La BUAP contribuye en el estudio y prevención de la diabetes, padecimiento que afecta a miles de mexicanos y reduce de 5 a 10 años la esperanza de vida. (Especial) La BUAP contribuye en el estudio y prevención de la diabetes, padecimiento que afecta a miles de mexicanos y reduce de 5 a 10 años la esperanza de vida. (Especial)

Hay dos solicitudes de registro de patentes ante el IMPI: una formulación inyectable y un alimento Hiperglúcido-Hipercalórico; Una tercera solicitud de registro de patente se tramitará este 2015

La diabetes mellitus es una de las principales enfermedades a combatir en el presente siglo. Según la Organización Mundial de la Salud, para 2030 la cifra de enfermos podría crecer de 25 a 40 millones en América Latina. En México, el escenario no es diferente: la Encuesta Nacional de Salud 2012 registra más de 6.4 millones de personas con diabetes, por lo que representa la segunda causa de muerte en el país.

En la búsqueda de generar nuevos tratamientos para este mal, un grupo multidisciplinario de investigación de la BUAP desarrolló una formulación farmacéutica –primero de forma inyectable y después vía oral- que podría prevenir y tratar padecimientos como síndrome metabólico, obesidad y diabetes mellitus tipo 2. Asimismo, diseñó un alimento Hiperglúcido-Hipercalórico que simula la dieta del mexicano. Estas innovaciones están en proceso de registro de patente ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual (IMPI).

Enrique González Vergara, investigador del Centro de Química del Instituto de Ciencias (ICUAP) y líder del grupo, informó que dicha fórmula farmacéutica, a base de vanadio, es resultado del trabajo ejecutado en el Laboratorio de Bioinorgánica Aplicada del ICUAP, tomando como antecedentes los trabajos realizados por investigadores de Estados Unidos, Canadá y España.

El grupo multidisciplinario de la BUAP está conformado por el estudiante de maestría Eduardo Sánchez Lara y los investigadores Samuel Treviño Mora, José Ángel Flores Hernández y Aarón Pérez-Benítez, quienes se encargan de la parte de síntesis química y de realizar los estudios biológicos.

El científico, nivel I del Sistema Nacional de Investigadores, explicó que en el proceso lograron sintetizar varios compuestos de vanadio. Para comprobar su actividad antidiabética, uno de los compuestos se inyectó dos veces a la semana a ratas de laboratorio, sometidas a una dieta alta en carbohidratos -similar a la del mexicano-, tendiente a engordar y desarrollar diabetes tipo 2.

Los resultados no se hicieron esperar. Desde el primer mes, las ratas no engordaron y sus niveles de glucosa fueron normales, sin elevación de triglicéridos ni colesterol, a pesar de su alimentación alta en carbohidratos. Este hallazgo científico se tramitó como solicitud de registro de patente ante el IMPI, en diciembre de 2011.

Los científicos involucrados en la investigación “Fórmula farmacéutica de Decavanadato de 4-Dimetilaminopiridinio y sus derivados para la prevención y tratamiento del síndrome metabólico, obesidad y diabetes tipo 2”, con número de solicitud de patente MX2011013386, son Enrique González Vergara, José Ángel Francisco Flores Hernández, Samuel Treviño Mora, Aarón Refugio Pérez Benítez, María del Rosario Larios Orgen y Eduardo Sánchez Lara.

Nuevos avances en la prevención

Como continuación de este trabajo, el también integrante del Cuerpo Académico Educación en Ciencias e Investigación de Nuevos Materiales, del ICUAP, señaló que se creó un alimento Hiperglúcido-Hipercalórico, que simula la dieta del mexicano. Se trata de una dieta alta en carbohidratos, además de proteínas y lípidos. En esta investigación se utilizaron tres cepas de ratas propensas a ser obesas y normales. El resultado, independientemente de la genética, fue inducir la obesidad.

La dieta es capaz de inducir dichos desórdenes metabólicos, a la par de proveer de información más apegada a lo que sucede en el humano, para que los grupos enfocados a la investigación de dichas patologías obtengan ventaja experimental sobre el comportamiento bioquímico y celular de la patofisiología de entes epidemiológicos en estudio.

