucho de sus enemigos, por eso tenían sus altares”, mencionó la entrevistada.

Expuso que a “La Niña” le ponen ofrendas de vino, manzanas, tabaco, veladoras y hasta dosis de droga como mariguana y cocaína.

“Las ofrendas son a cambio de los favores que se le solicitan”, reveló.

Excélsior
Aracely Garza/Corresponsal
Monterrey, Nuevo León, Mx.
Lunes 15 de febrero de 2016.

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