En 7 salas virtuales, el Museo Amparo da cuenta de la cultura e historia del México Antiguo

En 7 salas virtuales, el Museo Amparo da cuenta de la cultura e historia del México antiguo. (Especial) En 7 salas virtuales, el Museo Amparo da cuenta de la cultura e historia del México antiguo. (Especial)


En un recorrido virtual se cruzan casi tres mil años de cultura e historia del México antiguo. A través del discurso museográfico del Museo Amparo en sus salas de arte dedicadas a este periodo, los internautas tendrán una introducción a través de la geografía, la organización social y las expresiones artísticas.

Disponible en el sitio electrónico https://museoamparo.com/prehispanico.html, conviven piezas de diversos formatos y materiales que abarcan del año 1200 antes de esta era en común al 1500 después de esta era en común. En las salas de arte del México antiguo, las piezas muestran la pluralidad de técnicas como cerámica, tallado en piedra, labrado en hueso, fundido en oro y otros metales, así como fragmentos de pintura mural que en conjunto permiten conocer algunas características de la civilización mesoamericana.

Aproximadamente son 500 objetos artísticos, ceremoniales, suntuarios y funerarios provenientes del Occidente de México, la cuenca del Balsas y algunas localidades del valle de México como Tlatilco, Teotihuacán, Tula y Tenochtitlán. También se exponen ejemplares del centro de Veracruz, la cuenca del Usumacinta, Campeche, valle de Oaxaca y otras zonas de México. Estos objetos representan a las culturas olmeca, huasteca, maya, teotihuacana, nahua, zapoteca, Mezcala, del Tajín y de la tradición arqueológica tumbas de tiro, entre otras.

El recorrido inicia con la Línea del tiempo, una representación gráfica del tiempo transcurrido entre el año 2400 antes de esta eran en común y el año 1500 de esta era en común, misma que fue concebida y realizada, en una primera versión, por el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, cuando se inauguró el Museo Amparo. Tras los cambios museográficos y curatoriales del museo, se recuperó la idea de la línea del tiempo con algunas modificaciones, como el uso de imágenes en color y la generación de una franja específica para México, abajo de la franja de América.

En la sala 1, Un espacio y un tiempo, se aclara que México antiguo refiere a la totalidad de las culturas y procesos históricos que tuvieron lugar en el territorio que hoy ocupa México, antes de la conquista española en el siglo XVI. Mesoamérica, en la colección del Museo Amparo, corresponde exclusivamente a la mitad meridional de México y de sus costas.

Mientras que en la sala 2, denominada El mundo religioso, se puede ver cómo las culturas mesoamericanas creían en la existencia de una dimensión espiritual o sagrada, apreciable a través de sonidos y esencias. “Estas esencias se movían con mayor o menor fuerza según el momento del día o del año; su función y ubicación. Los dioses estaban formados por estas esencias, reunían varias de ellas y podían acumularlas o derrocharlas: Tláloc, por ejemplo, dispersaba las esencias portadoras de la lluvia y la humedad, pero por temporadas las retenía en las montañas”.

Cuerpos, rostros, personas es el título de la sala 3. En ella, se deja ver la importancia de la pertenencia al grupo (linaje, estamento o barrio), pues con ello se asignaban sus derechos y obligaciones. Asimismo, la forma en que el arte de Mesoamérica buscó captar la singularidad de algunas personas con la descripción detallada de la fisonomía y el aspecto del cuerpo, o las formas estereotipadas de rostros, con escasa expresión individual, a través de formas esquemáticas e incluso geométricas.

En la sala 4, Sociedad y costumbres, se distinguen a las tres civilizaciones agrícolas que florecieron en América: la del Río Mississippi, la de los Andes y la mesoamericana, las cuales tuvieron el maíz como principal cereal y pseudocereales complementarios: el girasol en Norteamérica, la quinoa en Sudamérica y el amaranto y el huauzontle en México. En Mesoamérica, los pueblos desarrollaron una compleja tecnología hidráulica que permitió crear excedentes agrícolas: terrazas irrigadas, canales, represas y chinampas.

Mientras que en Lenguaje y escritura, la sala 5, se podrán conocer los sistema de escritura como la olmeca, inventada alrededor del año 1000 antes de esta era en común; o los usados por mixtecos o nahuas a la llegada de los españoles, que tenían poco tiempo de haber sido inventados, aunque eran herederos de una tradición que tenía dos mil 500 años de antigüedad.

Arte, forma y expresión es el título de la sala 6, en la que se deja ver cómo el arte estuvo presente en todas las manifestaciones de la vida en Mesoamérica. “Desde la época más temprana, la danza acompañó al ritual, la retórica a la política, el canto a la fiesta, la escultura y la pintura a los espacios sagrados. El pintor, el compositor de cantos y el ceramista eran personajes importantes y respetados en todas las ciudades… Las prácticas artísticas se vincularon de una región a otra y de una etapa a otra para formar una gran tradición mesoamericana en la que pueden distinguirse figuras, temas, fórmulas y trazos predilectos”.

Por último, en la sala dedicada a la Muerte, se da cuenta de cómo códices y fuentes escritas hablan del llanto y el pesar de la gente del México antiguo ante la muerte, a la cual “ miraban de frente, hablaban de ella, la consideraban en sus cantos y oraciones”, a la par de que “manipulaban los restos de sus antepasados, cuando hacían espacio en la tumba familiar para acomodar a un difunto reciente, lo cual ocurrió en sitios como Monte Albán y en las tumbas del Occidente”.

La Jornada
Paula Carrizosa
Ciudad de Puebla
Lunes 27 de julio de 2020.

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