María Sabina. Tanto el chamanismo como el nahualismo, forman parte de una tradición que se encuentra muy arraigada en los pueblos del centro y sur del país. (Archivo) María Sabina. Tanto el chamanismo como el nahualismo, forman parte de una tradición que se encuentra muy arraigada en los pueblos del centro y sur del país. (Archivo)

Se presenta el sábado en la XXXVI Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería

Ciudad de México.- La colección “Los sueños y los días. Chamanismo y nahualismo en el México actual”, editado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), será presentada el próximo sábado en la XXXVI Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería (FILPM).

La serie, conformada por cinco volúmenes, aborda esta tradición que de acuerdo con evidencias arqueólogicas, se remonta a la cultura olmeca, y que en la actualidad sigue vigente en los pueblos del centro y sur del país, destacó el INAH, mediante un comunicado.

El primer volumen está dedicado a los pueblos del noroeste, el segundo presenta a los mayas, mientras que el tercero alude a los estados de Oaxaca y Guerrero; el cuarto se refiere a nahuas y otomíes, y el último retoma a otomíes, huastecos, pames, totonacos y purépechas.

La presentación de esta obra, en la que participaron más de un centenar de especialistas y que forma parte del Proyecto Etnografía de los Pueblos Indígenas de México en el Nuevo Milenio, se llevará a cabo en el Salón El Caballito del Palacio de Minería.

Los antropólogos y coordinadores de la serie, Miguel A. Bartolomé y Alicia M. Barabas, señalaron que esta práctica se ha mantenido vigente en las comunidades indígenas del país, por más de tres mil 500 años, tiempo en el que se ha transformado conforme a las necesidades de los distintos grupos sociales.

De acuerdo con los investigadores del INAH, existen evidencias arqueológicas que hacen referencia a los chamanes en figurillas, pinturas y esculturas de la tradición olmeca, hace más de tres mil 500 años.

Tanto el chamanismo como el nahualismo, añadió Barabas, forman parte de una tradición que se encuentra muy arraigada en los pueblos del centro y sur del país, aunque en el caso del noreste, el nahualismo no existió porque se trata de una práctica mesoamericana.

Refirió que en la mayoría de las culturas indígenas de México está presente una compleja noción cosmológica, conocida como tonalismo y nahualismo, con diferentes características cada una.

Esta concepción alude a una “teoría de las almas”, en la que los seres humanos tienen entidades anímicas compañeras, ya sean animales o fenómenos atmosféricos como rayos, centellas, entre otros, con las que nacen y que serán sus co-esencias durante su existencia, explicó.

En tal caso, detalló la investigadora, los seres humanos poseen un tonal, una fuerza vital acompañante, pero sólo unos pocos están dotados de la capacidad de transformarse en su álter ego, lo que se conoce como nahualismo, en lengua náhuatl.

Por su parte, Miguel A. Bartolomé señaló que los chamanes son especialistas que actúan como mediadores entre su colectividad y las entidades extrahumanas y anímicas que lo habitan, ya que el chamanismo se basa en una teoría de la comunicación entre dos mundos paralelos: uno terrenal y otro extrahumano.

Este enlace es a través del sueño, capacidad de trance, revelaciones o el uso de sicotrópicos, y cuyo papel social más visible es el de la sanación.

Los investigadores pusieron en relieve el trabajo realizado en la Huasteca norte, donde se reporta un desarrollado complejo nahualístico vinculado con las prácticas curativas y la brujería, como herederos de viejas tradiciones prehispánicas, aunque influenciados por conocimientos recientes.

Retoma el sueño como medio de iniciación, de recepción del “don” y de acceso a las prácticas terapéuticas, además de recurrir a objetos de poder, figuras arqueológicas, cristales-espejo, cuarzos, imágenes de santos, entre otros elementos para el ritual, que expresa la convivencia con el cristianismo mediante la advocación a los santos.

Los especialistas explicaron que el registro etnográfico indica que muchos de los que se pueden considerar como chamanes basan su práctica en el poder de sus nahuales, pero no en todos los grupos se asocia a estos especialistas con la transformación.

No obstante, añadieron, parece válido sugerir que el nahualismo constituía, y aún constituye en muchos casos, uno de los componentes específicos que otorgaba su singularidad al chamanismo mesoamericano.

Notimex
Ciudad de México
Miércoles 25 de febrero de 2015.

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