El MIB, aberración dañina para el patrimonio artístico de Puebla: UNAM

 Los especialistas cuestionan el “saqueo oficial” de museos como el José Luis Bello y González y la Casa de Alfeñique, que son en sí mismos valiosos, pues están “anclados” en el contexto cultural de la ciudad de Puebla, y ahora en un evidente riesgo. (Especial) Los especialistas cuestionan el “saqueo oficial” de museos como el José Luis Bello y González y la Casa de Alfeñique, que son en sí mismos valiosos, pues están “anclados” en el contexto cultural de la ciudad de Puebla, y ahora en un evidente riesgo. (Especial)

Pese a señalamientos y entre polémicas, abrió el Museo Internacional del Barroco con la presencia de Rafael Tovar

Aberrante, contradictorio y perjudicial, así como un acto lamentable en lo social, lo político y cultural, y una amenaza clara al patrimonio artístico, son algunos de los aspectos con los cuales, los investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) Jaime Cuadriello Aguilar e Iván Escamilla González definen al Museo Internacional Barroco (MIB).

Los académicos, dos de las voces más reconocidas en el país en materia de arte e investigación, establecen algunas críticas al recinto que será inaugurado no este 2 de febrero, como había anunciado su impulsor, el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas en su pasado informe gubernamental, sino el próximo jueves 4 al mediodía con el respaldo del secretario de Cultura federal, Rafael Tovar y de Teresa.

Tanto Cuadriello como Escamilla coinciden en que la apertura del Museo Internacional Barroco es un atentado al patrimonio artístico con repercusiones en el tejido social. En sus argumentaciones, además, señalan lo inoportuno del recinto en el contexto actual, ya sea por su desfase o por ser un reflejo de un capricho sexenal.

Asimismo, los especialistas cuestionan el “saqueo oficial” de museos como el José Luis Bello y González y la Casa de Alfeñique, que son en sí mismos valiosos, pues están “anclados” en el contexto cultural de la ciudad de Puebla, y ahora en un evidente riesgo.

En ese sentido, cabe recordar lo que ha sucedido en pasados días: la selección de obra –más de 40– supuestamente a manera de préstamo, del Museo Bello y de Casa de Alfeñique, así como la salida de piezas –alrededor de 11– de la Catedral de Puebla, hecho ocurrido apenas unos tres días atrás.

Al respecto, Paulo Carvajal Ramos, encargado de prensa de la Arquidiócesis de Puebla, indicó son obras del acervo artístico de la Catedral y no piezas de culto; entre ellas, dos gobelinos, una pila de mármol, un Cristo y dos jarrones de plata, que se entregaron por cuatro meses con permiso del Instituto Nacional de Antropología e Historia federal.

El MIB: un halago pasajero

Jaime Cuadriello, miembro del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, afirmó que el MIB es aberrante, contradictorio y perjudicial por una razón: por la “falta de una política consistente de coleccionismo de estado en México, y la especulación cada vez más voraz sobre la obra de arte colonial y su lamentable salida al extranjero”.

El MIB, añade el doctorado en Historia del arte por la Universidad Iberoamericana, es “aberrante”, no solo en su propuesta de discurso, sino también por sus repercusiones en la esfera social. Ello, explicó a esta reportera, porque no pone en valor el legado patrimonial, sino que potencia su “virtualización” a modo de parque temático, haciendo que éste sea lejano al sentir de las comunidades y de los ciudadanos. No por casualidad, agregó Cuadriello, la región Puebla–Tlaxcala ha sido de las más afectadas por el saqueo sistemático del arte sacro en los últimos 30 años, en medio de pueblos vacíos, que padecen un tejido social descompuesto y carentes de horizontes de desarrollo.

El historiador del arte consideró que el MIB es un proyecto desfasado de una política de exhibición internacional ya que, comparó, no atiende al reciente fracaso de los recintos similares abiertos o interrumpidos en los años de auge económico en España, mismos que ahora languidecen por efecto de una crisis siempre recurrente.

El también profesor de la UIA, la UNAM y la Universidad Veracruzana de Xalapa cuestionó la forma en que el gobierno estatal echó a andar el proyecto, sin justificarlo con estudios de público y sin bases para ser autosustentable. Lo anterior, expuso, hubiera demostrado que sus impulsores querían en verdad un museo “internacional y no una escenografía con perspectiva pueblerina”.

“¿Ya se enteraron sus curadores de lo que cuesta la prima de un seguro para exhibir un Caravaggio o un Zurbarán? No hablemos ya de sus colecciones pirateadas y al parecer transitorias. ¿Por qué este gobierno estatal no optó por apoyar la red de museos en la ciudad de Puebla, que en sí mismos son legados monumentales con anclaje en su vida urbana?”, cuestionó el autor del libro Las glorias de la República de Tlaxcala o la conciencia como imagen sublime.