Este trabajo de investigación dio como resultado la segunda solicitud de registro de patente ante el IMPI, en 2013, como “Alimento Hiperglúcido-Hipercalórico inductor del síndrome metabólico y síndrome diabético no dependiente de insulina”.

Por otra parte, para reducir la dosis y frecuencia de la administración del medicamento contra la diabetes, el grupo de investigadores de la Máxima Casa de Estudios en Puebla diseñó un nuevo compuesto de vanadio en combinación con Metformina (un fármaco antidiabético de aplicación oral), el cual podría aplicarse dos veces por semana y vía oral.

“Al ser un medicamento con el mismo efecto, pero administrado vía oral sería un beneficio para los pacientes, ya que no tendrían que inyectarse de una a tres veces al día, sino que ingerirían un compuesto dos veces a la semana en cantidades muy pequeñas. Se obtendrían los mismos resultados que la administración diaria de Metformina, la droga más usada a nivel mundial”, subrayó el doctor Enrique González Vergara.

Por la relevancia de la investigación, resultado de la evolución del primer fármaco inyectable, este hallazgo sobre la formulación oral con vanadio-Metformina entrará en solicitud de registro de patente este 2015 y se continuarán con sus estudios a nivel experimental en ratas de laboratorio.

Medicamentos a un costo accesible

La diabetes representa un reto para la sociedad, no sólo por los recursos económicos y de infraestructura que requieren los prestadores de servicios de salud para brindar una atención adecuada, sino también por el costo económico y emocional en las personas que la padecen.

En este sentido, González Vergara comentó que los compuestos desarrollados en la BUAP pretenden salir al mercado como medicamento para tratamiento de obesidad, síndrome metabólico y diabetes tipo 2, a un costo accesible.

Con la formulación de dos fármacos, primero inyectable y después vía oral, así como el desarrollo de un alimento hiperglúcido, la BUAP contribuye al estudio y prevención de la diabetes, un padecimiento que afecta a miles de mexicanos y que de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) y la Secretaría de Salud (SSA), reduce entre 5 y 10 años la esperanza de vida de la población.

Treviño Mora: partícipe del desarrollo de cinco solicitudes de patentes científicas de la BUAP

Desde hace poco más de 20 años, Samuel Treviño Mora, investigador de la Facultad de Ciencias Químicas (FCQ) de la BUAP, ha colaborado en el desarrollo de importantes proyectos científicos que buscan contrarrestar algunos de los más serios problemas de salud pública a nivel mundial: diabetes mellitus, obesidad y síndrome metabólico.

Originario de Burgos, Tamaulipas, con 37 años de edad forma parte de un consolidado grupo académico que ha declarado la guerra a estos grandes males derivados de un mal metabolismo. Actualmente analiza sus efectos a nivel cerebral y ha podido ver que la diabetes es tan sólo una de las tantas patologías en las que puede desembocar: “el Alzheimer o el Parkinson se derivan de un metabolismo alterado, agredido durante muchos años”.

Profesor de la FCQ, donde estudió su licenciatura, más tarde la maestría y actualmente el doctorado, Treviño Mora se especializa en la investigación de problemas metabólicos, padecimientos que son una amenaza para la salud. Por ejemplo, tan sólo la diabetes afecta a más de 382 millones de personas en el mundo, cifra que se incrementa año con año.

Cada día, de 7:00 a 23:00 horas, el investigador dispone de su energía para continuar con su labor científica, tarea que ha cristalizado en la solicitud de registro de cinco patentes. Con ese empeño encabezó un proyecto cuyo propósito fue la elaboración en un alimento Hiperglúcido Hipercalórico -en vías de ser patentado-, capaz de inducir en animales desórdenes metabólicos como dislipidemia, disglucemias en diferentes grados, resistencia a la insulina, incremento de la presión arterial, sobrepeso y obesidad, entre otros, para conocer su impacto y obtener una muestra experimental útil a los grupos enfocados a la investigación de dichas patologías.

