Correrías del improvisado Jarrett Featured

Keith Jarrett en 2003 en Juan-les-Pins, Francia, en el Festival "Jazz à Juan". Foto: JACQUES MUNCH AFP Keith Jarrett en 2003 en Juan-les-Pins, Francia, en el Festival "Jazz à Juan". Foto: JACQUES MUNCH AFP


Se publica una biografía actualizada de Keith Jarrett, uno de los músicos más excepcionales del siglo XX.

Trance. Desborde. Genio torrencial. Fascinación. Todo eso se puede decir tanto de Keith Jarrett, como de los sentimientos que provoca su obra. El pianista más obsesionado con el silencio (los que asistieron al Teatro Colón en 2011 aún recuerdan el cristalino límite entre atención y tensión, frente a un artista al que uno ya le daba miedo no sólo toser sino casi respirar) también es uno de los más respetuosos de sus seguidores.

Un renegado de la palabra explicativa y ordenadora, que entiende que el genio le pertenece también a su público, como una ‘’obra abierta’’ musical. O, como cita este libro a Emily Dickinson: ‘’El enigma que acertamos a resolver, lo desechamos rápidamente’’.

La incógnita Jarrett, uno de los músicos más asombrosos de los últimos 50 años, desertor de la comunicación verbal, ahora tiene quien la (d)escriba. No es que éste libro invalide el de Ian Carr de 1991; Keith Jarrett, una biografía, de Wolfgang Sandner, es de 2015 –aportando mucho sobre toda su obra desde entonces– y examina al artista de una manera muy original.

Sandner señala la mentira piadosa de Louis Armstrong de falsificar su propia fecha de nacimiento, como del 4 de julio de 1900 (había nacido en 1901), para adjudicarse una efeméride en sintonía con la Independencia de EE.UU. y con el nacimiento del XX, el siglo del jazz. Jarrett ni siquiera debió mitificar su fecha de nacimiento.

El pianista nació el 8 de mayo de 1945, el Día de la Victoria, fecha en la que los aliados aceptaron la rendición incondicional de la Alemania nazi. La hora cero global. Bisagra euroamericana como nunca habría en la historia de EE. UU., y su penetración cultural en el viejo continente.

¿Qué otro artista se manejaría como pez en al agua en ambos continentes, liderando al mismo tiempo un cuarteto americano (con Charlie Haden, Dewey Redman y Paul Motian) y otro europeo (junto a Jan Garbarek, Palle Danielsson y Jon Christensen), perteneciendo en paralelo a un sello de experimentación comercial estadounidense como Impulse! (con la rúbrica de John Coltrane) y al mismo tiempo a uno de vanguardia alemán (ECM).

Un artista que puede quedarse minutos sentados frente al piano (Jarrett siempre declara que nunca sabe lo que tocará) hasta que alguien de entre el público le grita una nota y así comienza su periplo musical infinito.

Su obra de más de 100 discos va de la abstracción, al azar, el estudio de los standards del Great American Songbook (canciones comerciales, de musicales y películas, que su trío elevó al rango nobiliario de arte con mayúsculas), los discos de piano solo improvisados y las obras de Bach, Mozart o Barber junto a gran orquesta.

Duchamp y Gershwin en una misma intención, en un artista tan americano cuyas largas improvisaciones son como el rollo continuo de Jack Kerouac, que atesora sus grabaciones para editarlas, a lo Salinger, hasta 30 años después. Un amante del mutismo que elige un dibujo del grafómano Franz Kafka para ilustrar la tapa de un disco (la inmejorable portada de Standards Live).

En la interrogación por el desarrollo de su genio, Sandner también es igual de anfibio y plural. Relata su vida, cronológicamente, desde la crisálida de su virtuosismo, cuando da sus conciertos formales a los 7 años, para luego integrar (nunca por mucho tiempo) las escuderías de Art Blakey, Charles Lloyd y Miles Davis, en sus primeros pasos. Pero el autor puede saltearse episodios enteros de su vida o dar cátedra de apreciación de arte.

Como cronista tiene momentos brillantes: Jarrett y su productor Manfred Eicher (relación que equipara a la de Picasso con su marchand Kahnweiler) yendo en un Renault 4, mal cenado y de pésimo humor, a la ciudad alemana donde grabaría su disco más famoso y el álbum de piano solo más vendido de la historia de la música: Köln Concert. Por suerte no devela el enigma y la lectura nos deja en trance.

Keith Jarrett. Una biografía, W. Sandner. Libros del Kultrum, 320 págs. (10/12/2020)
 
Clarín
Revista Ñ
Literatura
Buenos Aires
Nicolás Pichersky
Viernes 1 de enero de 2021.

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