Telcel… modernidad y atraco

Enrique Aguirre         

Por necesidades propias del quehacer informativo, dispongo de dos líneas telefónicas contratadas con el monopolio Telcel. Ambos aparatos se pagan con planes diferentes. Dos teléfonos contratados a mi nombre no constituyen una frivolidad o alegoría alguna; la segunda unidad la confío en los colaboradores o reporteros asignados a tareas específicas, es una manera de garantizar información oportuna a los lectores de Puebl@Media.

Por convenir así a mis intereses, resolví cancelar el servicio de uno de ellos. El mes pasado acudió a la sucursal Centro Sur a realizar la operación. En esa ocasión, un ejecutivo de la empresa me indicó que para hacer posible la cancelación del servicio, tendría que esperar completar los 18 meses de vigencia del contrato o pagar una multa equivalente a mil 800 pesos, con lo que la operación quedaría finiquitada.

Sin embargo, como el teléfono había quedado sin uso, me persuadieron de rebajar el plan al mínimo, previo pago de una multa, con lo que pagaría únicamente 240 pesos mensuales hasta la espera del vencimiento ‘natural’ del contrato. En la suma y resta sencilla, eso era lo más indicado y económico para encarar el problema.

Siempre contemplé la posibilidad de acudir a la Procuraduría Federal del Consumidor para iniciar un careo contra la burocracia del monopolio; hasta donde sé ya hay jurisprudencia en favor del usuario, en función de que los plazos y montos de las multas fijadas por Telcel, son unilaterales y arbitrarias y en suma constituyen una violación de la ley.

Para conservar mi “excelente historial de crédito” opté por seguir abonando dinero al monopolio por un equipo sin uso ni provecho. Mi asombro, del que no salgo hasta ahora, es que a la siguiente factura no fue por 240 pesos, sino 940 pesos, por una suma de recargos y alteraciones que hasta el momento no han sabido explicarme con certeza.

Este fin de semana acudí de nueva cuenta a la sucursal Centro Sur para aclarar el atropello y para cancelar el servicio en cuestión; se me dijo textualmente, que la operación llevaría por lo menos una hora entre la espera de mi turno y la documentación del trámite. Me aconsejaron liquidar totalmente la cuenta y terminar el trámite vía telefónica.

Llevo dos días intentando ser atendido por la burocracia de los servicios en línea e invariablemente tropiezo con la estulticia de la barrera fijada por una grabadora que invita a esperar… esperar… o acudir a la sucursal de atención al cliente más cercana.
La modernidad trocada en atraco…     

Puebl@Media
Enrique Aguirre
Ciudad de Puebla
Martes 6 de octubre de 2015.

Rate this item
(18 votes)

2 comments

Leave a comment

Make sure you enter the (*) required information where indicated. HTML code is not allowed.

 

El mundo es comprendido por el paradigma, es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.

Síguenos en Twitter