Treviño Mora colaboró también en la formulación del Decavanadato de 4-dimetilaminopiridinio: un metalofármaco que dispone de las propiedades insulino-miméticas de los compuestos de vanadio; es decir, es una molécula que en organismos animales se comporta como la insulina y que por sus características innovadoras se solicitó el registro de la patente ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial.

Asimismo, trabajó en lo que sería la tercera solicitud de registro de patente: la combinación de la molécula de Decavanadato con un fármaco comercial llamado Metformina (sustancia que reduce los niveles de glucosa en el organismo humano), con el propósito de disminuir los efectos secundarios del fármaco ya que éste distribuye lípidos a diferentes tejidos que no deberían tenerlos.

Con otros científicos de la BUAP solicitó el registro de patente de otras dos invenciones: un método no invasivo para la detección y control de la diabetes en México, que consiste en el uso de un dispositivo para celular con capacidad para medir el nivel de glucosa sin necesidad de una muestra sanguínea; y, finalmente, una técnica para la identificación y recuperación de bacterias patógenas Uroepiteliales en adherencia y desarrollo intracelular.

Treviño Mora, el ajonjolí de todos los moles

A nivel mundial, los problemas metabólicos son abordados por diferentes centros de investigación, públicos y privados, pues de su estudio saldrán soluciones.

La actividad científica de Treviño Mora, investigación básica clínica, se ajusta a este esquema global. Sin embargo, su método de trabajo le permite dar un enorme salto: convertir el conocimiento en aplicaciones que impacten directamente en la salud de los pacientes.

“Si uno hace investigación básica, puede explicar mejor los fenómenos clínicos; y si el clínico conoce mejor el fenómeno, puede remediar más rápido las cosas. El clínico tiene el contacto directo con el paciente, mientras que el investigador sólo ve ratones, células, animales. Cuando haces esto por separado, el proceso de aterrizar el conocimiento en soluciones prácticas implica mucho tiempo, años quizá”, explica Treviño Mora.

Actualmente analiza los efectos de un mal metabolismo a nivel cerebral y ha podido ver que la diabetes es tan sólo una de las tantas patologías en las que puede desembocar: “el Alzheimer o el Parkinson se derivan de un metabolismo alterado, agredido durante muchos años”. Asimismo estudia los efectos del consumo de edulcorantes artificiales, sustitutos del azúcar natural, que, de palabras del experto, causan más alteraciones que beneficio real.

El autonombrado ajonjolí de todos los moles considera importante la investigación en esta materia, pues el cáncer, los daños cerebrales, los paros cardiacos y las enfermedades neurodegenerativas, entre otros padecimientos, son resultado, en muchos casos, de un metabolismo afectado por malos hábitos.

Su primer contacto con la ciencia lo tuvo a la edad de 17 años, antes de entrar a la que sería su segunda casa: la Facultad de Ciencias Químicas. Aún era estudiante de preparatoria cuando ingresó al Instituto de Ciencias de la BUAP para trabajar durante dos años con bichos.

Posteriormente solicitó un espacio para complementar su formación en el Hospital Universitario de Puebla, donde se enfocó en la investigación en ciencias microbiológicas. Más tarde, ya en licenciatura, gracias a la fotografía microscópica se apasionó primero por el estudio de la sangre (hematología) y después por el de la orina.

“Viendo infecciones de vías urinarias, bacterias y microbios, me encaminé por el área clínica y estudié la estructura y la función renal (la nefrología)”, relata. Tras conocer la nefropatía diabética, una cosa llevó a la otra, y terminó en el estudio del metabolismo.

En su doctorado estudia los metales pesados presentes en el ambiente, como el cadmio, el cual está influyendo en páncreas derivando a su vez en diabetes. Todo, desde donde se le mire, termina convirtiéndose en algún problema metabólico.

¿Quién no tiene un familiar, amigo o conocido con este padecimiento? Sería imposible conocer a alguien que no conozca a algún enfermo de diabetes–comenta. Y agrega: “por eso, es un asunto que debe ser atendido por el científico de hoy.

Puebl@Media
Ciudad de Puebla
Lunes 23 de febrero de 2015.

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