“Se están vulnerando mis derechos": Sebastián Castella

Sebastian Castella, en las pasadas fiestas de San Fermín. / SUSANA VERA-REUTERS (REUTERS) Sebastian Castella, en las pasadas fiestas de San Fermín. / SUSANA VERA-REUTERS (REUTERS)

Hijo de padre español y madre polaca, hombre serio y de convicciones firmes, reivindica la fiesta de los toros

Madrid.- “No quiero ser portavoz ni líder de nadie, pero hago un llamamiento a todos los toreros y aficionados para que nos movilicemos contra los antitaurinos; salgamos del armario y llenemos las plazas y las calles, que son tan nuestras como de los prohibicionistas. Veo que estamos muy acobardados y eso no está bien. Debemos estar unidos, —los toreros, los primeros— para defender nuestros derechos”.

El autor de esta arenga es el diestro Sebastián Castella (Béziers, Francia, 1983), hijo de padre español y madre polaca y casado con una colombiana, hombre serio y de convicciones firmes, figura del toreo y rotundo triunfador de la última Feria de San Isidro.

Cansado “de que los toreros nos hayamos convertido en moneda de cambio política y nuestra imagen sea vilipendiada día tras día”, ha celebrado sus 15 años como matador de toros con una carta a los directores de los principales medios de comunicación en la que denuncia la vulneración de sus derechos fundamentales como ciudadano europeo y llama a un rearme moral de los profesionales y aficionados.

“No sé si ya es tarde, demasiado tarde”, reflexiona horas antes de volver a vestir el traje de luces en una semana completa de compromisos, “pero mi idea es que desaparezcan la vergüenza y el miedo a protestar que tenemos los taurinos; no podemos permanecer callados mientras nos atacan y juegan con nosotros”.

Si desaparecieran los toros habría que cambiarle el nombre a España

Ciertamente, el mundo del toro está que trina; de repente, aunque no de forma inesperada, se ha convertido en el ojo del huracán de un movimiento que, desde numerosos municipios, la calle y las redes sociales, pretende acabar con la fiesta de los toros. El sector aguanta el chaparrón como puede, desconcertado y desunido, sorprendido, atemorizado y sin medios de defensa. Castella ha sido de los pocos toreros que ha dado un paso adelante.

“No se trata de si gustan o no los toros, sino de que nos tratan como ciudadanos de segunda y se pisotean mis derechos como ciudadano europeo”, continúa el torero.

Castella alude a los derechos al honor, a la seguridad y a la libertad de expresión y de las artes; a la producción y creación artística y al deber de trabajar y al derecho al trabajo.

“Es impensable”, prosigue, “que en pleno siglo XXI se nos cercene la libertad de expresión y de creación en nombre de una presunta corriente animalista que no encierra más que una persecución política e ideológica”. El problema, a su juicio, “es que los antis se han introducido en la política y en otros ámbitos, y han trabajado muy bien, de modo que la fiesta de los toros está, en gran parte, en manos de los políticos, y prueba de ello es que la pervivencia de los festejos en San Sebastián depende de que gane un partido u otro”.

Asegura el torero que es una pena que el toreo no esté blindado en España, como sucede en Francia, “porque esta fiesta no es de izquierdas ni de derechas, sino del pueblo”. “Como extranjero no concibo una España sin toros, como no la entendería sin el flamenco o la Semana Santa; tanto es así, que si desaparecieran los toros habría que cambiarle el nombre a este país; ¿no le parece?”, afirma.

Frunce el ceño cuando se le apunta que su misiva carece de sentido autocrítico.

“Bastante lo hacéis ya los periodistas”, responde. “No seré yo quien critique la fiesta; me limito a denunciar nuestro silencio y a llamar a todos los que queremos un país libre a alzar nuestra voz y decir con orgullo que queremos ejercer nuestra libertad de ir a los toros sin que nos acorralen en las puertas de las plazas, y nos llamen asesinos”.

Reconoce, no obstante, que el sector está desunido: “La rivalidad en el ruedo se traslada a otros ámbitos y no queremos un líder; yo solo pretendo que todos seamos líderes, y seamos capaces de llenar un día la Puerta del Sol para reivindicar nuestra profesión”.

¿Y cómo ve el futuro?

“Lo veo bien, pero hay que trabajar mucho. Todo sería distinto si los políticos defendieran la fiesta como es debido. Además, los antitaurinos son hipócritas porque reciben dinero de fuera y lo dedican a atacarnos en lugar de atender necesidades sociales. Por el contrario, nosotros nos jugamos la vida y somos solidarios”.

Esta tarde, Sebastián Castella se encerrará en la plaza de El Puerto de Santa María (Cádiz) con seis toros a beneficio de la Asociación Síndrome de Down de Sevilla. Confía es que haya “un entradón” para que se consiga mucho dinero; pero no olvida el motivo fundamental de su carta a los medios: “Salgamos del armario y llenemos las plazas; en nuestra mano está que no nos arrebaten la fiesta”.

El País
Antonio Lorca
Madrid, España
Lunes 17 de agosto de 2015.

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