Para Jaime Cuadriello “no hay duda: la más lucida pieza de exhibición del MIB será la placa de bronce inaugural, con los nombres de las autoridades y funcionarios, y que allí mismo lucirán, para oprobio de la posteridad, sus investidura que hoy son halago pasajero”.

El MIB, un escaparate de la vanidad

Para Iván Escamilla, investigador titular del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, la apertura del MIB debe considerarse “un hecho lamentable en el panorama político, social y cultural del país”. Ello, afirmó, no solo por su estratosférico costo –de más de 7 mil millones de pesos– y por la manera opaca y discrecional con que se realizó el proyecto, sino porque se trata de una verdadera amenaza al patrimonio histórico y artístico poblano.

“La ignorancia de los promotores del MIB acerca de lo que constituye y da sentido a ese patrimonio se hace evidente en su propósito de crear junto a la ciudad de Puebla un espacio supuestamente dedicado al barroco cuando el Centro Histórico ya es un museo vivo no solo de la arquitectura y otros valores artísticos del barroco, sino también del arte de otras épocas (renacentista, neoclásico, eclecticista o decó)”.

El editor de la revista Estudios de Historia Novohispana consideró que no se entiende cómo la innegable genialidad de Toyo Ito como arquitecto contemporáneo pueda equipararse a la experiencia de visitar la Capilla del Rosario como forma de entender a cabalidad el vasto significado –tanto cultural como artístico, social y político– del arte del siglo XVII.

Lo peor de todo, agregó Escamilla, es que la idea de un “supermuseo” como escaparate de la vanidad de un gobernador ni siquiera es original en Puebla. Ello porque en 1999 el entonces gobernador de Puebla Manuel Bartlett Díaz “también quiso pasar a la historia” creando el Museo Poblano de Arte Virreinal (Mupavi), cuyo único resultado duradero fue la restauración del hermoso edificio del antiguo Hospital de San Pedro como su sede.

No obstante, señaló el profesor de Historia de América Latina Colonia, pese a la promesa de que sería la sede de un proyecto museístico y académico duradero, independiente de vaivenes políticos y administrativos, el “Mupavi nació muerto y tras presentar unas pocas exposiciones no tardó desaparecer porque como el MIB carecía de una colección propia”.

El historiador comparó que “como producto al fin de un capricho autoritario”, el Mupavi fue víctima de quienes sucesivamente ocuparon la gubernatura del Estado y no tuvieron interés en un proyecto que no sirviera a su propio lucimiento y a sus ambiciones.

Iván Escamilla señaló que, “como si la historia se repitiera”, quienes dirigen el MIB están desesperados de darle un “falso barniz académico” al proyecto, contratando a jóvenes egresados a los que se les ofrecen perspectivas halagüeñas al colaborar en el proyecto de Moreno Valle, aprovechándose de las difíciles perspectivas del mercado laboral académico actual.

“¿Y ahora cómo llenará Moreno Valle su museo: comprará obra o exposiciones temporales internacionales, o alquilará colecciones?”, cuestionó el investigador de la UNAM, quien agregó que esto cuesta mucho dinero además de que requiere de un proyecto académico independiente que sobreviva a su administración, algo que parece difícil que suceda.

Escamilla propuso que la otra opción del gobernador Moreno Valle, que supone le cuesta mucho menos, es extraer el patrimonio de los museos de Puebla, “cerrándolos o matándolos de inanición para que se vean obligados a ceder sus colecciones al nuevo elefante blanco”, o peor aún, tomar en “préstamo” obras de las iglesias de la ciudad y de todo el estado, uno de los más ricos en patrimonio de arte sacro virreinal en todo el país.

“El resultado –alertó Iván Escamilla a esta reportera– sería convertir al MIB en una especie de escaparate o tienda de antigüedades donde los objetos se volverán incomprensibles, desligados de su contexto cultural y arquitectónico, aquel para el que fueron creados y en el que aún hoy es posible entender plenamente su significado, porque muchos de ellos siguen sirviendo a la función para la que fueron creados”.

Todo lo anterior, concluyó, para que una vez concluida la administración del “caprichoso autor de semejante desaguisado”, el patrimonio quede “al garete” y con tan alto riesgo de perderse como lo están tantos edificios en el propio Centro Histórico de la ciudad, que se arruinan víctimas de una visión del patrimonio que no lo considera un bien social valioso que merecer ser preservado y difundido.

Esa visión, finalizó, convierte al patrimonio en una atracción turística susceptible de modificarse al punto de perder su autenticidad, y hasta de destruirse en afán de lucro. Como ejemplo, es “el otro gran proyecto del gobernador Moreno Valle que amenaza el patrimonio cultural y social de la antigua Cholula”, es decir, el denominado parque intermunicipal.

La Jornada de Oriente
Paula Carrizosa
Ciudad de Puebla
Viernes 5 de febrero de 2016.

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